DIVISIONES

XI: ADMISIONES

Habitación de Mac

Mac se dejó caer en su cama, completamente furiosa por lo que acababa de pasar. Casi de inmediato se levantó y conectó a Toto a la corriente eléctrica, pues desde la noche anterior se había quedado sin batería. Los ojos electrónicos del perro robot brillaron, y se fijaron en la chica.

-¿Qué sucede, Mac?- dijo Toto- ¿el troglodita te propuso matrimonio?¿o porqué esa cara?-

Mac le lanzó una mirada asesina.

-Deja de molestarme, Toto, o te desactivaré por un buen tiempo- lo amenazó la chica.

El robot procesó la información. Se había quedado sin batería poco después del beso que Mac le había dado a Shura mientras estaba borracha, cuando ambos se fueron a dormir. ¿Se había perdido de algo?

-Según mi información, eso fue una amenaza- dijo Toto en un tono confundido- ¿porqué estás enojada? Mis protocolos dicen que realmente te gusta ese sujeto-

Mac se ruborizó. ¿Ella, gustarle el troglodita? ¡Por supuesto que no! Además, ¿qué se creía hablándole así a Derek? Bueno, la verdad es que Derek no tenía porqué haber tirado de su brazo. Shura solo la estaba defendiendo, no estaba siendo posesivo con ella u otra cosa, pues no sabía que Derek era como un hermano mayor, y sintió la necesidad de protegerla. En ese momento, Mac se sintió fatal por la manera en la que había tratado a Shura. Se cubrió la cara con las manos.

-No entiendo lo que está pasando- insistió Toto.

-No te preocupes, yo tampoco entiendo- admitió Mac.

Era verdad. Nunca le había pasado algo así con ningún chico. Aunque bueno, no había mucho punto de comparación. Nunca había tenido un novio, y nunca nadie un chico había logrado distraerla de su trabajo de manera alguna. Hasta que conoció a Shura. Y recordó el beso. Sonrió, y se sonrojó levemente.

-Estás enamorada- declaró Toto- muestras 24 de 27 características de una persona enamorada-

Mac parpadeó, pero sacudió la cabeza. ¡No! Ella no estaba enamorada. Ella estaba por encima de esas emociones. Solo… se había emborrachado, y había cometido un error con ese troglodita de cabello alborotado. Ese beso no quería decir nada.

La chica se incorporó y se sentó frente a su computadora. Tomó los dos joysticks y se puso a trabajar. Le faltaba poco para terminar la prótesis, y estaba a tiempo. Miró por la ventana: el sol de mediodía había desaparecido bajo una gruesa capa de nubes. Suspiró, y se puso a trabajar.

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Caína, Inframundo

Victoria había aceptado ir a Giudecca a cenar con los otros jueces y con los dioses, aunque no parecía muy entusiasmada al respecto. Se había puesto un vestido, e intentaba en vano alcanzar el cierre del mismo. Mientras lo buscaba a tientas, sintió las manos de Radamanthys en su espalda, cuando él mismo le subió el cierre después le puso las manos en sus hombros descubiertos.

-Gracias- dijo Victoria con voz dulce. Se sentó sobre la cama y buscó con la mano el cepillo para el cabello a tientas, pero el juez lo tomó primero. Radamanthys se sentó de tras de ella, con una mano pasando los dedos en los largos cabellos negros de Victoria, y con la otra comenzó a cepillarlos. Victoria estaba sorprendida por esa actitud, pero no dijo nada.

-¿Cómo te sientes hoy?- le preguntó Radamanthys, haciendo su cabello de lado, e inclinándose para besarla en los hombros.

-Estoy bien- sonrió Victoria, volviéndose hacia él y tomándolo de las manos.

-Perdóname, Victoria- dijo Radamanthys tristemente- fui un tonto-

-Yes, you are a bloody idiot- dijo Victoria, sonriendo tranquilamente- pero ya te disculpaste. Tranquilo…-

Radamanthys sonrió levemente, y se levantó de la cama, para después ofrecerle la mano a Victoria.

-Vamos, el señor Hades nos está esperando…-

La chica tomó su mano, y se levantó. Se calzó los zapatos, y sin soltar la mano del juez, ambos salieron de Caína rumbo a Giudecca.

