Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.

Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.

Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)

Notas iniciales: ¡Hola! Ha pasado ya un tiempo, lo sé. Y lamento hacerlas esperar. Pero es que a pesar de tener una computadora ya, lo que falta a veces es inspiración. Además, he estado trabajando en proyectos originales que espero algún día publicar en papel. En fin, espero me comprendan. Ahora, al capítulo.


La vida es un vals

Sin aliento


Había tenido tiempo suficiente para darse una ducha rápida, que se sintió como la gloria, sintió que se quitaba un peso de encima.

Luego de eso, pudo salir del colegio para comprar una botella de whisky de fuego, antes de dirigirse a la Mansión Malfoy con una actitud renovada.

Pudo apreciar que a Lucius le sorprendía su presencia allí nuevamente, aunque no dijo nada al verlo acercarse. Severus lo agradeció en silencio.

—Debí saber que aún tenías una carta bajo la manga—dijo entonces, formando una casi imperceptible sonrisa de lado—. Te debo una, ¡es más! Te debo muchas.

El hombre de rubia melena arqueó una ceja ante aquella palabras, pero aún en su incredulidad, fue capaz de aceptar la botella de alcohol que su visitante le estaba entregando.

—Gracias, gracias...—murmuró, atreviéndose a formar una pequeña sonrisa petulante—. Pero dime, mi querido amigo, ¿a qué se deben esas palabras tan conmovedoras?

Esta vez Severus se sintió genuinamente confundido, y parpadeó repetidas veces en señal de eso. Sin embargo, pensó que tal vez su amigo estaba bromeando.

—Muy gracioso, Lucius—dijo entonces, negando levemente con su cabeza y suspirando—. Te perdonaré el mal chiste sólo por lo que has hecho por nosotros.

Sin embargo, esta vez la diminuta sonrisa autosuficiente de Malfoy se borró por completo para dar paso a su creciente confusión.

—Honestamente, Severus, no tengo ni la menor idea se lo que estás hablando.

Sólo entonces, el profesor se detuvo un momento para analizar lo que estaba ocurriendo. Su único aliado negaba cualquier conocimiento de su supuesta hazaña, y un simple vistazo a su mente, confirmó que en realidad no estaba mintiendo.

Lucius no había ayudado a Hermione a escapar, porque Hermione nunca había escapado.

La realización lo golpeó en la cara como una fuerte bofetada con la intensidad suficiente para romperle el cuello. Por la expresión que Lucius tenía en el rostro, había llegado a la misma conclusión.

—No... ¡no, no, no!—soltó en un momento, sus manos enterrándose en su cabello platinado, tirando apenas de sus mechones—. ¡Estoy muerto, muerto...!

Severus observó al hombre frente a él de forma ausente. Como si no estuviera allí en realidad, sino que a miles de kilómetros de distancia.

Se preguntaba cómo había podido ser tan tonto, tan ciego. Cómo es que en realidad había creído que Hermione escaparía con tanta facilidad. Tal vez no había estado pensando en realidad, y de forma inusual, se había dejado llevar por sus emociones. Fuera cual fuera la razón, ya era muy tarde.

—Vendrán por mí, me matarán, y a mi familia...

—Lucius—interrumpió entonces, colocando una mano sobre su hombro para detener sus nerviosos movimientos—. Cálmate...

—¡¿Calmarme?! ¡Es muy fácil para ti decirlo!—rugió el hombre, su rostro distorsionado con frustración—. ¡Tengo una esposa, y un hijo! ¡Tu esposa probablemente ya está muerta, no tienes nada!

Silencio. Severus prefirió mantenerse en silencio, tal como su buen juicio le sugería. Esperó pacientemente, al menos hasta que Lucius parecía menos agresivo, pero igual de nervioso.

—Ve por tu esposa y lárgate de aquí. Estoy seguro de que tienes algún recoveco dónde esconderte—dijo entonces con tono neutral, falto de vida, más aún que siempre—. Avísale a tu hijo y a tu mujer, escóndelos contigo. Yo me encargaré del resto.

Se dio la vuelta, sin esperar respuesta alguna porque sabía que no la recibiría. Utilizando un puñado de polvos Flu que siempre guardaba en su bolsillo, desapareció del lugar.

