¿Qué es peor que tener un amor no correspondido?, que te rechace indirectamente.
Ya había pasado una semana desde que Kaito había roto mi corazón en esa pequeña confrontación y no nos habíamos visto desde entonces, la verdad no tenía ánimos para nada, ni para ir a estudiar, ni para salir, pero no podía quedarme en casa así que obligatoriamente debía de ir a clases, aunque si algo bueno había pasado era que Len no me había hablado en toda la semana, seguramente se sintió culpable por haber provocado toda esa situación. Pero de nuevo tenía que ir a estudiar, así que abrí la puerta de mi casa para dirigirme hacia allí pero para mi sorpresa me encontré con alguien a quien no quería ver.
— ¿Qué haces aquí? — pregunté desanimada al verlo, pensé que me iba a dejar en paz de una vez por todas pero no.
— Quería verte mi princesa — Debí de imaginarme que saldría con una excusa así, pero solo rodé mis ojos y me acerque a él.
— Creí que ya no me ibas a hablar — Susurré mientras él me sonreía.
— No creas que es tan fácil, solo pensé que necesitarías un tiempo a solas pero una semana es lo máximo que pude aguantar — Y suspiré, en eso le agradecía un poco porque en verdad en esos días no me sentía de humor para aguantar sus bromas e insinuaciones, pero de que todo eso volviera de repente me hacía sentir de un humor aún más pésimo.
— Bien, no importa — Empecé a caminar mientras él me seguía, no decía mucho solo me miraba, tal vez estaba pensando en darme más tiempo de duelo pero su mirada curiosa me daba desconfianza.
— Rin… — Me llamó y volteé a mirarlo— ¿De qué color son tus bragas? — Y aquí íbamos de nuevo.
— ¡Deja ese tema!, ¡siempre me preguntas lo mismo! — Pero no se molestó, Len soltó una ligera carcajada mirándome tiernamente.
— Nunca me respondes — Dijo ya con un mejor humor, rodé mis ojos de nuevo.
— ¿Quién va a responderte esa pregunta tan personal? — Le pregunté un poco más enojada pero eso le entretenía en vez de hacerlo recapacitar.
— Tú podrías hacerlo — Me dijo optimista — Aunque si te niegas a responderme tendré que usar otros métodos para averiguarlo — Y yo lo miré algo incrédula, no se atreverá a…
Y cuando menos pensé ya tenía sus manos en mi falda y la había alzado.
— ¡PERVERTIDO! — Le grité a todo pulmón bajando mi falda rápidamente antes de que alguien más viera eso, pero afortunadamente no había nadie alrededor, me sonroje notando su mirada de malicia y su sonrisa provocativa.
— Son rosadas — Y eso hizo que el carmín de mis mejillas fuera en aumento.
— De esta no te salvas — Susurré mirándolo intensamente, entonces adivinando mis intenciones Len se echó a correr — ¡VUELVE AQUÍ KAGAMINE! — Grité de nuevo persiguiéndolo a todo lo que podía, ¡no lo iba a dejar salirse con la suya esta vez!
Después de una gran persecución llegamos a territorios escolar, para mi desgracia Len se había salvado de la paliza que le iba a dar por haberme hecho eso debido a que los profesores estaban cerca, así que sin más remedió me fui hacia el salón a mirarlo con odio intenso por el resto del día, y debido a que lo perseguí por todo el camino habíamos llegado más temprano de lo usual, así que me senté a esperar a que el salón se llenará para empezar la clase, me recosté en mis brazos cerrando los ojos para al menos aprovechar el tiempo de esa manera, pero fui interrumpida por una sensación extraña en mi nariz, algo muy suave y peludo la había tocado, abrí los ojos sorprendida encontrándome con un oso panda enfrente de mí.
— Hola Rin~ — La voz aniñada y melosa era la de Len quien fingía hablar por el oso — Soy el señor panda, me han contado que estas triste~ — siguió fingiendo la voz, me separé levemente del oso para mirarlo a los ojos, de nuevo me sonreía bastante contento.
— ¿Qué es eso? — Solo pude expresar la pregunta más tonta que se me había ocurrido pero no hallaba palabras para nada por lo confundida que estaba.
— Es un panda — me dijo el resaltando lo obvio — Estabas tan desanimada que pensé que esto podría hacerte compañía — Terminó de decir, yo miré el panda, era hermoso y esponjoso, pero era un regalo de Len, no podía aceptarlo.
