Aquí hablo sobre las lagunas mentales de Teshima y cómo Aoyagi lo resiente.

Disfruten del capítulo, si alguien lee.


The stars will guide you to me

II.

La brisa entra por la rendija del viejo ventanal dando justo sobre su rostro adormilado. Piensa que no hay mejor momento en la vida que un amanecer hasta tarde, donde la alarma es ignorada olímpicamente por segundo día consecutivo. Ha descansado tanto que tiene energía de sobra como para limpiar entero su piso. Teshima se levanta y se lava los dientes, el dentífrico de yerbabuena le deja un sabor fresco. Se hecha agua en el rostro y posteriormente lo seca, riéndose de su propio cabello por sin ningún lado. Se coloca una liga para amarrar sus hebras oscuras y sale del cuarto de baño. En la cocina se encuentra Hajime pasando un trapo por la mesa, lo observa con cara de quinceañero enamorado, los sentimientos siguen como en el primer mes a pesar de años estando juntos. A veces no recuerda ciertas cosas importantes y eso lo lleva a la tristeza y frustración, un ejemplo puede ser el día de su aniversario o el cumpleaños de Aoyagi.

El sprinter Universitario lo observa de reojo y Junta regresa a la vida, suspira para luego sonreír. La casa huele a cítricos y, a juzgar por los artículos de limpieza en el suelo, Hajime le ha ganado la idea de hacer algo productivo. Luego se sientan a comer curry de pollo.

En la tarde mientras Junta ve una película extranjera de época, Hajime Aoyagi arregla las cosas que hay sobre el mueble de la habitación. Entre artículos nuevos que debe fomentar su pareja antes de una fecha estimada hasta el infinito papeleo de cambio de residencia. Solo suspira a manera de desahogo, ha llegado demasiado lejos en sus lagunas mentales que prácticamente está separando sus vidas, pero eso no lo hace rendirse y, al contrario, le da fuerzas para seguir adelante, aquí quien necesitaba ayuda era Junta y lo supo desde el momento que sus vidas cambiaron para siempre. Hajime cierra la mano fuertemente que siente sus propias uñas clavarse en la piel. Quería hacer algo, pero ni siquiera los doctores, quienes se supone que son especializados, podían hacer algo al respecto.

Aún recuerda lo sucedido y le pega en el corazón, al punto en que Hajime llora. Siempre ha sido alguien callado que se reserva su sentir, incluso con Junta, solo se encierra para que nadie lo observe descargar sus penas; que nadie lo vea desplomarse en el suelo cada vez que Teshima se perdía o volvía, porque no siempre estarán las estrellas para guiarlo. Aoyagi sabe que fue un accidente, sabe que esa vez cayó de la bicicleta en la colina de antes, en el punto de la primera estrella, no por culpa de alguna persona o algún automóvil. Fue una falla que no detectó en el freno eléctrico que lo impactó en el barandal de protección e hizo caer al joven muchos metros hacia abajo. El casco de protección acabó destrozado lejos de Junta y al instante que Aoyagi tuvo que dejar todo y brincar con cuidado el barandal para descender, era tarde. Junta perdía sangre y tenía una herida muy fuerte en la nuca. Lo tomó en sus brazos y gritaba por ayuda; un automovilista pasaba cerca de ahí, vio el accidente y los llevó al hospital más cercano. Junta no reaccionaba.

Cuando el doctor salió, Aoyagi fue a recibirlo junto con la familia de Teshima. La noticia que tenía para todos fue como si le apuñalaran, y supo que necesitaba ayuda. Primeramente, para superar lo ocurrido.

Lo vio en la cama, dormido y un respirador conectado a él. La cabeza la tenía vendada y contaba con un catéter que le inyectaba analgésicos cada cierto tiempo. Aoyagi no podía creerlo, le causaba una impotencia enorme y ganas de estar en su lugar. ''¿Por qué a una persona tan buena le pasaban éste tipo de acontecimientos?'' '' ¿Por qué a alguien que tiene tantos sueños y esperanzas de trascender?'' Si había un dios, quería la respuesta. Hajime se acercó, tomando la pálida mano de su compañero. La besó cuán preciado tesoro. Y el doctor solo recordó la información.

