¡Hola holas! Sé que me he tardado muchisimo, ciertamente no era la intención pero me atrase con todas las historias... y bue, a veces cuesta. Pero aqui estamos *-* Ya tengo casi completo el capitulo de "No Mi Erik" asi que soy feliz.Finalmente estamos aqui. Dioos, despues de lo que les hice esperar, ojala les guste. Siempre que voy a puclicar me entra la inseguridad.Muchas Gracias a Gisela por mirarlo. Te adoro *_*Enjoy?!

LA MAÑANA SIGUIENTE

Cuando despertó se estiró en la cama, sintiéndose demasiado tranquilo y feliz como hacía tiempo no se sentía. Últimamente despertar era agotador, pero ese día se sentía rejuvenecido. Estaba ligeramente cansado por la actividad física, pero se sentía bien y la sonrisa de su rostro parecía imposible borrar. Los brazos de Erik lo tenían envuelto firmemente y él se acurrucó entre ellos. Si lo normal era que un alfa abrazara protectoramente al omega... la normalidad estaba subestimada, porque a él le gustaba su realidad, donde su pareja era quien más de una vez lo dominaba o lo hacía sentirse seguro.

El omega roncaba suavemente, él se acurrucó en su calor un momento presionando la oreja contra su pecho y dejándose llevar por el suave latir de ese corazón. Oh, ¿cuántas veces deseó tenerlo así? Suyo, descansando juntos, luego de haber hecho el amor toda la noche. Olfateó ligeramente la piel y, aunque le llamó la atención que ya no tuviera el potente aroma del celo, no lo pensó demasiado. Seguramente era porque sus hormonas estaban calmadas durante el sueño. O vaya uno a saber, los omegas en celo no solían dormir tanto, solían despertar excitados... pero ya la experiencia le había enseñado que ninguna posible regla se aplicaba a su pareja. De todas formas, decidió levantarse, escapándose de los musculosos brazos, para buscar la camisa y ponérsela sobre los hombros. Con un rápido chequeo mental notó que todos seguían durmiendo. Lo mejor sería que él aprovechara para ir a buscar algo de comer ya que, si Erik se despertaba nuevamente caliente, poco iba a pensar en la comida y... necesitaban alimentarse.

Aún acomodándose la camisa salió del cuarto evitando hacer ruido, quería dejarlo descansar. La luz empezaba a colarse por los amplios ventanales de la mansión, pero aún era muy temprano. Pasó por el cuarto de Hank, quería saber si el científico estaba despierto ya que necesitaba hablar con él pero, igual que todos, estaba durmiendo. Quizás podría ir un poco más tarde. Si mal no recordaba, Hank tenía unas pastillas en su laboratorio, las había buscado cuando estaba haciendo toda la investigación hormonal y ahora él las necesitaba.

Cuando llegó a la cocina, buscó unos huevos y los rompió en un sartén mientras ponía a calentar la pava. También tomó algo de fruta, pensando que necesitaba llevar un poco de todo. Si Erik estaba muy ansioso por sexo, bien podían usar la comida como un juego más. Con eso en la cabeza, no pudo resistirse de colocar un tarro de crema en la bandeja que estaba preparando. El burbujeo en su pecho y la cálida sensación en el vientre no se iban. Erik le había reconocido y la felicidad no quería abandonarle. Tantas dudas que sintió, tanto sufrimiento, tanta paciencia y pelea habían tenido su recompensa al escucharlo decir "mi alfa". Joder, de sólo pensarlo volvía a instalarse la sonrisa en sus labios. Se sentía un tonto, enamorado, extasiado y volando en esa nube de felicidad de la cual no se quería bajar. Sabía que había mucho de qué hablar, mil problemas y diferencias que superar... pero Erik había dicho que no sería la única vez que estarían así y esa simple promesa sólo lo hacía construir más y más ilusiones. Todo podía ser perfecto nuevamente, estarían juntos, ¿qué más le podía pedir a la vida?

Revolvió los huevos y buscó un plato donde ponerlos. Quizás estaba haciendo demasiada comida pero sus instintos protectores de alfa estaban al tope pensando en brindarle a su omega todo lo que necesitara. Quería cuidarlo, atenderlo, alimentarlo, limpiarlo, acariciarlo, acurrucarlo... la mente de del omega iba a ser algo básica durante esos días: dormir y follar... bueno, no follar, amarse. Y Charles tenía que aprovechar el tiempo en que el omega estuviera dormido para buscar otras cosas que pudieran necesitar, como comida y bebida; además, para contemplarle mientras dormía. "Y las pastillas", se recordó a sí mismo, mientras ponía los huevos revueltos sobre el plato.

Justo cuando la pava estaba hirviendo, escuchó un carraspeo a sus espaldas. Se giró sin dejar de sonreír pero se quedó congelado un momento al ver a... Moira. Apretó los labios pero luego volvió a dibujar la sonrisa-Hola, darling-sonrió algo avergonzado mientras comenzaba a abotonarse los botones de la camisa. No había pensado demasiado en sus pintas porque no creyó encontrarse con nadie-. Disculpa mi apariencia, pensé que todos estarían dormidos y...

-Créeme que te he visto mucho peor-contestó la agente, recargándose en la puerta y sintiéndose jodidamente molesta. Aquí estaba Charles, semidesnudo, preparando desayuno para dos, con una sonrisa de bobo en la cara y ella lo había escuchado tarareando. ¡Había estado tarareando! A pesar de la vergüenza, el maldito brillo de "pasé la mejor noche de mi vida" no se iba de sus ojos y eso sólo lograba molestarla más. Ella sabía que ellos no eran nada, pero... pero... ¡mierda! Había conocido a alguien que le interesaba lo suficiente como para preparar el desayuno, con ella nunca se tomó esas molestias-¡Deja de abotonar la maldita camisa, te he visto en pelotas un montón de veces!-dijo exasperada y el hombre se quedó estático, mirándola sorprendido, y dejó la prenda con solo tres botones abotonados. Aún observándola incómodo, comenzó a acomodarse el cabello hacia atrás.

-Lo siento, pero eres una dama no quería mostrarme en estas pintas-volvió a sonreír avergonzado. Obviamente Moira estaba muy molesta y él de pronto se sentía ligeramente culpable... sólo ligeramente, aún estaba muy feliz y tenía demasiadas ganas de gritar que Erik al fin le había reconocido-¿Te preparo un té?-ofreció cortésmente, girándose a apagar la pava que ya había hervido y buscando en la alacena las hebras, tomó suficiente para tres tés y luego devolvió un poco. A Erik no le gustaba el té, prefería el café. Y él recordaba que había quedado un poco desde la época en la que el magnético vivía con ellos. También había visto un filtro. Hurgó un poco en la alacena y sonrió triunfante al encontrarlo. Tomó tres tazas y preparó los tés colocándoles a las tazas el infusor y, mientras esperaba, hizo con un poco más de empeño el café. Sentía la mirada de Moira clavada en su nuca, pero prefirió ignorarla hasta que la chica hablara-¿Tres de azúcar?-recordó vagamente antes de endulzar y dejarle la taza sobre la mesa. Las otras dos las colocó sobre la bandeja. Al café le puso sólo una cucharada ya que Erik lo prefería amargo.

-¿Por qué no desayunas conmigo?-preguntó la chica, acercándose y sentándose en la mesa. Cuando Charles se giró a mirarla vio que tenía los ojos entrecerrados. Suspiró, nuevamente incómodo, y negó con la cabeza.

-Disculpa, pero no creo que sea una buena idea, porque...

-Porque tienes compañía-comentó, dedicándole una mirada a las dos tacitas. Charles se apoyó en la mesada, observándola sin saber qué responder. La chica dio un sorbo a su taza y, cuando la bajó, sonreía-. Es curioso porque a mí nunca me hiciste algo tan dulce como prepararme el desayuno. ¿Debo suponer que tu nueva invitada...?

-No supongas nada, no es muy educado que...

