Perdón
Shinou se unió a su compañero de viaje, en cuanto salió de la habitación de los recién casados.
El rubio vio al soukoku y suspiró con sentimiento.
–¿Por qué, dejarte morir?
Yuuri negó vehementemente.
–No creí estar haciéndolo –Una sonrisa avergonzada apareció en los labios del pelinegro– Sólo no tenía ganas de nada. Lamento haber causado problemas.
–¿Sólo eso lamentas?
–Oh no, siento no ver a mi familia de nuevo y hacerlos sufrir por… esto.
–Ya veo. –dijo el rubio aun dolido por lo sucedido.
–También… lamento no poder ver a Wólfram feliz.
Shinou negó moviendo la cabeza, al ver que ese… espíritu dejaba más que un cuerpo y vida joven, dejaba a la persona amada.
Sus pasos etéreos los condujeron por todo el pueblo. Cuando los dos seres estuvieron fuera, en el bosque. El Rey original, señaló.
–Yo te llevaré a la puerta qué… une a tu más allá y al nuestro.
–Comprendo y se lo agradezco. –aceptó Yuuri.
–Al contrario. Yo te debo agradecer que hayas tomado todo lo que este mundo te dio; lo bueno y lo malo.
Yuuri agitó las manos apenado.
–Espero no haber echado a perder nada. Por lo menos sé que sin mí; no habrá más acciones estúpidamente bondadosas o más bien tontas, que pongan en peligro a los demás.
Shinou le quitó importancia a lo dicho por Yuuri, pues esa era una de las partes que más temía, que ya no hubiera un Rey piadoso en el trono.
–Hiciste lo que pudiste con lo que poseías. Me doy por bien servido.
Shinou se detuvo en las afueras del bosque y señaló a un pequeño acantilado, debajo de él había una alfombra de flores silvestres.
–Camina de frente y hallaras tu camino…
Yuuri vio hacia el acantilado y negó:
–¡Me voy a caer!
–Yuuri… –advirtió el Rey Original.
El soukoku se rió avergonzado.
–Si, que tonto. Ya no puedo caerme.
Shinou vio avanzar al pelinegro y como este, agitó la mano en señal de despedida.
Al verlo desaparecer, Shinou supo que el espíritu de Yuuri estaba olvidando y con eso volviendo a ser feliz.
–Un gracias no es suficiente Demonio Pacificador…
Shinou en cuanto ya no vio al vigésimo séptimo Maou, regresó a su templo.
No podía dejar a su suerte a sus Mazokus, molesto o no en ese momento con ellos, eran sus descendientes y su responsabilidad.
Por supuesto estaría presente cuando eligieran al sucesor de Yuuri.
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En el castillo Pacto de Sangre. Gunter estuvo velando al Monarca en la habitación de este. Ahí lo encontró Gisela.
–Padre. Ya estamos listas.
–Bien. En cuanto el hermano de Heika llegue, nos iremos.
–¿No crees que nos impidan salir?
–No lo creo ¿quién lo haría? Conrad está desaparecido. ¿Gwendal ya salió de la habitación de su hermano?
–No. Y este sigue dormido, los calmantes que le di, lo harán descansar hasta mañana por la tarde. ¿Cómo lo tomaron en un principio? Pues cuando yo los vi, el General no dijo palabra y solo sostenía a su alteza.
–Como yo… supongo. No podemos creerlo todavía.
Gisela notó las lágrimas en los ojos de su padre adoptivo y lo abrazó.
–No te culpes; no podías hacer nada. En cuanto te enteraste, interviniste…
–Sí, más ya era demasiado tarde.
Gunter se limpió las lágrimas y preguntó:
–¿Revisaste a von Bielefeld?
Gisela asintió y dio algunos detalles.
–Físicamente está bien. En cuanto a su mente, no soy la indicada para dar un diagnóstico, y no creo que este sea el momento; todos estamos algo mal.
–Se le pasará… –aseguró el de cabello violeta– no es débil y debe reponerse para reinar.
