¡Hola!
Ay, ha pasado tanto tiempo que hasta me da verguenza actualizar jaja. Pero bueno, ya va siendo hora de que lo haga. Por si no lo saben, he tenido algunos problemas, bla, bla, bla, los que sí lo saben estan cansados de que lo diga. Jajaja. Si les interesa, busquenlo en Facebook.
En fin, aquí estamos, con el nuevo capitulo que espero que les guste :3. Lo releí varias veces así que lo deje lo mejor que pude. Ojala les agrade *_*
Enjoy!
NORMALIDAD
A Alex no debería importarle, realmente no es asunto suyo, pero no puede evitar sentirse algo molesto al ver a Raven caminar por la mansión y saber que eso tiene a Hank encerrado en el laboratorio. Él sabe que el científico no quiere que ella lo mire, no con la forma que tiene ahora, a pesar de que el reloj lo hace lucir "normal" (normal dentro de lo posible, luce enorme). Le molesta que Hank siga avergonzado de si mismo, le molesta aún más que la presencia de Raven le genere tantas cosas. También, le molesta muchísimo que no salga, porque la mansión ya es más hogar de él que de la chica, y sabe que no debe pensar eso, porque la verdad, esa casa le pertenece más a Raven que a cualquiera de ellos.
Lo que más le molesta del asunto, es que a él no debería importarle en absoluto. Él tiene sus propios problemas, aún esta lidiando con Sean, intentando convencerlo de que su nueva naturaleza es normal. ¿Qué demonios le tiene que importar lo que pasa con Hank? Que ahora sean amigos no significa que deba preocuparse.
A pesar de que sabe que no debe importarle, no puede evitar mirar más de la cuenta a la chica, que muchas veces esta acompañada por el mutante color rojo. Azazel. Se le hace muy raro que ese hombre ande por la casa, teniendo en cuenta que antes formaba parte del equipo que había intentado matarlos, que mató a Darwin. ¿Es que el mundo se había vuelto loco? ¡¿Qué hacia ese tipo ahí?! Encima, ni él ni Raven se mostraban incómodos. Todo era una locura, ese hombre era un asesino. ¡Formaba parte de un grupo de asesinos! Un grupo de asesinos del que Erik también formaba parte, y Erik estaba arriba, hablando con Charles. Definitivamente todo estaba al revés. Un pacifista y un loco con ganas de ser asesino, siendo compañeros y amigos. ¿A dónde se había ido la normalidad? Bueno, él debió imaginar que la normalidad se iría para siempre de su vida desde el momento en que empezó a soltar energía roja desde el pecho.
Normalidad. Normalidad. Es sólo una palabra.
Terminó de comer lo que estaba en su plato y se levantó. Para variar, estaba solo. Todos estaban demasiado metidos en sus asuntos: Charles con Erik, Sean escondido porque Azazel estaba en la casa y era un alfa, Hank en el laboratorio, Raven y Azazel en su mundo. A veces se preguntaba qué demonios hacía él ahí, quizás debería volver a casa o buscar algo que hacer con su vida. Le gustaba la mansión como era antes, y los días que Charles estaba más atento y pendiente de los entrenamientos. En esos momentos la mansión era normal, dentro de lo posible, pero cuando había noticias o llegaban Raven o Erik, todo terminaba dado vuelta. Todos volvían a estar ausentes.
Caminó hacía el sarten y preparó dos platos con comida. Uno para Sean y otro para Hank. Si él no les llevaba comida, no comerían. En momentos así, se sentía una niñera y tenía ganas de marcharse, luego se decía así mismo que debía ser paciente. Habían pasado muchas cosas, la vida tardaría en ordenarse: Charles había quedado invalido, Hank se había vuelto azul, Erik y Raven se habían ido, Charles recuperó las piernas, Moira volvió, Sean se volvió omega, Erik volvió, y se fue, Moira también se fue, Raven volvió... con Azazel. Era demasiado. Tenía fe de que en algún momento todo terminaría de acomodarse y la vida sería como era antes. Volverían a ser una familia.
Cuando terminó de preparar la bandeja con los platos se dirigió escaleras arriba. Pensaba pasar primero a dejarle la bandeja a Hank y luego aprovechar para ver a Sean comer, pero cuando paso enfrente de su habitación, vio la puerta abierta y el pelirrojo le hizo señas. Sin poder evitarlo se acercó, era Sean, no podía ignorarlo ni dos minutos.
-¿Ese tipo sigue aquí, verdad?-preguntó, luciendo algo nervioso. Alex asintió, terminando de entrar a la habitación y pasándole un plato con comida. Sean lo tomó al instante, no lucía ni más tranquilo ni aliviado-¡¿Cuándo demonios se va a ir?!
-No lo sé. ¿No piensas salir mientras tanto?-preguntó, mirándole con la ceja alzada.
-Ni loco, no lo conozco-protestó el pelirrojo, sentándose en la cama, poniendo el plato sobre sus piernas y comenzando a comer. Alex se apoyó en una pared cercana y lo contempló, debería ir a darle el plato de comida a Hank, pero era una de las pocas veces que Sean estaba hablando con normalidad y quería aprovechar la ocasión.
-¿Y por qué te afecta tanto? Es amigo de Raven-bueno, amigo no era la palabra exacta, pero sabía que el pelirrojo entendería. Sean frunció el ceño mientras masticaba.
-¡Es un alfa!-respondió exaltado y con la boca aún llena de comida. Al ver la mirada confundida del rubio, agregó-Los alfas no me inspiran confianza.
-Vives conmigo, Hank y Charles, los tres somos alfas-bufó. Sean asintió inmediatamente.
-¡Exacto! Y desde que soy un omega todos están raros. ¡Tu principalmente! Todo el tiempo quieres saltarme encima y te has vuelto completamente loco hablando de que somos pareja y...-Alex bufó, negando con la cabeza. No pudo contenerse de patear la pared, aunque se mantenía lo más tranquilo posible. Con Sean siempre era igual.
-No tiene nada que ver con que seas omega. Me gustas desde antes ¡Y lo sabes! ¡Te lo dije!-protestó, sintiéndose algo nervioso. Sean volvió a bufar y negó con la cabeza.
-Yo no puedo ser tu pareja, el o ella debió nacer así, no puede transform...
