Ahora sí un pequeño epílogo para darle más amor a esta pequeña historia, de verdad disfruté mucho escribirla y doy gracias a las personas que la han leído.
Con ésto quiero fomentar más material de una de mis OTP's en cuanto a Yowapeda respecta. T2 never dies.


The stars will guide you to me

V. Epílogo

Ha pasado un tiempo luego que Teshima recordó la mayor parte de los sucesos importantes de su vida y aunque sigue yendo a terapia (puesto que olvida detalles mínimos como qué comió anoche o si en realidad dijo algo de lo que no se acuerda) le es posible llevar una vida bastante normal. Su regreso a la Universidad fue aclamado por las personas que lo conocían; compañeros y compañeras de su clase, su profesor de Literatura Contemporánea, el que le había brindado un trabajo para que se acoplase a una vida, incluyendo a Aoyagi Hajime. Fue difícil para este último acompañarlo a su edificio en la facultad y separarse de él, pero tenía proyectos importantes como el mural artístico en la zona central de la escuela.

Pero luego de algunas horas de clase cada quién en sus respectivas carreras, siempre terminaban en el mismo lugar; tenía una fachada mucho más llamativa por fuera, unas puertas de vidrio corredizas, un jardín con estacionamiento de bicicletas al frente. Al lado izquierdo estaba un pequeño cubículo el cual utilizaban para taller de reparaciones y en el interior, máquinas con rodillos de entrenamiento, más bicicletas y aparatos de gimnasio. Tenían su propia expendedora de bebidas, bocadillos. Un baño inclusive con vestidores, casilleros. Muy elegante y sobre todo en orden gracias a Junta. Aoyagi se encargó de traer una cafetera, lo único que calentaba era agua y en vez de café, colocaba sobres de té en los vasos desechables.

Teshima llegó más temprano de lo usual ese día, corrió la puerta hacia la izquierda para entrar. Se vistió con uno de sus maillots Cannondale, esta vez era verde con detalles negros y blancos. Llevaba puesta una camisa con impresión de estrellas debajo, y se preparó un té para esperar la hora del calentamiento. Jugaba en su consola portátil, sabía que en cualquier momento llegaría él para retarlo, como siempre.

Escuchó la puerta abrirse, Junta sonrió y pausó el juego.
Posteriormente, Aoyagi se sentó frente a él sobre la misma banca, encendió su consola también y sincronizaron el mismo juego.

Después de algunos minutos en los cuales se distrajeron lo suficiente, Junta se dio por vencido.

—Sigues siendo excelente en los videojuegos. —comentó resignado el joven de hebras azabaches. —Debería dejarte como capitán a ti.

El castaño no tuvo que mencionar algo, su compañero a veces decía cosas de las cuales no estaba seguro, además es ridículo porque una cosa es ser bueno en los juegos y otra ser bueno como estratega. Le dio poca importancia y se quedó pensando en todo lo que ambos pasaron para llegar de nueva cuenta a la normalidad. Junta ya no ha tenido lagunas, salvo que se le olvidan los planes de entrenamiento o el almuerzo en la mesa. Su estabilidad es Aoyagi y le agradece infinitamente que así sea. Él lo ayuda y siempre tiene una copia del plan, o un sándwich de sobra. Hajime lo observa, y no duda en preguntar lo de todos los días:

—Junta, ¿De verdad no te parece familiar?

Ante la pregunta, la sonrisa del escalador se borra, curvando en cambio los labios ligeramente hacia abajo. Era verdad que cuando pisó ese lugar una vez regresó a la escuela, se sintió desorientado. Tuvo que recorrer todo para memorizar dónde se encontraban las diferentes áreas, pese a que Aoyagi le insistía que ya había estado ahí, él no lograba recordarlo. —No.

Aoyagi suspiró ligeramente y negó con la cabeza, dando a entender que no debía preocuparse y que el tiempo le regresaría más memorias, eso había dicho su doctora de planta y el terapeuta lo confirmó. Luego, Junta volvió a hablar: —Pero, si estás aquí se siente familiar, no importa el lugar.

El adverso sonríe, ambos vuelven a chocar los puños y aprovechando la cercanía de sus manos, entrelazan ligeramente sus dedos.

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Era hora de elegir a los novatos por sus aptitudes, entre los nuevos se encuentran dos caras conocidas, quienes traen su solicitud de entrada. Aoyagi le pasa la hoja a Teshima, y éste se ríe mientras la mente lo transporta a cuando tiene quince años, justo en segundo grado. A la competencia más grande a nivel estudiante de preparatoria: el Interhigh. No lograron participar, sin embargo, pudieron ver las actuaciones de éstos impresionantes sujetos.

— ¿De verdad sólo podemos elegir a uno?

—Quién sabe. —respondió Aoyagi.

—Bien, a partir de ahora comenzará el proceso de selección.

Buena suerte, Onoda, Manami. Estoy seguro de que juntos lograrán más de lo que Hajime y yo.

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Teshima Junta tiene veintitrés años, es un atleta nato para el ciclismo; le gusta escalar y vislumbrar el sendero cuando está cerca de la meta. Estudia Literatura Contemporánea en la misma Universidad que Hajime Aoyagi, con quien vive en un barrio de clase media en Nagoya. Se levanta a las siete de la mañana gracias al sonido de la regadera abierta. Su té favorito es el de limón y disfrutarlo en compañía le da un mejor sabor. Sus pasatiempos son los videojuegos, el karaoke y estar al lado de Hajime.

Hace poco descubrió un papeleo para cambio de residencia, el cual eliminó. Por el momento no necesita su propio departamento.

¿Razón?

Ya tiene todo lo que un joven común necesita.


Hasta la siguiente historia.

Lucas.