Capítulo 9.-Parte de Konoha
Sentía en su pecho el sosegado latido de su corazón, casi imperceptible, cada pulsación más alejada de la otra, como si en cualquier momento se fuera a detener, pero no lo hizo; sus palpitaciones se mantuvieron firmes, constantes en su aletargada rítmica, hasta que sintió cierta fricción en su hombro descubierto, despabilándola de su fortuito trance.
Su postura apacible se diseminó, percatándose de la cercanía de esa persona al sentir su hombro rozar con su brazo. No sabía cómo actuar ante la proximidad o que debía sentir, pero a decir verdad, no le molestaba como creyó que pasaría, pues de alguna forma le hacía sentir acompañada en toda esa infortunada situación.
Era extraño cómo de repente esa persona a la que conocía tan poco o nada había cambiado en su percepción tan rápidamente; tal vez era a causa de una que otra palabra intercambiada, algunas veces algún diálogo perdido entre medio del silencio compartido lo que la había hecho cambiar de parecer, haciendo que lo que le parecía inadmisible al principio, ahora estaba finalmente considerándolo… No, más bien, había logrado aceptarlo de alguna forma.
Miró de soslayo, vislumbrando el turbio perfil de Gaara, se notaba impasible, solemne y se preguntó si en su interior estaría tan calmado como aparentaba o si estaría sintiendo lo mismo que ella o en qué estaría pasando por su absorta mente ¿En las palabras recitadas por el Señor Feudal? O tal vez ¿Inmerso en sus propios pensamientos? ¿Cuestionamientos? No podía saber con exactitud, y estaba segura que nunca lo haría. Después de todo era una persona reservada y ella aunque fuese a convertirse en su esposa, nunca la sentiría como tal.
Y con ese pensamiento regresó simplemente a observarlo exteriormente.
Sakura alzó ambas cejas al notarlo por primera desde hacía unos días, ni siquiera lo había observado esa misma tarde, cuando ocurrió el incidente y tuvieron la pequeña charla que la trajo hasta este momento, pero ahora, bajo la tenue luz de las farolas podía vislumbrarlo con pertinencia.
El cabello rojo peinado hacia atrás, dejando al descubierto por completo la frente que siempre se mantenía parcialmente oculta por el flequillo, el traje formal color negro que contrastaba con su pálida tez, nunca creyó que algún día vería a Gaara de esa forma ni mucho menos junto a ella; pero ahora se encontraba ahí, rozando su hombro desnudo con la tela del traje ¿Él se habría percatado del superficial toque?
No, negó sutilmente con la cabeza, de haber sido así, se hubiese alejado.
Pero no era la vestimenta o el sobrio peinado lo que había llamado su atención en primer lugar, no era nada en particular, era su todo, el conjunto lo que le parecía peculiar ¿Siempre se había visto así? O era la primera vez… tal vez la primera que ella haya presenciado.
Era extraño pensar en ese momento que la persona junto a ella hubiese sido alguna vez aquel niño lleno de oído y rencor, un niño carente de amor que se vio obligado a encontrar como su única satisfacción el arrancar vidas, ese niño había desaparecido por completo, no había rastro del ser poseído por el Shukaku ¿Desde cuándo? No podía recordar cuando fue la primera vez que se había percatado de eso, tal vez fue en este mismo instante que lo hizo, pero no le parecía que fuese así, sentía como si en su interior ya lo sabía.
El hombre a su lado era Sabaku no Gaara, el Kazekage, no la pobre alma insomne que había sido poseído por el demonio de una colas.
De pronto, sintió esa necesidad de conocerlo mejor, de ser la persona que conocía sus secretos, sus experiencias, sus pensamientos… aunque por ahora se conformaba con observarlo.
En su curiosidad, Sakura ladeó la cabeza para escudriñarlo mejor, la postura firme, los labios sellados, la nariz respingada que antes no había notado, la piel clara con pequeñas, difuminadas y casi imperceptibles pecas en su pómulo y el puente de la nariz ¿Siempre habían estado ahí? Y esos ojos cristalinos, traslúcidos, como el mar en calma que la observaba sereno, paciente y tal vez con un ápice de… ¿Eh? Sakura desvió de inmediato su mirada, clavándola en el suelo, sintiéndose avergonzada y sorprendida al mismo tiempo.
