El capítulo comienza con un flashback antes de la primera laguna mental de Teshima (en la primera donde logra recordar a Hajime).
The stars will guide you to me
III.
Cada día que pasaba se le hacía mucho más largo gracias a la tortuosa espera de una mínima respuesta; un movimiento de dedos, de ceja, incluso el cambio en el ritmo de su respiración. Cualquier cosa que le hiciera ver que no todo estaba perdido. Al menos su piel seguía cálida, por el momento fue suficiente. Llevaba días asistiendo al hospital y lo cuidaba todas las noches, mientras en el silencio intentaba ver alguna señal de vida, pero estaba tan profundamente dormido y en vez de perturbarle la existencia, Aoyagi prefería mil veces quedar a su lado. Incluso si no podía verlo, escucharlo, sentirlo, daba igual. Estaba seguro que al despertar, se sentiría más aliviado.
Hajime llegó a la habitación con unas flores nuevas en mano; cerró la puerta y la ventana ya que el aire que se colaba entre las cortinas comenzaba a ser un poco más fresco a comparación del cálido por la tarde, que te abraza como una fina manta. Retiró los tallos y hojas marchitas que antes iluminaron el florero, ahora todo era teñido en sepia, casi como su vida misma. Hajime pensaba en esa etapa precisamente como si su vida se hubiese detenido. Y todo se veía como el color de las flores marchitas que ahora mismo descansarán en el basurero. Tomó las nuevas antes de colocar agua en el recipiente de vidrio y las colocó de vuelta en su lugar. Hacía más hogareño a la gris habitación.
El sprinter Universitario hablaba poco con las personas, sin embargo, Junta era la excepción. Cargó una silla acolchonada para situarla justo al lado de la cama donde Junta se posaba tranquilo, absorto de lo que acontece a su alrededor. Las lágrimas de su madre quien apenas le ha relevado el lugar Hajime, o la preocupación de Tadokoro-senpai, quien se hace un lugar en su ocupada agenda para visitarlo una vez por semana. Sin saber lo mucho que Aoyagi extraña las pláticas en el club, las nuevas estrategias e ir a la Universidad juntos en bicicleta. El castaño acarició levemente la mejilla pálida de su compañero, a comparación de lo que pesaba, era igual de cálida que siempre. Lo miraba sin decir nada, porque siempre ha sido así, y si había algo que conocía sobre ambos es que sobran las palabras. Corría los mechones de su cabeza, recién le quitaron el vendaje y ahora solo tenía rastros de lo sucedido como una cicatriz en la ceja apenas visible, la de su nuca eran cuatro puntos y no podía dejar de pensar en si le dolería mucho. Esperaba y no fuese así; nada debía hacer sufrir más a Junta.
—Tú no debes estar aquí. —murmuró el castaño, esperando alguna respuesta por parte del joven de apiñonada piel. —Deberías estar con nosotros entrenando… Ya está próximo el Cycling Tour for Japan. Faltan unos cuantos meses, ¿No es nuestra meta?... —el apacible rostro de su compañero no mostraba señas de respuesta. —Junta, yo… —''yo no puedo hacerlo si tú no estás ahí''.
Entonces colocó su rostro sobre el abdomen adverso, con cuidado de no ejercer mucho peso ya que contaba aún con heridas internas. El alivio en ese entonces era, sentir que su pecho sube y baja. Estuvo tan cerca del accidente que inmediatamente pensó que, de la caída, no la libraba. Afortunadamente estaba ahí junto a él y ahora por ningún motivo iba a dejarlo solo. Mientras pensaba en todos los momentos, algo recorrió su flequillo hacia atrás, con cierta reticencia. Aoyagi se alarmó y fue entonces cuando su corazón volvió a latir.
—Una disculpa, no quise asustarte. Vi que estabas dormido, pero ugh. —Junta hablaba con naturalidad, como si nunca hubiera caído de varios metros hacia abajo hasta descalabrarse. —Aún duele un poco esta parte. Quizá te quedaste dormido mientras me arropabas.
—Junta… —Aoyagi soltó su nombre, y el contrario solo se dignó a reír un poco.
— ¿Así me llamo? —cuestionó ciertamente confundido mientras se rascaba la mejilla, observando luego a un Aoyagi más que soprendido, parecía que vio un fantasma. —Perdona, por un momento no supe ni quién soy.
—Estás… a salvo. —Hajime sonrió. —Me alegra mucho…
—Gracias, y… ¿Tú debes ser el enfermero que me ha estado cuidando, ¿Verdad? ¡Muchas gracias! ¿Puedo preguntar tu nombre?
