DIVISIONES
XIII: MENSAJE OCULTO
Casa en Atenas
Eran las cuatro de la mañana, y Derek estaba tumbado en su escritorio, apoyando los codos en la madera y tirándose de los cabellos por la ansiedad. ¡Estaba muerto de preocupación! Primero había desaparecido Charlotte la noche, y ahora Mac también. Claro, había visto la nota que la chica le había dejado antes de salir, pero él había llamado al hospital y no había ninguna paciente llamada Charlotte Neuer o Mackenzie Arnaud, y declararon que no habían llamado a nadie en esa casa. No sabía donde estaban sus dos amigas, y él se sentía bien rata. ¡Lo último que había hecho había sido gritarle a Mac! Y ahora, quien sabe donde estaba.
Su mano estaba flotando renuentemente sobre el teléfono. Sabía que la familia de Charlotte era un caso perdido, y que incluso festejarían si les avisaba que estaba perdida; pero ahora Derek se preguntaba si ya era necesario llamar a los padres de Mac y decirles lo que había sucedido. ¡Lo desollarían vivo! Derek bajó la mirada. Podía ser un enorme hombre alemán, pero vaya que tenía ganas de llorar.
De pronto, alguien llamó a la puerta. Con su corazón latiendo con fuerza, Derek se levantó y corrió hacia la entrada, esperanzado de que fueran las chicas perdidas. Pero al abrir la puerta, se dio cuenta de que no eran ellas, sino el chico que había acompañado a Mac el día anterior, y con el que se había peleado. Esta vez no estaba solo, sino que acompañado de otros dos hombres de la misma talla, uno con expresión benévola, y otro con el ceño fruncido y al parecer algo molesto.
-¡Tú!- dijo Derek de manera amenazante- ¿qué le hiciste a Mac?¿dónde está?-
-No sé donde está, pero creo saber que hacer para encontrarla- dijo Shura en un tono frío. No le caía nada bien ese chico que había causado el enojo de Mac, pero finalmente quizá necesitaría su ayuda- ¿me permites pasar?-
-¡Encima tienes la indecencia de pedirme eso!- exclamó Derek, apretando su puño derecho, pero sin quitar la mano izquierda de la puerta- por supuesto no te dejaré pasar. Más vale que me digas que le hiciste a mi amiga-
Shura suspiró e hizo un gesto impaciente con su mano.
-Realmente no tengo tiempo para esto- dijo el santo de Capricornio- por favor, déjame…-
-¡Todo esto es una tontería!- dijo el chico alemán- ¿dónde está Mac? Voy a llamar a la policía, y…-
Derek cerró el puño y trató de golpearlo, pero Shura no solo lo detuvo con una mano, sino que lo tomó del cuello con la otra mano.
-Dije que necesito que me dejes pasar- dijo el santo en un tono bastante amenazante- la vida de Mac bien puede depender de ello. Se supone que eres su amigo, ¿no?-
Derek abrió los ojos asustado, pero Saga dio un paso adelante y puso su mano en el hombro de su amigo para tranquilizarlo.
-Ya fue suficiente, Shura. Suéltalo- dijo Saga en un tono calmo, pero firme.
Shura gruñó, pero soltó al chico. Lo apartó con un gesto de su mano y entró a la casa, seguido de los otros dos santos dorados, y finalmente un muy sorprendido Derek, que cerró la puerta tras de sí y los siguió.
Los santos y Derek se detuvieron en la entrada de la habitación de Mac. Shura suspiró y cruzó el umbral. La computadora de la chica estaba inusualmente apagada, y la ausencia de Toto en el sitio donde solía recargar su batería era notable. Junto a ella, sobre una mesita, estaba una prótesis de plástico rosa ya terminada y envuelta en una bolsa de plástico, lista para ser entregada. La cama de Mac era pequeña, pero Shura no podría imaginársela de otra manera.
Shura cruzó la habitación y abrió el closet, donde aún estaba el robot en forma de dragón.. No pudo evitar sonreír levemente al verlo y recordar la emoción de la chica cuando se lo mostró. Ahí estaba, el caricaturesco dragón, con un monóculo y un sombrero de copa, el proyecto en el que Mac había trabajo con tanta ilusión.
