¡Hola hermosuras! Sé que he andado super desaparecida pero, por si no lo sabían, he vuelto. Y voy retomando todo de a poco, asi que las historias seguirán siendo actualizadas pero me tardare.

Ojala les guste este nuevo capitulo :D No es super largo como otros, pero es aceptable. En fin, espero les guste y no me odien por la espera.

¡Enjoy!

DEL ODIO PROPIO Y LOS AMIGOS REALES

Erik había esperado sentirse mejor al otro día pero ciertamente no lo estaba. Se había despertado con dolor de cabeza, los ojos aún le ardían y sentía la piel reseca, probablemente por las lagrimas que bañaron sus mejillas. Emma estaba a su lado, uno de sus brazos continuaba abrazándole, pero la telépata durante la noche se había movido, quedando volteada en dirección contraria. Él estaba seguro de que la rubia se había metido en su cabeza para hacerle dormir, y debería estar molesto pero sin su ayuda seguramente hoy se sentiría mucho peor.

Se sentó en la cama, intentando no despertarla. Se llevó una mano a la cabeza, con la inútil esperanza de que eso calmara un poco el dolor. Lo peor de todo era que ni siquiera eso le hacía olvidar el malestar en el pecho ni el sentimiento de traición. Tenía el estomago revuelto lo cual seguramente se debía a una imagen desagradable que tuvo de Charles y Moira follando. No podía pensar en ninguno de los dos sin sentir nauseas. Estaba tan condenadamente molesto, pero más que nada dolido.

Se levantó, hacer algo iba a ser bueno para dispersar su mente. Cuando se paró tuvo que apoyar una mano en la mesa de noche, ya que durante un segundo su mundo dio vueltas. Definitivamente necesitaba poner algo en su estomago. El día anterior casi no había comido y, aunque él tuviera mucha resistencia, siempre la sensación de hambre le resultaba desagradable, le recordaba al holocausto, a Shaw y su jodido entrenamiento.

No quería pensar en Shaw esa mañana, ni en el holocausto, ni en Charles, ni en Moira, ni en nadie. Se vistió y salió del cuarto, había muy poca gente despierta, por lo cual casi no había ruido. Fue al baño y se enjuagó el rostro; cuando vio su reflejo en el espejo sintió lastima de si mismo. Sus ojos aún estaban rojos y algo hinchados, sus labios también estaban inflamados, y la nariz rojiza. Básicamente, lucia congestionado. Lo peor, era que sabía que no estaba enfermo sino que todo era una jodida reacción por la mierda de ayer. Y se odiaba por ello, ¡se había prometido que nunca jamás un alfa, ni nadie, volvería a afectarle de esa manera! Pero... pero el jodido de Charles había roto su corazón, y todo era su jodida culpa por haber vuelto a confiar.

Necesitaba despejar la cabeza, por lo cual hizo lo que mejor se puede hacer en esos momentos: tomar una ducha. El agua cayendo sobre su espalda le ayudó a calmar los pensamientos, una parte de él, quizá la más ilusa, aún recordaba las palabras de Charles "estaba pensando en ti", ¿podría ser cierto o eran sólo palabras al aire? Aún recordaba la vez que entró en celo y se masturbó entre sus brazos de, lo caliente que había quedado el alfa y él lo echó del cuarto... ¿acaso esa vez...? En ese momento él no sabía que eran pareja pero, ahora que sí lo sabia, imaginaba lo duró que debió ser tener a su omega en calor y toqueteándose enfrente de él. Realmente debió tener fuerza de control... pero ¿y si la fuerza de control le llegó sólo hasta que estuvo a fuera y descargó sus frustraciones con Moira? ¿Qué hubiera estado pensando y deseando a Erik hacía que la culpa fuera menos?

Pero debió contárselo, no debió volver a hacerlo. No debió tocar a nadie, porque Charles era suyo.

Cuando salió de la ducha, el vapor había empañado el espejo. Limpió con la mano lo esencial para ver su rostro, que lucía borrosos porque el cristal se negaba a desempañarse por completo. Sus ojos conectaron con su reflejo y otra parte de él, quizás la más fría, le habló. Esa parte le dijo que era lo mejor, que él no podía estar pensando en Charles todo el tiempo, que necesitaba concentrarse en ser un líder y salvar mutantes, que no podía lidiar con una relación ahora. Esa misma parte quiso convencerlo de que también era lo mejor para Charles, que él quería una familia y al fin la tendría. Erik no podía darle eso, no quería tampoco. Era lo mejor.

Charles tendría una familia y él... él tendría a sus hermanos mutantes.

Pero igual el pecho le dolía, porque era su alfa, y lo amaba, y no lo quería lejos. Quería llorar, pero no pensaba derramar ni una lagrima más. Él no era así, tan sensible... realmente esa traición le había golpeado muy fuerte porque nunca se la había esperado. No pensó que Charles sería capaz de engañarlo, no pensó que le hiciera falta estar con alguien más.

Suspiró, ahora sí se obligó a pensar en otra cosa, se vistió y salió del cuarto de baño. Cuando llegó a la cocina, se encontró con Raven, quien estaba preparando el desayuno. La mutante azul lo miró y, por su expresión, era muy obvio que sabía todo. Él tuvo el instinto de huir de allí pero no quería hacer una escena, por lo cual, entró y la saludó normalmente-Erik, supe lo que pasó por medio de Azazel, quiero decirte que Charles te a...

-No quiero hablar de eso-comentó él. Ni bien escuchó ese nombre quiso marcharse, pero fue a la heladera y se sirvió un poco de agua. No quería mostrar cuánto le afectaba.

-Me imagino que no, pero tengo que decirte que...

