Mi mente necesitaba un capítulo más antes del epílogo.
Para más feeling pueden poner ''Take me to Church'' de Hozier y ''Longing'' de X-Japan, canciones que me inspiraron a ésta historia.


The stars will guide you to me

IV.

Dijeron que no habría esperanza, que sería muy difícil que recuperaras tu memoria por completo. Las cosas en la actualidad van contra cualquier diagnóstico, por eso y más eres sorprendente, Junta.

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—Se te está haciendo una costumbre de quedarte dormido cerca de mí. —Comenta Teshima mientras se incorpora sobre la cama. Aoyagi coloca una almohada más entre su espalda. Se lleva una mano hacia el lado izquierdo de su cabeza, ejerciendo una presión con el fin de calmar su dolor y luego ríe, para sorpresa del castaño. —Lo siento, no sé por qué duele mucho.

Hajime ha pasado por esta situación en veces anteriores y sabe que, en las noches particularmente, cuando el pelinegro tiene una laguna mental, lo ataca un dolor tan fuerte que le provoca el lloriqueo en los ojos, las migrañas se curaban con la luz apagada y un analgésico especial. El sprinter se levantó de su lugar con la finalidad de traer el blíster de pastillas y un vaso con agua, pero Teshima lo tomó del brazo para atraerlo de nuevo a una cercanía que no imaginaba: —Espera, quiero que me expliques esto… —Aoyagi se queda en silencio al tiempo que Teshima desbloquea la pantalla de su teléfono, puede verse una fotografía de fondo en donde ambos sonríen. — ¿Cuándo estuvimos en el balcón?

La cuestión del ex-escalador del Souhoku sólo provoca que las manos le tiemblen a su compañero, con el habitual silencio y expresión calmada que dejaba entrever que se encontraba en su propio mundo y finalmente, decide hacer caso a las observaciones del doctor. Incluso contra cualquier otro diagnóstico, así de impresionante resulta Junta. Un chico que raya en lo cotidiano, alguien completamente normal que ha vencido diferentes obstáculos más de una vez… Un completo ganador.

—Junta. —el aludido entreabre más los ojos, le duele mucho la cabeza y al instante Aoyagi comienza a hablar. Un ''Es muy pronto para que me llames por mi nombre'' se ahoga en los labios del joven cuando es interrumpido: —Escucharás todo, y promete que no vas a alterarte.

En ese momento Teshima no entiende muy bien, pero asiente con la cabeza y se queda junto al adverso con la finalidad de escuchar su grave voz respondiendo todas las dudas acerca de la fotografía. Está confundido porque el castaño saca del buró un guante con un kanji en la palma, está desgastado y duda que el color gris sea su color original. Enciende la lámpara ya que no es agresiva, su luz es bastante tenue y deja que los ojos azulados de Junta se acostumbren a ella antes de mostrarlo ante él.

— ¿Estás bien?

—La luz está bien… —Teshima observa fijamente el guante y lo toma entre sus manos. — ¿Qué es esto? Tiene algo escrito.

— ''Definitiva'', eso dice. —Responde tranquilo como siempre lo ha sido, tampoco puede quitar la mirada del objeto ya que es lo más preciado. Más que un simple guante desalineado y viejo, en él depositaron todas las esperanzas de muchos miembros del club Souhoku, era la voluntad de ambos, de sus superiores en un trozo de tela y goma. —Es tuyo, Junta.

Al escalador no le es posible mencionar algo correspondiente al guante ya que no recuerda siquiera haber adquirido unos de ese color en el pasado, y no se explica la finalidad del kanji, así como su significado. —… ¿Mío?

Hajime asiente y busca su mochila en donde guardó su ropa. A pesar de que vive a un par de pisos, siempre dejaba algunas cosas en la parte de arriba del armario para situaciones en donde Teshima volvía.