— No lo quiero — Le dije mientras el cambiaba la expresión de su cara por una de decepción.
— Vamos, es sin compromiso — Me dijo intentando sonar lo más sincero posible.
—No, no quiero nada que venga de ti — crucé mis brazos mientras Len suspiraba.
— ¿De verdad? — Preguntó con un deje de decepción en su voz, lo miré asintiendo — Bien, supongo que esto no me sirve ya — Se levantó y tiró al oso en la caja de la basura.
— ¿Qué haces? — pregunté sorprendida.
—Si no lo quieres entonces no tiene sentido que lo conserve —
— ¡Dáselo a otra chica!—Le alegué por su crueldad, no podía tirar al panda así no más.
— ¿A quién?, a Rui no le gustan los peluches y Miku me lo tiraría en la cara, la verdad no me importa — Y después de decir aquello se fue hacía su asiento, todos lo miraban sorprendidos por la escena y yo solo estaba ahí irritada.
¿Cómo podía tirar algo tan lindo?, el desgraciado panda me miraba a los ojos y me gritaba "Sácame, sácame de aquí", yo me contenía por no ir corriendo a sacarlo del bote de basura, solo fue hasta que alguien paso tirando una envoltura de papas encima de él que enloquecí y me levanté a cogerlo. ¡No podía dejarlo ahí!, era demasiado lindo y esponjoso, además estaba nuevo, volteé a mirar a Len pero este no me miraba, solo veía hacía el frente conversando con algún compañero y riéndose de que algún chiste que no escuchaba, abracé al panda con fuerza hundiendo mi rostro en él, olía tan rico, a una fragancia de fresas y chicle. Me quede un rato con la cara pegada en el panda, pero su aroma era muy embriagante, y Len tenía razón en el algo, el panda me hizo feliz por un momento, cuando me di cuenta ya incluso había entrado el profesor y me estaba mirando con cara de desaprobación
— ¿Es esto una guardería? — preguntó cruzando los brazos, me avergoncé de nuevo y sin decir nada intenté meter al panda en mi mochila pero era muy grande, ¿cómo lo había traído Len?, lo deje encima de mi mochila a un lado esperando a que el profesor continuará la clase, éste suspiró y se volteó a llamar a lista.
Len siempre me avergonzaba en clase, aunque yo hubiera podido dejarlo en la basura, pero era tan lindo, aunque parecía ser más bien una señora panda ya que tenía pestañas, no podía dejar de verlo y desear abrazarlo, definitivamente me lo quedaría para siempre.
Cuando llegó el momento del receso me levanté llevando al panda en mis brazos, ¡tenía que mostrárselo a Miku!, pero fui detenida por Len quien se atravesó en mi camino.
— ¿Almorzamos juntos? — preguntó obstruyendo la puerta del salón, lo miré hastiada, no quería saber nada de él hasta la próxima hora.
— No — Le dije firmemente, Len me miraba complacido al ver el oso en mis brazos — ¡Quítate!, ¡Miku me espera! — le alcé un poco la voz, pero él no se quitó de mi camino.
— Oye Rin, ¿en qué club estás? — Preguntó mientras se acercaba a mí tomándome de los hombros y obligándome a retroceder, debido a que los otros compañeros también querían irse y debía abrirles paso, yo retrocedí por la presión hasta quedar cerca del escritorio del Kiyoteru-sensei.
— ¿Para qué quieres saber eso? — Pregunté frunciendo el ceño, él negó con una sonrisa.
— ¿No es obvio?, quiero saberlo todo de ti~ — Pero yo desconfiaba, seguramente quería inscribirse en el mismo club que yo, pero no le daría el placer.
— En el de animadores — Mentí mientras él abría los ojos sorprendiéndose.
— ¿Enserio? — Preguntó sin creerme, yo solo asentí.
— Claro, ¿quieres unirte? — Le seguí el juego mientras él sonreía.
— Tal vez, me gustan los uniformes de porristas— Me miró de arriba hacia abajo, seguramente me estaba imaginando con una falda corta y una camisa ombliguera como era el típico uniforme de porrista, me dio un gran escalofrió al notar sus intenciones.
— Mejor no, no quiero un acosador mirándome en eso — Me hice a un lado tratando de esquivarle para poder escapar pero me tenía bien sujeta.
