Nota de la autora: ¡hoooola! Me demoré horrores para escribir este capítulo, pero es que no sabía cómo continuarlo buuuu, espero les guste ¡y comenten plssss!
Capítulo 4
Era un apacible día de primavera en Tokio, el clima era realmente encantador era uno de esos días en donde sólo se desea sentarse en la entrada con una buena taza de té a recibir el sol y eso hubiera sido justo lo que Megumi hubiera hecho si no hubiese estado pegada al techo de los nervios por los últimos 20 minutos, la doctora caminaba de un lado a otro sin parar.
_ ¡quieres calmarte Megumi! –le dijo Sanosuke quien ya se estaba mareando de tantas vueltas.
_ ¡no puedo calmarme!, la visita del doctor Müller es hoy, en cualquier momento va a llegar.
_ ¡ya zorrita! El tal mula…- Sanosuke no pudo terminar la oración porque Megumi lo había tomado por el cuello y lo empezó a jalonear una y otra vez- ¡Müller idiota! ¡Müller!- vociferaba la doctora –por amor a Kami Sanosuke tengo mucho que perder si esto no resulta, utiliza la única neurona que te queda viva después de tantos golpes porque te juro que si no, yo…
_ ¡ya, ya, tranquilízate zorrita! , era solo una broma - esa mujer se veía hermosa, la tenía a centímetros hubiera podido besarla con sólo estirarse un poco, pero era más divertido hacerla rabiar, además sácame las manos de encima me estas arrugando el maldito Gi que me obligaste a colocarme si me llego a ver indecente será tu culpa.
_por cierto, te ves muy bien Sanosuke – dijo el doctor Gensai que hasta el momento sólo había estado observando la pelea, ¿no se ve bien Megumi?
_¡supongo!-lo miró de reojo, debía aceptar que se veía más que bien , había tenido que prometerle un aumento en el pago si se vestía como un hombre decente, Kaoru había sugerido uno de los trajes de Kenshin pero era obvio que le iba a quedar muy mal, no sólo por las obvias diferencias de estatura sino también por ese horrible color rosado que sólo le podía lucir al pelirrojo por sus facciones algo femeninas, por su parte Sanosuke era mucho más varonil , alto, con una espalda ancha los rasgos de su cara eran casi perfectos y esos ojos color caramelo que cuando la miraban fijamente la hacían sentir…
_ ¡qué calor que está haciendo, es como el infierno! –Megumi salió a la entrada de la clínica abanicándose esa ola de calor tan repentina.
_ ¿calor? –repitieron los dos, el doctor estaba muy extrañado pensaba que los cambios repentinos de temperatura sólo los experimentaban las mujeres mayores.
Megumi volvió a entrar apresurada, ¡ya viene! ¡Ya viene! ¡Todos a sus lugares!
Puntual como era de esperarse llegó el carruaje que llevaba al doctor Müller, este se bajó y de inmediato fue recibido por el Dr. Gensai con un firme apretón de manos invitándolo a seguir hacia el interior de la clínica. Lo primero que vio el hombre al entrar fue a Megumi y a Sanosuke parados uno al lado del otro.
_Buenos días señorita Megumi- dijo el hombre quitándose su sombrero y haciendo una pequeña reverencia- he vuelto como se lo prometí para conocer a su prometido.
Megumi le devolvió la reverencia y le sonrió ampliamente –y como yo le prometí déjeme presentarle a mi prometido el Sr. Sanosuke Sagara – Megumi pensó que no sonaba del todo extraño de hecho no sonaba nada mal.
Sanosuke se acercó y estrecho la mano que el doctor le ofrecía y vio que el hombre lo detallaba meticulosamente pero sansa el guerrero no era un hombre que se dejara intimidar fácilmente por el contrario, le sostuvo la mirada y le dio una de sus mejores sonrisas.
_ ¡un placer señor Sanosuke! Un verdadero placer finalmente conocerlo.
_ Lo mismo digo Müller-san.
_ por favor no se queden allí de pie, sigan y hablemos un poco con una buena taza de té y algunos bocadillos- dijo el doctor Gensai.
