Hola! ¿Cómo estan? Espero que esta vez la espera no resultara tan larga. Intenté que no xD
Bueno, les dejó el nuevo capitulo. Tengo la fe, pura fe, de que les guste. Esperemos, ojala xD
Enjoy 3
LA BUSQUEDA
Charles estaba mirando a Erik; que estaba flotando en medio del lugar, con las manos extendidas, moviendo las distintas placas de metal y acomodándolas contra la nueva estructura de Cerebro. Llevaba casi quince minutos mirándolo y no se cansaba. No podía cansarse de mirar a Erik, se veía sumamente guapo: ahí, flotando, usando su poder, construyendo parte de su hogar (sí, porque él, indiscutiblemente, pensaba en la mansión como el hogar de Erik también). Estaban en proceso de remodelar toda la parte subterránea, así que solicitó la ayuda de su omega ya que sabía que sería más rápido y, no iba a negarlo, era una buena excusa para verlo.
Ya habían reconstruido gran parte, todo estaba forrado con metal y ahora estaban trabajando en Cerebro, que había sido la razón principal para llamarlo. La construcción de Cerebro era muy importante, ya que era el primer paso para encontrar a los mutantes y posibles alumnos. También por ello quería terminarlo rápido. Ahora, que ya tenía los permisos "autorizados" para abrir su escuela, quería empezar a buscar a todos los niños y jóvenes que necesitaran ayuda. Esperaba
encontrar algunos mutantes ya experimentados que puedan ser profesores, o que al menos puedan ayudarlo. Aunque igualmente, creía que con la ayuda de Hank, Alex y Sean iba a poder sobrellevarlo bastante bien.
Lo importante era arrancar, empezar la búsqueda, abrir ese lugar. Finalmente, y por primera vez, podría ver la mansión repleta de gente. Y no cualquier personas, sino seres extraordinarios. En su mente ya se imaginaba a todos trabajando y viviendo en armonía. Sus mayores esperanzas y sueños estaban puestos en su escuela y, bueno, en Erik. En Erik que, justo en ese momento, le estaba dando una excepcional vista de su trasero levitando en el medio del aire.
-Creí que querías terminar con esto cuanto antes-preguntó Hank, apareciendo detrás suyo y mirando la estructura con atención.
-Así es-respondió, sin quitar los ojos de encima de su pareja. Hank, a su lado, estaba cruzado de brazos y lo miraba de lado, con una expresión divertida.
-Entonces, ¿por qué le diste esos planos? Sabes perfectamente que están mal, no son los últimos que yo te di-acusó, aunque no podía evitar estar algo divertido. Sabía que Charles lo había hecho a propósito.
-No puedes culparme por querer retenerlo un poco más-respondió, sonriendo suavemente. Finalmente, se giró a mirar a su amigo-. Te agradecería si finges. Actuaremos sorprendidos porque no anda, dirás que lo revisarás esta noche y, ya mañana, le damos los planos correctos-comentó, antes de volverse a girar para continuar mirando a su pareja. Erik acomodó las ultimas placas de metal en el techo y luego bajó a la plataforma donde estaban ellos.
-Hola Hank-saludó, mientras se paraba al lado de ambos. Los tres contemplaron a Cerebro durante un momento, antes de que Erik se girara a mirar a Charles-¿Vas a probarlo?-preguntó, mientras guiaba los cables de metal al casco que estaba en el centro de la estructura.
-Estuve haciendo algunos cálculos y creo que tiene unas fallas-respondió Hank mientras miraba el plano. No quería fingir sorpresa porque estaba seguro de que no le saldría bien-. Lo revisaré esta noche y lo arreglamos mañana, ¿les parece?
-Claro, Hank, no hay problema-respondió Charles sonriendo suavemente. Cuando se giró a mirar a Erik este le miraba con la ceja alzada-. No hay problema, ¿verdad?
-Para nada-respondió, sin dejar de mirarlo de esa manera en la que sentía que había sido descubierto. Luego se giró y se encaminó hacía la salida-. Ire a tomar algo-dijo, a modo de despedida. Charles dejó pasar unos pocos segundos antes de salir detrás suyo. Estaba feliz de tenerlo de nuevo en casa, y tan pronto. Quizá debería empezar a pensar excusas así para llamarlo más seguido.
-Erik, estaba pensando que podíamos ir a cenar algo-comentó, mientras apresuraba el paso para posicionarse a su lado. El pelirrojo se giró para mirarlo por sobre el hombro, aún con la ceja alzada.
-Oh, estaba pensando en tomar algo y volver para La Hermandad-comentó tranquilamente. Esa respuesta hizo que Charles, sin notarlo, dejara de caminar y lo observara sorprendido. Había asumido que se iba a quedar allí, no estaba preparado para que se fuera. Erik se detuvo unos pasos más delante y se giró, para mirarle divertido-, ¿Eso realmente hubiera arruinado todos tus planes, verdad?-preguntó, sin perder la expresión traviesa-No soy tonto, Charles-agregó, antes de girarse para seguir su camino.
El telépata parpadeó un par de veces, antes de correr detrás suyo. Al alcanzarlo, lo tomó del brazo-¿Estas enojado?-Erik lo contempló con sus penetrantes ojos, logrando ponerlo nervioso, antes de dejar escapar una carcajada.
