Hola a todos! Dudaba en actualizar porque creo que aún puede mejorarse, pero ando con tantos lios que si no actualizo ahora capaz no lo haga dentro de un tiempo.

Gracias a todas las personas hermosas que me mandaron su apoyo y amor por facebook! Realmente los amo

SUGAR

Charles estaba de pie prácticamente gracias al carrito de compras, tenía los brazos apoyados en el manubrio y su espalda estaba ligeramente encorvada. Miraba con algo de aburrimiento a Moira, que estaba observando una remera floreada. La chica se giró hacía a él, sujetando la prenda contra su cuerpo para tener una idea de cómo le quedaría.

-¿Qué opinas?

-Esta linda-respondió el telépata, con poco interés al respecto. La chica suspiró y se giró de nuevo hacía las perchas para seguir buscando.

-No sé para qué viniste si vas a estar con ese humor. Si no quieres estar aquí, vete-dijo resuelta, tomando otra remera y echándola al canasto de compras.

-Lo siento, no es que no quiera estar aquí es sólo que... ya sabes como estoy últimamente-comentó. Llevaba casi dos semanas sin saber nada de Erik, estaba haciéndole caso a Emma de darle tiempo y, mientras tanto, intentaba mantenerse estable aunque era obvio que estaba triste. Con Moira se notaba aún más, ya que ella le recordaba todo lo que pasó-. Pero quiero estar aquí. ¿Qué debemos buscar ahora?

-Pantalones-respondió ella, continuando con el camino. Él sólo la siguió, mirando la cantidad de prendas que había. Era una tienda especialmente diseñada para la mujer o el omega embarazado, y era asombroso la cantidad de ropa, canastos, bolsos, almohadas y artefactos que había. Como siempre, todo estaba rodeado de cosas floreadas, Charles suponía que era porque tenía alguna relación directa con la fertilidad.

-¿No conviene esperar un poco? Tu panza crecera un poco más y si compras ahora...

-Justamente, necesito unos pantalones con elástico para que se vayan adaptando a mi cuerpo y no me produzcan molestias. Son ideales, porque los que son más grande son incómodos y los otros aprietan-comentó tomando uno y yendo al probador a cambiarse. Charles suspiró y se sentó en uno de los banquitos de espera. La chica salió a mostrarle cómo le quedaba, él se forzó a sonreír y decirle que se veía hermosa. Eso mismo se repitió con varias otras prendas, hasta que estuvieron lo suficientemente abastecidos-. Nunca pensé que esto sería así. En mi cabeza, cuando pasara por todo esto lo haría con un hombre que me amara. Imaginaba que alabaría mi figura y hablaría emocionado de nuestro nuevo hijo, opinaría sobre la ropita y la cuna, pensaría nombres junto conmigo y comentaría sobre mi brillo maternal. En cambio esto...

-Yo tampoco nunca lo imaginé así. Nunca lo imaginé mucho, pero cuando comencé a imaginarlo, definitivamente no era así-ambos habían caído en una especie de relación de amistad pesimista, donde admitían que esto definitivamente no era lo que habían querido y no tenían ningún problema en decirlo en voz alta. Moira suspiró, porque a pesar de que estaba de acuerdo con esta relación que llevaban, no podía evitar sentirse algo triste. Además, las hormonas del embarazo la ponían sensible.

-Fuimos unos idiotas-comentó. Igualmente, Charles a veces aún captaba pensamientos de ella echándole la culpa, creyendo que nada de esto hubiera pasado si él hubiera dicho desde el principio que Erik era su omega. No podía negar que la agente tenía razón. Cuando estaban haciendo cola para la cajera, se apresuró a sacar su billetera, Moira bufó y sacó la suya-. Esta bien, voy a pagar yo... no te pedí que me acompañaras por eso-protestó. Charles no necesitaba ser telépata para saber que lo decía en serio. De todos modos, le sujetó la mano y negó con la cabeza.

-Dejame ser útil aunque sea en esto, darling-le pidió, y estiró su tarjeta a la muchacha que les cobraba. Moira suspiró pero asintió, tomando las cosas que habían comprado y llevándolas hacia el auto. Era bastante obvio que la ropa que solía usar ya marcaba la curva de su barriga y lo duro que estaba su vientre, por lo cual la compra era necesaria. Después de que guardaron todo el auto, la agente volvió a hablar-. ¿Vamos a comer algo? Tengo antojo de algo dulce.

-Claro. Después tengo que ir a llenar unos papeles para la habilitación de la escuela-comentó. Todo el tema de querer abrir la escuela era muchísimo papeleo, y esperaba poder terminarlo pronto. La chica lo miró con curiosidad.

-¿Como va eso?-preguntó. Charles se encogió de hombros.

-Bien, espero que este abierta para las vacaciones de verano, que puedan ir a visitarla, así ya en agosto iniciamos las clases. Aunque aún falta encontrar a algunos profesores más-respondió. Ella sólo asintió mientras caminaban buscando alguna cafetería que les gustara a ambos.

-Suena genial-acotó. Luego de eso, continuaron en silencio. Ellos no se llevaban mal, pero era obvio que ya no tenían mucho que decirse. Todo lo que habían pasado había desgastado la relación que tenían, incluso la pequeña amistad y ligera conformidad. En momentos así, no podía evitar preguntarse cómo demonios iban a hacer para criar un niño juntos. Esta bien, no peleaban pero... el pequeño iba a crecer en un ambiente completamente deprimente si seguían así. Aunque quizá cuando naciera todo cambiaba.

-Estuve pensando que debería contarle a Sean-comentó la chica, cuando ya estaban sentados tomando algo. Por la forma en la que había atacado el pastel que encargó, era obvio que era un asunto que la tenía nerviosa-. Creo que sería lo apropiado.

-Ciertamente, tiene derecho a saberlo. Además, pronto se enterara y... no tardará en unir clavos y sospechar que el puede ser el padre-al decir aquello se masajeó el puente de la nariz. Eso era una reverenda locura, no podía imaginarse a Sean como padre, aún lo veía muy niño. Aparentemente, Moira pensaba lo mismo ya que lucía sumamente atormentada.

Pero era lo correcto. Sería mucho peor esconderlo, todo acabaría como acabó con Erik.

**CHERIK**

Cuando Emma se despertó, extrañamente sentía demasiado calor. Abrió los ojos y alzó una ceja al ver que Erik estaba abrazado como una garrapata a ella y con el rostro enterrado en su pecho, de hecho, su mentón se había hundido entre la hendidura de sus senos. Bufó y apoyó su dedo índice en la frente ajena, para apartarlo suavemente. El pelirrojo gruñó y se removió, protestando con un acento alemán muy marcado. Recién cuando estuvo casi completamente apartado, abrió los ojos y miró con el ceño fruncido a la telépata.

-¿Qué demonios pasa?-murmuró con un tono ronco.

-Es obvio que te hace falta amor del bueno, sugar. Estás abrazado a mi como una garrapata y eso es jodidamente raro-recalcó la chica, tomando las manos ajenas y apartándolas de su cintura. Erik volvió a quejarse y, aun con la inconsciencia del sueño, intentó volver a abrazarla y enterrar su nariz en su piel. Emma suponía que quería sentir su esencia de alfa. En otro momento no le hubiera molestado tanto, pero si ella seguía satisfaciendo esas necesidades, Erik nunca dejaría de ser un terco y no iría a ver a Charles-. No soy tu consolador Erik, para estas cosas ve a ver a tu alfa-protestó de nuevo, apartándose y huyendo de los brazos del omega.

-No quiero verlo-aclaró él, irguiéndose un poco en la cama y mirándola entre sus ojos entrecerrados por el sueño.

-Claro que si, sólo mírate, estás todo pegajoso y cariñoso. Eso es porque te falta la atención de tu pareja. Yo no lo soy, y es muy raro que estés tan pegado a mí, ¡sentí tu erección contra mi pierna!-era mentira, pero hacía que su queja fuera mucho más válida. Erik bufó, aunque sus mejillas ardían, aparentemente no descubrió que todo era un engaño.

-No es como si fuera a robar tu virtud, Emma. Deja de hacer tanto drama y...

