Si no te gusta… sé respetuoso y dame una crítica constructiva.

Disclaimer: "Five Nights at Freddy's" no me pertenece, es propiedad intelectual de Scott Cawthon. (Se revolcaría en su tumba al leer esto). Los diseños tampoco me pertenecen, sino que son propiedad de la hermosa Myebi, de DeviantART.

Primavera Dorada

Capítulo 4: Nuestro pasado

Goldie

¿No te sientes solo?

Algo, pero prefiero que sea así.

¿Por qué, Tex?

No sabría explicarlo, me gusta estar en silencio para pensar con claridad. — Tomó una carta del mazo.

¿Sobre qué sueles piensas?

Ambos estábamos jugando cartas en la oscuridad del ático, hacía algo de frío y sólo la luz de la luna iluminaba a través de la ventana. No era un ambiente que se viera muy acogedor pero si era apacible y más silencioso.

Sobre el futuro, el pasado, mis compañeros o sobre ti, muchas cosas en realidad.

¿Qué piensas de mí? — Puse todas mis cartas en el piso, demostrándole que había ganado otra vez y suspiró. — ¿Crees que hago muchas preguntas?

Bastantes diría yo, cuando pienso en ti me pregunto hasta qué punto eres capaz de recordar.

¿Recordar…? — Pregunté inconscientemente.

Cierto, quizás ni yo mismo estaba seguro de cuanto podía recordar de aquellos días. El pasado no era demasiado importante para mí pero no sabía si lo era para Tex, aunque él siempre estaba con una actitud seria cuando estaba conmigo y no parecía ser el tipo de persona que le interesara demasiado esas cosas, ¿O sí lo era?

Para ti es importante el pasado, ¿No? — Pregunté.

Más de lo que me gustaría. Aunque no seas capaz de recordarlo tú solías ser alguien muy valioso para mí, él único que no fue capaz de juzgarme por un error que había cometido tiempo atrás.

Y tú… te ofreciste a enseñarme… algunas cosas que desconocía… — Sentí su vista sobre mí a la vez que miraba el suelo pensando vagamente.

Hacías muchas preguntas, supongo que eso no ha cambiado. — Hizo una leve sonrisa mientras miraba hacia la ventana. Me quedé viendo su rostro sin poder reaccionar. — Tengo una idea, ¿Vienes Goldie?

¿Q-Qué…? Ah, sí, s-si voy. — Tartamudeé nervioso. Esperen, ¿Ir a dónde?

¿Usas un collar rastreador o algo así?

Eh… no o no que yo sepa. ¿Y Qué es un collar rastreador?

Tex se levantó a lo que yo guardé las cartas rápidamente en la mochila de mi cintura. Al levantar la vista vi que él había abierto la ventana y miraba a través de ella. Subió un pie al marco de la ventana. No… no tiene pensado salir, ¿Verdad? Estamos en un primer piso, podría lastimarse, meterse en problemas o no lo sé.

Antes de reaccionar vi como saltó dejándome sin palabras, me levanté rápidamente y miré para ver si estaba bien y así era, parado tranquilamente en el estacionamiento.

Eso fue demasiado fácil. — Miró a su alrededor antes de voltear hacia mí. — Tu turno.

¿Q-Qué…?

Salta.

N-No puedo…

Bien, puedo atraparte.

No, no, no… — Agité mis manos rápidamente. — Mis amos podrían enfadarse si descubren que salí y… afuera p-puede ser peligroso…

Es cierto que tú siempre haces todo lo que los humanos te piden… — Frunció el ceño. — Entonces nos vemos… — Se giró y dio un par de pasos. Por más que tema desobedecer una orden todavía recuerdo lo que le sucedió a Foxy afuera. Ay… sé con qué intención hace eso pero…

¡E-Espera! — Me miró de reojo. — No puedo dejar que te vayas solo… — Suspiré y subí al marco de la ventana. — Y… atrápame… — Él asintió. Sólo espero que no estemos mucho tiempo fuera…

Estaba nervioso tanto cómo por saltar como por salir por primera vez pero reuní valor y lo hice. Me cubrí los ojos, asustado por poder lastimarme y luego de unos momentos los abrí.