-¿No es educado? ¿Pero si es educado que traigas a esta casa a alguien cuando estoy yo aquí y hace sólo unas noches estábamos compartiendo la cama?-Charles tuvo que morderse la parte interior de la mejilla para no responderle feamente que esta era "su" casa y que ellos no compartían la cama, compartían el sofá. Prefirió callárselo porque entendía que él había sido un poco idiota y medio cabrón con la chica.

-Lo siento, no quería que te enteraras de esto así, pero...

-¿Pero, qué? ¿Tienes a alguien mejor ahora y te deshaces de mí sin siquiera tener la cortesía de avisarme que lo nuestro terminó?-En ese momento Charles frunció el ceño, observó un momento a la chica alzando la ceja y luego suspiró.

-¿Lo nuestro, Moira? Somos personas adultas. Ambos sabemos que no teníamos nada. Nada serio al menos-respondió, sonando tan suave como pudo. Debió suponer que todo el asunto con Moira iba a terminar así en algún momento y lo mejor era dejar de patear este problema hacia el futuro. Erik ya le había reconocido, se quedara o no con él. Moira igual ya no formaba parte de sus intereses. Por muy cruel que aquello sonara en su cabeza-. La pasamos bien juntos, pero nunca fue nada importante y...

-¿Dónde se fue tu caballerosidad?-preguntó la chica, divertida, bebiendo nuevamente de su taza. Durante un segundo, Charles meditó que borrarle la memoria sería muy productivo, ya que podría evitarse todo esto, pero luego respiró hondo y se recordó a sí mismo que eso no era ético. Tenía que tener paciencia, "romper" (era curioso porque no sabía que habían estado saliendo) con alguien nunca era fácil. Al menos Moira no estaba llorando-¿Me dirás aunque sea el nombre de tu nueva conquista?-la chica sonreía de una manera inquietante, Charles sólo apretó los labios y se quedó en silencio, mirándola fijamente. Ella finalmente entendió el gesto y dejó escapar una risa-Dime, ¿es algo serio o te aburrirás de esto como lo hiciste de mí?

-Tengo la esperanza de que sea muy serio-respondió sin duda. No era algo que pudiera decidir solo, pero realmente tenía la fe de que Erik se quedaría con él, de que estarían juntos, de que serían felices.

-Esperemos que resulte. Ya sabes lo que dicen: La vida es una rueda, todo vuelve-comentó mientras revolvía con su cuchara la tacita con té. El alfa contó hasta diez para armarse de paciencia, miró de reojo sus tazas esperando que no se enfriaran demasiado-. Tú jugaste con mis emociones, esperemos que ella no lo haga-la sonrisa de la agente no era muy amable, pero él no identificó pensamientos de maldad así que no se preocupó. Era simple despecho, tenía que lidiar con esto... lo había hecho antes. Pero tenía tan pocas ganas de hacerlo, su omega le estaba esperando en la cama y él prefería que despierte cuando ya esté de nuevo en la habitación. Erik era muy inquieto, quizás salía y si olía a celo... bueno, había dos alfas más en la mansión, no quería problemas.

-Me disculpo por ello-se mantuvo suave, aunque la mirada insistente le estaba molestando un poco-. Él no lo hará-aseguró sorprendiéndose a sí mismo de su propia confianza. Pero es que... era Erik. Habían pasado tantas cosas, buenas y malas, y no importaba si todo terminaba en desastre: él estaba cien por ciento seguro de que su omega nunca jugaría con sus sentimientos. Erik lo amaba, de eso no tenía dudas.

-Oh, o sea que es un hombre-la sorpresa ajena fue indisimulable. Los ojos castaños se abrieron de par a par y, durante un momento, Moira quedó congelada. Parpadeó varias veces y luego boqueó. Cuando pareció recobrar la compostura sus ojos lo miraron con curiosidad y análisis-Acaso... ¿encontraste a tu omega?

-Encontré a mi pareja, sí-dijo resueltamente, sin poder evitar la emoción en el pecho al llamarlo así. Suyo, suyo al fin. Prefería usar la palabra "pareja", porque en el hipotético caso de que Erik lo escuchara, suponía que lo preferiría ante el término "omega". La chica entrecerró los ojos y se relamió los labios.

-Bueno, esperemos que realmente no juegue con tus emociones y que sean felices-a pesar de las amistosas palabras, la expresión seguía siendo inquietante. Charles respiró hondo y apretó los dedos contra la mesada, repitiéndose (de nuevo) a sí mismo ser paciente-. No sé porque todos siguen emocionándose por esas cosas de encontrar a su pareja y...

-Obviamente no entiendes el grado de emoción y de felicidad. La adrenalina que recorre el cuerpo y la desesperación, el sentimiento de estar completo. Encontrar a tu otra mitad... con suerte algún día lo experimentes-se mantuvo amable y le sonrió con cortesía. La risa que escuchó en respuesta no le agradó.

-Son puros instintos animales, eso no es amor. Se sabe perfectamente que no todas las parejas funcionan, cuando superan ese instinto animal de reproducción... no siempre son felices. Lo he visto, Charles. Otra cosa es que tú no llegues a verlo. Eso es un instinto para reproducirse, nunca podría ser amor tan fácilmente-los ojos de la castaña le recorrieron de arriba abajo, él se sintió nuevamente incómodo al recordar que estaba en bóxers-. Espero que se satisfaga contigo, es decir... mírate.

-¿Disculpa?-la molestia en su tono de voz fue indisimulable. ¿Qué se suponía que estaba insinuando? También entrecerró los ojos, se relamió los labios buscando distraerse un poco-¿Qué he de suponer que quieres decirme con eso?

-Eres un hombre muy atractivo, Charles, pero ciertamente... no te pareces en nada a un alfa. Tu figura tan pequeña, frágil, redondeada... Hueles exquisito, no voy a negarlo. Pero, ¿qué omega se sentiría seguro contigo? Los alfas deben ser viriles, poderosos, dominantes. Tú no tienes ninguna de esas cualidades.

-Mejor cállate, Moira-respondió un tanto grosero, girándose para tomar la bandeja que había preparado. Nunca se había sentido inseguro de sí mismo, a pesar de saber esos detalles. Aunque tampoco nunca nadie le había dicho que era "inadecuado", bueno... excepto Erik esa vez que le resalto que él parecía más un alfa que el mismo Charles, pero de Erik no le molestaba. Que se lo dijera Moira era... bufó y comenzó a caminar alejándose de la cocina.

-Ni la actitud ni la apariencia de un alfa. ¿Qué omega ha de encontrarte atractivo o confiable para formar una familia?-la chica había salido detrás de él, quedándose abajo mientras el alfa subía las escaleras. En el sexto escalón, el hombre se detuvo y se giró a mirarla.

-Y tú no tienes la apariencia de una maldita bruja pero...-se quedó callado, mirándola condescendientemente. No le agradaba para nada insultar a una mujer, pero ella le había sacado de sus casillas. La estudió con los ojos, sintiendo el despecho y la molesta que proyectaba. Tuvo que repetirse, otra vez, que en parte esto era culpa suya-. Moira, realmente lamento el... desenlace de nuestra historia, pero no es excusa para comportarte así. Me disculpo y ojalá me perdones. Eres bienvenida en esta mansión, pero es MI hogar y tienes que ser respetuosa conmigo y con mi pareja. No quiero escucharte decir nada más sobre nosotros. Si no eres capaz de mantenerte en silencio, mejor vete-su voz fue completamente firme y, si la mujer segundos antes le había dicho que no era dominante, ahora tuvo que tragarse sus palabras. Él le mantuvo firme la mirada, notó los labios de la chica temblar antes de que se girara molesta y volviera a entrar a la cocina.

Él suspiró y se retomó su camino. Maldita desfachatada, nunca antes se había quejado de su apariencia y ahora le saltaba con todas esas cosas. Él era consciente de que no se parecía en nada a un alfa, pero eso nunca le había molestado. Quizás si fuera menos perezoso e hiciera algo más de ejercicio... pero igualmente él no tenía ese porte alto, la mandíbula marcada, la espalda amplia y todo eso propio de los estereotipos. Eso no lo hacía menos alfa, ¿verdad?