-No, no, no-insistió, al ver como el omega intentaba jalarla de nuevo a la cama-. Si tienes necesidad de hacer cucharita, busca a tu alfa que para eso está-insistió.

-Joder, Emma, mi alfa va a tener una familia con otra persona-protestó. Esa discusión le había quitado por completo el sueño, así que se levantó y se dirigió al baño. Vaya mañana, había estado tan cómodo y espero dormir un poco más, pero Emma tenía que arruinarlo todo y...

-Oh, Erik, eso es historia antigua. Ya por favor, superalo. Sí, tu alfa se acostó con una humana y van a tener un hijo. No es el fin del mundo, no es como si no te amara. Y no te hagas el tonto por favor, sabes que toda la historia entre ustedes fue muy rara, sabes que él pasó por un montón de cosas y...

-Dios, sí, sí, Charles en un santo por tenerme paciencia. Pero si fuera tan santo no hubiera dejado preñada a otra-se apoyó en el umbral de la puerta, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Su mirada molesta se posó sobre Emma, la cual no parecía querer dejarlo tranquilo esa mañana-. No sé porqué te metes tanto en esto. Si te molesta que te abrace vete a dormir a tu cuarto y...

-Me molesta porque soy tu amiga y todo esto es tonto. Ya pasaron tres semanas, Erik, por favor, ya superalo. Es tu alfa, te ama, tu lo amas, quieren estar juntos. No entiendo qué demonios hacen desperdiciando el tiempo. Se encontraron, eso ya es bueno, a pesar de todos los problemas que tuvieron se reconocieron, eso es aún mejor y... vas a dejar que toda su historia se vaya a la mierda por un problemilla que...

-No es un "problemilla", es un niño, Emma, joder. ¡Va a tener un hijo con otra y ni me lo dijo! ¡Estuvo con ella mientras...!

-Por favor, no es como si fuera a casar con ella para no tener un bastardo. Lo de ustedes no va a cambiar, ¡Él te ama Erik, y tu lo amas! Se equivocó y...

-Sí yo también lo amo, pero por dios, no puedo, Emma, no puedo-ahora sus ojos lucían cristalinos. Llevaba días en los que estaba un poco mejor pero, al volver a verlo así, la telépata sabía que no había mejorado ni un poco-. Traicionó mi confianza, yo no sé si puedo volver a estar con él como estábamos antes. Me ocultó esto, algo que era tan grande y... no sé si puedo volver a confiar en él, Emma. Por más que supere la ira y el dolor, no sé si puedo confiar de nuevo.

-No volverá a hacer algo tan tonto, Erik. Él te ama, no se arriegará a perderte de nuevo, de eso estoy segura-y lucía tan convencida, que durante un momento él dudo. Pero luego recordó que Emma no conocía a Charles y, antes él también pensaba que nunca iba a herirlo... pero aquí estaban.

-No puedo. Lo veré, y sólo pensaré en lo que hizo, en lo mucho que me dolió y...

-Ese es el problema, no pienses en eso, o mejor aún: acéptalo, y supéralo. Te engaño Erik, pero te ama, y tu lo amas. Eso debe bastar, no pienses en lo que paso, piensa en cómo serán ustedes juntos. Simplemente perdonalo por esto, dejalo ir, y concéntrate en que lo amas. Esfuérzate por mantener esto que tienen. No desperdicies toda una vida por estar enojado.

-No sé si podré hacer eso, Emma-murmuró, bajando la mirada al piso. No quería decirlo en voz alta, pero tenía miedo, tenía miedo de terminar herido de nuevo. Sabía que ella tenía razón en muchas cosas, pero a él le costaba muchísimo volver arriesgarse y confiar.

-No es tan complicado, Erik. Sólo tienes que hablar con él, mirarlo a los ojos. Escucharlo, pero escucharlo de verdad, y perdonarlo. Entonces sabrás que si puedes-la chica esta vez no dejó lugar para respuesta, quería que el magnético se quedara pensando en ello. Salió del cuarto y, al pasar junto a él en la puerta, le apretó el hombro de manera reconfortante. Erik suspiró y la miró de reojo, ella solamente le sonrió-. Lo verás a los ojos, sabrás que lo amas, y olvidarás el resto-le aseguró, antes de irse por el pasillo. Erik se quedó allí, parado, pensativo. Había algo en lo que Emma tenía mucha razón: después de todo lo que pasaron ¿iba a dejar que las cosas se fueran al diablo?

Suspiró y, atormentado, se dejó caer de nuevo en la cama. Era verdad que necesitaba a su pareja, necesitaba abrazarla para sentirse consolado, ahora más que nunca.

Por su parte, Emma continuó caminando por el pasillo, hasta llegar a la cocina. Tal cual esperaba, en ella se encontró con Raven. Sin demasiado preámbulo, se acercó a ella y la tomó del brazo, jalandola hacia un rincón para poder hablar sin que nadie las escuche. La metamorfa la miró confundida, con el ceño profundamente fruncido. Después de todo, ellas ya no peleaban, pero tampoco habían arreglado sus asuntos.

-Sueles ir a ver a tu hermano ¿verdad?-preguntó la rubia, sin dar ninguna otra explicación. Raven frunció el ceño y se cruzó de brazos, de manera defensiva.

-Si, ¿cuál es el problema?-respondió, sin dejarse intimidar.

-Dile que tiene que actuar, Erik lo extraña y eso es bueno. Dile que tiene que hacer su jugada, yo no puedo hacer más nada. Ya hice lo que tenía que hacer, y ya pasó suficiente tiempo. Es hora de que se arriesgue-ni bien terminó, se giró y se marchó, siempre con esa capacidad suya de dejar todo con una atmósfera dramática. Raven se quedó parada en la esquina, aún con los brazos cruzados, y completamente confundida. De todas las cosas que pensó que Emma podría decirle, definitivamente nunca llegó a creer que sería algo como eso.

Suspirando se apoyó en la pared y se quedó pensando. Si eso era lo que tenía que decirle a su hermano, lo mejor era que lo visitara pronto. Después de todo, parecía de suma importancia. Si había una mínima posibilidad de que arreglen sus asuntos, definitivamente ella quería ayudar.

Caminó indecisa hacía la cocina, no sabía si era mejor ir a buscar a Charles ahora o esperar un poco. Emma tenía razón en que ya había pasado mucho tiempo. Ella no había ido a ver a su hermano ya que no podía evitar estar algo enojada con él, por ende, no tenía ni idea cómo estaba. Si recordaba cómo fueron las otras separaciones, no podía evitar ponerse un poco nerviosa. Después de todo, Charles solía quedar a la deriva en cada pelea con Erik. En tres semanas, quizá había hecho un desastre de sí mismo.

Pensó que no había mejor momento que el presente, así que caminó en busca de Azazel para que la llevara. Él no le preguntó nada, ya estaba acostumbrado a sus pedidos repentinos. Simplemente enredó la cola en su cintura y la acercó aún más, hasta pegarla a su cuerpo, mientras sonreía coqueto. Ella rodó los ojos aunque no pudo evitar sonreír también. Segundos después, habían aparecido en la mansión.

Al menos el lugar se veía bien y eso era bueno. Como siempre, Azazel se había aparecido en la entrada. Raven subió las escaleras, suponiendo que Charles debía estar en el cuarto o en el estudio. Lo llamó mentalmente, deseando que él estuviera en un buen estado para atenderla. Cuando llegó al pasillo del primer piso, Charles salía del estudio, obviamente buscandola.

-¡Raven, hacía tanto que no venias!-ella lo estudió de pies a cabeza antes de dejarse abrazar por los cariñosos brazos del telépata-Te extrañé-murmuró a su oído, la metamorfa asintió y le abrazó de vuelta.

-Yo también-respondió, olvidándose por completo de que estaba enojada por todo el asunto con Erik y Moira. Cuando se apartó, se mantuvo lo suficientemente cerca para estudiarlo. Era muy bueno que Charles no oliera a alcohol ni luciera destruido, sus ojos se veían tristes y parecía cansado, pero fuera de eso estaba bien. La hacía feliz saber que estaba estable, igual que Erik, esta vez estaban tomando mejor su pelea y... eso daba aún más posibilidades de una reconciliación, según ella.