¿Acaso ella estaba mirando cautivada a Gaara? Y ¿Él la mirada a ella también? ¿Había visto bien? Sakura parpadeó simultáneamente desconcertada.
No ¿Cómo podía ser posible? ¿El Kazekage mirarla? ¡Por favor! Seguro era su imaginación trabajando bajo los significativos nervios que toda novia experimentaba en el día de su boda.
Eso tiene que ser.
Si algo tenía claro, era que el Kazekage nunca la miraría y mucho menos de esa forma tan… ¿empática? Él era una persona reservada y con la única prioridad de mantener el bienestar de su Aldea y el País del Viento. Nunca sentiría curiosidad por ella, por más que estuviese convirtiéndose en su esposa, al final, el único lazo que los unía era el compromiso.
Nada más y nada menos.
Sakura soltó el aire retenido en una prolongada e inaudible exhalación. Pero la curiosidad volvió y empezó a carcomer su interior con la misma pregunta formulándose una y otra vez ¿Había visto mal? Sí… ¿Tal vez?, ¿No?, no estaba segura, se había sentido… real. Así que sin demora, volvió a dirigir su mirada a su costado, su pulso cada vez más acelerado conforme sus ojos se hacían camino por el largo de su manga, sus orbes se detuvieron en el cuello de Gaara, junto en el límite en donde el saco rozaba con las puntas rojas ¿Por qué de pronto estaba mucho más nerviosa? No era como si se fuese a sentir decepcionada sino la estuviese mirando como ella a él.
Seguro había sido su imaginación, reaseguró en su interior.
Sus pupilas subieron hasta el rostro masculino, observándolo a través de sus pestañas y el verde se entrelazó con el aguamarina en un furtivo instante que pareció perdurar; embelesándola con el movimiento del oleaje en su traslúcida iris, ondeando serenamente como la marea en verano, sintió que flotaba ligera bajo una noche tibia, dejando que el flujo del agua la llevara su cuerpo a tierras desconocidas y lejanas, a su propio paraíso. Ese sentimiento que solo duró un instante continuó hasta que los labios de Gaara le regalaron una sonrisa de medio lado.
Sakura clavó la mirada en el suelo nuevamente. El gesto había provocado todo tipo de sensaciones, cada parte de su interior retorcerse, el vértigo la invadió, sintió su estómago removerse y sus manos empezaron a sudar ¿Qué estaba pasando? No se había sentido así desde… desde…
Su corazón dio un salto cuando sintió el tibio calor corporal sobre su mano. Sus ojos se ensancharon cuando se percató que la mano de Gaara era la que se encontraba sobre la suya, sintió el calor estancarse en sus mejillas, su respiración agitarse un poco y su piel se erizó.
Observó los labios de Gaara moverse pero ningún sonido salió de ellos. ¿Le habría dicho algo? ¿Sería importante?
Una exhalación tremolante salió de sus labios entreabiertos sin percatarse, sentía las miradas posarse en su persona, pero solo le preocupaba una sola sin saber por qué.
─¿Señorita Haruno?
Al parecer había estado tanto tiempo inmersa en sí misma que había olvidado que se encontraba en la ceremonia de matrimonio que ella misma había casi rogado por que ocurriera esa misma noche y ahora, los impacientes Señores Feudales se encontraban esperando algún tipo de respuesta.
¿Cuál era la pregunta?
Dirigió su mirada hacia los asientos a su costado, no sabía que estaba buscando, tal vez algunas facciones conocidas o tal vez la respuesta que tanto esperaban los Señores Feudales. Todos los rostros en los que posaba su mirada eran extraños, desconocidos en su totalidad ¿Quiénes eran estas personas? Entonces, cuando estaba por darse por vencida, contempló con gran alegría el rostro que hizo despejar su nublada mente, la persona que a pesar de todo reconocía como su propia familia, ella asentó la cabeza y con ello reafirmó su confianza.
─Acepto
Y con solo esa simple palabra, ya no era más Haruno Sakura de la Aldea Oculta de la Hoja.
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No hubo votos ni romance, solo promesas intercambiadas entre la formalidad y agradeció que fuese así. No habría soportado profesar ni escuchar palabras vacías, nadie merecía ser engañado.