Cuando salió de la chimenea en su despacho, no pudo evitar tomar su cabeza entre sus manos, conteniendo un grito ensordecedor de frustración que le ardía en la garganta. Se quedó quieto y en silencio por unos momentos que le parecieron años, antes de enderezarse despacio, como si temiese romperse la columna de hacerlo demasiado rápido.

Con una mueca estoica y decidida, ya había resuelto lo que iba a hacer. Debía actuar cuanto antes. Así que abandonó su despacho enseguida, y recorrió las mazmorras con largas zancadas, dirigiéndose a la enfermería. No le sorprendió para nada encontrar allí a Potter y Weasley.

—¡Profesor Snape!—exclamó el primero, con una sonrisa tan inusual que por un segundo sospechó que también era un farsante—. Sabíamos que vendría pronto.

Severus no respondió enseguida, sino que ingresó silenciosamente al lugar. Hizo su mejor esfuerzo por formar una diminuta sonrisa de lado.

—Podría decirse que estaban esperándome, ¿acaso?—cuestionó entonces, arqueando una ceja.

Concentrándose en no demostrar su disgusto al notar la sonrisa adorable que forman la falsa Hermione. Ahora más que nunca, podía notar con claridad que obviamente no se trataba de ella.

—Hermione nos contó... lo que hizo—murmuró entonces Weasley, con una mueca incómoda en su rostro lleno de pecas—. Con Lucius Malfoy...

Severus dio apenas un asentimiento por el simple hecho de no quedarse quieto. Necesitaba que esos dos mentecatos se fueran para encargarse de la situación.

Aunque la idea de dejar a la impostora deshacerse de Potter y Weasley sonaba particularmente atractiva en su cabeza.

—Si fueran tan amables, me gustaría tener un momento a solas con la señorita Granger—declaró entonces, antes de echarle una significativa mirada al reloj de pared—. Y si no son tan amables, no importa realmente, porque llegarán tarde a clases.

Ambos muchachos observaron con cierto resentimiento al reloj, y luego, a Snape, pero no pusieron ninguna objeción.

—No importa. Podemos regresar luego—aseguró Potter con una sonrisa confiada en su rostro, encogiéndose de hombros—. Vamos, Ron. Hasta luego, Hermione.

La "muchacha" se despidió de ellos con un movimiento de su mano, y aunque su amigo el pelirrojo no parecía muy convencido, finalmente ambos se retiraron.

Cuando estuvieron solos por completo, Severus tuvo que luchar con el impulso de lanzarle una maldición. Una parte de él, quería asegurarse por completo de que la persona frente a él no era quién decía ser.

—¿Cómo te sientes, Hermione?—preguntó entonces, fijando su mirada oscura en sus ojos castaños.

Tal como esperaba, no pudo ver absolutamente nada. La Hermione en la camilla de hospital tenía un manejo muy bueno de la oclumancia, al parecer.

—Mucho mejor—respondió la joven, con una pequeña sonrisa en su rostro—. ¿Dónde estabas?

Severus se encogió de hombros de forma lánguida, gesto que buscaba restarle importancia a su pregunta, mientras revisaba uno de los bolsillos de su túnica distraídamente.

—En ningún lugar importante, en realidad—murmuró entonces, rodeando la camilla con pasos lentos y silenciosos—. En verdad eres una joven impresionante, Hermione. Escapaste de ese lugar tan terrible, tú sola.

La joven soltó una breve risita ante eso, y Severus lo tomó cómo otra confirmación de que era, en efecto, un fraude. No se reía como Hermione, ni hablaba como ella. Cada vez estaba más claro.

—Bueno, soy de las mejores alumnas aquí, ¿no es así?

Severus se permitió soltar una breve risa entredientes ante sus palabras, y dio un ligero asentimiento, sacando por fin su mano de su bolsillo.

—¿Lo recuerdas?—dijo entonces, alzando en alto la cadena de plata con una rosa rota colgando de la misma—. Deberías, la llevabas puesta la noche que te secuestraron.

—Oh... ¡sí!—chilló la muchacha, asintiendo rápidamente con falso entendimiento en su expresión—. Sí, claro... qué bueno que la recuperaste.

El hombre observó la rosa roja con una pequeña mueca. Tenía una pequeña abolladura, y el broche de la cadena estaba quebrado.