Aoyagi recordó aquellas palabras del doctor: ''Cuando despierte, no recordará nada. El golpe ha dañado su cerebro y lamento mencionarle que el tipo de amnesia que padecerá no es nada sencilla''. Era eso, todo porque el golpe le afectó en una parte del cerebro. La familia de Teshima y también Hajime escucharon una explicación de cómo estaría funcionando ese cerebro al volverse activo: podrá recordar cosas, algunas otras las sabrá, pero no acerca de cómo tuvo la información y, en caso más frecuente, olvidará personas. Puede que un día se levante y le recuerde, pero al otro día vuelve a olvidarlo. Lo mejor que podían hacer para no abrumarlo, era acudir a terapias y, moldear la vida de la persona acorde a sus propios recuerdos.
— ¿Estás bien? —Teshima lo estaba tomando del hombro, ni siquiera se dio cuenta cuando reclinó la cama. Lo observó con preocupación.
—Aoyagi…
— ¿Cómo?
—Aoyagi Hajime…
Teshima comprendió y se sintió más aliviado: —Entonces un gusto, Aoyagi.
Se preguntó si en algún futuro volverá a llamarlo ''Hajime''.
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Días después de haber realizado diversos estudios, Teshima Junta firmó su alta y volvió al departamento donde vivía anteriormente con Aoyagi. Como no recordaba al castaño, habían hecho algunas modificaciones y el sprinter tuvo que rentar otra habitación en el mismo edificio. Luego de contarle al casero lo sucedido, el regordete había accedido a darle un departamento dos pisos arriba del de Junta, además que puso al tanto al señor por si había alguna emergencia; sólo tocara su puerta. Es por ello que estaba siempre al pendiente de sus lagunas.
El terapeuta había sugerido una fiesta de bienvenida para que pudiese convivir con sus personas queridas y al mismo tiempo, pudiera familiarizarse con todos ellos y quizá poco a poco, pueda recordar. Tenía que hacerse en un ambiente tranquilo y sin mucha gente para que no se sintiera asfixiado. Makishima estaba de vacaciones así que le fue posible asistir, le acompañaron Kinjou y Tadokoro por parte de los veteranos de una generación muy marcada en el Souhoku. También fueron invitados de la nueva generación como Kaburagi, Danshiku y los viejos conocidos Imaizumi, Naruko y Onoda. Takuto Akishiba quiso ir con la condición de que se comportaría, de paso le acompañaba Kuroda Yukinari. Todos se habían reunido en el piso de Junta, sin hacer preguntas sobre las fotos recortadas. Aoyagi… Él no estaba seguro de entrar o no.
Todos estaban bebiendo el té favorito del festejado; té negro de limón. Algunos veían las pequeñas tazas de porcelana como si fueran reliquias (aunque en realidad no lo eran), hablando de muchas cosas entre ellos, éxitos de los veteranos. Nuevos entrenamientos de quienes están ganando experiencia, y luego estaba Naruko:
— ¡Y entonces Onoda, cuando vio a una maid en Akiba, frenó tan fuerte que se dio de cara contra el piso! —explicó el pelirrojo dejando al pobre Sakamichi expuesto.
— ¡Na-Naruko!, eso es innecesario. —y ahora no halló cómo ocultar su moretón en plena frente.
—Gyahahah ¡Y hubieras visto a Primaizumi! Haciéndola de primeros auxilios, yo creo que primero mata a alguien antes de que pueda ayudarlo. —El allrounder tomó a su acompañante de los hombros y lo empujó hacia abajo.
—Disculpa, Teshima-san. Naruko ingirió demasiadas azúcares ésta mañana.
Mientras Shoukichi intentaba zafarse de su pareja, Teshima solamente reía. —No te preocupes Primerizumi. —Teshima no recordaba su nombre así que, pensaba que como lo había llamado Naruko así, era lo correcto. Todos rieron. Incluyendo un sometido Naruko.
—Cierra la boca, él ni siquiera te recuerda a ti.
—Calla, eso es demasiado triste. —se quejó el pelirrojo.
Junta por algún motivo, desconocía ciertas caras, tampoco logró sentirse incómodo, al contrario. Podía decirse que la sensación de hogar le era bastante familiar.
Aoyagi fue invitado por todos, ergo, seguía indeciso parado frente a la puerta que alguna vez lo llevó dentro de su hogar. Tenía una bolsa en una mano con panes rellenos, los que solía compartir con Junta. Para el pelinegro él era el enfermero, ¿Sería normal si un enfermero acude a una fiesta de su paciente? No dejaba de sentirse mal, pero, las ganas de verlo convivir junto a las personas que antes fueron (y siguen, de alguna forma) importantes para él, ganó cualquier inseguridad.