—Cuando despierte, no recordará nada. El golpe ha dañado su cerebro y lamento mencionarle que el tipo de amnesia que padecerá no es nada sencilla. —Aoyagi se mordió el labio.

Junta despertó luego de media semana.

'' ¿Tú eres el enfermero que me ha estado cuidando? ¡Muchas gracias!''

Su mundo se derrumbó en ese momento.

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Su amnesia es de fuente, recuerda cierta información, sin embargo, no le es posible saber dónde la obtuvo. En su caso, tuvo que ir a terapia constantemente, ya que recuerda ciertas cosas de su familia y algunos sucesos de su vida además de profesiones. Recordaba el ciclismo, a Tadokoro-senpai. No recordaba a Onoda Sakamichi ni a Kaburagi Issa. Tampoco a Naruko. A Imaizumi sí, pero se le olvida su nombre. Y como si el destino le hiciera una mala jugada, no recuerda nada de Aoyagi, nada de su compañía, ningún momento juntos. Para Teshima en sus lagunas mentales era el simple enfermero del hospital que vio una vez arropándolo con las sábanas. Para Teshima, Aoyagi es una persona más en el mundo cuando al revés Teshima lo es todo para Aoyagi. No recuerda que están en la misma Universidad, no recuerda siquiera que él mismo va a la Universidad. Por fortuna un profesor de Literatura contemporánea que apreciaba mucho a Teshima se apiadó de su situación y le brindó un trabajo de tiempo completo en una empresa editora, con la condición que Aoyagi terminara sus trabajos a computadora en caso que Teshima vuelva a perder la memoria.

También Aoyagi tuvo que modificar sus recuerdos, se llevó las fotos originales de su casa, les sacó copia y las colocó de nuevo en forma de recortes, con solo las personas que Teshima recordaba para evitar una recaída fuerte. Solo tenía que ir a terapias y según la psicoanalista tenía que recuperar la memoria poco a poco, aunque recuperarla por completo… Estaba en descarte a corto plazo. Teshima dio señales de trascendencia y se adaptó fácil a su nueva vida, donde trabaja como editor y sigue siendo un chico de lo más común.

La primera vez que Teshima sufrió una laguna fue en su primera semana de trabajo, sucedió exactamente lo mismo: el dolor de cabeza, la desesperación y Aoyagi tuvo que ubicarlo en donde se imaginó: el lugar del accidente. Cuando Teshima dijo su nombre, cuando lo abrazó y le dio un beso entre las cejas, tuvo que despertar de su supuesta ensoñación. Junta lo recordó, aunque fuera en una laguna, pero lo sabía. Lo malo era que Teshima no recordaba su casa, entre tantos caminos, se perdía.

Así que Aoyagi compró unas calcomanías de estrella, eran de varios colores y comenzó a pegarlas para guiarlo a casa cada vez que se perdía. La camisa de Teshima era un desastre y no tenía botón debido una segunda caída provocada por la laguna. Aquella última calcomanía la colocaron los dos justo arriba de la manija de la puerta. Todo iba en perfección, como si algo bueno les hubiese regresado de nuevo sus vidas.
Aoyagi hacía los deberes de Teshima y los enviaba al profesor (en este caso, jefe de Junta), explicando la situación. Mientras tanto apagaba la alarma de su compañero y lo dejaba dormir hasta tarde.

Poco tiempo estuvo así, ya que un sábado, el pelinegro se levantó temprano. Tomó sus cosas y se fue a la oficina.

Aoyagi se dio cuenta que ni siquiera se percató de su presencia.

Volvió a colocar las fotos recortadas sobre la barda, y en el silencio tendió la cama para ya no regresar.

