Él espera detrás de una pared en un palacio de cristal torturado servido por legiones forjadas por las lágrimas de los muertos sin descanso vestidos con armaduras talladas en el sufrimiento de las madres. Él es una abominación sin ojos, con siete bocas; de las cuales seis hablan en lenguas diferentes y cuando el momento llegue la séptima cantará la canción que marcará el fin de los tiempos, pero lo primero que dirá será:

Es la famosísima Guardia de la Amistad, un fic que es traído a ustedes por el único y original dios del caos y la destrucción del mundo: Zalgo. Ahorre tiempo, entréguele su cordura hoy. El día de hoy les traemos un episodio titulado:

¿Conoces el verdadero origen de los cómics encantados?

El día empezó de lo más bien en el feliz hogar de Lyra y Bon-Bon. Las dos esa vez se levantaron bien temprano, una porque era su turno de patrullar el palacio y la otra porque tenía que ir a abrir su negocio. Pero tenían tiempo de sobra para pasarla juntas en las primeras horas de la mañana así que aprovecharon para tomar un largo desayuno.

—Que te vaya bien mi amor — dijo Bon-Bon. — Que nada le pase a la jefa.

—¿Qué hay que temer en Ponyville? Igual que te vaya bien, dale duro con esos almuerzos y dulces — sonrió Lyra arreglándose la gorra de la Guardia y saliendo de la casa.

Como siempre entró por la puerta trasera del Palacio, Twilight insistía que no había problema que entraran por la puerta principal pero ellas acordaron que por lo menos así mantenían un tono más acorde al resto de las guardias reales.

—¿Qué hay capitana, nada más qué tenemos en la agenda para hoy? — Preguntó Lyra cuando entró al saloncito de descanso de la Guardia.

Derpy se encogió de hombros sin apartar su mirada del periódico y bostezó.

—Lo de siempre: Octavia y tú una infructuosa patrulla hasta la hora de almuerzo mientras que Vinyl y yo cuidamos la puerta principal; cambiamos de posiciones después de almorzar y nos mantenemos así hasta las cinco y media para que por fin nos vayamos a casa. Ahum, ¿entonces vamos? Tenemos un largo, largo día por delante.

—Y me toca madrugar sólo por esto — se quejó Vinyl.

—Lo que me recuerda dame tus anteojos ya mismo — dijo Derpy extendiendo su casco. — Te los devuelvo a la salida o en caso pase algo.

La DJ hizo una mueca pero de todos modos los entregó, al fin y al cabo podía dormir con los ojos abiertos, sus gafas especiales no le hacían mucha falta que se diga. Al final se separaron e iniciaron su ronda por el Palacio. Vaya, habían repetido el camino tantas veces que hasta se había marcado un caminito en la alfombra de tanto que pasaban una y otra vez en los mismos lugares. De hecho las chicas hasta tenían una apuesta de quién lograba traspasar primero la alfombra a raíz de tanto caminar en el mismo lugar una otra vez.

Octavia se paseaba tranquilamente por el cuarto piso cuando escuchó un grito proveniente del primero. Rápidamente se volvió y la soldado dio una rápida voltereta hacia el barandal del cuarto piso y sin pensarlo dos veces se arrojó hacia abajo. A punto de caer ella extendió uno de sus cascos hacia arriba y de éste emergió un cable que se enredó en el barandal y le permitió una caída limpia. Sin más Octavia tronó el cuello e irrumpió al estudio privado de Twilight de donde vino el grito.

Dentro ella luchaba por quitarse de encima a un poni terrestre verde que blandía una sartén contra ella. Octavia hizo un pequeño face-hoof y sin más tomó lo que tenía más a casco, un adorno de escritorio y se lo arrojó a Sweet Pea derribándolo.

—Todo listo jefa — dijo Octavia.

—Gracias — dijo Twilight mirando al sujeto desmayado, — de haberme encargado yo lo hubiera lastimado de gravedad. Igual, llama a Lyra esto no se puede quedar así.

Octavia apretó un comando en su gorra y pronto la unicornio verde menta había llegado corriendo y pronto dio un suspiro de exasperación al ver al idiota ese en el medio de la habitación.