-Azazel, hola, ¿quieren pasar al estudio y compartir una taza de té?-preguntó mientras se acercaba a estrechar la mano del mutante rojo. Raven apretó los labios, preguntándose si era buena idea hablarlo tranquilo o mejor aún decírselo directamente-No hemos tenido la oportunidad de hablar tranquilamente, y ya que ustedes están saliendo me gu...

-Eso tendrá que quedar para otro día, Charles-le interrumpió Raven, mirando de reojo a su pareja que no parecía para nada nervioso de sentarse a hablar con su hermano mayor-. En realidad, vinimos porque Emma te envía un mensaje. Y dicho sea de paso, todo eso me parece algo muy extraño, ¿tienes una alianza con Emma Frost? ¿Cómo demonios pudo suceder eso?

-Intente hablar con Erik hace unas semanas, utilizando a Cerebro, pero todo acabó siendo un desastre. Emma se contactó conmigo y me ofreció ayuda. Pero no he tenido noticias de ella hasta ahora, pensé que quizás no pudo hacer nada-cuando Charles se apoyó en la pared y se masajeó la sien, Raven pudo notar que lucía sumamente agobiado. Tenía el cabello sin su prolijo peinado y parecía estar un poquito más largo, la camisa tenía algunas arrugas lo que era extraño en él, y el chaleco de punto estaba suelto, como si no hubiera querido ponérselo-. ¿Cómo está Erik? Realmente se molestó cuando intente hablar con él.

-Eso explica porque un montón de cosas de metal estaban derretidas-comentó Azazel. Raven bufó.

-Claro que estaba molesto, ¡¿Cómo es eso de que embarazaste a Moira, Charles?! ¿En qué demonios estabas pensando? ¡Te dije un montón de veces que esa mujer...!

-Lo sé, lo sé, Raven. Todo es muy complicado, por favor, no sigas empeorandolo, ¿sí?, bastante mal me siento-admitió, apartándose el cabello del rostro y emitiendo un largo suspiro. Cuando volvió a mirarla, tenía los ojos ligeramente cristalinos, entonces ella pudo entender lo mal que le estaba haciendo esa situación, a pesar de que no se hubiera derrumbado tanto como otras veces-. No esperaba esto, lo de Moira... sé que me lo advertiste, no esperaba que resultara así. Arruine todo cuando recién estaban funcionando las cosas con Erik. No creo que podamos superar esto, él...

-Él te extraña-le interrumpió la metamorfa, a medida que Charles hablaba parecía cada vez más destruido y no quería verlo así. Si Emma tenía razón, ellos podían arreglar todo y no tenía sentido que su hermano siguiera sufriendo. Era un idiota, pero ella no quería verlo mal-. Te extraña mucho. Emma dice que ya ha pasado mucho tiempo, que ya hizo lo que debía y que ahora tú tienes que hacer tu jugada. Que tienes que arriesgarte-le comunicó. Charles frunció el ceño y luego sonrió sin creerlo.

-¿Quiere que vaya a verlo? Él va a matarme, está furioso. Sólo porque me extrañe no va a...

-Tienes que arriesgarte, Charles. Tienes que ir y hablarle de frente. Por más que te extrañe él no va a buscarte, sabes lo terco que es. Y si no vas y le enfrentas, y hablan de frente, nunca van a solucionar esto.

-No quiere verme, Raven, la última vez se puso realmente mal... ¡me arrojó cosas! Va a querer matarme y...

-Tienes que arriesgarte. Ahora te extraña, usa eso a tu favor, no dejes que esto se vuelva peor, Charles. Si no lo buscas, si no te esfuerzas... él va a pensar cualquier cosa, va a pensar que ya no te importa. Tienes que demostrarle que vas a pelear con él, no importa cuanto cueste, no importa que tarde años en perdonarte. Demuestrale que vas a pelear y esperar.

-Tienes razón-aceptó el, tras unos minutos de silencio donde meditó las palabras de su hermana. Era verdad que si él no le demostraba a Erik que estaba dispuesto a hacer lo que sea... Erik nunca iba a saberlo y nunca iban a arreglar toda esta situación. Ahora se daba cuenta que esperar de forma pasiva no iba a arreglar nada. Si Emma le decía que fuera por algo era, tenía que luchar y esforzarse hasta que las cosas se arreglen. Tenía que hacer que Erik lo entienda todo, ese había sido el plan cuando lo buscó mentalmente. Ya había pasado suficiente tiempo para que el omega se calmara, ahora era momento de actuar-Tengo que ir a verlo. Tienen que llevarme con él.

Al oír eso, Azazel se acercó, con una sonrisa en su rostro, tomó la mano de Charles y, nuevamente, enredó su cola en la cintura de Raven. Luego, los tres desaparecieron dejando sólo una nube de humo tras de sí.

**CHERIK**

Alex había terminado de ordenar sus cosas y estaba caminando por el casillo, dispuesto a salir y encontrarse con Benny, cuando escuchó que lo llamaban. Se giró y se encontró con Hank, que estaba asomando la cabeza desde su laboratorio-Necesito tu ayuda-le dijo el científico. Él pensó en negarse ya que lo estaban esperando pero, como siempre, no podía oponerse a nada de lo que Hank le pidiera-. Es sólo un minuto-agregó, al ver que el rubio dudó.

Suspirando, caminó hacía a él y entró al laboratorio-Necesito que sostengas esto mientras termino de hacer las pruebas-comentó, dándole una bandeja metálica y arrastrándolo hacia la única ventana que había en el lugar-. Necesito averiguar si tienen alguna reacción distinta ante la luz solar, ya que...-Alex dejó de escucharlo, se limitó a sostener la bandeja cerca de la ventana para que Hank pudiera mirar por el telescopio que tenía en la mano. Hubiera sido más fácil arrastrar una mesa hasta allí en vez de pedirle ayuda, pero no iba a discutir con el "genio". Aprovechó el momento para mirar de cerca su rostro, sus ojos claros, su piel, sus labios. Hank era bonito, incluso en esa apariencia en la que estaba atrapado, donde no era cien por ciento él pero tampoco era la bestia, era algo intermedio que lucía más intimidante que el Hank que había conocido... y más rudo y tosco-Perfecto-resumió, apartándose.

-¿Ya puedo irme?-preguntó, ligeramente incómodo. Cada vez toleraba menos estar a su lado. El castaño frunció el ceño.

-¿Estás muy apurado? Necesitaria que me ayudes con...

-Tengo una cita-se apresuró a decir. Pensó que eso sería suficiente excusa para que Hank lo dejara marcharse, pero en cambio sólo logró que el hombre frunciera excesivamente el ceño, creando un surco profundo en medio de su frente-. Sería muy desconsiderado que lo haga espe...

-Esto es más importante que tu estupido amiguito y lo que sea que hagan. Esto es ciencia, no un calentón irrelevante-bufó, y lo tomó de la muñeca jalandolo cerca del escritorio-. Necesito que me ayudes, quiero que vayas apretando los botones que te diga a medida que...

-No-Alex dudó antes de decirlo, pero cuando las palabras abandonaron su boca, se sintió entre patético y orgulloso de cómo había sonado. No parecía un alfa, pero no se escuchó tan mal como había pensado-. Tengo una vida, tengo un cita. No voy a dejarla sólo porque tu me lo digas. No soy ni tu juguete, ni tu asistente, ni...

-No seas absurdo, Alex, no vas a ir. Superalo. Esto es realmente importante y...

-No, me voy-pero no alcanzó a dar ni un paso cuando la mano de Hank lo sujetó con fuerza y lo obligó a quedarse donde estaba.

-No vas a ir-su voz se escuchaba baja y ronca, como un gruñido amenazante. Alex se removió inquieto, sin poder quitar sus ojos de los ajenos, que ya estaban tornándose color ámbar. Se sentía avergonzado de que su pantalón comenzara a sentirse ajustado-. No vas a ir a verlo-Alex apretó los labios e hizo un poco de fuerza, intentando soltarse, pero no pudo. Tenía que salir de allí, la dureza entre sus pantalones era cada vez mayor, y eso no era nada bueno, Hank se iba a molestar si lo notaba.