-¿Qué es esa cosa, Shura?- preguntó Aioros- ¿cómo eso nos va a ayudar a encontrarla?-
-No solo esto- dijo Shura, y sacó el pequeño chip dorado- ella me habló de esto antes-
Saga y Aioros se miraron sin entender. El santo de Capricornio abrió la pequeña ranura, y aguantando la respiración, introdujo el chip en ella. Oprimió el botón de encendido. No sucedió nada.
-No…- dijo Shura, mordiéndose el labio- por favor, Toto, funciona… ¡tienes que funcionar!-
Nada. Saga y Aioros se miraron entre sí, en segundo se encogió de hombros. Derek tampoco sabía que era lo que Shura pretendía hacer. Finalmente, el santo de Capricornio gruñó desesperado.
-¡Ah! ¡Funciona, maldito pedazo de chatarra!- gritó el santo, dando un golpe al dragón.
Los robóticos ojos del dragón se encendieron. Los engranes del dragón sonaban quizá algo ruidosamente comparado con el Toto original, pero todo parecía funcionar bien.
-Mac- dijo el dragón con la voz de Benedict Cumberbatch- Mac. Mac. Mac…-
Shura siguió aguantando la respiración. ¿Se había equivocado? ¿Acaso no funcionaba bien? Mac le había dicho que no se podía mover, porque aún no había instalado los circuitos de movimiento, pero lo demás debía de funcionar adecuadamente.
-Troglodita- dijo el dragón, una vez que volvió sus mirada a Shura. El santo de Capricornio sacó todo el aire que tenía en los pulmones- ¿qué rayos estás haciendo aquí?-
-Toto, ¿qué pasó con Mac?- dijo Shura- ¿sabes donde está?-
Nuevamente, los circuitos sonaron un poco ruidosos, pero en dragón volvió a abrir la boca.
-Mac- dijo el dragón- ¡Mac está en peligro!-
-Lo sé- dijo Shura- dime lo que sabes, para poder ayudarla-
El robot siguió haciendo sonar ruidosamente sus circuitos. La luz en la habitación se apagó, y la computadora se encendió de pronto. Los santos se sorprendieron, pero Shura supuso que era Toto quien estaba causando todo eso. Y apareció en la pantalla una grabación de lo que había sucedido, desde su punto de vista, hasta el momento en el que Levi lo destruyó de un pisotón.
-Tenía que ser, esos son Greta y Bellini de nuevo- dijo Aioros, frunciendo el entrecejo.
-Y ese es el sujeto que había atacado a Anika cuando se fugaron de la prisión del Santuario hace unas semanas- dijo Shura, y se volvió a Toto- ¿tienes idea de donde está Mac?-
El dragón sacudió la cabeza.
-Aún no- dijo Toto, y con su pequeño brazo corto señaló la computadora- si me conectas a la computadora, en menos de veinticuatro horas descargar el programa de localización-
-¿Veinticuatro horas?- dijeron Shura y Derek al mismo tiempo en un tono aprensivo.
-Perdona, pero ¿cómo vas a localizar a la chica?- preguntó Aioros de pronto.
-Mac siempre tiene un listón rojo con el que se amarra el cabello- dijo Toto- en uno de los extremos tiene un dispositivo buscador. Solo necesito descargar el programa en este cuerpo-
Shura asintió renuentemente. Sabía que no tenía otra opción sino esperar a que Toto hiciera su parte, y esperar que el listón de Mac no se hubiera caído en el camino mientras se la llevaban. Suspiró.
-Bien. Hazlo- dijo Shura, conectando a Toto donde éste le indicó.
De pronto, alguien llamó a la puerta. Derek se levantó a abrir, pero Saga lo detuvo.
-No, no vayas tu- dijo Saga- es poco probable que sea ella. Pueden ser los enemigos que hayan visto actividad aquí-
Shura asintió, y él y Saga se quedaron con Derek cuidando a Toto, quien estaba conectado a la computadora de Mac y descargando el programa. Aioros caminó lentamente hacia la puerta, y la abrió de golpe. En la entrada no estaba Mac, sino otra chica rubia. Tanto Aioros como Saga palidecieron y encendieron sus cosmos.
-¡Tú…!- exclamó Aioros, preparándose para atacar. La chica, asustada, dio un paso atrás.
-Nein… ich…-
-Esta vez vas a pagar por lo que hiciste, Greta- dijo Saga.