Sacudió la cabeza queriendo apartar esos pensamientos antes de entrar al cuarto. Una vez dentro sus ojos quedaron cautivados por la imagen de Erik que aún estaba durmiendo, enredado en las sábanas. Se veía exquisito. Se acercó lentamente, admirando los músculos, la fibrosidad, la firmeza y la fuerza. Su omega era tan exótico, una autentica fiera, un animal salvaje recostado en su cama relajadamente. ¿Y que si él no se veía como un alfa? A Erik ni siquiera le gustaban, de hecho quizás su apariencia ayudaba a que su pareja se sintiera menos intimidada. El polaco no parecía un omega y eso no lo hacía menos hermoso.

Eran la excepción que rompía los estereotipos y eran perfectos el uno para el otro.

Cuando se acercó a la mesa de noche para dejar la bandeja, Erik se removió volteando el rostro hacia él. El cabello pelirrojo estaba revuelto sobre su frente y, para el telépata, se veía perfecto. Los parpados ajenos se removieron un poco antes de revelar el par de ojos celestes, enmarcados por las cejas ligeramente fruncidas. Erik miró a Charles aún medio adormilado y luego se estiró en la cama. El alfa se quedó atontado, su pareja era como un glorioso tigre: peligroso y hermoso.

No pudo resistirse a sentarse en la cama, a su lado, y luego llevar la mano a su rostro para apartarle el cabello-Buen día, ¿cómo te sientes?-preguntó con una ligera sonrisa. Erik no olía a celo, olía normal... exquisitamente normal. Eso le llamó la atención, sus hormonas aún deberían estar revolucionarias.

Cuando el omega lo miró nuevamente, su aliento se detuvo un momento, quedando cautivado por la imagen de su alfa. Las fosas nasales se dilataron, en una obvia aspiración para capturar su aroma. Si Erik elevó un poco el mentón para poder olfatear su mano, Charles prefirió hacerse el que no vio nada, más concentrado en observar esos ojos que lo miraban con atención. "Dios, qué hermoso. Perfecto. Esos ojos y esa boca... mi alfa, tan bello. Su toque es tan suave, huele tan rico. Tan perfecto. Mío. Todo mío, tan mío, tan suyo y... dios santo, qué idiota que sueno...ojala no haya proyectado". El alfa inmediatamente dejó escapar una risa, el pelirrojo no tardó en darse cuenta porqué y bufó tapándose el rostro con una mano-Mi mente está idiotizada-murmuró con voz ronca.

-Es normal, recién me reconoces. Estarás atontado un tiempo-respondió, sin poder evitar sentirse feliz de haber leído todo esto. No le hacía falta lucir como un alfa para resultarle atractivo. Erik se desperezó antes de sentarse, sus ojos aún estaban hipnotizados por la figura del telépata y en cada movimiento lo miraba. Era un poco difícil para él aceptar todo lo que estaba pasando en ese momento. Tener a Charles allí y que de pronto fuera... el foco completo de su atención. Ahora podía notar cosas que antes no y, aunque le gustaría negarlo, su mente y su cuerpo estaban revolucionados al respecto, sintiendo una extraña ansiedad por arrimarse a él y abrazarlo para asegurarse que estaba allí-. Te traje café-agregó el menor pasándole la taza antes de tomar la propia.

El polaco finalmente apartó los ojos, concentrándose en el desayuno. Sin pensarlo estiró su pierna y las colocó sobre las de Charles, en un inconsciente acto de querer tenerlo cerca. El alfa tampoco pareció notar cuando su mano comenzó a acariciarle, casi de forma automática-Y este... atontamiento, ¿durará mucho tiempo?-preguntó, observándolo de reojo mientras bebía su desayuno. Charles sonrió entre avergonzado y autosuficiente al mismo tiempo.

-Bueno, no creo. Unos días quizás... sinceramente, no sé. Han pasado meses y sigo igual de atontado por ti-admitió y, sin contenerse, se inclinó a darle un rápido beso. No le pasó desapercibida la forma en la que Erik ronroneó y se acercó más para continuar con la caricia. Sus bocas se fundieron en un cariñoso beso y, si no hubieran tenido las tazas en la mano, Charles se le hubiera ido encima para prolongar el contacto. Cuando se separaron, ambos tenían una sonrisa ligeramente boba. El omega carraspeó recuperando la compostura mientras bebía de su café, pero el menor se quedó sonriendo un poco más, sin importarle lucir algo tonto-Bueno y más allá de sentirte idiotizado, ¿cómo te sientes? ¿El celo...?

-Me siento tranquilo-respondió sin poder evitar estar algo confundido. Realmente se sentía como si no estuviera en celo a pesar de que el día anterior había estado tan ansioso y desesperado. Sorbió el café, agradeciendo que terminara de borrar los rastros del sueño. Cuando miró a Charles no pudo evitar notar que los ojos azules lucían ligeramente desilusionados-¿Huelo a celo?

-No-la respuesta fue prácticamente una protesta o un quejido. Erik se hubiera reído pero aún estaba un poco abrumado. ¿Por qué de pronto se sentía tan tranquilo?-. Hueles normal, a ti-agregó tras unos segundos-. ¿Era el último día del celo o...?

-No, empezó ayer de golpe, me sorprende que se detuviera tan repentinamente-no sabía si sentirse aliviado o qué. Estar en celo siempre era horrible, desesperante, agotador, doloroso... pero anoche había sido la primera vez que era correctamente atendido por un alfa, que se sintió bien a pesar de toda la desesperación y había sido... agradable (muchísimo más que eso, aunque no quería admitirlo).

En su juventud había compartido los celos con alfas, pero siempre sin desearlo y nunca era su placer o su tranquilidad lo importante. Siempre terminaba más agotado, nervioso y mucho más adolorido. En esos momentos, la desesperación de sentirse atendido siempre aumentaba pero unida al deseo de que todo acabe pronto. Anoche, Charles lo había hecho desesperarse completamente pero con una cuota continua de placer que aún hacía vibrar su cuerpo. Desesperarse, pero con lo promesa de saber que sería atendido por esas manos que siempre lo llevaban a la gloria. Pero, si el celo continuara, ¿habría sido así todo el tiempo? Quizás Charles se aburría y cansaba al primer día y luego salía a hacer sus cosas y lo dejaba sollozando necesitado. No sabía exactamente cómo se daban esas dinámicas, es decir, tenían una vida, ¿realmente desaparecían cinco días para follar? ¿Charles estaba dispuesto a hacer eso? Era su alfa y se suponía que tenían que estar juntos pero, ¿todo el tiempo? Shaw, que fue su alfa (dios, aún tenía que ordenar esos pensamientos para entender qué carajos había pasado), nunca lo atendía los cinco días. Sólo cuando tenía ganas y luego lo prestaba o lo dejaba llorisqueando. Pero que lo dejara solo y sufriendo era más aliviador que cualquiera de las otras cosas.

-Es extraño-concordó el menor, entrecerrando ligeramente sus ojos y estudiándole con la mirada. ¿Qué podría haber pasado? No era fácil de descubrir, los ciclos de Erik nunca eran normales, no sabía qué pensar-. Quizás tendrías que...

-¿Estás desilusionado de que acabara?-preguntó, ya que no le había pasado desapercibida la forma en la que los ojos ajenos se habían apagado un poco al escuchar que no estaba más en celo, e incluso ahora lucía un tanto decaído. Charles alzó los ojos para mirarle algo asombrado, un mínimo sonrojo adornando sus mejillas y luego dejó escapar una risa retomando su jovialidad nata.

-Estoy preocupado por ti. Y sí, un poco desilusionado, me había esperanzado con pasar los próximos cinco días haciéndote el amor-admitió, una sonrisa entre avergonzada y coqueta danzando en sus labios. Erik sintió un retorcijón extraño en el vientre, agradable... excitación. Pero sabía que no era el celo, era el deseo que Charles despertaba en él, la idea de ellos dos juntos, de nuevo, fundiéndose en uno-. Pensé que iba a tener un poco más de tiempo para disfrutarte de esa manera tan... erótica. Y que iba a poder empujar la charla que tenemos que tener unos días más.