Tex estaba cargándome al estilo nupcial, nos quedamos viendo unos segundos que me parecieron eternos, no fui capaz de respirar hasta que lo vi sonreír de nuevo levemente y sentí mi rostro calentarse un poco. Quisiera verlo sonreír más a menudo…

Eres más ligero de lo que pensé. — Continué viéndolo fijamente y borró su sonrisa. — ¿Qué te sucede? Si te sientes mal puedo cargarte el resto del camino…

N-No hace falta… puedes bajarme… — Me bajó al suelo con suavidad. Temblé cuando mis patas tocaron el frío pavimento. — Por cierto… ¿A dónde vamos?

Sólo andaremos un rato para ver qué conseguimos. Nadie nos verá o tendremos problemas.

Bueno… pero prométeme que volveremos antes de que salga el sol, ¿Sí?

Lo prometo, Goldie. — Movió sus orejas hacia los lados escuchando a su alrededor. — Me parece que hay un parque cerca de aquí…

¿Un parque? — Pregunté emocionado y volteo a verme.

¿Nunca has ido a un parque? — He negado. — Te mostraré.

Empezó a caminar a lo que rápidamente tomé su mano para evitar separarme de él.

Las calles eran muy oscuras y vacías, tuvimos que caminar por los lugares menos iluminados para asegurarnos de que nadie nos viera. En ocasiones se escuchaban ruidos de animales peleando o autos por lo que abrazaba a Tex por miedo mientras caminábamos. Me arrepentía un poco por haberlo acompañado, sentía mi corazón acelerado por el miedo y el frío viento de la noche sólo me ponía más nervioso… aunque tampoco me sentiría bien si fuera ido solo, al menos así podía estar seguro que no le sucedería nada.

No tardamos mucho en llegar a lo que parecía ser un parque, se parecía un poco a los que solía ver en la televisión. Árboles, bancos, caminos, hierba, flores… no recordaba haber visto algo así antes con mis propios ojos, inevitablemente sonreí… era hermoso. Estaba dudando en entrar así que Tex entró primero y lo seguí, no podía dejar de ver a todos lados. Inclusive las farolas eran hermosas.

Esto… es muy lindo, es tan verde y vivo. — Vi como Tex se apoyaba en un árbol cerrando los ojos con tranquilidad. — ¿No es lindo, Tex?

Sí… quisiera vivir en un sitio así algún día. — Murmuró.

Gracias por traerme, no pensé que afuera hubieran sitios tan… tan lindos como estos… — Miré las flores con una sonrisa, acercándome para tomar una.

Me alegra que te guste.

Parece un sueño. — Miré la flor. En verdad me gustaba demasiado todo lo que veía, era tan nuevo para mí que me sentía como un niño pequeño.

Y no has visto nada, sígueme.

Casi entré en pánico cuando volteé y no lo vi donde esperaba así que guardé la flor y corrí hacia él con rapidez.

Me guio por uno de los caminos hacia lo que parecía ser el centro del parque, abrí mi boca de la impresión cuando vi lo que parecía ser una fuente con la estatua de un zorro… por algún motivo me sentí raro al ver fijamente la estatua. Tex tocó mi hombro sacándome de mis pensamientos.

Por algún motivo… me trae recuerdos de cuando era sólo Spring…

Spring… — Y pensar que todo este tiempo es la primera vez que veo una así…

Nos quedamos viendo el agua caer durante un tiempo, en ocasiones lo miraba de reojo pero él parecía demasiado distraído en sus pensamientos como para notarlo. Tenía un semblante triste, sin ver realmente a algún sitio… Quisiera saber en qué está pensando.

Un par de ladridos chillones llamaron mi atención, giré encontrándome a un pequeño cachorrito color blanco que movía su cola alegremente. Me incliné y le ofrecí mi mano para que la oliera.

Hola pequeño, ¿Estás perdido? — El ladro nuevamente a lo que no me resistí a tomarlo en brazos y me lamió la cara. — Eres muy lindo, ¿No? — Revisé su cuello viendo que tenía un collar así que su dueño podría estar cerca. — Oye Tex, mira este- — Nuevamente no estaba donde lo esperaba encontrar sino que estaba… encima de un árbol mientras me veía horrorizado. — ¿Qué…?