—Ay, ay, ay, ay… humanos… conspiración… la Corona… ¡Doctora Heartsrings! — Gritó en cuanto recuperó la conciencia. — Precisamente a usted la estaba buscando…

—¿Oye idiota se puede saber qué diablos pasa contigo? — Dijo Lyra con paciencia. — ¿Por qué atacaste a mi jefa? ¿No te había dejado claro ya que ella no tiene nada que ver con la conspiración?

—¿No es lo que ella quiere que usted crea? ¡Es la alumna de la Princesa Celestia y lo más seguro es que la quiere callada! Luego de la valiente intervención en los periódicos de su Guardia estoy seguro que su cabeza tiene precio.

Lyra suspiró pero Twilight le puso un casco en el hombro.

—Te lo advierto Lyra, este tipo podrá ser uno de los más ricos e influyentes de Equestria pero estoy a un paso de internarlo en un hospital mental que buena falta le hace.

—¡No podrá silenciarme esclava del sistema! — Gritó indignado Sweet Pea.

Antes de hacer la situación peor Lyra intervino:

—Oye idiota ella nos apoya, ella nos dio las pistas para internarnos en el periódico así como fue la que autorizó el evento 'oficial' de juegos militares que desacreditaron a las otras Guardias Reales para darnos más libertad de acción. Ah, y nos defiende ante la Princesa Celestia cuando nos trata mal.

—¿En serio? — Dijo Sweet. — ¡Y eso que yo estaba por pegarle con mi sartén! Perdóneme, perdóneme…

Twilight iba a intervenir otra vez pero Lyra volvió a interrumpirla:

—Y estaba por darme una pista nueva pero como sabrás nuestra situación no es especialmente buena, digo, la Princesa Celestia está encima nuestro como nunca antes. ¿No te gustaría investigarla a ti? Con mucho cuidado claro, pero es tu gran oportunidad.

Los ojos de Sweet Pea se iluminaron.

—¡Por supuesto doctora! ¿Cuál es la pista Princesa?

Twilight fulminó con la mirada a Lyra pero la guardiana le hizo una seña que siguiera con la farsa, muy para el fastidio de la Princesa de la Amistad que se vio en la necesidad de buscar algo con qué entretener al idiota aquel por un tiempo. Entonces el Palacio entero se sacudió.

—¡Vienen a silenciarnos! — Gritó Sweet Pea.

—No genio, es el señor del caos experimentando sus chistes — dijo Lyra mirando al techo. — Y antes que digas algo no es parte de ninguna conspiración, es un niño bromista pero con súper poderes.

—Eso ya lo sé doctora — se ofendió Sweet Pea. — ¿Me toma como un sujeto paranoico que se inventa conspiraciones en cada esquina? Pues sí, Princesa, ¿cuál es la pista que develará la cooperación secreta de la Corona y la humanidad?

Twilight rodó los ojos pero con tal de librarse del sujeto dijo lo primero que se le vino a la mente gracias a Spike:

—¡Cómics encantados! Hay algo raro en ellos, a simple vista no se siente la magia viniendo de éstos pero de improviso te tragan a una especie de micro-universo. No es normal y si fuera magia cualquiera podría sentirla al acercarse, sobre todo yo.

La mirada de Sweet Pea se tornó suspicaz.

—¿Cómics encantados? ¡Lo tengo! Le comunicaré cada uno de mis descubrimientos.

—Sweet no es la mejor idea — dijo Twilight.

—¿Por qué? ¿No es la importante tarea que me encomendó?

—Sí pero, ¿qué parte de que la Princesa Celestia está encima de nosotros más que nunca no entiendes animal? — Se quejó Lyra. — Sin evidencia sólida no nos arriesgaremos.

—Ah claro, soy nuevo en esto de tener mi propia investigación. ¡No se preocupen no los decepcionaré!

Y salió corriendo.
Twilight se le quedó viendo mientras se alejaba.

—En serio no lo he hecho porque te aprecio Lyra pero si no controlan a ese tipo lo voy a internar en el hospital psiquiátrico más seguro que conozco. ¿O creen que sea un espía como lo eras tú?

