¡Hola! Termine esto anoche e iba a dejarlo reposar unos días para ver si se me ocurrían mejores ideas, pero luego prometi subirlo hoy. Si no les gusta, culpen a los ansiosos.
Y hoy casi mori del susto cuando prendi la computadora y esta no arrancaba. Me ha pasado ya cinco veces que perdí historias porque (yo nunca guardo :D) pongo la pc a invernar con la historia ya terminada y al otro día cuando quiero prender no arranca, tengo que reiniciar y pierdo todo. Y no importa cuantas veces pase, lo sigo haciendo.
En fin, nervios como siempre. Estoy casi segura de que van a odiarlo. Ya se que cansan de que lo diga :D pero este es un cap clave y siempre los capitulos claves tienden a ser odiados. Es una regla del mundo (?)
En fin, ¿enjoy?
LOS RESULTADOS
El beso del rencuentro inició descontrolado: bocas calientes fundiéndose juntas y lenguas recorriéndose como si llevaran una vida buscándose. Las manos del telepata acariciaban la espalda de Erik, que aun estaba cabalgandole. En algún momento el omega comenzó a balancearse suavemente, su sexo duro y apenas cubierto por el bóxer frotándose contra el vientre de Charles, aunque de forma muy sutil, casi inconsciente. La atención de ambos estaba concentrada en el beso, pero eso no impedía que sus instintos y sus cuerpos necesitaran más.
El inglés lo atrajó más para que pudiera conseguir mejor fricción, y como recompensa obtuvo un sollozo ansioso. Erik estaba prácticamente derretido encima suyo, su calor corporal era muy alto y su cuerpo vibraba ante el mínimo toque. El beso era cada vez más hambriento, más necesitado, más desesperado... sus bocas se separaron cuando el omega comenzó a sollozar. Erik apoyó su frente contra la de Charles mientras se retorica inquieto. Los labios de ambos estaban hinchados y húmedos... los ojos azules no podían apartarse de la expresión del omega que era de absoluta lujuria.
-Charles... estoy muy caliente...-gimoteó mientras presionaba más su virilidad contra el vientre ajeno. Se sentía tan caliente y desesperado, y en todo lo que podía pensar era en que tenía a Charles, finalmente, debajo suyo y oliendo delicioso y...dios, necesitaba tanto que le atendieran que estaba dispuesto a rogar. El calor de su cuerpo había incendiando su piel, su vientre eran brazas, incluso los pulmones le quemaban y le obligaban a respirar agitado. Y la piel de Charles estaba tan fría en comparación, que todo lo que realmente deseaba era presionar cada centímetro de su cuerpo contra el ajeno y aprovechar su frescura.
El telepata gruñó en respuesta, sus manos ansiosas descendieron por la espalda ajena, acariciando la curvatura de sus glúteos y luego bajaron por las largas piernas. Sus dedos rozaron muy sutilmente los muslos internos, tocando la humedad que había dejado la lubricación y que descendía casi hasta las rodillas. Erik estaba empapado. Tan dispuesto a que lo follen, y estaba aquí... con él, para que Charles lo atienda, lo calme, lo cuide-Estas muy húmedo... prácticamente derretido... Oh, Erik... te ves tan delicioso así de necesitado...-sus ojos estudiaron por un instante los ajenos, que apenas y tenían una aureola celeste: todo lo de más había sido obscurecido por el deseo. El rubor del rostro descendía hasta el inicio de su pecho, y él tenía demasiadas ganas de cubrir cada centímetro de esa piel con sus besos. Olía tan delicioso, y estaba tan entregado.
Lo empujó sutilmente, haciendo que el omega se siente sobre los talones, aún cabalgandole. Contempló el cuerpo trabajado, ese cuerpo que había extrañado tanto y que había deseado volver a poseer. Al fin estaba aquí de nuevo y todo lo que quería era sujetarlo y tomarlo, y hacer que se derrita en placer tan ferozmente que luego no pueda ni quiera apartarse. Que sienta tanto gozo que no vuelva a irse.
-Vamos a calmarte un poco cariño...-hubo un sollozó en respuesta. La mano de Charles volvió a los glúteos ajenos, aun acariciándolos por encima de la tela. Erik tenía los ojos cerrados y sus manos se había apoderado del pelo del alfa, tironeándolo como si quisiera atraerle de nuevo a sus labios. Cuando una de las manos del telepata comenzó a jugar con la hendidura entre sus nalgas, el cuerpo del omega vibro entero y un tímido gemido se dejo escuchar. El primero de muchos. Los dedos continuaron explorando, hasta que finalmente llegaron a la parte donde la prenda estaba completamente húmeda. Con solo presionar un poco la tela cedió, hundiéndose contra el canutillo de las nalgas, y permitiendo le sentir la palpitante entrada. Otro gemido, y segundos después Erik había alzado un poco el trasero, ofreciéndoselo mejor, dejandole más espacio.
-Por favor, Charles...-ese dedo comenzó a puntear contra su entrada. Presionándose, logrando que sus pliegues cedan un poco y luego apartándose sin llegar a penetrarlo. Era tan desesperante, porque todo lo que él quería era sentir algo que llenara el vacío en su interior, algo firme y duro que abriera sus carnes y le follara y lo dejara usado y satisfecho. ¡Pero Charles se estaba burlando! Ese dedo le dejaba ansioso, con la sensación de que en cualquier momento entraría y al fin sentiría placer... pero era una promesa tan falsa, por que ni bien sentía algo de alivio, volvía a apartarse-¡No juegues!-protestó, antes de dejar escapar un sonido de placer cuando la otra mano del telepata fue hacía su vientre, para luego bajar sus bóxer y dejar libre su necesitada virilidad.
El pene salto inmediatamente, duro y venoso apuntando hacía el cielo, y la mirada de Charles se volvió liquida mientras observaba. Era tan enorme que su boca se hacía agua, se sentía hambriento de tenerlo en sus labios y sentir como llenaba cada espacio. Su mano tímidamente comenzó a acariciar el glande, jugando con el liquido preseminal y presionando el orificio de su uretra. Erik soltó su cabello para bajar las manos a sus hombros y crispar los dedos allí, mientras respiraba cada vez más agitado. La atención del telepata quedo hipnotizada por la forma en la que el omega comenzó a moverse, presionando sus caderas hacía atrás, buscando penetrarse a si mismo con esos dedos que no dejaban de insinuarse y maliciosamente Charles los apartaba. Podía sentir la entrada palpitando desesperada bajo su toque y casi podía imaginar la ansiedad de su pareja.
-Oh, estas tan necesitado mi vida... tu cuerpo esta tan caliente y tu trasero... dios, ¿lo sientes palpitar, verdad? Si solo presionara un poco se abriría entero y me dejaría entrar-mientras hablaba acarició con insistencia los pliegues de su entrada, notando como el orificio se expandía un poco, escurriendo flujo y palpitando lentamente pero al no sentir nada que lo atravesara volvía a cerrarse con anhelo-. Eres tan dulce, y tan perfecto... y estas tan dispuesto. ¿Quieres que te cuide, mi amor? Déjame cuidar de ti-se inclinó para poder saborear el dulce aroma que emitía el cuello ajeno y al instante escucho un necesitado "si" contra su oreja. La idea de tenerlo tan sumiso hizo que la dureza de su propio pene se volviera insoportable, pero optó por ignorarla un momento más-. Voy ayudarte mi vida, voy a masturbarte y hacerte venir y...
-No, no, no... follame, Charles-gruñó. Se sentía avergonzado de estar tan desesperado, pero era Charles... Charles que tantas veces lo había empujado a la misma situación de estar hambriento y desesperado y que siempre lo dejaba tan satisfecho. ¿Que más daba rogar? Necesitaba obtener algo del pequeño placer que ese alfa siempre le brindaba.
-No. Estas muy necesitado y...
-¿No quieres follarme?-lloriqueó, de pronto asustado ante la idea. ¿Y si Charles estaba enojado? ¿Y si no quería volver a follarle nunca más? La idea dolía, porque no volvería a sentir placer, y se quedaría necesitado y... joder, no, no, no, necesitaba tanto que lo llenen. El telepata le tomó una mano y la llevó a su pene. Ni bien Erik rozó esa dureza quiso sujetarla entre sus manos, pero la ropa se lo impedía. La bragueta se abrió sola en un segundo y su mano ansiosa buscó ese bulto duro y caliente... tan prometedor. Prometía follarlo, prometía dejarlo lleno y abierto y sería tan rico y...-Oh Charles, estas tan duro... ¿por qué no quieres follarme? Dios... vas a matarme... voy a...
-Aun no, Erik. Estas tan necesitado que aunque te folle no bastara. Te voy a hacer venir, ¿si? Y cuando estés cubierto en semen voy a follarte tan fuerte y delicioso que no vas a parar de gemir y...-un gemido invadió la habitación y el sofá se removió debajo de ellos casi al mismo ritmo que Erik se balanceaba encima suyo. "Sí, sí, sí... follame Charles, follame como tu sabes.". Los pensamientos inundaron su mente y de pronto fue consciente de cuanto había extrañado tenerlo así: conectado a su cabeza. Su mano abandono el pene ajeno para hundirse entre sus muslos, buscando algo de esa sedosa lubricación. Cuando estuvo húmeda volvió a apoderarse de ese miembro y comenzó a acariciarlo al mismo tiempo que su otra mano continuaba tocando, por encima de la tela, la dispuesta entrada. Erik se retorcía, empujándose contra sus dedos y luego contra la mano que lo masturbaba... al parecer ansioso de recibir todo tipo de atención-. Vamos Erik, ven para mi, mi vida. Termina para mi...