-¿Y tú que sabes? ¿Eres científico o algo así?-se alejó unos pasos, para distraerse. Últimamente cada vez que se ponía nervioso volvía a sentirse así. Con un extraño cosquilleo y una rara necesidad. No sabía qué pensar al respecto, ni qué hacer. Durante un tiempo mantener la calma se había vuelto más fácil, pero ahora se sentía incluso peor que antes. No sabía que le pasaba, últimamente estaba tan intranquilo e inquieto.
-Claro que no, pero es obvio. Yo no pude ser tu pareja destinada, porque debí nacer como omega. No sé porque no entra en tu cabeza-el pelirrojo se había alejado prudentemente, sentándose en la cama y comiendo. Le miraba con desconfianza, se había acostumbrado a que Alex tuviera esos ataques repentinos en los que quería saltarle encima y besarle. Y no estaba para nada de ánimos. Le frustraba que el rubio no entendiera esas cosas, que lo suyo no era real. Que esa obsesión era... rara. Él no tenía ganas de lidiar con eso, ya tenía suficiente lidiando con su propio cuerpo y esos cambios extraños. Se sentía todo el tiempo raro y eso, sumado a que extrañaba mucho a Moira, comenzaba a ponerle más y más nervioso.
-Quizás si, quizás estaba predicho que tu te inyectaras, quizás todo era parte de un plan y...
-¡Joder, Alex, a veces eres tan tonto! Esas cosas no pasan-bufó, se revolvió el pelirrojo cabello y dejó el plato de comida a un lado. No quería lidiar con esto, él ya tenía sus problemas-. Sólo... vete de aquí, estar contigo me agobia, eres insoportable, todo el tiempo molestando con eso y...
-Sólo te estoy diciendo lo que siento y...
-¡No me importa lo que sientas! Ya te dije que yo no te correspondo. Deja de molestarme, ya tengo muchos problemas para que tú me sumes otro. ¡Sólo déjame tranquilo!-estalló, levantándose de golpe y acercándose al rubio que temblaba. Casi sin pensarlo lo empujó, Alex apretó los puños para contenerse y no estallar. Cerró los ojos e intentó no pensar en nada, intentó ignorar los reiterados empujones que lo sacaron de la habitación, y se atrevió a respirar recién cuando la puerta se cerró en su cara. Sintió un dolor en el pecho, pero prefirió ignorarlo, también.
Del otro lado, Sean se apoyó en la pared y se dejó caer hasta quedar en el piso. Se sentía agobiado y demasiado hormonal, se largo a llorar antes de poder procesar todas las cosas. Últimamente se sentía tan raro, tan fuera de si, tan poco el mismo. No podía controlarse, sabía que había tratado mal al que una vez fue su mejor amigo, pero no había podido contenerse. Las hormonas parecían dominar sus actos y se odiaba por eso. Se sentía tan débil, impulsivo, irracional... femenino. No le gustaba, ¡él no era como una chica!
**CHERIK**
-Entonces, dices que los mutantes estaban en este lugar y...
-Era un laboratorio, Charles, estaban atrapados ahí y hacían experimentos con ellos-comentó Erik, con una voz tensa. Miró el tablero de ajedrez un momento, estaba jugando más por inercia que por otra cosa, su cabeza estaba más ocupada en la charla. Era la primera vez que los dos lograban sentarse a hablar de ese tema con tranquilidad. El ajedrez era un buen mediador-. Como te dije, están cazándonos, uno por uno. Y una vez que nos localicen a todos planean destruirnos y...
-Cálmate, Erik-pidió el telépata, apoyando los codos en sus rodillas y acariciándose con una mano el mentón-. Creo que la mejor forma de proceder va a ser entrar en ese lugar y rescatar a los mutantes-comentó, estirándose para mover una pieza. No le paso desapercibida la forma en la que una de las venas, en la frente de Erik, palpitaba violentamente.
-Allí ya no queda nadie, Charles, y si no actuamos, no atacamos, llegara un momento donde no quedara ningún mutante para ser rescatado. Es tiempo de atacar o los humanos van a matarnos-su voz era tensa y, como si quisiera reafirmar sus palabras, tomó uno de sus alfiles y lo hizo avanzar en el tablero, tirando a su paso uno de los caballos de Charles. Durante un momento el telépata se quedó mirando su ficha perdida.
-¿Y qué sugieres? ¿Que vayamos y ataquemos a todos los humanos?-soltó una risa mezclada con un bufido. Inmediatamente negó con la cabeza, algo resignado, había temas en los que él y Erik nunca se pondrían de acuerdo.
-Ese sería un buen plan. Ir contra los gobiernos, atacar a los lideres políticos, someterlos. Indicar que no vamos a dejar pasar estas cosas por alto-se quedó callado un momento, mirando como su alfil ahora era devorado por la reina de Charles-. Es hora de instaurar un nuevo orden mundial-su voz era baja pero sumamente decidida y dominante. Toda la pose del omega revelaba poder y su mirada era sumamente penetrante. Charles le estudio un momento, siempre había adorado lo exótico que era, aunque en momentos así le daba algo de miedo sobre lo que podía llegar a hacer. Erik era un mutante poderoso, con motivaciones basadas en el odio. A Charles le gustaría decir era capaz de controlarlo, pero no era así, no podría detener a Erik porque lo amaba y era incapaz de ir en contra de él.
-Suenas igual a Shaw-respondió, apretando los labios. Los ojos celestes le miraron con algo de odio, cosa que le hizo sentir un poco incomodo.
-No me compares con él.-gruñó, en un tono bajo. El telépata suspiró, sabiendo que había sido una jugada baja.
-No lo hago, pero aquí estas: hablando de destrucción. Pensé... pensé que habíamos superado esto, Erik-admitió, revolviendo su cabello con algo de frustración-. Pensé que toda esa ira estaba controlada-el mayor sonrió ladino.
-Claro que esta controlada, porque si no estaría destruyendo a todo el mundo, pero aquí estoy: hablando contigo. La ira no me domina, pero mis ideales siguen allí-se inclinó hacia el frente, para ganar la atención del castaño-. No estoy diciendo que ahora, quizás ni siquiera en un par de años, pero llegara un momento Charles, créeme que llegara ese momento, donde serán ellos o nosotros y...