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Terrenos del Santuario

Shura regresó al Santuario un poco confundido. ¿Qué rayos había pasado? Mac lo había echado tras intentar golpearlo. ¿Había dicho algo malo? ¡Si él solo había intentando ser un caballero y defenderla! Bueno, era claro que la chica era fuerte, y no necesitaba su ayuda para defenderse de su amigo. Seguramente Derek había estado con justa razón muy preocupado y, aunque eso no justificaba que la hubiera tirado del brazo, podía entender que no había sido con mala intención.

El santo de Capricornio suspiró. ¿Porqué le había dolido eso? Claro, era porque Mac le encantaba. Era una chica linda, fuerte e inteligente, que no aguantaba tonterías de nadie, ni suyas ni de su amigo. ¡Ah!

Una parte de él quería dar media vuelta y regresar a disculparse. Y abrazarla. Y tal vez… ¡Ah! Shura sacudió la cabeza. ¿Porqué le pasaba eso a él? Sabía que las mujeres siempre arruinaban todo. ¿Cómo fue a caer redondo de esa manera? Suspiró.

-¿Señor Shura?- escuchó una voz. El santo dorado se volvió, y vio que se trataba de Anika. Oh, rayos, como si no se sintiera lo bastante mal en ese momento.

-¿Qué sucede, Anika?- dijo el santo, en un tono un poco brusco, pero no le importó. ¡Estaba frustrado por lo que acababa de pesar!

La amazona no pareció registrar lo que estaba pasando. La pobre chica había estado llorando desde la noche anterior, cuando había visto a Mac ponerse de puntillas, tirando de la camisa de Shura para hacerlo inclinarse a ella, y besarlo. Tras hablar con Marín, había caído en cuenta de que no podía hacer nada al respecto, y que tenía que cerrar ese capítulo de su vida lo más pronto posible. Aún así, tenía los ojos enrojecidos, y unas feas ojeras bajo sus ojos.

-Señor Shura, quería disculparme por mi anterior comportamiento- dijo Anika.

-¿De qué hablas, Anika?- dijo Shura, encogiéndose de hombros sin mucho interés. Pero de pronto recordó cuando habían intentado secuestrar a Mac. Tenía que mantenerla a salvo. Quizá Anika podría… digo, mientras que a Mac se le pasaba su molestia con él.

-Bueno, yo…- comenzó Anika, y notó la preocupación y molestia de Shura- señor Shura, ¿hay algo que le esté molestando?-

-¿Qué? No…- dijo Shura, pero pronto se lo pensó mejor- bueno, sí. ¿Sabes que alguna amazona que no esté ocupada esta tarde?-

Los ojos de Anika brillaron. Pobre chica, no sabía en lo que se estaba metiendo.

-Yo no tengo rondas esta tarde, señor Shura- sonrió ella- ¿en qué le puedo ayudar?-

Shura sonrió.

-¿Recuerdas a Mac? Digo, la chica que atrapamos el otro día sobrevolando el Santuario…- dijo Shura.

"Oh, rayos…", pensó Anika, decepcionada. ¡Siempre tenía que ser esa Mac! Sin embargo, ya había dicho que estaba desocupada, así que no tuvo otra opción más que asentir levemente.

-Los enemigos intentaron secuestrarla ayer en la noche- continuó Shura, sin darse cuenta de la nube negra que pasó por los ojos de la amazona- ¿podrías vigilarla esta noche? No tienes que presentarte con ella, solo… mantenla a salvo si la vuelven a atacar. Creo que los enemigos se quieren vengar de ella por habernos ayudado-

Anika estaba, si es posible, aún más decepcionada al escuchar a Shura. No fue lo que el santo dijo, sino su tono de voz cuando hablaba de ella. ¡Shura estaba perdidamente enamorado! Que terrible decepción. En fin, por mucho que le disgustara, era la orden de su superior, y además, pensándolo bien, era una buena oportunidad para ver quien era esa chica y porqué Shura había caído enamorado de ella.

-Por supuesto, señor Shura- dijo Anika- solo voy a avisar a Marín, y…-

-No te preocupes- la interrumpió Shura, entregándole un trozo de papel- yo le avisaré. Aquí está la dirección-

-De acuerdo- dijo Anika, resignada. Shura sonrió.