Tocó el timbre y esperó.
Dentro, Akishiba, bastante alegre, se ofreció para abrir la puerta.
—Veré quién es, Jun-chan. —aún no sabía cómo responder a tanta personalidad así que Teshima asintió.
El castaño de flequillo observó hacia arriba, era Takuto Akishiba, incluso él estaba ahí…
Y se le olvidó lo despistado que puede ser él.
—N-No. —Aoyagi no pudo detenerlo.
—Jun-chan, está tu nov—Akishiba fue derribado por la fuerza de un más bajo Yukinari, quien se encargó de taparle la boca y se maldijo a él mismo por no haberle explicado con manzanitas lo delicada que era la situación. El albino llevó al joven alto afuera para hacerlo de una vez por todas.
—Si nos disculpan… —y cerró la puerta, se escuchaban coscorrones, lamentos y disculpas. Teshima no entendió, paseó su vista dándose cuenta de una presencia agradable.
—Oh, es mi enfermero. ¿Le han invitado? ¡Bienvenido, Aoyagi!
Las caras de las personas en el lugar cambiaron abruptamente a una de tristeza, entonces era cierto que uno de los recuerdos más preciados como lo era el propio Aoyagi, la persona con quien ha estado desde el inicio de la preparatoria, con quien se hizo más fuerte, ya no estaba en su memoria. Se dieron cuenta de lo grave de la situación y de cierta forma, quien más lo resintió fue Tadokoro. Le dio una palmada a su ex aprendiz, para que sintiera que no estaba solo y Hajime lo sabía.
—Traje esto. —Aoyagi se acercó a darle los panes rellenos, esperando que fueran de su agrado y el pelinegro esbozó una sonrisa, de esas que sólo podía dedicarle al castaño. Sus mejillas se sonrojaron, a pesar de todo se sentía así.
—Eres bastante atento, vayamos después a dar un paseo. ¿Te gustan las bicicletas?
— ¿Permanente-senpai está ligando?
— ¡Cierra la boca, frijol!
— ¡No me llames frijol!
Mientras se armaba una discusión bastante humorística, Junta sintió que algo en su corazón se revolvía al ver esos ojos cafés. — ¿Qué dices?
—Yo… Está bien.
—Perfecto. ¿Quedamos a las 2:30 mañana? Puede ser aquí abajo del edificio, aprovecharé mi tarde antes de trabajar.
Aoyagi no tendría problema si se trataba de conquistarlo otra vez.
Hasta que tuvo esa primera laguna mental y lo olvidó todo.
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La cita con el terapeuta es a mediodía y Junta decide que es mejor llegar en bicicleta que en un taxi, está bien que quiera practicar siempre, pero viendo la realidad de las cosas es que llegarían tarde si no se ponen ropa de una vez por todas y parten a la cita. Y es que a Junta se le da por 'atacar' a Aoyagi cuando menos se lo espera, más no le importaría si no tuvieran una importante cita con el terapeuta al día siguiente.
El rostro del castaño estaba encendido a más no poder con sólo verse al espejo, y no puede evitar que la vergüenza le abrume. Hay una marca bastante visible en su cuello y obliga a Teshima para que le preste la camisa de su maillot Cannondale para ocultarlo.
—Vamos, no se ve tanto. —y el sprinter le avienta los pantalones a la cara. —Vale, sí, estás enojado.
—Llegaremos tarde y será tu culpa. —reclama Aoyagi, esperando que el otro terminara de cambiarse para poder bajar y tomar un taxi de una vez por todas.
Pronto se encuentran en el vehículo climatizado, Aoyagi terminará sin un quinto en el bolsillo por pagarle al chofer, aunque eso en el momento le tiene sin cuidado, más que otra cosa piensa en lo que el terapeuta le dijo por teléfono, por lo cual está lo suficientemente nervioso al punto en que le tiemble el cuerpo. Junta nota esto y le coge una mano para entrelazar sus dedos y lo mira con sus ojos negros, casi con un destello azul. —Es por… mi problema ¿Verdad? —Junta se aflige, y comienza a tener pensamientos malos acerca de su condición. Puede que Aoyagi esté teniendo muchos inconvenientes gracias a él: —Lo siento mucho.
Aoyagi frunce el ceño, no le agrada para nada que él se disculpe, no tiene sentido ya que él es la persona afectada y Hajime es capaz de hacerlo todo para que el pelinegro se cure. Incluso ha modificado sus recuerdos tal y como sugirió el terapeuta. Ya otras cosas serían menos dolorosas, ha pasado por lo suficiente y tenía que ser fuerte para soportar lo demás.
—No hagas eso.
— ¿Qué?
