DIVISIONES
IX: ALCOHOL
Terrenos del Santuario
Tan pronto como pasó la sorpresa inicial por la presencia del espectro de Hades, Shura se acercó rápidamente a Mac, y se inclinó hacia ella para ver si no estaba herida por el ataque. La chica parecía estar muy asustada, y no dijo nada.
-¿Te encuentras bien?¿No estás lastimada?- dijo el santo de Capricornio, ofreciéndole la mano para ayudarla a levantarse.
Mac levantó la mirada. Otra vez ahí estaba Shura, el troglodita que no dejaba que su cabeza se concentrara en su trabajo. Shura, al verla dudar y que no respondía, tomó su muñeca con cuidado y la examinó, respirando aliviado al ver que el hombre no la había lastimado y la herida de su pierna no se había abierto de nuevo. Esperó pacientemente hasta que Mac pareció reaccionar y se aferró a su brazo, Shura sonrió y la ayudó a levantarse.
-Sí, estoy bien- dijo Mac en voz baja, una vez de pie, sacudiéndose el polvo de su ropa y luego sacudió la cabeza y levantó la voz- no, no estoy bien. ¿Qué rayos fue eso? ¿quienes eran esas personas?¿qué querían conmigo? Why the hell they wanted to take me? Ce n'est pas possible!-
Shura alzó las cejas al verla cambiar de idiomas tan fácilmente mientras hablaba. El santo de Capricornio iba a decir algo, pero Radamanthys habló primero.
-¿Podemos continuar esta conversación dentro del Santuario?- dijo el espectro, cruzándose de brazos algo molesto. Tenía ya mucho tiempo sin ver a Victoria, y eso le molestaba enormemente y hacía que su humor se pusiera peor de lo que había estado en mucho tiempo.
-En un minuto, Radamanthys- dijo Mu, exasperado por la actitud del espectro. Lo entendía, quería ver a su mujer, pero no era para que tuviera esa actitud- ¿que no ves que la chica está impresionada por lo que pasó?-
Radamanthys entrecerró los ojos.
-Bloody Canuck…- añadió el espectro en voz baja, mirando a Mac, quien olvidó un poco su impresión y arrugó la frente de enojo.
-Hoser…- siseó Mac en voz baja, pero el espectro la escuchó.
-¿Cómo me llamaste, you numpty midget?- dijo Radamanthys, alzando la voz.
Mac le iba a responder, o peor que eso, comenzó a cerrar los puños para golpearlo, pero Shura se interpuso entre los dos.
-Ya, basta los dos- dijo el santo de Capricornio- discutiendo no vamos a arreglar nada. Radamanthys, Kanon dijo que te está esperando en el templo de Géminis-
-Pero Radamanthys- añadió Mu cuando vio que el espectro comenzó a caminar hacia los Doce Templos con una mirada agresiva y los puños cerrados- te recomiendo que te tranquilices antes de hablar con Victoria, o vas a empeorar mucho las cosas-
Radamanthys le lanzó una mirada asesina, pero no dijo nada y siguió caminando. Después, Shura se volvió a Mu.
-¿Nos podías teletransportar a Capricornio, por favor?- dijo Shura, alzando las cejas de manera significativa- ya te contaré lo que logre averiguar de esto-
Mu asintió.
-Recuerda que sentimos el cosmo de esa mujer- dijo Mu, antes de asentir y usar su poder para hacer lo que dijo Shura. Una vez que quedó solo, se encogió de hombros y se volvió para comenzar a caminar de regreso a su propio templo.
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Templo de Géminis
A Satu no le había agradado mucho la idea que Kanon le había propuesto para ayudar a Radamanthys. De hecho, la chica estrechó aprensivamente la mano de Elsita. La pequeña estaba de pie en el suelo y, a los ojos de su papá, se veía mucho más linda de que nunca. Le había puesto un vestido azul, y Satu le había puesto en el cabello un broche con una flor del mismo color, que se perdía en el color de los cabellos de la pequeña. Kanon sonrió.