Era doloroso tener que devolverle la vida a Teshima, cada vez que lo hacía, Aoyagi perdía un poco de su alma.

Así sucedió la primera vez.

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Teshima Junta tiene veintitrés años, es un atleta nato para el ciclismo; le gusta escalar y vislumbrar el sendero cuando está cerca de la meta. Estudia Literatura Contemporánea en la misma Universidad que Hajime Aoyagi, con quien vive en un barrio de clase media en Nagoya. Se levanta a las diez de la mañana gracias al aroma a cítricos del limpiador de piso. Su té favorito es el de limón y disfrutarlo en compañía le da un mejor sabor. Tiene mucho sin asistir a la escuela, pero le gustaría volver pronto. Cree tener esa vida…

Más no lo es.

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Aoyagi está sentado frente al escritorio situado en la habitación de Teshima; a un lado se encuentran los documentos de traslado. Había perdido la razón al realizar tal movimiento y cerciora que no los vea el pelinegro mientras siga recordando su rostro, porque en cualquier momento puede realizar preguntas al respecto y modificar su vida una segunda vez sería complejo.

El trabajo del ex-capitán del Souhoku se acumuló en varias fichas que tenía que redactar, fácil para Aoyagi. Esta vez se habla del previo a la Cycling Tour for Japan, que comienza en mayo y los profesionales se están preparando con tiempo. Redacta con melancolía el articulo sin que la tristeza se vea reflejada en su rostro, Aoyagi ya estaba harto de ser tan sentimental con esas cosas, más recordar el objetivo de entrar con el equipo Universitario a la anterior carrera mencionada, le apretaba el pecho. Teshima anhelaba esa copa y por él, estaba dispuesta a ganarla. Aún conserva el guante de buena suerte y siente que no necesita nada más. Aoyagi se decía a él mismo: ''Solo mírame, Junta, y lo haré''. La situación era agridulce porque lo motiva y a la vez lo hace pedazos.

Termina de redactar un par de horas después, Teshima regresa de su entrenamiento vespertino vestido con un maillot Cannondale en color negro con una franja verde horizontal en el pecho a juego con su bicicleta. Lo primero que hace el joven es acercarse al abanico que le brinda aire a Hajime y se abre un poco el cierre mientras bebe agua helada; Aoyagi desvía la mirada hacia su compañero y frunce el ceño, no precisamente porque le quite la comodidad del aire sino porque si Teshima bebe agua helada estando su cuerpo caliente, se enfermará, Teshima sabe por qué se enoja sin decirlo y ríe, nada ha cambiado desde el inicio. El idioma mudo entre ellos dos es un tipo de confianza que solo con años juntos han establecido. El castaño se acerca y sin decir nada, le quita el agua y lo va empujando hacia la puerta del baño; si tiene calor que se duche con agua templada. Pero el joven de negros azabaches como ojos se da la vuelta y lo abraza, acaricia suavemente la espalda del adverso y posteriormente besa su mejilla. Con esto le dice que no debe preocuparse, Aoyagi lo entiende. Su novio es fuerte como el hierro.

Sonríe ligeramente para la persona que ama y se funde en un beso cariñoso que no tiene ni principio ni fin.

Es el tipo de momentos donde su vida vuelve a tener color.

Ya por la noche, Aoyagi se despierta recibiendo un mensaje del terapeuta de Junta, tendrá cita pronto para evaluar su mejoría. Al parecer tiene nuevas noticias que no puede mencionarle por texto ni por llamada. Se preocupa y observa a su pareja, quien duerme profundamente en un sueño donde ya no sabe quién será al despertar. Corre uno de sus rizos tras la oreja y finalmente, Aoyagi se mantiene entre despierto y adormilado, al pendiente de esa persona.

'' ¿Alguna vez has experimentado perder a lo que más amas? Bueno, imagina que lo pierdes y vuelve a ti, una y otra vez''.