-Muchas gracias, Anika- dijo el santo de Capricornio, dándole una palmada amistosa en la espalda- no sé que haría sin ti, eres una gran amiga-

Y dicho esto, el santo dorado se apresuró a los Doce Templos. Y Anika, bastante decepcionada por lo que pasó, miró de reojo la hojita que Shura le pasó, y salió hacia la ciudad.

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Giudecca, Inframundo

Perséfone aún no había perdonado a Radamanthys por lo sucedido con Victoria. Por más que Hades había intentado calmarla y hacerla olvidar el evento, sobre todo ahora que la chica estaba de regreso, sana y salva, con el bebé aún a bordo y con el juez de Wyvern siguiéndola por todos lados como un perrito arrepentido por sus acciones.

Finalmente, y para que su esposa superara su enojo, Hades había decidido invitar a los jueces a cenar en Giudecca con ellos.

-No quiero ver a Radamanthys- se cruzó de brazos Perséfone. Hades sonrió levemente. Su reina se veía hermosa cuando se enojaba.

-Dale una oportunidad, florecita- dijo el dios- es un idiota, lo sé, pero no lo hizo con maldad, estaba asustado y lo sabes. Si Victoria lo perdonó, quiere decir que fue a buscarla y la logró convencer-

Perséfone gruñó, y Hades volvió a sonreír. La diosa sabía que Hades tenía razón. Para animarla, la abrazó por la espalda y comenzó a besarla en el cuello. Perséfone se echó a reír, y se volvió hacia él.

-Eso es trampa- dijo la diosa.

-No es trampa, porque realmente te adoro, florecita- le dijo Hades, acariciándole las mejillas.

-De acuerdo- dijo Perséfone tras suspirar resignada. Ya perdonaría a Radamanthys por su estupidez, lo que más quería saber era que Victoria estuviera bien, y a gusto de nuevo en el Inframundo. Volvió a suspirar. Hades la miró con adoración y le ofreció el brazo, el cual la diosa tomó, y ambos caminaron juntos hacia el comedor.

Hypnos, Thanatos y Agatha ya estaban esperándolos en el comedor, y los saludaron con una inclinación. Pronto llegaron Aiacos y Violate, seguidos de Radamanthys y Victoria. Al ver a la chica, Perséfone se levantó y se apresuró a abrazarla.

-Bienvenida de regreso- dijo la diosa. Victoria sonrió agradecida, aunque no soltó la mano del juez de Wyvern. Aiacos y Violate miraron curiosos, intentando entender que era lo que había pasado, y si esos dos ya se habían reconciliado o no. Parecía que todo estaba bien.

-¡Victoria!¡Ciao!- dijo Aria, llegando en ese momento junto con Minos, y llevando una pequeña maceta con una planta llena de flores, pero frunció el entrecejo al ver a Radamanthys tomando la mano de la chica- ma che cosa fa questo balordo qui? -

-Aria…- dijo Minos en voz baja.

Aria se volvió a Minos frunciendo el entrecejo, pero decidió hacerle caso y no dijo nada más. Todos los presentes se sentaron a la mesa. Estuvieron a punto de empezar a cenar, cuando escucharon los tacones de una mujer. Todos los presentes se volvieron, y se dieron cuenta de que se trataba de Pandora. Todos estaban tan poco acostumbrados a verla, pues gradualmente había disminuido su asistencia a las cenas de Hades desde que Victoria había llegado al Inframundo, que incluso Aria no la conocía aún.

Los jueces se pusieron de pie.

-Buenas noches, señorita Pandora- dijo Radamanthys, inclinando su cabeza levemente. El pobre juez no tenía ni la más pálida idea de que la hermana de Hades había estado perdidamente enamorada de ella. Victoria bajó la mirada, un poco avergonzada.

Pero en esos días, Pandora había tenido una larga noche de introspección, y había llegado a la conclusión que siendo grosera con Victoria y mirándola con desdén no iba a hacer que los sentimientos del juez cambien para con ella, o tampoco que Victoria se fuera. La chica era una de las pocas mujeres en el Inframundo, sería buena idea hacer causa común con ella.

La mujer se detuvo detrás de la silla de Victoria. Ésta se levantó, mirando a Pandora confundida, pero ella la abrazó con fuerza y algo de cariño, sorprendiendo a todos, sobre todo porque Hades y Perséfone estaban conscientes de la causa del enojo de Pandora para con Victoria.