-Suéltame, Hank, tengo que irme...-insistió, intentando liberar su brazo-¡Que me sueltes!-hizo suficiente fuerza para liberarse aunque, quizás, el científico lo dejó ir al ver unas pequeñas luces rojas cerca de su pecho. Siempre era fácil descontrolarse cerca suyo-No eres nadie para darme ordenes, voy a hacer lo que quiera. Y sí, voy a ir a Benny y voy a estar con él y...

-Cállate-le advirtió el científico, apretando los labios pero él no lo hizo.

-Y si tanto te interesa, vamos a follar. Nos vamos a pasar las siguientes horas follando y... Ohh-jadeó cuando el castaño, molesto, lo empujó contra una de las mesas y se presionó contra su cuerpo.

-Deja de decir idioteces, Alex. ¿Van a follar? Bien, ¿crees que me pongo celoso por ello? No tengo que hacerlo, no sí soy yo el que te pone asi de caliente-al decir aquello, bajó su mano a la entrepierna ajena y la apretó. La sangre subió al rostro del rubio, dejándolo completamente colorado. Era imposible negarlo, estaba totalmente duro... Hank tenía esa aura tan dominante que lo volvía loco-. Pero si tan necesitado estás que no puedes ayudarme por irte a follar, me voy a encargar de aliviarte-Alex gimió cuando el castaño, haciendo alarde de su fuerza, lo giró y lo dejó de espaldas, apoyado contra el escritorio. Desde ahí, supo que estaba perdido. Se volvió una marioneta en los brazos ajenos, y lo peor fue que lo disfrutó.

Se arqueó gustoso cuando sintió la nariz de Hank inhalar el aroma que había en su cuello, cuando sintió esas manos apresar sus caderas, cuando le empujó contra el escritorio, quedando su pecho pegado a este-Vas a ser mi dulce omega hoy, y vas a gemir como puta-y él le obedeció, porque siempre obedecía a Hank. Gimoteó y alzó un poco sus caderas, dejándole espacio a la mano ajena que hurgaba en la parte delantera de su pantalón. Le ponía sumamente caliente la idea de ser el omega, el omega de Hank, que ese exuberante alfa lo use para su placer.

Su cuerpo serpenteó al sentir una lengua colarse en su oído, sentía la cara arder y su cuerpo super sensibilizado. Cada vez que intentaba moverse, una de las manos ajenas lo obligaba a estar quieto y eso le encantaba. Gimió de gusto cuando tuvo el peso del alfa encima suyo, incluso le ofreció el cuello al sentirlo mordisquear su piel.

-¿Qué quiere mi dulce omega?-le gruño en el oído. Alex volvió a gemir y movió un poco su trasero.

-Atiéndeme, atiendeme alfa...-una parte de su conciencia le quemaba al comportarse así. Realmente estaba actuando como un omega ansioso por el toque de su alfa, como un sumiso, como una puta, pero... era exactamente lo que necesitaba. Una de las manos de Hank tironeó el cuello de su remera hasta romperlo y entonces tuvo libre acceso a su pecho. Bajó hasta sus pezones y comenzó a pellizcarlos, hasta dejarlos completamente rojos y erectos. Alex gimoteaba, arqueando su espalda ofreciéndole su pecho, sintiendo la zona completamente sensible. Mientras gemía, dos dedos se enterraron en su boca, obligándolo a estar callado, y él los chupó y lamió como si fuera un cachorro. Los sintió hurgar sus dientes, agarrar su lengua por segundos, recorrer toda su boca. Pronto dos dedos se volvieron cuatro y él se hallaba gimoteando con la boca llena, la saliva escurriendo por su barbilla y humedeciendo esos dígitos.

Sentía como Hank se frotaba contra su trasero, podía adivinar la dureza de su virilidad... lo sentía contra sus nalgas, queriendo colarse entre ellas a pesar de la ropa. Estaba seguro de que si él fuera un omega, estaría completamente empapado. Su pene se frotaba contra la mesada, la cual estaba húmeda por la cantidad de líquido preseminal que estaba dejando caer.

-¿Vas a ser mi omega, Alex? ¿Vas a ser mi buen omega y me vas a prestar tu caliente agujero para que te folle?-él asintió sin pensarlo, sin procesarlo, simplemente se dejó guiar por su instinto y su deseo. No sabía si sólo era un juego o si era de verdad, pero la idea le calentaba muchísimo. Asintió como pudo, con esos dedos aún llenando su boca... pero estos inmediatamente se apartaron, dándole lugar para gemir con fuerza al sentir las manos ajenas arrancarle el pantalón, dejándolo caer al piso hecho girones. Sus boxers no tuvieron mejor suerte, inmediatamente las manos de Hank se apoderaron de sus nalgas desnudas y las masajearon a su antojo. Las separó hasta dejar a la vista ese rosado orificio, y acercó uno de sus dedos presionando suavemente-Estás apretado... nunca lo has hecho por aquí, ¿verdad Alex?-él negó con la cabeza, incapaz de hablar. El dedo del alfa estaba húmedo por su saliva y lo sintió presionar un poco más, intentando abrirlo-Relájate-le ordenó, y él intentó hacerlo pero no tenía ni idea de cómo. El dedo hizo más fuerza y se metió, rompiendo la resistencia de su esfínter. Alex gimoteo, sintiéndose extraño, su entrada palpitaba y no tenía ni idea de que podía hacer eso. Hank le jaló las caderas, levantandoselas, su pene quedó colgando, pesado, y su trasero a completa disposición-. Eres un mal omega, Alex, estas seco-no pudo evitar sentirse mal por eso, a pesar de que sabía que era imposible que él se mojara, porque no era un omega-. Pero por ser tu primera vez, voy a ayudarte-al oír eso, gimoteo y movió un poco sus caderas, indeciso de cómo sentirse al notar que ese dedo había comenzado a moverse a fuera y dentro suyo. Su entrada parecía haber aceptado eso, ya que ya no oponía resistencia, aunque el contacto seguía raspando un poco.

-Alza para mi ese culito-la nalgada le tomó por sorpresa, inmediatamente obedeció, gimoteando y poniéndose en puntas de pie para que su entrada quedará aún más dispuesta. Sentía que Hank buscaba algo a tientas, le hubiera gustado abrir los ojos y mirar, pero ese cuerpo ya no era suyo. No podía hacer nada más que alzar su trasero y gemir. Sentía cosquillas por todos lados y una sensación extraña en el estómago que lo ponía completamente nervioso, pero le gustaba... le gustaba tanto todo lo que estaba pasando; a pesar de que sabía que estaba mal.

Gimió sorprendido cuando ese dedo salió y en cambio entró otra cosa. Algo delgado y cortito como un pequeño tubito. Su entrada estaba completamente húmeda en el exterior y, cuando ese tubo comenzó a soltar algo dentro suyo, lo entendió: Hank le había metido el pico de un lubricante, y le estaba echando el contenido directamente a dentro. Al sentir ese líquido viscoso llenar su interior, gimió y se estiró un poco, intentando aferrarse a algo. Era tan extraño. El líquido continuó llenandolo y llenandolo, descendiendo por su recto, hasta que su estómago quedó ligeramente hinchado. Cuando Hank finalmente lo retiró, Alex no sabía si le había metido casi todo el contenido dentro. Se sentía lleno, y ante el mínimo movimiento, la mínima respiración, sentía que ese líquido escurría por su entrada.