-No puedo... necesito más...-gimoteó, repegándose contra Charles, abrazando desesperadamente sus hombros y privando al telepata de vista de su mano acariciándole. Segundos después una de las manos de Erik se perdió entre sus cuerpos, y el telepata gimió cuando su propia erección fue liberada. Se apartaron solo un poco, para que ambos pudieran mirar el espectáculo de sus erecciones hinchadas y juntas, escurriendo presemen. Las manos de ambos comenzaron a moverse al mismo ritmo, ansiosas, desesperadas por tocar más y más. Charles miró de reojo a su omega, que prácticamente babeaba, sus ojos hipnotizados por la vista de sus miembros juntos, su cabello cobrizo revuelto, su cuello estilizado disponible, y sus músculos marcados. Su obra de arte que llevaba meses sin poder contemplar a su antojo.
-Termina para mi... bañame en tu semen, darling-el omega se arqueó, sus ojos lujuriosos se alzaron para encontrarse con lo de Charles e inmediatamente sus bocas se buscaron, presas de una atracción inmanejable. Charles los masturbo más rápido mientras su lengua se hundía en la cálida boca de su pareja, saboreandola y acariciando cada rincón. Erik finalmente tembló y una cálida simiente baño sus vientres al mismo tiempo que un gemido era ahogado contra su boca. El cuerpo del omega se derrumbó contra el suyo, y él se acaricio a si mismo con más ansias para segundos después dejarse ir, dejando escapar su blanca simiente y que esta adornara la piel de ambos.
Cuando se dejo caer contra el sofá, arrastrado a Erik consigo, casi pudo sentir como el aroma de su omega lo bañaba todo, remplazando el aroma de... Moira. De Moira y de él. Rodeó la cintura del mayor de forma posesiva, el rostro ajeno se había enterrado en su cuello y Charles lo sentía sollozar suavemente. Sabía que seguía inquieto y desesperado, a pesar de haber tenido un orgasmo su virilidad estaba despertando de nuevo y durante un segundo el telepata recibió proyecciones sobre necesidad, desespero, excitación y sentimiento de vació.
-Calma, calma mi vida-le susurró al oído mientras su mano acariciaba la espalda, frotándole con suavidad como si fuera un joven omega en celo que solo necesitaba cariño. Erik se retorció contra él, queriendo repegarsele más. El telepata le apartó el cabello de la sien y le deposito un suave beso, enternecido por verlo tan ansioso.
-Ya follame, por favor...-susurró con voz ronca, mientras su mano buscaba llegar al pene del menor, pero este lo detuvo. Sentir el aroma de Moira le había descompuesto un poco, y agradecía que el de Erik lo hubiera cubierto pero... pero no quería follárselo allí, en el mismo lugar donde se había follado a la agente tantas veces. Si iba a tenerlo, quería que fuera en su cama, en la misma cama que solo le pertenecía a ellos dos. Y si luego Erik se iba... al menos tendría el consuelo de su aroma, nuevamente fresco sobre sus sabanas.
-Levántate, cariño-susurró con ternura, empujándole un poco desde los hombros. Erik no tardo en obedecer, y cuando Charles lo vio parado enfrente suyo casi manda sus propios planes al demonio. El cuerpo fibroso e irresistible de Erik estaba sudado, ardido y bañado por la simiente de ambos. Su pene estaba medio erecto y su vientre era un salpicadero de manchas blancas. Tanto suyas como de Charles. Las largas piernas temblaban sutilmente, y aun se veían ligeros rastros de la humedad de su lubricacion. Y olía delicioso: a sexo, sudor y semen mezclados, y ese aroma delicioso de su lubricacion que lograba que la garganta del telepata se sacara. Se sintió muy tentado a empujarlo contra el piso, ponerlo en cuatro y follarlo justo allí, como a una perra... Erik no se negaría, estaba tan ansioso. Pero era Erik, su Erik, y no quería follarlo como a una perra, quería ir a su cama y hacerle el amor.
Se levantó y tuvo que poner una mano en le pecho ajeno cuando el ansioso omega se lanzó contra él, queriendo fundir sus cuerpos. Otro sollozo se dejó escuchar y Charles volvió a acariciarle la espalda a modo de consuelo. Lo miró un segundo evaluativamente y se sintió algo posesivo de dejarlo cruzar el pasillo así: desnudo y viéndose (al menos a sus ojos) tan sexy. Se quitó su arrugada camisa y luego la deslizó sobre los hombros ajenos. La dejó sin abotonar, y lo contempló: en realidad, no se le veía muy bien. Erik tenía más espalda que él, y le lucía corta. Durante un momento odio ser más pequeño, los omegas solían verse tan sexys usando la ropa de su alfa. Le subió el bóxer para tapar su pene y luego cerró su propia bragueta. Erik se había dejado hacer mansamente, buscando inconscientemente mas cercanía y más toques de sus manos.
-Vamos a mi cuarto ¿si? Allí...
-No voy a llegar, follame aquí y...-Charles negó con la cabeza, le tomó de la mano y le dio un casto beso antes de comenzar a caminar fuera de la biblioteca. Miró el lugar antes de salir, un rápido chequeo mental y notó que varios ya estaban durmiendo. Por suerte era un poco tarde. Aún jalando a Erik de la mano lo fue guiando a su cuarto. Lo sentía oponerse un poco, temblar y detenerse cuando le flaqueaban las rodillas... pero él no se detuvo. No quería prolongar su tiempo allí a fuera y que algún alfa oliera el celo.
Ni bien ingresaron al cuarto Erik lo jaló desde la mano y de pronto Charles chocó contra su amplio pecho, fue envuelto entre unos posesivos brazos y una demandante boca lo devoró en un beso. Había olvidado la parte dominante de su pareja, esa parte que tanto le gustaba. Se dejó hacer, correspondiendo con ansiedad y sujetando con firmeza su cintura, porque a pesar de que el polaco estaba posesivo y dominante aun lo sentía temblar ligeramente. El omega fue avanzando hacía la cama, llevando a Charles de espaldas, cuando el menor sintió sus rodillas chocar con esta se detuvo. Erik rompió el beso con un rugido hambriento.
-Ahora vas a follarme, duro... y fuerte y...-la voz era exigente, pero tenía un trasfondo de necesidad sumisa. Él se sentía más que dispuesto a obedecer cualquier orden, aun más cuando Erik se dejó caer en la cama con las rodillas flexionadas y las piernas abiertas. El ansioso omega comenzó a acariciar su pene por encima del bóxer mientras sus ojos lujuriosos y entrecerrados no se apartaban de los del alfa. Charles pateó sus zapatillas y se quitó los pantalones, dejándolos caer junto con sus interiores. Cuando su virilidad dio un brinco el interés los ojos ajenos fueron directamente a ella. El menor se sintió petulante al verlo relamerse los labios-Vamos, Charles... estoy ansioso...-gimoteó, moviendo las caderas de manera insinuante.
-Ponte en cuatro-respondió mientras se terminaba de sacar los pantalones. El omega frunció el ceño y estaba por protestar antes de que la sonrisa del alfa lo detuviera-¿Alguna vez te he desilusionado? ¿Alguna vez te he hecho algo que no te genere absoluto y extraordinario placer?-la respuesta fue silencio y una mirada intensa. Charles tenía que admirarlo, Erik parecía haber recompuesto un poco las apariencias aunque seguramente seguía totalmente necesitado y desesperado. Pero él siempre era así: tan fuerte, tan capaz de dominarse a si mismo, tan distinto a cualquier otro omega-Vamos, en cuatro-le golpeó suavemente la rodilla y cuando el mayor vio que no iba a ceder, suspiró y se sentó en la cama. Primero se quitó la camisa y luego adoptó la posición requerida.
-Quiria verte mientras...-la queja murió en un suspiro de placer cuando las manos de Charles le sujetaron el bóxer y lo bajaron. La prenda terminó enredada en las rodillas mientras el telepata se arrodillaba en la cama, inclinándose y acercando su rostro a esas nalgas redondeadas que eran acariciadas por sus manos.
-Vas a verme... solo quiero...-su aliento chocó contra los húmedos pliegues y la piel del omega se erizó al instante. Charles volvió a sonreír, mientras una de las manos que acariciaba los glúteos se dirigió hacía esa entrada, acariciando primero sutilmente y luego animándose a dejar a dos de sus dedos entrar. Algo en le pecho del alfa se oprimió al sentirlo tan flojo. Demasiado flojo, como si alguien...-¿quien te estuvo tocando?-fue prácticamente un rugido. Sus dedos se apartaron antes de que inmediatamente volvieran a hundirse en la húmeda carne, penetrandole de golpe hasta el fondo. Erik dio un ligero brincó y gimoteó-¿Quien demonios estuvo...?
-Emma-susurró, sin poder evitar responder a la posesiva y demandante voz. Un nuevo rugido cortó el ambiente de la habitación. Los dedos en el interior de Erik volvieron a salirse, haciendole sollozar, antes de que segundos después volvieran a enterrarse hasta el fondo. Esta vez tres dedos que lo hicieron gemir nuevamente.
-¿Por carajos estuvo to...?
-¡No lo sé! No lo sé... Sólo... por favor Charles... muevelos... por favor...-gimoteó, intentando mover sus caderas, ya que esos dedos se habían quedado quietos dentro suyo. La otra mano lo sujetó, deteniéndole y volvió a sollozar. Inclinó su espalda enterrando la cabeza entre sus manos, tironeándose el cabello a si mismo, preso de la desesperación. Había quedado solamente con las caderas alzadas y ofrecidas, pero le importaba muy poco... sólo quería que le atendieran. Si se veía igual que una puta le daba igual, necesitaba tanto que Charles...
-¿Estas con ella? ¿Te gusta como te folla? ¿Te mete los dedos mientras tu...?
