Notas:

¡Hola!

Al fin actualice este fic, estaba en un bloqueo con la historia y no sabía cómo plasmar el capítulo. Espero me perdonen por la demora.

Agradezco a TomLiKaulitz por darme de latigazos para actualizar este fic y corregir mis errores.

Disfrútenlo.


Cohabitación

Spock

Relajé mi espalda contra la silla en la que me encontraba sentado y observé el exterior a través de las persianas que cubrían el gran ventanal de mi oficina, vi con claridad las gruesas gotas de lluvia que impactaban con fuerza al cristal. Esté planeta nunca parecía ponerse de acuerdo con su clima, en momentos podía estar soleado y al instante siguiente estar en medio de una tempestad. Cuanto extrañaba el clima sencillo de vulcano, sus bellas dunas de arena y su calidez.

Habían pasado cinco años desde que dejé Vulcano y había llegado a la tierra para unirme a la Academia de la Flota Estelar y desde el año anterior comencé a laborar como instructor de la misma.

La primera cosa que me sorprendió al llegar a la tierra, había sido la espontaneidad y demostración abierta de sentimientos de los humanos, al igual que su ilógico apego al contacto físico.

La segunda cosa fue el ver la curiosa manera de vestirse de algunos de ellos. Con el tiempo comprendí que esto se debía a que estaban ocultando sus marcas, tal y como mi madre me había comentado en mi infancia.

Y la tercera cosa fue su terquedad. Una vez que una idea cruzaba sus mentes era muy difícil el lograr que la dejaran.

El sonido de un trueno me trajo de vuelta al presente, la lluvia en el exterior había incrementado su fuerza y por lo que se veía pronto sería una tormenta eléctrica, dirigí mi vista a mi padd que descansaba sobre el escritorio.

Tomé el ligero artefacto entre mis dedos y busqué la información que el capitán Pike me había mandado. Días atrás el hombre había venido a mi oficina a lo que llamó "Una noche de tragos", lo que en general era que él tomaría alguna bebida alcohólica que trajera consigo y comentaríamos misiones o información de la Flota. Sigo sin entender el gusto de los humanos por entrar en un estado donde sus capacidades físicas y mentales se trastornan temporalmente a causa del consumo excesivo del alcohol metabolizándose en su sistema. Pero aun así accedí ya que consideraba a ese viejo hombre lo más cercano a un amigo que quizás podría tener. Entre copa y copa (por parte del capitán Pike) él me hizo una petición.

La petición del capitán Pike era sencilla, solo era el brindarle alojamiento en mi habitación a un nuevo cadete que se había incorporado tardíamente a la Academia ya que la residencia estudiantil se había quedado sin cuartos disponibles y el chico no podía seguir buscando alojamiento cada noche. Por lo que yo era la única opción viable al tener una cama disponible en mi habitación.

Nunca había compartido habitación con alguien antes, los vulcanos respetábamos mucho nuestra privacidad, solo llegábamos a compartir habitación con nuestra pareja. Pero las normas de la academia no dan favoritismos por lo que me fue imposible negarme al pedido.

Llevaba un año conociendo a ese hombre como para saber que no hacía nada sin razón alguna, por lo que su petición debería estar solventada por algún motivo concreto y sensato… aunque yo no pudiera verlo.

El cadete que ahora sería mi compañero de habitación era James T. Kirk, hijo de George Kirk. Amplié la foto que aparecía en su archivo y la observé intrigado, ¿cómo era posible que un ser humano tuviera ojos de tan intenso color azul?

Después de acabar de leer la información que el capitán Pike me había brindado sobre el cadete Kirk, redirigí mi mirada al reloj del padd. En base a mis cálculos el cadete ya debería de haber terminado de introducir todas sus pertenencias al departamento, por lo que era el momento preciso para las presentaciones y ofrecerme a ayudarlo a acomodarse como indican las costumbres humanas.

Sin demora me dirigí hacia la residencia, a causa de la lluvia la mayoría de los estudiantes parecía que habían decidido pasar el tiempo en sus habitaciones y en las zonas recreativas, por lo que los pasillos se encontraban despejados, gracias a eso llegué mucho más rápido a mi habitación de lo que había calculado.

Inserté el código y accedí. Imaginé que el lugar estaría lleno de cajas y demás embalajes con pertenencias, pero lo único que vi fuera de lugar fue una gran mochila del tipo que usan los excursionistas la cual estaba acomodada cerca de la puerta en el suelo. Observé el lugar atentamente y de no ser por la mochila y un sutil tintineo que se escuchaba, podría asegurar que nadie más que yo habitaba el lugar. Internamente agradecí que el cadete hubiera respetado mis pertenencias.

Curioso por no verlo, decidí buscar de donde procedía el tintineo que seguramente él generaba. A diferencia de las residencias estudiantiles, las que nos otorgaban a los profesores venían más completas incluyendo una pequeña cocina y sala comedor. Fue en la cocina donde detecté que el tintineo se originaba. Con pasos precisos entre al lugar, notando que recargado sobre una encimera se encontraba de espaldas mi nuevo compañero. Aún traía el uniforme puesto, con excepción de la chaqueta roja que había colgado sobre una de las sillas de la mesa.

Él no había reparado aún en mi presencia y estaba silbando alegremente mientras removía algo en la estufa. Observando más detalladamente pude percatarme que en la encimera en la que él estaba recargado habían utensilios de cocina y algunos ingredientes que logré reconocer.

—¿Eso es plomeek?

El rubio dio un gran salto que provocó que la cacerola que antes estaba removiendo se acercara peligrosamente a la orilla e inmediatamente la empujó de regreso con su otra mano.

