DIVISIONES

XV: EPÍLOGO

Horas más tarde

Estaba soñando, pero de pronto Mac arrugó la nariz. No sabía exactamente porque, pero le llegaba un rico olorcito, agradable y un poco picante que la hizo sonreír. Tenía un poco de calor, pero no le molestaba en lo más mínimo, pues sentía también una brisa fresca que le tocaba la piel. Se estiró levemente, como queriendo desperezarse, aunque aún no había abierto los ojos. Estaba en una cama suavecita que no se sentía como la suya, con con una almohada blanda, sábanas frescas y… ¡medio momento! ¿Dónde estaba?

La chica abrió los ojos de golpe, asustada, y se incorporó para quedar sentada sobre su cama. El brusco movimiento la hizo sentirse terriblemente mareada, como la vez en que la habían dormido para suturar su herida en el hospital. Cerró los ojos con fuerza y se llevó las manos a la cabeza. Tenía ganas de vomitar.

-Mes dieux!- dijo la chica en voz alta, frotándose el área golpeada, pero pronto se arrepintió de ello- ay, ay, duele…-

-No te levantes así de rápido- dijo una conocida voz masculina, y sintió que alguien ponía suavemente su mano en su hombro para hacerla volverse a acostar.

-No, no quiero…- dijo Mac, intentando resistirse.

-Haz caso al troglodita- dijo una voz robótica en tono mandón, que le parecía terriblemente conocida también, pero sabía que era imposible que esa persona estuviera ahí. ¿Era la voz de Benedict Cumberbatch?- te diste un buen golpe en la cabeza, y tienes 80% de probabilidades de caer si te pones de pie-

Mac se dejó empujar para quedar de nuevo tumbada sobre la cama. Parpadeó un par de veces y por fin abrió los ojos. Primero vio una mancha color negro, pero volvió a parpadear para aclarar su visión, y vio que se trataba de Shura.

-¿Shura?-

-Sí, guapa- le dijo el santo con una sonrisa leve y, a la vez, una expresión un poco preocupada- ¿cómo te sientes? Te diste un golpe bastante feo-

-Estoy bien… creo- dijo Mac, llevándose una mano a la parte lateral de su cabeza, donde se había golpeado. Recordaba vagamente lo que había pasado- me duele un poco la cabeza. ¿Qué pasó?-

Lo que había pasado era lo siguiente: tras haber colapsado, fatigado, por los ataques de Levi, Shura había sido llevado junto con Mac de regreso al Santuario para ser atendidos. Shura se recuperó más o menos rápidamente, pero Mac continuó desmayada por un rato más. Sofi la examinó, y le dijo que no se preocupara, que solo había sido una concusión, combinada con la fatiga de todo lo que había ocurrido, y que pronto se recuperaría.

El santo de Capricornio la había dejado descansar, y había esperado pacientemente a que despertara. Ah, y también había llevado a Toto al templo de Capricornio, para que viera por sí mismo que Mac se encontraba a salvo.

-Me diste un susto horrible, tía- le dijo Shura tras una pausa, sentándose sobre la orilla de la cama, sin dejar de sonreírle con cariño- no vuelvas a hacer algo así-

-Lo bueno es que Mac tiene la cabeza más dura de lo que parece- dijo nuevamente la voz de Benedict Cumberbatch, haciendo que Shura riera en voz baja. ¡Era tan gracioso escuchar esa voz!

Mac miró a su alrededor. Estaba en una habitación que no conocía, pero supuso que sería la de Shura. Pegada a la pared estaba la Rojigualda, con un par de fotografías de lugares de España, como La Sagrada Familia en Barcelona, la Gran Vía de Madrid o la Puerta de Alcalá. Pero hubo algo en su campo visual que llamó su atención. Sus labios formaron una perfecta O al ver el bulto metálico que estaba junto a Shura.

-¿Toto?- dijo la chica, volviéndose a incorporar sobre la cama- ¿eres tú?-

El dragón robótico asintió.

-¿Te sorprendes? Tú me hiciste- dijo el robot con una expresión orgullosa, ajustándose el monóculo sobre su ojo robótico- si me lo preguntas, la voz de Benedict Cumberbatch fue una excelente elección, ahora puedo ser Smaug, aunque tienes la tendencia de elegir para mí voces de hombres considerados atractivos, y…-

-Toto, ¿funcionas bien? No lo puedo creer, creí que no te volvería a ver. Lo encontraste- lo interrumpió Mac, emocionada, volviéndose de nuevo a Shura- encontraste su tarjeta de memoria, y…-

-Y así te encontré. También recibí tu mensaje- dijo Shura, poniendo su listón del cabello en sus manos. La chica sonrió aliviada- gracias. Si no fuera por ti, las cosas hubieran resultado bastante desagradables-

Mac iba a sonreír, pero recordó las circunstancias en las que los villanos la habían llevado, y su rostro se ensombreció.