-Podemos coexistir-insistió, alzando las cejas y mirándole con insistencia-. Llegara un momento donde la sociedad avanzara, evolucionara, pero no como individuos mutantes, sino como comunidad. Una sociedad donde todos seremos aceptados y tendremos igualdad de condiciones. Debemos luchar por ella Erik , por esa revolución. Pero la igualdad no va a nacer acompañada por ríos de sangre y...
-No me vengas con un discurso pacifico/marxista-protestó, rodando los ojos-. Las revoluciones son un acto violento, poderoso, que cambia los parámetros establecidos y...
-¿Y quién gobernara ese nuevo mundo, Erik?-el inglés le miraba con una ceja alzada, de una manera un tanto desafiante-¿Tú?
-Sabes que lo que me motiva no son ansias de poder-respondió, cruzando las piernas y estirando la mano para dar un sorbo de su trago. El alcohol en el paladar lo ayudó a relajarse-. Podría ser una oligarquía, un grupo de personas, o un senado. Realmente no creo que eso sea lo importante, no desvíes el tema, estamos hablando de ese laboratorio y como habría que destruir a esos malditos homosa...
-Perdóname, pero prefiero escucharte hablar de como conformaras el nuevo gobierno. Escuchar como planeas liquidarnos me resulta... incomodo, o repulsivo-se sinceró. Se levantó y caminó hacía su omega, sentándose en el apoyabrazo del sofá-. Debes calmarte-comentó, acariciándole el cabello. Erik bufó y apartó un poco la cabeza.
-A veces creo que ésto no te importa-respondió. Charles chasqueó la lengua, algo fastidiado; se levantó y se alejándose un par de pasos.
-¿Que no me importa?-se rió algo cínico y sacudió la cabeza-Estoy trabajando en esto, en esta escuela, porque el motivo me importa. Que no quiera pelear y matar como tú no significa que no me importe. ¿O acaso crees que esto no vale la pena? ¿Que la idea de la escuela es una idiotez?-Erik se levantó también y se acercó varios pasos.
-Claro que si, ¡pero ésto no valdrá de nada si nos aniquilan a todos! ¿Quién vendrá aquí? No es hora de armas escuelas, es hora de hacer cosas importantes y...
-¿Estas diciendo que mi trabajo no es importante?-Charles se acercó otros pasos, hasta que quedaron frente a frente, desafiándose con la mirada. Erik se negó a desviar los ojos a pesar de que el aura dominante, que emitía su pareja, comenzaba a marearle un poco.
-Toda esa bonita ilusión se caerá si no tienes estudiantes-respondió, tan calmo como pudo.
-Los habrá. Hay un montón de mutantes que necesitan ayuda con sus poderes. Éste será su hogar, un refugio donde podrán educarse, entrenar, sentirse en casa-Erik finalmente desvió la mirada y se apartó unos pasos, rumbo a la puerta. Lucía pensativo, Charles no le quitó los ojos encima.
-¿Eso sera, Charles? ¿Un hogar?-se giró a mirarlo por sobre el hombro y luego apretó los labios-Hay una linea muy delgada entre un refugio y un escondite, lo sabes ¿verdad?-ni bien terminó de decir esas palabras, salió del estudio. El telépata se quedó mirando la puerta un momento, intentando procesar todo.
Finalmente, se dejó caer rendido, en el sofá. Se preguntaba si en algún momento ellos podrían estar de acuerdo, o si vivirían peleando toda la vida.
Pocos minutos pasaron cuando escuchó unos golpes en la puerta, no alcanzó a responder cuando ésta se abrió, dejando ver unos cabellos rojos. Charles se obligó a sonreír un poco al ver a Raven.
-Toc, toc. Venía a ver que tal-saludó la chica, terminando de entrar-. Erik estaba bajando las escaleras y parecía echar humo-comentó divertida. El inglés se quedó un momento contemplando los blancos dientes que contrastaban contra la azulada piel.
-Oh sí, aparentemente nunca podremos dejar de pelear-respondió, haciendole señas a su hermana para que terminara de entrar y tomara asiento. Ella acentuó su sonrisa y se acomodó en el estudio-. Me pregunto si algún día podremos estar más tranquilos-comentó. Raven dejó escapar una risa.
-Claro que no, ustedes son de esas parejas explosivas-acotó, al ver los ojos azules que la miraban confundidos sólo pudo volver a reír-. Son pura pasión: o explotan en la cama o en discusiones-resolvió, logrando que las mejillas de su hermano adquirieran un suave tono rojizo. Charles parecía dispuesto a protestar pero ella continuó-. Bueno, también tienen esos momentos cariñosos cuando creen que nadie los ve.
-A veces creo que no combinamos tan bien como siempre he pensado-se atrevió a comentar. La chica rodó los ojos.
-Oh, claro que si Charles. Ustedes son una combinación perfecta, antes lo dudaba... pero ahora se ve a leguas. Y tantas peleas también se debe a eso. Erik no gastaría ni un segundo explicándole su lógica a alguien que no lo merece, y tú no pasarías tanto tiempo debatiendo si él no te importara. Pelean porque se importan el uno al otro, sino simplemente se ignorarían. Además, a ambos les encanta el drama-agregó con una sonrisa traviesa. Charles terminó por sonreír también. Se quedaron unos momentos en silencio antes de que el mayor empezara a hablar.
-Tu y Azazel... realmente hacen una buena pareja-comentó, estudiando el rostro de la mutante-. Realmente me costaba creerlo, más que nada por el historial y sus pintas rudas, pero se nota que el realmente te ama. Y no lo digo porque haya estado hurgando en su cabeza-bromeó. La chica azul volvió a reírse, esta vez parecía resplandecer. Él no pudo evitar notar que llevaba muchos años, sino nunca, en que la había visto con ese brillo tan especial.
-Si, él realmente es muy bueno y me ha ayudado muchísimo a aceptarme como soy-aseguró. El hombre la siguió contemplando, finalmente apartó la mirada.
-Lamento no haber podido ayudarte con eso antes. Realmente pensaba que lo mejor para ti era mantener la forma humana. Me equivoque, y siento haberte lastimado o haberte hecho pensar que no debías mostrarte así-volvió a mirarla, sus ojos azules se clavaron fijo en los amarillos. La chica ahora estaba seria-. Estoy muy orgulloso de que muestres tu verdadera forma y de que seas tan fuerte. Eres un ejemplo-aseguró.