-¡Yo y ella no follamos!-gruñó en respuesta. Sus manos nerviosas se retorcieron sobre la cama y lograron sujetar la almohada, la atrajo hacía a él para hundir su rostro en esta y calmarse un poco a si mismo mordiéndola. La respuesta de Charles fue un nuevo gruñido que hizo cosquillear su espalda baja. No debía excitarle sentir al alfa tan posesivo, pero lo hacía... le gustaba sentirlo así: dominante, exigente, animal. Toda esa atmósfera de dominación e instintos le hacía querer comportarse bien, demostrar que había sido un buen chico-No he estado con nadie más desde...
-¿Desde mi?-inquirió, sintiendo su vientre burbujear ante la idea, pero sin fiarse del todo. Algún instinto bajo, algo en la parte más profunda de su cabeza, lo hacía sentirse inseguro y posesivo. Su mente se había llenado de cuerpos sin rostros tocando a suomega, y todo lo que quería hacer era reclamarlo y luego atarlo a su cama para que no estuviera con nadie más. Era suyo, suyo, suyo. Nadie más debía mirarlo siquiera-Entonces ¿por qué ella te estuvo tocando?-protestó, pero cualquier respuesta murió en un gemido que el omega emitió cuando él movió sus dedos con brusquedad en aquel interior. Le estaba tocando brusca y posesivamente, pero sabía que no le estaba lastimando. La idea no era esa, era más bien lastimar a cualquiera que se atreva a tocar ese cuerpo que era suyo. Erik estaba gimoteando y sollozando, mientras alzaba las caderas más, en un claro ofrecimiento que lo incitó a mover sus dedos con más fuerza. Quería demostrarle a ese omega que solo él iba a poder darle ese placer, que si se entregaba a alguien más era un tonto porque... porque solo él iba a amarlo tanto, y desearlo desesperadamente, y cuidarlo tan bien, y darle tanto placer. Erik era suyo, tenía que ser suyo. Iba a ser suyo-Dices que no haz estado con nadie más-susurró, con voz ronca y posesiva. Sus dedos fueron saliendo lentamente de ese cálido y sedoso interior, cuando el cuerpo ajeno se vio vacío la entrada palpitó, cerrándose de a poco nuevamente. El omega sollozaba por lo bajo, dejando escapar suplicas que casi no tenían sentido. Charles sentía una peculiar mezcla de posesividad, molestia y ternura... todo intensificado por la lujuria del momento. Sus manos se posaron en cada una de las nalgas ajenas, y las separaron, tanto como podía. Sus ojos observaron en ese agujero que había quedado completamente expuesto. Acercó sus pulgares a esa entrada y acarició los pliegues antes de estirar la piel. Hacía fuerza como si quisiera separar su cuerpo a más no poder, como si quisiera partirlo al medio. Finalmente el pequeño agujero quedo ligeramente abierto, sin nada que lo penetrara. Se quedó un segundo contemplando la piel completamente estirada y luego gruño-Habrá que averiguarlo.
-¿Averi...? ohh...-Erik enterró de nuevo el rostro en la almohada y sus manos tironearon con fuerza las sabanas, retorciéndola entre sus puños. La lengua de Charles se había abierto paso en su interior y lo recorría con maestría, bebiendo sus jugos, acariciando su carne, penetrandole tan profundo como podía. Quiso sentirse avergonzado pero lo único en lo que podía pensar era en morder la almohada y empujar su trasero contra ese rostro, deseando que la lengua llegara más y más a dentro. El toque era tan suave, como la caricia de la seda, y ese húmedo musculo se movía casi como una serpiente. Erik sentía su pene y sus huevos colgando pesadamente entre sus piernas, le dolían, y necesitaba tanto acariciarlos. En ese momento deseaba tener más manos, para poder seguir tironeando las sabanas, y acariciarse y separarse más las nalgas para que Charles pudiera lamerle más y más a dentro y... ohdios, seguramente proyecto, por que al instante sintió la lengua llegar más profundo y comenzar a masajear su próstata de una forma en la que una lengua no podría hacerlo. El telepata estaba jugando con sus poderes, pero le importo muy poco cuando sintió una húmeda boca rodear el glande de su pene. Su cuerpo tembló sobre excitado y él abrió los ojos para mirar, pero como supuso, no vio nada. Volvió a cerrarlos, perdiéndose en la fantasía de dos Charles más que dispuestos a atenderlo. Un calor comenzó a formarse en su vientre, haciendo que sintiera su interior más caliente y húmedo y dispuesto. La lengua de Charles presionó su próstata al mismo tiempo que la otra boca se tragaba su pene por completo, y él solo pudo sentir una descarga que inició en su nuca y bajó cual electricidad por su columna hasta estallar en sus testículos. Cuando quiso acordar, su interior estaba estrujando la lengua ajena, su cuerpo temblaba y su semen había empapado las sabanas.
El cuerpo parecía haberle quedado sin fuerzas y tuvo que apartar el rostro de la almohada para respirar, ya que sentía que podía desmayarse en cualquier segundo.
En algún momento, mientras su lengua estaba enterrada en ese húmedo conducto, el plan le había parecido patético. Porque, sinceramente, si Erik hubiera estado con alguien más ¿habría podido sentirlo? Su interior sabía igual que siempre: embriagador. Y aunque se esforzó por encontrar algo distinto... no podía hacerlo. Sólo pudo concentrarse en seguir acariciándole para seguir escuchando esos gemidos, para continuar sintiéndolo estremecerse hasta que culmine en placer. Ni bien lo vio venirse se sintió de nuevo posesivo, pero esta ves triste. Quería creer que su omega no estuvo con nadie más, sabía que la posesividad y la tristeza venían de sus más bajos instintos pero no podía controlarlos. Erik era un omega tan poderoso que seguro encontraría un mejor alfa, un alfa que le cuidara mejor, un alfa del cual no se alejaría. A él ya lo había dejado una vez, que estuviera aquí... ¿significaba algo? No había parecido que fuera su elección venir-¿De verdad no has estado con nadie más?-practicamente rogó.
-No.-el hombre había inclinado un poco el rostro, para poder mirarle. El cabello sudado estaba revuelto y pegoteado a su frente, el rostro muy rojo y la barbilla babeada, pero para Charles se veía más hermoso que nunca. La sinceridad en esa mirada hizo que la tristeza del alfa desapareciera en un instante y fuera remplazada por un estallido de felicidad, que le hizo sonreir como un tonto.
-Te amo.-ronroneo cariñosamente antes de apoyar sus húmedos labios en una de las nalgas ajenas y dejarle un cariño beso. Sus manos acariciaron dulcemente las largas piernas de su pareja, que aun temblaban presa de inestabilidad del orgasmo. Erik suspiró, relajado por las caricias, y volviendo a enterrar su rostro contra la almohada.
-También te amo-la voz se escucho amortiguada y ronca, y a los oídos del telepata fue simplemente hermosa.
**CHERIK**
Una vez que Emma se había marchado, Raven continuó gruñendo molesta. Su corazón aún latía acelerado, por miedo a que todo el plan fracasara. Por suerte Azazel ya le había aclaro que todo había salido bien-Los deje juntos en la biblioteca. Tu hermano esta bien, y era obvio lo que iba a pasar-comentó, terminando de llevarla hasta el cuarto. La chica se dejó hacer, aunque aún no estaba del todo convencida. No estaría calmada hasta que los viera sanos y salvos, y juntos. Además el tema de Emma aun la hacía sentirse muy molesta.
-No entiendo como puedes defenderla, debíste dejarme que la agarre y...
Azazel sonrió mientras entraban al cuarto y cerraba la puerta tras de si, su sonrisa era bastante peculiar y cuando la mano roja se poso en su cintura y la atrajo hacía a él, ella pudo sentir la virilidad ajena contra su vientre. Supuso que tanta feromona de omega en celo aún estaba afectando el ambiente, así que solamente se dejo hacer, sintiendo como los labios ajenos besaban dulcemente su cuello.
-Ya te dije que nos ayudo-comentó él, antes de enterrar la lengua en la oreja azulada. La chica tembló entera entre sus brazos, las rodillas le flaquearon y tuvo que sujetarse de él para no caer. La chica bufó, no del todo segura y opuso algo de resistencia cuando el hombre quiso arrojarla a la cama. No estaba de humor para el sexo, quería saber que había pasado. El teletransportador se removió, algo frustrado. Luego se apartó, Raven agradeció que estuviera controlando sus instintos y buscando algo de compostura-. Digamos que se metió a la mente de Erik y le quito... ciertas... inhibiciones-comentó, esperando que eso fuera suficiente para volver a acercarse. La metamorfa seguía cruzada de brazos, por lo cual se quedo en su lugar.
-¿Inhibiciones? ¿De que carajos estas...?
-Si, no sé. Hizo algo para que fuera más sincero con sus necesidades. Quizás él hubiera puesto algo más de resistencia si no.-agregó, algo impaciente. Raven lo miró con la ceja alzada, la dureza en sus pantalones era innegable-. Incluso cuando me le acerque estaba más que dispuesto a que yo le atienda. Eso no fue cosa de la planta, esa fue Emma que nos ayuda a...
-No nos estaba ayudando estaba... ¡metiendole los dedos!-protestó ella, recordando la escena. Cuando los había encontrado había sentido tanto miedo de que el plan se les fuera por la borda, que todo acabara mal... que solo arruinaran más las cosas. Le costaba creer que esa mujer los ayudara sin querer nada a cambio. Algo había escondido allí, seguramente ella había engañado a Azazel-. Por dios, no puedo creer que seas capaz de..