-¿Qué sucede?- preguntó el santo.

-Lo que pasó… - sacudió la cabeza- esa chica que enviaste a seguirme. Anika. ¿Anika está…?- preguntó sin alcanzar a terminar su frase. Shura asintió levemente, y vio como los ojos de Mac se llenaron de lágrimas.

-No llores, linda- dijo Shura, tomando su mano, pero bajando la mirada de pena- Anika era mi amiga también, pero también era una amazona de Athena, y… estaba cumpliendo con su deber-

-Me… me hubiera gustado poder agradecerle- dijo ella, Shura podía notar su expresión llena de remordimiento- todo fue mi culpa-

Mac seguía cabizbaja, y encogió las piernas para abrazarlas, cuando Shura se lo impidió y la abrazó él mismo. La chica estaba asustada, pero pronto se relajó, y disfrutó el contacto un poco más de lo que debería. Cuando ambos se separaron, ella estaba muy sonrojada.

-Lamento mucho lo que pasó- dijo Shura.

-Todo fue mi culpa- repitió Mac, bajando la mirada.

-No, Mac, no digas eso- dijo el santo dorado.

Shura sacudió la cabeza y, al verla tan triste, la tomó de la barbilla para hacerla levantar la mirada. Mac miró a Shura a los ojos. No se había fijado que tenía ojos color azulverde. Y mientras estaba concentrada en los ojos del santo, éste rodeó su cintura con sus manos, y se acercaba cada vez más a ella, hasta que los labios de ambos se juntaron. Mientras se besaban, Mac se incorporó y rodeó el cuello del santo con sus brazos.

Cuando se separaron, ambos estaban muy rojos.

-¡Que desagradables son las costumbres humanas de intercambiar saliva! ¡Asqueroso! Consíganse una habitación- dijo la voz robótica de Toto. Ambos se volvieron hacia él: se habían olvidado de que estaba ahí- aunque no he logrado comprender esa frase-

Tanto Shura como Mac estaban furiosamente ruborizados.

-¡Toto!- lo reprendió Mac.

Shura sonrió, mirándolos alternadamente, y entrelazó sus dedos con los de ella. Mac levantó la mirada y le sonrió también. Y de pronto, la chica recordó lo que la había despertado y regresado a la realidad: ese olorcito rico y algo picante.

-Eh… ¿qué es ese olor tan delicioso?- dijo la chica, sonriendo ilusionada.

-Preparé patatas bravas de nuevo, como te gustaron la última vez- dijo Shura, sacando el pecho de contento- ¿quieres?-

-¡Sí! Ya son mis favoritas- dijo ella.

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Caína, Inframundo

Todos los espectros subordinados de Radamanthys estaban sentados muy incómodamente a la mesa, junto con el juez y su chica, quienes los habían invitado a comer ese día. Radamanthys y Victoria se miraban entre ellos de tanto en tanto mientras comían.

-Valentine- dijo Radamanthys con fría calma, haciendo que su lugarteniente diera un respingo de sorpresa.

-¿Sí, señor?- preguntó el espectro de Arpía nerviosamente.

-¿Terminaste los juicios de esta semana?- preguntó Radamanthys en tono causal, y Valentine asintió.

-Por supuesto que sí, señor Radamanthys- dijo Valentine, un poco orgulloso de sí mismo, sacando el pecho- no hubo necesidad de molestar al señor Minos o al señor Aiacos para terminarlos-

Gordon y Myu se miraron entre sí y se encogieron de hombros. Los demás espectros también se encontraban nerviosos y preocupados. Radamanthys les había ordenado que los acompañaran a la comida, y todos los subordinados no podían sino preocuparse, pues no sabían que plan retorcido tenía en mente el juez.

-¿Se…señor Radamanthys?- dijo Reimy tímidamente, jugando con sus dedos mientras hablaba- usted dijo que quería hablar con nosotros…-

Radamanthys lo miró de una manera que hizo que el espectro se hundiera en el asiento. se aclaró la garganta, y los espectros se irguieron en sus asientos. Pero se preocupaban en vano: Radamathys tomó la mano de Victoria, la besó suavemente y sonrió.

-Solo quería hacer un anuncio. Después de todo, ustedes son mis subordinados- dijo el juez, poniéndose de pie y tomando su vaso de whisky- Victoria y yo vamos a tener un bebé-

Ese anuncio no era para nada lo que se esperaban. Los espectros se miraron entre sí, sin saber muy bien como reaccionar a esas noticias. Por fin, Queen sonrió y comenzó a aplaudir, y los demás espectros lo imitaron. Algunos de ellos se levantaron y se acercaron a felicitar a la pareja. Valentine, que ya conocía esa noticia, fue a darle una amistosa palmada en la espalda a su jefe.