-Espero que estés dispuesto a vaciar tu billetera en buen whisky esta noche-le amenazó, antes de inclinarse y darle un rápido beso. Cuando el telépata comenzó a disfrutar del contacto, fue apartado con un firme empujón-. Y que no se vuelva a repetir. No me gusta que intestes manipularme.-advirtió. Luego, se giró y continuó su camino.
Charles, de nuevo, se quedó parado en el lugar. Al poco tiempo sintió los pasos de Hank, y se giró para mirarlo. El joven científico lo miraba algo divertido-Sé que quizás odies que te pregunte esto pero... es que, por su actitud, ¿alguna vez te preguntaste que hubiera pasado si se inyectaba o si nacía como alfa?-Charles sonrió suavemente.
-Lo pensé en su momento. Y algunas otras veces. Erik es muy... alfa. Sin duda, sería el sueño erótico de muchos omegas-comentó, encogiéndose de hombros. Ahora podía tocar ese tema con mucha más relajación porque la inyección no era algo que le preocupara. Ya no. Erik era suyo.
-¿Y... tú?-preguntó casi en un murmullo. Charles dejó escapar una risa.
-Erik sería mi sueño erótico aunque fuera un tiburón-respondió, antes de seguir caminando. Estaba feliz, esa noche tenía una cita.
**CHERIK**
Ya era de noche cuando Hank entró en la cocina. Se quedó contemplando la espalda de Alex, que estaba revolviendo con una cuchara de madera el contenido de una olla. Carraspeó y el rubio se volteó para mirarlo, sorprendido. Ni bien lo vio, apretó los labios y se giró por completo para quedar frente a frente.
-Charles y Erik no comerán aquí-comentó, terminando de entrar en la cocina pero quedándose apoyado en la pared al lado de la puerta.
-Oh, bueno. Mejor. Tenía mucha hambre y me había olvidado de contar a Erik-comentó, intentando sonar divertido, pero apenas y sonrió de costado. Fue el momento de Hank de apretar los labios. El científico se cruzó de brazos y lo contempló atentamente.
-Sigues evitándome-dijo tras unos pocos minutos. Alex desvió la mirada y suspiró.
-No te estoy evitando. Sólo estoy metido en mis cosas y...
-Antes estabas todo el tiempo en el laboratorio y ahora ni te acercas-interrumpió. Ladeó un poco el rostro para mirarle de manera desafiante. El rubio dejó escapar con lentitud el aire de sus pulmones, mientras miraba en otra dirección. No tenía muchas ganas de enfrentarse a Hank.
-Siempre me decías que te molestaba. Deberías estar feliz-bromeó y, esta vez, sí logró sonreír con un poco más de soltura. Hank también sonrió un poco. Durante un segundo, el rubio pensó que seguramente se vería tierno si tuviera su antigua forma, pero en esta, la forma que le daba el reloj, lucia intimidante. Prácticamente era la Bestia, enfundada en piel humana e intentando actuar civilizadamente. No es que a él le molestara pero, a veces, se preguntaba si en algún momento Hank dejaría de buscar una "cura" y simplemente se aceptaría a si mismo.
-Bueno, quizás me acostumbre a tu parecencia-respondió, bajando la mirada al piso. Cuando volvió a levantar su rostro, Alex se revolvía el cabello nerviosamente-. Podrías pasar, al menos de vez en cuando-agregó, esta vez sin quitarle lo ojos de encima. Vio como el rubio contenía el aliento y lo observaba atentamente. Se veía bien con el cabello revuelto. Hank siempre había sabido que Havok era guapo, pero nunca se detuvo a mirarlo demasiado.
-Esta bien-accedió, forzándose a sonreír. Luego se apartó de la cocina y caminó hacia la puerta-. ¿Revisas la comida? Si no hay que esperar a más nadie, iré a llamar a Sean para que comamos-comentó. Al pasar junto al científico, éste lo sujetó del brazo y lo detuvo, obligándole a que se miren de cerca.
-Prométeme que iras-dijo. Alex sintió un cosquilleo bajarle por la espina dorsal. Se odio un poco por eso, porque Hank le hacía sentir de esa manera. Lograba encenderlo.
-Sí-accedió, hubiera sido incapaz de decirle que no. El castaño, finalmente, le soltó y caminó hacía la cocina para terminar de hacer la comida. Alex huyó del lugar.
**CHERIK**
La cita era tal cual Charles se la había imaginado, e incluso, eso debería asustarlo un poco ya que, con Erik, las cosas nunca eran como él las pensaba. Estaban en un lindo lugar, esta vez había resistido el impulso de ir a un restaurante excesivamente lujoso, ya había aprendido en su cita anterior. Erik parecía a gusto mientras miraba la carta de vinos. Durante un segundo, se dejó embriagar por la fantasía de que eran una pareja normal, que salían a comer eventualmente, que vivían juntos y hacían todas esas cosas que las parejas hacen.
-¿Planeas pedir mariscos o carne roja? Para saber que vinos mirar-comentó, sin despegar sus ojos de la carta. Charles sonrió suavemente.