-Raven. Ella nos ayudo, me lo mostró. ¿Si? Si la viste metiendole los dedos es por que es muy difícil ser un alfa cerca de un omega en celo. No somos de piedra, ¿sabes?-ante esas palabras la chica se quedo estática. Sus ojos volvieron a posarse en la virilidad ajena y algo le molesto en su pecho.
-Osea que en realidad estas así de caliente por Erik, y lo que realmente desearías seria un omega en celo para quitarte las ganas-gruñó, algo malhumorada ante la idea. Azazel bufó y volvió a acomodarse el cabello.
-Soy un alfa, Raven. Eso esta en mi naturaleza-la chica atino a retroceder cuando el hombre volvió a acercarse. Aunque la sonrisa en su rostro ahora era distinta, algo tierna-. Pero ahora, también forma parte de mi naturaleza que cada vez que este excitado lo relacione contigo. No es muy romántico, pero es la verdad. No es un omega en celo lo que llena mis sueños eróticos. Eres tu, tu sonrisa coqueta, y tus miradas pervertidas, la forma en la que gimes, y el tacto de tus piernas... y toda tu. Y si huelo un omega en celo, si, me siento excitado... y tentado, pero luego pienso en ti y me doy cuenta que es lo que quiero hacer.
La piel de la chica se había erizado un poco ante esas palabras, apretó los labios, queriendo oponer algo de resistencia. Pero Azazel siempre era condenadamente perfecto-¿Y que quieres hacer?
-En vez de pasar un momento excitante con un omega que huele rico, prefiero tenerte a ti. Aprovechar esa libido y hacerte el amor toda la noche.-la piel de la chica ardió ante la idea. De pronto su cuerpo se encontraba más dispuesto y descruzo sus brazos. Ante esa señal, Azazel se animó a abrazarla.
-¿De verdad?
-Claro que si. Eres perfecta-ya le habían dicho esas palabras antes. Erik le había dicho que era perfecta, pero en los labios del demonio sonaba mucho más real y la afectaba muchísimo más. Porque podía creerle, Azazel realmente pensaba que era perfecta. Y él la conocía, no físicamente, sino todo ella: con sus malos humores y sus inseguridades y sus cabreos y todo lo que nadie más sabía de ella. Cuando cayeron en la cama, el cuerpo de Azazel encima del suyo y los ojos amarillos mirándole con tanta profundidad, se sintió más desnuda de lo que estaba. El hombre le acaricio el cabello-. No se cuando vas a entender que te amo, más allá de cualquier cosa. Eres lo que he esperado toda mi vida.
La chica sintió su corazón latir con fuerza y dejó escapar el aire de sus pulmones-Tu no eres lo que yo soñaba-admitió, y el hombre le sonrió con comprensión aunque ella notó algo de tristeza en su mirada-. Pero siempre he soñado puras tonterías. Tu eres real, y mil veces mejor que cualquier sueño. Y te amo, más de lo que podría amar a nadie.-los dientes blancos resplandecieron contra la piel roja, y luego los dos se fundieron en un beso.
**CHERIK**
Charles no se sorprendió cuando, luego de haberle indicado a Erik que se recostara y de que ambos terminaran acurrucados juntos, sintió una erección presionándose contra su muslo. Habían pasado como mucho diez minutos, en los que intentaron recuperar fuerzas y se limitaron a acariciarse con dulzura, pero era muy obvio que el cuerpo del omega estuviera dispuesto incluso antes de que se sintiera preparado mentalmente para otra ronda. Él dejó escapar una risita suave, y escuchó un gruñido de protesta ahogado contra la piel de su pecho.
Lo tomó de la barbilla para hacerle levantar el rostro y sus bocas volvieron a unirse en un beso con deseo contenido. Aunque no pudieron contenerlo demasiado. Cuando Erik empezó a mover, tan disimuladamente como pudo, su cadera para frotarse contra el muslo de Charles, este no dudo en írsele encima. Fue un movimiento natural, donde mostraron una perfecta sincronización: el alfa rodó encima del cuerpo ajeno sin dejar de besarle, y el omega abrió sus piernas para que se acomodara entre estas. Sus virilidades se rozaron y ambos suspiraron de placer sin separar sus bocas.
Sus cuerpos comenzaron a frotarse, lentamente al principio. Las manos de Erik se habían clavado en su espalda y sentía las uñas raspándole la piel. Él se concentro en besarle y moverse más firmemente, casi como si estuviera follandole. El cuerpo debajo suyo estaba ardiendo, sentía la piel quemando nuevamente y se dejó llevar por su impulso de calmarle. Se apartó de sus labios para lamer los delgados ajenos mientras observaba su expresión deseo. Luego le enterró la lengua en la oreja y Erik siseó en respuesta. Cuando su lengua se enterró en el hueco de la axila, el omega quebró su espalda de una manera muy sensual, retorciéndose contra él. Las largas piernas se flexionaron un poco y él no dudo en tomarlas, jalándolas ligeramente hacía arriba, dejándole más expuesto y logrando que al frotarse su pene se acomodara entre los glúteos ajenos.
-Dios, siii...-una de las manos de Erik dejó su espalda, para sujetarle el trasero y empujarle más cerca. El canutillo de sus glúteos seguía húmedo y Charles se deslizó fácilmente en este, rozando de a momentos la palpitante entrada con su glande. En esos momentos la mano de Erik le apretaba más fuerte el trasero, como si quisiera empujarle para que se la meta dentro, pero él se apartaba-Mierda, ¿vas a follarme o..? Charles... basta de jugar-protestó, y su otra mano intentó meterse entre sus cuerpos, queriendo tomarle el pene y guiarlo dentro suyo. El alfa lo detuvo, sujetándosela y llevándola a sus labios. Durante un instante Erik quedo cautivado por esa boca roja que beso su palma y que luego comenzó a chupar sus dedos. El alfa sonrió travieso al verlo tan erotisado, él no pudo evitar pensar que se veía como un ángel caído con esa cara tan bella y de santo pero con una sonrisa tan pervertida.
-¿Quieres que te folle?-preguntó con voz ronca, y ante la simple idea Erik sintió su interior contraerse. "Si, si, si, si" respondió mentalmente. Se mordió los labios para contener un gemido cuando Charles se tomó firmemente la erección y comenzó a frotarla contra su entrada. Su cuerpo palpitaba, esperando que finalmente entre, pero el glande ajeno solo masajeaba su carne-Dilo. Pídemelo en voz alta.
-Follame, Charles. Follame por favor-suplicó, cerrando los ojos al sentir algo de vergüenza. Al instante esa dura virilidad comenzó a presionar, su cuerpo fue expandiéndose pulgada a pulgada, haciendole lugar con facilidad. "Di que eres mio"-. Tuyo, tuyo, tuyo, todo tuyo-el alfa gruñó de gusto al sentirlo gimotear innentendiblemente. La carne había cedido a su paso, y el interior ajeno se sentía tan caliente, suave y perfecto como lo recordaba. Era el cielo estar dentro suyo. Ese cálido cuerpo se ceñía perfecto a su virilidad y enviaba correntadas de placer por su espalda. Terminó de entrar en él, lento pero constante. Cuando sintió sus testículos chocar con los glúteos ajenos dejó escapar el aire de sus pulmones. Erik gimió y las largas piernas se abrazaron a sus caderas, dándole mejor acceso-Muevete, follame...
-Tranquilo amor-susurró con cariño, antes de comenzar a mover sus caderas. Lento en un inicio, disfrutando de su estreches, de su calor, de la sensación de estar nuevamente rodeado por su cuerpo. Aprovechando que Erik parecía un poco más calmado al estar lleno, se inclinó para atraer una almohada y colocarla debajo de sus caderas, dejándole más expuesto para hacer lo que se le antojara. Luego se inclinó a besarle, antes que sus bocas se encontraron sus lenguas ansiosas, acariciándose al aire libre por un instante, hasta que sus labios chocaron. El beso fue húmedo y lujurioso, y perfecto. Charles fue acelerando el ritmo, y entre el calor ajeno, el delicioso aroma, y el sentimiento de perfección no tardo en notar como su nudo se formaba en la base de su pene. Erik lo tenía atontado y su cuerpo respondía naturalmente, todo lo que quería era clavarlo en la cama y quedarse en su interior hasta que no le quedara una gota de semen. Cuando las embestidas se hicieron más fuertes los talones del omega se presionaron contra sus glúteos, y una mano le jaló con fuerza el cabello. En silencio, su pareja le exigía más. Y él se moría por dárselo.
Erik gimoteó, tenía el pene de Charles muy dentro, y se sentía deliciosamente lleno. No podía dejar de gemir, y apretaba sus piernas contra la cintura ajena, acercándole, queriendo jalarle más y más profundo. Estaba tan caliente, tan necesitado, su interior se sentía muy delicioso, bien lleno, abierto, recibiendo los embistes de ese delicioso alfa. Sentía que podía morir de placer allí mismo. Quería jalar a Charles cada vez más cerca, le presionaba tanto como podía y había empezado a temblar cada vez que sentía el nudo presionar contra su entrada. Por reflejo, al sentir ese bulto de carne presionar los pliegues de su agujero, sus piernas apretaban las caderas ajenas queriendo que esa presión continué un segundo más, para seguir siento ese agradable cosquilleo que ascendía por su conducto. Sabía que estaba tentando su suerte, con cada embiste el menor se presionaba más y él se arqueaba hacía atrás, ofreciéndole más su trasero, mientras gemía ansioso por como Charles le besaba el cuello, bebiéndose su sudor y su esencia.