—Está un poco averiada, pero aún puedes usarla—mintió entonces, acercándose aún más, hasta colocarse justo detrás suyo—. ¿Quisieras que te la coloque?

La joven sentada en la cama asintió levemente, probablemente sin pensarlo mucho en realidad, sólo porque creía que eso era lo que él estaba esperando.

Así que él se encargó de colocar delicadamente la cadena alrededor de su cuello, y luego de un diminuto segundo de incertidumbre, decidió que no había vuelta atrás ya.

Sus manos tiraron de la cadena y la apretaron, robándole a la impostora un jadeo horrorizado mientras la circulación del aire hacia sus pulmones se veía repentinamente interrumpida.

—Te felicito. Conseguiste embaucarme a primera vista—masculló en su oído, ignorando los movimientos inútiles de la farsante por alcanzar la varita sobre la mesita de noche—. Engáñame una vez, y es mi culpa. Engáñame dos veces... y considérate muerto.

La muchacha intentaba en vano hablar, pues de su boca sólo escapaban jadeos ahogados, mientras su rostro se volvía progresivamente azul.

—Ahora, voy a darte una oportunidad. Vas a decirme exactamente dónde se encuentra la 'verdadera' Hermione—continuó el hombre, aún con el mismo tono calmado y sombrío—. Si intentas gritar o algo parecido, sólo lo harás peor para ti.

Poco a poco, aflojó ligeramente su agarre sobre las cadenas, habilitando de nuevo las vías respiratorias de su víctima.

La muchacha tosió de forma escandalosa, recuperando la respiración con dificultad. No intentó moverse más de lo que podía.

—Y-Yo... sólo d-debía distraerte lo suficiente...—farfulló entonces, su voz sonando completamente diferente esta vez, como si la presión en su garganta hubiera roto algún hechizo que la hacía sonar como Hermione.

—Eso no es lo que quiero saber—le recordó el hombre, estirando la cadena de forma amenazante—. Tienes quince segundos.

—¡Están en Glasgow, en la mansión de Avery, cambiaron de cuartel cuando descubrieron a Malfoy!—escupió la farsante, luciendo genuinamente aterrada, especialmente cuando la varita sobre la mesita de noche flotó lejos suyo—. ¡Es todo lo que sé, lo juro...!

Severus soltó un largo suspiro, y de un sólo movimiento tuvo su varita en mano, practicando hechizos sobre el cuerpo de la joven.

En un santiamén, esta se encontraba recostada en la camilla, completamente quieta y con una expresión aterrada en su rostro.

—Esto es lo que va a pasar ahora. Iré al lugar que me has indicado, y sacaré a mi esposa de allí, o al menos lo que queda de ella—masculló el hombre, sabiendo que la impostora podía escucharlo y verlo, más no moverse o responder—. Si me has engañado, regresaré, y te mataré. Lo juro.

Enseguida se enderezó, y luego de dedicarle una última mirada de extremo desprecio, de alejó rápidamente con grandes zancadas.

Saliendo de la enfermería, se imaginó que cuando descubrieran el cuerpo de "Hermione" asumirían que la habían atacado, más no podrían ayudarla, pues había utilizado un hechizo de su propia invención.

Guardando los restos de la cadena de plata y su rosa rota en un bolsillo de su túnica, se dirigió rápidamente a las afueras del castillo.

Regresaría con Hermione, o moriría en el intento.


Notas finales: Como les dije por allá arriba, lamento la gran demora.

Sé que quieren el siguiente capítulo lo más pronto posible, y que la espera puede ponerlas un poco... "impacientes". Pero les pido por favor que me tengan paciencia.

Últimamente siento que le estoy perdiendo la mano a la historia, además de tener muchísima inspiración para otros fics de otros fandoms, y también novelas de mi autoría.

Por ahora, continuaré esta historia cuando me sea posible (sin fechas fijas de actualización). Si veo que esto no funciona para mí y/o ustedes, quizá coloque el fic en hiatus por un tiempo.

Ya veremos qué pasa. El futuro es incierto. Por ahora, muchísimas gracias por leer, recuerden dejarme sus opiniones en sus bonitos reviews.

Nos leemos (cuando podamos).


_- * -_-* -_ KovatePrivalski97 ._- *-_-* -_