-Yo me adapto, pide lo que quieras-respondió, mirando la lista de comidas. Estaba feliz de, finalmente, haber hecho algo que hiciera que Erik estuviera totalmente cómodo-. ¿Te gusta el lugar?-preguntó. Los ojos del omega finalmente se clavaron en los suyos.
-Me gusta. No es excesivamente elegante-comentó, mirando a su alrededor.
-Es raro, siempre te he considerado un hombre elegante. Tienes un increíble gusto, modales, tus gestos... todo es elegante-admitió. Erik sonrió de costado.
-Me gusta la elegancia, pero el exceso de lujo es vulgar-respondió, volviendo a mirar la carta-. Quiero mariscos ¿qué vas a pedir tu?-el telépata miró de nuevo el menú sin perder la sonrisa. Se preguntó si todas las parejas amarían a su compañero tanto como él lo hacía, o si lo suyo ya era excesivo. Amaba a Erik y la naturaleza, la vida, el destino, habían sido tan certeros en qué era lo ideal para él.
Comieron con tranquilidad, mientras lo hacían mantenían una amena charla. Charles se dejó llevar y le contó a Erik lo emocionado que estaba por la creación de Cerebro y su relación directa con encontrar alumnos. Durante un momento, temió que su pareja volviera a saltar con el discurso de "no necesitamos escuelas, sino pelear" pero, por suerte, no lo hizo. Él estaba muy emocionado, quizá Erik lo notó, y por eso no lo interrumpió. El magnético, por su parte, prefería optar por no hablar sobre La Hermandad con Charles. De alguna forma, los dos estaban aprendiendo a medirse y, a pesar de sus diferencias, aprender a estar juntos.
-No me he olvidado que me debes whisky, Charles. Fue muy feo que quisieras manipularme-comentó Erik, sonriendo de costado mientras le daba un sorbo a su vino.
-¿Me puedes culpar por no querer que te vayas?-preguntó, con una sonrisa coqueta. Su pareja dejó escapar una risa.
-Si simplemente me lo pedías, iba a quedarme. No necesitas tramar planes, sabes que puedes convencerme de lo que quieras-al telépata le pareció perversa la forma en la que Erik sonrió mientras bebía, pero quizás eran cosas suyas-. Pero, ahora te jodes. Vamos a tener que ir a un bar sucio, donde vendan whisky barato y...
-¿Qué tienes con el whisky barato y los malos bares?-preguntó, recordando que la primera vez que fueron al restaurante dijo lo mismo.
-Nada. Pero me gusta ver tu cara de niño mimado en apuros-respondió, dejando escapar una risa. Charles se mordió los labios mientras reía, tomó una servilleta de papel, la hizo un bollo y se la arrojó. Cuando quiso seguir comiendo, notó que su cuchillo ya no tenía filo. Erik se hizo el tonto.
Finalmente salieron del restaurante, el polaco exigió conducir para elegir el bar, Charles no puso mucha resistencia. Simplemente se sentó en el asiento del acompañante y se entretuvo prendiendo la radio y pasando entre varias estaciones. Luego de un rato, abrió la baulera y sacó una caja de bombones, Erik le miró de reojo.
-¿Que obsesión tienen tú y Raven con esos bombones?-preguntó con curiosidad. El inglés rió mientras abría la caja y tomaba uno.
-Son nuestros caprichos de niños mimados-respondió, extendiéndole el bombón a su pareja. Este lo miró con la ceja alzada y una sonrisa irónica en los labios pero, al ver lo insistente de los ojos azules, simplemente abrió la boca y lo tomó. Cuando miró de nuevo a Charles, se estaba relamiendo los dedos igual que un niño-. Lo raro es que tu no lo ames.
-Ya te dije que no soy fan de lo dulce-comentó. Charles se comió otro bombón y le ofreció nuevamente. Él sólo negó con la cabeza-. Me empalago rápido-dijo a modo de respuesta. Cuando vio que su pareja se lo comía, sonrió de nuevo-. ¿No era que lo guardabas para ocasiones especiales?-el ojiazul frunció el ceño, y le miró como si hubiera sido falsamente acusado.
-¡Erik! Estar contigo siempre es una ocasión especial-respondió, ligeramente escandalizado. El magnético tuvo que contenerse para no poner una sonrisa boba, apretó sus labios, aunque la comisura igual se curvó hacía arriba. La sutil sonrisa no se desvaneció hasta que llegaron al bar.
Erik estacionó frente al bar y Charles, ni bien lo vio, frunció el ceño-Elegiste el peor bar que viste ¿verdad?
-¡Claro que no! Aquí sirven muy buen whisky-aseguró, mientras apagaba el motor.
-¿Y cómo sabes tú eso?-le desafió, alzando la ceja. Erik le sonrió de lado, con esa bonita sonrisa traviesa.
-Lo conozco de mis años de soltero-respondió e inmediatamente se bajó del auto. Charles se hubiera sentido disgustado, sino fuera porque la frase sonó como algo que una pareja normal diría. Simplemente se rió y siguió a su compañero. Entraron al lugar, aún con cautela por parte del inglés, quien exigió que se sentaran cerca de una venta ya que el simple olor a alcohol iba a emborracharlos. El magnético aceptó y lo dejó ir a acomodarse mientras él iba a buscar un whisky.