Pero ninguno de los dos santos dorados atacó. Derek se coló entre ellos y corrió hacia la chica, abrazándola e interponiéndose entre los santos y la chica.
-Lottie, ¿estás bien?- dijo Derek.
Los santos dorados la miraron de nuevo y se dieron cuenta de su error. Sí, era casi idéntica a Greta. Casi. Esta chica era más baja y menos delgada, tenía el cabello un poco más corto de lo que lo usaba Greta. La chica cerró los ojos, aliviada, y abrazó a Derek.
-¿Dónde estabas, Lottie?- dijo Derek- ¿qué pasó?¿sabes si Mac está bien?-
La chica sacudió la cabeza, y se volvió hacia los santos.
-¿Quiénes…?- comenzó ella.
-Son santos de Athena- dijo Derek- vinieron porque Mac desapareció-
-La secuestraron- dijo Charlotte, y se volvió a los santos de Athena- la secuestraron porque querían obligarla a trabajar para ellos-
-Discúlpanos- dijo Aioros, rascándose la parte trasera de la cabeza- por un momento creímos que eras… nuestra enemiga-
-Greta… ella es mi hermana menor- dijo Charlotte, apenada y cabizbaja- lamento mucho lo que ella ha estado haciendo. Toda mi familia está metida en ese asunto, pero les aseguro que no comparto sus creencias-
Los santos no podían creer lo que estaban viendo. Charlotte claramente no era malvada como su hermana, ni tenía cosmo, pero su cara estaba llena de golpes, y sus brazos llenos de cortes y moretones. ¿Así trataba Greta a su propia familia? ¡Qué horror!
-¿Cómo lograste escapar?- preguntó Saga.
-No escapé- dijo Charlotte, bajando la mirada- me liberaron. Solo supe que me dejaban ir porque Mac había aceptado ayudarlos-
Shura y los otros santos se miraron entre sí.
-¿Sabes donde está?- preguntó Shura- ¿o qué fue lo que le pidieron hacer?-
-No, me cubrieron los ojos todo el tiempo- dijo Charlotte- no vi nada mas que la pequeña habitación donde me encerraron, e incluso ella estaba en casi completa oscuridad-
Shura suspiró, derrotado.
-Bien, no nos queda más que esperar a que Toto la localice- dijo Shura, resignado a que tenía que esperar unas horas a que Toto pudiera localizar a Mac- debemos tomar turnos cuidando este aparato, y el robot, asegurarnos de que no lo destruyan-
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Templo de Sagitario
A la mañana siguiente
Sofi aún estaba cansada cuando despertó a la mañana siguiente, pero se sorprendió de no haber encontrado a Aioros junto a ella. Tampoco estaba la caja de la armadura, por lo que supuso que había salido por alguna emergencia. Se levantó con dificultad y se llevó la mano al abdomen. Parecía que en los últimos días los bebés habían crecido muchísimo, pues ahora se le notaba mucho más la pancita. Suspiró.
Justo cuando se había incorporado, Aioros abrió la puerta de su habitación y entró arrastrando los pies. No traía puesta su armadura, y se veía muy cansado. Se metió al cuarto de baño y se lavó la cara, y después regresó a la habitación.
-¿Sucedió algo malo?- preguntó Sofi al verlo.
-Como siempre, cariño- dijo Aioros, deslizándose dentro de la cama, acostándose sobre su costado. Había estado toda la noche fuera con Shura y Saga, y se había quedado en casa de Mac a cuidar el robot y la computadora durante la noche, solo regresando al Santuario cuando Saga regresó a relevarlo.
-¿Qué pasó?-
Aioros dudó. No sabía si era prudente decirle que Anika había muerto. No la conocía, pero no quería alarmarla de ninguna manera: temía por los bebés. Pero al final dedujo que Sofi se enteraría de una u otra manera. Se acercó a ella y la abrazó por la cintura con un solo brazo, poniendo su mano sobre el vientre de la chica.
-Hubo un ataque anoche- dijo Aioros- atacaron a una conocida de Shura, y a la amazona que fue enviada con ella para protegerla. Se llevaron a la chica-
-Oh…- dijo Sofi sin más.