-Gracias, Charles. Realmente me siento muy bien siendo yo-compartieron una sonrisa antes de volver a quedar en un cómodo silencio. Charles le dio un trago a la bebida que estaba tomando momentos antes y luego paseó su mirada por el lugar.
-Sabes que este es tu hogar ¿verdad? Siempre que quieras puedes volver-dijo cordial, volviendo a mirarla. Ella sonrió.
-Lo sé, Charles, pero... por el momento mi lugar no es aquí-respondió. El hombre suspiró, pensando que eran demasiados rechazos en un día.
-Formar una escuela no te parece una causa validad, ¿verdad?-lo dijo con un tono dulce y comprensivo. Raven apretó los labios y suspiró, finalmente negó con la cabeza.
-No es eso. Es que realmente siento que... esta no es mi causa-explicó, mirando a su hermano de manera intensa. Éste volvió a desviar la mirada.
-¿Y la de Erik sí lo es?-preguntó, mientras contemplaba el piso. Ella se quedó en silencio un momento, sin saber que responder, finalmente suspiró.
-No lo sé. No sé si esa es mi causa, pero siento que es el lugar en donde debo estar ahora. Hasta que encuentre mi propio camino. ¿Lo entiendes, verdad? Estoy buscando mi lucha, mi verdadera lucha. No quiero sólo seguir ideales ajenos. Sé que tengo una misión, hay algo en esta vida que yo debo hacer, y por el momento, estar con Erik me esta acercando a ello-al oírla, el telépata volvió a alzar los ojos y sonrió.
-Cada día me siento más orgulloso de ti, hermana-comentó, alzando un poco su copa en señal de brindis. Ella dejó escapar una risa y tomó la copa de la que había estado bebiendo Erik.
-Mutante y orgulloso-recitó, mientras ambos bebían un sorbo.
**CHERIK**
Alex tardó unos minutos en entrar en el laboratorio de Hank, y al hacerlo lo hizo igual que siempre: sin golpear. Dio unos pasos, intentando no voltear nada, y sonrió al ver al científico-Te traje algo para com...-antes de poder terminar la frase se enredó con unos cables, y aunque por suerte no se cayó, terminó desenchufando varias cosas y apagando la luz durante un instante. Se apresuró a reconectar todo, sabiendo lo mucho que el otro chico odiaba ese tipo de imprevistos.
-¡Por dios, Alex! ¿No puedes ser más torpe? Estoy trabajando aquí y no puedo lidiar con tus...-Hank se había girado para mirarle, pero a pesar de eso, realmente le tomó por sorpresa cuando el plato de comida voló violentamente hacía a él. Apenas alcanzó a apartarse, cuando escuchó el estallido del mismo contra la pared.
El rubio lo había lanzado casi sin pensar, estallando en un ataque violento. Su cuerpo, que hacía instantes había logrado calmar, había vuelto a temblar y ahora se sentía mucho más agitado que antes.
-¡Estoy harto, estoy realmente harto de que todos en éste maldito lugar me traten como un trapo de piso! Yo sólo quiero ayudarlos y...
-Alex, cálmate, estas liberando energía-se apresuró a decir el científico, acercándose varios pasos al ver que el rubio parecía demasiado turbado.
-¡Si no fuera por mi ni siquiera comerían, porque todos están encerrados en sus pequeños mundos y no se ocupan de nada! Quiero ayudarlos y encima me tratan como si yo... como si yo...
-Alex, por favor, tienes que calmarte-continuó el otro alfa, mirándole con algo de precaución. El chico parecía al borde de un ataque de pánico y, teniendo en cuenta sus poderes, eso no era muy bueno-. Estas por estallar, Alex, vas a destruir todo si lo haces-eso pareció hacerlo tomar conciencia y notao}f las chispas rojas que salían de su pecho. Se abrazó a si mismo e intentó calmarse, pero sólo lograba respirar más y más agitado, sintiéndose cada vez más nervioso.
-¡No sé que demonios hago aquí! A todos molesto y cada vez me cuesta mas controlarme y... debería volver a la cárcel, al menos allí yo...
-Alex-el científico intentó rodearlo con sus brazos, pero el chico inmediatamente se apartó, empujándole para que se aleje. A pesar de eso, la bestia no se movió ni un centímetro-. Alex déjame acercarme, necesito...
-No, no, no. ¡aléjate!-protestó, forcejando y golpeando el pecho ajeno, intentando apartarlo de sí. Hank no se dejó intimidar, siguió avanzando, haciendo que el otro retrocediera-¡Déjame tranquilo bozo o te juro que...!
-¡Cálmate!-gritó, empujándole contra la pared y apartándole las manos para que dejara de golpearle. Alex se quedó rígido, sintiéndose apresado, pero en ves de ponerse nervioso se sintió un poco más tranquilo. Sentía que esa extraña inquietud, que últimamente tenía, se calmaba un poco-. Joder, tienes que calmarte, no puedes ponerte histérico a cada rato-protestó, acercando sus rostros, logrando que ambos se miraran fijamente. El rubio pasó saliva, se sentía dominado por esa mirada azul con suaves tonos amarillentos que reflejaban la bestia interior. Tal cual paso la ultima vez, el olor de Hank le llenó. Ese olor a alfa, pero algo mucho más que alfa... y que le daba tantas ganas de dejarse dominar. Era como si alguna parte dentro suyo supiera que Hank era un alfa superior y que él debería rendirse a eso. Ese tipo de pensamientos le devolvieron un poco los nervios. ¿Qué demonios significaban? ¡Él era un alfa!
-Bozo sera mejor que me sueltes o...
-¿O qué?-el científico gruñó contra sus labios, su cuerpo macizo pareció vibrar en un rugido contenido. Eso generó en Alex un extraño sentimiento, un cosquilleo que ingresó por su oído y que bajó por su columna vertebral, haciendole vibrar y explotando en su entrepierna. Instintivamente, gimió y empujó sus caderas contra las ajenas, dejándole sentir la erección que se había formado en sus pantalones. A pesar de que estaban demasiado cerca, pudo notar la sorpresa en los ojos de Hank, y un brillo animal apoderándose de ellos.
-Por favor, me siento...-fue un susurro bajo y tímido, que murió en un nuevo gemido cuando el más alto empujó sus caderas contra él.