-¿Estás seguro de esto, Kanon?- dijo Satu, dudosa- ese espectro me da miedo-
-Estará bien, lo prometo- dijo Kanon, sonriendo y abrazándola- confía en mí-
Satu suspiró y asintió. Pasó la manita de Elsita a la mano de su papá y, tras besarlo en la mejilla, se retiró hacia la cocina, como era parte del plan de Kanon. Sonrió y se inclinó para alzar a Elsita en sus brazos.
-Bueno, nena, es hora del show. ¿Estás lista?- dijo Kanon, sonriéndole a la pequeña- Rada no tarda en llegar-
Apenas terminó de decir esas palabras, sintió el cosmo de Radamanthys, quien estaba entrando en el templo de Géminis. Sonrió algo maliciosamente, aunque sabía muy bien que todo aquello era por una buena causa. Las pisadas del espectro resonaron en el templo, y tanto Kanon como la pequeña se volvieron hacia él.
-Kanon- dijo el espectro en un tono entre molesto y aliviado.
-Buenas tardes, Radamanthys- dijo el gemelo menor- que amable de tu parte de venir-
Radamanthys lo miró, ceñudo, en silencio. Elsita, que estaba en los brazos de Kanon, miraba con curiosidad al espectro, aunque sin dejar de aferrarse a la camisa de su papá. Radamanthys no traía puesto su sapuri, sino iba de civil, con una camisa blanca, algo desordenada, y pantalones negros. El espectro estaba de pie, con las manos en los bolsillos.
-Me temo que tendrás que esperar un poco- dijo Kanon, sin soltar a la pequeña- Afro y Evelyn la convencen de venir. Puedes tomar asiento mientras esperas-
Radamanthys asintió, y se sentó en un extremo del sofá que estaba en la sala del templo, cruzándose de brazos, aún con una mirada molesta. Kanon se imaginaba que el espectro lo hacía porque estaba preocupado, y no conocía otra manera de expresarse. El gemelo se sentó en el un sillón individual frente a él, y sentó a la nena en su regazo.
Pasaron uno o dos minutos en silencio, durante los cuales Kanon se puso a interactuar con Elsita, haciéndola reír, cosa que llamó la atención del juez.
-No había conocido a tu hija- dijo Radamanthys distraídamente tras unos momentos.
-No, creo que no- dijo Kanon- la viste una vez, si mal no recuerdo. Saluda a Rada, nena- añadió el gemelo, volviéndose a la pequeña. Elsita, que hasta ese momento miraba a Radamanthys con curiosidad de tanto en tanto, sonrió ampliamente, se llevó una manita a su boca y luego de hacer un sonido de "muack" separó su manita de sus labios. El espectro parpadeó, sorprendido, pero sonrió levemente.
-Se parece a ti- observó Radamanthys, sin poder pensar en otra cosa que decir al respecto.
-Sí, un poco- dijo Kanon, algo apenado, mientras que Elsita apoyaba su cabeza en el hombro de su papá- ¿sabes? El día en que Satu y yo supimos que esta nena venía en camino, sentí un pánico espantoso. Recuerdo muy bien que incluso hubo un momento en el que quise salir corriendo. Pero… hubo un incidente, cuando Satu tuvo una amenaza, y creí que a iba a perder a la bebé…- bajó la mirada, y besó a la pequeña en la frente- la idea de que Satu perdiera el embarazo, fue… realmente horrible-
Radamanthys escuchó atentamente sin decir nada. Ya se imaginaba que Kanon le haría un sermón o alguna cosa similar, así que no respondió.
-Pa…pá- dijo Elsita, separándose de él por un momento y volviendo a apoyar la cabecita en el hombro de Kanon. Este sonrió y le dio un ruidoso beso en la mejilla.
-Ahora, no me imagino la vida sin esta muñequita- continuó Kanon.
De pronto, ambos escucharon un ruido en la cocina parecido a algún objeto de vidrio quebrándose. Radamanthys se sorprendió, pero Kanon sabía que eso era parte de su plan.