-Willkommen zurück, Freundin- dijo Pandora en voz baja.

-¿Uh?- preguntó Victoria, tan sorprendida por la actitud de la otra chica.

-Bienvenida de regreso, amiga- le dijo Pandora, repitiendo en griego lo que había dicho en alemán. Victoria sonrió también.

Hades y Perséfone se miraron entre sí y sonrieron.

-Bienvenida, Pandora- dijo Hades, mostrándole su sitio, y volviéndose a Radamanthys y Victoria- vamos, quiero escuchar todo sobre el bebé que van a tener-

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Habitación de Mac, Casa en Atenas

Mac apagó la computadora y suspiró. Ya había terminado de armar la prótesis que tenía pendiente, y la enviaría pronto por paquetería a Lesbos. Miro de reojo a Toto, quien la miraba fijamente con sus ojos robóticos, y ya había logrado hacerla sentir muy incómoda.

-¿Qué?- dijo Mac- ¿piensas seguir molestándome con lo mismo?-

-No- dijo Toto- no quiero estar en riesgo de que me desmembres. Solo quería comentar en lo extraño que es que Charlotte no haya regresado en más de veinticuatro horas-

-Mmmf…- solo dijo Mac.

Sí, ya lo sabía. Esa había sido la causa de que Derek se hubiera molestado con ella, y de que ella terminara peleando con él y con Shura. Mientras trabajaba, Mac había caído en cuenta de que Shura solo estaba intentando ayudarla. Claro, todo había sido un malentendido. Sacudió la cabeza.

Y luego estaba Charlotte. Había escuchado a Derek salir a buscarla, pero el chico tampoco había regresado. Suspiró otra vez. Quizá debería llamarlo, y preguntarle como estaba. Cuando sacó su teléfono celular, éste sonó antes de que pudiera comenzar a marcar.

-¿Hola?- dijo Mac.

-Buenas noches, señorita- dijo una voz masculina, que sonaba extranjera- ¿hablo con la señorita Mackenzie Arnaud?-

-Así es- dijo la chica.

-Hablo de parte de la señorita Charlotte Neuer- dijo el hombre- tuvo un accidente anoche. Ella está bien- añadió el hombre antes de que Mac preguntara- pero está en el hospital y necesita que alguien la acompañe durante la noche-

-Por… por supuesto, voy para allá- dijo Mac, colgando el teléfono y guardándoselo en el bolsillo de sus shorts. Tomó su chamarra y se la puso, se puso y abrochó las botas y tomó a Toto.

-¿A dónde vamos, Mac?- dijo Toto.

-Al hospital- dijo la chica- justo me avisaron que Charlotte tuvo un accidente. Tengo que ir a verla-

Toto no dijo nada, y dejó que Mac lo guardara en su bolso.

-Deberías dejar una nota a Derek- dijo Toto- en caso de que regrese y no te encuentre, para que no vuelva a enojarse-

Mac suspiró. Sabía que su robot tenía razón, pues el chico estaría muy preocupado por ella de nuevo si desaparecía sin decir a donde. La chica tomó papel y un bolígrafo, y escribió una pequeña nota.

Me llamaron diciéndome que Charlotte está en el hospital, y fui a verla. Te llamaré tan pronto como la vea y me asegure que está bien. Besos. Mac.

Una vez que terminó de escribir, la chica puso la nota en la puerta del cuarto de su compañero, tomó su bolso con Toto dentro y se apresuró a salir corriendo de la casa hacia la calle. Miró a su alrededor, como decidiendo por dónde llegaría más rápido al hospital. Por fin, comenzó a caminar por una de las calles, cuando tuvo una extraña sensación. Alguien la estaba siguiendo.

-Toto…- susurró Mac, cuando llevaba ya varias cuadras alejada de su casa- alguien me está siguiendo…-

-Tienes un spray pimienta en tu bolso- le dijo el robot a través del pequeño auricular en su oído derecho. Mientras caminaba, Mac dobló una esquina, y metió la mano a su bolso, sacando el pequeño frasco de gas pimienta y deteniéndolo en su mano, pero antes de que lo sacara, sintió un par de manos en sus hombros. Mac estuvo a punto de gritar, pero una mano le cubrió la boca.