-Cierto, la charla-ninguno de los dos se veía muy entusiasmado al respecto, pero Erik sabía que era necesario tenerla. Bien, Charles era su alfa, pero él seguía siendo el líder de La Hermandad, ellos seguía teniendo ideales distintos.

-Podemos patearla un poco. Es decir, aún es de mañana, ni siquiera hemos desayunado. Podríamos tenerla... luego del mediodía-comentó, una pequeña sonrisa traviesa adornando sus roja boca. Erik no supo si fue que uso su tono alfa o fue simplemente que se veía adorable, pero se sintió bastante dispuesto a obedecer o más bien a aceptar. ¿Había sido una pregunta, verdad? Charles sonrió emocionado, se estiró y tomó la bandeja para ponerla entre sus cuerpos. Con una peculiar tranquilidad, ambos comenzaron a comer-. Podríamos aprovechar este tiempo, quizás el celo vuelve en un rato.

-Es cierto, nunca fui muy cíclico-admitió. Se sintió un poco preocupado cuando notó que la idea de tener un celo le emocionaba un poco. No era eso lo normal, él normalmente odiaba los celos, no los esperaba ansioso pero... la promesa de volver a sentirse mantequilla en las manos ajenas era muy alentadora.

-Bueno, podemos aprovechar este tiempo para comer, darnos un baño e ir a hablar con Hank-ante la mirada curiosa que el otro le daba continuó-. Podría sacarte sangre para ver si todo va bien. Esta mañana quise ir a hablar con él para pedirle pastillas... anticonceptivas-al ver la forma en la que Erik le miraba bastante confundido, frunció ligeramente el ceño-. Las pastillas anticonceptivas se inventaron hace poco, son de control de natalidad.

-¿Y por qué querrías pastillas de control de natalidad?-esa pregunta le hizo parpadear un par de veces sintiéndose algo confundido. Erik era un omega adulto que... que vivió gran parte de su vida encerrado y la otra queriendo comportarse como un alfa. Desvió la mirada un poco incómodo, intentando pensar cómo abordar el tema. No quería ofenderlo ni hacerlo sentir como tonto, cuando volvió a mirarlo lo hizo de forma suave.

-Bueno, eres un omega joven, saludable y anoche estabas en celo. Yo también soy un alfa joven y saludable y al mantener relaciones durante el celo... hay una gran posibilidad de que se produzca una fecundación. Tienes que tener en cuenta que los celos son justamente para eso, un método reproductivo. El anudamiento, más allá del placer y la conexión y todo eso, es para asegurarse de que el semen tenga más posibilidad de fecundar. Agrégale a todo eso el hecho de que soy tu pareja destinada, por lo cual somos más propensos a reproducirnos y... bueno, las pastillas de control natal se usan para evitar hijos no deseados. Antes se usaban como uno de los métodos los inhibidores que tú tomabas, pero ante la cantidad de efectos secundarios y la anulación del celo inventaron unas pastillas qu...

-¿Estás diciéndome que yo podría... que anoche nosotros podríamos...?-el mayor ahora miraba fijamente la bandeja con comida, tenía una expresión seria, aunque durante un segundo Charles alcanzó a visualizar la chispa de pánico en sus ojos-¿Podría haberse dado una fecundación?-el alfa lo estudió un poco, Erik lucía muy serio, esos ojos celestes estaban penetrándole. Aunque se mostrara fuerte pudo interpretar que estaba algo inquieto ante la idea.

-Pudo. Pero es prácticamente remota, porque...

-Quizás por eso se cortó el celo, quizás hubo una fecundación-aunque mantuviera la expresión neutra, la ansiedad fue indisimulable en la voz. Charles se apresuró a apartar la bandeja y a tocarle el hombro, incentivándolo a que lo mirara.

-Erik, no funciona así. Aunque hubiera habido una fecundación, lo cual dudo mucho, el celo no se corta. Sigue su curso y tú te enterarías de la fecundación con un examen o porque te sentirías mal o porque el celo no llegaría dentro de cuatro meses. No simplemente se anula y te enteras que estás embarazado. Tranquilo, eso no va a pasar-le habló con voz clara y firme, los ojos ajenos aún le estudiaban con mucha atención.

-¿Me enteraré de acá a cuatro meses si estoy embarazado? ¡Eso es jodidamente masoquista!-Charles no pudo evitar que se le escapara una risa, aunque al instante se contuvo cuando eso claros ojos casi lo apuñalaron.

-Así es la naturaleza. Pero le pediremos a Hank unas pastillas y nada de eso pasará, están pensadas para que pueda tomarse antes del acto sexual o 48 horas después y aún funcionarán a la perfección. No te preocupes, no va a pasar nada-aseguró, lo cual pareció calmarlo un poco. Erik bufó, se llevó la mano a la frente para masajearse la sien, sin saber qué decir exactamente. Seguía algo aturdido y le estaba costando concentrarse en lo importante y dejar de pensar en lo guapo que se veía Charles.

-Nunca antes había tomado nada en los celos y nunca pasó nada. Sinceramente nunca asocié el celo a la reproducción. Ahora que lo pienso es tonto no haberlo notado, sé que es para eso. Pero en mí, nunca lo asocie a esa posibilidad. Tantas veces estuve en celo y nunca hubo la mínima posibilidad de que yo...

-¿Estás seguro de que nunca tomaste nada? Igual hay otros métodos como preservativos o el coito interrumpido o...-se quedó callado al recordar que su pareja no tuvo una vida para nada normal. Le llegaron unas rápidas proyecciones que hubiera preferido no ver. No, a pesar de que desde la mente de Erik esos momentos eran algo confusos y dolorosos, estaba seguro de que allí no hubo ningún tipo de protección-. Quizás…

-A Shaw le encantaba inyectar cosas, quizás algunas eran para evitar eso-dijo resuelto, encogiéndose de hombros. A pesar de que actuara como si nada, era bastante obvia la forma en la que su cuerpo se había tensado. Charles no dudó en inclinarse, le rodeó los hombros con su brazo y lo atrajo. Al principio su cuerpo continuaba rígido, pero el omega no se apartó. El rostro quedó enterrado contra su pecho y él se limitó a acariciarle la espalda y el cabello con suavidad. Sentía el estómago como ácido al recordar esas cosas: a su omega sufriendo, a su omega siendo tocado por unas manos que no eran las suyas, por unas manos que lo maltrataban en vez de apreciar la obra maestra que era. De a momentos se arrepentía de no haber torturado más a ese hombre porque, si bien el capítulo había sido cerrado, las secuelas se mantenían allí, colándose entre las páginas. Pero algo era algo, Erik había cumplido su venganza.

De a poco lo sintió relajarse, notó que el omega estaba aspirando su aroma con insistencia. Unas nuevas proyecciones le llenaron, del mayor regocijándose con su aroma, relajándose por él, sintiéndose ansioso y animado-Lo importante es que ahora estamos juntos y tenemos que hacer las cosas bien, ¿verdad?-Erik levantó el rostro, se miraron sólo un segundo antes de que sus labios se atrajeran como si fueran imanes opuestos. El beso fue suave, sus cuerpos buscando inconscientemente unirse más y más. Erik se apartó de golpe, una sonrisa bailando en sus labios, aunque lucía avergonzado.

-Dios, estamos siendo jodidamente ñoños-la voz era una mezcla de molestia y diversión.

-¿Y qué? Cállate y bésame-contestó, sin borrar la sonrisa. Erik le miró con la ceja alzada, de manera desafiante. Charles sólo acentuó su sonrisa-Bésame-ordenó, los delgados labios sonrieron engreídamente.

-No te voy a andar obedeciendo-respondió divertido. El alfa le miró coqueto y se relamió los labios, Erik aún estaba medio atontado por el vínculo, por lo cual no pudo evitar mirarlo con atención, cosa que hizo que se divirtiera aún más-. No me digas que vas a empezar a comportarte como esos patéticos alfas que dan órdenes y...

