Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, la trama es de mi completa autoría.

CAPITULO 3. Invitación

Durante la semana posterior a la entrevista, la sede de Masen Company se mantuvo en una inusitada tranquilidad debido a que, por el momento, todos mis pensamientos estaban centrados en aquella detestable periodista. "su secreto está a salvo conmigo" Sus últimas palabras resonaban en mi cabeza continuamente; tenía los contactos correctos para impedir que la entrevista saliera en el periódico, incluso tenía suficiente influencia para que, si lo deseaba, Isabella Swan se encontrara sin trabajo al otro día. A pesar de todo ello había decidido confiar en mi instinto, el cual me decía que, si aquella mujer sabía algo sobre mi empresa, no revelaría ninguna información, por lo menos por ahora; debía investigar quien era realmente aquella mujer y cuál era su intensión, debería tener paciencia; no quería cometer otro error.

Era viernes por la tarde y por fin tenía en mis manos la información que le había solicitado a Cheney, un empleado de mi entera confianza. Me sorprendió que el sobre fuera tan liviano, generalmente cuando le pedía este tipo de trabajos, me entregaba un paquete mucho más grande. Abrí el sobre y esparcí el contenido en mi escritorio: una copia de dos registros policíacos, unas libretas académicas de la universidad de Columbia, varias fotografías, y el informe detallado que Cheney había elaborado sobre Isabella Swan, me repantigué en mi silla dispuesto a saber cada detalle de la vida de aquella mujer y qué era lo que realmente la había traído hasta aquí.

Isabella era la hija menor de un oficial de policía llamado Charlie Swan y su esposa Reneé Swan, una maestra de idiomas; vivieron en Seattle toda su vida, hasta hace un par de años cuando se trasladaron a un pequeño pueblo llamado Forks, allí el hombre se había convertido en Jefe de policía y la mujer trabajaba en la preparatoria; la joven periodista había conseguido una beca en la Universidad de Columbia y desde ese entonces vivía en Hamilton Park, New Jersey en un apartamento que compartía con otra joven, luego de graduarse estuvo trabajando en varios periódicos locales, hasta hace un año cuando finalmente ingresó al New York Times.

Por lo que Cheney había encontrado, Isabella tenía una hoja de vida impecable, sus notas académicas habían sido las más altas tanto en la escuela como en la universidad, y tenía excelentes referencias laborales, nunca se había metido en problemas, al menos hasta donde los registros de policía indicaban; no consumía drogas, ni siquiera tenía una multa de tráfico; muy diferente a su hermano mayor.

Emmett Swan, el hermano mayor de Isabella, era la oveja negra de la familia; contaba con un largo expediente de delitos menores, había sido expulsado de la universidad de Washington durante su segundo año, y poco después fue acusado de homicidio. Uno de los registros policíacos que había anexado Cheney pertenecía a este sujeto, también estaba adjuntado una copia de un recorte de periódico que databa de hace cinco años.

PERSECUCION EN EL MONTE RAINIER

Tras un año de intensa búsqueda, la policía del estado de Washington logró encontrar al fugitivo Emmett Swan de 22 años quien había sido acusado por el homicidio Riley Biers en abril del año pasado, según las evidencias ambos hombres pertenecían a una red de contrabandistas que operaba entre Seattle y Vancouver (Canada). Los oficiales habrían intervenido las líneas telefónicas de su familia por lo que lograron rastrear una llamada hecha desde un celular y que los condujo al Parque Nacional Monte Rainier, rápidamente se organizó un operativo de búsqueda que permitió acorralar al sujeto en lo alto de un risco, lugar donde según la evidencia, el asesino había estado viviendo en los últimos meses. Sin embargo, cuando los oficiales intentaron acercarse para capturarlo, el sujeto se lanzó hacia el acantilado, cayendo más de cuarenta metros hacia el rio poyallup, que se caracteriza por sus fuentes corrientes heladas y por ser uno de los lugares de acceso restringido debido a la cantidad de osos que se alimentan en las riberas en esta época del año. Luego de varios días de búsqueda del cadáver sin ningún resultado, la policía dio por muerto al acusado y cerrado el caso. Hasta el momento de la publicación de esta edición, la familia del sujeto se ha negado en dar alguna declaración al respecto.

Aquel recorte de periódico era la pista que había estado buscando en los últimos días. Aunque los hechos habían sucedido hace cinco años y en esa época mi compañía se encontraba limpia, una de las bandas más peligrosas con las que alguna vez tuvo tratos Masen Company se localizaba en el área mencionada en el artículo y podía apostar que era la misma a la que el hermano de Isabella había pertenecido; si esto era así, significaba ella había logrado encontrar información que vinculara a la compañía con esas bandas, aun cuando yo había hecho hasta lo imposible por borrar todo indicio de aquella época.

Por lo que sabía solo había tres probables fuentes de donde podía salir esa información y cada una de ellas era inaccesible para Isabella; la primera, eran los jefes criminales y por lo que había visto en su archivo, ella no guardaba relación con ellos excepto por su hermano ya fallecido y muy probablemente ni él los hubiese conocido; la segunda, eran los archivos del FBI, archivos que según habíamos acorado cuando les ayudé a atrapar a todos esos delincuentes, sólo unos pocos conocían y menos aún tenían acceso; y la tercera fuente eran mis propios archivos.