-Lo siento, creo que a Satu se le cayó algo, seguramente necesita ayuda- dijo Kanon, levantándose con la pequeña en sus brazos- el suelo debe estar todo lleno de pequeños trozos de vidrio, y no quiero llevarla allá. ¿Te importaría cuidar a Elsita unos segundos? No tardo- añadió y, sin esperar respuesta, puso a la nena en sus brazos.
-Yo… pero… espera, Kanon- dijo Radamanthys, pero era demasiado tarde. Tan pronto como reaccionó y se dio cuenta de que tenía a una nena sentada en su regazo, el gemelo menor ya había desaparecido de la sala y se había metido a la cocina.
El espectro miró a la nena, que lo miraba de regreso con mucha curiosidad con esos enormes ojos verdes. Permanecieron así por unos segundos, en los que Radamanthys, asustado, pensaba que la niña se iba a echar a llorar. Cualquier otro niño lo habría hecho. No sucedió, sino que la pequeña se puso de pie sobre las piernas del espectro, y comenzó a pasar sus deditos por los cabellos alborotados del espectro. Radamanthys esperó pacientemente a que la niña lo dejara y volviera a sentarse sobre su regazo.
-Pobre de ti, pequeña, te pareces demasiado a Kanon- comentó Radamanthys, sonriendo levemente al ver que la pequeña seguía mirándolo con curiosidad.
-Aaacu- dijo Elsita, aplaudiendo mientras juntaba sus dos manitas.
Con la nena en su regazo, la mente de Radamanthys comenzó a divagar. Si Victoria tenía a su hija, a la niña que había visto en su mente, ¿cómo sería? ¿Sería así de bonita como había soñado? ¿O se parecería a él? Esperaba que no. Si se parecía a la niña de su visión, le daba gusto de que no heredara su uniceja, eso le había causado mucho bullying cuando era pequeño, antes del accidente en el que Thanatos lo había reclutado. Suspiró levemente.
-Supongo que un bebé no es tan malo…- dijo Radamanthys en voz baja.
-Aaah, acuuuu- dijo Elsita, riendo y extendiendo los brazos hacia algo que estaba detrás de Radamanthys. El espectro se volvió, y casi suelta a Elsita de la impresión. Victoria estaba ahí, entrando al templo de Géminis, acompañada de Evelyn.
-Victoria…- dijo Radamanthys, poniéndose de pie. Victoria no respondió.
Ambos se quedaron mirando por unos segundos, rodeados de un silencio incómodo.
-Elsita, ¿dónde están tus papás?- dijo Evelyn, sonriendo y tomando a la nena de brazos de Radamanthys. Elsita hizo un puchero y extendió sus brazos hacia Radamanthys de nuevo, pero Evelyn dio unos pasos a la cocina- Satu y Kanon está en la cocina, ¿no? Me quedaré con ellos mientras ustedes charlan…-
Una vez que Evelyn se llevó a Elsita a la cocina y cerró la puerta tras de ella, Radamanthys se volvió a mirar a Victoria, y respiró hondo.
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Templo de Capricornio
Mu había teletransportado a Shura y a Mac al décimo templo. La pobre chica estaba a punto de gritar de miedo y confusión. El santo dorado la comprendía. Se imaginaba que debería estar asustada porque, desde su punto de vista,casi la secuestra un par de locos con armaduras negras, y después él va y le corta el brazo a uno de ellos.
-Tranquila, Mac- dijo Shura con paciencia- todo tiene su explicación. Antes de eso, ¿quieres un té?-
-No me digas que me quede tranquila, que yo sé lo que acabo de… ¿té?- dijo Mac, deteniéndose de pronto y alzando las cejas.
-El té es una infusión que se prepara con hojas de un arbusto o pequeño árbol de hojas perennes, anchas, simples y resinosas, flores blancas, de pétalos separados y fruto en cápsula…- dijo la voz robótica de Toto.
-Yá se lo que significa té, muchas gracias, Toto- dijo Mac, entrecerrando los ojos. Shura no pudo evitar reír.