-¿Tú lo sabias?-preguntó, y tuvo que felicitarse a si mismo por lo tranquila que salió su voz. Se giró a mirar a la chica, la cual había abierto mucho los ojos. En ese momento lucia muy incómoda, cuando la vio morderse el labio, obtuvo su respuesta. Sonrió resignado y se masajeó el canutillo de la nariz.

-Nunca lo aprobé. Era una tontería, Charle hizo todo eso porque...

-Raven, no quiero hablar de nada de esto-volvió a mirarla, por entre sus dedos. La chica iba a seguir insistiendo, pero al ver su expresión: lo cansado que lucia, sus ojos que aún estaban medio rojizos... no pudo. Ese hombre lucía destruido. Pero no destruido como antes, cuando se separaron y rosaba la locura y daba miedo por lo inestable que era. Ahora, lucia cansado, triste, desilusionado... lucia como una persona a la que el mundo se le vino abajo, y eso que estaba intentando disimularlo. No pudo seguir, no pudo defender a su hermano, no tenía ganas de hacerlo. Desde antes, todo el asunto de Moira le pareció una idiotez y, ahora, lo reafirmaba. Nunca pensó que algo hiriera tanto a Erik.

-El desayuno ya esta-concluyó ella, extendiéndole un plato. Él le sonrió, sus ojos lucían más pequeños que lo normal y habían perdido completamente el brillo que tenían desde que reconoció a Charles. Cuando él sujeto el plato, ella no pudo evitarlo y lo abrazó. Erik se quedó estático unos segundos, pero luego la apartó. Raven supo que estaba haciendo su papel de fuerte, ese que había representado siempre.

-Ire a comer solo-la mutante no pudo más que asentir, mientras el pelirrojo se giraba y se marchaba. Al verlo irse, sólo pudo pensar en lo idiota que era su hermano. Todo esto había pasado por sus jodidos calentones... cierto era que también fue culpa de Erik y sus histeriqueos, pero al velo tan triste no podía enojarse con él.

Malditos imbéciles, no podían pasar ni un mes sin hacer un drama.

**CHERIK¨**

Alex emitió un gemido ahogado cuando sintió la mano de Benny posicionarse en el collar que tenía en el cuello, jalándolo para que se acercara y pudieran besarse mejor. Le correspondió como si fuera un cachorro sediento y Benny una gota de agua, lloriqueaba contra sus labios mientras sentía al chico moverse, con un ritmo que lo desesperaba: rápido y, justo cuando él se sentía al borde de la locura, se detenía y lo hacía lentamente. Le gustaría poder mover sus manos para colocarlas sobre las caderas ajenas y marcarle el ritmo, pero las tenía atadas. No podía hacer más que recibir lo que Benny le daba y eso era agradable, le gustaba sentirse así de dominado.

De a momentos movía sus caderas, queriendo entrar más a dentro de ese hermoso cuerpo que le cabalgaba, pero el pelinegro se reía, le pellizcaba un pezón a manera de regaño, y luego le sujetaba la cadera para que no lo hiciera-Quieto, chico. Aquí mando yo-susurró con voz ronca en su oído, antes de darle una juguetona mordida. Alex se estremeció, volvió a unir sus labios con los ajenos y, al instante, esa lengua se enterró en su boca, recorriéndola y dominándolo por completo.

Gimió dentro del beso, eso pareció estimular a Benny, que se movió sujetándole las piernas y acomodándolas abiertas, alrededor de su cadera. Era una pose extraña, Alex no llegaba a entender cómo lo habían logrado. Sus piernas estaban abiertas y rodeando el cuerpo del chico, el cual aún lo cabalgaba. Benny tenía el completo control, y Alex comenzó a gemir más fuerte ya que se sentía... se sentía como si lo estuvieran follando, como si Benny empujara entre sus piernas abiertas para follarle, pero en realidad era su miembro el que se enterraba dentro de la húmeda entrada ajena.

El movimiento se volvió más pasional y rápido, hasta que los dos se encontraron jadeando, casi sin aire, y sus cuerpos empapados en sudor. El omega le jaló el cabello y le mordió la barbilla, justo en el momento en el que Alex sentía su orgasmo explotar, haciendo que se estremezca de pies a cabeza, y que todo su líquido inundara la cavidad ajena. Benny se presionó, intentando que el nudo le penetrara, pero en esa posición era un poco difícil. Prefirió masturbarse y, segundos después, su semilla embarró el vientre del rubio y parte de su barbilla. Ambos se contemplaron, atontados por las endorfinas del sexo. El omega estiró su mano y acomodó los alborotados cabellos rubios hacia atrás, despejando la frente de Alex.

-Te ves hermoso-susurró. El rubio sintió sus mejillas arder, aún más al sentir esa mano limpiar los restos de semen de su barbilla-. Eres muy guapo-luego de eso, el morocho se inclinó para besarlo. Fue tan suave y delicado que Alex se sintió turbado.

Cuando Benny lo soltó y se recostó sobre su cuerpo, volvieron a besarse. Alex ahora pudo fijarse en esos enormes ojos negros, plagados de pestañas, que lo miraban con suma atención-¿Te quedas a dormir hoy?-él pensó decir que no, porque desde que Hank le había dicho que volviera temprano a casa, eso era lo que hacía... pero no podía negarse cuando Benny lo miraba así.

-Claro-respondió. En recompensa, obtuvo una brillante sonrisa y luego sus labios volvieron a unirse, en otro beso delicado donde su boca perdía por completo el control, dejando que la lengua ajena hiciera lo que quisiera con él. Siguieron besándose hasta que cayeron dormidos.