–Es el que siempre se esperó, fuera elegido. Padre...
–¿Si?
–¿El General y tú...?
–Yo no puedo ni verlo, sin recordar que me engañó al no mencionar todo esto y que por eso el Heika está... –Gunter no concluyó.
Padre e hija se quedaron callados al ver que la puerta se abrió y por ella entraba Shōri.
El soukoku de anteojos, avanzó hasta el lecho donde reposaba Yuuri y se quedó impactado, sin poder hacer ningún movimiento.
Gunter se levantó y caminó lentamente hacia el joven. Esa acción trajo a la realidad a este y miró al de cabello largo.
–¿Cómo…?
–Causa medica… cansancio, falta de alimento, pero en mi opinión fue… tristeza. –explicó Gunter.
–Ya veo. Yuuri se sentía muy culpable. Y supongo que no logró perdonarse o encontró el perdón de otros.
Gunter no agregó nada al comentario de Shōri, no deseaba que el rencor creciera en el corazón del hermano de su Heika.
Shōri se inclinó y acarició las facciones de su otouto.
–Vamos a casa.
El de anteojos; usó la capa de Yuuri para cubrirlo y Gunter a pesar de desear acompañar a su Monarca hasta su última morada, estaba consciente de que sería egoísta siquiera decirlo. En cambio ayudó al soukoku de lentes a acomodar su preciada carga y lo guió fuera del edificio.
–Es mejor que nadie nos vea. –informó von Christ.
–No es como si me pudieran detener ¡Es mi hermano! ¡Y según yo, es culpa de todo… este mundo, que él esté muerto!
Shōri no quiso desquitarse con el único Mazoku que le ayudó, sin embargo Gunter no se molestó y asintió:
–No lo detendrán… simplemente no quiero que nadie de los aldeanos o sirvientas le vean.
–…
Shōri no respondió, mas creyó comprender al consejero; no querían que el pueblo supiera que Yuuri no sería dejado en Shin Makoku.
Al llegar a la fuente; von Christ le dio una última mirada al Maou y luego lo vio irse en brazos de su hermano, desapareciendo en el agua... por última vez.
Gunter caminó veloz al interior del castillo y del mismo modo discreto que salió; fue por Gisela a la habitación de la princesa Greta.
No consideraban que la niña corriera peligro, sin embargo sin el padre medio humano de la niña; esta, ya no querría quedarse en el castillo.
Las tres figuras dejaron Pacto de Sangre sin contratiempos, pues no solo su suerte les ayudó a no ser descubiertos, si no también un espíritu rubio que los veía alejarse –desde su templo.
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Pasaron un par de días y Wólfram seguía recostado en su cama, mirando el cielo por la ventana.
En ese momento se abrió la puerta; mas el rubio ni siquiera se giró a ver quien entraba.
–Honey-chan… –llamó quedo Cecile.
El de ojos verdes respondió en el mismo tono:
–No me llames de ese modo.
–Hijo… –trató de convencer la voluptuosa rubia, vestida de negro.
–Simplemente no lo hagas… que no lo haga nadie.
La antigua Maou ya no dijo nada, acerca de ese tema; en cambio acomodó las mantas de la cama sobre el cuerpo de su hijo, en un extraño –en ella– y amoroso gesto.
La pregunta que siempre hacía Wólfram y temía todo aquel que lo iba a ver, se dio:
–¿Ya los encontraron?
Cecile dejó las mantas y entrelazó las manos. No podía mentirle a Wólfram, este se daría cuenta de inmediato.
–No.
–A veces creo que ni siquiera los fueron a buscar.
–¿Cómo puedes pensar eso?
–Gunter nunca confió en mí y… ¿sabes madre? Al final él tuvo razón; es bueno que se halla llevado a Greta, después de todo, no estaría segura conmigo, pues es mi culpa que…
–¡Deja de culparte!
Wólfram exhaló y respondió:
–Lo que no comprendo, es porque todos insisten en negarlo.