-Soy tu alfa. Bésame-repitió, la chispa divertida no se iba de sus ojos azules. Erik se le encimó un poco, sus labios quedaron rozándose, pero ninguno los unió en un nuevo beso. Sólo se miraban desafiantes. Luego de varios segundos así, el telépata bufó-. Vamos, te mueres por hacerlo-los ojos celestes del omega observaron con atención la sonrisa traviesa de esos rojos labios y, a pesar del deseo, negó con la cabeza.

-Pídemelo-le respondió de manera desafiante, su propia boca sonriendo con travesura. Charles alzó una ceja y chasqueó la lengua. "¿Quieres tener el control?"-. Quiero que me lo pidas-respondió con simpleza, sin apartar su mirada.

-Bésame, por favor-el omega sonrió con éxito, una sonrisa que a los ojos del telépata fue despampanante. Cuando finalmente se inclinó para unir sus bocas, lo hizo con muchas ansias, como si le hubiera costado estar conteniéndose. "Sabes que me gusta tener el control", comentó mentalmente, mientras su lengua exploraba la cálida cavidad. Charles le sujetó con firmeza de la nuca y lo atrajo más. "Conmigo siempre lo tendrás", respondió mentalmente, y no se sorprendió demasiado cuando acto seguido el omega se le fue encima, tirándolo en la cama y encimándosele mientras le devoraba la boca con ansiosos besos. Se dejó dominar, suspirando con placer al sentir el musculoso cuerpo presionándolo contra la cama, el trabajado torso ajeno contra el suyo, los fuertes brazos rodeándole. Oh, dios, era la jodida perfección.

Cuando se separaron, luego de varios minutos, los dos compartieron una sonrisa-Eres mío-susurró el pelirrojo, de manera posesiva. Charles le sonrió con cariño.

-Y tú, mío-le acarició con suavidad la espalda, bajando su mano hasta la curva de su trasero y apretándoselo sutilmente. No podía evitar estar algo antojado, la ilusión de que iba a pasar los siguientes cinco días con sexo aún no se iba de su cabeza. Quizás tenía algo de suerte y el celo volvía, las hormonas de Erik eran demasiado raras-. Deberíamos darnos una ducha e ir a pedirle las pastillas a Hank. Si el celo vuelve lo mejor sería estar listos... por precaución.-Erik asintió y se salió de encima de él, Charles no tardó en levantarse aunque con algo de pereza.

-Vale, mientras te bañas, iré a hablar con él-comentó, quedándose un momento más recostado. Se tapó los ojos con el brazo, pensando que eso iba a ser algo incómodo. Realmente no tenía muchas ganas de ir.

-Puedo acompañarte o se las pido yo. Aunque, si debe quitarte sangre, es mejor que vayas-dijo mientras caminaba por la habitación, buscando unas toallas. Erik se mordió el labio sin mirarle.

-Son cosas de omega, supongo que tengo que aprender a lidiar con ellas-dijo a modo de respuesta. Los pasos se detuvieron y en la habitación se instaló un silencio algo tenso. Luego los pasos del telépata se acercaron a la cama.

-Aparta el brazo, quiero que me mires-como antes, Erik no supo si fue o no una orden, pero igualmente lo hizo. Prefería pensar que no, Charles no se atrevería a ordenarle nada y él no sintió esa necesidad de obedecer instantáneamente. Cuando sus ojos se encontraron, el telépata lucía ligeramente molesto, apenas-. No son cosas de omegas, son cosas que enfrentamos como pareja. Es la forma en la que nos cuidamos, y no es sólo tema tuyo... es de ambos. No son "cosas" de alfa u omega, es nuestra vida juntos-Erik se quedó quieto escuchándole, apretó los labios y sintió sus mejillas arder un poco. No era de extrañar que el menor pensara así, siempre tan idealista e igualitario. Los ojos azules estaban penetrándole-¿Entiendes?

-Entiendo. Pero... igual iré solo, supongo que tengo que amigarme con todo esto de ser... omega-admitió. Charles volvió a fruncir el ceño.

-Creo que es saludable, pero no tienes que hacerlo si no quieres. Somos más que un alfa y un omega, somos Charles y Erik, eso es lo pri...

-No es sólo por eso-respondió mientras se sentaba en la cama-. Conocí a un omega joven, y supongo que le estoy enseñando esto de no ser débil y dependiente y que ser omega no es un impedimento. Sería medio hipócrita decir eso y negarme a... ¿Qué?-preguntó confundido al ver la sonrisa divertida de Charles.

-¿Quieres ser un ejemplo a seguir para un jovencito?-dijo divertido pero enternecido al mismo tiempo. Un brillo especial en sus ojos-. Eso es bastante mater...

-¡Oh, cállate!-bufó molesto, levantándose de la cama-Mejor vete a bañar y no jodas-el menor sonrió y asintió antes de obedecer. Sentirse nuevamente dominante lo estabilizó un poco, dio unos pocos pasos buscando su ropa, pero se quedó estático al notar una humedad bajando entre sus piernas. Sus mejillas ardieron y bajó la mirada para descubrir lo que ya suponía: un líquido blanco escurriendo por sus muslos. El semen de Charles. El rubor bajó hasta su pecho-. ¡Mejor me ducho primero!-se apresuró al baño, empujando a un confundido Charles.

-¿Por qué no nos bañamos j...?-la puerta fue cerrada en su cara, dejándolo algo sorprendido-¡Será divertido, Erik, espera a qu...!-el ruido de la regadera lo interrumpió y no pudo evitar bufar. Tomó el picaporte e intentó abrirlo pero no pudo, seguramente el magnético había trabado la cerradura- ¡Oh, vamos, Erik, no seas amargado!-protestó. Siguió intentando entrar pero finalmente se resignó y fue al armario a buscar algo de ropa. Cuando el omega salió, con la toalla enredada en su cintura, lo miró aún algo encaprichado-Me dijiste que me bañara primero y luego me arrebataste el lugar. ¿Cuál es tu explicación?-el tono juguetón estaba implícito.

-Nada, nada-la ceja del menor se alzó, mirándole un tanto desafiante. Erik bufó y volteó el rostro. "Podría meterme en tu cabeza y..."-La regla de no meterte en mi cabeza sigue valiendo-protestó pero el menor sólo acentuó su sonrisa-. En serio, no vas a meterte en mi cabeza o me largo de aquí.

-Cuéntame, entonces-comentó mientras caminaba hacia el baño-. Tenemos que tener confianza y...

-Dios, ¿vas a dar mucha lata con esto?-protestó y el menor se detuvo justo antes de entrar al baño sonriendo socarrón y asintiendo. Erik bufó y fue a buscar algo de ropa al armario de Charles-. Estaba escurriendo.

-¿Escurriendo?-la voz fue sumamente ansiosa, interesada-¿Estas en celo de n...?

-Escurriendo... tu semen-un gruñido invadió la habitación.

-Eso se sexy-dijo el menor, relamiéndose los labios. Erik se estremeció ante la mirada coqueta-. Hubiera sido sumamente erótico limpiarlo con mi lengua y...-movió la mano y la puerta empujó a Charles adentro del baño. El alfa no se opuso demasiado, a pesar de la semi erección que tenía. Sólo sonrió y luego se escuchó la ducha. Erik aprovechó para terminar de vestirse, por suerte en ese armario había ropa suya de la última noche que pasaron juntos, porque si no nada le quedaría.

-Voy a ver a Hank-comentó a la puerta del baño, antes de salir del cuarto. Andar de nuevo por la mansión se le hizo un poco extraño. Se escuchaban algunos ruidos en la cocina, pero a decir verdad, él no tenía demasiadas ganas de cruzarse con nadie por lo cual deseaba que Hank estuviera en su laboratorio. Quería ver a los chicos, pero al mismo tiempo... sabía que lo de Cuba quizás no sería muy fácil de superar, y quizás no fuera tan bien recibido.

Cuando pasó por la habitación de Hank, no escuchó ruido alguno, por lo cual siguió de largo hasta el laboratorio. Golpeó la puerta y no pudo evitar quedar algo sorprendido cuando lo atendió... Hank, pero en su forma humana, una forma humana muy rara, más grande que la que él había conocido.

