Disclaimer: Digimon es propiedad de Bandai y Toei Animation.


Solo a Taichi

-Capítulo 2-

La primera cita no salió bien. Eso no tenía que por qué significar nada, y quizá no lo hubiera hecho de no ser porque se trataba de Taichi, su mejor amigo, el que estuvo insistiéndole hasta el cansancio en que le dieran una oportunidad a lo que sentían con todos los riesgos que aquello implicaba, riesgos que Sora no estaba segura de querer correr si podría perderlo a él en el proceso.

Aquello, ciertamente, hizo que se cuestionara algunas cosas.

Luego de que la dejara plantada, o más bien llegara tarde como él puntualizó apenas le atendió el teléfono tras seis llamadas perdidas y varios mensajes sin leer, Sora logró evitarlo por dos días consecutivos, aunque sabía que solo era cosa de tiempo para que la encontrara. Siempre lo hacía.

Tuvo razón, desde luego. La interceptó al tercer día a la salida de una de sus clases.

—¡Sora! —gritó tras ella cuando la pelirroja hizo malabares para esquivarlo entre el gentío—. ¡Espera, por favor!

Sabiendo que no ganaría nada arrancándose, no con lo testarudo que el chico era, prefirió detenerse y aferrar con más fuerza los libros que llevaba en los brazos contra el pecho, en un intento por darse valor o quizá, por qué no, para golpearlo con uno si hacía falta.

—Taichi… —murmuró cuando el castaño llegó a su lado—. No quiero hablar de lo que pasó, pero si sirve de algo ya no estoy enfadada, así que no necesitas disculparte de nuevo. Lo entendí la primera vez.

—Si no quieres hablar solo escucha.

Sora suspiró y con una mirada le dio a entender que lo haría.

—No sabes lo estúpido que me siento ahora mismo. Nunca debí ir a ese partido, pero estaba nervioso y… uno de mis compañeros de equipo lo sabía, así que me dijo que me haría bien distraerme un rato. Yo le creí, pensé que me daría tiempo para botar tensiones y ducharme, el problema fue que…

—Perdiste la noción del tiempo, ya me lo dijiste.

—O en el fondo no quería ir… —añadió en un susurro, cabizbajo.

—¿Disculpa?

—Lo he pensado bien y creo que tal vez no quería ir a esa cita porque en el fondo tengo tanto miedo como tú a que esto no funcione. Es la única explicación que encuentro para haberme distraído de esa forma cuando estaba tan feliz de que fuéramos a intentarlo.

—Entonces ahora que me entiendes…

—No. No voy a rendirme. Hikari hizo que me diera cuenta de que solo necesitaba acordarme de quién soy. Nunca he sido un cobarde y no quiero empezar a serlo ahora, menos contigo. Por eso… te pido que me des otra oportunidad.

—Taichi…

—Solo una. Si las cosas no salen bien, me rendiré. Lo prometo.

La pelirroja se mordió el labio inferior y, contemplando el gesto de preocupación en el rostro del chico, no pudo más que asentir.

Al fin y al cabo, ¿qué podía salir mal?

Si no te llamabas Taichi, nada. Si por el contrario llevabas ese nombre, desde un pequeño percance hasta ser abducido por los alienígenas, nada estaba descartado.


Notas finales:

Sé que debería explicarse por sí solo, pero por si las dudas, esto transcurre antes que lo que pasa en el capítulo anterior.

El siguiente y último es la continuación del primero.

¡Gracias por leer!