— ¿Por qué? — él se acercó a mi cara, me hizo mirarle directamente a sus ojos — Yo quiero ver a Rin vestida de porrista, más si estamos solos en mi habitación y me enseñas como haces los saltos para animar— susurró aquello muy cerca y con un tono muy suave y pícaro, no pude evitar imaginarme aquello mientras él volvía a conseguir hacerme sonrojar, luego cerró los ojos y se acercó hacía a mi lentamente y con intenciones claras de besarme, subí al oso que tenía en mis brazos hasta su cara para poder bloquearlo.
— ¡Miku me está esperando! — Grité mientras lo empujaba y corría lejos de sus pretensiones, ni siquiera lo miré así que no sé si se cayó al suelo o si se había chocado con algo.
Corrí aunque no me persiguiera, pero odiaba que se me insinuará así, yo no quería hacer nada pervertido con él, no quería nada que ver con él, incluso si Kaito-nii me había rechazado, si me había dicho todo aquello, yo seguía anhelándolo, cuando menos pensé llegue con Miku quien ya estaba sentada en nuestro sitio, esperándome.
— Rin… ¿de dónde sacaste eso?—ella señalo al oso, yo solo me acerqué a ella, aún estaba un poco conmocionada por las palabras de Len, estaba hecha un caos por dentro porque aún tenía en mi mente aquellas palabras de doble sentido — ¡Tierra llamando a Rin! — Grito cerca de mí, Yo la miré asustada.
— ¿Eh? —
— No te pierdas, ¿de dónde sacaste ese panda? — Yo miré al panda y caía en cuenta de lo que me cuestionaba.
— Ah… me lo regalo… digo, lo encontré en la basura — mentí rápidamente, ella alzó una ceja sin creerme pero no me hizo caso y tomó al panda y se hundió el rostro en el para poder olerlo.
— ¡Es tan lindo! — dijo ella con la cara aun en el panda, sonreí al ver su expresión de alegría.
— Si, no podía dejarlo en la basura—
— ¿Quién lo habrá botado?, es un desperdició — Asentí mientras le daba la razón.
— Y es una crueldad—
— ¡Exacto!, quien haya abandonado a este felpudo no tiene derecho a vivir — continuó ella mientras seguía abrazándolo— Pasando de tema, ¿cómo estás?, ¿te sientes mejor? — preguntó mientras me miraba preocupada, Miku se había encargado de consolarme en toda esa semana, aunque yo no la quería ver mucho debido a que ella prácticamente había "iniciado" todo, suspiré.
— Supongo que lo superaré, tampoco es como si no lo hubiera sabido, todo este tiempo tenía esperanzas pero en el fondo sabía que él no me veía como una mujer — le quito a la señora panda y lo abracé esta vez, sumergiendo mi cara en su cabecita suavecita, no debía llorar pero no podía evitar sentir mis ojos llenarse de agua, intentaba no derramarlas.
— Lo siento Rin — se disculpó por milésima vez ella, yo intenté sonreír.
— No es tu culpa que no me quieran, Miku — intenté hacerle sentir mejor, ella suspiro mientras bajaba la mirada.
— Rin, algún día encontrarás a la persona que está destinada para ti, y vas a amar a esa persona y esa persona te va a amar a ti, solo sé paciente — Cuando dijo aquello no pude evitar pensar en Len y en todas sus locuras, no sé porque se vino a mi mente pero sacudí mi cabeza rápido para intentar ignorar aquel pensamiento.
— Si… claro — susurré mientras Miku solo se ponía el dedo en el mentón, ese gesto lo hacía cuando intentaba pensar.
— Pensemos en personas a quienes podrías gustarle… veamos, el tal Yohio nunca te quita la mirada de encima —
— ¿Yohio-senpai?, no bromees, apenas y me saluda — Miku solo rio.
— Por eso, si no le interesaras aunque sea un poquito no te saludaría— ella parecía muy confiada pero yo no quería pensar en ningún nuevo amor ahora — ¿Qué tal Piko? — Yo solo alcé una ceja confundida.
— ¿El presidente del club de música?, estás loca — Ella sonrió un poco.
— ¿Acaso eres ciega?, le gustas demasiado, siempre intenta hacerse a tu lado cuando ensayamos — Yo solo intenté recordar, pero las veces que se hacía a mi lado era para verificar mi progreso con la guitarra, nunca me había insinuado nada raro.