Estaba cansada física y mentalmente, solo quería regresar y dormir hasta que su cuerpo se sintiera mallugado de permanecer acostada tanto tiempo.
─Gaara ─la voz de Temari surgió en un susurro de entre las demás voces.
El Kazekage dirigió la mirada a su hermana mayor y asentó la cabeza cómo si hubiera una pregunta implícita en su simple nombre.
─Sakura ─colocó su mano en su hombro─, ¿Me acompañas?
─Claro ─escapó de sus labios.
No tuvo que pensarlo ni un instante, lo que más deseaba era salir de ese ambiente pesado que oprimía su interior, ni siquiera había tenido la oportunidad de acercarse a Tsunade-sama.
Al salir, sintió el ambiente cálido de las noches en Suna a las que estaba empezando a acostumbrarse, el aire llevaba consigo partículas de arena que colisionaban con su cuerpo provocando pequeñas molestias aquí y allá, pero de alguna forma le reconfortaba sentir algo ajeno a los sentimientos que trataba de olvidar. Toda la ceremonia había transcurrido extrañamente, tan calmada como si todos estuviesen a la espera de que en algún momento algo estallara, de que algo saliera mal, pero no fue así; aún en las calles se sentía tensión en el ambiente, mucho más después de lo ocurrido con Matsuri quien había sido la aprendiz del Kazekage y que ahora, se encontraba custodiada hasta su sentencia por traición.
Estaba tan inmersa en sus pensamientos que no fue hasta que sintió la tela sobre sus ojos que regresó a la realidad.
─¿Temari? ─llamó inquieta─. ¿Qué estás haciendo?
A pesar de la reciente acción, trató de permanecer relativamente tranquila, esperando una explicación. Temari no permitiría que le hicieran daño, no porque fuese su amiga o ahora parte de su familia, sino simplemente porque si algo le ocurría a ella, su hermano menor era quien pagaría el precio.
─Lo siento Sakura, confía en mi ─dijo con tanta certeza que no dudo en creer en su palabra─, todo tendrá sentido en un momento
Temari la guio por las calles de Suna, sentía la arena colarse en sus zapatos, el tibio aire nocturno envolverla en una ráfaga pasajera, escuchó el ulular del viento al recorrer las angostas calles y los sonidos de los animales a la lejanía. Nunca antes el desierto le había parecido tan llamativo como en ese momento.
Sin darse cuenta, había olvidado que Temari la estaba guiando hacia lo desconocido hasta que se detuvieron.
Sakura arrugó la nariz al sentir el olor inconfundible a humedad embargarla en una mezcla dulce y musgosa. Ese, sin dudarlo era olor a Konoha.
Resopló con anticipación, mordisqueó su labio inferior en busca de sostén ante los olores familiares de su lugar de nacimiento. No podía ser posible ¿Cómo? Pero era el mismo singular aroma que todas las mañanas percibía desde la ventana de su balcón. Sentía en su piel el rocío en el amanecer y la frescura en el aire.
─Espero te guste ─en la voz de Temari se notó el tono entusiasmado y de un tirón, se deshizo de la venda en sus ojos.
Un mar de colores embargaron sus pupilas y no pudo evitar que un sollozo escapara de sus labios, pero no le importó, la belleza de ese lugar le recordaba a Konoha, a los bosques en su alrededor, ese sentimiento avasallador se hizo presente en infinitas oleadas que continuaban conforme sus ojos recorrían el lugar.
Las pequeñas luces adosadas por cada miembro del esqueleto de la construcción iluminando cálidamente el ambiente, el cielo estrellado visible en la cúpula de cristal, los pequeños árboles erguidos en la lejanía, las flores de todo tipo de colores sobre mesas, otorgándole vida a ella misma. Ese lugar era un sueño.
─¿C-Cómo? ─sus palabras se atragantaron en su garganta a causa del nudo que se había formado; si abría la boca estaba segura que un sollozo aún más audible iba a resbalarse de entre sus labios.
─Fue idea de Gaara ─dijo con orgullo en cada palabra─. Es tu regalo de bodas
Sakura frunció el entrecejo completamente perdida ante la declaración ¿Idea de Gaara? El haber tenido el detalle de solo haberlo pensado era fuera de su personalidad o de la que creía conocer.