—No, el jefe Blood lo investigó por nosotros y sólo es un idiota — dijo Octavia aburridamente. — Igual, denle una pista falsa y con eso nos libramos de él.

—Pues por mí que esa obsesión no es nada sana — dijo Twilight pensativa.

Sin más regresaron a sus estudios y patrullas.

Mientras tanto Sweet Pea daba vueltas pensando sobre en donde empezar a investigar, comics encantados, comics encantados, ¿cómo empezar? ¡Claro comprando cómics encantados!
Corrió hacia el puesto de periódicos más cercano.

—Viejo, ¿tienes cómics encantados? — Preguntó al dueño del pesto Breaking News.

—Claro, ¿Power Ponies, no? Son los más populares de aquí.

—Este. Sí, el número más reciente — dijo Sweet sabiendo que debía de guardar las apariencias. — ¿Lo tiene?

—A tiempo llegaste, cuando salgan los potros de la escuela se van a agotar — dijo. — Como le digo al señor del caos al que madruga Celestia lo ayuda.

Sweet se puso a examinar la portada: un dragón vestido de negro con un par de nun-chucks en sus garras ante una unicornio blanca medio muerta en un traje azul con el traje cubierto de diamantes en un charco de su propia sangre.

—No me trago que los potros lean estos, óralex…

—Si tuvieran que leer no serían tan populares, muchos se saltan hasta la parte en donde son succionados a la historia — dijo Breaking News. — Pero estoy de acuerdo, son demasiado violentos para los niños, de no ser porque sé que de todos modos se los van a enseñar en la escuela no dejaría que mi hijo viera esto.

—Me pregunto cómo le harán para hacerlos, la inmersión es muy real.

—Yo sé — se rio el sujeto. — Pero yo qué sé, mientras me traigan dinero yo estoy feliz. Igual si te llaman la atención tengo una revista donde te cuentan el origen de esas cosas.

Entonces el poni señaló hacia el epítome del entretenimiento barato: la YuTubb, una revista caracterizada porque la mayor parte del contenido era escrito por los lectores y no por profesionales. Había de todo en la revista, desde tutoriales para hacer diferentes cosas como maquillaje o cocina, hasta chistes o historias de terror. Y en esta última sección Breaking le señaló a Sweet un título, ¿conoces el verdadero origen de los cómics encantados?
Sweet Pea lo consideró unos momentos, pero luego se encogió de hombros. Tal vez no le ayudara con su importantísima misión pero nada mejor que llenarse la cabeza de tonterías para poder concentrarse en lo importante.

—¿Sí, por qué no? Igual hoy me toca quedarme solo en casa y nada mejor que leer una de estas 'creepypastas' para no sentirme más solo.

Breaking News lo despachó y Sweet se dirigió de regreso a su casa en tren. Como no tenía nada mejor que hacer, abrió su revista en medio del trayecto y como si nada se puso a leer:

¿Conoces la historia del verdadero origen de los comics encantados?