-Es largo de explicar- dijo Shura- te prepararé una taza de té mientras te explico, ¿vale?-
El santo dorado puso a calentar el té y buscó si tenía algo de comer que ofrecerle a la chica. Regresó de la cocina, y le indicó que se sentara en el sofá, para él sentarse en una silla justo frente a ella.
-Bien- dijo Shura- empecemos por el principio. Esos hombres que te atacaron: trabajan para Ares, Phobos y Deimos, y son nuestros enemigos-
-Pero… ¿porqué yo?- dijo Mac, alzando las cejas- no soy un santo de Athena, no tengo nada que ver con ustedes, y no tengo… poderes como los que tienes tú-
-Cosmo- la corrigió Shura- lo sé, pero creo que se quieren vengar de ti por habernos advertido que nos estaban espiando. Esas personas son realmente malvadas, no tienen escrúpulos, así que vamos a discutir sobre tu seguridad-
-¿Discutir que cosa?- dijo ella.
-Creo que tendré que enviar a algún santo o amazona que te proteja- dijo Shura, pensativo- aunque realmente preferiría que te quedes aquí, al menos por el día de hoy, mientras nos aseguramos que no te vuelvan a perseguir-
-La segunda opción es imposible- dijo Mac, sacando su herramienta de su bolso y mostrándoselo- tengo trabajo que hacer, ¿ves?-
Shura sonrió levemente. Sí, su trabajo haciendo prótesis para niños. El santo dorado la miró. Cada vez esa chica llamaba más su atención. Era un poco desordenada en su apariencia, pero era muy bonita. Le encantaban esos enormes ojos, y la manera en la que se amarraba el cabello en una cola alta con un listón rojo, y cuando se enojaba… ¡medio momento! Shura sacudió la cabeza. No le podía gustar esa chica, ¿o sí? La verdad era que le interesaba mucho, le gustaba y, ¿porqué no? También lo atraía. No lo podían culpar, con una chica así, muy bonita y con esa figura, que siempre vestía shorts y blusas escotadas, y bueno, Shura no era de palo.
Mac parpadeó, mirando al hombre que tenía enfrente. Cuando lo veía, tenía una extraña sensación en su estómago, y el corazón se le aceleraba. No entendía bien porqué. Toto se burlaba de ella, diciéndole que esos eran síntomas de que estaba enamorada, lo que seguramente era una tontería. ¿Ella, enamorada del troglodita? Bah.
-¿Qué sucede, Mac?- dijo Shura al verla tan pensativa- sé que algo como lo que te pasó puede asustar mucho-
-Nada, nada- dijo ella, sacudiendo la cabeza y sonrojándose un poco. Shura sonrió y se levantó a la cocina, para servir dos tazas de té.
Mac miró al chico de reojo mientras caminaba desde la cocina, trayendo dos tazas de té, un plato con algún guiso extraño y un pan rebanado en trozos. Había algo que Shura había dicho. Que eran personas malvadas. Y recordó a la chica que vio antes: la que pensaba que sería la hermana menor de Charlotte.
-Por cierto, hay algo pasó antes de que los hombres me atacaran. Me detuvo una mujer alemana, rubia, que parecía que era quien daba las órdenes a esos dos hombres-
Shura alzó las cejas. ¿Mac había visto a Greta Neuer? Mu y él habían detectado el cosmo de esa malvada mujer cerca de la entrada del Santuario, y sabían que los hombres que la atacaron trabajaban para ella, pero ahora que Mac decía que había visto a Greta, todo se volvía más grave.
-¿Qué sucedió, Mac?- dijo Shura- ¿qué te dijo esa mujer?-
-Primero creí que era mi amiga, Charlotte- dijo Mac- se le parecía mucho. Cuando me disculpe con ella por haberla confundido, se acercó a mí, y me dijo que… había estado causándoles problemas, y que necesitaban mi ayuda-
El santo escuchó con atención lo que Mac estaba diciendo. Recordó lo que le había dicho antes, sobre los celulares intervenidos dentro del Santuario. Seguramente a eso se refería. Si era así, quizá la mujer intentaría de nuevo vengarse de ella de alguna manera.
