Capítulo 8
Estaba frente a la puerta de la casa de Rossi.
¿Cómo fue que llegó allí ?, o más bien, ¿era con él con quien debía platicar en ese momento?
-¿Emily, qué sucede?- pregunta el escritor al abrir la puerta.
-Necesito tu ayuda Rossi- dice la morena con un claro tono de angustia.
-Adelante- dice el mayor y la invita a pasar.
-¿Quieres un café?- le ofrece.
-Si, muchas gracias- responde sintiendo la incomodidad.
¿Por qué decidió entrar?
Podría haberse negado, pero no lo hizo.
-Dime querida, ¿en qué puedo ayudarte?- dijo Rossi después de unos minutos trayendo consigo una bandeja con dos tazas de café - toma asiento por favor.
Reaccionó como un robot y se sentó.
-Rossi, creo que es mejor que no te moleste con mis problemas.
-No digas eso Emily...- dice el mayor mirando esa expresión triste de su amiga.
-Es complicado de contar...
-¿Es sobre Hotch?
Emily asintió con un movimiento de cabeza.
-¿Están saliendo?
-No exactamente...- guarda silencio.
-¿Hay algo más?- pregunta directamente.
-Quieren trasladarme a Londres este lunes.
-¿Este lunes?
-Así es- dice con tono triste- más bien es una obligación tomar ese puesto.
-¿Strauss está presionando, verdad?
-No es sólo ella Rossi... también es el agente de Londres.
-Tal parece que es un hecho.
-No quiero irme Rossi, pero no sé que hacer.
-¿Amas a Hotch?
Esa era la principal razón de no abandonar la unidad.
¿Quién rechaza un puesto tan importante?
-¿Qué opina Hotch al respecto?
-No quiere que me vaya.
-Entonces Emily... ¿no lo ves?
-¿Qué cosa Rossi?
-La decisión es tuya y de Hotch, no del agente ni de Strauss.
-Pero Rossi... no quiero que Hotch tenga problemas con esto.
-Creo que eso debe decidirlo él.
En ese momento tocan la puerta. No era un simple golpe. Era un golpe con fuerza. Rossi se levantó del sillón y fue a ver de quién se trataba.
-¿Está aquí cierto?- pregunta una voz masculina desde la entrada.
Emily por poco escupe su café.
Hotch entró y abrazó a Emily con fuerza.
-¿Qué sucede Hotch?- pregunta sin entender su reacción.
-No vuelvas a preocuparme así - dice con su mirada fija- creí que te habías ido a Londres.
-Lo siento Hotch- dice la morena sintiendo como sus barreras caían como piezas de dominó.
-Pensé que te había perdido- dijo volviendo a abrazarla.
-Hotch...
-Aaron... dime Aaron
-Aaron- repitió como un susurro.
Rossi los dejó solos. Sólo esperaba que pudieran resolver este problema. No era justo que después de tanto tiempo de silencio, de atracción, no pudieran estar juntos.
-Haré todo lo que esté a mi alcance para que te quedes.
-Quiero quedarme contigo... con todos- dijo y se perdieron en sus miradas.
Era todo lo que necesitaba oír.
-Aaron... está bien que me quede?
-Es todo lo que deseo Emily... no vayas a Londres.
Apenas era consciente de cuánto lo amaba.
Cómo no amarle, cómo ignorar ese grito desesperado en el desierto, cómo ignorar lo que le gritaba su corazón.
Eran como la canción que bailaron.
-Porque somos algo más- dijeron al mismo tiempo.
-¿Te acuerdas de esa noche?
-Cómo olvidar esa noche... si finalmente pude tenerte entre mis brazos.
Finalmente se unieron en un beso cálido, demandante y lleno de pasión.
-Aaron Hotchner... no sé si está bien o mal lo que sentimos.
-No pienses en ello.
- Qué harás Hotch?- pregunta preocupada- me preocupa lo que pueda pasar.
-Encontraré el modo Emily... pero si te prometo que no irás a Londres.
Continuará ...