Mi nombre no importa a estas alturas, estoy seguro que esos malditos pronto borrarán todo registro de mi existencia. Mierda, ni tampoco tengo idea si este mensaje llegará a alguien y si éste alguien lo creerá. Todo lo que quiero es irme de aquí con la conciencia tranquila. Sé que esos bastardos hijos de puta van a matarme y que no lograré nada con este mensaje pero este peso, este peso tengo que sacarlo de mi pecho de algún modo. Trabajé por muchos años como mago en la universidad de Canterlot investigando magia arcana antigua. Mis avances y descubrimientos llamaron la atención de los profesores más prestigiosos y antes que me diera cuenta me estaba convirtiendo en una celebridad en el medio.
Un día unos ponis de negro vinieron a buscarme, me dieron algo de miedo pero me tranquilicé cuando me dijeron, me dijeron que querían contratarme en un proyecto de investigación de una empresa privada, que me darían más dinero del que jamás imaginé y sólo tenía que concentrarme en un documento.
¿Sólo un documento? Les pregunté muy confundido. Sólo un documento que es vital para nuestra compañía. Si quiere el trabajo será mejor que no pregunte más, me respondieron ellos con una voz que me dio escalofríos. Quise negarme pero me ofrecieron una suma tan extraordinaria de dinero que me sería tonto si no la aceptaba. Entonces comencé a interpretar el documento era una especie de hechizo para viajar al reino de los sueños más allá de los dominios de la princesa Luna un terreno aún desconocido para los ponis. Un día me presentaron a un compañero, un compañero que venía de otra universidad de Manehattan y que tenía una fama casi tan grande como la mía. Los dos congeniamos de inmediato y seguimos tratando de descubrir lo que decía el maldito documento. Con el entusiasmo de ambos avanzábamos el doble de rápido. Mierda, oh mierda, de no habernos emocionado tanto podríamos haber evitado lo que pasó y mi compañero seguiría con vida. Todo comenzó cuando por fin logramos crear un hechizo que nos dejaría entrar al reino más allá de los sueños y que cualquiera podría usar siendo o no unicornio. Muy emocionados mi compañero y yo entramos sin saber que sólo uno llegaría de esa excursión. El reino más allá de los sueños estaba vacío parecía una ciudad pero estaba abandonada. Eso de por sí no era tan malo pero lo que nos causó escalofríos fue el palacio de cristal torturado que coronaba todo el lugar. El documento describía una antigua ciudad muy hermosa llena de hermosas criaturas hechas por los suspiros de los que descansan en paz que nos servirían apenas entráramos; y un rey benevolente que nos daría la bienvenida pero ahí no había nada. Sólo ruinas. No entendíamos nada pero mi compañero dijo que a lo mejor era un error de cálculo que no llegamos al lugar correcto. Le dije que tenía razón y tratamos de despertarnos pero en ese momento el suelo de ese lugar comenzó a temblar, a temblar dios santo.

Y de la tierra salieron miles y miles de horribles criaturas forjadas como de lágrimas. No sé cómo lo supe pero en ese momento estuve seguro que esas no eran lágrimas cualquiera sino las lágrimas de los muertos sin descanso. Lo siguiente que supimos era que estábamos corriendo por nuestras vidas, mierda, mierda, ¿por qué tuvimos que entrar ahí? Recuerdo que corrimos sin descanso por mucho tiempo pero finalmente nos paramos y apoyamos contra una pared. Una pared muy delgada, ¿qué clase de material era aquel que estaba tan pero tan delgado? Entonces nos volteamos y lo vimos: una abominación sin ojos con siete bocas que en su garra derecha sostenía una estrella muerta, y en la otra una vela que proyectaba una luz sin sombra.
Recuerdo que mi amigo y yo nos tapamos los oídos para no escuchar, no escuchar lo que decía con sus seis bocas que hablaban en diferentes lenguas.
Entonces una de sus asquerosas bocas dejó de hablar y antes que supiera qué estaba pasando la lengua salió y atrapó a mi amigo que fue devorado sin piedad. Yo grité tanto que eso logró despertarme. Cuando regresé a la realidad me encontré con los ponis que me contrataron. ¡
BASTARDOS HIJOS DE PUTA! ¿Qué han hecho? ¿Por qué? Ellos sólo me vieron con sus ojos, sus extraños ojos negros y vacíos de los que caían lágrimas de sangre. Tu hechizo es la clave ahora podremos ir y venir cuando queramos para alimentarlo, HE COMES… He comes…

Escapé como pude de sus garras pero creo que estaban tan ocupados adorando a su señor oscuro. Él viene, Él viene. Después de mucho tiempo he tratado de escapar pero no me persiguen no tienen que hacerlo porque Él sabe dónde estoy y espera a que vaya a él.

Recientemente han salido al mercado comics mágicos que te llevan a un mundo de fantasía en cuanto los abres y recitas un hechizo no importa qué raza seas. He escuchado de casos de potros que no regresan de estas incursiones a estos mundos de fantasía y sus padres los encuentran muertos. No trato de advertirles porque sé que no me creerán, yo estoy marcado por Él, la locura del que viene me persigue. Pero si lees esto y crees en mí, aléjate de los cómics, porque son carnada para que alguien más caiga ante Él y lo alimente. HE COMES, HE COMES…

Sweet rodó los ojos.