-Erik-lo saludó el hombre sin dudar, él no quiso pensar en que quizás había sentido su aroma ni mucho menos que quizás los había escuchado la noche anterior. Joder, ahora que lo recordaba él y Charles hicieron un escándalo. Quizás todos ya sabían que él estaba allí.

-Hank. Estas distin...

-Uso un reloj para verme así-comentó. No le pasó desapercibida la forma en la que el omega apretó los labios, en un aparente desacuerdo. Ambos se abstuvieron de hacer cualquier comentario-. ¿Necesitas algo?-preguntó el chico, acomodando su cabello hacía atrás. Erik que aún estaba evaluándolo, lo miró a los ojos y luego puso una expresión más sería y ruda.

-Charles me dijo que tú podías tener... unas pastillas de control natal, o algo así-comentó, repitiéndose a sí mismo en la cabeza que eso era completamente normal, intentando mantenerse tranquilo. La forma confundida en la que Hank frunció el ceño no ayudó mucho-. Comentó que las habías usado cuando estabas experimentando con las hormonas y que seguramente...

-Sí, sí tengo-los ojos del científico lo miraron con suma atención, luego hizo un gesto con la mano para que entrara. Para Erik fue bastante obvio que se veía incómodo. Hank cerró la puerta y caminó hacia unos cajones, hurgó un rato antes de entregarle un pack con una pastilla-. Tendrías que tomarla ahora. ¿Tu celo ya acabó?-inquirió, tan suavemente como pudo. Conocía demasiado bien los mambos que Erik tenía con respecto a ser un omega así que no quería ser irrespetuoso de ninguna manera.

-No. Se cortó de golpe. Por eso vine a ver si podías sacarme sangre y hacer unos estudios-Hank frunció el ceño bastante confundido, pero asintió y rápidamente comenzó a caminar por el laboratorio buscando las cosas. Erik notó que parecía ligeramente incómodo en esa nueva versión suya. Ya había pasado bastante tiempo y él había esperado que Hank ya tuviera asumido el cambio pero aparentemente seguía en su misión de esconderse-. No sé si será una continuación del desorden hormonal. La última vez que tuve un celo fue normal y no tomé nada... pensé que ya estaba todo ordenado.

-Quizás aún quedan cosas por acomodarse en tu cuerpo, fueron tres años de hormonas y sólo han pasado, ¿seis meses desde que dejaste de tomarlas?-Erik asintió, estirando su mano cuando Hank se acercó con la jeringa-¿Y cuándo había empezado el celo?

-Ayer, también muy de golpe. Normalmente no es así-comentó luego cerró los ojos con fuerza, sintiéndose algo avergonzado de lo que estaba por decir-. Estoy nervioso de que quizás se haya dado una fecundación y...-el carraspeo de Hank le hizo abrir los ojos de nuevo, frunció el ceño al ver lo incómodo que parecía estar. El científico se tironeó el cuello de la camisa, como si le hiciera calor.

-Mejor siéntate, Erik-dijo con un tono sumamente suave. El omega dudó, luciendo aún más confundido, pero finalmente lo hizo. La mirada de Hank no le agradaba. Se estudió a sí mismo, queriendo saber si el celo había vuelto y debería huir, pero se sentía normal. Nerviosamente Hank acomodó su pelo hacia atrás, dejó las muestras de sangre a un lado y volvió a enfrentarle-. La última vez que te saque sangre aproveché para hacerle varios estudios para poder realizar la inyección de cambio de dinámica. Tuve que hacerle muchísimos experimentos para ver cómo reaccionaba hasta que finalmente aísle el componente que determina la dinámica y entendí como cambiarlo. Entre todos esos experimentos, realicé los que eran para ver cómo reaccionó tu cuerpo al exceso de hormonas. Pudo haber sido que aún había muchas hormonas en tu cuerpo en ese momento, pero... los estudios dieron que eras estéril. Incluso cuando aísle la carga hormonal... el estudio dio lo mismo. No eres apto para concebir. Puedo estudiar tu sangre de nuevo y buscar algún tratamiento. Como ya dije, pudo ser efecto del exceso hormonal o en tu infancia tu cuerpo no se desarrolló bien por falta de alimento, quizás algo genético o...

-Shaw experimentó muchísimo conmigo en los campos-las palabras fueron dichas como en ausente, como si no quisiera pensarlo demasiado. Hank notó que el hombre se veía demasiado tranquilo, en exceso, y ni una emoción surcaba su rostro-. Quizás explica porque yo nunca...-la mirada celeste vagó por el piso antes de volver a conectar con los ojos del científico-¿Entonces no es necesario que tome la pastilla?-la calma ajena le resultó algo inquietante al menor.

-Por las dudas, tómala, analizaré tu sangre para ver qué se puede hacer y qué pasó con el celo-Erik asintió e inmediatamente se tragó la pastilla, incluso sin agua. Hank arrugó la nariz. Cuando el polaco se levantó, con una clara intención de irse, el menor carraspeó-. Erik, si no te dije esto antes fue porque... pensé que ibas a inyectarte, y era irrelevante.

-Lo entiendo. Estos temas... no eran muy importantes para mí, hasta hoy-comentó, encogiéndose de hombros. Miró a Hank nuevamente, estudiándole de arriba a abajo y luego apretó los labios-. Deberías dejar de esconderte, ¿sabes? Ya deberías asumir tu nueva forma que es...

-Voy a volver a ser el de antes. Encontraré la forma-gruñó. Erik le dedicó una mirada a la cantidad de muestras que había sobre las mesas y no tardó en imaginar qué eran. De nuevo, apretó los labios y le dedicó una mirada de pena.

-Es una pérdida de tiempo-dijo fríamente, antes de girarse y marcharse de allí. Hank apretó los puños, no quitó los ojos del hombre hasta que su segura figura desapareció tras la puerta. El científico se giró de nuevo hacia sus muestras, contemplándolas un momento. Ya estaba cerca de encontrar un antídoto, no iba a detenerse sólo porque de pronto todos comenzaban a aceptarse a sí mismos.

Al parecer Erik y Charles tendrían su final feliz. Él quería el suyo. Se quitó el reloj y ante sus ojos la piel se fue transformando en el pelaje azul. Se estudió a sí mismo, ese cuerpo que era varias tallas más grande de lo que él había sido... extrañaba su verdadero yo.

Miró el suero en el que había estado trabajando, aún le faltaban algunas pruebas pero...

No quiso pensar demasiado cuando lo colocó en una jeringa y se lo inyectó. Quizás era hora de comenzar a probarlos sobre sí mismo. Las cosas no podían ponerse peor, ¿verdad?

**CHERIK**

Erik regresó aún algo shockeado hacia el cuarto de Charles. Él realmente nunca se había imaginado así mismo como "padre", mucho menos como padre gestador y se le hacía demasiado fuerte reconocer esa posibilidad y eliminarla casi al mismo tiempo. En realidad, casi ni afectaba sus planes de vida... pero al mismo tiempo, sí. Charles era algo que no había contado en sus planes, no en los que creó al formar La Hermandad.

Cuando entró al cuarto, se encontró con que el alfa tenía sólo los bóxers puestos y se secaba el pelo con la toalla. Cuando el hombre le sonrió todo su rostro resplandeció, los ojos azules brillando con fuerza contra su contrastante piel blanca y sus pestañas oscuras. El corazón de Erik se aceleró, sin poder evitar creer que esa era la imagen más bella que había visto en su vida. Charles era perfecto. El menor dejó la toalla a un lado y peinó su cabello prolijamente hacia atrás sin dejar de mirar a Erik. Instantes después ladeó la cabeza y le miró con atención.

-¿Todo está bien, Erik?-el aludido en un primer momento asintió pero eso no pareció convencer al alfa-¿Hank te dio las pastillas?-Charles se acercó unos cuantos pasos con precaución. Erik meditó cómo decirle lo que acababa de enterarse, ¿eso podría entristecerle? Quizás debería tener tacto, quizás podría decírselo mentalmente, ¿cómo sería más suave?