-Asi te quiero mi omega, escurriendo flujo por tu trasero, dispuesto y excitado-Alex gimoteo de nuevo. Era muy raro, realmente... realmente se sentía un omega al estar tan húmedo. El dedo volvió a entrar dentro suyo, ahora con más facilidad por la humedad y, en pocos segundos, otro dedo le hizo compañía obligando a su entrada a estirarse un poco más. Hicieron tijeras dentro suyo y jugaron con su humedad, haciendo ruidos obscenos. Alex sentía su interior caliente, tan caliente que incluso había calentado un poco el lubricante que antes era frío. Sentía su entrada palpitar y era en lo único que podía pensar. En su entrada dispuesta`y necesitada... ya ni registraba su pene que estaba colgando sin recibir la mínima atención-. Quiero que me lo pidas, quiero que me pidas como un omega en celo, que me ruegues porque te folle-y al decir aquello le metió otro dedo más. Alex gimió y movió un poco sus caderas, queriendo sentir como aquellos intrusos se movía dentro suyo. El científico los curvo, presionando sus paredes, exigiendo que se cumplieran sus órdenes.

-Follame, follame Hank, por favor... estoy caliente, te necesito-las palabras abandonaron su boca sin que lo pensara. No era sólo por cumplir la fantasía ajena, era la verdad: realmente lo necesitaba, realmente se sentía desesperado y haría cualquier cosa por sentirlo. Antes, nunca se hubiera atrevido a imaginarse a sí mismo así. ¡Era un alfa, por dios santo! Pero ahora todo se sentía tan correcto, tan perfecto. Él necesitaba estar así, ser tratado así, él necesitaba a Hank... su aroma lo tenía completamente atontado.

-Si es lo que mi omega quiere-dijo el castaño, le acarició un poco los cabellos, como si quisiera relajarlo, antes de apartar sus dedos de ese caliente agujero. Sus ojos se clavaron en cómo palpitaba esa inflamada entrada, intentando volver a su tamaño natural. Pero él no se lo permitió, inmediatamente tomó su dura verga, que estaba completamente rojiza, con las venas marcadas y el glande increíblemente hinchado. Durante un segundo se asombró de su propia imagen, ya que nunca antes había visto algo así... lucía bestial. La alineó contra el agujero ajeno, escuchó a Alex gemir al sentir como se le frotaba. Desparramó su líquido preseminal para humedecerlo, aunque no hacía falta: el lubricante seguía cayendo de su culo. Motivado por esa imagen, separó más las nalgas con sus manos, y lentamente comenzó a presionar.

Alex gimió cuando su cuerpo comenzó a abrirse, más de lo que hubiera pensado que era humanamente posible. Sintió que la carne le ardía mientras se expandía dándole lugar a ese monstruoso falo. Dolía, pero era tan jodidamente placentero. Suspiró aliviado y satisfecho cuando la pelvis ajena chocó contra sus nalgas, dejándole saber que ya lo tenía todo a dentro. Estaba completamente penetrado, y eso le encantaba. Respiró profundo, acostumbrándose, aunque no tuvo mucho tiempo para eso: tras pocos segundos Hank comenzó a moverse, al inicio de una forma pausada, pero al poco tiempo la bestia le ganó y los movimientos fueron cada vez más y más fuertes.

Los gemidos y los gruñidos de ambos se mezclaron, Alex se encontró a sí mismo empujando sus caderas contra el cuerpo ajeno, no quería pasar ni un segundo sin sentirlo dentro suyo. El lubricante ya los estaba embarrando a ambos, y hacía que todo fuera mucho más fácil. Ninguno dijo una sola palabra, todos fueron gemidos y gruñidos. Hank se movió cada vez más rápido, sus manos apretaban las carnes ajenas, mientras olfateaba el aroma del rubio que era extraño. Alex siempre parecía oler diferente cerca suyo, olor a sumisión, olor dulce, como el de un omega. Se inclinó, recargándose contra su cuerpo, hasta llegar al cuello y morderlo. El rubio chilló y apretó su entrada, Hank sólo necesitó un par de empujones más para dejar que toda su simiente se desparramara en el interior ajeno. Se empujó, intentando meter su nudo dentro de ese pequeño orificio, pero como Alex no estaba preparado para ello y era su primera vez, no pudo meter nada. Se quedó allí, lo más presionado posible, unidos tanto como se podían, mientras dejaba que el semen cayera.

Alex gimoteo mientras sentía ese líquido llenar su interior y mezclarse con el lubricante. Hank se había venido mucho. Quizás era por sus genes de bestia, pero definitivamente era demasiado esperma. Sentirse lleno con ese caliente líquido, le dio tan estímulo mental, que terminó eyaculando, sin tener que tocar en lo más mínimo su pene. Su semen, también abundante por ser alfa, empapó la mesada. El aroma a alfa y testosterona llenó el ambiente, mientras ambos intentaban recuperar su aliento. Por instinto, Hank lamió la mordida que había dejado en el cuello ajeno. Acarició su figura, antes de apartarse suavemente. Salió de su interior y se alejó un poco, y su visión fue golpeada por la imagen de esas nalgas redondas, la entrada rojiza por la fricción que estaba chorreando una mezcla de su líquido con el lubricante.

Alex se giró, casi sin fuerza, y esos ojos azules se clavaron en los suyos. Tenía el rostro completamente colorado, el cabello desordenado y los labios rojos. Recién en ese momento, Hank notó que lo había follado sin siquiera darle un beso. Joder, ni siquiera lo masturbó pero el chico igual había acabado. Se apartó, algo incomodo, tomó un trapo que tenía cerca y se lo extendió.

-Límpiate-ordenó. El rubio lo tomó, pero se lo quedó mirando, sin saber qué hacer.

-Hank, yo...

-Alex, sólo... olvídate de esto. No debió pasar-miró para otro lado cuando dijo esas palabras. A toda prisa tomó su ropa y se la colocó, sin preocuparse en lo más mínimo por ordenarla. Con el mismo envión acelerado, salió del lugar, sin volverse a observar lo que dejaba atrás.

El rubio se había quedado atónito, sus ojos, abiertos enormemente por la sorpresa de ese repentino rechazo, rápidamente se pusieron cristalinos por lágrimas que quiso contener. Cerró la boca y apretó los labios, queriendo ignorar el dolor que había sentido en el pecho. Definitivamente, no espero que Hank se alejara después de lo que había pasado. Estaba seguro de que había escuchado el ruido de su corazón partiéndose al medio, sabía que era imposible, pero estaba seguro de haberlo escuchado.

Se dejó caer al piso, sintiendo un dolor en el trasero. La sensación de humedad que antes lo hacía sentir excitado ahora sólo lo entristecía. Se sentía vacío tanto física como emocionalmente. Llevó las rodillas al pecho y se hizo un bollito. Le dolía el alma, y no podía hacer más que llorar. Durante esos breves momentos se había sentido tocando el cielo, pero lo dejaron caer sin aviso, y ahora estaba hecho añicos.

**CHERIK**

Cuando aparecieron en el cuartel de La Hermandad, lo hicieron directamente en la cocina, donde estaban Erik, Sapo, Emma y Angel. Los cuatro se giraron a mirarlos sorprendidos, al ver a Charles la expresión de Erik cambió y, sus ojos molestos, se alternaron entre Raven y Azazel-Llévenselo de aquí, ¡ahora!-gruño. El demonio sólo necesito eso para saber que lo mejor era tomar la mano de su mujer y desaparecer del lugar inmediatamente, dejando a Charles allí. Al ver aquello, Erik bufó y se revolvió el cabello, su mirada ahora se posó sólo en el telépata, mientras apretaba los labios y respiraba pesado-No quiero hablar contigo, vete-parecía sumamente afectado y contrariado, sus manos se habían apoyado en la mesada de la cocina y la apretaba tan fuerte que sus nudillos se veían completamente blancos.

-Sugar, creo que Charles...-Emma intentó calmarlo pero, antes de poder terminar, el otro alfa la interrumpió.

-Erik, por favor, necesitamos hablar-dijo, acercándose un paso. Sólo pudo hacer eso, ya que sintió la hebilla de su pantalón empujarlo hacia atrás.

-¿Él es Charles, tu alfa?-preguntó Sapo, mirando con curiosidad al aludido. Emma suspiró y se levantó, tomando la mano del menor para sacarlo de allí, mientras miraba significativamente a Angel.

-Será mejor que nos vayamos-dijo. La morena desapareció junto con ellos sin decir ni una sola palabra.