Alex despertó más temprano que de costumbre, el sol apenas estaba saliendo y normalmente a esa hora él seguiría durmiendo, pero se sentía intranquilo. Sentía que tenía que volver a casa, y sabía porque: aún recordaba las palabras de Hank. Hank, que casi no le prestaba atención últimamente... pero él se sentía incapaz de hacerle la contra.

Con delicadeza apartó el cuerpo de Benny, se levantó y buscó su ropa. Se vistió aprisa, sintiéndose nervioso. Se preguntaba cómo podía llegar rápido a la mansión. Cuando estaba poniéndose las zapatillas, vio como Benny se desperezaba en la cama y luego se erguía un poco, refregandose los ojos.

-¿Qué haces despierto tan...?-detuvo la frase al ver lo que estaba haciendo, e inmediatamente la sonrisa se borró de sus labios-¿Te estas yendo?-cuestionó. De pronto, Alex se sintió algo culpable, pero se limitó a asentir. Sus instintos le pedían por favor volver a casa ya, a pesar de que allí con él tenía a ese hermoso omega, que era tan adecuado para él y que realmente parecía interesado en su persona.

-Lo siento, pero sí-respondió. El morocho apretó los labios un momento, y luego se quedó contemplando el piso. Alex terminó de atarse los cordones y de acomodarse un poco la ropa, sin quitarle los ojos de encima. Mientras tomaba su campera, Benny volvió a mirarlo.

-Ven Alex-susurró, mientras gateaba hasta el borde de la cama, y se sentaba con las rodillas flexionadas, apoyando sus nalgas en sus talones-. Dame un beso-el rubio se acercó lo suficiente, una de las manos ajenas se enterró en los cabellos de su nuca y lo jaló más cerca, para que pudieran compartir un beso tranquilo. Era obvio que el otro chico había esperado que se quedara y, de pronto, se sintió tentado a hacerlo: seguir en la cama, desayunar juntos, hacerlo de nuevo...

Pero sabía que, por más que se quedara, su mente estaría en otro lado. Estaría pensando en Hank y en como reaccionaría cuando volviera. Aunque quizás no le importara, después de todo, el científico nunca parecía demasiado interesado en él. Pero por más que a Hank no le importara, él no se sentiría tranquilo hasta que regresara y lo viera. Definitivamente, quedarse sería una de las peores decisiones que podría tomar.

-Suerte-le dijo Benny, cuando sus labios se separaron. Lo contempló mientras Alex terminaba de tomar sus cosas, cuando el rubio llegó a la puerta se giró para mirarlo.

-Te llamaré-dijo. El omega le sonrió, resignado, mientras se dejaba caer en la cama. Su cuerpo blanco contrastaba contra su cabello negro, y parecía brillar entre esas sabanas celestes. Se veía sumamente hermoso con su mata de rizos desparramados en la almohada, sus largas extremidades relajadas y los ligeros pero firmes músculos en reposo. Alex se odió un poco a sí mismo por no poder enamorarse de él, por no poder amarlo, por no poder estar destinados. Después de todo, Benny sería su omega perfecto, pero la naturaleza era una jodida bromista y sólo quería complicarle más la vida.

Le dio un último vistaso antes de marcharse. Una vez en la calle, se apresuró en buscar el auto que Charles le había prestado. Condujo a toda velocidad, queriendo llegar cuanto antes a la mansión. De su cabeza no se iba la imagen de Hank, no sabía si estaría enojado por el horario en el que llegaba, o feliz de que haya vuelto. ¿Lo miraría, le prestaría atención... o pasaría de él como últimamente lo hacía?

Cuando llegó, apenas eran las siete y media de la mañana. El sol ya se mostraba un poco más, pero la mansión seguía tan silenciosa como era normal a esa hora. Quizá nadie había notado su ausencia, y ciertamente eso no era ningún consuelo. Entró, intentando no hacer mucho ruido, ya que los niños que Azazel había traído aún estaban acostumbrándose a este nuevo hogar y el movimiento y los ruidos en él. Sin duda, los pequeños estaban fascinados con aquel lugar, lleno de habitaciones, con un enorme patio, y con gente fascinante. Alex tenia que admitir que también estaban muy apegados a él, y eso le hacía feliz.

Subió las escaleras de a puntillas, cuando pasó por el pasillo rumbo a su habitación, la puerta del cuarto de Hank se entreabrió, y el científico se asomó para verle. Sus ojos claros lucían ligeramente molestos, tenía los labios apretados y emitió un gruñido extraño antes de volver a cerrar la puerta con fuerza. Alex se quedó estático en medio del pasillo, sintiendo un nudo en el pecho. No podía ni tragar saliva y sentía que los ojos le ardían. Se preguntó si así era como un omega se sentía al desilusionar a su alfa.

Se tragó un sollozó y retomó el camino a su cuarto. Una vez dentro, se dejó caer en la cama y se llevó las manos al pecho, sujetando su camisa y estrujándola, justo a la altura del corazón, como si quisiera arrancárselo. Le dolía esa mirada, esas actitudes que a veces Hank tenía. En momentos así, iría a ver a Benny para que le ayudara a relajarse, para que le hiciera sentir mejor... pero contradictoriamente, acababa de abandonarlo para venir aquí.

Enterró el rostro en la almohada, la cual se tragó sus sollozos y se empapó de sus lágrimas. El nudo en el pecho descendió hasta su estomago, dejándole un sentimiento extraño, de tristeza y enojo. Por suerte, en algún momento se durmió en medio de su propio llanto, pero eso logro calmar su cabeza. Le hacía falta descansar, a pesar de que apenas hacía una hora que se había despertado.

Por su parte, Hank se encontraba caminando en su cuarto como un animal encerrado. Sabía que no tenía razones para molestarse, pero no podía evitarlo. Algo rugía dentro suyo al saber dónde había estado Alex. Pero nada de eso tenía sentido, eran dos alfas, joder. Todo esto que les estaba pasando era una completa locura, tenía que seguir ignorándolo como venía haciendo hasta ahora.