— ¡Oye! Ese es mi armario. —al castaño también se le olvidó que prácticamente a vista de Teshima, era un intruso en su casa. Poco le importó, de igual manera el doctor había dado sus propias sugerencias para la mejoría de su mejor amigo y amante. Subió ambos pies en uno de los peldaños para alcanzar la mochila — ¡Hey! —y la tiró al suelo. Posteriormente la llevó a la cama, justo a su lugar: — ¿Siempre escondiste esto aquí? ¿Por qué? Oye… Te estoy hablando. —Aoyagi le proporcionó un objeto, se sentía liviano y una tela bastante desgastada. También había rastros de goma en la planta y ahí, al sostenerlo cerca de la luz, pudo vislumbrarlo mejor.

— ¿Sabes por qué tengo uno y tú otro?

—No… Te lo juro que no.

—El mío dice ''Victoria''. —con cuidado prosigue a tomar su mano izquierda. —Una vez juntas ambos, se convierte en un propósito. —entreabre un poco sus dedos para poder deslizar el guante en su mano. Teshima observa que encaja perfectamente bien e incluso hace movimientos de abrir y cerrar, se siente familiar pero no lo dice. Aoyagi hace lo mismo y se coloca el suyo. Sin emitir algún sonido cierra la mano por completo, elevando el puño a una distancia cercana a Teshima, indicando que haga lo mismo. Anonadado tarda unos segundos más en entenderle y seguirle el juego. Hajime choca con suavidad el puño contrario, lo cual trae recuerdos de años atrás, el Souhoku, sus superiores, los novatos. De ambos cumpliendo un sueño del primer y último Interhigh. — ''Victoria definitiva''.

Teshima no puede dejar de ver ambos guantes, esto sucede en los próximos segundos que se le hacen eternos y coloca su mano en el corazón, porque lo siente arder. Eso lo ha sentido en más de una ocasión. Comienza a tener varias visiones desde su cabeza, las cuales aparecen como una película, más son simples sombras que no puede distinguir y entonces comienza el dolor de nuevo, sostiene sus sienes entre sus manos. Duele demasiado, como si le perforaran el cerebro. —Yo… Lo siento, no…

Shh… —Aoyagi se encarga de sostenerle la cabeza, le acaricia suavemente los cabellos de ambos lados, pasando a sus mejillas.

—Tú no eres ningún enfermero.

—Exactamente. —Hajime no tarda en admitirlo, y sigue cercano a su rostro al punto que sus narices chocan al igual que sus alientos. Tiene enormes ganas de devolverle la vida de antes con un beso, le gustaría tener ese tipo de súper poder con esa persona que lo es todo para él. No muere la esperanza, a pesar de todo ahí estar Aoyagi Hajime para guiarlo cuando se sienta perdido: —Junta, soy yo. Por favor… dime que esa persona que conocí a principios de preparatoria está ahí. Recuerda que somos un equipo de dos en la meta y en la vida. ''Victoria definitiva''´, ¿Lo recuerdas? Nuestro primer y último Interhigh. Fuiste capitán, nos elevaste… con el espíritu del Souhoku. Decidimos vivir juntos aquí, ir a la misma Universidad porque no puedo estar lejos de ti y estoy seguro que tampoco quieres lo contrario.

Teshima cierra los ojos, pero nada hay tras ellos: sólo un negro intenso que amenazaba con cubrir su cuerpo, llevándoselo lejos. Sus palabras resuenan en su ajetreado interior, duele tanto que apenas escucha un murmullo. — ¿Souhoku?... No… No es posible que alguien tan común como yo…

—Lo hiciste, al igual que siempre. Siempre te ha gustado ir contra la corriente, y es por eso que eres mi estratega favorito. —enreda sus dedos entre los cabellos azabache, se asemejan a esa misma noche que desde afuera está siendo testigo. —Eres increíble, Junta. Por eso no he perdido la fe en ti. Cuando pienses que nadie la tiene, voltea a un lado y ahí estaré yo.