-Creo saber cómo te sientes-le gruñó, haciendo que el rubio volviera a retorcerse. Le obligó a abrir las piernas, empujándolas con una de las suyas, y luego frotó su muslo contra esa virilidad que se notaba completamente asfixiada por los pantalones. Alex volvió a gemir y retorcerse. Sus labios se habían puesto muy rojizos y su expresión era... extraña, necesitada. Durante un segundo Hank se preguntó si realmente estaba con un alfa en ese momento. Se inclinó a olfatear su aroma, y sí, olía como alfa. Pero un alfa sumiso, la bestia dentro de si se sintió sumamente excitada ante eso.
-Oh, dios, sí-el rubio volvió a gemir cuando Hank lo empujó contra una mesa, haciéndolo sentarse y abrir las piernas de par a par. Se sentía una marioneta en los brazos ajenos, y estar así, dejando que alguien más tuviera el control, estaba enloqueciéndole. La inquietud dentro de si se había ido por completo y ahora era necesidad. Pura necesidad, de estar siempre así: sintiendo esas fuertes manos recorriéndole, separándole las piernas y abriéndolas, levantándoselas, dejándole ofrecido como cualquier omega estaría. Gimió de nuevo, presa de sus propias fantasías. Estaba así, como un omega. A pesar de la ropa, tenía las piernas completamente abiertas, el trasero ofrecido, y sentía la entrepierna de Hank frotarse contra él. Sino fuera por las ropas, todo seria tan...
Sus gemidos se mezclaron con los gruñidos ajenos, sus manos volaron a los brazos de la bestia, intentando apartarlos, intentando oponer resistencia, rasguñándole, queriendo tener el control... sólo se ganó otro gruñido y un movimiento mucho mas brusco. Se sintió mil veces mas excitado, le gustaba estar así, que lo pusieran en su lugar. Que le domaran. Hank se movía ritmicamente, como si estuviera follandole, y él sólo podía retorcerse y abrir más las piernas, a pesar de que sus brazos oponían esa falsa resistencia.
Finalmente Hank pareció cansarse y le apartó las manos, sujetándoselas con una de las suyas, con la otra le tomó el cabello de la nuca y lo obligó a tirar la cabeza hacía atrás. Alex miró entre sus pestañas como el alfa se inclinaba contra su cuello y olfateaba su aroma. Podía divisar los colmillos de la Bestia y escuchar sus gruñidos y eso lo ponía a tope.
-Que te calmes-repitió Hank, antes de morderle justo más abajo de la clavícula. Marcándole como si fuera un omega, como si él fuera un sumiso. Havok tembló de nuevo, y volvió a gemir, mientras mojaba sus pantalones con su simiente. La bestia se frotó mas fuerte contra él, en un vaivén desenfrenado y ansioso, que a los pocos minutos también culminó en su propio orgasmo.
El aroma a alfa, a hormonas dominantes, llenó el ambiente. Alex se había dejado caer contra la mesa, y Hank se había ido un poco encima suyo. Él estaba muy agitado, cansado y casi aplastado por el cuerpo del otro alfa. Y fue allí, completamente dominado, donde sintió que ese era el lugar a donde pertenecía.
Se volvió a sentir de nuevo culpable, porque él era un alfa.
**CHERIK**
Luego de la discusión con Charles, Erik había salido a caminar por el jardín. No estaba muy preocupado porque sabía que para ellos discutir era algo normal, sus diferencias políticas siempre estarían allí, eso sería imposible de ignorar. Además, era apasionante debatir con él, ambos se entregaban tanto a sus argumentos que se volvía muy personal e intimo. El polaco estaba seguro de que nunca volvería a conocer a alguien con quien le gustara tanto debatir.
Cuando volvió a la mansión, media hora después, tenía una dirección clara a donde ir. Había venido para distraerse un poco: para acompañar a Raven, quien por suerte estaba superando muy bien el shock que tuvo; para aprovechar ese tiempo muerto que tenían en la Hermandad y estar con su pareja; y para ver qué tal estaban los mutantes de la mansión. Después de todo, formaban parte de su vida, y de su viejo equipo. Lo que más le había impactado era descubrir que Sean ahora era un omega y, por lo que sabía, no se lo estaba tomando muy bien. Días atrás había pelado, de nuevo, con Charles porque Hank seguía haciéndose pasar por dios y estaba trabajando en inyecciones para "solucionar" todo. ¡Y a él le indignaba que el telépata se lo permitiera! Deberían aceptarse. ¿Qué diablos paso con lo de "mutante y orgulloso"? El inglés no pensaba que fuera necesario detener a Hank, era un científico y tenía derecho a experimentar, incluso tenía su aprobación. Obviamente, Erik no estaba de acuerdo porque no había nada que cambiar, no se necesitaban más sueros. Eran un omega y un mutante, fin. No deberían cambiar nada.
Durante ese tiempo intentó hablar con Hank y, de hecho, lo hizo. Al poder verlo, se indignó muchísimo al notar que usaba un reloj para verse lo más normal posible. Cuando inició su apasionado regaño, el chico le cerró la puerta en la cara. Erik pensó en patear la puerta, entrar, y obligarlo a que le escuche, pero se dio cuenta que en ese momento el mutante azul no lo haría. Tenía que ser sincero: a él mismo le tomó mucho tiempo aceptarse. La aceptación era dura. Prefirió dejar pasar el tiempo y hablar con Sean, esperó pacientemente encontrarlo en algún lugar, pero el chico no salía nunca.
A estas alturas, Erik estaba cansado de ser paciente. Ese pelirrojo lo iba a escuchar, quiera o no.
Cuando llego a la habitación del chico, golpeó con fuerza. Escuchó unos ruidos extraños desde dentro-¡Alex te dije que te fueras, no pien...!
-Soy Erik. Abre-respondió con autoridad. De nuevo se escucharon ruidos y luego la puerta se abrió, dejándole entrar. Sean le miraba con el ceño fruncido, más no se opuso a que ingresara-. Venía a ver como estabas, esperaba poder hablar contigo, pero no te he visto en estos días.
-He estado ocupado-los ojos del omega mayor barrieron la habitación. Inmediatamente alzó una ceja.
-Se nota-comentó, observando el desorden, luego suspiró-. En fin, ¿cómo te encuentras?
-Bien-respondió cortante. Sean desvió la mirada y fue a sentarse a la cama-. Hank está trabajando en un suero y me dijo que pronto lo tendrá. Es un alivio porque es un poco cansador vivir con tres alfas y...