A mitad de la noche, Charles notó que Erik se había tomado muy en serio lo de hacerle gastar todo su dinero en alcohol. No sabía cuantos llevaban, pero si sabía que el vaso que tenía enfrente no sería el ultimo. No le importó, menos cuando Erik lo jaló firmemente del cuello para unir sus labios en un beso rápido. El sabor a alcohol, estaba impregnado en la boca de ambos.
Cuando volvieron de la cita, se dirigieron sin dudar al cuarto. Charles sonreía, realmente había tenido un muy buen día y, ahora, Erik estaba un poco bebido y desinhibido, cosa que era de agradecer ya que su pareja era medio mojigato. O él era un pervertido, vaya uno a saber. El pelirrojo se había pasado un poco con los whiskys y le había besado, con bastante ansiedad, en medio del bar. Erik no era muy apegado a las demostraciones publicas, de hecho, ellos casi ni se tocaban frente a los niños, pero ni bien bebía se le alejaba todo el pudor.
En el auto tampoco había querido apartarse y Charles, durante un momento, se sentía nervioso por la vibración extraña del motor. Pero ni bien llegaron a la mansion, el también se soltó. Se dejó arrastrar a su cuarto y fue empujado por su ansiosa pareja a la cama, en pocos segundos lo tuvo encima.
-Quiero hacer el amor-susurró contra sus labios, antes de mordérselos suavemente. Charles sonrió, lo abrazó y sus manos acariciaron la musculada espalda. Lo atrajo más hacía él y unió de nuevo sus labios. La noche prometía ser muy muy buena.
**CHERIK**
Charles estaba triste porque Erik se había ido, pero también estaba emocionado. Cerebro ya funcionaba y ya lo había usado. Oh, hacía casi un año que no sentía esa sensación: ver a todos los mutantes, sentirlos, poder tocarlos. Rozar sus mentes, ver sus vidas, lo había dejado de muy buen humor, por lo cual no lamentaba tanto la partida de su pareja. ¡Estaba feliz! Una nueva era estaba por comenzar, algo emocionante y único. Iba a tener su escuela, iba a poder encontrar a todos esos mutantes que se sentían solos e iba a poder darles un hogar.
Desde ya, se estaba imaginando las habitaciones repletas de estudiantes, gente caminando por los pasillos, sus poderes siendo explorados y controlados. Imaginaba las clases y las caras sonrientes, más que una escuela, una familia. Estaba tan emocionado.
Esa mañana bajó las escaleras casi saltando. Tenía un listado en la mano y ya sabía por donde comenzar. No quería esperar, quería poner todo en marcha desde ya. Caminó hacía la cocina y se puso a preparar el desayuno. Quería que los niños despertaran, necesitaba compartir su emoción.
Una vez que los chicos se levantaron, el único que compartió su emoción fue Hank. Los otros dos aún estaban algo adormilados. Igualmente eso no lo afecto. Su mente ya estaba volando en todas las fantasias que había creado. Sabía que no iba a ser fácil y que, posiblemente, los primeros alumnos fueran los más difíciles ya que aún eran unos completos desconocidos, pero en el fondo de su alma sabía que todo saldría bien. Sentía, lo sentía en las venas, que esa mansión había sido creada para ser una escuela, y que él nació para ser profesor. Nada iba a interponerse en su camino.
Luego del desayuno se dirigió de nuevo a la habitación para preparar las cosas que iba a necesitar durante el día. Iba ir a visitar al menos a tres niños que estaban cerca. Estaba seguro de que no podría convencerlos en la primera visita, pero iría a presentarse y hablarles de la escuela. Creía que, después de que los padres lo pensaran y analizaran con calma, comprobarían que él no era un demente e iban a querer inscribir a sus hijos. También había visto a dos jóvenes cerca y, quizás, ellos serían más fáciles de convencer ya que no dependían de adultos, aunque también podían ser los que tenían mas inhibiciones y desconfianzas.
Cuando aún estaba ordenando sus cosas, escuchó un golpe en la puerta, a pesar de que ésta estaba abierta. Se giró y sonrió al ver a Alex apoyado en el umbral.
-Así que... vas a ir a reclutar estudiantes-Charles asintió, a pesar de que no hacía falta, Alex lo había afirmado. El rubio paso saliva y le estudio con la mirada-. ¿Puedo acompañarte? No voy a ser molesto, realmente me...
-Claro que sí, Alex. De hecho, tenía pensado pedírtelo-respondió con una sonrisa. Alex inmediatamente se vio entusiasmado-. Ve a buscar lo que vayas a necesitar-cuando el rubio se fue, Charles se quedo un momento contemplando la puerta. Era curioso como el chico más rudo que habían encontrado era el que parecía necesitar más atención. Las apariencias podían engañar. Pero no le extrañaba; Alex se había autoaislado para no tener que lidiar con su poder y la gente, porque estaba acostumbrado a lastimar; era normal que ahora, que controlaba más su poder, buscara compañía y aprobación.
O... quizás simplemente Alex siempre había sido así y él no debía analizarlo tanto.