Siguió encerrado en su cuarto, aún caminando de un lado para el otro, sumamente inquieto. No podría volver a dormirse a pesar de que lo intentara, por lo cual permaneció allí hasta que la mañana avanzó un poco más. Cuando finalmente salió de su cuarto, se escuchaba un pequeño bullicio en la mansión, lo cual indicaba que no era el único despierto.

Viendo la hora, podía suponer que Charles también se había levantado ya, aunque desde la pelea con Erik solía mantenerse un tanto aislado y salía lo justo y necesario, lo cual también incluía acompañar a Moira a algunos lugares. Sin dudarlo, Hank se dirigió a su cuarto y golpeó suavemente. Algunos segundos después, el telépata le abrió. Se notaba que llevaba un rato despierto, pero que no había hecho el mínimo esfuerzo en levantarse. De hecho, se veía algo molesto por tener que haber abierto la puerta.

-¿Puedo pasar?-preguntó Hank, el inglés suspiró pero finalmente asintió y le hizo lugar. Mientras el científico entraba, Charles aprovechó para ordenar un poco la cama y ponerse un poco decente, acomodándose un poco la ropa y el cabello. Tenía una camisa enorme, que aparentaba ser de Erik, y Hank tuvo algo de miedo que la historia de un tiempo atrás volviera a repetirse-No puedes volver a hacer esto, no puedes dejar ir todo a la mierda sólo porque estas peleado con Erik. No somos los únicos aquí ahora, están los niños, esta la situación de Moira y...

-Lo sé, lo sé-admitió el telépata, suspirando y sentándose en la cama. Se masajeó la cabeza, la cual le dolía un poco. No tenía ganas de escuchar todo eso ahora pero sabía que era la verdad y, que si Hank venía a decírselo, era porque estaba preocupado-. Es sólo que... no tienes idea de lo duro que es. Me siento una absoluta mierda, yo soy el responsable de que todo esto pasara... eché todo a perder. Joder, si tu supieras como me siento...

-Puedo imaginarlo-comentó, recordando como se sentía hace una hora, cuando le hizo esa pequeña escena a Alex. Charles le miró con sus penetrantes ojos y suspiró, aparentemente quería preguntar, aunque la expresión de Hank lo hizo abstenerse.

-Realmente no puedo creer lo hondo que metí el pie, lo jodí en grande, y justo todo se desmoronó en el mejor momento-admitió. Bajó su rostro, observando el piso-. Hice todo mal desde el principio, pero en algún momento debí decirle... debí ser honesto, debí afrontar todo esto de otra manera y quizás él no se hubiera enojado tanto. Estoy tan asustado de que no pueda perdonarme, de que se aleje para siempre... que ya no volvamos a estar como estábamos hasta hace unas semanas. Estoy tan enojado conmigo, y con él, y con el jodido destino que parece empeñado en no dejarnos disfrutar de un buen momento. Joder, nos conocemos hace casi un año y el tiempo que hemos pasado juntos como pareja es... es minúsculo. ¿Qué pasa si lo pierdo para siempre?-preguntó, volviendo a levantar su rostro para mirar de nuevo a Hank. El menor apretó los labios, sin saber muy bien que decirle. En ese momento algo como "ustedes son un alfa y un omega destinados, van a arreglarlos", sería perfecto, pero no con ellos. No con Charles y Erik. Ser un alfa y un omega era lo que menos influía en su relación.

-Creo que... creo que tienes que buscar solucionarlo. Si realmente quieres que las cosas se arreglen, debes actuar. Que estés aquí, arrepintiéndote por lo que paso, no va a cambiar en nada el futuro-respondió. Charles le observaba con atención, tras unos breves minutos, sonrió.

-Me asombra lo mucho que han madurado todos ustedes en este tiempo-admitió, lucía sinceramente orgulloso-. Tienes muchísima razón, nada en este mundo cambia si no nos esforzamos. Sé que tengo que actuar pero... él no me dejará acercarme-suspiró.

-Bueno, eres un telépata... y hace un tiempo terminamos una enorme maquina que solemos llamar "Cerebro" que permite que llegues a la mente de cualquier persona-bromeó el científico. Charles dejó escapar una lijera risa y asintió.

-Es cierto, pero a él no le va a gustar en nada-comentó, aunque ahora lucía un poco más animado.

-¿Y sólo eso va a detenerte?-le incentivó. Charles volvió a reír, asintiendo para darle la razón-Si es el amor de tu vida, debes esforzarte al cien por ciento. Que su enojo no te detenga, tu sabes que son el uno para el otro-le aseguró. Los ojos de azules habían vuelto a mirarle de una forma profunda, como si estuviera contemplando y estudiándolo. Hank se sintió ligeramente incomodo, carraspeó y luego dio unos pasos retrocediendo-. Sera mejor que baje a hacer el desayuno, no creo que nadie mas q...

-Gracias por todo, Hank. Eres el mejor amigo que puedo tener-admitió. Porque sí, en algún momento Hank se había vuelto su mejor amigo. Erik nunca había podido ocupar ese espacio realmente, ya que no era lo que él quería y Hank... Hank siempre estaba allí para él. Las cosas habían cambiado tanto, ya no era el adolescente tartamudo que conocieron en la CIA, había madurado. Todos lo habían hecho, habían cambiado muchísimo desde la primera vez que se encontraron.

-Bueno, siempre es más fácil aconsejar sobre las vidas ajenas-admitió cuando llegó a la puerta. Se giró para mirar al telepata, sonriendo algo afligido.

-Si necesitas hablar, puedes hacerlo conmigo. Realmente estoy dispuesto a...