-¿Acaso alguno de ellos te hace sentir incomodo?-preguntó el polaco, viéndose mucho más serio. Sean lució un poco confundido.
-No. Es decir, Alex es un jodido grano en el trasero. Pero no es que... no es como si lo hiciera a propósito. Es su talento natural-comentó, obligándose a sonreír un poco-. Lo incomodo es... ser así. No me gusta.
-Bueno, si, ser omega puede ser algo frustrante o complicado. Pero no es una limitante para nada. Tú estas en un proceso difícil porque te transformaste, y seguro a tu cuerpo le cuesta acostumbrarse, pero...
-Agsh, es jodidamente molesto. Odio sentirme así. Como si fuera una chica: débil, femenina, insegura-interrumpió, sin poder contener su molestia. Erik, que en un inicio le había escuchado con atención, ahora estaba rígido, con los puños apretados y sintiendo la sangre hervirle en las venas. Respiró hondo y se obligó a calmarse. Seguramente el chico se expresó mal.
-¿Qué?-preguntó, sin poder ocultar del todo lo tenso de su voz.
-Eso. Que ser omega es cosa de chicas-volvió a responder con seguridad, aunque inmediatamente se arrepintió, cuando alzó los ojos y vio al otro hombre. Mierda, mierda, mierda-. Es decir, ser ome...
-Cállate-Erik se había aproximado varios pasos e inclinado. Tomó con seguridad la remera de Sean y la jaló un poco, obligándolo a mirarlo y prestarle completa atención-. Yo no soy ni débil, ni femenino, ni inseguro-respondió entre dientes. Estaba bastante jodido por el estereotipo. No había esperado escuchar semejante gilada, no en ese lugar al menos-. Y te puedo asegurar que no soy una chica. Así que deja de decir estupideces-le soltó y lo empujó un poco. Sean tuvo que apoyar las manos en la cama para no caer acostado. El corazón le latía como loco ya que ese hombre realmente le daba miedo.
-Yo no quería ofenderte Erik, obviamente tu no eres nada de eso. Pero eres una excepción porque...
-¿Porque las mujeres y los omegas son débiles?-preguntó, riéndose un poco cínico-. Por favor, Sean, deja de decir estupideces. De no ser yo, seguro otro omega o mujer te golpea. De hecho, deberías ir a decir esto frente a Raven, de seguro que amara escucharlo-dejó escapar un bufido, y algo más relajado se apoyó en la pared-. Deja de repetir malditos estereotipos porque lo único que haces es joderte a ti mismo e impartir ignorancia por el mundo. Tú ahora eres un omega, y no tienes porque ser ni débil, ni femenino, ni inseguro. Sólo tienes que ser tú como siempre has sido y...
-No, no es tan fácil. Ahora yo cambie, ya no hay forma de ser el mismo, no después de todo lo que ha pasado y...
-Sean, dios. Sé que no es fácil aceptarse pero tienes que hacerlo. Hank creó esa inyección para mí porque, obstinadamente, creía que si me transformaba en un alfa o un beta iba a poder ser libre, pero no era así. Sólo me estaba condicionando: creyendo que si dejaba de ser un omega iba a ser fuerte pero, la verdad, es que yo siempre he sido fuerte. Lo único que me hacia débil era creer que por ser un omega tenía que actuar de otra forma. Porque creía, firmemente, que ser así era malo, ya que significaba ser todas esas cosas que tu dices, pero no es así. En lo único que me condiciona es que tengo celos y un olor que ha muchas personas puede parecerles interesante-admitió.
-Claro, tu la tienes fácil porque tu alfa es Charles y te permite hacer lo que quieras pero otros omegas no tienen esa ventaja, por eso no quiero ser uno. Nadie va a humillarme-protestó, mirando de forma decidida a Erik. El polaco sonrió.
-Esa es la actitud correcta. Nadie va a humillarte, ni como alfa, ni como beta, ni como omega. Y sobre todo, como mutante-lo contempló un momento y luego suspiró-. Y no siempre la tuve fácil Sean, no te olvides que antes tuve otro alfa. Y no lo deje impune por lo que me hizo-ante eso el pelirrojo menor bajo la mirada, sin poder hacerle la contra-. Así que deja de quejarte y vive tu vida. Porque puede ser que Hank encuentre la cura para cambiarte, o puede ser que nunca lo haga. Deja de esperar y acostúmbrate. No hagas culpable a los otros por tus decisiones. No sé porqué demonios lo hiciste, pero tu fuiste quien decidió inyectarse.
-Yo solo quería ser fuerte-susurró.
-Ser un alfa no hubiera cambiado nada-respondió Erik. Los labios de Sean temblaron y luego sus ojos se humedecieron. Erik apretó los labios mientras lo contemplaba. El menor finalmente bajó el rostro y dejó caer un par de lagrimas.
-Pensé que todo iba a ser mejor-susurró, con voz angustiosa.
-Sólo tu puedes hacer que sea mejor-finalmente, Erik se acercó y se sentó a su lado. Con un brazo firme lo rodeó y lo acercó a su cuerpo para abrazarlo. Sean tembló con más fuerza y empezó a llorar con libertad, como llevaba mucho tiempo queriendo hacer. Ese plan había sido para conquistar a Moira y ahora todo había salido al revés. Él sólo quería que ella lo amara. ¿Era tan difícil?
-Sólo quiero que todo sea como antes. Es muy difícil ser así-sollozó. Erik lo apretó entre sus brazos.
-Lo sé, pero eres fuerte. Tu podrás superarlo-le animó. Sean solo negó. El problema no era ser omega, el problema era, que Moira, nunca lo amaría así.
**CHERIK**
-Agsh, por dios, no puedo creerlo-la cara de Azazel era una mezcla de diversión y asco. Raven lo contempló un momento, con la ceja alzada. Estaban en la cocina, el demonio estaba sentado y ella estaba buscando algo en la heladera.
-¿Qué?-preguntó, haciéndose la desentendida, aunque sin poder ocultar su sonrisa.
-Estabas enamorada de Erik, por dios. Es asqueroso-el hombre arrugó la nariz mientras hundía la cuchara en el pote de yogurt que tenía en frente. Raven frunció el ceño.
-Yo no estaba enam...