—Mierda —gimió el rubio mientras alejaba su mano de la olla caliente. Sin pensarlo demasiado sujeté su muñeca y lo jale hacia el lavadero donde abrí la llave de agua para enfriar su quemadura. Fue hasta que sentí el agua fría sobre mis dedos que me percaté de lo que había hecho. Nunca antes había tocado a nadie ajeno de mi familia y ahora sostenía de la muñeca a este hombre como si fuera normal. Alcé la mirada y lo vi mirarme fijamente. Cuando nuestros ojos se encontraron por un momento no pude pensar en nada más que lo inmensamente azules que eran y como la fotografía que había visto antes no les hacía justicia. Un calor extraño subió por uno de mis oídos.

—Bienvenido… esta es una pésima primera impresión —dijo ligeramente avergonzado varios minutos después mientras rompía el contacto visual y parpadeaba varias veces algo aturdido, el cadete llevó su mano libre a su rostro como si tratara de concentrarse y después sujetó su hombro izquierdo—. Gusto en conocerlo soy James T. Kirk tu nuevo compañero de habitación, supongo que eres Spock —. Afirmé a su comentario y él prosiguió—, Pike me dijo tu horario de clases por lo que pensé que llegarías más tarde —ahora entendía que al hablarle sin anunciarme lo había asustado y provocado todo el accidente—. Me atrapaste con las manos en la masa.

Fruncí el ceño, no lograba entender a qué se refería.

—No veo ninguna masa en el lugar. ¿Podría especificar?

Una risa brotó de sus labios.

—Me refiero a que me atrapaste haciendo algo que quería que fuera una sorpresa. —medité su respuesta y encontré lógica en su frase —Por cierto creo que mi mano ya está bien.

No me había percatado que seguía sosteniendo su muñeca entre mis manos. La solté y procedí a cerrar la llave mientras él se acercaba a la estufa y apagaba el fuego.

—Nunca antes había estado con un vulcano, así que investigué un poco y descubrí que es una costumbre que el invitado haga la comida —el hombre frente a mí me había sorprendido, nunca antes alguien había hecho eso para mí, los humanos no parecían interesarles las costumbres de otras razas, por lo que este gesto fue una grata sorpresa—. Busqué recetas vulcanas e intente hacer la que me pareció más fácil. Espero no te moleste que usara tu cocina. ¿Tienes hambre?

Observé la olla que él acababa de apagar y noté que efectivamente lo que había visto antes era plomeek. El cadete había preparado sopa plomeek para mí. Afirmé a su pregunta y procedí a tomar asiento mientras él buscaba en la alacena que le había indicado los platos.

—¿De dónde obtuvo los ingredientes? No son fáciles de conseguir en la tierra.

—Por favor, no me hables de usted mientras estamos en la residencia me haces sentir viejo y apenas estamos en los 20's, solo dime Jim. Sobre tu pregunta, fue sencillo obtenerlos, solo hackee el replicador y metí los códigos para los ingredientes dentro de su software. —dijo sin más señalando con un cucharón al replicador en la esquina de la encimera.

—Hackear equipo perteneciente a la Flota Estelar no está permitido y rompe la norma…

—Lo sé, lo sé, lo dejaré como nuevo cuando lo desees regresar. No seas aguafiestas Spock —comentó mientras me daba una sonrisa que podría catalogar como peligrosa. Minutos después había un plato de sopa frente a mí y Jim tomaba asiento con otro plato igual.

—Adelante, espero quedara bien, no estoy muy seguro del sabor.

Mi madre me había comentado que a ella le había costado trabajo aprender a cocinarla correctamente, por lo que sospechaba que la sopa tendría algún error. Tomé la cuchara y probé el contenido del plato, sorprendentemente la sopa había sido hecha correctamente. Aunque era demasiado dulce para mi gusto.

—El sabor y textura es correcto. Tienes mi agradecimiento por esto.

—¿Cuál fue el fallo?

—No comprendo tu pregunta. —lo miré intrigado.

—Hiciste una ligera mueca, así que algo no te agrado. Dime que es, para que cuando te desespere y quieras sacarme a patadas del piso te preparé otro plato y te haga recapacitar. ¿No dicen que la manera más fácil de tener a un hombre contento es por le estómago?

—Para mi gusto es demasiado dulce, prefiero la comida picante. Pero la sopa fue correctamente hecha, no puedo encontrar fallos en su elaboración.

Lo vi tomar la cuchara junto a su plato y probarla, sabía gracias a mi madre que la sopa tenía un sabor peculiar para los humanos, por lo que me intrigo saber cuál sería su reacción. Sorprendentemente no hubo ninguna mueca ni gesto.

—Así que esto es demasiado dulce para ti. Entiendo, la siguiente vez trataré de hacerla diferente. Sé que los vulcanos son muy diferentes en costumbres a los humanos, así que si puedes decirme lo que no te agrada para evitarlo me harías un favor. No quiero que en verdad me eches por haber invadido tu privacidad o algo así.

Las siguientes horas nos las pasamos charlando sobre mi cultura y costumbres, y a diferencia de muchos humanos que antes me había preguntado lo mismo, Jim se mostraba atento a todo lo que decía. Tal vez compartir habitación con él no sería nada malo…

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¡Hola mis adorados lectores!

Gracias por leer este capítulo. Espero les gustara

Estoy pensando en cambiar la clasificación de fic por M, ya que ando pensando incluir escenas explicitas. ¿Les gustaría que hubieran ese tipo de escenas o que se mantenga como hasta ahora?

Comentarios, criticas, tomatazos por haber demorado tanto, golpes con la chancla?

P.d. Isabellesainz. No me mates! Soy muy joven para morir T^T. Ya actualize! Perdoname la vida