-Bueno, está decidido entonces- dijo Shura, cruzándose de brazos- esa mujer es muy peligrosa, será mejor que te quedes en el Santuario unos días, mientras la encontramos y nos aseguramos de que estés a salvo-
-No, claro que no- dijo Mac, cruzándose de brazos- tengo que terminar con mi trabajo, y…-
-Cuando… cuando menos acepta que un santo o una amazona proteja tu casa- dijo Shura, algo decepcionado de que la chica se negara a quedarse en el Santuario. Y se odió un poco por ello. ¿Qué era, un acosador? En fin. Miró a Mac, y ella sonrió.
-No creo que sea necesario- dijo ella- pero si tú lo dices, eso es algo que puedo aceptar…-
-De todos modos hablaré con el Patriarca sobre lo que acaba de suceder- dijo Shura- si él me da el visto bueno de que te podemos dejar ir. Por favor, come algo- añadió, señalando el plato- lo traje para ti-
Mac sonrió de nuevo, y tomó un tenedor. Probó lo que tenía enfrente: era un guiso en forma de papas cortadas en cuadritos y bañadas en una salsa roja. Era algo picante, pero no sabía nada mal.
-Vaya, ¿qué es esto?- preguntó Mac tras probar un bocado- ¡es delicioso!-
-Patatas bravas- dijo Shura, cambiando su expresión preocupada por una enorme sonrisa- es un plato típico de mi país-
-Esto está delicioso- dijo la chica, sonriendo mientras masticaba y tomaba después otro bocado- pero, le falta algo. No sabe muy bien con el té…-
-Oh, no, eso es porque éstas se comen con una cerveza bien fría- dijo Shura, sonriendo con algo de travesura- pero ese problema se puede arreglar-
Mac sonrió y asintió. Unos minutos más tarde, ambos estaban comiendo juntos, cada uno con una cerveza.
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Templo de Géminis
Radamanthys y Victoria se habían quedado mirando uno al otro, casi paralizados. Ambos se miraron, confundidos. Radamanthys se veía muy compungido, y Victoria estaba de pie frente a él con una de sus manos sobre su vientre. La chica sí tenía una pancita que él no había notado antes. ¿Cómo podía haber sido tan tonto, que no se había dado cuenta antes?
Finalmente, y después de un buen rato de no decir nada o moverse, Radamanthys tomó la mano de la chica y la besó con cariño. Mientras lo hacía, Victoria sintió como si una corriente eléctrica la recorriera por completo. Sonrió levemente. La verdad era que lo había extrañado, pero aún estaba molesta con él.
-Radamanthys…- dijo Victoria en voz baja. El espectro levantó la mirada, esperanzado, pero la chica no dijo nada más, volviéndose a quedarse callada y cabizbaja.
-Victoria, lo lamento mucho- dijo el juez sin soltar su mano, acariciándola suavemente con su pulgar- todo es mi culpa. Fui un estúpido-
Victoria no le respondió. Su cabeza estaba hecha un desastre. Había extrañado con locura a Radamanthys esos últimos días, y sus hormonas del embarazo la hacían llorar a cada rato o sentirse homicidamente furiosa. No sabía que decir.
-No debí… haber asumido nada- continuó Radamanthys, al ver que la chica no le había dicho nada- estaba muy asustado, y no pensé realmente en lo que dije. Te amo, Victoria, y no quiero perderte-
-¿Porqué tardaste tanto en venir?- dijo Victoria tristemente. Sus hormonas le estaban jugando una mala pasada.
-La señora Perséfone se negó a decirme donde estabas- dijo Radamanthys- está furiosa conmigo. ¿Ves esto?- añadió, levantándose un poco su camisa, para mostrarle un feo moretón en el torso- ésta fue Violate. Y aún me duele la cabeza por los gritos de Aria… ¡esa mujer no se calla!-
Victoria rió levemente. Tenía razón, Aria solía resolver todo a gritos, y Violate a golpes. Extrañaba también a las chicas del Inframundo. Evelyn era su amiga, y Liliwen le había caído bien, pero no era lo mismo. Victoria parpadeó y miró de nuevo a Radamanthys.