–Wolf…
La puerta se abrió de nuevo y esta vez, entró Gwendal. Que a pesar de amar a su hermanito y desear que este no sufriera más, no podía dejarlo seguir en cama y consumiéndose de culpa.
–Los nobles ya están llegando. Wólfram debes levantarte y recibirlos conmigo.
–¿Qué caso tiene? –preguntó sin interés el de ojos verdes.
Gwendal se puso serio. Y con la mirada, le pidió a su madre que los dejara a solas.
En cuanto Cecile salió de la habitación; von Voltaire se cruzó de brazos y caminó hasta el ventanal.
–No puedes quedarte aquí por siempre; esconderte no lo traerá de vuelta.
–No lo menciones.
–Basta ya. Si sientes culpa, has algo por Shin Makoku.
–…
–No eres el único que ha perdido mucho.
–Solo que Yuuri ya no regresará y Gunter tal vez te perdone… porque está vivo.
Gwendal negó y se giró a ver al rubio:
–No lo creo. Levántate, debes estar presente y cuando esto… termine, aceptaras la decisión de los nobles, si ellos te eligen como el siguiente Maou.
–Pero…
–¿No quieres hacer penitencia? Que mejor forma que gobernar.
–Sabes que si soy elegido, iré por Pequeño Shimaron…
Gwendal dejó salir el aire y respondió:
–Y yo me prometí que no cuestionaré a mi Maou... sea cual sea su orden. Ahora levántate y alístate.
–No habrá nadie en ese ataúd.
–Y tú fingirás muy bien, que si lo hay.
Fue lo último que dijo el de cabello gris, antes de salir y dejar al rubio, que dejando salir un último suspiró... se levantó.
–Si un cuerpo vacío puede cumplir un deber… lo haré.
Y la ceremonia fúnebre comenzó y terminó, sin que Wólfram derramara una sola lágrima, pues todas, las había dejado salir en la intimidad de su habitación y solo para quien consideraba su único amor.
…
El tiempo es inexorable y con este; vino el cargo de Monarca que fue entregado a Wólfram; para la desgracia de su psique, el consejo tomó en cuenta la unión que tuvo con el Vigésimo séptimo Maou.
Shinou no se mostró sorprendido al saber la decisión de su pueblo, pero tampoco lo hizo al saber que Wólfram von Bielefeld estaba planeando la invasión y posible destrucción de Pequeño Shimaron.
Murata llegó a donde el rubio espíritu miraba hacia el pueblo y preguntó:
–¿No harás nada?
–No. ¿Y tú?
–¿Más de lo que ya hice? Perdí a un amigo por confiar en mi inteligencia... no mas orgullo vano.
–El nuevo Maou necesita de tu guía.
–Y lo apoyaré; tanto como para no dejar Shin Makoku, hasta que Wolfram von Bielefeld lo decida.
Shinuo ya no acotó palabra.
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No le agradaba estar en el hospital, más desde que, gracias a su recuperación –no del todo, pero un poco– le permitieron salir a los jardines, era más tolerable.
Miraba el ocaso, cuando sintió que llegaban a sentarse a su lado…
–Shōri, te la vives aquí y eso que tú eres el sano.
–¿Te quejas de que te visite?
–No, para nada. Prometo no volver a abusar del béisbol y la comida chatarra.
–Eso es bueno, pues casi te perdemos por eso. Por debilidad y malnutrición.
–Lo sé. Debo disculparme con Papá y Mamá…
–Ellos no están enojados.
Yuuri sonrió y permitió que su hermano se quedara como todos los días, sentado a su lado compartiendo un silencio tranquilo…
Una nueva oportunidad y sin recuerdos que lo ataran a ese otro mundo… Shinou sabía ser agradecido.
Fin
Ahm tuve que cambiar el final, pues ya hay muchos fics contra Yuuri y si bien si es un poco atolondrado y no acepta sus sentimientos por Wólfram no es para exagerar… creo yo.
Espero sus comentarios para esta nueva versión.