El telepata estaba ansioso, sentía que Erik se le entregaba sin reservas y se moría por empujar un poco más, para penetrarle con su nudo. En cada embiste sentía esa entrada querer succionarle, pero se salia, para volver a penetrar ese dulce orificio. "Oh dios... siento tu nudo... dios...". Charles primero sintió que era un pensamiento de queja, por lo cual dejo de presionarse tanto, ya que no quería incomodarlo. Pero cuando pasaron un par de embestidas donde ya no buscaba llegar tan profundo, el omega sollozó y le rasguñó con fuerza su espalda. "Charles... Charles... tu nudo", lo sintió gimotear en su cabeza, y se quedo estático un momento sin saber exactamente que hacer. Erik abrió sus ojos para mirarle fijamente, y luego volvió a cerrarlos, moviéndose, acomodándose para ofrecerle mejor su trasero. Charles gruñó de gusto y volvió a penetrarle, esta vez se quedo en lo profundo, dejando que su nudo presionara los pliegues de la entrada ajena. Lo sintió gemir y estremecerse, y él comenzó a moverse en círculos, para refregarle su nudo. Erik había empezado a gimotear, y Charles no aguanto más y se arrodillo en la cama, colocó las piernas del mayor en sus hombros, y le miró desde arriba: el hombre estaba desparramado en la cama, con una almohada bajo la cadera, y exponiéndose tanto como podía. Su pene estaba enterrado en la entrada del magnético, y él jugaba con su nudo, sintiendo de a momentos esa entrada palpitar, buscando extenderse para recibirle "Oh dios, oh dios... que rico, que rico nudo". Lo escuchó gimotear, antes de verlo bajar la mano a su virilidad. Erik se masturbó un poco pero luego siguió descendiendo tocando sus testículos, llegando hasta el pene de Charles y comenzando a masajearle el palpitante bulto.
Ambos gimieron, el alfa se quedo quieto, dejando que le tocara, le marcara el ritmo de las embestidas, le indicara cuando presionarse y cuando apartarse. Erik estaba babeando, no podía mantener los ojos abiertos, sentir ese nudo querer penetrarle era delicioso. Su entrada no dejaba de lubricar y él no podía dejar de imaginar como se sentiría que termine de entrar, y le llene por completo, se queden atorados, con Charles derramándose en su interior, llenandole con su simiente. La simple idea le hacía vibrar... sabía que estaba jugando con fuego, a cada momento alzaba más las caderas, se ofrecía más, practicamente rogaba porque el menor perdiera la paciencia y empujara ese bulto dentro suyo.
El telepata estaba conteniéndose tanto como podía, estaba quieto, acariciando las piernas ajenas, dejando que Erik guié la situación, pero estaba desesperado... dios, sus ojos no podía dejar de mirar la forma en la que el omega se abría y se exponía: la entrada palpitando como loca, el nudo presionandose contra ese agujero que se veía lleno de su verga. Si sólo empujara un poco mas, sólo un poco, ese orificio le haría lugar sin dudar. Y sería delicioso, estar dentro, llenandole, sintiendo cada centímetro suyo rodeado y apretado por Erik. Todo Erik.
Sus manos apretaron los muslos ajenos, clavandole las uñas para calmarse. Erik le masajeaba suavemente el nudo, mientras su pene seguía dentro de él, podía sentir ese cálido cuerpo palpitando de deseo, al ritmo de esos latidos acelerados-Sigue follándome, Charles...-gimoteó con voz necesitada, y esa mano le soltó, liberándolo para que se mueva. El telepata cerró los ojos, no quería mirarle porque iba a desesperarse. Erik se veía demasiado sexy, solo quería anudarle. Volvió a moverse suavemente, pero al escuchar los gemidos necesitados acelero un poco el ritmo. El mayor se retorcía, la mano que antes masajeaba el nudo ahora estaba ocupada masturbandole y acariciando sus testículos. Sus ojos apenas estaban abiertos, pero el celeste parecía derretido-Mas adentro...-jadeó con voz ronca, estaba tan necesitado...quería sentirlo bien profundo, abriendo en medio su cuerpo, calmándole. Su piel estaba hirviendo por el celo, sentía la sangre burbujeando en sus venas. Estaba desesperado... gimió de gusto al sentir una honda embestida y sus manos sujetaron las sabanas al sentir ese nudo presionando, su entrada cediendo un poco, expandiéndose para recibirle. Joder, joder... se sentía tan abierto, y necesitaba ser llenado. "Charles, Charles, por favor... más a dentro...", el telepata gimoteó al escucharlo. Ir más a dentro significaba anudarle. ¿Realmente era lo que Erik quería o estaba hablando su celo? Soltó sus piernas, sintiendo como estas rápidamente se envolvían en su cintura, en un firme y apretado abrazo. Bajó su mano a acariciar la entrada ajena, sintiendo los pliegues casi expandidos por completo. La piel estaba caliente y palpitante.
-Erik... si me empujo más a dentro voy a anudarte-le explicó, deseando con toda su alma que Erik dijera que si, que lo hiciera. Dioos, estaba desesperado por clavarse tan adentro como fuera posible, sentir ese cuerpo tragarse su nudo y dejarlo bien lleno y atorado. Debería hacerlo, debería empujarse... no debería preguntar, por que seguro Erik se negaría. ¿Y si lo hacía sin preguntar? El omega no iba a negarse, obviamente también lo deseaba. Quizás luego refunfuñara un poco pero se le iba a pasar. Ambos iban a disfrutarlo, era lo que sus cuerpos les exigían. ¿Estaba bien abusar de la confianza ajena y simplemente dejarse llevar? Dios, no debería pensar esas cosas pero ¿hacía cuanto que quería estar dentro suyo y sentirse completamente rodeado por él? Quería dejarle su semilla bien a dentro, y que tardara muchísimo en bajar, quería bañarlo con ella. Quería que Erik gritara de puro gozo y se abrazara a él, y temblara mientras sentía el nudo abrirle. Dios, dios, dios... no podía resistirse, no podía esperar respuesta. Ya esta, no podía contenerse más. Empezó a empujarse suavemente, sintiendo la entrada expandirse de a poco. Le hubiera gustado meterselo de un solo movimiento, pero no podía ser tan cruel. La piel iba cediendo, queriendo hacerle lugar... pero aun no lograba meter nada, simplemente se hacía espacio, buscaba que se acostumbrara. Se relamió los labios, sentía el sudor chorreando por su frente. Apenas abrió los ojos y vio a Erik mordiéndose el puño, cuando el magnético abrió los suyos sus miradas se conectaron y al instante siguiente sintió la mano ajena en su cadera, deteniendole. Sollozó, no pudo evitarlo, se mordió los labios y se quedo quieto, respetando el deseo tácito de su pareja. Le había frenado, no quería... dioos, y él estaba muriendo por hacerlo.
Su cuerpo tembló de pura necesidad, la mano de Erik bajo a masajearle de nuevo su nudo. Pero no era lo que quería, eso no le calmaba, quería sentir su interior apretándole, esa entrada rodeando le, esos pliegues cerrándose detrás de su bola, dejandole adentro hasta que su excitación bajara. ¡Eso era lo que necesitaba! La mano del polaco le tocaba, le acariciaba con sus dedos, pero Charle no podía concentrarse en ello, su cuerpo no dejaba de temblar ni él podía evitar uno que otro sollozo de necesidad.
Erik no sabía en que dimensión estaba. Su cuerpo se había derretido. De pronto todos sus instintos, todos sus deseos, todo su ser le rogaba por ser anudado. Había notado a Charles comenzando a penetrarle, y le había detenido, nervioso, pero luego... al tocar su nudo había sentido su boca hecha agua. Sus dedos lo habían masajeado, y mientras más lo tocaba más desesperado se sentía. Lo quería dentro, abriéndole, llenandole. Joder, joder, quería que Charles le anudara, se le clavara hondo, que hiciera lo que quisiera con su cuerpo. Nada más importaba, solo tenerlo dentro, solo sentirlo clavarse. Se sentía como una maldita puta necesitada, pero no importaba, no importaba mientras fuera la puta de Charles, solo de él. Lo necesitaba a dentro, su cuerpo lubricaba, su vientre quemaba de pura ansiedad. Él era un omega en celo y quería ser anudado.
Charles sintió las piernas ajenas apretándose más contra él, y jadeó al sentir como le empujaban hacía dentro. Oh dios, dios... estaba entrando. Ese cuerpo le estaba recibiendo. Abrió los ojos y rápidamente miró sus entrepiernas, era morboso ver como su nudo iba haciéndose lugar, como ese hueco cedía. Miró a Erik, que tenía el rostro tirado hacía atrás, su mandíbula estaba tensa, y las venas de su cuello se marcaban. Se veía tan deliciosamente bien. Charles lo sentía temblar, lo veía en sus brazos, lo escuchaba sollozar y gimotear por lo bajo.
Las piernas dejaron de hacer fuerza, y Charles se mantuvo en su lugar. Su nudo se había quedado a mitad de camino, abriendo ese agujero al máximo, obligando a esos pliegues a estar completamente extendidos. Ese pequeño orificio palpitaba como loco, expandido al máximo. "No puedo, no puedo... charles... por favor...". El gimoteo inundó su cabeza, la mano de Erik se había sujetado de su cadera y le clavaba las uñas con fuerza. Pero no era rechazo lo que embargaba esa mente, sino demasiado deseo y necesidad. Erik parecía destrozado por la cantidad de emociones y placer. "Estoy tan abierto... dioos, es tan rico... por favor Charles... métete... te quiero dentro, anudame, anudame... mi amor, por favor, anudame... te necesito, joder, joder... te necesito dentro, te necesito ya... estoy desesperado Charles... por favor, por favor... hazme tuyo". Charles jadeó, sus mentes de pronto parecían mucho más conectadas. Había perdido el control de su poder, pero no le importaba, Erik estaba rogándole por ser anudado. ¿Que más importaba? Todo el tiempo deseo esto.