— No inventes — me abracé aún más al panda, la verdad es que no me imaginaba con nadie más que con Kaito, tal vez siempre estaría enamorada de él, viviendo un amor no correspondido.
— ¡Bien!, en todo caso, ¿quién más te interesa?, porque si nos ponemos a buscar a alguien que te haga caso en verdad, el único en la lista es Len — ella cruzó sus brazos molesta, sin querer me hizo acordar de todas las veces que él había intentado acercarse con intenciones románticas y yo solo se las frustraba lo más rápido posible.
— Eso es un consuelo, al menos sé que no terminaré viviendo sola con nueve gatos — Bromeé pero ella no le hizo gracia.
— ¿Estás hablando enserio? — Me miró queriéndome golpear.
— Es broma — y ella parecía estar más aliviada con eso.
— En todo caso, si no es un hombre puede ser una mujer, Luka tiene varias amigas en la uni…—
— Miku… no creo que tiré para ese lado… — Ella sonrió.
— Ya lo sé, también estaba bromeando —
El día se fue como siempre, siempre me reunía con Miku en los recesos y luego iba a clase, hablábamos de cosas triviales y volvía a clase, era un poco monótono pero me gustaba, me hacía sentir bien tener a Miku a mi lado, siempre había sido dos años menor que ella por lo cual apenas y yo entraba en una etapa escolar, ella ya la estaba terminando, me frustraba no tener la misma edad que ella o que Kaito, siempre había querido estudiar con ellos, estar en su misma clase y compartir esas etapas de sus vidas, pero era la menor de todos.
Al finalizar la jornada era la hora de ir al club de música, la verdad me estaba imaginando que Len estaría buscándome en el club de animadores y me reía internamente por eso, seguro se llevaría una sorpresa, me encantaría que incluso se anotará, verlo confundido en ese club, con gusto iría a sus practicas para verlo bailar, crucé los pasillos con Panda-chan en mis brazos porque era incapaz de hacerlo entrar en mi maleta, así que seguramente me veía como una niña pequeña, pero no me importaba mucho que la gente se quedará mirándome.
Al llegar al salón de música y abrir la puerta me encontré con una muy mal humorada Miku, a un confundido Piko y a un alegre Len.
¡Esperen!, ¿un alegre Len?
— ¿QUÉ HACES AQUÍ? — Grité de repente llamando la atención de los tres, me miraron sorprendidos.
— Oh, Rin… ¿qué tal tu practica de animadoras? — preguntó alegre mientras se recostaba en el piano, yo no sabía que decir.
— ¿Qué? — Preguntó Piko un poco desconcertado por aquel comentario.
— ¡Pe-pensé que te inscribirías a animadores! — Al decir esto, él me miro confundido.
— ¿Eh?, ¿por qué me inscribiría a anima… ah… ya veo — Él empezó a reírse alto — ¿No me digas que pensaste que te iba a seguir al club? — No pude decir nada, pero él saco conclusiones por mi silencio — No soy tan acosador, me inscribí al club de música ayer —
— Y te expulsamos hoy — Terminó de decir Miku mientras tenía los brazos cruzados y lo retaba con la mirada.
— Miku, no puedo expulsarlo… — Habló Piko por fin mientras ella se irritaba y yo solo observaba.
— ¡Rin! — Chillo ella hasta llegar hasta a mí — ¡Dile a Piko que Len es un acosador! — Le señalo ella, Piko me miró extrañado y yo solo veía como estaba en problemas por las exigencias de Miku.
— Len es un acosador… pero no se le puede expulsar del club de música por eso — Ella me miró algo consternada por mi respuesta, pero si me ponía del lado de Piko y Len, era injusto solo sacarlo porque a Miku y a mí no nos caía bien.
— ¿No tienes ningún inconveniente Rin-chan? — Me preguntó él, miré a Len mientras esté me sonreía triunfante.
— No… — sabía que me arrepentiría por decir aquello.
— Bien, supongo que los otros tampoco tendrán problemas, te tendrás que acostumbrar Miku-senpai — Miku literalmente quería matarnos a todos, especialmente a mí.
— No te quejes luego, Rin — Me dijo en voz tétrica, sabía que la había enojado por no haberla apoyado.
— Si— Miré incomoda a Len, pero este estaba totalmente relajado, pasaba sus manos por el piano y miraba los demás instrumentos con curiosidad.