-No te asustes- dijo Aioros, somnoliento, parpadeando para no quedarse dormido- yo te voy a proteger y no te va a pasar nada…-
Sofi sonrió levemente. Sabía que había más que hablar al respecto, pero el chico ya no podía ni con su alma. Se dejó abrazar por él y lo besó en la mejilla. Aioros sonrió sin abrir los ojos, y se quedó dormido casi de inmediato.
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Barrio de Omonoia, Atenas
Mac estaba sentada frente a la computadora que le habían proporcionado, y suspiró al encenderla. No le gustaba para nada lo que tenía que hacer, pero no tenía opción. Sin no lo hacía, no viviría para contarlo, e irían de nuevo por Charlotte. Suspiró.
-Date prisa- dijo el hombre llamado Levi, mirándola por encima del hombro.
Ah, y estaba ese inconveniente. Ese hombre estaba de pie junto a ella y no la había dejado sola ni un momento. Había pensado en mandar un mensaje cifrado al Santuario, con la esperanza de que Shura se diera cuenta, pero ahora sabía que era mucho más difícil de lo que había pensado antes. ¿Cómo iba a avisar a Shura lo que estaba pasando y advertirle? ¿Y cómo iba a pedir ayuda?
Suspiró, y comenzó a trabajar. Cada cinco o diez minutos el hombre le preguntaba sobre lo que estaba haciendo, y ella intentaba responder con la mayor tranquilidad posible para no levantar sospechas. Una vez que accedió al servidor y hackeó exitosamente la torre de comunicación de la compañía de telefonía, en una segunda computadora abrió una pantalla con un mapa de la ciudad. Introdujo unos cuantos códigos más.
-¿Qué haces?- volvió a preguntarle el hombre.
-Me conecto al sitio de control de dispositivos- dijo Mac, bajando la mirada, incluso algo avergonzada de lo que estaba haciendo- con esto podrán encender a voluntad los aparatos. Aquí- añadió, oprimiendo el botón de Enter.
En la segunda pantalla, sobre el mapa de la ciudad, parecieron un centenar de puntitos brillantes, casi todos en el área del Santuario, y cuatro o cinco esparcidos en la ciudad. Mac se volvió discretamente hacia Levi, quien sonreía al mirarlo.
-¿Eso es lo que creo que es?- dijo el hombre.
Mac asintió.
-Los santos de Athena. Y las chicas también- dijo la chica. Anotó un par de códigos más, y tras dar otro Enter cada punto brillante tenía puesto un nombre junto- y sus nombres-
El hombre se echó a reír, cosa que hizo que a Mac la recorriera un terrible escalofrío. Que personas tan horribles. Miró de reojo el punto que decía "Shura", y se dio cuenta exactamente donde estaba el santo de Capricornio. ¡Estaba en su casa! Estaba en su propia casa, con otro de los santos de Athena.
Y fue entonces que Mac tuvo una idea. No podía decirles donde se encontraba, y como su hackeo había sido a prueba de rastreos: los enemigos se habían asegurado de que ella lo hiciera. Pero podía enviar un mensaje a su propia computadora. Y si Shura estaba ahí, como mostraba la pantalla, estaría advertido.
-Muy bien- dijo el hombre, y llamó a sus aliados por lo que parecía ser un radio remoto- lo ha logrado. Atacaremos a la chica que vive sola en la ciudad, y a la hija del dios Apolo que está con un santo dorado. Si logramos la última, podremos hacer que el Olimpo libere a los señores Phobos y Deimos-
Mac escuchó discretamente aquello, y comenzó a escribir el código. Como era un código binario, el hombre que la estaba vigilando no lo podría detectar el mensaje. Esperaba que los santos de Athena lo entendieran. Le tomó menos de quince segundos escribir todo lo que necesitaba decir, escondido entre un código binario que llevaría en mensaje justo hacia su propia computadora, y enviarlo mientras que el hombre detrás de ella estaba distraído llamando por teléfono. Respiró nerviosa una vez que lo mandó, rogando a los dioses que su cuidador no se hubiera dado cuenta.
De pronto, el hombre le puso las manos en los hombros. La chica tensó la espalda, repelida por la molesta sensación. Cerró los ojos, rogando que el hombre la soltara.