Le sujetó las nalgas con una mano y con la otra comenzó a masturbarle. El omega respiraba cada vez más agitado y todo su cuerpo se retorcía en tensión y placer. Charles no podía dejar de mirarle. Se veía demasiado hermoso... con medio nudo clavado, obligando a su entrada a estar super dilatada; el pene tenso escurriendo presemen, los abdominales marcados, el cuello en tensión y el rostro sonrojado. Era tan erótico, que él solo quería terminar de hundirse... pero debía esperar. Le sujeto con firmeza la pierna que tenía en su hombro, y empezó a mover sus caderas, moviendo un poco su nudo, de forma circular, sintiendo ese cuerpo dispuesto a ceder más y más. Al ritmo que se balanceaba comenzó a masturbarle más rápido, notando como el pecho ajeno subía y bajaba cada vez más rápido de forma errática.
El omega no podía más que retorcerse, las correntadas de placer iban en aumento y ya no tenía dominio de su cuerpo. Quería empujarse para que ese nudo terminara de entrar, para sentirse lleno, pero ningún musculo le respondía, todos parecían rendidos a lo que Charles quisiera hacer de él. Y joder, se sentía bien estar así de dominado, y tan jodidamente abierto, tan expuesto y usado, y entregado. Y su mente casi ni pensaba, no pensaba en nada que no fuera su cuerpo temblando, y las manos de Charles, y su pene, y ese bulto partiendole al medio, y lo bien que se sentía todo... y lo necesitado que estaba de que terminara de anudarle. Sollozó, porque era lo único que podía hacer: temblar y sollozar esperando la misericordia de ese alfa que parecía querer arrastrarlo a la locura. Cuando la mano que masturbaba su pene apretó sus testículos, su mente estalló en blanco. Se convulsiono, y sólo fue consciente de sus dedos crispándose y su entrada palpitando casi dolorosamentemientras la vida, la jodida vida, se le iba por el pene. Dejó escapar todo el aire de los pulmones, y durante un segundo temió morirse en ese preciso instante: morirse a medioanudar, por exceso de placer. La mano no dejó de masturbarle mientras la simiente salía de su pene como si no tuviera fin. Todo lo que él sentía era placer, cosquillas, vibraciones y más placer y esa placentera electricidad que surcaba su columna y que en su cabeza se traducia en que su cuerpo estaba desgarrandose, partiendose al medio y que nunca más en su jodida vida podría volver a sentarse...
Ni bien lo sintió estallar, Charles no dudo más, se hizo solo unos milímetros hacía atrás, y luego se empujo hasta el fondo. Un grito se escuchó cuando el cuerpo terminó de abrirse, prácticamente desgarrándose por recibirle. Él se dejó arrastrar por el orgasmo de Erik, sintiendo el placer estallando en su espalda. Ese cuerpo palpitaba como loco, asfixiandole mientras se cerraba detras suyo, dejándole atrapado dentro. Todo se volvió más confuso y nebuloso: El placer sexual se vio mezclado por otro tipo de placer, Charles sintió su pecho estallar y una sensación que a Erik le resulto desconocida y extraña. Sus mentes se liaron por un momento, perdiendo la conciencia de donde acababa uno y donde empezaba el otro. El vinculo se formo, finalmente, y Charles lloriqueó de alegria cuando una sensación sumamente agobiante se apodero de ellos haciendo les sentir como si de pronto estuvieran completos. Había sentido tantas dudas, y al fin... ¡al fin! Era suyo. Suyo. Todo suyo. La alegría, el placer, el amor, todo burbujeo en sus vientres, arrastrándolos a un nivel de éxtasis inimaginado.
-Joder... Mi alfa-gimió Erik, cuando el nudo le hizo sentir un nuevo orgasmo sin siquiera haber terminado de sentir el de segundos antes. Charles le gruñó en respuesta antes de besarle con posesividad, queriendo trasmitirle lo intoxicante del momento. Sentía los labios ajenos húmedos poque el mayor había comenzado a llorar cuando el nudo lo atraveso, desgarrandó sus entrañas y haciendo que el placer se mezcle con el dolor. La mente de Erik de sentimientos de placer y dolor, y de estar lleno de Charles, y de lo delicioso y perfecto que era, de lo mucho que había querido sentirse así toda su vida. Su cabezas daba vueltas, solo podía ver estrellas explotando en sus ojos cerrados. Su cuerpo se convulsionaba con fuerza, sintiendo sus testículos ya casi vacíos... y un cálido y espeso liquido bañándolo por dentro aliviando el ardor de sus entrañas. No podía calmar su respiración, su cuerpo no dejaba de temblar, succionaba el pene dentro suyo, se apretaba contra ese nudo, ese nudo que le obligaba a estar tan abierto, tan usado, tan bien follado. Era el mejor orgasmo de su vida, le estaba robando el aliento. Cuando un ultimo destello de placer surcó sus cuerpos sintieron un segundo una sensación extraña antes de que la cama golpeara contra el piso. Recién en ese momento notaron que habían estado flotando, junto con todos las cosas de metal. Erik no le dedicó ni un segundo de pensamiento a eso, su corazón latía aún muy rápido por el orgasmo y el reciente descubrimiento. Charles había dejado de besarle y ahora respiraba agitado encima suyo. Cuando sus ojos se conectaron sintio sus mejillas arder-Mi alfa-susurró casi sin voz. El telepata notó que el tono era una mezcla de asombro, felicidad y miedo. No supo que decir, y un segundo después Erik había enterrado el rostro en su cuello, al parecer avergonzado. Él solo pudo sentir ternura, y le rodeó con sus brazos, escondiéndose también en el cuello ajeno.
"Tuyo" respondió mentalmente, sintiendo como los brazos ajenos le rodeaban rápidamente, abrazándose con fuerza a él. Luego se quedo callado, disfrutando del anudamiento y dejandole analizar las cosas. Nada borraría la sonrisa de su rostro, se sentía perfecto, como estar en casa... y casi podía jurar que sus corazones estaban latiendo al mismo tiempo. Y por el vinculo laterian así por el resto de sus vidas. Al fin eran uno del otro.
**CHERIK**
-¡¿Qué demonios fue eso?!-el ruido de la cama al caer había alertado a todos los residentes de la mansión. Moira había salido con una bata, mirando confundida a Sean, Hank y Alex que ya estaban en el pasillo. Los alfas compartieron una mirada significativa, el aroma del celo era muy obvio... y también muy obvio a quien pertenecía, pero eso no implicaba que los betas lo notaran. Hank carraspeó algo nervioso y Alex se hizo el tonto encogiéndose de hombros. La chica frunció más el ceño-¡Vino de la habitación de Charles, quizás se cayo y le paso o algo o...!
-No, no, no. Claro que no-se apresuró a decir el rubio, fingiendo reírse ante la idea. Cuando la mujer amenazó con dirigirse a la puerta del alfa, Hank se apresuró a ponerle un brazo enfrente, deteniéndola antes de que se acerque demasiado. Alex suspiro con alivió y Sean los miró confundidos a ambos.
-Creo que... tiene compañía-susurró algo incomodo el científico. Los ojos castaños de la agente no disimularon el odio, boqueó un par de veces, al parecer queriendo protestar, pero la mirada segura del alfa la incitó a quedarse callada. Molesta apretó los labios y le dedicó una furica mirada a la puerta. Luego se giró y camino rápidamente rumbo a su cuarto, las pisadas firmes y la postura tensa implicaban claramente que estaba muy molesta.
-Moira, espera yo...
-Ahora no estoy para lidiar con tus cosas, Sean-dijo ella mas que molesta, antes de cerrarle la puerta en la cara. El pelirrojo se quedo estático enfrente, parpadeó varias veces y sintió un dolor instalarse en su pecho. Con algo de pesar apreto sus labios, desilusionado ante el evidente rechazo. Estaba por golpear la puerta, dispuesto a insistir hasta calmarla, pero una voz lo detuvo.
-No se cuando vas a entender que ella no se interesa en ti. Eres solo el juguetito dispuesto que usa cuando el Profesor no esta dispuesto a atenderla. No te ve como un amante, ni como un novio. Eres muy joven para ella-la voz de Alex no se escuchaba completamente agresiva, pero a sus oídos sonó demasiado brusca. Bufó y se gió a mirarle, fulminandole con sus ojos. En realidad había olvidado que el rubio estaba a unos pocos metros y Hank un poco más atrás de este. Los miro molesto a ambos pero luego se centro en Havok.
-Deja de meterte en mis cosas. Prefiero que sigamos ignorándonos. Asi que mejor cierra tu boca y piérdete de mi vista-le respondió con brusquedad. El rubio bajo la mirada, sin responder nada. Aunque era obvio que se estaba conteniendo para no perder el control y que aquello acabara en una desgracia. Volvió a alzar la vista solo cuando sintio un portazo en el cuarto del pelirrojo. Se quedo contemplando el espacio vació, apretando los puños esperando que eso alivie su ira. Era frustrante estar tan enamorado de alguien que no lo registraba y que ademas prefería humillarse regalando su amor a alguien que claramente no le correspondía. Era contradictorio, por que odiaba de Sean exactamente lo mismo que él hacía. Los dos amaban a alguien que ni los registraba, aunque el pelirrojo corría con un poco más de suerte.
-Y yo no sé cuando vas a entender tu que Sean no te corresponderá-al escuchar la voz ajena se giró a mirarle. Sus ojos celestes chocaron con los ajenos y lo fulminaron. De pronto entendió porque sus palabras le molestaron tanto al pelirrojo. Dolían. Y eso que Hank había sido muchísimo más cortes que él.
-Métete en tus asuntos, Buzo-lo empujó al pasar por su lado, sintiendo un ligero dolor en el hombro cuando su cuerpo choco contra el macizo ajeno. Apenas hizo un par de pasos cuando una mano firme tomo su muñeca. Al girarse Hank le miraba con atención, no había molestia en sus ojos claros, solo paciencia.