— Ahora solo falta esperar a Seeu y a Gumi-senpai para presentarles al nuevo miembro — sonrió Piko, yo me adentré más al salón mientras dejaba mi maleta y al oso en una mesa y tomaba asiento, pero el rubio no demoró en venir a atormentar mi existencia sentándose a un lado mío.
— Buen intentó, Rin — me alabó él.
— ¿Por qué tenías que escoger el club de música? — Esto era más una queja, pero le saqué una leve sonrisa.
— Supongo que es porque me gusta la música — Me contestó mientras se arrimaba más a mí — Aunque me decepciona que no podré verte en uniforme de porrista, quería ir a observar las practicas — Yo solo suspiré, en verdad pensé que se demoraría más en saber que estaba en el club de música.
— No es justo, vas por mí a mi casa, estamos juntos en clase y ahora también el club, ¿me darás un descanso alguna vez? — Le pregunté, pero él solo alzó los hombros.
— No es mi culpa lo de la clase ni lo del club, aunque para mí no es tan malo verte en cada minuto del día, me agrada pasar tiempo contigo — Maldecía mi suerte, si seguía su estúpida lógica era casi obvio que estábamos destinados a encontrarnos una y otra vez.
No demoraron mucho en llegar las otras dos, solo éramos cuatro en el club de música, Gumi y Miku eran las que iban en tercer grado, ellas entraron en el club de música desde su primer grado por lo cual eran las que más llevaban tiempo en esto, luego estaba Piko que era de segundo grado, un año mayor que yo y presidente del club; en el mismo grado estábamos Seeu y yo, aunque ella iba en otro salón y finalmente Len… recién ingresado.
— Un gusto, Len — Saludó Seeu mientras Len le sonreía, Seeu era muy linda, de cabello rubio rizado y ojos azules, ella era muy amable con todos y le encantaba tocar el violín.
— Igualmente — Respondió Len estrechándole la mano.
— ¡Es genial tener un nuevo integrante! — dijo Gumi emocionada mientras le daba la mano también casi arrebatándosela a Seeu.
— Si… — Contestó él mientras veía la energía excesiva que usaba la chica de cabello verde, Gumi era del mismo tamaño que Miku, solo que tenía más curvas, ella siempre estaba llena de energía además de ser muy atlética, ella tocaba la batería en el grupo y para según mi opinión ese instrumento fue creado para ella.
— ¿Qué tocas? — Preguntó mientras Len soltaba su mano.
— Oh… Me gusta tocar el piano, y la guitarra, y a veces toco el bajo — Contesto él, la verdad es que yo tocaba la guitarra y Miku tocaba el bajo.
— Genial, nos hacía falta un piano — Dijo Piko emocionado, yo suspiré mientras veía a Len conocer a los demás integrantes del club, Miku estaba sentada a un lado mirando su celular, seguro se estaba texteando con Luka.
— ¿Puedes tocarnos algo ahora? — preguntó Seeu con sus ojos iluminados, Len asintió y se dirigió hacia el piano y se sentó allí mirando las teclas.
La verdad estaba un poco interesada en su habilidad, Kaito no tocaba el piano pero si tocaba la guitarra, él me enseño a tocarla y por eso entre al club de música, cabe mencionar que anteriormente él también había estado en el club de música junto con Luka y un montón de chicas más, ahora estaba relativamente falto de integrantes.
Me sacó de mis pensamientos el sonido del piano, Len había empezado a tocarlo y producía un sonido muy hermoso, no esperé que lo tocará tan bien, solo veía las manos de Len moverse por encima del instrumento con una elegancia digna de un profesional, incluso Miku levantó la vista de su celular para verlo tocar, cuando terminó todos se quedaron callados.
— Wow… — musitó Gumi rompiendo la tensión — ¡Eres un genio! — Le alabó pero Len solo rio.
— No es nada, en estados unidos todos tienen un piano — Contestó restándole importancia.
— ¿Enserio? — Preguntó Seeu mientras se sentaba a su lado y empezaban a interrogarlo.
— ¿Qué te parece? — Se acercó Piko a mí, yo lo miré mientras le sonreía.
— Será útil para el grupo —Tenía que admitir que Len era bastante bueno y eso sería de mucha ayuda en los momentos de presentarse.
— ¿Y tú qué opinas Miku-senpai? — Le preguntó a ella, Miku solo bajo su mirada ignorándolo completamente.