—Al menos me entretuvo algo. Ahora a concentrarse en lo importante.

Entonces se dirigió hacia su casa en su sótano que tenía tapizado con los apuntes sobre humanos, los artículos de los tiempos de antropóloga de Lyra destacaban sobre todas las cosas además de cientos de apuntes y demás notas paranoicas y una placa metálica que coronaba todo:

QUIERO CREER

A sus padres no les hacía gracia el gran desorden que mantenía en el sótano así como que no dejara que nadie tocara sus cosas sin mencionar las modificaciones que hacía de cuando en cuando; pero como pagaba una renta bastante razonable lo dejaban ser.
Sweet entonces tomó su comic de Power Ponies y de inmediato se fundió en el mundo de fantasía que ofrecía éste.

Abrió los ojos dentro de la historia, miró su traje negro, sus garras, (¿garras?) ah claro era Humdrum… entones miró hacia lo que sostenía, unos nun-chucks eléctricos y frente a él se encontraba lo que quedaba de Radiance, la representante de Equestria del cuerpo estelar de las Lámparas Rosa. Era una escena de lo más desagradable, y de veras algo estaba muy mal ahí… ¿cómo demonios era ese el cómic número uno entre los niños?

Entonces Radiance habló:

—Termina esto Humdrum, termina mi miseria de una vez…

—¿Humdrum?

Ella se rio.

—Es cierto, quise decir Ultimate Drum. Acaba conmigo antes que venga.

—¿Que venga quién?

Entonces ella lo encaró: ojos negros con hilos de sangre corriendo de sus comisuras como si fueran lágrimas. Sweet Pea soltó un grito saltando de golpe.

—Él acecha, Él se aproxima. HE COMES… HE COMES… HE COMES…

El lugar entero se sacudió de golpe y todo se desmoronó. Radiance encaró a Sweet Pea y su cabeza se abrió como si fuera una horrible boca con colmillos a cada lado y tentáculos saliendo de ésta. Sweet gritó y quiso retroceder topándose con una pared, se volvió y gritó al ver a la abominación sin ojos justo detrás suyo.

Entonces se despertó sobresaltado.

—Mierda, ¿qué pasó? Arg, eso me pasa por leer estupideces después de pasar tres noches en vela. Ni modo, buenas noches.

Eran, ¿las tres de la mañana? Se quejó ligeramente y se dirigió hacia su cama en donde apartó de golpe todos sus papeles y se dejó caer, estaba exhausto.

Al día siguiente se dirigió a su compañía, quiera que no tenía responsabilidades que atender aparte de su loca obsesión con los humanos; así pues después de un largo pero fructífero día pensó dirigirse a casa pero antes pasar por el puesto de revistas más cercano.

—Oye viejo, ¿tienes cómics encantados?

—Se me agotaron los Power Ponies ayer — respondió desganadamente el sujeto que atendía.

—¿No es el único cómic encantado que existe o sí?

—De acuerdo, ¿cuál quiere? Tengo Hello Doggi, Deadpoolny, Angry Chicks…

—Me llevo uno de cada uno.

El sujeto levantó una ceja pero no dijo nada al ver que le extendían el dinero, así pues Sweet Pea volvió a su casa y se puso a examinar los cómics de cerca. Debido a su extraña pesadilla no quería volver a entrar a la historia, sabía que era un miedo infantil pero todavía seguía agotado de sus noches en vela investigando el fenómeno humano y no quería más pesadillas. De hecho hoy casi se duerme en una reunión muy importante y todo por culpa de ese maldito sueño.
Entonces sólo examinando las revistas por encima se fijó en la dirección que tenía en la parte de atrás. Ahora que lo pensaba, ¿de qué era esa reunión en la que casi se duerme? Una oportunidad. Entonces sabiendo que no podía pasar otro día así se dejó caer sobre su cama y se durmió.
Cuando su hermana menor (no, no la que fue abducida por los humanos) bajó a preguntarle si quería algo de comer se lo topó roncando. Acostumbrada a esto se fue tranquilamente no sin antes darle un vistazo a los cómics que compró.