-No te lo digo para molestarte. Pero él no te corresponderá. Eres un alfa, Alex, y él es un beta... tu vas a encontrar a tu...
-No tienes idea de lo que se siente amar a alguien que sabes que no debes amar, y que encima no te corresponde-siseó, sin apartar sus ojos de los ajenos. Durante un instante la atmósfera se volvió demasiado tensa. Dos alfas discutiendo nunca era buena señal, mucho menos con alguien como el rubio que podía perder el control tan fácilmente.
-Ame a Raven mucho, cuando se suponía que no debía hacerlo. Y lo arruine con ella. Sé lo que se siente. Pero tu con Sean no tienes oportunidad, y si sigues así perderás su amistad-le dijo con tranquilidad. Esas palabras lograron que el chico se sintiera algo culpable. Miró a la habitación del pelirrojo nuevamente y luego apreto los labios. Cuando miró de nuevo a Hank sus ojos se quedaron estudiando la expresión ajena. No había maldad en esa clara mirada, solamente buenas intensiones. Finalmente suspiró y asintió.
-Gracias-respondió, dándole un asentimiento de cabeza antes de girarse para marcharse de nuevo. Recién en ese momento notó que el científico aun lo sujetaba. Rápidamente la gran mano soltó su muñeca y él siguió caminando rumbo a su cuarto.
-Alex-justo cuando llego a su puerta escucho la voz ajena, se detuvo y se giro de nuevo a mirarle. Hank estaba frente a su propia puerta y lucia algo pensativo-. Se que no somos amigos, pero no quiero verte mal. Ya no sufras por eso-susurró.
-Lo tendré en cuenta-murmuró. Compartieron una ultima mirada antes de que el rubio entrara a su cuarto. Hank suspiro, metiéndose en su propia habitación. En realidad, ese consejo había sido tanto para el rubio como para si mismo. Él aun sufría por Raven, sabía que había arruinado la relación que tenía con la metamorfa... ella al volver había querido hablar y él, preso de sus propias inseguridades, la había apartado. Ahora, él seguía inseguro y ver en Raven la seguridad de andar como realmente era hacía que sea muy difícil enfrentarla. Contradictoriamente, hace un tiempo había empezado a admirar e idealizarla aún más. La chica tenía la confianza que a él le faltaba.
Se sacó reloj que tenía en la muñeca, y ante sus ojos sus manos dejaron de ser pálida piel lampiña para transformarse en el pelaje azulado que ya era su realidad. Había estado avanzando en el suero que le haría lucir normal, ya estaba casi listo... pero cualquier respuesta que encontraba parecía ser temporal. Aunque algo era mejor que nada.
**CHERIK**
Llevaban al menos diez minutos en absoluto silencio y acurrucados uno en el cuello del otro. De a momentos a Charles le invadían las proyecciones de la confusión de Erik, pero prefería alejarse de su mente, dejandole calmarse. Sabía que había mucho para analizar... y les quedaba un rato más para estar así. Él se limitaba a disfrutar del momento, prefiriendo ignorar los miedos y los nervios que le generaba la situación. Estar anudado dentro de Erik era... era el cielo. Era tan cálido y suave, y lo sentía palpitar de a momentos, y el morbo de saber que lo había llenado de su esencia le generaba un calorcito en el pecho. Podría quedarse allí toda la vida y sería feliz... le hubiera gustado que el anudamiento fuera una sesión de amurracos y besos para disfrutar de la replicas del orgasmo, pero entendía que la situación era normal. Había mucho que pensar. Con suerte (y cruzaba los dedos para tenerla) esta no sería la única vez y en un futuro podrían hacerlo de mil formas distintas.
Erik estaba hecho un lió, intentando ordenar su propia mente y la sensación extraña que se había instaurado en su pecho. Cuando era niño sabía que así debía sentirse encontrar a tu pareja: el cosquilleo en el vientre, la ansiedad, la ligera opresión en le pecho, sentirse atontado por su aroma que generaba una picazón detrás de la nariz, la piel electrizada y la necesidad de estar entre sus brazos. ¡Pero al conocerla, no cuando llevaban casi un año de conocerse y relacionarse, y mucho menos en medio de un anudamiento! Se sentía avergonzado, porque ¿qué clase de omega era si no había reconocido a su alfa? Sentía en las venas que Charles era su alfa, no podía ser una confusión por tantos orgasmos ¿verdad? ¿Y Shaw? Él nunca lo hizo sentirse así, pero había estado tan seguro de que era su pareja. A pesar de que nunca sintió lo que sentía ahora: alivio, felicidad, sensación de estar completo (y lleno) y amor. Amor. Pero amó a Charles mucho antes de saber que era su alfa... dios, todo era tan complicado, su cabeza era un enredo.
Olfateó un poco el cuello ajeno, ya que había notado que ese aroma le relajaba y quería distender la mente por un momento. Notó que Charles le hacía más lugar, y se sintió aún más avergonzado pero eso no evitó que aprovechara para olfatearle mejor. Dios. Olía tan delicioso. Y le generaba una sensación de atontamiento en la que su mente solo podía razonar "estas hecho para estar aquí, entre estos brazos, olfateándole; con él. Eres suyo, todo suyo... y es tan tuyo. Perteneces aquí, para siempre". Su cabeza se escuchaba tan patéticamente cursi y omega que le daba vergüenza ajena, pero no podía evitar que esas sensaciones le llenaran. Era agradable, y placentero... y realmente podría quedarse allí durante toda su vida. Era la primera vez que estaba anudado a un alfa y lo disfrutaba.
Sintió unos suaves besos en el cuello que le hicieron estremecerse, y cuando volteó el rostro sus ojos chocaron con el rostro del alfa. Con esa piel blanca, y los ojos exageradamente azules, la boca roja una sonrisa tímida y el pelo revuelto. Ese alfa con pintas de omega que era tan hermoso, y ahora a sus ojos se veía mil veces mejor, parecía resplandecer. Tuvo que apartar la vista para poder desatontarse de esos ojos azules que reflejaban demasiado amor y adoración. Se centro en la boca roja mientras intentaba conectar sus pensamientos y formar algo coherente-¿Cómo es qué...? ¿Por qué...? ¿Cuando fue que...?-carraspeó, incomodo ya que no podía formar ni una pregunta. Quería saber todo, pero no sabía cual era el inicio-Mierda. Ni siquiera se que...
-¿Quieres que te muestre?-una de las manos ajenas dejo de abrazarle y los dedos danzaron enfrente suyo. Durante un segundo dudo pero al ver la expresión confiada del alfa, de su alfa, termino por asentir. Hubo una tímida sonrisa y los dedos se apoyaron en su sien, presionando muy sutilmente. Al instante se vio invadido por un lió de imágenes proyectadas que de a poco fueron hilando la historia desde el punto de vista de su compañero.
El océano y la ansiedad de salvar a un extraño, los brazos envolviéndose en un delgado cuerpo, la falta de oxigeno y ¡por fin! llegar a la superficie. La primera mirada, el corazón de Charles latiendo rápido cuando sus ojos se encontraron y pudo descubrir que era su omega. La felicidad de notar lo perfecto que era, y la desilusión de no ser reconocido.
El viaje en carretera la ansiedad y la admiración constante al conocerse. El asfixie de pasar mucho tiempo junto con el aroma que le desesperaba, el deseo de pasar más tiempo juntos. La felicidad de ser amigos mezclada con la tristeza de no ser pareja.
Rusia. La desesperación, el odio al enterarse lo que había vivido con Shaw. El instinto sobreprotector.
La mansión. La felicidad, siempre mezclada con constante anhelo y miedo. Sintió la ansiedad en sus venas: el deseo reprimido y la desesperación. La posesividad y la lujuria enredándose al sentir el aroma del celo. Contenerse, y desesperarse, y sentirse un animal... y tener que pelear contra las ganas de tomarlo. Y perder la cordura y besarlo y el dolor del rechazo. Y luego todo mezclándose aun más, el amor y el deseo y el miedo y las ansias y la desesperación... y cada toque contenido, cada beso más que ansiado, cada abrazo que quiso prolongarse mucho más. Y el placer, y el deseo de tener más... y cuando todo se volvió muy agobiante por suerte Charles salio de su cabeza.
Aún con os ojos cerrados dejó escapar todo el aire de sus pulmones e inhalo profundamente, como si recién estuviera saliendo del océano. Ese primer día donde sus historias se conectaron. No podía borrar las imágenes de cabeza... la forma en la que Charles le miraba. Dios, recién era consciente de que lo miraba como si fuera la criatura más exquisita del mundo. Parecía atesorar cada sonrisa, cada beso, cada mirada, cada "te amo" susurrado. Todo parecía etéreo en la mente del telepata, Erik parecía tener una luz especial, como si fuera lo único importante en el mundo. De pronto, el dolor que sintió durante ese tiempo tomaba sentido. Era su instinto pidiéndole regresar con su alfa. Necesitaban estar juntos.
-¿Por que no me lo dijiste?-pregunto apenas, en un murmullo de voz. Se sentía ligeramente mareado por tanta información, y no sabía que más preguntar. Charles se había guardo eso demasiado tiempo, pero luego de ver su punto de vista no podía sentirse traicionado, solo podía pensar en... lo difícil que debió ser.