-Lo sé, pero... ahora no es el momento. No me siento preparado-admitió, retorciendo el picaporte en su mano. Sabía que el profesor no sabía nada ya que era muy sincero en su promesa de dejarles su privacidad mental, y por ende estaba muy nervioso de lo que podía llegar a pensar sobre él y Alex. Es decir, dos alfas que estaban... ¿interesados el uno en el otro? No era normal. Definitivamente no lo era, sabía que lo mejor era que cada uno hiciera su vida, pero a veces simplemente no podía apartarse.

-Bueno, cuando te sientas listo, háblame-le respondió con una sonrisa alentadora. El menor asintió, sonriendo también. Luego se despidió y salio del cuarto del telépata. Este, aún sentando en la cama, se quedó pensando en que era cierto: si quería que eso se arreglara tenía que actuar, era obvio que las cosas no iban a acomodarse por si solas. Lo mejor era que empezara a esforzarse y le demostrara a Erik que estaba dispuesto a hacer lo que fuera para que esa relación funcione.

A pesar de todos los errores que había cometido.

**CHERIK¨***

-¿Vas a seguir en este estado de luto por mucho tiempo?-preguntó Emma, entrando a la sala donde Erik estaba acostado en un sofa, mirando el techo. El pelirrojo sólo alzó el rostro lo suficiente para verla, y luego bufó.

-Estoy perfectamente bien, sólo estoy relajándome un momento... tengo derecho a hacerlo-comentó. La chica suspiró.

-Claro que no estas relajándote, estas aquí, sufriendo en silencio por tu alfa-mientras hablaba se acerco al sofa, apoyando sus brazos en el respaldo y mirando a Erik desde arriba-. Pensándolo, extrañándolo y odiándolo... todo al mismo tiempo.

-Oh, vamos, Emma. No sé que haces molestando aquí. Estoy cumpliendo con mis obligaciones como líder, ¿verdad? Y, además, no estoy ni cerca de perder el control, estoy perfectamente bien, asi que no sé porque vienes a decirme todo esto. Seria mejor que me dejaras ser y que...

-Sí, sí, estas estable. No lo niego. Lo estas tomando dentro de todo bien... en el sentido de que no te has vuelto un loco demente como la última vez-bromeó, pero luego sus ojos volvieron a mirarlo con seriedad-. Pero estas triste, estoy preocupada como amiga, no como compañera de La Hermandad-Erik la miró con atención, quería descubrir si estaba siendo sincera o si escondía algo. Con Emma nunca era bueno confiarse por completo.

-Bueno, es normal. Sólo necesito algo de tiempo y...

-¿Por qué no lo perdonas y ya? Tu sabes que lo amas, y seguramente fue un desliz y...

-No quiero hablar de esto-la cortó, sentándose con el ceño fruncido. Había pensado en tener una agradable siesta, pero obviamente sus planes nunca salían como él esperaba.

-Pero creo que necesitas hacerlo, necesitas ponerlo en perspectiva. Fue un accidente y...

-Joder, Emma, que ganas de arruinarme la tarde-mientras protestaba se levantó y salió del lugar, lo más rápido posible para que la chica no lo siguiera. Se encerró en su cuarto, sabiendo que era patético querer evitar de esa forma a un telépata, pero tenía la esperanza de que ella no lo molestaría. Y por suerte, así fue. La chica se quedó sentada en el sofa, pensando que esto iba a ser más difícil de lo que pensó: Erik no iba a querer hablar al respecto.

El mutante se tiró en la cama, esperando que ahora sí pudiera dormir un poco. Se sentía algo cansado, quizá se debía a que solía despertarse durante la noche. A veces se despertaba y no podía controlar su propia mente, que se ponía a debatir sobre cuantas veces Charles y Moira lo habrían hecho, como habría sido, si la pasaron bien... y tantas otras cosa más. Recién ahora se daba cuenta de lo masoquista que parecía ser su cabeza, que se negaba por completo a abandonar el tema. El preferiría mil veces olvidarlo y seguir con su vida como si nada pero, ni sus instintos ni su mente, le dejarían olvidar a su alfa así como así.

Jodida naturaleza.

Logró dormir al menos durante un momento, en un sueño que no era del todo tranquilo, pero que al menos podía callar un poco sus pensamientos. Eso era exactamente lo que quería, poder tener la mente completamente en blanco. Pero no duró demasiado, una especie de murmullo llenó su cabeza, a lo lejos sentía como alguien lo llamaba. Frunció el ceño, aun semi dormido, y se removió inquieto, deseando que ese molesto ruido cesara.

-Erik, ¡Erik!-ahora lo escuchó con más fuerza y pudo distinguir que era la voz de Charles. Lentamente fue ganando consciencia, se movió inquieto, revoloteó una mano, intentando dar con el lugar exacto donde la voz venía, y finalmente abrió los ojos sólo para comprobar que estaba solo. La voz no se escuchaba de ningún lugar en específico, sino desde su mente, como si fuera una presencia omnipresente, y entonces lo entendió.

-Sal de mi cabeza-murmuró, a pesar de saber que sin necesidad de hablar el telépata le escucharía.

-Erik, necesito hablar contigo, yo...

-¡SAL DE MI CABEZA!-esta vez, gritó mentalmente y se concentró para usar todas sus fuerzas para empujarlo fuera de sí, pero era imposible. Se removió en la cama y hundió el rostro en la almohada, quería que sus pensamientos se volvieran un volcán oscuro para obligar a Charles a alejarse. Sentía el metal cerca suyo comenzar a bullir por el enojo. ¡No lo quería en su mente! ¡Quería estar tranquilo! ¡Quería olvidarlo! Prácticamente sentía como si tuviera ácido en su estomago, la bilis le subía por la garganta y le quería hacer gritar "aléjate de mi", pero sólo se mordía los labios para no hacerlo.