-Has hecho bien y cumplido tu promesa- le dijo Levi, riendo en voz baja, muy cerca de su oído, causándole otro escalofrío. El hombre pareció darse cuenta de la incomodidad de Mac, y a propósito el acarició el cabello- eres una chica muy bonita. Quizá, cuando terminemos con esto…-
Mac no respondió mientras que Levi aún no le quitaba las manos de encima.
-No, primero esperaré a que atrapemos a la hija de Apolo- dijo Levi, haciéndola levantarse y arrastrándola hacia fuera de esa habitación, rumbo a otra, lejos de la computadora- escuché que es muy guapa. Solo espero que el santo de Athena no la haya estropeado-
Levi la dejó encerrada en la otra habitación, y Mac se frotó los brazos nerviosamente. ¡Que sensación tan desagradable! Desamarró sus cabellos y miró el listón. Sabía que en las puntas tenía un dispositivo para que Toto la localizara. Pero Toto no estaba, sus restos habían quedado en la calle, y dudaba que alguien los hubiera encontrado. Suspiró.
Esperaba que Shura recibiera el mensaje. Y secretamente, también esperaba que, de alguna manera, el santo dorado la encontrara pronto.
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Caína, Inframundo
Aún no era media mañana, y Radamanthys estaba a la mitad de sus juicios, mientras que Victoria le llevaba una taza de té para su hora de descanso. Ninguno de los dos se esperaba la visita de Hades en el despacho del juez. Radamanthys rápidamente se levantó y se inclinó, y Victoria apenas dejó la bandeja de té sobre el escritorio.
-Señor Hades- dijo el juez- ¿qué lo trae por aquí?¿en qué lo puedo servir?-
Hades sonrió amablemente. Sabía que los dos habían tenido momentos difíciles. Pero acababa de hablar con Athena, y sabía que la diosa necesitaba algo muy específico del Inframundo. O mejor dicho, a alguien.
-Gracias, Radamanthys, pero realmente vine a buscar a Victoria- dijo Hades.
Tanto el juez como la chica se miraron entre sí.
-¿Por… porqué, señor Hades?- preguntó Victoria.
-Necesito que los dos regresen a Atenas- dijo el dios, mirando a Victoria- Athena necesita de tus conocimientos-
-¿Qué tipo de conocimientos?- preguntó Radamanthys.
-Será mejor que vayan lo más pronto posible- dijo Hades, ignorando la pregunta de Radamanthys- creo que tienen un problema que no pueden resolver por ellos mismos. Radamanthys, sugiero que te lleves tu armadura, y a uno de tus espectros. Valentine estaría bien, podemos dejar tu trabajo de hoy pendiente, o repartirlo entre Minos y Aiacos-
-Señor Hades, me está asustando- dijo el juez- ¿qué está sucediendo en Atenas?-
-Los enemigos usuales- dijo Hades- pero esta vez no están usando su cosmo, sino que planean usar a una chica que tiene muchos conocimientos de tecnología. Tú estuviste ahí- añadió Hades, volviéndose a la chica.
Victoria tembló al recordar su secuestro por los enemigos y como la habían obligado a trabajar para ellos. Al notar que se había puesto nerviosa, Radamanthys la tomó de la mano y, como eso no la tranquilizó, la rodeó con sus brazos.
-Señor Hades, esto la está alternado mucho- dijo Radamanthys un poco nervioso- ¿no creo que esto puede ser peligroso para ella y para el bebé?-
-No, Rada, está bien- dijo Victoria- será mejor que vaya. Si alguien está pasando por lo mismo, y puedo ayudarla…-
Radamanthys no estaba nada contento. ¿Qué había del bebé? Incluso desplegó un poco las alas de su sapuri, en un gesto sutil de protegerla. Hades no pudo evitar sonreír, algo enternecido, pero sabía que tenía que apresurarse. Victoria apretó suavemente la mano del juez, y éste la miró.
-Tranquilo, estaremos bien- dijo ella- me sentiré mucho peor si no la ayudamos-
-Bien, los enviaré inmediatamente- dijo el dios.
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Casa de Mac, Atenas
Saga y Shura aún estaban esperando a que terminara de descargar el programa de localización en Toto. Ya llevaban casi el 95% de programa descargado, y era cuestión de tiempo para que supieran donde estaba Mac. Ambos santos habían enviado a Charlotte y a Derek a otra parte de la ciudad, y a dos santos de plata para acompañarlos y mantenerlos a salvo, en caso de que los enemigos decidieran volver a atacar.