¡A-Aleja esa c-cosa de mí! — Gritó en voz baja. Miré a ambos lados confundido y luego al cachorrito quien ladró hacia Tex, sobresaltándolo. — ¡S-SÍ, ESO! Los perros pequeños… m-me dan miedo…

Oh… entiendo. Es difícil pensar que un cachorro podía asustar a alguien tan grande aunque supongo que es debido a que él es un conejo…

Puse al perro en el suelo y este inmediatamente corrió hacia la dirección de donde vino, se me hizo extraño pero no le presté atención. Escuché a Tex suspirar aún en el árbol.

Ah… pensé que esa bola de pelos nunca se iría. — Bajó de un salto, sacudiéndose el pelo y recuperando su compostura de siempre.

¿Por qué te asustan los perros?

Es una larga h- — Miró detrás de mí y vi como entrecerró sus ojos mostrando ligeramente los colmillos. — Sabía que esa cosa podía darnos problemas. — Dijo rápidamente.

Corrió hasta mí y me jaló hasta el grupo de árboles y arbustos más cercano, escondiéndonos. Había cubierto mi boca por lo que no pude emitir ningún sonido de sorpresa, su rápido movimiento me había asustado un poco. Puso un dedo frente a su boca indicando silencio a lo que asentí y quitó su mano con lentitud.

Escuché un par de pasos bastante cerca a lo que apreté su muñeca, nervioso. Los pasos se detuvieron unos momentos antes de continuar con su camino, alejándose más hasta que no fui capaz de oírlos. Miré a Tex, esperando su señal de que el peligro había pasado, a los pocos segundos asintió y finalmente sentí que pude respirar. Había estado demasiado cerca.

Se sentó en el suelo y lo imité, sentándome frente a él para verlo mejor. Estábamos dentro de un montón de árboles, en un sitio donde sería difícil vernos por lo que me sentía más seguro.

Gracias…

No es nada.

Nos quedamos en silencio. No supe cuánto tiempo estuvimos así, en ocasiones miraba el pasto donde estábamos sentados, los árboles e inclusive el cielo, no me importaba que hubiera pocas estrellas.

Al mirar a Tex nuevamente estaba viendo el suelo, nuevamente tenía ese semblante triste de antes… no quería que mi curiosidad lo molestara pero tampoco quería verlo de esa forma así que me atreví a hablar.

Tex… — Ni siquiera levanto la vista. — ¿Qué sucede…? — Volteó a otro lado cerrando los ojos.

Levanté mi mano lentamente, dudando en lo que iba a hacer. Tomé su mentón con timidez, moviéndolo suavemente para que me viera y abrió sus ojos al fin mirándome. Las lágrimas cristalinas se deslizaban por sus mejillas, entrecerré los ojos, cambiando mi expresión de tristeza a dolor. Sus húmedos ojos sólo parecían reflejar sufrimiento…

Me acerqué a él y le sonreí levemente, Tex cerró los ojos a la vez que se sonrojaba, dejando escapar más lágrimas.

Está bien llorar.

Sentí como me abrazaba, apegándome más a él a lo que le correspondí. Sentía un cálido sentimiento al abrazarlo y no había borrado mi sonrisa en ningún momento. Se sentía tan tranquilo y bien estar de esa forma que no quería soltarlo.

L-Lo siento… me siento patético… — Murmuró aún sin separarse de mí.

No es bueno esconder tus emociones… tarde o temprano saldrán a luz. — Se quedó en silencio. — Puedes llorar siempre que quieras… pero no olvides sonreír luego… Por cierto… ¿Por qué estabas llorando…?

No lo sé, últimamente… sólo he estado triste… — Lo escuché suspirar. — Además… creo que este lugar me recuerda a mis padres… algo tonto, ¿No?