─¿Te gusta?
─¡Me encanta! ─su voz sonó quebradiza y mucho más alto de lo que había pretendido─. ¡Gracias! ¡Mil gracias!
─No me agradezcas a mí, él lo planeo después de todo ─soltó una risita divertida─. A demás, tuvimos un poco de ayuda
─Es verdad, y fue un lío traer todas esas flores desde Konoha, espero lo aprecies, frente de marquesina
─¿Ino?
Giró sobre sus tobillos, encontrándose con el cuerpo de su amiga. Sakura tapó su boca con su mano, evitando que saliera un grito de sorpresa de su garganta; sus piernas se movieron sin su consentimiento, acortando la distancia entre ella y su mejor amiga, sintió el aroma distintivo de Ino y sin percatarse, la rodeó con sus brazos, como si se estuviese aferrando a algo mientras la corriente la llevara.
─Me estás lastimando ─soltó en una bocanada de aire.
─Lo siento ─dijo aflojando la intensidad de su abrazo─, pero no puedo créelo
Escuchó la risa de Ino cosquillearle en su nuca.
─Yo tampoco… ─Ino la tomó de ambos hombros y la alejó unos centímetros para contemplarla─. ¡Te has casado con Gaara! Digo, eso es todo un acontecimiento, no paran de hablar sobre tu matrimonio en Konoha, eres una celebridad
Sakura sintió su interior contraerse y una punzada dolorosa en su corazón, por un momento lo había olvidado.
─¿Y para mí? ¿No hay abrazo?
Alzó la mirada y sus piernas flaquearon, sus ojos se encontraron con esa persona que solía alegrar sus días, con la persona que pasó la mayor parte de su vida, la persona que hace no mucho se había ido y pensó no ver por un largo tiempo.
─¡Naruto!
─Te extrañe Sakura
Naruto abrió sus brazos y sonrió tan brillante, tan cálidamente que se vio atraía a sus brazos. Se sintió protegida como otras tantas veces, sus pesares totalmente dispersados ¿Cómo era que Naruto siempre lograba relajarla? Esa parte de él es lo que lo hacía Uzumaki Naruto después de todo. Sakura sonrió tontamente recordando todas las veces que la salvó, las noches que compartieron junto a una fogata en alguna misión, las conversaciones tontas y algunas veces sentimentales. ¿Cuándo sería la próxima vez que lo vería? ¿Qué hablarían frente a frente? Tenía que disfrutarlo como si fuese la última vez.
Ni siquiera se había percatado cuando las lágrimas empezaron a salir de sus ojos, mojando la túnica de Naruto, ni cuando su mano empezó a acariciar su cabello.
─Am… ─Ino carraspeó y pareció como si los hubiera sacado de algún tipo de trance porque ambos se distanciaron mínimamente─. No quisiera interrumpir, pero tenemos tiempo limitado
─¿Eh? ¿Cuándo regresan?
─Al amanecer del día siguiente ─la voz de Naruto sonaba suave, como si quisiera mitigar el impacto de cada palabra.
─Nosotros solo venimos como parte de tu regalo de bodas, trabajamos todo el día en el invernadero, Yamato se extenuó tanto que ya se ido a dormir
─¿El capitán Yamato también vino?
─¿Cómo crees que esos árboles crecieron tan rápido? ─comentó con una ceja alzada y ambas manos a los costados de su cintura formando un par de azas.
─Fue todo tan sorpresivo y hermoso que no tuve tiempo para asimilarlo ni mucho pensar en los detalles
─Obvio es hermoso, todas estas flores provienen de la mejor Florería de todo el mundo shinobi: La Florería Yamanaka
Las risas inundaron el invernadero,
─Por cierto Sakura ¿Qué tal estuvo la ceremonia? ¡Ush! Me hubiera encantado asistir
─Lo sé, a mí también me hubiese gustado tenerlos a mi lado, pero era un evento privado
─Pero ahora estamos aquí ─Ino acortó la distancia, posando su mano en el hombro de Sakura, acariciando calmadamente su piel con el cariño que cualquier amiga le proporciona a otra.