-¡Ah!- se quejó Shura- ¿porqué no se apresura este programa?-
Saga sonrió levemente. No conocía a esa chica Mac, pero había algo raro con la conducta de su amigo. Suspiró. Él mismo se sentía ansioso, tenía muchas ganas de ver a Cecilia otra vez, y no podría hasta que no terminaran esa misión. Suspiró. Tenía un extraño presentimiento al respecto.
Beep beep.
Ambos santos se levantaron de golpe y se volvieron hacia la computadora. Toto aún estaba descargando la información, y su pequeña pantalla decía 96%. Si aún no había terminado… Levantaron la mirada, y miraron la pantalla. Estaba escrito un mensaje escrito en ella, en un código binario, solo ceros y unos. Ambos santos alzaron las cejas.
-¿Qué es esto?- dijo Saga.
-No tengo…- comenzó a decir Shura, pero vio algo escrito entre los números. Las letras A, R, U, H y S, en ese orden, cada quince o veinte números- oh, por todos los dioses, creo que es un mensaje de Mac- añadió, mostrándole las letras.
-¿Aruhs?- dijo Saga.
-No, dice "Shura"- dijo el santo de Capricornio- lo escribió al revés. Es un mensaje-
-Eso no tiene sentido, Shura. ¿Cómo sabría ella que estás aquí?- preguntó Saga.
De pronto, ambos sintieron el cosmo de Radamanthys cerca. Se volvieron hacia la puerta y abrieron. El juez de Wyvern no estaba nada contento, sino que estaba tenso y no soltaba la mano de Victoria. La chica estaba algo preocupada, pero estaba mucho más tranquila que el espectro.
-¿Ustedes que están haciendo aquí?- preguntó Saga.
Victoria, y renuentemente Radamanthys, les contaron que Hades los había enviado por sugerencia de Athena para ayudarlos en caso de que necesitaran los conocimientos de Victoria, sobre todo porque había escuchado que la chica desaparecida era una experta en robótica y tecnología.
-Justamente acabamos de ver que recibimos un mensaje en la computadora de Mac- dijo Shura, señalándola. Con la pequeña ojeada, Victoria llegó a la misma conclusión: era un mensaje para Shura. La chica sacó un papel y pluma.
-El código binario es un código de números que traducen a otros números. Si usamos esos números como si fueran letras- dijo Victoria, sentándose frente a la computadora y comenzando a traducir el código- la letra 17 es la P. La letra 5 es la E. Esto significa…-
Shura y Saga casi contenían la respiración mientras Victoria escribía la traducción. Todas las letras estaban pegadas. Victoria las separó donde parecía que tenían palabras completas. Una vez que les mostró la hoja, ambos santos palidecieron.
Peligro/los/vigilan/con/celulares/forzados/permanecer/encendidos/planean/ataque/cecilia/hija/apolo/deshacerse/celulares/ayuda/por/favor.
Shura miró su teléfono celular, el cual traía consigo por costumbre, aunque estaba seguro de que lo había apagado, pero estaba encendido de nuevo. Saga sacó el suyo y sucedía lo mismo. Y la amenaza a Cecilia y a Liliwen. ¡Tenían que apurarse!
-Yo… tengo que ir a ver que Cecy esté a salvo- dijo Saga, levantándose.
-Espera, Saga- dijo Shura, dándole su teléfono- tira esto en el camino igual que el tuyo, no podemos dejar que sepan que estamos aquí, o nos atacarán-
Saga asintió, y salió corriendo hacia el departamento de Cecilia. Shura avisó por medio de su cosmo a Camus, quien estaba con Liliwen y reportó que ambos estaban bien, pero que tirarían sus teléfonos y regresarían al Santuario lo más pronto posible. El santo de Capricornio estuvo a punto de agradecer a Victoria, cuando oyeron otro sonido, esta vez proveniente del dragón.
Los ojos robóticos de Toto se encendieron de nuevo. Sus circuitos comenzaron a hacer ruido, y giró la cabeza hacia Shura.
-Descarga completa- dijo Toto- ya sé donde está Mac-
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Muchas gracias a todos por seguir leyendo y por sus reviews. Nos leemos muy pronto.
Abby L.