-Hank me dijo que soy estéril-soltó finalmente, sin querer darle demasiadas vueltas al asunto. No le pasó desapercibido el pequeño sobresalto en el cuerpo ajeno, la forma en la que luego se quedó estático y cómo su mirada lució desorientada-. No sabe que puede ser la causa. Investigará mi sangre, para saber por qué se cortó el celo y sobre... eso-intentando mantenerse tranquilo caminó hacia la cama y se sentó. Los ojos azules le siguieron con atención, casi se podía imaginar la cabeza del menor maquinando. Erik apretó las manos y le miró con seriedad-. Supongo que esto te... ¿desilusiona?-Charles boqueó un par de veces.

-No. Es decir, sí... es decir...-el telépata apretó los labios. Era la primera vez en su vida que se había quedado sin palabras, contempló a Erik un momento sin saber qué pensar al respecto. En realidad, nunca llegó a evaluar del todo esas posibilidades, si hoy lo mencionó fue por el simple acto de ser precavido, pero no lo pensó en verdad. Era como una realidad que tenía planteada para un futuro lejano, de un par de años-. Me tomaste por sorpresa. No es que esté desilusionado, pero...

-Pero siempre has querido tener una familia-le cortó, hablando con completa seguridad. Nunca habían hablado de eso, pero era obvio que Charles era ese tipo de hombre que le agradaban las familias, ¡por dios! Si incluso iba a llenar su casa de niños.

-Sí-admitió, luego apretó los labios y se acercó, hasta sentarse a su lado en la cama-. Pero no llegué a pensar en todo esto. Es decir, Erik... ayer ni siquiera estabas aquí y tampoco me habías reconocido. Es un poco raro estar justo ahora hablando de... los hijos que no vamos a tener-volteó el rostro para que sus miradas se enfrentaran. Al ver de cerca el rostro ajeno, apretó los labios. Erik era demasiado perfecto, lo que siempre soñó, era lo que quería para el resto de su vida, con o sin hijos. Pero... ¿y si no se quedaba?-. Ni siquiera... no hemos hablado de lo que haremos. Si te quedaras aquí conmigo o...

-Tengo un grupo que liderar-respondió automáticamente, Charles al instante bajó la mirada-. No puedo quedarme, es mi causa y...

-Vas a irte-Charles se levantó de golpe y de pronto lucía algo agitado. Se revolvió el cabello con un claro nerviosismo-. Quieres volver a irte, volverás a dejarme...-respiró hondo intentando recuperar la compostura, pero el miedo de volver a sentirse como se había sentido hace no mucho... era horrible. Ahora sería aún peor, porque su vínculo estaba formado, no querría tenerlo lejos, no quería estar solo de nuevo, desesperándose por su aroma, buscando su calor, rogando a la nada porque volviera-. A pesar de que sabes que soy tu alfa y que debes estar conmigo y...

-Estoy lidiando con todo esto también. Acabo de enterarme, es un poco shockeante. ¡Toda mi vida estuve seguro de que era Shaw! No esperaba encontrar otro alfa que fuera el mío, ni mucho menos esperaba que fueras tú y... no sé qué hacer. Tú y yo... nos separamos por las diferencias de ideales, no por falta de cariño o de unión o de...

-¿Vas a irte por que no me entusiasma la idea de andar matando personas? ¿Arrojarás nuestro posible futuro juntos por tu sed de venganza?

-No somos sólo nosotros en el juego. Hay muchos mutantes allí afuera, que están sufriendo en manos de los homos sapiens que...

-No estamos hablando de eso, Erik-Charles se paró enfrente suyo y le miró con seriedad-. Estamos hablando de nosotros, de lo que haremos. ¿Te irás? ¿Volverás a dejarme? ¿Cuándo se supone que volverás a aparecer? ¿Te veré cada cuatro meses cuando tengas un celo y no puedas soportarlo? ¿Mientras tanto deberé volverme loco preguntándome si me extrañas, si me amas, si volverás por mí en algún momento?

-No quiero dejarte, pero tengo una causa que necesita de mí y...

-¡Yo necesito de ti!-Charles bufó y caminó alejándose de él. Erik nunca lo había visto tan nervioso, mucho menos por su culpa. Cuando el menor se volvió a girar para mirarlo, sus ojos estaban rojos-. Te necesito y te quiero aquí... pero... pero si voy a tener que estar mendigando las migajas de tu amor y tu atención, prefiero que te vayas y que no vuelvas. Prefiero superar esto de una vez a que vuelvas de manera intermitente y me destruyas cada vez. No voy a soportar que me llenes de ilusiones, que me permitas acariciarte y disfrutar de ti, que me embriagues en tu aroma y tu calor, que me deslumbres con tu compañía y que luego... luego me lo arrebates todo nuevamente. Enloquecería, no podría hacerlo. Si vas a irte, vete, vete ahora-lo último lo dijo bruscamente y sin esperar respuesta se giró y se dirigió al baño cerrando la puerta detrás suyo. Erik se había quedado congelado en la cama, sin saber qué responder.

Una vez en el baño, el menor se mojó el rostro mirando su propia expresión. Tenía los ojos y la nariz rojizos y el resto de su rostro en un tono anormalmente pálido. El corazón le latía en los oídos pero al mismo tiempo sentía que toda la sangre de su cuerpo se había esfumado, dejándole débil y sintiéndose inconsistente. Tuvo que sujetarse del lavado porque las piernas le temblaban, la angustia se instaló en su pecho, imposible de ignorar, haciendo que el dolor se volviera físico.

Erik... Erik iba irse de su lado, iba a dejarle, él iba a volver a estar solo e infeliz. ¿Qué sería de su vida? No quería volver a hundirse en la desesperación. No iba a poder aguantar de nuevo su ausencia... lo quería a su lado, para siempre, como su compañero, su pareja, su amigo, su familia. Y todo lo que acaba de decir era una jodida mentira, porque no podría pasar toda una vida sin Erik, no podría acostumbrarse nunca a estar sin él. No podría vivir sin las ilusiones, y sin su aroma, sin su calor y su compañía. Prefería pasar su vida esperando por unos segundos de placer a una vida de frustración.

De pronto el miedo le llenó, ¿y si Erik se iba en ese mismo instante y no podía volver a verlo nunca más? ¡No quería que esa fuera la última vez, el ultimo recuerdo! El pánico le invadía ante la sólida idea. Erik era suyo y perfecto y no podía dejarlo ir.

Se apresuró a salir del baño y el alivio le invadió al verlo aún sentado en la cama. Compartieron una mirada y, al segundo siguiente, Charles sollozó y corrió hacia él. Se arrojó a sus brazos. Erik no dudó ni un segundo en rodearlo-Te mentí, no podría. Te esperaré, te esperaré toda la vida si es necesario. Contaré cada segundo hasta que vuelvas y seré muy feliz cuando estés conmigo. Pero prométeme que volverás, Erik, prométeme que regresarás... aunque sea una vez por semana, al menos una vez al mes... dios Erik, al menos en tus celos. Te esperaré, te esperaré todo el tiempo, pero tienes que volver y...

-Volveré siempre por ti-aseguro Erik, jalándolo más cerca. Las piernas de Charles se habían acomodado a cada lado de las caderas ajenas, cabalgándole. Estaba semidesnudo sobre su omega completamente vestido. Se sentía tan frágil y pequeño y turbado. Ya se había sentido así antes... ya se había aferrado a Erik con desesperación rogando silenciosamente que no le dejara.

FLASHBACK

-Sé que no lo entiendes, pero...-Charles soltó una risa ahogada y negó con la cabeza. Sonreía pero se veía devastado. Se acercó a Erik y se arrodilló enfrente suyo.