-¡Acabas de confesarlo!-se burló, antes de meterse la cuchara en la boca. Sin perder la sonrisa empezó a negar con la cabeza. Raven se acercó hasta sentarse frente suyo, sin quitarle los ojos de encima-No sé como se te pudo pasar por la cabeza, ¡es obvio que es gay! Aunque fuera un beta, él es de los que...
-Ay dios, ya sé-dijo ella, riéndose algo avergonzada. Apoyó los codos en la mesa y hundió el rostro entre sus manos. Sentía las mejillas arder aunque no podía contener la sonrisa-. Es sólo que... él era tan dulce y vivía comentando que yo lucia bien y era perfecta y... yo era muy insegura en ese momento. Realmente adoraba la forma en la que me trataba.
-Te trataba como un amigo gay-la chica soltó una risa y rodó los ojos, sin emitir ninguna opinión al respecto. Azazel siguió comiendo, luego de un rato la miró de manera intensa, con una ceja alzada-¿Y paso algo entre ustedes?-preguntó, la comisura de sus labios amenazaba con una sonrisa burlona.
La chica miró hacía arriba, meditando. A su mente rápidamente vino la imagen de ella y Erik besándose en la cama. Ahora parecía tan lejano y absurdo. Soltó una risa y negó, con los ojos cerrados-Eso sólo existió en mi mente-comentó, encogiéndose de hombros. El demonio volvió a reírse. Fue el turno de la chica para mirarlo de forma intensa-¿No estarás celoso o sí?-Azazel estalló en una carcajada.
-Estoy sorprendido de tus gustos. Te gustaba una diva que usa casco y capa, y que su color favorito es el morado. No se compara conmigo. ¿Me has visto? Me visto de traje, no hay nada más sexy que eso-la chica dejó escapar una risa-. Ademas, mi color favorito es mejor. El azul queda bien con todo-comentó, mirándole de forma coqueta. Raven estiró la mano para robarle una cucharada de yogurt.
-El rojo es mejor-resolvió, antes de llevar la cuchara a su boca.
-Mmm puede ser-admitió, recuperando su cuchara y dedicándose a raspar hasta el ultimo rastro de liquido que quedaba en el pote. Raven lo contempló con algo de ternura.
-¿Realmente te gusta el yogurt, verdad?-comentó, divertida.
-Casi tanto como el color azul-respondió él. Se miraron y compartieron una sonrisa. Raven no supo cual se acercó primero, pero luego, estaban besándose.
Era tan dichosa de haber encontrado el amor.
**CHERIK**
Luego de que Raven se había ido, Charles se quedó unos momentos más en la biblioteca. Aprovechó para acomodar los vasos y el ajedrez, aunque obviamente dejó las piezas como estaban. Eso ya era un ritual para él, tener el juego empezado era un pacto con el destino para asegurarse de que Erik volviera.
Cuando estaba a punto de dejar todo en orden, un lió de pensamientos nerviosos y atropellados atravesó su mente como un huracán. Rápidamente pudo saber que era Alex y que estaba muy preocupado por algo, pero para respetar la privacidad ajena prefirió no ahondar de más en su cabeza. Lo mejor era salir del estudio e ir a buscarlo. Con paso seguro caminó hacía el refugio nuclear y, antes de llegar, encontró al chico sentado en las escaleras, con el rostro hundido entre las manos, aparentemente afligido.
El telépata carraspeó para hacerse notar, y luego se sentó a su lado. El menor no levantó la cabeza, de hecho, se hundió más como si quisiera desaparecer-Alex-llamó el inglés-¿Qué sucede?-peguntó, algo preocupado. Estiró su mano para acariciarle el cabello de la nuca. En ese momento notó el ligero temblor ajeno.
-No es nada-respondió él, con voz ronca-. Por favor, vete.
-Oh, vamos Alex, sabes que puedes confiar en mi y hablar de lo que sea que te atormente-le animó. El chico volteó el rostro para mirarlo, apenas y se asomaron sus ojos, el resto de su cara seguía hundida entre sus manos. La mirada estaba algo rojiza y al mismo tiempo cristalina. El joven lo contempló un momento antes de suspirar.
-Estoy pensando que quizás debería irme, no para volver a casa, quizás volver a la cárcel. Estaba mas seguro allá, yo y todos los que me rodeaban. Era solitario... pero era mucho más tranquilo. No tenía que vivir con este miedo constante de lastimar a alguien. Seria lo mejor para todos-resolvió. Charles se quedó en silencio, analizando las palabras ajenas.
-No creo que eso sea necesario, es decir, esta es tu nueva familia y eres bienvenido aquí, lo sabes. No tienes que irte, a menos que sea para buscar algo mejor, pero no para volver a la cárcel, Alex. ¿Por qué has estado pensando esto? ¿Has estado teniendo problemas con tus poderes?-ante esa pregunta el chico volvió a hundir el rostro entre sus manos. Tras unos minutos, donde el telépata esperó pacientemente, asintió.
-No es nada grave, pero últimamente me siento intranquilo, casi todo el tiempo. Y no me gusta, siento que podría herir a alguien. No me siento cómodo.-resolvió.
-¿Por el lugar o por ti?-preguntó el mayor, mirándole con atención; el chico suspiró.
-Ambos. Siento que últimamente... esto ya no es un hogar. Ya no es como antes... y siento que yo ya no soy como antes-hizo una pausa, el inglés pudo contemplar que lucia realmente atormentado-. Empiezo a creer que... estoy enfermo. Últimamente estoy muy ansioso por cosas que... que no debería ni pensar-susurró, volvió a ocultar su rostro, aunque el sonrojo se notaba hasta en sus orejas.
-Siento que no veas la mansión como un hogar, Alex, realmente yo...
-No, no es eso. Es sólo que... Hank y Sean están todo el tiempo en sus cosas, y yo me siento cada vez más ansioso y torpe y... no sé, sólo tengo miedo de hacer alguna estupidez-susurró-. Volví a perder el control de mis poderes, no es como meses antes que podía manejarlos.
-Alex, aun eres joven, y es muy normal que no siempre puedas manejar a la perfección tus poderes. Obviamente la practica te ayudara pero esto, es como cualquier otra cualidad física, y si tú estas estresado perderás un poco el control. Podría compararse con la gente que pierde cabello o que tiene ataques de acné en determinados momentos de su vida. Si estas incomodo, es obvio que tus poderes no reaccionaran como siempre. Pero no te rindas, es fuerza de voluntad, tiene que aprender a relajarte y seguir practicando y, de a poco, volverás a tener el control de todo. Podemos retomar nuestras practicas juntos, así lo perfeccionas-el chico volvió a mirarlo, lucia más interesado. Asintió, aunque luego bufó y volvió a girar el rostro.