— ¿Quieren improvisar? — Dijo Gumi en voz alta, bastante animada y en menos de 30 segundos ya estaba lista en su batería dándole golpes con las baquetas.
Len le siguió la corriente y luego fue Seeu, yo también tomé la guitarra para practicar un poco con ellos, tocar la guitarra me haría olvidar de mis estresados sentimientos por un rato. Miku nos siguió con el bajo y Piko tomó el saxofón para unirse al grupo, aunque todos tenían estilos muy distintos y sonaba horrible, luego Miku nos pasó las partituras de algunas canciones para empezar al menos a ir en el mismo nivel.
Después de estar varias horas tocando notamos como el cielo empezó a ponerse naranja, ya era hora de irse a casa por lo cual Seeu y Gumi se fueron primero, debido a que ellas se prometieron ir a comprar algunas cosas en el centro comercial, debido a Miku se enojó conmigo y con el presidente, tomó su bolso y salió sin despedirse así que quedamos Len, Piko y yo arreglando el salón de música.
— Oye Rin, ¿quién te regalo el peluche? — Me preguntó Piko mirando con curiosidad al panda, yo solo suspiré.
— Lo encontré en la basura, un descorazonado lo tiro allí — Le contesté mientras veía disimuladamente a Len quien estaba limpiando el piano ya que había acumulado un poco de polvo.
— Ah… creí que tal vez te lo había dado tu novio — Me dijo el albino, yo lo miré algo curiosa por eso, él se había sonrojado un poco pero luego volví a mirar a Len quien estaba observándonos.
— No, yo no… —
— Por supuesto que se lo dio su novio — Nos interrumpió el rubio mientras se acercaba a mi — Yo se lo di — Y él puso sus brazo encima de mis hombros acercándome a él.
— Hey… — intenté protestar pero veía la cara de Len, parecía enojado.
— ¿Eh? — Exclamó Piko sorprendido.
— Si, Rin es mi novia, ¿no te lo había dicho? — Len sonrió mientras Piko nos miraba el uno al otro alternando la mirada.
— ¿Enserio? —
— Si, por eso Miku no me quería aquí —
— ¡Len! — le iba a decir algo pero Len puso un dedo en mi boca.
— Vaya… que sorpresa, nunca creí que Rin conseguiría un novio — Respondió él, mientras yo solo me quedaba callada mirándolo con cara de póker face.
— ¿Qué? — Le pregunté mientras Piko reía.
— Diablos, tendré que pagarle a Gumi la apuesta, espera a que se enteré — Piko se dio media vuelta mientras yo solo me quedaba allí quieta aun con el brazo de Len en mis hombros mientras él también observaba a Piko sorprendido.
— ¿Están haciendo apuestas sobre mi vida amorosa? — Le pregunté mientras Piko solo agarraba su celular.
— Claro, aunque Miku nos debe más, ella creía que en verdad podías conquistar a Kaito-senpai — Aclaró mientras empezaba a hablar por teléfono con Gumi.
— Oh… — Dijo Len mientras yo solo estaba ahí, odiando a todo mi club por apostar a costa de mi vida romántica.
— Los mataré — Susurré mientras enarcaba mis cejas y empezaba a sentirme decepcionada de todos, en especial de Miku.
— Sorry Princess, no pensé que esto se tornaría de esta manera — Len me soltó mientras yo solo meditaba — ¿Quieres ir conmigo a casa? — me preguntó, suspiré mientras le observaba cansada.
— De igual manera vas a seguirme — Le contesté mientras tomaba el peluche y mi maleta, Len sonrió bastante contento mientras tomaba la suya.
Así que al final del día, Len me acompaño a casa y amenazó que volvería por mí mañana a recogerme.
Puse a la señora Panda al lado de mi cama, ella había sido lo único bueno en el día, de cierta manera me alegraba que Len me la hubiera regalado, en verdad me había animado y mientras se comportaba decentemente no era tan malo, incluso podía tolerar su presencia si no estaba insinuándome algo raro. Tal vez ya estaba aceptándolo un poco, la verdad no lo sabía muy bien.
Es grandioso que haya podido actualizar antes de irme de vacaciones, ya sali de la uni y me fue bien, pero he querido dedicarme a mis pasiones artisticas y he estado dibujando mucho n3n, por eso no me he pasado por acá, y encima me voy de viaje, así que no me esperen xD, les traje el cap 10 de esta historia y espero que la próxima pueda escribir el cap de otro fic, no sé cual(?).
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