No. — Respondí firmemente. — Yo nunca conocí a mis padres pero… — Apreté un poco su hombro. — Si fuera así… también lloraría…

Goldie… — Murmuró. Se separó de mí y me quedé estático al sentir sus labios en mi mejilla, en un suave beso que me hizo cerrar uno de mis ojos a la vez que sentía mi rostro más caliente que antes. — Gracias… no sólo por esto, sino por todo lo que has hecho desde siempre… te quiero, Goldie… — Escuchar eso… me hizo muy feliz. Me abrazó nuevamente, aunque está vez me sentía tan avergonzado que no pude corresponderle y sólo sonreí sintiendo el calor en mis mejillas. — Quizás… deberíamos volver…

Q-Quiero estar así u-un poco más, Tex… por favor…

Está bien…

.

.

.

.

Especial 2 – Miedo a los truenos

Nota: Todos los especiales están ambientados en el pasado. La gran mayoría suceden en Fredbear's así que avisaré cuando cambie de escenario.

Spring Bonnie / Tex

Estaba como siempre acostado boca abajo en el sótano del local, con las cadenas en mis patas que me impedían moverme demasiado o salir. Había sido un día relativamente bueno y tranquilo así que estaba de buen humor, la humedad, oscuridad y la tibia temperatura me estaban dando mucho sueño pero no era capaz de dormir, por lo que estaba entre dormido y despierto a la vez.

Tex… — No otra vez. — Tex, despierta… — No quiero. — Oye, Tex… despierta… — Sentí como unas pequeñas manos comenzaban a moverme y gruñí levemente.

Ahora no. Tengo sueño. — Contesté secamente sin abrir los ojos.

Tex, Tex, Tex, Tex, Tex, Tex, Tex, Tex, Tex, Tex-

¡¿QUÉ?! — Grité levantando la vista a lo que el pequeño oso dorado rio y suspiré. — Goldie, sabes que no me gusta cuando haces eso.

Perdón, pero era la única forma de que te levantaras.

¿Por qué tengo que levantarme? Aún es… — Miré alrededor de la habitación, tratando de buscar algún indicio de la hora. — Bueno… no sé si es tarde o temprano pero sigo con sueño.

Es que… no hay nadie, se fueron. — Miró al suelo jugando con sus pies. — Cuando desperté no había nadie y… me asusté. No sé dónde están…

¿Estás seguro? — Asintió. — ¿Y los humanos?

Tampoco están… estamos solos… y afuera hay lluvia.

Eso sí me extrañó, no era común que nos dejaran completamente solos a ambos, aunque lo más seguro es que todo estuviera cerrado y nos hubieran dejado alguna nota. De todas formas no es como si pudiéramos escapar… quizás.

Me senté, viendo fijamente las cadenas antes de sacármelas con algo de esfuerzo. Era perfectamente capaz de quitármelas pero no lo hacía para evitar problemas, aunque en ese momento estábamos solos así que no existiría peligro de un castigo por desobedecer las reglas. Me levanté y tomé la mano de Goldie para salir del sótano, sólo quería estirarme por un rato. El local estaba casi tal y como lo recordaba, y como esperaba había una nota en la pared de las escaleras al sótano.

"Spring Bonnie, si estás leyendo esto… deberías estar en tu sitio… sé que no obedecerás así que más te vale no romper nada. Volveremos cuando la aguja pequeña marque las 12."

Busqué el reloj, viendo que la aguja apenas iba por las 10. Yo me esperaba una explicación sobre por qué me dejaron de niñera, tienen suerte de que quiera mucho a Goldie.

A ver… — Pidió Goldie a lo que le ofrecí la nota y la miró por unos momentos. — No sé leer… — Hizo un puchero y reí ante su reacción.

Volverán dentro de un largo rato.

Oh… entonces… ¿Podemos jugar algo? — Preguntó emocionado.

Claro… ¿A qué quieres j-?

Una tenue luz blanca proveniente de la ventana junto a un fuerte ruido hizo que me cubriera las orejas, al mismo tiempo las luces del local se apagaron dejándonos casi a oscuras… es imposible que los rayos sean así de fuertes. Me quedé viendo por la ventana la lluvia caer fuertemente y el mismo ruido se hizo presente. Temblé, sintiendo miedo de forma inevitable… hace mucho tiempo que no caía una tormenta de esa manera.