Permanecí un rato más repasando el informe de Cheney. No logré sacar nada concluyente, sin embargo, me había empezado a formar una idea de porque Isabella Swan había llegado a mi despacho y que estaba buscando. Me daba la impresión que ella no estaba detrás Masen Company sino de la banda de criminales con la que estuvo relacionada su hermano, ¿con qué intención lo hacía? francamente me daba igual, aun así, no podía imaginarme qué tipo de amenaza podía suponer ella para un grupo como ese, más aun, lo único que iba a lograr era que la mataran; por lo que lo mejor sería hablar con aquella joven, necesitaba que dejara mi compañía fuera de cualquier cosa que estuviera intentado hacer, luego de eso podría continuar en su misión suicida si eso era lo que quería.

El tono de mi móvil me sacó de mis pensamientos, revisé la pantalla para ver quien me llamaba, era mi madre.

- Hola mama ¿Cómo estás? – Salude con voz suave.

- Hola cariño, estoy bien ¿Interrumpo algo?

- Para nada

- Bueno, solo quería llamarte para saber cómo estabas y también quería preguntarte si te has decidido a acompañarme a la gala de esta noche.

Mierda lo había olvidado por completo, semanas atrás mi madre me había pedido que la acompañara a una gala que se llevaría a cabo esta noche.

- Lo has olvidado ¿Verdad? – Alcancé a distinguir una nota de tristeza en su voz.

Elizabeth Masen era mi madre y mi única familia desde que mi padre había fallecido; era una mujer hermosa, por dentro y por fuera, de ella había heredado su piel blanca y sus ojos verdes; tenía un carácter gentil y soñador que hacía que todo el que estuviera a su alrededor cayera rendido a sus pies, increíblemente inteligente y elegante, el único que nunca había notado todo esto era mi padre, para el únicamente había sido un trofeo en su vida perfecta, jamás había visto que tuviera algún gesto amoroso hacia ella o siquiera que la hubiera mirado con esa devoción que había visto en los ojos de un enamorado, pues él estaba más interesado en sus negocios que en su familia; mi madre se había sido relevada a un segundo lugar por el ansia de poder de mi padre; pero en cuanto el falleció y yo tome su lugar, me había encargado de ponerle el mundo a sus pies, tal como debió haber sido desde un principio, nunca más tendría que ser la sombra de un hombre que no la mereciera, podía hacer y tener todo cuanto ella quisiera, y precisamente por eso odiaba que fuese a causa mía ese tono de tristeza que acababa de detectar.

- Lo siento madre, para ser sincero lo había olvidado por completo, he estado un poco liado estos últimos días, pero ¿qué te parece si te recojo en dos horas? ¿a qué hora comienza la gala?

- Empieza a las 7 de la noche, pero debo llegar antes de que empiece el evento, así que pensaba que podríamos vernos allí, además hace mucho tiempo que no vas a visitarme.

- Lo siento mamá, estas últimas semanas han sido…

- Terribles, lo sé – Suspiró – ¿entonces qué dices? ¿Nos vemos allá?

- Por supuesto.

- Perfecto, te envío la dirección a tu celular. Hasta pronto Tony querido – Sonreí al escuchar la forma en la que me acababa de llamar, solía llamarme así cuando niño.

- Hasta pronto mama.

Debía darme prisa, si quería llegar a tiempo, así que recogí todos los papeles del escritorio y los devolví al sobre, sería mejor que me llevara esto a casa; tome el teléfono y espere en la línea.

- Señor Masen ¿en qué puedo ayudarle? – Respondió Weber en tono solícito.

- Señorita Weber cancele la cita que tengo dentro de una hora, y agéndela para primera hora en la mañana. También quiero que llame al New York Times y hable con Isabella Swan para agendar una reunión lo antes posible. Eso es todo – Y colgué.

Cuando abrí la puerta de mi despacho, me di cuenta que Mallory no se encontraba en su sitio, tampoco estaba el bolso que acostumbraba a colgar detrás de su asiento.

- Donde está la señorita Mallory – Pregunté a nadie en especifico

- Se reportó enferma señor – Respondió Weber mientras se asomaba por encima la pantalla del computador mirando directamente al escritorio de su compañera, sus ojos se abrieron durante una fracción de segundo en un gesto que me pareció aprensivo, algo poco típico en la mujer.

Dirigí mi mirada nuevamente al puesto de Mallory buscando la causa de la reacción de mi otra secretaria; lo único fuera de lugar en aquella mesa era el diario de hoy, el cual debería estar en mi escritorio, llevaba prisa así que lo deje pasar el descuido de Weber y tomé el diario con la intención de echarle un vistazo de camino a casa.

Mientras esperaba el ascensor, leí algunos de los titulares: Demócratas y republicanos se preparan para debatir sobre la regulación del porte de armas, lo leería más tarde; Los spurs de San Antonio llegaron a la final de la NBA, no me interesaba el baloncesto; se realizan nuevos avances en la investigación de la cura para el alzheimer, definitivamente interesante si pensaba invertir en la industria farmacéutica; Crece tensión en el medio oriente, debía leerlo; y finalmente un último titular en la parte inferior de la primera hoja, Masen Company: nuevas medidas para enfrentar los cambios tributarios.

Ahí estaba, finalmente el artículo escrito por la periodista había sido publicado, me sentía como si estuviera al filo de un abismo esperando a que alguien más decidiera empujarme o jalarme lejos del borde; era el momento de la verdad y ahora sabría si mi intuición había estado acertada.

¡Hola a todas!

Sinceramente no pensé que me tomara tanto tiempo escribir este capítulo, pero aquí esta y espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.

Agradezco a todas por sus favs, follows y reviews, me encanta saber que piensan de esta historia y del rumbo que está tomando; así que espero sus comentarios acerca de este cap.

¡Un abrazo al estilo Emmett!