-No sabía que hacer-fue la respuesta sincera. La mano que antes estaba en su sien ahora estaba acomodando sus cabellos hacía atrás-¿Que iba a decirte, darling? ¿Que eras mi omega y debías reconocerme? Tu estabas seguro de que era Shaw... y yo no sabía que hacer. Nunca pensé que algo así podía pasar, no estaba preparado. Sólo quería saltarte encima, y tu no me reconocías. Y luego quería agradarte Erik, quería que me notaras, que te enamoraras de mi para que te quedaras a mi lado. No podía presionarte, no luego de saber todo lo que habías pasado. Quería cuidarte, y necesitaba ser comprensivo y cariñoso, y buen amigo, aunque me moría de ganas de ser mucho más que eso-admitió. El magnético se mordió los labios, sintiendo un cosquilleo en el vientre. Su alfa era jodidamente dulce-. Más allá de los instintos, me enamore tan fuerte de Erik. Y creo que eso no hubiera sido tan poderoso si el vinculo se hubiera impuesto desde un principio. Llegue a conocerte y a enamorarme de cada uno de tus matices, y quería que me amaras por ser yo. Creó que verme obligado a esperar fue muy bueno, si nos hubiéramos reconocido y vinculado al instante... no se si esto sería tan profundo. A pesar de la ansiedad y la desesperación fui feliz conociéndote y me maraville por la suerte de saber que eras mi pareja. De a momentos no podía creer lo afortunado que era. Eras un hombre tan poderoso e inteligente. Que aunque no hubieras sido mi omega hubiera sido imposible no enamorarme de ti. Y cuando te fuiste... sentí tanta tristeza, desilusión porque pensé que no eras mio en realidad. Tuve tanto miedo de conocer a este perfecto hombre, ideal para mi pero que nunca me pertenecería. Y estaba seguro que encontrarías a alguien mejor que yo, y sentí tanto miedo e ira y... ahora que estas aquí todo se ve de nuevo perfecto. Eres mio, y soy feliz por eso, de que me reconozcas. Pero no me arrepiento de como se dieron las cosas, de que no me reconocieras, de no decírtelo. No estoy feliz por habértelo ocultado, pero creo que fue lo mejor. Tu y yo, ahora, somos mucho más que un alfa y un omega. Somos... Erik y Charles, que se aman profundamente y sobre toda las cosas. Y ademas, somos pareja-la mano del telepata se había deslizado por el hombro del polaco, hasta que finalmente se encontró con la ajena. El discurso había hecho que el corazón del magnético se acelerara, preso del nerviosismo y la felicidad. Cuando la mano de Charles tomó la suya, supo que el menor se encontraba tan nervioso como él-. Porque tu me amas. ¿Verdad?-la pregunta fue casi sin voz.
-Si-respondió casi sin aliento. Miró los ojos azules solo un momento y luego sus bocas se rozaron, besándose con delicadeza y calma. El primer beso de reconocimiento, que careció de audacia pero no de emociones. Era más bien una caricia al alma. Cuando se separaron permanecieron con los ojos cerrado. Un silencio tranquilo los invadió nuevamente. La mente de Erik continuo trabajando, recordando los momentos vividos que ahora parecían tener una nueva perspectiva. Tras unos momentos de análisis, sintió su rostro arder-. Pero, dios... ¿cómo aguantaste? Pasamos tanto tiempo juntos y... mierda, me masturbe en tus brazos-susurró, aun con los ojos cerrados, aun recordando la escena de su desorden hormonal y como se había manoseado mientras Charles intentaba ponerle la crema-. Estuve varias veces en celo... me... me... ¡me hiciste un beso negro mientras lo estaba!-su mano que no estaba sujeta a la de Charles voló a su rostro, cubriéndolo con el brazo, queriendo tapar su sonrojo y vergüenza-Me dedié como un loco frente de ti, como si fuera una maldita zorra y...
-Pensé que ya habías superado eso-comentó, recordando lo molestó que el omega había estado consigo mismo tras ese episodio.
-¡En ese momento solo eras Charles y...!
-¿Y ahora quien soy?-preguntó divertido, intentando apartarle el brazo de los ojos pero sin poder hacerlo. "Ahora eres mi alfa", fue la respuesta inconsciente de la mente ajena-Sigo siendo Charles, en ese momento también era tu alfa, tu no lo sabías pero yo lo era.
-¡Me comporte tan puta contigo!-el telepata bufó, consiguiendo finalmente apartarle el brazo, aunque Erik seguía con los ojos cerrados-Incluso ahora fue un completo descontrol y...
-Así son los celos, Erik. Y no te comportaste como puta, te comportaste jodidamente sensual. De hecho fue una de las pocas veces que no fuiste un mojigato, siempre me miras como si fuera un maldito pervertido que...
-¡Eres un maldito pervertido!-respondió, sin poder ocultar la sonrisa en sus labios. Charles se quedo atontado mirándola, era sonrisa que amaba: mostrandole todos los dientes y haciendole resplandecer. Y el sonrojó sobre sus mejillas lo hacía verse tierno. Finalmente Erik parpadeó un par de veces, antes de que los orbes celestes se conectaran con los suyos, mirándole de forma cariñosa-Y yo soy un idiota que se dejo arrastrar. ¡Incluso pervertiste nuestros juegos de ajedrez! No puedo acercarme a uno sin pensar en nosotros...-su discurso se vio interrumpido por la carcajada del telepata. Erik rió también, sin poder evitar pensar que todo era muy relajante... quizás culpa de las endorfinas del sexo, pero por ahora estaba bien-. Ahora me resulta tan obvio que eres mi alfa. Te veo y me sintió...-se quedo callado y se mordió los labios repensando sus palabras-Me siento patético-admitió con su voz volviéndose ligeramente avergonzada-. Dios no puedo ni mir...-justo antes de que volteara el rostro, Charles el detuvo, sujetándole del mentón y uniendo sus bocas en un beso necesitado. Pero no era un deseo sexual, simple cariño, anhelo, amor. Le beso con total sentimiento; apoderándose de la boca ajena, recorriendola con tranquilidad, sintiendo la lengua de Erik responder con dulzura. Y se negó a dejarle ir, continuo besandole, como si el tiempo no importara, como si el mundo de pronto se hubiera reducido a ellos dos. Solo quería besarle toda la vida.
El calor de a poco fue abandonándolos y las manos de Erik atrajeron una colcha para cubrirles a ambos. Charles sonrio contra su boca, y se movió un poco, sintiendo su cuerpo ya más flojo. Se levantó un poco, sintiendo su virilidad perder fuerza y salirse de dentro del cuerpo ajeno. Erik gimoteó, sintiéndose vació, y flojo, y usado... y escurrido. Arrugó la nariz removiéndose un poco en la cama, poco acostumbrado a la sensación, y no se sintió cómodo hasta que Charles se acostó a su lado y lo rodeo con sus brazos.
-¿Crees que puedas dormir un rato o aun estas muy..?
-No, estoy un poco más calmado-admitió, ya que sentirse vació no le generaba desesperación, era extraño, pero no insoportable. Charles sonrió y quedaron contemplándose el uno al otro hasta que el menor bostezo-. Quizás deberíamos dormir-susurró, y el alfa asintió, tenía los ojos cristalinos. A pesar de eso se quedaron contemplándose un momento más, hasta que el omega tomó valor de decir lo que estaba pensando-. Charles... aún tenemos muchas cosas de que hablar. ¿verdad?
-Demasiadas-respondió con voz adormilada, pero sus ojos no se apartaron ni un segundo de los ajenos, negándose a dejarse llevar por el sueño-. Y las hablaremos, pero... luego de que pase el celo. Por ahora disfrutemos esto-"quiero aprovechar por si es la ultima vez que estamos así".
-No lo será-respondió el omega, notando como el telepata se sonrojaba ya que había proyectado sin proponerselo-. Creo que no lo será-se corrigió tras unos segundos. Charles apretó los labios y Erik suspiró-. Tenemos que hablar...
-Y lo haremos, pero, ¿ahora puedes abrazarme así dormimos, por favor? De verdad ha sido un tiempo largo sin ti y...-los brazos no tardaron en rodearle y Charles enterró su rostro en el pecho ajeno, abrazándole también, sujetándolo tan fuerte como podía para sentirle suyo. Durante era noche quería pensar que Erik se quedaría para siempre a su lado-. Te amo tanto.
-También yo-susurró la voz adormilada del omega. A pesar de ser quien tenía más sueño, Charles se quedo despierto tanto como pudo, queriendo grabar el momento en lo más profundo de su mente. Erik le había reconocido al fin, luego de tanta espera y tanta lucha. Y realmente rogaba al cielo porque esta vez tuvieran un final feliz. Quería que todo fuera tan perfecto como lo era justo en este momento, pero si no podía ser, quería recordar cada sensación y momento, como estaban sus cuerpos y como era su aroma, y como se sentían los brazos de su pareja rodeandole. La respiración ajena de a poco se fue volviendo más pausada y Charles supo que Erik se había dormido. Le beso el pecho, justo a la altura del corazón sonriendo cuando notó nuevamente que ahora latía al unisono con el suyo.
Y esperaba que latieran juntos, por el resto de su vida.
Yo ya dije, si no gusto, quejas al que me dijo que lo subiera sin repensar xD
Estoy casi seguro de que van a odiarlo porque es el desenlace(y los desenlaces nunca satisfacen) e hice esperar tanto por ésto y cuando fui a escribirlo pensé mil formas de llenar las expectativas que creé y... no sé, siempre me resultaba insatisfactorio. Aparte estoy casi segura de que se saltaron partes xD si lo leyeron todo, mis aplausos... son diez paginas de sexo, y eso que recorte e intente no explayarme demasiado, pero no logre achicarlo más. Yo y ser conciso no somos sinónimos.
En realidad en el capitulo iban más cosas de trama (no era solo sexo) pero se hacía muy largo y lo pateé para el próximo. Espero que... que se yo. En el siguiente voy a ver como arreglo todo.
Me voy con el rabo entre las patas. Besasos y gracias por leer.