Charles manejaba tranquilo mientras iban en el auto. Estaban cerca de la primera parada y ya tenia pensado lo que iba a decir. El rubio, a su lado, venía tranquilo, mirando por la ventana. Durante un segundo se preguntó cómo sería venir con Erik. Sería similar al primer reclutamiento que hicieron. Era agradable viajar con Erik porque, aunque no era excesivamente hablador, si era muy ameno y buen observador. Además, en esta ocasión Charles no se sentiría asfixiado por su aroma y podría tocarlo cuanto quisiera. Quizás en otro momento debería invitarlo, así Erik veía que su causa también era buena y también iba a avanzado. Para que viera que podían convivir, que todo podía ser paz y armonía.
Cuando llegaron a su primera parada, Charles apretó amistosamente el hombro de Alex y soltó una risa, queriendo descargar así un poco de energía. Se dirigió sin duda a la puerta y golpeó. Los atendió una mujer de cabello castaño, que los miraba sorprendida, pero amable.
-Hola señora, ¿cómo esta? Soy Charles Xavier, y este es mi amigo Alex Summer. Veníamos a hablar con ustedes sobre su hija, Selena-la mujer que en un principio lucia tranquila, de pronto se vio un poco más nerviosa. Se apoyó en la puerta, en una clara posición de que no los iba a dejar pasar.
-No creo que sea buena idea-comentó, mirando de reojo hacía dentro y luego volviendo a observarlos-¿Por qué razón la buscan exactamente?-preguntó, con los ojos entrecerrados.
-Marian, no tienes nada de que preocuparte. No somos enemigos, somos amigos. Ambos somos mutantes al igual que Selene, y sólo queremos conversar con ustedes-agregó. La mujer lució ligeramente confundida, descruzó los brazos y boqueó un par de veces, Charles sonrió con su típica coquetería-. Yo soy un telépata, la mutación de Alex tiene que ver con la energía. Quería comentarte sobre la escuela que hemos inaugurado y lo beneficiosa que puede ser para Selena y sus poderes-continuó. Dio un paso más al frente y miró a la mujer a los ojos-. ¿Crees que podamos entrar y conversar con una taza de té?-preguntó.
-Espera un momento-respondió la mujer, antes de entrar y cerrar la puerta tras de ella. Alex se giró para mirar a Charles, lo observó con la ceja alzada.
-No creo que coquetear con ella sea una buena forma de convencerla-comentó. Charles se giró, confundido.
-¿Coquetear? Yo no coqueteo. Capaz es el encanto inglés, no puedo evitarlo, se me da natural-respondió, sin el menor estivo de vergüenza. Alex dejó escapar una risa. Cuando la mujer volvió, abrió la puerta y los invitó a entrar. Charles sonrió con éxito.
Cuando salieron de la casa, media hora después, Alex miraba con curiosidad la sonrisa que Charles tenía en el rostro-¿No te desilusiona que dijeran que no?-preguntó, un tanto confundido.
-Oh, claro que no. No esperaba que aceptara que su hija se fuera con dos completos extraños, pero estoy seguro de que lo considerará un tiempo y acabará llamándonos-mientras hablaba entró en el auto. Una vez los dos estuvieron acomodados continuó-. Al principio sera difícil, Alex, pero valdrá la pena. Cualquier cosa que vale la pena es difícil al comienzo-agregó, sin perder la sonrisa. Arrancó el auto y continuaron el viaje.
Alex se sintió contagiado por el optimismo.
Ya habían visitado dos cosas más, donde les había ido similar a la primera. También habían ido a otra, donde un hombre les cerró la puerta en la cara y los corrió de allí. A pesar de todo, Alex estaba de buen humor. Le gustaba viajar y mirar por la ventana, se sentían en paz y la paz era algo que él valoraba muchísimo. Mientras estaba mirando por la ventana, divisó un cartel. Un cartel que él ya conocía. Se sintió un poco inquieto. El joven con el que había hablado días atrás le explicó que había varios locales de esos en la zona y que era una buena forma de conocer gente con los mismos... intereses.
Charles estacionó unas cuadras más adelante. Alex bajó, aún sintiéndose inquieto y con algunas dudas. El telépata le miró de reojo y le sonrió suavemente.
-No es obligatorio que estés todo el día pegado a mi. Ve a hacer lo que tienes que hacer-le sugirió mientras comenzaba a caminar hacía la casa. Alex apresuró el paso para ir a su lado.
-No quiero dejarte solo-respondió con sinceridad. El inglés dejó escapar una risa.
-Soy un adulto, Alex. Puedo hacer esto solo-aseguró. Luego se giró, parar mirarle de frente-. Pero tú, ve a hacer lo que tengas que hacer. Aún eres joven y es necesario que aproveches este tiempo para descubrirte-le sugirió. El rubio se mordió el labio y se removió inquieto.
-Aún no sé que estoy buscando. No sé si eso vaya ser la respuesta-susurró. Estaba algo avergonzado de que Charles supiera sus secretos, pero al mismo tiempo era aliviador.
-No vas a averiguarlo sino lo intentas. Quizás no es lo que buscas, pero... puede ser que te abra los ojos y te muestre qué es lo que quieres-le apretó el hombro de forma alentadora y volvió a sonreirle-. Sólo ten cuidado ¿sí? Y sí necesitas algo intenta pensar con fuerza-Alex asintió. Dejó escapar el aire cuando el profesor le palmeó la espalda. Con una ultima sonrisa, Charles retomó el camino hacía la casa y él se quedó allí, aún con dudas, pero sabiendo que el hombre tenía razón: era necesario averiguar qué era lo que quería.