─Y ahora tienes parte de Konoha en tu patio trasero ─Naruto sonrió de nuevo, rascando su nuca.
─Fue un lindo detalle por parte de Gaara ─dijo seriamente─, tienes un esposo inteligente frente de marquesina ¡Lo que daría porque algún pretendiente hiciera un gesto tan romántico como este! ─suspiró en su ensoñación─, sino fuese que lo conozco diría que el hombre está enamorado de ti ─Ino rio divertida.
Sakura suspiró, aún si en el corazón de Gaara hubiese un ápice de probabilidad que sintiera algo por ella, no estaba segura que ella lograría quererlo.
─Tienes razón, después de todo esta unión es solo una alianza entre nuestros países
─Sakura…
Ino parecía arrepentida de sus palabras, como si solo recientemente se hubiese percatado de la severidad del matrimonio de Sakura.
─Bueno ¿Quién quiere ir a cenar?
─¡Un momento!
─¿Qué sucede Naruto?
─La última vez Sakura y yo había llegado a un arreglo ─subió su mano derecha hasta su barbilla, tallándola pensativo─, la próxima vez que visitara Suna, Sakura haría ramen casero
Sakura contempló a sus amigos, Naruto riendo mientras Ino se encargaba de regañar al despreocupado Naruto quien recargaba su nunca en sus manos entrelazadas y pateaba alguna roca imaginaria. Sakura soltó una carcajada que interrumpió la discusión, extrañaba todo eso sin haberse dado cuenta ¿Cómo era posible extrañar hasta las peleas con Ino-cerda? Su estómago empezaba a doler de las convulsiones que le habían provocado. No se había sentido tan bien desde la última visita de Naruto.
Agradeció internamente a Gaara por haber pensado en ella, por haber traído a sus amigos hasta Suna solo para verla y por esa parte de Konoha que se quedaría por siempre junto a ella.
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Era tarde cuando Sakura regresó a su nueva habitación, la que compartiría desde esa noche con su esposo. Se sentía intranquila mientras lo esperaba, metida entre las sábanas, su corazón latía estrepitoso, como si en cualquier momento fuera a salir de su pecho, su cuerpo temblaba ante el solo pensamiento de que en cualquier momento Gaara entraría por la puerta y compartirían más que solo alguna mirada y un par de palabras.
La espera la inquietaba aún más, Sakura mordisqueó su labio inferior en busca de sosegar sus nervios sin éxito.
─Veo que te has instalado
Su voz rompió con el silencio en la oscura habitación y sintió el calor esfumarse de su cuerpo. Sakura lo miró de soslayo, él se encontraba justo en medio del umbral, la luz del pasillo entrando por los espacios vacíos, su cuerpo bañado por la oscuridad de la habitación.
─¿Estás cómoda?
Sakura tragó saliva al sentir sus palabras atragantarse en su garganta.
─S-Sí ─fue lo único que su inactivo cerebro logró formular.
Hubo una pausa en ese instante en el que el único sonido era el viento colisionar con la ventana, la luz nocturna colándose por la ventana, ninguno de los dos emitió sonido o se movió, temiendo que el ambiente se resquebrajara.
Fue Gaara el primero en moverse y Sakura se tensó, sin embargo y para su sorpresa él no se acercó, Gaara giró sobre su eje para alejarse. Sintió la necesidad de detenerlo por alguna razón.
─¿Es cierto? ─se apresuró a decir Sakura, casi borbotando las palabras de su boca.
Gaara regresó sobre sus pasos y la encaró con la ceja encarnada.
─¿Qué cosa?
─¿Fue idea tuya? ─se detuvo, pero al notar su rostro perdido en la conversación prosiguió─, El invernadero, ¿Es mi regalo de bodas?
─Temari… ─soltó en un suspiro, medio avergonzado medio frustrado─. Es cierto que el invernadero es un regalo para ti, pero mi hermana mayor exageró un poco
No supo por qué el escucharlo de esa forma provocó que se oprimiera su interior, cómo si su corazón sufriera de una anomalía pasajera.
─Pero, ¿Fue tu idea?