-Shhh, calla, tonta- le dijo una voz femenina- ¿qué no ves que trato de ayudarte?-

Mac escuchó alarmada. ¿Qué rayos estaba sucediendo? La chica forcejeó, y la mujer que la detenía la tomó con más fuerza.

-Ah, por todos los dioses, niña tonta, deja de moverte- dijo la mujer, en un tono exasperado- yo solo estoy intentando mantenerte a salvo-

Mac se detuvo, y dejó de forcejear con la mujer. Se volvió hacia ella y dio un respingo de sorpresa al encontrarse cara a cara con una máscara de bronce.

-¿Quien eres?- dijo la chica.

-Soy una amazona del Santuario de Athena- dijo la mujer, que era Anika- Shura de Capricornio me ordenó que te siguiera y me asegurara de que estuvieras a salvo-

El corazón de Mac dio un vuelco. ¿Shura había enviado a alguien a cuidarla? En esos momentos, la chica se sentía bien rata. ¿Cómo lo había tratado tan mal y él, a pesar de haberlo intentado abofetear y haberlo corrido de su casa a gritos, aún así envió a alguien a mantenerla a salvo?

Anika, por su parte, no estaba disfrutando para nada la tarea que le habían asignado. No solo estaba teniendo que proteger a su rival, a la chica a la que Shura amaba, sino que realmente no le caía nada bien. Bueno, tampoco la conocía muy bien que digamos.

-Lo lamento mucho, señorita- dijo Mac, ruborizada- es que… el otro día intentaron… y me asusté-

-Es entendible- le dijo Anika, mostrándole los moretones de color amarillento en su cuello, de cuando había sido atacada hacía unas semanas- me llamo Anika. El señor Shura me pidió que te siguiera. No es seguro que salgas sola a la calle a esta hora. Será mejor que regreses a tu casa, hasta que él o tu amigo te puedan acompañar-

-Mi amiga está en el hospital- le dijo la chica rubia- yo no la puedo dejar ahí, y además…-

Anika frunció el entrecejo e hizo un gesto para que callara. Ese pretexto debía ser una trampa para sacarla de la casa. La amazona miró a su alrededor para ubicarse. En esos momentos, ambas estaban a la misma distancia del Santuario que de la casa de Mac. Estaba decidido. Tenía que llevarla al Santuario mientras decidían que era lo que iban a hacer al respecto. Era lo más seguro para ella.

La amazona tomó a Mac de la muñeca, y tiró de ella.

-Vamos, te voy a llevar al Santuario inmediatamente- dijo Anika- ¡eso es una trampa!-

Mac palideció, y se dejó conducir por Anika entre las estrechas calles de Atenas hacia el Santuario. De pronto, la amazona se detuvo de golpe, y la chica rubia chocó contra ella.

-¿Qué pasa?- dijo Mac- ¿porqué te detienes?-

-Cosmo…- dijo Anika, mirando a su alrededor. Detectó un cosmo enemigo, y sabía que las iban a atacar de pronto. Anika le dio un empujón a Mac, haciéndola caer al suelo, y encendió su cosmo, recibiendo un golpe de energía y bloqueándolo con sus brazos.

-¡Anika!- dijo Mac, preocupada, pero la amazona se encontraba bien. No vio de donde venía el ataque, o quienes eran los enemigos, pero lo cierto era que Anika la había salvado.

-Corre hacia el Santuario, Mac- dijo Anika, con su cosmo encendido, y mirando alerta a su alrededor- corre, yo los detendré-

-Pero…- comenzó la otra chica.

-¡Corre!- exclamó la amazona.

Mac no sabía si obedecer a Anika o no, y solo dio unos pasos hacia el Santuario cuando se dio cuenta de que ambas estaban rodeadas por al menos ocho personas. Frente a los enemigos, estaban una mujer y dos hombres. Mac conocía muy bien a la mujer: era la hermana de Charlotte. La chica tembló horriblemente, tanto que sus piernas no la detuvieron y cayó de rodillas. Anika se volvió hacia ella, frustrada. ¡Le había dicho que corriera!

-Que bueno que nos acompañas, Mackenzie- dijo Greta- te escapaste la última vez, pero no de nuevo. Te necesitamos, y vas a venir con nosotros-

Mac estaba demasiado asustada como para hacer algo, pero Anika se interpuso entre ellas.