-No necesito entenderlo. Si es lo que te hará feliz, está bien. Erik… un último beso... por favor-el magnético le miró con atención, sintiendo su propio pecho encogerse de pena. Esos ojos azules realmente parecían destruidos, a pesar de que el alfa sonreía. Se inclinó con lentitud, uniendo sus delgados labios a los rojizos de Charles. Escuchó un sollozo ahogado contra su boca y se desesperó, sujetó el cuerpo más chico entre sus brazos, rodeándole, queriendo contenerle. Sus labios comenzaron suaves, pero de a poco la desesperación que Charles parecía sentir le ganó y sus bocas se besaban cada vez con más y más ansias. El magnético empezaba a sentirse angustiado, todo su interior retorciéndose en queja. Sus manos no querían apartarse del alfa, de pronto sentía que podía perder el oxígeno si el menor salía de sus brazos. ¿De dónde nacía tanta desesperación, tanto anhelo? No quería soltarle, no podía hacerlo. Sintió los ojos arder y sus uñas se enterraron en la ropa ajena, tironeándole, casi queriendo arrancársela.

Charles jadeó cuando el brazo de Erik empezó a jalarle, se levantó y, casi sin saber cómo, terminó sentado sobre el omega, con sus piernas a cada lado de las caderas ajenas. Le rodeó el cuello, con movimientos nerviosos, sin querer despegarse. Joder, ¿por qué tenía que pasar eso? ¿Por qué no podía quedarse para siempre así? No quería perderle, era su omega, el amor de su vida... y tenía que renunciar a él para que sea feliz. Sus lágrimas, incontenibles, habían bajado por sus mejillas y habían hecho que el beso tuviera un sabor salado y angustioso. Intentaba mantener una respiración regular, pero cada tanto el aire salía desesperado, jadeante, robándole el aliento. Sentía que ese beso le estaba robando la vida, era el beso del final.

Las manos de Erik abrazaban con desesperación al alfa, atrayéndole más, sujetando su espalda como si fuera lo único tangible a su alrededor, mientras sentía las de Charles sujetarle con firmeza el cuello. Lo tenía encima, cabalgándole y, si no fuera por su aroma, le costaría tanto pensar que ese pequeño cuerpo era el de un alfa. Sus lenguas danzaron una contra la otra, sin querer separarse, hasta que un nuevo sollozo del menor hizo temblar todo su cuerpo y se apartó un poco, jadeando. Erik exhaló todo su aliento y de pronto sintió que la angustia le embargaba también. Intentó volver a capturar sus labios en un nuevo beso, cargado de emociones, pero antes de que pudiera detenerle Charles se había separado de sus brazos. Lo notaba nervioso, como nunca lo había visto. Le miró acomodarse el cabello y sonreír de esa forma que comenzaba a odiar: sonriendo pero viéndose triste.

-Eres un mutante asombroso, Erik-le dijo el telépata, sus ojos estaban rojos y brillosos-Haz lo que sea correcto para ti-las palabras salieron forzadas de su boca.

FIN FLASHBACK

El recuerdo embriagó su mente, lo destruido que se sintió después de eso y cuando fue en busca de Charles... lo destruido que lo vio. Se había prometido a sí mismo nunca más volver a lastimarlo, no quería verlo quebrarse por su culpa. Pero aquí estaba de nuevo, ese pequeño y tembloroso alfa encima suyo, sollozando y permitiéndole hacer lo que necesitara con tal de que sea feliz. Erik vibró de emoción y se inclinó hacia él para capturar sus labios en un necesitado beso. Charles se abrazó a él con desesperación, comiéndole la boca con demasiadas ansias. Erik se apartó un poco, dejando los deseosos labios ajenos pidiendo por más-Volveré siempre, siempre por ti.-Charles sonrió apenas antes de volver a besarle.

Se dejaron caer en la cama, sin que sus bocas se despegaran. Sus cuerpos fundiéndose en un apretado abrazo, compartiendo calor. Las manos de Erik acariciaron la desnuda espalda ajena, apretando al menor contra él, buscando acercarlo más y más hasta que sus pieles fueran sólo una-Te amo-susurró el telépata casi sin despegar sus labios. Erik le sonrió en respuesta.

-Y yo a ti, no lo dudes-agregó, robándole, finalmente, una sonrisa sincera al menor. Se acurrucaron el uno contra el otro, Charles aprovechó para apoyar su cabeza en el pecho ajeno, escuchando el latir de ese corazón. Seguía latiendo al mismo ritmo del suyo, cosa que le hizo sonreír-. Charles, ¿qué hace esa silla de ruedas en esa esquina?-preguntó al voz confundida del omega. Él apenas y levantó la cabeza para mirarla y luego se río, hundiendo su cabeza en el cuello ajeno y aspirando su aroma.

-Aún tenemos demasiadas cosas de qué hablar-agregó, pero sin dejar de sonreír. Erik le abrazó con fuerza, aunque sin dejar de mirar la silla, bastante confundido.

-Espero que no sean tan dramáticas.

-El drama es nuestra esencia-bromeó el menor antes de que sus bocas volvieran a juntarse en un beso. No importaba si esa relación lo volvía loco o lo destruía en el camino, iba a disfrutar de ella. Iba a disfrutar de Erik, costara lo que le costara.

**CHERIK**

Alex se sentía algo solo, al mediodía nadie había aparecido en el comedor. Solamente Charles, un momento para buscar comida e irse. Lucía resplandeciente y él no pudo evitar sentir algo de envidia. Había preparado comida para todos, pero nadie parecía interesado. Eso le molestó un poco, de a momentos se preguntaba qué hacía todavía allí si estaba todo el tiempo solo. El mal humor quizás también se debía a la frustración, el aroma de un reciente celo impregnaba las paredes. Por suerte no era tan fuerte como lo imagino, pero a pesar de eso le afectaba.

Decidió salir a correr un poco. Ejercitarse le bajaría las energías y a la noche podría dormir bien. Si Erik y el profesor volvían a hacer el mismo escándalo... joder, él no quería pasar otra noche en vela. Subió a su cuarto para cambiarse y bajó trotando por las escaleras. Una vez fuera, el aire fresco le dispersó un poco la cabeza y le ayudó a relajarse. Era necesario salir y distenderse. No sabía cómo Hank aguantaba estar dentro, el olor a celo parecía inundarlo todo. Él no aguantaría.

Corrió alrededor de la mansión, sólo llevaba dos vueltas cuando algo le hizo detenerse de golpe. Un aroma narcótico embriagó sus fosas nasales. Cerró los ojos para analizarlo y disfrutarlo al mismo tiempo. Era el aroma de un omega, pero no era el de Erik. Aún con los ojos cerrados se fue dejando guiar, ¿quién podría oler a omega en ese lugar? Estaban bastante alejados de todo. La garganta se le secó mientras avanzaba a tientas, de a momentos el aroma se volvía picante, como el de un celo, pero luego volvía a su normalidad. ¿Qué carajos estaba pasando?

Aún atontado por el aroma, entró a la mansión. Sus instintos lo guiaron escalera arriba, olfateó en varias direcciones antes de volver a cerrar los ojos y seguir caminado. Cuando el aroma se volvió más potente, se detuvo y abrió los ojos. Enfrente suyo estaban las puertas del laboratorio de Hank. Eso le hizo fruncir el ceño pero, aún intoxicado por el aroma a celo, no le importó ser impertinente y entrar. Adentro el hedor era mil veces más fuerte. Miró todo con atención pero el lugar parecía vacío. Igual, su olfato no era fácil de engañar.

Detrás de unos estantes encontró un cuerpo acurrucado y casi se cae de la impresión-Vaya, esto es una sorpresa-dijo, sin poder evitar la voz ronca. El chico estaba abrazando sus rodillas y con las piernas hundidas en éstas. Cuando alzó el rostro dejó ver sus mejillas sonrojadas.

-¡No te acerques, Alex!-amenazó, pero no sirvió de nada, al instante el alfa estaba arrodillándose al lado suyo y olfateándole con ganas-Oye, no, no, no. ¡Apártate, Alex, de verdad! Voy a enojarme y...

-Dios, nunca olí nada más delicioso-murmuró el rubio. Su acompañante quiso levantarse y apartarse, pero él se apresuró a sujetarlo y acercarse, antes de unir sus bocas en un beso. Dios, había esperado mucho tiempo por esto.

Espero que les haya gutado.

Si tienen sugerencias/dudas/criticas/ lo que sea no duden en comunicarmelas. A veces me plantean cosas que me ayudan muchisimo a replantear las tramas.

En fin. Muchas gracias!