-Necesito explicarte-dijo la voz calma y algo angustiada de Charles en su cabeza. Erik empezó a sentir que los ojos le ardían y se odió, se odió porque tenía miedo de no poder controlar el llanto, se odió porque quería que todo eso no le afectara y era completamente imposible.

-Ya lo hiciste, ya sé lo que paso... ya no quiero oír más al respecto-sus palabras se ahogaron contra la almohada, sintió sus mejillas húmedas y se odió aún más. ¿Por qué no podía ser fuerte? ¿Por qué todo esto tenía que afectarle? Desearía tanto poder olvidarlo, poder seguir con su vida como si nada.

-Pero debo explicarte, lo que paso con Moira...

-¡No quiero oír su nombre!-un objeto metálico voló y se estalló contra la pared, no sabía como liberar su enojo, tampoco sabía como hacer que Charles se fuera, no quería moverse demasiado porque sentía que perdería completamente el control y definitivamente no quería volver a escuchar a sus compañeros decir que estaba descontrolado y que no era bueno como líder. Debía lidiar con esto solo, sin que nadie se entere, y eso era sumamente difícil.

-Déjame explicarte por favor..-casi pudo sentir una mano acariciando su cabello, y se odió, porque no podía evitar pensar que extrañaba su tacto-Fui un estúpido, lo sé. Pero no quiero perderte. Eres el amor de mi vida y...

-¡¿Entonces porqué demonios te acostaste con ella?! ¡Y deja de hacer eso!-cuando la mano que estaba en su cabello desapareció, respiró hondo, obligándose a centrarse. Charles estaba equivocado si creía que iba a perdonarle, no podía. De sólo pensar que él y esa asquerosa humana...

-Erik yo... la primera vez que estuve con ella fue cuando tuviste tu primer celo. Y sé que no es valido, pero Erik... dios, no te imaginas lo que fue estar cerca tuyo en ese momento-increiblemente, aquella excusa sólo lo molestaba más. Porque Charles no debió hacerlo, no debió tocarla, mucho menos si estaba deseándolo a él. Su respiración se volvió más pesada y sus dedos se enterraron en el colchón, conteniendo sus deseos de hacer que todo el metal estalle.

-No fue una sola vez-su voz estaba cargada de odio. Aquello sólo lo había molestado más. Recordaba, y sí: no podía ponerse en el lugar de Charles. Había sido muy difícil ese celo, le había tomado de improvisto y el telépata le había ayudado, pero saber que luego se había ido con ella... era un pensamiento tan horrible.

-Lo sé pero... siempre fue así. Primero estaba celoso, luego caliente y... dios, Erik, cuando tú y yo empezamos a andar no volví a tocarla. Mis ojos eran sólo para ti-eso debió aliviarlo de alguna manera, debió calmarlo, pero sólo sintió una punzada en el corazón-. Luego te fuiste, Erik. Te fuiste y cuando eso paso... joder, no puedo justificar nada de ese tiempo Erik. Era un completo desastre, yo no era yo. Estaba completamente hundido. Tienes que entenderlo, no podía pensar y... lo siento tanto, Erik.-el pelirrojo volvió a sentir como si unas manos quisieran abrazarle, y se movió de golpe, sentándose en la cama y mirando furioso a la nada misma. Se quedó estático porque, durante un segundo, había esperado chocar con los ojos de Charles, realmente había esperado encontrarlo ahí... pero no, el telépata estaba en su cabeza solamente.

Bajó la mirada a sus pies desnudos y, con algo de ira, se limpió las lagrimas de las mejillas. Sus emociones y su estomago estaban hecho un verdadero lío.

-Lo que paso con ella...

-Vete-esta vez su voz sonó plana, completamente vacía. Simplemente no quería seguir escuchando eso y estaba cada vez más a punto de perder el control.

-Tienes que perdonarme, Erik...-de nuevo una mano en su hombro y, esta vez, si estalló. Se levantó de un saltó de la cama y se sujetó la cabeza con ambas manos.

-Vete, vete. Emma, Emma, haz que se vaya-no tuvo más opción que llamarla, no sabía que más hacer. Sintió como si otra presencia entrara en su mente y las rodillas le flaquearon, era demasiado. Se sentía como si fuera a perder el control de si mismo, como si ellos fueran a dominarlo por completo y que su consciencia desaparecería. Pero lo soportó, se sujetó de algo y se obligó a respirar con calma.

-Erik, no puedo hacer nada yo...-dijo la voz de la chica en su cabeza.

-Déjanos Emma, quiero hablar con él y...

-Sal de mi cabeza, sal de mi cabeza, ¡Sal de mi cabeza!-su voz sonó cada vez más desesperada y nerviosa. Caminó inquieto por el cuarto, sin rumbo, hasta que finalmente tuvo una idea. No supo cómo no se le ocurrió antes. Corrió hacía su armario y lo abrió, justo en el piso pudo ver el brillo metálico del casco de Shaw. Segundos después, lo tenía en su mano y, cuando lo llevó a su cabeza, sólo escuchó un "Nooo" roto y ahogado que fue cortado para siempre en el preciso momento que su cabeza fue envuelta por el metal.

El silencio y la tranquilidad mental lo alivió tanto que terminó tirado en el piso, con las rodillas junto al pecho y su rostro hundido en ellas, intentando calmarse. Era un estúpido, debió ponerse el casco mucho antes.