—Bieeeen, espero por su bien que esto sea parte de un hobby nuevo.

Al día siguiente Sweet arregló las cosas en su oficina y salió a media mañana para encargarse de un importante asunto. Se fue hacia la Editorial OGLAZ, casa que producía los cómics encantados y sin más entró a la oficina con aires de importancia.

—¿En qué puedo servirle? — Le preguntó en tono monótono una secretaria no muy joven pero tampoco muy anciana, vestida con un vestido negro.

—Buenos días, soy el dueño de Enlatados Sweet, me gustaría por favor tener un par de palabritas con el editor en jefe.

La mujer lo miró neutral, no suspicaz ni curiosa, neutral.

—¿Y se puede saber qué tipo de asuntos tiene con él?

—Puros negocios, si me permite hablar con él todo se aclarará.

La poni asintió y desapareció tras una puerta y salió a los pocos minutos con otro poni igual a ella, ni muy viejo ni muy joven, vestido con un elegante traje negro y con expresión aburrida pero al verlo pronto cambió a una radiante sonrisa.

—Buenos días señor, soy el editor en jefe. ¿En qué puedo servirle?

—¿Podemos pasar a su oficina? — Dijo Sweet Pea con calma.

El sujeto le hizo un gesto amable que lo siguiera y atravesó la puerta por la que había venido. Sweet Pea entonces dirigió una mirada evaluativa al lugar, todos los ponis tenían el mismo elegante traje negro no importaba la tarea que realizaran, conserjes, dibujantes, ¡demonios hasta los que le daban mantenimiento a las máquinas de imprenta! Y todos lucían diferentes pero tenían algo en común: no eran ni muy jóvenes ni muy viejos, estaban en el medio; y todos mantenían expresiones neutrales hasta que sentían la mirada de Sweet Pea y éstas se tornaban en radiantes sonrisas.

—¿Entonces señor en qué le podemos servir? — Dijo el editor.

Sweet se encogió de hombros.

—No es por presumir pero en el negocio de los alimentos enlatados no hay nadie como yo señor…

—Priest, High Priest.

—Bien, señor High. Como sea, en el negocio de las conservas yo soy el rey. No hay nadie en toda Equestria que no coma enlatados Sweet, a excepción de los que producen verduras frescas pero esa es otra historia. Como sea, mi compañía está incursionando en el negocio de los snacks infantiles. Gelatinas, frutas en almíbar y otras delicias…

—Felicidades señor…

—Pea, Sweet Pea.

—Bien lo felicito por su nuevo negocio señor Pea. Lo guiaré a la salida…

Sweet vio que ahí había algo raro.

—Pero ni he llegado al punto.

—¿Ah? ¿No vino a que lo felicitemos? — Dijo el otro con sincera incredulidad. — Mis disculpas, ¿qué desea?

—Estos cómics son muy populares, me gustaría arreglar un acuerdo de publicidad.

—¿Eh? ¡Ah! Lo lamento señor Pea, nuestros cómics son muy populares precisamente porque no tienen publicidad molesta.

—¿De veras?

—Ajá, ¿alguna vez los ha leído?

—No pero como son tan populares entre los niños pensé que sería el mejor lugar para mi acuerdo comercial.

—Lamento no poder ayudarlo. ¿Lo acompaño a la salida?

—Este… sí, claro. Gracias.

Salieron de la oficina en donde todos los empleados sistemáticamente agitaron sus cascos despidiéndose.

—¡Felicidades por su nuevo negocio señor Pea! — Dijeron al unísono.

Y esto sí que le dio escalofríos a Sweet Pea que se despidió y salió tan rápido como pudo. ¿Qué esperaba encontrar ahí? Ni idea pero algo era seguro, ahí había algo realmente raro. ¿Humanos? Tal vez pero algo le decía que tal vez ahí había algo más.

—La Princesa Twilight tiene razón, estos cómics tienen algo muy extraño.

