Digimon no me pertenece.
Iban caminando a un costado del Sena, estaba fresco pero agradable, la brisa hacía que sus cabellos se movieran con gracia y el sonido del río hacía que todo pareciera más tranquilo en sus caminatas, en sus interiores contrariamente a lo que sucedía.
Mimi lo observaba de reojo, él vestía un pantalón y zapatos color marrón, chaleco beige sobre una camisa blanca con las mangas arremangadas, sombrero y su chelo sobre la espalda. No habían hablado desde que comenzaron a caminar, eso era raro en ella aunque no en él. Quería conversar sobre algo, lo que sea, pero no sabía qué decirle, nunca en su vida le había pasado nada por el estilo.
— Estuviste muy bien hoy — dijo sin mirarlo, no podía creer lo avergonzada que se sentía por nada.
— Tú también — sólo eso, y él tampoco la miró.
Se sentía estúpida, quería escapar de ahí. Respiró hondo y soltó.
— Tal vez deba dejarte aquí — él paró en seco y se giró a verla, ella forzó una sonrisa aunque no se notó — Tengo ganas de ir a visitar a mi tío.
— ¿A esta hora?
— Si… — tonta — No es tan tarde, seguramente él también estaba en alguna reunión — eso podía ser posible, no estaba tan mal la mentirita.
— Está bien, te acompaño — no iba a ser tan descortés de dejar sola a una dama a esas horas de la noche aunque quisiera pero, en realidad, no quería — ¿Cómo está el señor Foujita?
— Muy bien. Dice que me extraña en su casa — sonrió.
— Debes ser su sobrina preferida — se maldijo por dentro, se suponía que no quería conversar con ella.
— Soy su única sobrina — rió un poco más relajada — Tú tienes más hermanos ¿no es así? Takeru…
— Takeru es mi hermano, es el único.
— Sí. Tiene un gran futuro como escritor, hasta Ernest lo dijo.
— Esperemos que así sea. Lo puso muy feliz que alguien como Hemingway lo elogiara — sonrió al pensar en su hermano. Mimi se dió cuenta de ello y sonrió al verlo contento.
— Dos hermanos, dos jóvenes artistas aprovechando del bohemio París, ambos con mucho talento en sus disciplinas y también muy guapos, tienen todo para triunfar — paró frente a él lo miró con esos ojos y sonrisa gatuna que lo ponían nervioso — Pero los dos muy diferentes en personalidad — continuó como si nada — Takeru es muy lindo, muy divertido, coqueto, mujeriego, transparente y tú… — pausó para tomar valor — Tú eres tímido, tranquilo, un misterio por dentro, pareces frío pero estoy segura que no lo eres — se acercó un poco más — Eres muy lindo. Me gustas — lo miraba a los ojos — Me gustas mucho — dió otro pasó más cerca — Sé que te gusto, pero no sé qué tanto y otras veces creo que no es así, que me equivoco — lo miraba tratando de encontrar alguna respuesta en sus ojos pero no podía encontrarla.
— Te tengo miedo — fue todo lo que le dijo, tratando de esquivar su mirada.
Mimi lo miró y sonrió.
— ¿Por qué?
Silencio.
— Porque no le temes a nadie, porque pareciera que no te importan los hombres o sus sentimientos, porque no quiero que juegues con los míos porque es la primera vez en mi vida que alguien me gusta así, como tú — se sentía avergonzado, no podía mirarla correctamente.
— Yo sí tengo miedos Yamato — dió otro paso, no estaba jugando, no había ninguna sonrisa coqueta ni mirada felina, eran ojos dulces y transparentes los que lo miraban — Me da miedo no gustarte de verdad, me da miedo qué es lo que puedas llegar a pensar de mí — pausó — Me dan miedo las arañas y las cucarachas y, bueno, cualquier insecto — río y a él se le escapó una sonrisa que provocó que ella agrandara la suya.
Mimi se acercó más y apoyó su rostro en el cuello del rubio
— Si te pido que por favor acompáñame a mi departamento, me da miedo que me digas que no — terminó por decir en un susurro.
Yamato sentía su rostro arder, pero a pesar de ello, tomó fuerzas para rodear a la castaña con sus brazos.
Bueno, he aquí el final de esta historia para la actividad del Topic Mimato.
Espero sus votos.
¡Voten por mí! Prometo chocolates y gatitos para todos lml