Se giró y se dirigió hacía el local que había visto. Quizás no fuera la respuesta, pero lo ayudaría a encontrarla. Eso tenía sentido.
Al llegar a la tienda dudó un momento antes de entrar. La ultima vez sólo había hablado con el chico que atendía la tienda, pero le había explicado como funcionaba. Había varios locales en distintos lugares, aunque aún eran una organización pequeña; se llamaban "Vínculos" y básicamente se encargaban de presentar a gente que podía tener gustos pocos convencionales. Había varios chicos que trabajaban allí que podían satisfacer diferentes necesidades, se podía pagar por el servicio o sino podías conocer a alguien que sea compatible contigo en gustos. Bueno, al menos eso era lo que él había entendido.
Entró y lo recibió un chico tan excéntrico como el de la otra tienda. Lo saludó con mucho entusiasmo y él sólo respondió con una suave sonrisa-¿Andas buscando algo en particular, dulzura?-le preguntó el chico, mientras apoyaba su brazo en la mano y le miraba con interés.
-Em, bueno... había estado en una de estas tienda hace varios días...-Alex carraspeó y se removió el pelo, se sentía algo tonto en venir a este lugar, basicamente iba en contra de todo lo que le habían enseñado-Me habían comentado que aquí podía... podía encontrar lo que me interesaba-apretó los labios y miró fijamente el piso. Nunca pensó que decir algo podría ser tan difícil-. Lo que necesito.
-Oh, bueno. Espero que así sea-le respondió el otro con entusiasmo, luego tomó unos papeles y una lapicera-. Porque no empiezas por decirme tu nombre, cariño.
-Alex. Alex Summer-dijo, aún algo intimidado.
-Bueno, Alex, eres un alfa ¿verdad?-preguntó mientras llenaba los papeles. El rubio asintió-Y cuéntame, ¿ya tienes una idea de lo que quieres o prefieres que lo averigüemos?-le preguntó mirándolo con atención. Su mirada era tan suave y relajada que a Alex no le hacía sentir incomodo, de hecho le daba la sensación de que era comprendido, de que podía decir lo que quería sin importar cuan raro fuera aquello.
-Ya lo sé-aseguró. Inmediatamente el chico sonrió.
-Perfecto, eso simplifica las cosas-comentó, dejando los papeles y mirándole con completa atención-. Cuéntame y veremos que podemos hacer-continuó.
-Necesito alguien que me domine-aunque lo dijo al instante fue un gran esfuerzo mental. Llevaba días pensándolo, pero que esas palabras abandonaran su boca y se volvieran algo tangible era otro tema. Ahora que las decía sentía una sensación extraña, había estado muy asustado por pensar lo que iba a pasar pero... simplemente no había pasado nada: el chico frente suyo continuaba mirándole con amabilidad, así que agregó-. Un omega dominante.
-¡Oh! Vaya casualidad, creo que tengo la persona perfecta para ti-dijo el hombre con entusiasmo-. Espérame un momento-luego se perdió tras una puerta-¡Benny! ¡Benny! Ven-gritó mientras se iba. Alex se quedó parado esperando. Se sentía algo impaciente, no por conocer a la persona, sino porque simplemente aún no se acostumbraba a estar allí. Pasaron unos minutos antes de que el chico volviera-Alex, él es Benny y creo que puede ser exactamente lo que estas buscando-el rubio se giró a mirar al chico, sin saber que decir. Era joven y alto, el cabello negro con suaves rulos y unas cejas gruesas y espesas al igual que las pestañas. Tenía una cara dulce, como cualquier omega, pero su cuerpo se veía un poco trabajado y sus ojos negros eran sumamente penetrantes. Definitivamente no era lo que Alex esperaba, él había esperado algo... como Erik, incluso más rudo que Erik.
-Hola Alex-le saludó el chico, acercándose y extendiéndole la mano. Él volvió a mirarle y pensó que esto era lo mejor, quizás alguien con una apariencia más ruda le hubiera dado algo de miedo o más rechazo. Este chico lucía bien, era un omega agradable pero con una ligera aura ruda.
-Hola-respondió, apretando la mano ajena. Sí, se sentía correcto. Podía probar.
**CHERIK**
Estaba de buen humor porque la mansión estaba empezando a volver a ser como antes. Bueno, no era exactamente como antes, pero las cosas sí estaban mejor. Él y Charles habían ido varias veces a visitar familias con mutantes y ya algunos se sentían en confianza con ellos. Charles suponía que las siguientes semanas ya tendrían a los primeros estudiantes, por lo cual todos habían estado ayudando a ordenar las habitaciones. Eso era muy bueno, porque Hank había abandonado un poco su laboratorio y Sean ya no estaba todo el día encerrado. Eran un equipo, una familia, de nuevo.
Igual, podía ser que todo el entusiasmo de Alex también se debiera a que las cosas con Benny estaban yendo bien. Es decir, no todo estaba perfectamente, pero había empezado a entender algunos de sus impulsos como naturales, a pesar de todo lo que dijera la sociedad. Finalmente estaba sintiéndose cómodo consigo mismo: su poder estaba estable y él se sentía controlado. Eso le generaba una agradable seguridad.