Entonces se fue a la estación de trenes para volver a casa, y mientras esperaba el tren se fijó en un puesto de revistas cercano. Dos bits, las cosas esas valían dos bits, no eran más caros que un cómic normal. ¿Cómo era posible sin publicidad que lo avalara? El tren llegó y tras regresar a su oficina para informar de su infructífera excursión a sus empleados fue a casa.

Una vez en la tranquilidad de su sótano Sweet Pea abrió la primera revista que compró pero no con intenciones de leerla sino examinó cuidadosamente las páginas en busca de anuncios o algo. Nada, los únicos anuncios que había estaban al final de la historia y eran sobre otros cómics encantados de la editorial OGLAZ. Arrojó la revista en frustración y se puso a dar vueltas en su cuarto.

Esa noche tampoco pudo dormir muy bien, su desesperación fue tal que incluso se atrevió a abrir otra de sus revistas, la de Hello Doggy pero porque no estaba de humor de algo tan gore como los Power Ponies. Era una aventura más bien rudimentaria de la mentada perrita en situaciones aburridísimas. En el cómic, en el que encarnó a Hello Doggy, se encontraba en el salón de clases recibiendo una aburrida lección de aritmética básica (irónicamente lo que necesitaba para dormir) cuando la maestra llamó a uno de sus alumnos al tablero.

—Muy bien Bye-Bye Kitty, ¿me puedes responder cuánto es 2 + 2?

La gata entonces escribió con tiza roja, (¿qué no era blanca segundos atrás?)

HE COMES

La maestra sonrió pero su expresión se tornó algo rara, más bien con una sombra siniestra.

—Precisamente Bye-Bye Kitty. Él Acecha. ¿Quién más me puede decir cuánto es 2+2?

Uno de los niños del cómic se levantó.

—Cuando la séptima boca se abra dará inicio a la canción que marcará el fin de los tiempos.

—Excelente niños…

De súbito las expresiones de todos cambiaron a muecas horribles enseñando enormes colmillos y sonrisas retorcidas con ojos negros y vacíos de los que manaba sangre de ambos lados como si fuesen lágrimas.

—Él viene, Él acecha, Él viene, Él acecha…

Sweet Pea se preparó para lo peor. Entonces una voz retumbó en todo el salón de clases.

—¡YA BASTAAAAA!

El mundo entero se quedó paralizado y volvió a resquebrajarse como un espejo roto, pero en lugar de la criatura de su última pesadilla Sweet Pea se topó con la Princesa Luna.

—¡Usted! ¡Usted ha estado plantando estos sueños en mi subconsciente para evitar que devele la conspiración secreta de Canterlot y la humanidad!

Luna hizo un face-hoof armándose de paciencia.

—Joven Sweet Pea, no tengo nada que ver con esto. Pero en serio…

—Pero en serio nada, eso me pasa por dormir sin mi sombrero de papel aluminio — dijo Sweet Pea. — Es tan obvio, con la tecnología para viajar en los sueños de los humanos el hipotético caso de Freddy Dicaprio, ¿o era Leonardo Krueger? Como sea sabía bien que está usted implantando…

Luna rodó los ojos y lo golpeó.

—Mira de saber que te ibas a poner así te dejaba en tu pesadilla. ¿No te parece que esta es la señal que tienes que parar? Estás haciendo el ridículo y todo porque te obsesionas con cuentos tontos. Te entiendo en parte, tu condición te empuja a obsesionarte a estos niveles pero no debes dejar que tome control de tu vida.

—¿Mi condición?

—¿No te lo han dicho Sweet Pea? Tú eres autista, muy alto funcionamiento pero este nivel obsesivo sólo se encuentra en ponis con cierto espectro autista.

—Suena igual al neurólogo de mi niñez — dijo el millonario. — Me recetó terapia.

—¿Y por qué no retomas? Buena falta te hace.

—Eso es lo que usted quiere no, ¿convencerme que tengo una condición neurológica para alejarme de la verdad? ¡Pues se equivocó! Yo seré el que descubra la verdad sobre la conspiración de la Corona aunque no le guste a ustedes.

Luna hizo un face-hoof.