-Rada, yo…- comenzó a decir la chica. El corazón del espectro dio un vuelco al escuchar el tono de voz de la chica.
-Por favor, Victoria- dijo Radamanthys- regresa conmigo al Inframundo. Hablaremos de esto entre los dos, y tomaremos la mejor decisión, la que nos haga felices a los dos. Victoria, tu felicidad es para mí más importante que nada-
Victoria lo evaluó con la mirada, y suspiró. Sí, tenía razón en el hecho de que Radamanthys era un idiota y que había metido las patas, pero también era cierto que ella no se había detenido a pensar en el hecho de que él estaba tan asustado como ella cuando escuchó las noticias.
-You're a bloody idiot- dijo ella, mirándolo a los ojos.
-I know, my love- dijo el espectro- I do not deny it-
Victoria lo miró a los ojos, y con su mano libre tomó la otra mano de Radamanthys. Para sorpresa del espectro, la chica le puso la mano sobre su propio vientre. Radamanthys parpadeó, pero no movió su mano.
-Dí algo- le dijo Victoria.
-Eh… no sé que decir- dijo Radamanthys, y entonces algo bajo su mano hizo que abriera los ojos desmesuradamente. Había sentido una patadita bajo sus dedos- ¿qué fue eso?¿Fue una…?¡La sentí otra vez!-
-Lo empecé a sentir tan pronto como llegué aquí- dijo Victoria, sonriéndole levemente- al parecer, este pequeño escuchó tu voz, y se puso a patear. Creo que está contento-
-Pequeña…- la corrigió Radamanthys en voz baja, pero la chica no pareció haberlo escuchado.
El juez sentía las patadas de la criatura bajo su mano, y éstas era un poco más fuertes cuando él hablaba. El rudo espectro de Hades sintió como sus ojos se comenzaban a humedecer al darse cuenta de que la niña había reconocido su voz. Se dejó caer de rodillas y abrazó a Victoria por la cintura, apoyando su cabeza sobre la pancita de la chica.
-¿Cómo pude ser tan estúpido?- dijo Radamanthys en voz baja.
Victoria sonrió, y le acarició el cabello. Ambos se mantuvieron en silencio por unos minutos, hasta que por fin la chica se agachó y lo besó en la frente.
-Vamos a casa, Rada- dijo Victoria a su vez.
Cabe mencionar que desde hacía un buen rato que Satu y Kanon habían terminado de limpiar lo que la chica había tirado (a propósito) en la cocina, y ambos, junto con Evelyn, estaban mirando atentamente hacia la sala en completo silencio. Al ver lo que había pasado, Evelyn susurró una exclamación de triunfo.
-Gracias por todo, chicos- dijo Evelyn.
-¿Bromeas?- dijo Kanon, sonriendo ampliamente- ¿escuchar a Radamanthys decir que fue un estúpido, y verlo llorar? Fue un placer ayudarte…-
Satu rió en voz baja y Elsita, quien se había aburrido al no entender que era lo que los adultos miraban tanto, se había puesto a jugar a golpear un par de ollas con una cuchara de madera.
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Templo de Capricornio
Horas después
Horas más tarde y varias cervezas después, tanto Shura como Mac estaban un poco alcoholizados. Los dos habían comenzado la segunda cerveza estando sentados en extremos opuestos del mismo sofá; pero algunas cervezas después estaban en el mismo sofá, uno junto al otro, charlando y riendo animadamente.
-Yo… yo pensé que eras un to… to…troglodita sin modales- dijo Mac entre risas.
-Y ahora lo sabes, guapa- dijo Shura a su vez, haciéndola reír de nuevo. La chica apoyó su cabeza en el hombro del santo dorado, y éste la rodeó con su brazo y la atrajo hacia él. Sonrió al oler el delicioso aroma del cabello de la chica. ¡Cómo le gustaba! Pasó sus dedos por el brazo descubierto de la chica.