— ¿Quién eres? —Junta no lo miraba a los ojos, por algún motivo tiene unas incontenibles ganas de llorar ante las palabras de un completo extraño. Alguien que se supone lo único que realizaba era labores para mantenerlo sano, como cualquier enfermero. Sí, una vez dieron un paseo, sin embargo, no recordaba la sensación, ni cómo fue el desenlace. Cuando quiere ver más atrás de ellos mismos corriendo en el llano, sólo ve el color negro envolver la escena y es tan desesperante que comienzan lágrimas a resbalar por sus mejillas blancas. —Dime, ¡¿Por qué siento que he perdido gran parte de mi vida?!

¡Porque la has perdido, Junta!

Odió gritarle eso. Ya no pudo contenerse más. Teshima eleva los ojos buscando el único visible del castaño y pudo vislumbrar un dolor en ellos, estaba también a punto de llorar y lo estaba soportando bien. —Hace seis meses, casi siete… tú y yo salimos a entrenar. Estabas con nosotros en el club de ciclismo en la Universidad. Nos preparábamos para el CTJ, siempre hemos entrenado con tiempo para traer la victoria definitiva, Junta. —el pelinegro aún tenía lágrimas en los ojos y parecían incrementarse con las palabras de Aoyagi. —En la última vez, tus frenos mecánicos tuvieron una falla. No fue culpa de nadie, son cosas que pasan… y me duele porque te pasó a ti y no a mí.

— ¿Qué me pasó, Aoyagi?

Al castaño se le acumularon las lágrimas en los ojos, le dolía la cuestión ¿Y es que cómo le dices a la persona que más te importa que tuvo un accidente que arruinó su memoria? Apretaba la mano adversa, sintiendo su calidez y lloraba en silencio: —Caíste de un barranco a través de la protección. Saliste… disparado. Tu casco se dañó y… cuando llegué a ti, había mucha sangre en tu cabeza. Lo siento mucho. ¡Si no hubiéramos salido ese día!

El golpe, el ruido que escuchaba en ocasiones vuelve de un momento a otro y se instala en su cabeza al igual que el color negro, siente que lo envuelve y es frío. Entonces utiliza su otra mano, la que no tiene el guante puesto y busca en su nuca un relieve, lo encuentra entre sus cabellos, es un camino grande de piel rugosa… Una cicatriz.
Se asusta, comienza a respirar a frecuencia rápida y profunda.

Son demasiadas las emociones que empieza a sentir, en primer lugar, se encuentra la tristeza en su corazón, el dolor en su cabeza y una extraña sensación al ver al contrario llorar. Intenta calmarse y hace a un lado el flequillo de Aoyagi. Se encuentra con sus ojos brillantes y le recuerda algo. Una simple mirada en un lugar que ya conoce: es pequeño y se respira un aire tranquilo entre bicicletas. De pronto puede observarse a él mismo nueve años atrás, Hajime tenía el cabello corto y el fleco siempre cubría uno de sus ojos. Se vio a él y a su contrario llorando, más jóvenes, aunque era por algo diferente. ''Debemos entrenar más'', ''El próximo año será nuestra última oportunidad''. Ahí estaba Tadokoro junto a ellos. Y al momento en que se fue, pudo verse a ambos compartiendo un beso bastante inocente. Un pequeño roce de labios y luego un abrazo. Una promesa de que el próximo año intentarían llegar lejos.

Observó el campus de la Universidad, con sus enormes jardineras y diferentes oportunidades. Su facultad era la de Literatura mientras Aoyagi, había escogido las Artes. Pese a ello compartían algunas clases, tenían en común algunos maestros. Compartían el club de ciclismo y se hicieron de una posición titular rápidamente, Teshima como escalador y Aoyagi como el perfecto sprinter que es. Recordó la primera vez que vieron el apartamento, el señor Tadaki les dio el recorrido y habló de su familia de Hokkaido; luego mientras arreglaban sus cosas escucharon música, como buen cantante que era -al menos en karaoke-, no pudo evitar tomar la escoba y cantar ''Take me to Church'' frente Aoyagi, sin que él tuviera una expresión. Recordó el accidente, y que antes de perder por completo el conocimiento estaba él… Quería decirle que no se preocupara, que estaba muy feliz de haber compartido una última carrera. Y, por último, los stickers con forma estrellas. Pegaron uno arriba de la manija de la puerta.