─Si ─contestó simple y sin evasivas─. Sé que no te sientes cómoda aquí, por lo que quise darte al menos un lugar solo tuyo, un pedazo de tu hogar
Sakura sonrió con una felicidad sincera, sintió sus ojos nublarse por las lágrimas que amenazaban con desbordarse en cualquier momento, pero no las dejaría, al menos trataría de contenerlas.
─Gracias ─se apresuró a decir, para evitar que sus sentimientos la estremecieran de nuevo.
El Kazekage aceptó su gratitud con media sonrisa que la sonrojó por alguna razón. Segundos después, sintió la cama moverse al perder peso e inmediatamente dirigió su mirada a su costado.
─Que descanses ─había dicho mientras tomó el picaporte de la puerta para cerrarla tras de sí.
─Espera ─soltó sin pensar, casi en un pequeño gritito.
Su voz le había sorprendido a ella misma ¿Por qué lo detuvo? Sakura tragó saliva, sabiendo perfectamente que si no era esa noche, tal vez sería la noche siguiente o la que seguía y todas y cada una pasaría lo mismo, sentiría esos nervios carcomer su interior, viviría el día pensando en lo que le depararía al caer el sol ¿Sería esta? No podía vivir de esa forma, tenía que terminar con esto, pero las palabras costaban cada vez más que salieran de su garganta.
─N-no hay necesidad de que te vayas ─Sakura agachó su mirada avergonzada, su voz tambaleante─, podemos compartir
─No es necesario
Sakura se sintió herida por sus palabras ¿Por qué? Y entonces lo encaró, con más seguridad que antes.
─En algún momento tendremos que hacerlo
Gaara se detuvo consternado, encarnando el entrecejo, meditando por un momento, vislumbró que abrió su boca para decir algo pero de igual forma la cerró y afirmó con sutileza.
Tras su espalda cerró la puerta y regresó sobre sus pasos, acercándose con parsimonia hasta el filo de la cama, en la cercanía, dentro de la oscuridad, notó en sus ojos su batalla interior que al parecer duró unos extensos segundos pero finalmente su lucha había terminado y Gaara se sentó en el colchón, justo en el filo, lo suficientemente alejado de ella como para que en ningún movimiento tuviesen que tocar sus cuerpos, apoyó su espalda sobre la cabecera y entrelazó sus brazos a la altura de su pecho.
─¿No estás incómodo? ─preguntó casi en un susurro, acomodando su cabeza en la almohada.
─He estado en peores, que descanses…
─Tú también
Tantas emociones y acontecimientos habían pasado en ese día que ahora, al sentirse tan relajada, su cuerpo se apagó en un instante.
─Dulces sueños
Escuchó en un lejano sueño.
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Continuará.
¡Hola a todos y todas! Parece que de a poco voy a ir retomando la constancia, pero bueno, no prometo nada solo que no importa cuanto tiempo (esperemos que no mucho) siempre va a haber actualización hasta el final.
Bueno, sin más preámbulos vamos a los comentarios.
teny.- ¡Hola! Muchas gracias, espero que te siga gustando la historia y también leerte pronto. Saludos!
katy.- ¡Hola! Disculpa si he tardado en actualizar pero me tomo el tiempo que crea necesario y bueno también por causas personales es que estos últimos capítulos han sido con tantos meses de separación, espero poder actualizar más pronto. Espero te guste el nuevo capítulo, déjame saber tu oponión. Saludos!
lyzz.- ¡Hola! me da gusto que lo encuentres interesante haha, espero te guste la actualización y seguirte leyendo. Muchos saludos!
tinta y papel.- ¡Hola! Disculpa la tardanza pero finalmente aquí esta el tan esperado capítulo. ¡Espero te haya gustado! Saludos!
Como siempre quiero agradecer a ...SabakuNoSakura, UchihaMisha, teny, 4Sakura, Sarakerim, catalinasnchezs, ARJ - VG, katy, Pafu, Bombom Kou, SCMERAG, lyzz, tinta y papel... por sus hermosos comentarios, como siempre son el motor para seguir escribiendo, también quiero agradecer a las personas que pasan en anónimo a leer el fic, los agregan a favoritos, etc.
Como siempre muchas gracias a todos por seguir este fic.
Nos leemos en la próxima.
Muchos besos, abrazos y apapachos para todos.
¡Adiosin!