**CHERIK¨***

-Erik, Erik, ¡Erik!-gimoteó Charles con todas sus fuerzas, sujetando el casco de cerebro, pero sabiendo que no había caso. Erik lo había echado de su mente de la forma más efectiva. Sollozó mientras se mordía un puño, completamente frustrado. Había sentido toda la angustia que su pareja sentía, y se odió por eso. Realmente le había hecho mal, nunca pensó que podría herirlo tanto. Joder, se arrepentía tanto de todo lo que había pasado. Si pudiera volver el tiempo atrás defi...

-Lamentarte no cambiara nada-abrió los ojos con sorpresa al escuchar la voz de Emma en su cabeza-¿Sorprendido? Al parecer esto sirve de ida y vuelta-comentó la chica, se oía tranquila, incluso algo divertida. Él no podía más que odiar el tono de su voz en ese momento.

-¿Qué quieres?-preguntó, sin poder evitar sonar algo brusco.

-Tsk, tsk, no, amor. No me hables así. Estoy intentando ayudarte, así que tienes que ser un niño bueno-eso lo tomó por completamente sorpresa, y definitivamente lo confundió. Realmente Emma era la ultima persona que pensaba que querría ayudarlo-Oh, no lo hago por ti, sólo que quiero que Erik este bien-respondió, antes de que Charles dijera nada. Durante un segundo se quedó congelado, era realmente extraño que leyeran su mente. Sin duda podía entender lo molesto que podía ser, incluso antes de poder terminar de ordenar tus ideas, alguien ya sabía lo que estabas pensando.

-No entiendo porqué haces esto, pero... ¿qué sugieres que hagamos?-no podía evitar sentir algo de desconfianza. A pesar de que Erik aseguraba que entre ellos no pasaba nada, él aún recordaba que su omega olía a ella esa vez que llegó en celo, su primer encuentro luego de lo de Cuba. Después de todo, Emma era un alfa muy cercano a su omega, era inevitable no sentir algo de celos.

-Erik es mi amigo-dijo, como si fuera una obviedad. Charles pudo sentir una especie de suspiro en su cabeza-Solo dame algo de tiempo, y haré que entre en razón. Y por favor, deja de mandarte cagadas.-era extraño ser regañado, el único que solía hacer eso era Erik,y eventualmente Raven. Creía comprender porqué esa mujer se llevaba bien con el magnético.

-Gracias yo...

-No me interesa. Sólo no más errores. Estoy cansada de lidiar con sus asuntos-tan rápido como la presencia apareció en su cabeza, así se fue. Charles se quedó durante un momento congelado, mirando a la nada. ¿Realmente ella iba a ayudarlo? Le costaba tanto creer en eso. Se quedó unos momentos más así, antes de que finalmente se quitara el casco.

Creer o no creer, sólo le quedaba tener esperanza. Debía esperar lo mejor, esperar que Emma le ayudara a que Erik lo perdone.

**CHERIK¨**

Erik seguía apoyado contra el ropero, intentando calmarse. Escuchar a Charles le había turbado demasiado, realmente era algo que hubiera preferido no vivir. Tenía la cabeza desordenada, y le dolía ligeramente desde que Emma también se metió en ella, su estomago estaba revuelto y tenía un gusto amargo en la boca.

Cuando escuchó el ruido unos tacones acercándose, apretó los labios. Estiró su mano e inmediatamente la cerradura hizo click-Quiero estar solo-murmuró, cuando pudo ver a través de la rejilla de la puerta la sombra de los pies de Emma.

-Deberíamos hablar-respondió ella, golpeando suavemente la madera. Él bufó.

-Necesito estar solo, Emma-agregó, y esta vez no obtuvo respuesta. Dio gracias al cielo cuando la escuchó alejarse y volvió a enterrar la cabeza entre las rodillas.

Debería haberse calmado, después de la explicación de Charles debió relajarse. Debería poder entenderlo, pero no. Tenía la rabia acumulada en el pecho y sentía que sólo se iba a ir si estrangulaba al telépata, o aún mejor, a Moira por tocar a su alfa. Aunque bueno, fue Charles quien le dio cabida. Y eso era lo que más le molestaba, si Charles desde un inició sabía que ellos eran el uno para el otro, ¿por qué coqueteaba con ella? ¿por qué se le acercó? Una vez que encontró a Erik debió mandarla al diablo, pero él no podía quejarse por ello, después de todo, él no reconoció a Charles.

De sólo imaginarlos juntos, por más que Charles pensara en él... no, joder, eso lo ponía aún de mas mal humor. Charles no debió pensar en él, debió estar con él y alejar a esa inmunda mujer. Si pensaba en Charles, solo, hundido, por su culpa, porque él lo dejó, y esa maldita consolándole... esa maldita acompañándolo, tocándolo, besándolo y... no, no, no, joder. Lo peor de todo era que había sido su culpa. Suya, por dejarlo. ¡No debió irse en Cuba, así ella no hubiera tocado su alfa, no hubiera puestos sus garras en él, no habría resultado embarazada y no no no...!

La bilis se acumuló en su boca, parecía arderle. Se levantó rápido y corrió hasta el baño, tuvo que escupirla un par de veces en el lavado, sentía como si le quemara la boca. Era la rabia, se descomponía de sólo pensar en ellos juntos. Se sentó en el inodoro y dejó caer la cabeza hacía atrás, tenía el estomago revuelto, sentía que iba a devolver de puro asco.

A tientas se levantó y caminó hasta la cama, donde se dejó caer. Quería volver a dormir, pero se sentía extraño. El enojo se había transformado en tristeza, y tener el casco en su cabeza, después de tanto, le hacía sentir que había retrocedido en el tiempo y de nuevo estaba solo. Se durmió, aún con el pecho vacío, pero, al menos, se durmió.