Aoyagi cree que ha provocado un daño inquebrantable en la mente de su compañero debido que no ha dicho absolutamente nada en minutos. Mantiene su silencio al observar ambos guantes, tal vez fue demasiado rápido con la confesión. Se limpia las lágrimas con el antebrazo y antes de que pudiese ponerse de pie con el fin de irse otra vez, pudo escuchar su voz. Primero tan bajo que apenas pudo distinguirlo… y luego, sus ojos se abrieron de par en par.

My lover got humour, she's the giggle at a funeral… Knows everybody's disapproval… I should've whorshipped her sooner… (Mi amante tiene buen humor, provoca risa en los funerales… Conoce el desapruebo de todos… Debería haberla venerado mucho antes…) —Teshima abre los ojos por fin luego de cantar y muestra una enorme sonrisa, mientras su llanto sigue corriendo cuán par de ríos: —No te gusta esa canción porque…

—Es muy triste.

—Hajime. —su corazón latió con fuerza y en esa ocasión, colocó el puño justo a su frente, esperando que él lo chocase.

Aoyagi no podía creerlo, alzó el puño con lentitud antes de rozar suavemente el adverso.

—Junta…

—Perdóname… Perdóname por todo… Yo no. No te reconocía.

—Ya… No es tu culpa. Nada es tu culpa.

Junta tomaba el cuerpo del contrario entre sus brazos, ya no quería soltarlo. Igualmente, Aoyagi se encargaría de estar así siempre, a su lado. También de que nunca se olvidara de él.

—Gracias por ser la estrella que me guía.

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Han pasado unas semanas en las cuales Teshima ha recibido mucho tratamiento. Al final no pudo participar en el Ciclyng Tour for Japan, pero Aoyagi sí y regresó a casa con el premio al mejor sprinter, lamentablemente el nombre de la Universidad había quedado en segundo lugar. Lo intentarían en el próximo, pero por el momento el doctor le pidió mucho reposo.

La pared de la habitación luce llena de fotografías, ambos aportaron de sus ahorros para conseguir una cámara instantánea y unos paquetes de papel para revelar las fotos. Cada que salía de la ranura de la cámara, la pegaban con cinta en la pared. Había fotos de ambos haciendo cualquier cosa, cocinando, había fotos de Junta tomando el té o de Aoyagi compitiendo con Naruko a ver quién ganaba en comer más tazones de arroz, fotos de ellos en las escaleras, compartiendo una bicicleta doble, incluso el pelinegro se salió con la suya y dejó una donde le robaba un beso. Pero sin duda, una de las fotos más significativas fue aquella en donde ambos, con los guantes puestos, retiraban las calcomanías de estrellas.

Esas son fotos actuales.

—Bien, se fueron todas. —mencionó Junta, mientras se recostaba sobre el colchón. Al ver que el castaño no le seguía, cuestionó: — ¿Sucede algo, Hajime?

Aoyagi le ignoró por el momento y sacó lo que parece ser una lámpara en forma cilíndrica. La conectó en vez de la vieja lámpara. Siguió ignorando los comentarios de '' ¿Qué es eso?'' y ''¿Para qué es eso?'', de Junta. Todo hasta que se aproxima hacia el interruptor de luz y lo apaga. Posteriormente, enciende la lámpara y lo que se proyectó era bello.

Junta observó el techo, las paredes… Estaban bañadas en una perfecta estela de estrellas que proyecta la lámpara. Aoyagi no expresa nada en su rostro, pero en sus ojos las puede ver.

—Te equivocas… Las estrellas no se han ido.

Junta sonríe, y no puede sentirse más vivo.

—Cierto, porque me han guiado a ti.


Final oficial, esperen el epílogo.

De nuevo gracias a quienes me leen.

Lucas.