Tranquilo Tex, no pasa nada… sólo son rayos. — Fruncí el ceño ante su intento de calmarme. No podía estar tranquilo con esos ruidos tan fuertes. — La lluvia es buena…

Lo sé, pero… esos ruidos me ponen nervioso… — Otra vez un rayo hizo que me sobresaltara más. — Maldita sea… — Gruñí comenzando a tirar de mis orejas.

N-No hagas eso… — Me detuve apenas me lo pidió y miré a otro lado. — No me gusta cuando te lastimas a ti mismo…

Lo siento… estoy nervioso… — Tengo que dejar esa mala costumbre de autolesionarme siempre. Cuando creí que los rayos habían parado escuché otro más y sólo apreté los puños. — Malditas orejas, ¿Por qué tenían que ser tan largas y sensibles?

¿Te lastimaste? — Hizo una seña a lo que me arrodillé, dejando que tocara mis orejas. Todo bien hasta que de la nada descendió a la base y presionó con suavidad, mi cara se calentó casi instantáneamente y me aparté de él. — P-Perdón… ¿Te lastimé? — Negué con una rapidez increíble. QUÉ HORROR, DEJÉ QUE UN NIÑO ME TOCARA DE FORMA CASI LASCIVA, MEREZCO QUE ME MATE UNO DE ESOS RAYOS. — Tienes la cara roja…

N-No es c-cierto. — Él asintió. — Debe s-ser… porque… estoy n-nervioso p-por los r-rayos… — Oh, qué buena excusa me he inventado, soy un genio. — Promete que no le dirás a nadie que… me tocaste las orejas… — Goldie se encogió de hombros algo confundido y asintió. Al menos…

Mira Tex, ya no caen rayos. — Señaló a la ventana, sonriendo. La lluvia había bajado mucho su intensidad.

Es un alivio… — Suspiré.

Sabía que la luz no iba a regresar hasta dentro de quizás horas y ya que estábamos solos me senté junto a la ventana. Admiré el paisaje urbano siendo bañado por la lluvia a la vez que escuchaba el constante ruido del agua caer, la entrada de la débil luz del sol al estar oculto por las nubes hacía que el ambiente se viera color gris, melancólico y relajante a la vez.

Sentí como Goldie se acostaba en mi regazo ofreciéndome mi ocarina, sonreí y empecé a tocarla con felicidad. No importaba si le tenía miedo a los rayos o si accidentalmente hacía algo indebido, lo único importante para mí era que Goldie estaba conmigo en ese momento… con él a mi lado, me sentía completo.

.

.

.

.

Notas del Autor/a:

Creo que me pasé un poco de azúcar en este capítulo… ya hasta debería etiquetar el fanfic como WAFF. Una de mis beta-Reader pensó que se iban a besar lol, relájense… Mínimo el pequeño Goldie debe darse cuenta de lo que siente XD

Si no lo menciono no lo sabrán así que… Goldie acarició de esa manera a Spring porque Golden se lo pidió, él sólo quería ver como reaccionaba…~

La escena del llanto está basada en un gif de Myebi (Cuando sea grande me voy casar con ella) llamado "Smile". Ah, y recuerden que pueden encontrar todo los dibujos relacionados al fanfic en Twitter usando #PDFNAF, siempre hago un dibujo por capítulo y especial~

*Mientras tanto en Freddy Fazbear Pizza (?)*

Bonnie: Freddy, ¿Has visto a tu hermano? o_o

Freddy: Ahora que lo mencionas… no lo he visto por ningún lado… o_O

Foxy: Ahora que lo mencionan… tampoco he visto el conejo deforme en el ático… O_O

Chica: Hola chicos, ¿Saben dónde está Goldie? ^^

Todos: …No… (':

Chica: ¡¿QUÉ?! D: ¡¿DÓNDE ESTÁ MI OSITO?!

*Dificultades técnicas* #Okno

¡Nos vemos la próxima semana! 3

Próximo capítulo: Mis sentimientos confusos - ¡Ajá, se viene el salseo~!

(::) ¡Tomen unas galletas! (::) -Están hechas con a-a-a-amor… mentira, no se cocinar y las compré. (?)

Saludos, xK1rarax! S2