—Como quieras, ya cumplí sacándote de tu pesadilla. Que te vaya bien Sweet Pea.

Entonces se fue dejando muy indignado a Sweet. Sin más el chico se despertó, fue hacia su escritorio del cual sacó un rollo de papel de aluminio y formó un gorrito de marinero el cual se puso en la cabeza y se durmió ahora sí a salvo de la Princesa Luna.

El día siguiente era sábado por lo que no tenía que ir a la oficina. Entonces finalmente abrió uno de los cómics encantados, el plástico estaba intacto en cada uno de los que compró pero esto era demasiado, tenía que comprobar que efectivamente estaba pensando demasiado en ello. La Princesa Luna había ingresado a su sueño para intentar hacer que desistiera con su investigación, falló miserablemente ya que en lugar de apartarlo lo que hizo fue demostrarle que estaba actuando como un bobo concentrándose en cuentos de terror en lugar de la verdad única, ¡los humanos! Incluso los ponis de la editorial, ¿cómo no lo vio antes? Eran PIB ponis de negro, la organización gubernamental que ocultaba a los humanos de los ojos del público. Y todo porque se concentró en cuentos de miedo en lugar de lo que realmente importaba, no le ocurriría de nuevo.

Entonces entró al cómic, el de Deadpoolny, y sin mayores incidentes que la gran cantidad de violencia del cómic se dirigió a casa de la Princesa Sparkle. Tenía que comunicarle sus descubrimientos nuevos y sobre la editorial OGLAZ llena de PIBs. Juntos tal vez podrían investigar qué demonios sucedía ahí.

Llegó al Palacio y entró al despacho de Twilight.

—¿Sí? Ah Sweet Pea no tengo tiempo hoy para…

—Es importante Princesa Twilight, entienda que usted tenía razón, la conspiración estaba más cerca de lo que pensábamos. La editorial de los cómics encantados oculta algo gordo.

La puerta se cerró detrás de Sweet Pea. El chico se volvió.

—¡Doctora Heartstrings! También le gustaría oír esto. ¿Sabe lo que pasó en la editorial?

—Sí, felicidades por tu nuevo negocio Sweet Pea.

El aludido se quedó de piedra.

—¿Cómo sabía usted doctora?

Twilight se rio de forma bastante desagradable.

—Él lo sabe todo, Él lo ve todo Sweet Pea. HE COMES, HE COMES.

Del escritorio de Twilight se deslizó un cómic al suelo y en el reflejo del suelo recién pulido Sweet Pea vio el nombre de la editorial escrito al revés: OGLAZ…

—¡No, NO!

—He comes — dijeron al unísono Lyra y Twilight.

El mundo entero volvió a resquebrajarse y Sweet Pea se lo topó cara a cara.

—¡AAAAAAAAAAAAHRG!


Los padres de Sweet Pea bajaron al sótano a ver si se encontraba bien. Gritaron del susto al toparse con su hijo muerto con los ojos abiertos negros y vacíos con dos líneas de sangre corriéndole por las comisuras como si fuesen lágrimas y con un cómic encantado abierto sobre su pecho.
Lo levantaron, debajo había una especie de quemadura que leía claramente:

HE COMES, Él viene.

—¿Y bien? — Sonrió Lyra a sus amigas cerrando el número más reciente de la YuTubb. — ¿Qué les pareció? Nada mal para mi primer creepypasta, ¿no les parece?

Bon-Bon levantó un casco.

—Mi única pregunta es, ¿por qué mataste a Sweet Pea al final?

—Me desespera — dijo Lyra.

Todas asintieron y así no más siguieron su turno de almuerzo de la Guardia de la Amistad.


Y helo aquí, un nuevo experimento de escribir una historia de terror semi absurda pero que combina mi sentido del humor y un ambiente extraño. Un desenlace muy obvio si me preguntan pero ey, me divertí y espero también ustedes.

Chao; nos leemos!

(Ah sí, originalmente había escrito esto como una historia propia con Feather Weight como protagonista pero al final la borré porque pensé que no me extendería lo suficiente para que fuera un fic como tal). Quedó mejor aquí.