La noche del día siguiente, se encontraba sentado a fuera en el pasto, mirando el cielo estrellado. Había vivido todo el día como su zombie, queriendo olvidarlo todo pero sin poder sacarlo de su cabeza. Por suerte, nadie comento nada y lo dejaron ser. Intentaba controlarse, aún tenia miedo de que volvieran a atacarle porque no era un buen líder, por eso se mostraba en calma.

Aunque necesitaba gritar, necesitaba romper algo, necesitaba liberar toda esa frustración que tenía acumulada.

Giró un poco la cabeza al escuchar unos pasos y miró a Emma, quien le sonrió antes de sentarse a su lado-Sácate esto, él no va a volver a hacerlo-extrañamente confió en su palabra, y dejó que la telépata retirara el casco que no se sacaba desde el día anterior-. ¿No crees que ya deberías perdonarlo? Es obvio que esto te esta haciendo mal, ¿por qué no lo olvidas y..?

-No puedo olvidarlo, estoy enojado-bufó, volviendo a mirar al cielo-. Realmente no puedo creer que haya estado con ella, es decir...

-Tiene un pésimo gusto, es una mujer tan insulsa-concordó ella-. Pero vamos, Erik, sabes que estaba mal... tú no lo reconocías, después te fuiste su lado. Joder, ¿puedes imaginar como se sintió? Seguramente estaba deshecho, y me imagino que debió esforzarse mucho para no abusar de ti cuando estabas en celo. Eso es un plus, ¿no crees? Te tuvo muchísima paciencia, necesitaba un hueco para descargar sus... frustraciones.

-¿Eso fue ella? ¿Un hueco?

-Claro que sí, ¿o acaso crees que la ama o algo así? Por favor, ese hombre esta loco por ti-le aseguró, y le rodeó los hombros con la mano para confortarlo. Erik sólo suspiro.

-Pero van a tener un hijo y... y es lo que Charles siempre ha querido, ella puede estar a su lado y... joder, si estuvo con ella es porque ella le gustaba. Ahora tendrán una familia y...-dejó de hablar, contuvo el aire en sus pulmones para no emitir un sollozó-¿por qué me lo oculto?-preguntó en un tono agudo. Sus ojos le ardían de nuevo, giró el rostro porque no quería que Emma lo viera llorar.

-Porque tenia miedo de cómo ibas a reaccionar. Después de todo lo que pasaron, puedo imaginarme el miedo que tenía de perderte. Si, no fue la decisión más inteligente pero...-Emma lo apretó entre sus brazos y lo acercó a su cuerpo, justo cuando vio las lágrimas caer por las mejillas ajenas-. Te hace mal estar peleado con él-susurró, cuando acomodó la cabeza ajena contra su pecho.

-No puedo perdonarlo, no ahora... estoy muy enojado-admitió, antes de abrazar también a la chica.

-Pero se te va a pasar. Sólo tomate tu tiempo-le sugirió, acariciando consoladoramente su espalda-. Además, aún hay algo que podemos hacer para vengarnos.

-¿Qué?-preguntó, levantando la cabeza y mirándola confundido. La sonrisa que tenía Emma lo hizo temblar.

-Oh, bueno... raptamos a Moira, le quitamos su bebe, le borramos la memoria a todos... tu y Charles lo crían y son felices para siempre. Después de todo, no sería la primera vez-al ver los ojos incrédulos con los que Erik la miraba, terminó riéndose. El pelirrojo se quedó un momento más estático, antes de finalmente dejar escapar una suave risa. La primera desde que se enteró de todo ese asunto.

-Estas loca-bromeó, pegándole un suave codazo.

-Puede ser, pero la idea no es mala-insistió, sonriendo aún más grande, como si realmente lo estuviera proponiendo.

-Hay que ser muy malvado para quitarle a un niño su madre-admitió. Después de todo, la vida le había enseñado que realmente el no podría hacer eso, no podría arrebatarle una madre a un niño, como a él se lo hicieron. Emma suspiró.

-Somos los villanos-recordó, aun en broma, y estiró las manos para hacerle cosquillas. Inmediatamente, el pelirrojo se apartó, sin hacer mucho escándalo.

-No somos tan villanos-se burló, y luego se quedo contemplando a Emma la cual se había quedando mirando a la nada, sumamente pensativa. Se sentía tentado a preguntar, pero cuando la chica volvió a mirarle, supo que no era algo de lo que ella quisiera hablar. Aparentemente, esa mujer escondía muchos secretos. Erik se preguntó porqué ese tema la había generado ese momento de abstracción.

-¿Vamos a dormir?-preguntó la rubia. El omega asintió y se levantó, luego extendió su mano al alfa, la cual se puso de pie elegantemente. Caminaron al cuarto, y esta vez él no protestó cuando los dos terminaron acostados en la misma cama. Sin duda, no era algo de carácter romántico, pero sentir el pedo de su cuerpo a su lado se sentía reconfortante.

No paso mucho tiempo antes de que la rubia se durmiera, Erik se quedo contemplandola, pensando que esa era la primera verdadera amiga que tenía en la vida. Prácticamente, Emma se había vuelto como una hermana. Y a él, le gustaba volver a tener familia.

Quizá fue el hecho de que todo esto lo tenía sensible, pero no pudo contener el deseo de estirar un brazo y abrazarla un poco. Emma no podía despertar en él nada romántico pero, sin duda, su corazón veía en ella a una parte de su familia. Después de tanto tiempo, eso se sentía bien.

Tal vez, La Hermandad terminaría volviéndolos a todos... realmente hermanos. Ese pensamiento le resultó agradable y, por esa noche, no sufrió por Charles.

¿Y, qué tal? ¿Les gustó? ¿Sugerencias? ¿Opiniones?

¿Que les parece el plan de Emma?

¡Espero que nos leamos pronto, besos!