Cuando los dos hombres quedaron solos, se miraron fijamente de nuevo. Charles intentó acercarse un poco más, a pesar de que el cinturón aún le hacía fuerza para que no lo hiciera. Los ojos de Erik se habían puesto rojos, su mandíbula estaba tensa y tenía una vena en la frente sumamente marcada. Él no podía sacarle los ojos de encima, tres semanas sin verlo (y teniendo en cuenta que no fue buena la ultima vez que se encontraron), era demasiado. A pesar de todo, su pareja lucía tan hermosa por lo que su corazón latía histéricamente, aunque al mismo tiempo dolía.

-Erik tienes que dejarme explicarte lo de...

-Me engañaste-al decir eso bajo la mirada al piso, a pesar de la distancia, el telépata pudo ver algunas lágrimas que se habían enredado entre sus arqueadas pestañas-. No puedo verte a la cara porque sólo puedo pensar en cómo debiste estar con ella y...

-Sólo pensaba en ti-susurró. Erik bufó.

-Eso me molesta aún más-dijo con la voz más tensa-. No es ninguna excusa decir que pensabas en mi mientras te la follabas, ¡y la embarazaste y, a pesar de que te enteraste de su estado, no me dijiste nada! ¡Tuve que ir a la mansión para enterarme de que ya estaban comprando cosas para el bebé, sino quiza no me contabas! ¡Quedé como un estúpido!-había empezado a hablar tranquilo pero, a medida que las palabras salían de su boca, lo hacían cada vez más y más atropelladamente hasta que terminaron siendo gritos despechados-. Me engañaste, joder, Charles, me mentiste y...-se detuvo y se llevó la mano a la boca para sujetar un sollozo antes de que emitiera cualquier sonido. Su rostro estaba hacia abajo, pero cuando alzó la mirada, el telépata pudo ver sus orbes más cristalinos que antes-No sé si puedo perdonarte-dijo, cuando apartó la mano de su boca, sus delgados labios lucían tensos y impiadosos. Charles tuvo que mantener el aire en sus pulmones porque sentía que, si lo dejaba salir, su corazón iba a romperse.

-Lo siento-al oír eso, el omega bufó y apretó los labios-. Sé que es decir poco, pero no tienes ni idea de cuánto lo siento. Fui un idiota, estaba sumamente asustado de cómo reaccionarías si te lo decía, pero... si pudiera volver el tiempo atrás te lo diría inmediatamente. Estaba asustado, porque sabía que ese embarazo era debido a una idiotes mayor y yo sólo... no quería que supieras lo imbécil que fui. No sabía si podría explicartelo, si podrías entenderlo o si lo aceptarías. Por que fui un idiota, desde que te conocí. Lo sabes, Erik, te conocí y mi mundo se fue de cabeza y nada salió como pensé que sería al conocer a mi omega, y desde allí sólo he estado dando tumbos tontos esperando que las cosas sean como deben ser pero... pero arruinandolo al mismo tiempo. Luego de que te conocí, Erik... no pensé, no me preparé mentalmente, para asumir que iba a pasar tanto tiempo antes de que me reconocieras. Creí que sólo serían semanas, pero no sabía lo mucho que estabas peleando contigo mismo. Supuse que en poco tiempo te tendría a mi lado como pareja pero, a medida que más nos conocíamos, tú te volvías mi amigo y yo... yo no quería ser tu amigo. La noche que salimos a festejar el cumpleaños de Sean, yo pensé que estabas reconociéndome, y no tienes ni idea de lo emocionado que me sentí. Luego, te fuiste con una chica rubia a la barra y morí de celos, y... terminé follando con Moira en el baño-admitió con pesadez. Erik cerró los ojos con fuerza y negó con la cabeza.

-No quiero oírlo-susurró.

-Pero debes. Tienes que oirlo-dijo con firmeza y se aproximó otro paso, la fuerza del metal seguía intacta, empujándolo hacia atrás para que no se acercara-. Me arrepentí de inmediato. Al otro día entraste en celo y, luego de que te masturbaras entre mis brazos, salí completamente caliente y... joder, lo hice de nuevo, y me arrepenti, pero no tanto porque... sino me calmaba no iba a tener la fuerza de voluntad para mantenerme lejos mientras tu celo pasaba. Luego de eso, cuando tu y yo empezamos a relacionarnos, y empezaron a pasar cosas, no volví a tocarla-y a pesar de que había querido contarle toda la verdad, Charles prefirió omitir que, cuando se pelearon, justo el día en que tuvieron la cita donde hicieron el amor, también lo hizo con ella. No creyó que fuera necesario, ya era mucho lo que le estaba diciendo-. Después de lo de Cuba, Erik... ahí no puedo defenderme a mí mismo, porque yo no era yo al cien por ciento, era alguien desesperado, con el corazón roto, y no tienes idea de la cantidad de idioteces que hice. Me ahogué en alcohol, me vine cuesta abajo, Sean convenció a Moira de volver a la mansión y... joder, no tengo ni idea de cuántas veces nos acostamos, porque en mi cabeza ninguna vez fue con ella, sólo era una absurda y patética forma de dejar mi mente en blanco. Cuando tú volviste y me reconociste, ella supo que había encontrado a mi omega y, desde allí y hasta el día de hoy, no la he tocado ni tampoco lo haré. Ella se fue de la mansión y no volvió hasta el día que tuviste tu celo de nuevo y la viste en el pasillo. Cuando pudimos hablar, me contó que estaba embarazada y... mi mundo se vino abajo Erik, porque tú me habías reconocido hacía tan poco y me ibas a odiar. Tuve tanto miedo, ahora pienso que debí decirte pero... joder, no sabía cómo. Y... no sabía cómo actuar, no quería arruinarlo todo, yo no deseaba ese hijo, ni siquiera sabía si era mío porque ella y Sean...

-¿Qué?-preguntó el polaco, aturdido, levantó el rostro para verlo nuevamente a los ojos. Charles apretó los labios.

-No sé si ese niño es mío porque ella y Sean tuvieron un amorío-admitió. Al oírlo Erik rió, resignado, y negó con la cabeza-. Pero no puedo echarla de la mansión, sea mio o no, debo apoyarla, porque podría ser mi responsabilidad y nunca me perdonare de no haberlo hecho. Y si es de Sean... él es un niño, joder. No quiero ni pensar en lo que podría pasar.

-Me cuesta digerirlo-admitió, volvió a centrar la vista en el piso mientras dejaba escapar un largo suspiro-. Pero... si ese niño es tuyo, tú siempre has querido una familia Charles, y podrás tenerla. Es lo que siempre has querido, es tu final feliz, yo no sé si puedo p...

-La única familia que quiero es contigo. No me importa si solo somos tu y yo hasta el final, mientras estés conmigo. Prefiero que estemos solos a... a tener una "familia" con alguien más. Yo te amo, eres la razon de mi vida-vio que Erik temblaba sutilmente. La fuerza, que la hebilla del pantalón hacía, se aflojó y él aprovechó esa oportunidad para acercarse en grandes zancadas. Al tenerlo enfrente, contempló su pose derrotada, apoyado en la mesada y con la cabeza baja, y no pudo contenerse e estirar sus manos y tomar las ajenas-. Yo te amo, con todas mis fuerzas y...-el sollozo de Erik cortó su discurso.

-No sé si puedo perdonarte, no lo sé. Duele mucho. Me traicionaste y...

-Lo sé, y... voy a intentar compensartelo, y esperare hasta que me perdones. Pero tienes que decirme que hay una oportunidad de arreglar lo nuestro-apretó una de las manos ajenas, mientras la otra levantaba el mentón de Erik. Los ojos celestes se clavaron de lleno en los suyos, ambos tenían las miradas rojizas y cristalinas, las bocas hinchadas ligeramente y la nariz congestionada. Viéndolo de cerca, Charles pudo ver lo mucho que este asunto lo había afectado, y era raro porque estaba acostumbrado a que su omega sea alguien fuerte. Erik le observó fijamente mientras pensaba lo que le había dicho Emma, sobre que si miraba a Charles a los ojos y lo amaba iba a poder olvidarlo todo. Y él lo amaba, y con sólo mirarlo sentía la necesidad de abrazarlo y besarlo y embriagarse en su aroma. Se abstuvo de hacerlo y bajó su vista, no sabía qué hacer, no podía odiarlo ni estar lejos suyo pero le costaba tanto perdonarlo-. Te amo.