-Tanti auguri!- exclamó Aria de pronto, entrando al comedor de Caína llevando con ella un plato con tiramisu, seguida de Minos. Aria dejó el postre en la mesa y corrió hacia Victoria y la abrazó. Poco después de ellos dos llegaron Aiacos y Violate.

Todos en Caína levantaron sus copas y brindaron por la salud del futuro hijo de Radamanthys.

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Templo de Géminis

Saga suspiró, se cruzó de brazos y puso los ojos en blanco para contener los impulsos de darle un buen zape a su gemelo. Su hermano no iba a entender. Desde el día anterior, cuando Cecy había sido atacada y él la había llevado al Santuario por su propia seguridad, Kanon había insistido en hacerle preguntas indiscretas.

En un principio Cecy había soportado con relativa tranquilidad las preguntas de Kanon, sobre todo porque aún tenía el efecto de la pastilla que se había tomado, pero ahora que ya había pasado el efecto, comenzaba a cohibirse un poco.

El gemelo mayor suspiró otra vez. Él mismo les había explicado a Kanon que Cecy se podía cohibir mucho cuando le prestaban demasiada atención: Satu dejó de hostigarla de inmediato, pero Kanon pareció no haber escuchado.

Y Saga estaba a punto de perder la paciencia cuando Kanon volvió a preguntarle si eran novios.

-Te lo advierto, Kanon- dijo Saga en un tono peligroso que esta vez no pudo ser ignorado por su gemelo.

-Ya, ya, no preguntaré nada- dijo Kanon, apenado, y se volvió a Cecy- lo lamento mucho-

Cecy sonrió tímidamente y bajó la mirada, aún estando un poco incómoda por la atención de los presentes. Saga entrelazó sus dedos con los de ella bajo la mesa, y le sonrió para ayudarla a tranquilizarse.

-Techiiii- dijo Elsita, caminando de donde estaban sus papás a Cecy y mirándola con sus enormes ojos.

-Vamos, Kanon, es hora de la siesta de Elsita- dijo Satu, alzando las cejas. El gemelo menor asintió y se levantó, tomando a la pequeña en sus brazos y siguiendo a su chica, dejando solos a su hermano y a Cecy.

Ambos permanecieron en silencio un rato, pero se miraron entre ellos y sonrieron. Saga no pudo evitar notar que Cecy respiró aliviada tan pronto como se quedaron solos.

-Perdona a mi hermano- dijo Saga en voz baja- estoy seguro que de niño se golpeó muy fuerte en la cabeza-

Cecilia rió un poco, y Saga sonrió y la beso en la mejilla.

-¿Estás seguro que quieres que me quede aquí?- preguntó Cecilia- en serio, no quiero estorbar ni causar problemas. Parece que todos están muy ocupados, y…-

-No causas ningún problema- le dijo Saga- quise que te quedaras conmigo porque no podría soportar que algo malo te pasara- el santo se inclinó para besar el dorso de las manos de su chica- sabes que eres muy importante para mí, ¿verdad?-

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Al día siguiente

En cuanto despertó esa tarde, Mac llamó a sus dos amigos para avisarles que ella se encontraba bien y que estaba en el Santuario de Athena. Al día siguiente, Shura la había acompañado a ver a sus dos amigos, quienes se habían quedado muy preocupados por ella, para que vieran que se encontraban bien.

Tan pronto como la vieron llegar, Charlotte se había lanzado a abrazarla y casi la tumba al suelo.

-¡Mac!- exclamó Charlotte- ¡lo siento mucho! Todo esto fue por mi culpa. Si no me hubiera creído lo que dijo mi hermana, yo…-

-Ya, tranquila, Lottie- dijo Mac tan pronto como recuperó el equilibrio y evitó caer junto con su amiga al suelo- estoy bien, mira. No me sucedió nada malo…-

Cuando por fin la soltó, fue el turno de Derek de abrazarla. Mientras lo hacía, Shura endureció un poco la mirada y le lanzó una advertencia con sus ojos. No le hacía mucha gracia que Derek abrazara a su chica. El otro chico pronto la soltó, y ofreció su mano al santo dorado.

-Yo… eh… quiero disculparme contigo por mi comportamiento pasado- dijo Derek muy apenado- fui muy grosero contigo-

-No te preocupes- dijo Shura, suavizando su mirada- estabas preocupado por Mac. No te culpo-

Derek sonrió. Mac abrazó a Shura, y éste sonrió orgulloso y satisfecho, pasando sus dedos por los cabellos dorados de la chica y la besó en la mejilla. Al verlos, Charlotte y Derek se miraron entre sí y sonrieron.