-No la vas a tocar- dijo Anika- tengo mis órdenes-

Greta se echó a reír, y le dio un codazo al hombre italiano que estaba junto a ella.

-Esa basura cree que puede detenernos- dijo Greta, burlándose de Anika- ni siquiera tiene una armadura. Hazte a un lado, antes de que tu también salgas lastimada-

Anika mantuvo su terreno y su cosmo encendido. Mac se levantó y sacó a Toto de su bolso, abrazándolo con fuerza. No podía paralizarse así de miedo, Anika estaba intentando defenderla y ella solo estaba estorbando. Con una última mirada preocupada hacia la amazona, Mac se echó a correr en dirección del Santuario, cuyos límites de los terrenos estaba a al menos diez cuadras. Pero no pudo alejarse mucho. Uno de los dos hombres que estaban con Greta, el que no era Bellini, le cerró el paso y la atrapó por la espalda.

-¡Ah! ¡Suéltame!- gritó Mac, forcejeando para soltarse, pero no lo logró.

-Mac…- dijo Anika, preocupada, y se volvió hacia el hombre- ¡suéltala!-

-¿Oíste, Levi?- dijo Greta, burlándose de ella- la debilucha dice que la sueltes-

-Apresúrense- dijo Bellini, cruzándose de brazos- saben lo que necesitamos, y desháganse de las sobras. Los santos de Athena vienen hacia acá-

El hombre llamado Levi arrastró a Mac hacia Bellini y Greta, lanzándola hacia ellos dos, quienes la atraparon con fuerza y la tomaron de los brazos, haciéndola soltar a Toto, y el robot cayó de su bolso al suelo haciendo un ruido metálico. Después de dejar a Mac con los otros dos, Levi se volvió hacia Anika y la atacó con su cosmo, y ella hizo lo mismo, pero no era rival para ese sujeto. La amazona cayó de rodillas, deteniéndose una herida en el hombro con la mano.

-Termina con ella- insistió Bellini- tenemos que irnos-

-¡No! Por favor, no la lastimen más- dijo Mac, intentando detenerlo- es a mí a quien quieren. Iré con ustedes sin resistirme, pero déjenla-

Bellini y Greta se echaron a reír, y le hicieron una señal a Levi.

-¡No!- gritó Mac con todas sus fuerzas, mientras veía al hombre atravesar el abdomen de Anika de lado a lado. La amazona se desplomó en el suelo, en un charco de su propia sangre- ¡no! ¿qué le han hecho? Monsters!-

Levi se volvió a ella, quien forcejeaba contra Bellini y Greta, y le dirigió una sonrisa torcida y manchada de sangre. Al detenerse frente a ella, le dio una fuerte bofetada que, si no estuviera siendo detenida por los otros dos, la habría tumbado al suelo. Y no terminó ahí. Miró con malicia el robot que estaba a sus pies y sonrió.

-Que esto te enseñe que tipo de monstruos somos, Shikse- dijo Levi, dando un pisotón sobre el robot, usando toda su fuerza y cosmo, rompiéndolo en decenas de pedazos que quedaron esparcidos por el cuelo.

-¡No!- exclamó Mac, a punto de echarse a llorar- ¡Toto!-

-Ya fue suficiente. Andiamo- dijo el italiano, sintiendo el cosmo de los santos de Athena acercándose peligrosamente a ellos. Levi la abofeteó de nuevo, y la todo se fue a negro para la chica. Los enemigos desaparecieron, arrastrando a Mac con ellos, dejando las piezas de lo que había sido Toto esparcidas, y a Anika desangrándose a unos pasos.

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CONTINUARÁ…

Ma che cosa fa questo balordo qui?: (italiano) ¿Pero qué hace este tonto aquí?

Willkommen zurück, Freundin: (alemán) Bienvenida de regreso, amiga.

Shikse: (hebreo) Forma derogatoria de llamar a una mujer no judía.

Andiamo: (italiano) Vamos.

¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Los próximos capítulos tienen advertencia de pañuelitos y de pelotita anti-estrés. Muchas gracias a todos por seguir leyendo, y por sus reviews. Nos leemos pronto.

Abby L.