"¿Vas a dejar que toda su historia se vaya a la mierda por un problemilla?", no pudo evitar recordar las palabras de Emma, y cuando alzó de nuevo la mirada y chocó con los ojos azules de Charles, su corazón latió rápidamente y lo supo: no iba a dejalo ir.

-Yo también-respondió. El telépata suspiró con alivio, se puso ligeramente en punta de pies para quedar a la misma altura, mientras su mano se deslizaba del mentón ajeno hacía su nuca y lo jalaba. Erik se dejó ir, hasta que sus frentes chocaron y sus alientos se mezclaron, ambos miraban los labios del otro con atención-. Te amo-susurró. A esa distancia pudo ver los ojos de Charles, tan enormes y azules, brillosos por las lágrimas contenidas, su piel blanca hacía resplandecer el tono rojo de los labios. Con lo triste y arrepentido que se veía hubiera sido imposible no perdonarlo. Erik tomó una de las decisiones más difíciles pero más maduras que había tomado en su vida: decidió ignorar el pasado, aceptar una culpa compartida y apostar todo su esfuerzo en ese amor que tenía el poder de acelerar su corazón y romperlo al mismo tiempo. Selló todo con un beso, sus labios se tocaron después de tres semanas y ambos supieron que no iba a ser fácil pero que iban a esforzarse por que todo funcionara.

Sus corazones latieron al mismo tiempo y sanaron un poco cuando supieron que estaban juntos en esto: que pasara lo que pasara darían lo mejor de sí para estar juntos. Ese fue el momento en el que descubrieron que se amaban de verdad, más allá de cualquier cosa.

**CHERIK**

Moira sintió el corazón latiendole histéricamente en el pecho cuando golpeó la puerta de la habitación de Sean. Sabía que estaba por enfrentarse a una situación complicada, y no tenía ni idea de qué esperar. Pasaron un par de segundos antes de que la puerta se abriera y frente a ella apareció el joven pelirrojo. Habían estado evitándose ambos, ella porque le resultaba difícil verlo así, ya que lucía más vulnerable desde que era un omega, y él porque no quería que ella lo viera de esa manera. Ya había sido incómodo la vez que intentó volver a estar con ella, pero la chica lo apartó diciendo que todo era muy raro siendo él un omega. Y lo era. Sean se había pasado su celo gimoteando, deseando a una mujer que nunca podría darle lo que él necesitaba actualmente. Lo peor de todo era que, por más que le había insistido a Hank, él le había dicho que por el momento no volviera a inyectarse ya que era peligroso.

-¿Puedo entrar?-preguntó ella, él se vio ligeramente incómodo, pero finalmente le hizo un lugar para que pasara por la puerta. A pesar de que Moira no era de tener un olfato muy sensible, ni bien entró en la habitación pudo identificar un aroma dulce en el ambiente. En momentos como ese era bastante obvio que la esencia de su ex amante había cambiado.

-¿Quieres sentarte?-preguntó, señalándole la cama. Ella asintió algo incómoda antes de acomodarse. El chico se mantuvo de pie, apoyado en un escritorio, guardando cierta distancia. La agente se preguntó si era alguna forma de resguardar su nuevo ser-¿Necesitas algo?

-Tenemos que hablar-los ojos castaños se clavaron en los azules del joven. Joder, verlo allí parado con sus mejillas salpicadas en pecas hacía que se viera más infantil aún y esto parecía absurdo-. Seriamente.

-Siempre he sido serio contigo, aunque nunca lo apreciaste-no pudo evitar reprochar. Ella suspiró y desvió la mirada, sintiéndose incómoda, aparentemente, esto iba a ser más difícil de lo que había pensado. Se aclaró la garganta y prosiguió.

-Estoy embarazada-soltó sin tacto alguno, porque siempre había tenido la capacidad de ser directa, por algo tenía éxito en una agencia de puros hombres. Ignoró la cara de shock del menor y continuó-. Me parece que es justo decirte que este niño podría ser tuyo, ya que no nos protegimos en nuestros encuentros. Me temo que no estaremos seguros hasta que nazca, pero es apropiado que lo sepas. De cualquier manera, no pienso imponerte ningún tipo de responsabilidad ni tampoco me debes nada, sólo quiero ser sincera y...

-¿Me estas diciendo que vamos ser padres?-preguntó. Y su tono ansioso y sus ojos brillantes hicieron que algo dentro de Moira se moviera, esa era una de las reacciones que habría esperado de su pareja si le decían que estaba embarazada: ojos brillosos y una expresión iluminada pero al mismo tiempo incrédula, como si temiera creerlo para no hacerse ilusión. A pesar de que verlo así le aceleró el corazón, se mantuvo seria.

-No. Digo que este niño podría ser tuyo, pero podría ser de Charles. Es algo que n...

-No-la cortó con seguridad-. Este hijo es mio.

-Sean, es una posibilidad pero...

-Lo siento en las venas Moira, y aunque no lo fuera... con lo que te amo sería imposible no amarlo-el chico se había aproximado hasta quedar enfrente de ella. La castaña levantó la vista para mirarlo, se sentía emocionada por esas palabras ya que era lo que cualquier mujer en su situación querría escuchar, pero no exactamente del hombre que le hubiera gustado.

-Eres un niño-murmuró, apretando los labios. Sean le sonrió antes de inclinarse, quedando sus rostros enfrentados.

-Pero esta es la certeza de mi vida-se miraron fijamente a los ojos, él se acercó lo suficiente para que sus alientos se mezclaran-. Te amo, y espero que al fin lo veas-ni bien terminó, unió sus labios en un beso, y antes de Moira pudiera procesarlo, su boca ya estaba respondiendo.

**CHERIK**

Después del beso se quedaron cerca, mirándose a los ojos. La mano de Charles se mantenía en la nuca de Erik, para no dejarlo apartarse, aunque el omega no tenía esa intención-Te extrañe muchísimo-susurró. Erik apretó los labios pero finalmente sonrió un poco.

-Yo también-terminó por responder, en un susurro bajo-. Creo que ya estaba volviendome un poco loco-admitió. Charles le acarició el cabello, peinandolo hacia atrás, se mordió los labios antes de volver a besarlo, con algo de urgencia.

-Igual yo. Erik...-la otra mano del telépata abrazó su espalda baja, acercandolo un poco más-Te necesito-confesó. Sus ojos miraron con atención los ajenos, Erik frunció ligeramente el ceño-. Estas semanas yo realmente te he necesitado, y necesito tenerte para...

-Lo entiendo, pero... no es el momento-finalmente las manos del magnético se apoyaron en sus caderas y lo apartaron un poco-. Ni el lugar. Este es el cuartel de La Hermandad, hay una telépata que va a meterse en nuestras cabezas, y las paredes son tan delgadas que todos escucharan y...

-Vamos a la mansión-cuando dijo esas palabras, la expresión del pelirrojo se endureció.

-No voy a volver allí, Charles. No mientras esté ella. Lo siento, pero no quiero cruzarmela, si lo hago yo...-guardó silencio durante un momento, miró de nuevo a los ojos del castaño notando que este lo observaba con preocupación-. Me pediste que te perdone y... voy a hacerlo, pero necesito tiempo ¿si? Vamos a superar todo esto, pero no ahora, no así, de repente. Sólo dame un poco más de tiempo... por el momento no me siento preparado para... "esto"-dijo, haciendo referencia a un encuentro sexual-, ni tampoco de ir a la mansión y enfrentarme con todo lo otro.|

-¿Entonces nosotros..?

-Estamos bien... pero tomemoslo con calma, ¿puede ser?-el castaño tardó un rato en reaccionar, pero cuando lo hizo, sonrió y se puso de puntas de pies para darle un rápido beso.

-Claro que sí-aseguró, prácticamente sin separar sus bocas-. Haré lo que sea para arreglar las cosas, lo que me pidas.