Habían pasado casi dos horas hablando de sólo trivialidades y Megumi tenía cada vez menos paciencia ¿a qué hora iban a hablar del proyecto?
_Doctor Müller pensé que venía usted aquí para discutir sobre el financiamiento del proyecto.
_no se impaciente, señorita Megumi todo a su tiempo, por ahora quisiera preguntarle algunas cosas al señor Sagara ¿qué le parece?
_ No le veo el porqué, usted sólo me dijo que quería conocer a mi prometido, ya lo conoció, fin de la historia- dijo Megumi firmemente.
El hombre sólo le sonrió a la doctora y enseguida se dirigió a Sanosuke- ¿a qué se dedica usted señor Sagara?
Sanosuke estaba muy sorprendido, Megumi estaba lanzando fuego por los ojos el hombre simplemente la había ignorado, tal vez habían subestimado la dificultad de la situación.
_ ¿Sr. Sanosuke?
_ ¡lo siento! ¿Me decía?
_le pregunté, a que se dedica, que hace usted para vivir.
_ soy instructor de lucha estilo libre en la escuela Kamiya.
_ ¿y su familia?
_mi padre y mis hermanos viven en Osaka.
Megumi estaba atónita, Sanosuke respondía las preguntas de una manera absolutamente calma de la manera en que lo habían ensayado no parecía el para nada, además no sabía que sanosuke tenía familia.
_si no les molesta, me gustaría visitar el dojo Kamiya y dar una vuelta por el pueblo, de hecho ¿Por qué no vamos a almorzar? ¡Yo invito! Escuché de un fantástico restaurante creo que su nombre es-hizo una pausa y continuó- Akabeko.
Sanosuke, el doctor Gensai y Megumi se miraron preocupados esto no era una mera coincidencia, las cosas se estaban enredando cada vez más.
_Eso quiere decir que piensa quedarse varios días doctor Müller –le dijo el doctor Gensai.
_pues sí, quiero rectificar algunas informaciones y disfrutar un poco de las maravillas japonesas –expresó esto mirando a Megumi de reojo, gesto que no pasó desapercibido para Sanosuke- ¡odio las posadas! Espero que no le moleste si me hospedo aquí.
_ ¡de ninguna manera!, de hecho ya pensaba pedirle que se hospedara aquí, tengo una habitación perfecta para usted , sígame por favor.
El hombre les hizo una reverencia y se marchó detrás del doctor Gensai.
_ ven, tenemos que hablar- dijo Sanosuke agarrándola de la mano y jalándola hacia afuera del hospital.
_ouchhh ¡eres una bestia!, ¡así no se trata a una dama!
_ ¿y dónde está la dama? –contestó el haciendo gestos como si buscara a alguien.
_ ¡muy gracioso!, ¿qué es lo que pasa?
_Ese tipo está tramando algo, la visita al Akabeko no es coincidencia.
_ ¡no me digas! , elemental mi querido cabeza de pollo, hasta ahora lo descubriste- dijo Megumi abriendo los ojos y haciendo grandes aspavientos con las manos.
_ ¡no me des tu sarcasmo zorruno! Es en serio lo que te estoy diciendo, debemos actuar con cuidado ¡y deja de decirme cabeza de pollo! -¿Qué te sucede Megumi?- preguntó algo nervioso al notar que la doctora lo rodeaba por el cuello con sus brazos y acercaba su rostro hacia él peligrosamente.
_ ¡cierra la boca!, el doctor Müller nos está viendo, sólo sígueme la corriente.
Sanosuke siguió las órdenes de la doctora sin mucha quejas, la tomó por la cintura y la acercó aún más, sus rostros estaban a centímetros el uno del otro y no tenían más remedio que mirarse a los ojos fijamente, los dos respiraban con dificultad y cada segundo que pasaban así parecía eterno.
_ya vienen Sanosuke – dijo Megumi al ver de reojo que los doctores estaban bajando la escalera – creo que así de cerca está bien ¿no? Así cualquiera diría que somos una pareja muy enamorada –dijo Megumi sintiéndose nerviosa ante la mirada fija de Sanosuke, ¡tenia tantas ganas de besarlo!
_no lo creo- exhaló Sanosuke antes de besarla.