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Dos semanas después

Shura estaba esperando un poco impacientemente junto a la puerta de la habitación de Mac. De hecho, Derek ya había pasado por ahí un par de veces, y había reído levemente al verlo. El santo le lanzó una mirada asesina, pero después se cruzó de brazos y desvió la mirada. Golpeó la puerta un par de veces.

-Vamos a llegar tarde, Mac- dijo Shura- ¿aún no estás lista?-

-¡No!- escuchó la voz de Mac en un tono nervioso que hizo sonreír al chico- mejor no vamos. Podemos fingir que estoy enferma. O un accidente. Sí, que me torcí el tobillo. Es creíble, me han visto caer por las escaleras del Santuario varias veces…-

-Vamos, Mac- escuchó también la voz de Toto tras la puerta- mis protocolos dicen que estás decentemente vestida para la ocasión-

-No, no quiero…- dijo Mac.

Shura sonrió.

-Vamos…- insistió el santo dorado- no la hagas de emoción-

Hubo un par de minutos de silencio que parecieron eternos a Shura. De pronto, vio el pomo de la puerta girando lentamente, y la puerta se abrió. Los ojos del santo se iluminaron al ver a Mac. Llevaba puesto un vestido verde oscuro que le llegaba abajo de las rodillas, y unas sandalias con un pequeño tacón. Se había arreglado el cabello, de modo que no se veía para nada alborotado como de costumbre, y el maquillaje le quedaba muy bien, además de que estaba muy sonrojada. Se veía hermosa.

-Te ves muy linda- dijo Shura, tomándola de la mano y besando el dorso de la misma.

-Gracias- dijo ella, con la vista en el suelo, pero señalando el traje del santo dorado- tu tampoco te ves tan mal-

Shura sonrió también, y le ofreció el brazo.

-Bueno, vamos- dijo él- tenemos una boda a la que asistir-

Mac asintió y tomó el brazo de Shura. Tras despedirse de Charlotte y de Derek, ambos se dirigieron al Santuario.

Cuando los dos llegaron, el lugar ya estaba lleno. Había santos de Athena, generales de Poseidón y espectros de Hades por igual. Todos habían asistido para la boda de Milo y Cathy.

Incluso los padres adoptivos de Cahty habían viajado desde Escocia. Los pobres estaban algo nerviosos, al ver a los santos de Athena, o de ver a Elizabeth, que era Perséfone, con Hades. No era la primera vez que los veían así, pero aún no se acostumbraban a la situación. Lo que sí es que parecían muy felices con su nuevo yerno: nadie podía negar que Cathy tenía a Milo alrededor de su dedo.

Después de que Shura y Mac felicitaron a los novios, que se veían radiantes y felices, el santo de Capricornio buscó entre la multitud a Aioros y a Saga. Ambos estaban un poco apartados de la multitud con sus respectivas chicas. Sofi tuvo que tomar asiento por un rato porque los mellizos parecía que también estaban de fiesta en su vientre y no dejaban de moverse y patearle las costillas. Y Cecy se había cohibido un poco por la gran cantidad de gente, por lo que Saga se había mantenido apartado con ella, sin soltarla. Sabía que ese día estaría muy cansada.

Ambos sonrieron al ver a Shura acercarse a ellos junto con Mac.

-Bienvenida, Mac- dijo Sofi, con su mano sobre el vientre y sonriendo amablemente.

-Gracias- sonrió ella.

Shura y Aioros se miraron entre sí, sonriendo, y después se volvieron a mirar a los novios.

-¿Puedes creerlo?- dijo Aioros, riendo- pensar que incluso Milo sentó cabeza antes que tú…-

Shura se echó a reír, y rodeó a Mac con su brazo.

-Pero solo porque esta linda chica estaba en otro país y no la había conocido- dijo Shura, haciendo que Mac se sonrojara un poco.

El santo de Capricornio miró a su alrededor y sonrió. Si bien los enemigos habían escapado de nuevo en esa ocasión, ya tendrían otra oportunidad para detenerlos y evitar que ocasionaran más problemas. Respiró hondo y se dispuso a disfrutar el día.

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FIN

Mes dieux: (francés) dioses míos.

Tanti auguri: (italiano) Muchas felicidades.

¡Hola a todos! Espero que les haya gustado esta historia. Muchas gracias a todos por seguirla, por leer mis locuras, y por sus reviews. Les mando un abrazo a todos. En el próximo fic nos pasaremos un rato en el Inframundo, pues será sobre Pandora y un poco sobre Hypnos. Ya está listo, espérenlo en los próximos días. Nos leemos muy pronto.

Abby L.