-Troglodita, no puedes evitarlo- dijo Mac, mirando de reojo el brazo del santo dorado.
-Me ofendes- dijo Shura, alzando las cejas y fingiendo estar ofendido- primero que nada, borracho o no, soy un caballero-
Mac rió, y volvió a apoyar su cabeza en el hombro de Shura.
-Quizá… sería buena idea que me fuera a casa- dijo Mac, aunque no se movió, al contrario, se acomodó mejor junto a Shura.
-No, quédate- dijo Shura, sintiendo un extraño dolorcito de cabeza, que le decía que ya había bebido suficiente por ese día- ya es tarde, y no quiero… que te vayas-
Iba a decir que no quería que regresara a su casa sola, pero bueno, el alcohol estaba comenzando a hablar por él. Mac volvió a reír.
-Bueno, pero me quedaré… justo aquí- dijo, señalando el sofá.
-Me parece bien, señorita Arnaud…- dijo Shura, poniéndose de pie, haciendo reír a Mac. El santo de Capricornio se tambaleó hasta su habitación, y regresó con una almohada y una manta, lanzándole las dos cosas encima.
-¡Ah!- se quejó Mac, haciendo reír a Shura- dijiste que eras un caballero-
-Y lo soy, señorita- dijo Shura, diciendo la última palabra en español.
Mac se levantó, tambaleándose también, y chocó con la mesita de café, que tenía las botellas vacías que habían consumido. Ambos rieron, y la chica siguió caminando, intentado equilibrarse, hacia Shura. Casi tropieza cuando llegó frente a él, y si no fuera porque el santo dorado la detuvo, se habría dado de cara al suelo.
-Cuidado, Mac- le dijo el santo, sonriendo.
-Gracias- dijo ella, levantando la vista- lo siento-
Ambos estaban de pie, Shura deteniéndola por los brazos, cuando el santo dorado se quedó hipnotizado, mirando los enormes ojos de la chica, su piel blanquísima, sus mejillas enrojecidas y sus labios…
El santo dorado se sonrojó furiosamente. Sí, estaba algo borracho, pero a diferencia de Mac, él aún era más o menos consciente de sí mismo. La chica le puso las manos en los hombros y tiró de ellos, haciéndolo inclinarse hacia ella.
-Mac, ¿qué es lo que…?- comenzó a preguntar Shura.
Antes de que el santo terminara su frase, la chica se puso de puntillas y lo besó. Shura, quien jamás había besado a una mujer antes, se sintió al mismo tiempo extrañado y en el cielo. Sin pensarlo, rodeó a la chica con sus brazos, atrayéndola a sí mismo y disfrutando el momento. Duró poco menos de medio minuto, pero cuando se separaron, ambos se miraron, sonrojados.
-Lo siento- dijo Mac.
-No hay problema- dijo Shura- cuando quieras…-
Mac dejó escapar una risita y, tras ponerse de puntillas de nuevo para besarlo en la mejilla, regresó tambaleándose al sofá y se desplomó sobre él. Shura, quien estaba aún conmocionado por el beso, sonrió y se acercó a ella. Puso la almohada bajo la cabeza de la chica, y la cubrió con cuidado con la manta, para después regresar a su habitación y cerrar la puerta tras de sí.
Necesitaba una ducha fría. Ya.
Ambos estaban tan alcoholizados que no se dieron cuenta que su pequeño momento especial tuvo una testigo, y si hubieran puesto un poco de atención, habrían escuchado a la distancia su corazón terminando de quebrarse.
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CONTINUARÁ…
Notas de Autor.
Recuerden que Mac es canadiense de Quebec, tanto el inglés como el francés son sus lenguas maternas y, como los aprendió desde muy pequeña, puede cambiar entre ellos con mucha naturalidad.
Ce n'est pas possible: (francés) no es posible
Canuck: (inglés) manera despectiva de llamar a un canadiense.
Hoser: (inglés canadiense) tonto.
Numpty: (inglés) tonto, incompetente
Midget: (inglés) enano
¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Muchas gracias a todos por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