-Ya veremos qué será-bromeó, luego, sus bocas volvieron a unirse. Estuvieron así alrededor de media hora, hasta que Erik le aseguró a Charles que iban a reunirse pronto y este tuvo que volver a la mansión ya que se había marchado repentinamente. Hubo un último beso antes de que Azazel se desapareciera con el telépata, a los pocos minutos Emma ingresó mirándolo con la ceja alzada.

-Pensé que iba a tener que recordarles que aquí vivíamos varias personas juntas, que iba a tener que obligarlos a no tener sexo y que finalmente te irias a la mansión con él-admitió la chica, sin pudor alguno. El omega bufó, aunque sintió sus mejillas arder ligeramente.

-Por el momento no planeo ir a la mansión-admitió-. No mientras esté ella-Emma se quedó mirándole con los ojos abiertos como plato, luego terminó de acercarse, aún luciendo incrédula, antes de fruncir el ceño y jalarle una oreja.

-¿Estas demente? ¡Si tu no vas, va a ser como si ella hubiera ganado! Se queda con el hombre y la casa, y tu te quedas aquí como un tonto. ¡Tienes que ir y demostrarle que no te afecta para nada, que no te interesa si van a tener un hijo! Tienes que demostrar que Charles es tuyo y que no importa cuánto se interpongan, siempre lo sera-Erik se le quedó mirando, algo asombrado, parpadeó un par de veces y frunció el ceño.

-¿No voy a lucir como desesperado?-preguntó, algo intranquilo.

-¡Claro que no! Vas a poner a esa humana en su lugar y tendrás a tu alfa a tu lado. No la dejes ganar-lo ultimo lo dijo con firmeza, tanta firmeza que Erik puso una expresión seria y asintió. Al haberlo convencido, Emma sonrió-. Realmente debería escribirte un manual de cómo se maneja una relación-no pudo evitar bromear. Erik la continuó mirando, aún seriamente. Emma era hermosa, segura, agradable... perfecta, y en ese momento él se dio cuenta que hacía mucho tiempo que su vida se hubiera ido al diablo si no la tuviera a su lado. Sintió algo extraño en el vientre y, a pesar de saber que iba a oírse patético, no pudo contenerse de hablar.

-Te quiero, Emma-admitió, ganándose una mirada completamente sorprendida por parte de la rubia-. Eres mi mejor amiga-agregó, y se abstuvo de agregar que quizás era la única. La chica lució sorprendida un par de segundos más, luego frunció el ceño y contempló seriamente el rostro de Erik, para finalmente sonreír un poco.

-Los omegas son tan sentimentales-concluyó, pero inmediatamente lo abrazó y le besó la mejilla. Con eso, Erik supo que él también era el mejor amigo de ella y se sintió extrañamente feliz. No estaba solo. Desde que conoció a Charles, con o sin él, no lo estaba; y eso era bueno. Charles cambió su vida para bien.

**CHERIK**

Unos días después, Erik había aparecido en la mansión, para emoción del telépata, que ni bien lo vio se sintió sumamente feliz. Estaban en la biblioteca, que era su lugar más habitual, y la sonrisa de Charles era indisimulable. Había esperado no verlo allí durante algún tiempo, así que que apareciera de la nada había sido una grata sorpresa, sobre todo porque vino sólo a visitarlo, sin otra intención aparente. Ni bien lo vio se dirigieron al estudio, donde iniciaron una partida de ajedrez, llevaban demasiado tiempo sin relajarse en uno de sus juegos y, recién ahora, Charles se daba cuenta de cuánto lo había extrañado.

-Pensé que no ibas a venir por aquí en un tiempo-no pudo abstenerse de comentar, mientras movía una ficha. Los ojos de Erik le miraron con atención, luego contempló el tablero un momento y, recién cuando tomo una pieza, respondió.

-Es mi casa también, ¿verdad?-preguntó, sonriendo sutilmente y alzando una ceja. La sonrisa del castaño se acentuó aún más si eso era posible. Eso sólo le confirmaba que de verdad ambos estaban esforzándose por arreglar todos sus asuntos. Escucharlo hablar de que "ese era su casa", hacía que el corazón del telépata se acelerara.

-Por supuesto, estoy muy feliz de tenerte aquí-al decir eso, se levantó y caminó hacía a él. No tuvo recato alguno en sentarse sobre sus piernas, e inmediatamente los brazos del omega rodearon su cintura. Sus brazos no se quedaron quietos y se enredaron en el cuello de Erik, aprovechando para acercarlo un poco y darle un casto beso, que terminó siendo tan urgido como los que solían compartir siempre.

-Además, ya se me ocurrió una cosa que puedes hacer para que termine de perdonarte-comentó, con una sonrisa traviesa. Charles ladeó ligeramente el rostro y lo miró con curiosidad.

-¿Ah, sí? ¿Que sera?

-Quiero una de esas cajas de bombones que tanto te gustan. Creo que Emma se merece una-comentó. El alfa no pudo no estar de acuerdo, después de todo, era gracias a ella que podían estar así de nuevo. Semanas atrás todo se había ido al diablo, pero ahora parecía que las cosas iban mejorando, le debía mucho a esa mujer. Con algo de pereza, pero impulsado por ese enorme agradecimiento, se levantó e inmediatamente buscó dos cajas para entregarselas.

-Tanto ella como Raven me han ayudado mucho, así que dale una a cada una-comentó. Erik asintió, dejándolas en la mesita a su lado, mientras jalaba al castaño para que volviera a sentarse en su regazo, y retomar una sesión de besos que les hizo olvidarse momentáneamente de la partida. Medía hora más tarde, Charles se arrepintió de entregarselas tan temprano, ya que su pareja en algún momento dejó de abrazarlo para buscar a tientas la caja y tomar un bombón. Él le miró con el ceño fruncido, ya que no eran para ellos, pero a pesar de todo sonrió... total, tenía una más guardada por algún lado-. Pensé que no te gustaban-comentó, limpiando con sus dedos la comisura de esos delgados labios que había quedado manchada de café oscuro.

-Claro que sí, sólo que las cosa dulces me empalagan-comentó, mientras tomaba otro, contradiciendo completamente sus palabras. Charles le miró con una expresión divertida.

-No se nota-se burló, mientras le miraba morder por la mitad el bombón. Erik rodó los ojos y terminó de comerlo, relamiéndose los labios como si aún quisiera más. Sus ojos brillaban con una gula que poco tenía que ver con la lujuria (lo cual solía ser normal), y más con la glotonería. Extrañamente, a sus ojos, Erik nunca fue una persona golosa sino que era de aquellos que veían la comida como algo indispensable más que como un placer. A pesar de que se deleitaba, nunca era en exceso.

-Tengo hambre-respondió con simpleza. Charles sólo dejó escapar una risa y lo besó, mientras él también tomaba uno para comerlo, después de todo, mirarlo y sentir el sabor en sus labios le generó un antojo. Media hora más tarde, la caja estaba por la mitad y sus bocas embarradas de chocolate por los bombones que compartían mientras se besaban. El telepata era alguien que guardaba esos dulces como un tesoro y nunca comía de más, pero la ocasión lo ameritaba: no había nada mejor que estar sentado en la falda del omega, abrazado a su cuello y robandose pedazos de chocolate uno de la boca del otro.

Para ser alguien que se empalagaba fácil, Erik lucía muy goloso y sus labios parecían más concentrados en el acto de saborear que en el de besar. Mientras que el castaño en realidad disfrutaba del contacto de sus bocas. Charles sólo pudo sonreír mientras acercaba otro bombón a su boca y, en cuestión de segundos con un hábil movimiento, .la lengua del omega se enterraba en su boca y se lo robaba, deshaciendolo con el calor de sus labios y bebiendo su sabor. Ambos estaban completamente enchastrados, pero eran muy felices y los besos dulces pronto se volvieron sabor pasión.

Bueno, que tal ?

Espero Que les Haya gustado mar AUNQUE Poco ONU ! No se, Siento que saque de un caracter los personajes y eso me pone muy nerviosa. Espero no lo odiaran!

Agradecere SUS comentarios! un beso !