Ahora, para poner en prueba esta seguridad que sentía iba a hacer lo que llevaba días evitando: enfrentar a solas a Hank. El científico había sido gran parte de este problema por lo cual él suponía que, como ahora estaba más tranquilo, ya no iba a pasar nada raro entre ellos. Alex le había hecho caso y se había buscado un omega dominante y se sentía bien, así que esas necesidades que sentía antes no iban a causarle nada. Iba aprovechar ahora que Hank estaba en el laboratorio.
Ni bien entró al lugar, el castaño se volteó a mirarlo y lució bastante asombrado. Se giró para que quedaran frente a frente y sonrió suavemente-Pensé que te habías olvidado donde quedaba el laboratorio-bromeó. Alex también dejó escapar una risa, por ahora todo iba bien.
-Perdón, he estado ocupado acompañando a Charles-respondió. Hank le estudió con sus penetrantes ojos, que tenían esos típicos destellos amarillos que indicaban que la bestia seguía allí, que esa apariencia era sólo un disfraz.
-Lo sé. Igual, te has desaparecido bastante-comentó, aún mirándole con atención. La sonrisa tembló en los labios del rubio, pero se forzó para actuar normal.
-He estado haciendo otras cosas-admitió. Hank siguió observándole con suma atención. Luego de un rato, suspiró y asintió.
-Esta bien-aceptó-¿Me ayudas?-preguntó, volviendo a girarse hacía lo que estaba haciendo. Alex se acercó con precaución, a pesar de que estaba tranquilo. No sentía nada raro ¡y eso era tan bueno!
-Sí, siempre y cuando no estés trabajando en esas inyecciones que...-el bufido de Hank lo interrumpió.
-No, estoy trabajando en el casco de Cerebro. Sé que funciona muy bien, pero quiero hacerle unas últimas mejoras-comentó. Hank no podía negar de que estaba feliz de que Alex estuviera allí. A pesar de lo que había pasado entre ellos, cosa que prefería no recordar, habían empezado a ser buenos amigos por lo cual se había acostumbrado a tenerlo cerca. Se podía decir que era el primer amigo de verdad que tenía; con Charles también se llevaba muy bien pero... pero no era lo mismo. El rubio tenía su edad y era divertido, relajado... no era un genio, y eso era sumamente agradable.
-¿En qué te ayudo?-preguntó, terminando de acercarse.
-Ven aquí y sujeta esto, quiero terminar de acomodar unos cables-respondió, llamándolo para que se ponga a su lado. Le dio el casco y él se inclinó para poder mirar todo desde abajo y poder sujetar bien las conexiones. Cuando miró hacía arriba, vio el rostro del rubio y de pronto su corazón se detuvo. Sus ojos se quedaron clavados en las notorias marcas rojas que este tenia en el cuello. Ni siquiera pudo controlarlo, sabía que era absurdo, pero dejó escapar un gruñido iracundo. Alex lo miró sorprendido y se apartó un par de pasos, sin entender lo que pasaba. Ni Hank mismo sabía que pasaba, sólo era consiente de que estaba muy molesto, la bestia dentro suyo estaba sumamente jodida.
-¿Qué fue lo que...?-no pudo terminar la pregunta, Hank se había acercado, le había puesto un dedo en el mentón y le obligó a levantar el rostro. Ni bien Alex extendió su cuello, entendió lo que estaba pasando. Cerró los ojos y su respiración se agitó. Un aroma fuerte, de alfa, llenó la habitación haciéndolo sentir sumamente sensible. Hank estaba celoso, era obvio. Y a Alex eso ya no debería causarle nada porque estaba tranquilo, ya tenia lo que necesitaba, pero a pesar de todo, un fuerte cosquilleo se instaló en su vientre.
-¿En esto has estado ocupado?-la voz se escuchaba sumamente ronca. Alex pasó saliva, sin saber que decir, el aroma del científico lo tenía completamente atontado. Hank gruñó de nuevo, cerca de su oído, y todo su cuerpo vibró. La voz se escuchaba tan exigente, tan acusadora, que incluso le hizo sentir algo culpable. Como si hubiera traicionado a su alfa.
-Tu me dijiste que busque a alguien... a un omega... algo natural-se disculpó, porque si, no era sólo una excusa: era una disculpa. Dejó escapar un gemido cuando una de las firmes manos tomó su brazo y lo acercó, haciendo que su cuerpo se estrelle contra el de su compañero, y dejándolo sentir su complexión y su aroma por completo. Pero tan rápido como fue acercado, fue alejado con un empujón.
-¡Vete!-exigió la bestia. Ya casi no eran palabras, eran puros gruñidos. El corazón de Alex se encogió al oírlo.
-Pero me dijiste que...
-¡Sólo vete, Alex! Necesito estar solo-exigió. El rubio le miró un momento, quiso protestar, pero algo en su interior le hizo obedecer esa orden. Cuando salió del laboratorio, las piernas le temblaban y la inquietud en su estomago era más fuerte que nunca. Necesitaba, realmente necesitaba, sentirse dominado. Necesitaba ver a Benny ya. Apresuró el paso alejándose de allí, para ver si lejos podía encontrar algo de paz.
