¡Hola para los lectores de esta historia!
Como les prometí este si es el capítulo final de esta historia, ¡espero les guste!
¡Muchas gracias a todos por sus comentarios y ánimos!
Los personajes de Rurouni Kenshin no me pertenecen.
CAPITULO 8
Sanosuke dormía profundamente sin saber que una presencia maligna lo estaba acechando, mucho menos se dio cuenta de la cubeta llena de agua que se le había arrojado. El hombre despertó sobresaltado sin saber siquiera que le había golpeado.
_Por fin despiertas Sagara-le dijo la doctora en un tono áspero, sin poner atención en la perplejidad del luchador.
_Coff, Coff ¿Acaso quieres matarme?
_Pasó por mi cabeza. Te espero en el jardín- dijo al atravesar la puerta de la habitación.
Kaoru, Kenshin y Yahiko vieron llegar a Sanosuke totalmente empapado. El infierno se desataría.
_ ¡Son una bola de idiotas!- grito la doctora con las manos puestas sobre su cintura ¿Cómo fue qué se les ocurrió una idea tan estúpida?
-Parece que ya lo sabe todo-comentó Yahiko
_ ¡Oh sí! ya sé de su fantástico plan, dejarse golpear a propósito para que yo pueda comer pretzels en Alemania ¡brillante!
_Señorita Megumi…
_No me señoritees Kenshin, no estoy de humor. Ustedes pusieron en peligro sus vidas por…
_Ti, Megumi.-dijo Kaoru con un gesto tan dulce que casi convenció a Megumi
_Yo no quería esto.
_Ya basta, Megumi. Estoy cansado de ti. Ni yahiko, ni Kenshin ni muchísimo menos Kaoru se merecen tu grosería. Te estábamos ayudando-Gritó Sanosuke.
_Yo no pedí su ayuda.
El exasperado luchador se acercó a Megumi – ¡Claro que lo hiciste!, tu misma nos involucraste en este asunto con lo del falso prometido.
Ella lo miró furiosa y se acercó un poco más -Yo no pedí que se dejaran lastimar Sanosuke.
_Por que no dejas la hipocresía y te largas de una vez, eso es lo que quieres ¿no?
Todos quedaron en silencio, la doctora abrió la boca pero no dijo nada, cerró los puños con fuerza y se fue del dojo lo más rápido que pudo.
_Esa mujer ¡no me va a dejar hablando sólo! ¡Aún no he terminado! –gritó mientras salía por la puerta.
_Todo se va a solucionar dijo Kenshin
Yahiko y Kaoru sonrieron, por primera vez entendieron a lo que se refería Kenshin.
La doctora entró rápidamente a la clínica e intentó cerrar la puerta de un golpe pero sintió una presión, cuando se volteó furiosa para ver lo que pasaba lo vio.
_Quítate de la puerta Sagara.
_Ni lo sueñes- El hombre de un empujón abrió la puerta e hizo que la doctora retrocediera contra la pared algo asustada, lo cual aprovecho para cerrarle el paso colocando sus brazos a cada lado de la pared.
_ ¿Miedo zorrita? Deberías. Esta vez me vas a escuchar, no te vas a ir y me vas a dejar como un imbécil como siempre lo haces.
_ ¡Sueña Sagara! yo no te tengo miedo, pero no te voy a detener. Habla de una buena vez.
_Eres más tonta de lo que pensé si decides mandar todo al diablo por orgullo.
_Deja los insultos Sagara, no lo entenderías- ella bajó la mirada pero pronto se tuvo que enfrentar a los ojos de Sanosuke cuando este levantó su barbilla- yo no disfruto el verlos heridos, Kenshin no desea pelar más.
Sanosuke solo suspiró y se alejó de ella, ya sabía lo que la doctora sentía por Kenshin. Por un momento llegó a pensar que toda la angustia de la mujer había sido por él. ¡Que pérdida de tiempo! Se dirigió hacia la puerta y dándole la espalda comentó: -No debes perder esta oportunidad Megumi, no se repetirá.
_Espera Sanosuke-dijo la doctora en un impulso para que no se fuera.
_ ¿Más insultos?
_ ¡Seguro que sí! Tú eres el hipócrita Sagara, porque no te sinceras de una vez.
El hombre volteó sorprendido ante las palabras y le respondió -Después de ti.
_ ¿A qué te refieres?
_Tu sabes a qué, ya entiendo por qué te vas, vas para huir de tu amor no correspondido por Kenshin.
_¿Te has vuelto loco Sagara? Kenshin no tiene nada que ver en este asunto.
_ Tiene todo que ver, lo del prometido se lo pediste primero a él ¿no? Y todo este escándalo fue porque él resulto herido.
_ ¿Esto es por tu ego Sagara? Porque no te pedí a ti primero y porque me preocupo por otro hombre, pues para tu información jamás me hubiera besado con Kenshin- En el momento que lo dijo abrió los ojos y se quedó callada.
_Pensé que no había significado nada.-comentó el luchador mientras se acercaba a ella lentamente. Ya es hora de que tengamos una conversación adulta tú y yo ¿estás lista?
_Lo estoy- dijo ella acercándose más a él.
_ No es fácil ¿no?
_No, no lo es – dijo ella suspirando. Esto no tiene nada que ver con Kenshin, para nadie es un secreto lo que yo sentía por él, pero eso ya pasó. No fui correspondida y ya lo dejé ir. Fin de la historia. ¿Me crees?
_Te creo. No quiero que te vayas, pero sé que debes hacerlo. Para mi es importante que veas a tu familia, además entiendo por qué te enojaste pero era el único modo. No eches a perder esto por culpa, ya has tenido mucho de eso.
Megumi lo miró y sonrió levemente, se sentía bien tener una conversación madura con Sanosuke.
_Lo sé, por eso acepté.
-¿Y entonces que fue todo ese escándalo?
_ El hecho de que yo valore lo que hicieron por mí, no significa que no debieran ser reprendidos o castigados por idiotas.
_Eres una zorrita.
_ Ya lo sé.
_ ¿Cuándo te vas?
_Mañana en la noche.
_ Ya veo.
Los dos se miraron y sin decir ni una sola palabra el beso llegó. Los dos lo querían, los dos lo habían estado esperando. Megumi rodeó el cuello de Sanosuke con sus brazos y se dejó empujar por este hacia la pared. El hombre no dejaba de besarle, iba del cuello a sus labios y de sus labios a su cuello estaba perdido en ella hasta que sintió como la doctora le abrazo con una de sus piernas e inmediatamente entendió la señal, así que la levantó y la llevó al piso de arriba hasta que a tientas encontraron el futon. El colocó todo su peso encima de ella y fue allí que las ropas empezaron a caer mientras que el amor y la pasión iban surgiendo con cada beso y caricia. En un momento la doctora se acomodó encima de él, su larga cabellera negra acariciaba el pecho del hombre y este la acercó para besarla pero antes escucho algo:
_ ¿Es esto el adiós?
_ ¡Quisieras!-dijo dando una vuelta que lo colocó de nuevo encima de ella –Esto es sólo el inicio.
Los dos sonrieron antes de besarse. Iba a ser una larga noche.