-Me gustaría volver a practicar-admitió. Se mordió los labios y miró de reojo a Charles, luego se removió, sumamente inquieto-. Sobre lo otro... yo... creo que últimamente ando pensando cosas que no están bien. Que son malas-susurró. Charles frunció el ceño y estudió la expresión ajena.
-¿Acaso deseas dañar a alguien?-preguntó con seriedad.
-¡¿Qué?! ¡NO! ¡Claro que no!-respondió indignado.
-Entonces no veo que puede ser tan malo-comentó, palmandole el hombro de forma amistosa. El rubio volvió a morderse los labios.
-No son cosas malas de hacer daño sino cosas... antinaturales, supongo-dijo muy bajo, y muy avergonzado. El inglés alzó una ceja.
-Dudo que quieras hacer algo realmente antinatural, Alex. Quizás... lo que me quieres decir es que quieres hacer algo que... ¿no va del todo con tus instintos o más bien, con lo que deberían querer tus instintos?-El chico cerró los ojos con fuera y asintió, su rostro había pasado a ser de un tono bordo-Nuestras dinámicas, Alex, y nuestros instintos, no siempre son lo correcto. Tú tienes que hacer aquello que te haga sentir bien, con lo que te sientas cómodo.
-¿Aunque no sea normal?
-Normal y antinatural no son lo mismo. Pero en cualquier caso, sino vas a dañar a nadie y te hace feliz ¿qué más importa?-preguntó, con una sutil sonrisa. El chico le miró con intensidad , aunque la duda continuaba brillando en sus ojos.
-Tengo miedo-admitió, antes de aparta sus ojos. Charles suspiró.
-Es algo difícil de superar, pero vamos de a poco. ¿Sí? A partir de mañana volveremos a entrenar y, de a poco, déjate llevar por tus necesidades. Tengo fe de que todo se ira ordenando.-comentó con optimismo. Alex se forzó a sonreír un poco y asintió.
-Espero que así sea-respondió.
-Claro que si, porque yo te ayudare en todo-le rodeó los hombros con un brazo y lo acercó un poco, para confortarlo. Alex volvió a asentir, deseando que el profesor tuviera razón. Luego de lo que sucedió con Hank ambos habían terminado muy avergonzados y él optó por salir corriendo del cuarto, sin poder afrontar a su amigo. Después de todo, fue él quien los arrastró a ambos a eso.
Se sentía tan culpable de sus actos, pero al mismo tiempo... se había sentido tan bien y tan correcto. Charles debía tener razón, si no hacia daño a nadie ¿qué importaba? Pero... si hacia daño, a él y a Hank, porque sino después no se hubieran sentido tan culpables. Joder, todo era tan complicado.
**CHERIK**
Ya era de noche cuando Charles volvió a su habitación. No había visto a Erik luego de esa discusión en el despacho, y no sabia qué pensar ni qué hacer, si debía buscarlo o no. Supuso que lo mejor sería darle su espacio, así que decidió acostarse. Se sentó en la cama y empezó a retirarse los zapatos. Justo cuando acabó de hacerlo, la puerta se entreabrió un poco y, la elegante y ágil figura de Erik, entró. Charles lo contempló con atención.
-No sabia si ibas a querer dormir aquí luego de esa pelea-comentó. El hombre caminó hacía él, tenía una sonrisa de costado en sus labios.
-Es absurdo, ¿por qué no vendría por una tonta pelea? Nosotros siempre peleamos, es lo normal-comentó, acercándose más, hasta quedar enfrente del telépata. El menor levantó el rostro para mirar con atención a su omega que parecía muy seguro de esas palabras. Él apretó los labios y suspiró.
-Sé que es lo normal pero... a veces tengo miedo de que tanta pelea termine haciendo un quiebre entre nosotros y terminemos por caminos completamente separados-susurró. El pelirrojo al oír eso frunció el ceño.
-Eso nunca va a pasar, Charles. Nosotros peleamos por diferencias ideológicas y...
-¡Lo sé! Pero... esas diferencias pueden volverse tan grandes que quizá, en algún momento, nos distancien completamente y...-el telépata se vio silenciado por un dedo que se apoyó en sus labios. Volvió a mirar a Erik, que lo contemplaba con atención. El polaco deslizó su dedo desde esos rojos labios hasta el mentón ajeno y, le obligó a levantarlo un poco, para que se miraran directamente.
-Nuestras diferencias ya son muy grandes, nada más puede pasar. Quizás nuestro camino no sea exactamente el mismo, Charles, y quizás haya momentos donde se alejen pero... son paralelos. Y créeme, que hay momentos donde nuestro destino se enreda por completo-respondió, dibujando una sonrisa en sus labios. Los ojos azules del alfa le miraron con suma atención, aún lucia algo inseguro.
-Es que a veces desearía que nuestro destinos se enreden aún mas-admitió.
-¿Aún mas?-el polaco dejó escapar una risa mientras terminaba de acercarse, subió una de sus rodillas a la cama, colocándola al lado de los muslos de Charles. Luego se acomodó, sentándose sobre las piernas ajenas, cabalgando a su alfa-Charles, por dios, nuestros caminos están tan enredados que, aunque no tuviéramos una conexión de alfa y omega, no podríamos estar el uno sin el otro ¿Acaso tú no lo sientes?-preguntó, aun sin borrarla sonrisa de sus labios. El menor terminó sonriendo también.
-Sí, sí lo siento. Tu y yo...-tomó la mano del mayor para enredar sus dedos-estamos conectados.
-Así es, y no importa que tanto cambien nuestras vidas, siempre lo estaremos-compartieron una sonrisa, antes de que el omega se inclinara para unir sus labios. Se besaron suavemente, mientras sus mentes, tan conectadas como sus destinos, susurraban "te amo".
**CHERIK**Cherik**CHERIK**
Sé que estamos tranquilos de Cherik, pero es que nos dirigimos a la acción *_*
Ojala les haya gustado, estoy muy nerviosa. Habia olvidado que tan nerviosa me ponía actualizar este fic.
¿Me dejan opiniones? Por fis
Nos leemos pronto, besos!