Por su parte, Hank se apoyó en una de las mesadas y se obligó a respirar más pausadamente. Sabía que todo eso había sido una locura. No debió comportarse así, pero no pudo evitarlo. A pesar de que al razonarlo sabía que eso no tenía que afectarle, no podía evitar sentir lo que sintió: alguien había tocado lo que era suyo, y eso lo molestaba muchísimo.
Y ahí estaba el problema, Alex no era suyo, y nunca lo sería porque no era un omega. Y Hank era sumamente alfa.
**CHERIK**
No podía creer que justo esto le estuviera pasando a ella. ¡Justo a ella! Justo en este momento. No podía evitar estar nerviosa a pesar de que, según sus cálculos, las probabilidades eran casi nulas. No había podido dormir la noche anterior y se notaba, toda la mañana le habían preguntado si se encontraba bien. Y sí, estaba bien, pero muy nerviosa. Tenía un retraso de dos meses y, aunque al principio no se había preocupado tanto porque era algo normal para ella, ahora sí ya estaba algo histérica. Esta bien, ella era una mujer adulta y había pensado que en algún futuro podía formar a una familia... pero ahora las circunstancias no se prestaban para eso. Simplemente no era el momento.
Pero a pesar de las posibilidades nulas, ahí estaba, en la clínica mirando el reflejo de una probeta en un espejo. El mundo se le vino abajo al ver la aureola roja. El medico ya se lo había explicado, eso significaba embarazo. A pesar de que había una posibilidad de falso embarazo, eso, más su atraso, era un sí seguro. El hombre se giró a mirarla para felicitarla, pero al ver su rostro se quedó callado.
-¿Supongo que este hijo no es del todo deseado?-preguntó, mirándola con algo de compasión. Ella se forzó a sonreír, a pesar de que sentía los ojos acuosos.
-No es eso, es sólo que... no sé como se lo diré a su padre-admitió, sintiendo un nudo atravesado en su garganta. El medico le apoyó una mano en el hombro y le sonrió de manera amistosa.
-Seguramente el sera muy feliz de esto. Usted es una mujer joven y muy bella, seguramente tendrá un bebé saludable-continuó entusiasmado mientras buscaba unos papeles-. Le haré otra cita si gusta. Tendremos que empezar con los chequeos y todos los cuidados necesarios.
-Claro-aceptó, algo ausente. Aún se preguntaba a sí misma como iba a enfrentar todo esto. ¿Cómo iba a decírselo? ¿A... a quién iba a decírselo? Aunque esa pregunta ya la tenía casi resuelta en su cabeza. Obviamente a quien le generaba más confianza. Un hijo no era un chiste, ella necesitaba alguien que la apoye y que sepa contenerla.
Salió del hospital mientras se despedía del medico. Aún estaba en una especie de neblina, no terminaba de caer del todo. Esperaba despertar en algún momento y ver que las sabanas estaban manchadas de rojo. Pero obviamente eso no paso, porque era la maldita realidad y estaba embaraza. ¡Embarazada! Justo en ese momento. Realmente no podía ser más inoportuno.
Se subió a su auto, apoyó los papeles que el medico le había dado en el asiento del lado, y luego dejó caer su cabeza contra el volante. No había alternativa, iba a tener que lidiar con todo esto. Y tenía que hacerlo de la mejor manera posible. Tenia que conducir a Wenchester para decirle a Charles que iban a ser padres.
Sí, definitivamente Charles Xavier tenía que acompañarla en esto. A pesar de que por un momento la imagen de Sean paso por su cabeza, simplemente la desechó. Él era un niño, no iba a poder ayudarla y ella tampoco quería arruinarle la juventud. En cambio, Charles... ya era un adulto. Y sí, era consiente de que el hombre ya había encontrado a su pareja pero este tendría que entender que todo esto había pasado antes de que ellos se encontraran. Seguramente al principio sería una noticia fuerte, pero con el tiempo iban a poder superarlo.
Ella no quería volver con Charles ni nada de eso. Entendía que el hombre había encontrado a su omega y no había nada más que hacer. Pero necesitaba apoyo, no iba a poder hacer esto sola.
¡No me odien!
Sé que me salte el lemon, habrá compensación xD
¿Sugerencias, comentarios, insultos? Todo es bien venido. Los que odiaban a Moira... ¿la quieren ahora? jaja
En fin, gracias por leer. ¡Un beso!
Aclaracion: Sé que estamos teniendo poco Cherik, quiero aclarar que a partir del siguiente capitulo si habrá más Cherik, pero a veces en una historia te desvias un poco para poder seguir la trama. Así que, perdon si les disguta, si los hace felices, el siguiente capitulo tendra bastante Cherik.
Ahora, tambien quiero aclarar que hay parejas secundarias, y que habrá más y las nombrare seguido. Perdon si no hay Cherik todo el tiempo, quizá este fic no les agrade tanto ya que en la primera parte teníamos muchiiiisimo cherik y ahora no tanto. En todo caso, por más que diga que en el capitulo siguiente habra Cherik, tambien aclaro que habrá otras cosas. Si les disgusta, lo siento, quiza te conviene frenar aqui. No quiero sonar mal llevada ni nada, sólo lo mensiono para que no se aburran.
Repito, no quiero sonar mal, tampoco quiero que haya más desilusiones. Bye
-besos para romper la tensión-