—No te vuelvas a disculpar.
Y Teshima, al ver ese aire determinado en su pareja, asintió con la cabeza.
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El terapeuta pide hablar con Aoyagi a solas mientras Teshima sigue en una especie de hipnosis, las cuales ayudan a que recupere ciertos aspectos de la memoria.
Ninguno de los dos dice algo, hasta que el hombre juega con la pluma y finalmente suelta el resultado de su última terapia:
—El paciente ha evolucionado de manera rápida, al contrario de todos mis diagnósticos. Y es bastante sorprendente, pero hay algo que me preocupa. —Aoyagi se alarma, y no puede evitar apretar su puño. El doctor, al darse cuenta de ello prefiere postergar la información dando primero una explicación: —Cada persona tiene diferentes estructuras mentales para aprender, para recordar y para recuperar lo aprendido en el momento necesario, todas las personas son diferentes en cuanto a la motivación y habilidades especiales, por lo tanto, algunos consejos no son necesariamente útiles para todos. De ahí viene a que hemos estado aplicando diferentes técnicas, para que busque cuál es la que más lo motiva, o cuál se ajusta mejor a sus necesidades y gustos. —pausa. —Al paciente le motiva la música, el deporte, sus amigos, su familia, y sobre todo usted. Necesito, que por favor elimine la otra vida que moldeamos en caso de presentar laguna mental. ¿Sí me explico?
—Es decir… Si vuelve a presentar una laguna y no me recuerda… ¿Me presento y ya? Es algo difícil puesto que, por si ya lo ha notado, está a punto de tener dos vidas separadas. La primera cuando me recuerda e íbamos juntos al Souhoku y a la Universidad, o cuando no lo hace y tiene un trabajo como editor. Doctor… ¿Esto es realmente sano para él?
—Es más sano que tener dos vidas a punto de cruzarse. —antes de que Aoyagi cuestione, el terapeuta se adelanta. —Poco a poco ese Junta que conoces va a desaparecer si no le recuerdas quién es.
Hajime quedó helado, en su lugar. —Si usted es tan buen amigo, recuérdele esos momentos, acérquese hasta ganar su confianza. En cada laguna, o cada que sí logre recordarlo a usted. Muéstrele fotos, ya es hora. Dígale lo que han hecho antes. Salgan a lugares donde ya han estado y tomen más fotografías. Evite que Teshima-kun pierda su vida, ayude a recuperarla y cuando eso suceda, le juro que va a agradecerle.
—Doctor… ¿Por qué me lo está pidiendo?
—Porque al preguntarle cuál era su principalmotivación, respondió que era usted.
Aoyagi coloca su mano sobre el corazón, siente cálido y una ligera esperanza lo sucumbe. Amaba tanto a Teshima que no le importaba volver a conquistarlo veces seguidas hasta que, al despertar se volteara hacia él y le llamara ''Hajime''.
—Gracias.
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Teshima se encuentra en el balcón de su piso, el cual tiene conexión con la puerta de entrada, la que tiene un sticker de estrella. El lugar es pequeño y aunque no recuerda quién colocó la planta de sábila en una maceta, le sienta bien la decoración. Se recarga en el barandal mientras come una paleta helada de vainilla. Un sonido de cámara llama mucho su atención, vino del celular de Aoyagi: — ¿Me tomaste una foto? —el castaño asiente. — ¿A qué viene?
—Es como… las estrellas. —desde el balcón se pueden ver varios señalamientos, en los cuales Aoyagi colocó stickers de estrellas de diferentes colores, Junta comprende que se refiere a ellas. —Así las fotografías. Si te sientes perdido, y no puedes recordar mi cara, mira las fotografías.
El sprinter se acerca y abraza por los hombros a su pareja, de modo que ambos pueden mirar a la cámara frontal y aunque la resolución del teléfono no es muy sofisticada, se pudo capturar una foto bastante nítida y memorable. Teshima toma el móvil y comparte la imagen con su usuario de red social para obtenerla y colocarla como fondo de pantalla. Hajime simplemente sonríe con la felicidad que creyó perdida. Una nueva oportunidad se ha abierto para ambos.
—Hey, Aoyagi. —insiste que prefiere que vuelva a llamarle por su nombre. —Si me siento perdido de nuevo, ¿Tú me guiarás, ¿verdad?
—Si no lo hago yo, ¿Quién lo va a hacer?
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Es de madrugada y no sabe por qué el enfermero que lo cuidaba en el hospital, sigue en su casa.
Le da una ligera idea al momento en que observa la fotografía que tiene como fondo de pantalla.
Si hay personas leyendo ésto, mil gracias.
El próximo capitulo es el epílogo.
Lucas.
