-Ups- adormilado Akaashi abrió los ojos tras un repentino ruido y una conocida risa, tardó unos segundos en recordar que estaba en clases de literatura contemporánea, o eso se supondría, pues el profesor aun no había llegado al aula, cosa que aprovechó para repasar su tarea de ingles, pero terminó con él durmiendo sobre su libro sin quererlo.

Se había dormido tarde la noche anterior a causa de Bokuto, y aunque en un primer momento tenía la intención de ignorar los mensajes del mayor e irse a dormir, una cosa llevó a la otra, y cuando se quiso dar cuenta en su celular las tres y cuarenta brillaba en todo su esplendor.

Tampoco ayudó que por la mañana, demasiado temprano para su gusto, sus padres lo despertaran con una de sus típicas y tontas discusiones de donde debía o no ir la ropa sucia.

Todo eso, junto con el agotador entrenamiento del otro día, y el endemoniadamente largo informe que tenía que entregar para biología eran razones más que lógicas para estar así de cansado y con ganas de dormir en el primer lugar tranquilo que encontrase, cosa que consiguió por unos efímeros minutos antes de ser traído a la realidad por la risita traviesa del capitán del equipo de voleibol.

-¿Bokuto-san, que está haciendo? - de respuestas obtuvo una de sus tan típicas y lindas sonrisas llenas de felicidad y entusiasmo. Akaashi sintió envidia por lo enérgico que lucía a pesar de haberse quedado hasta tarde despierto también.

Él estaba tan radiante e imperativo como siempre, y por su parte se iba durmiendo en cada oportunidad que tenía.

-Estaba yendo a los baños pues mi profesora de ciencias tiene licencia ¿Recuerdas que te conté que tuvo un bebé hace poco? Bueno, quise hacer un desvío para pasar por tu clase, y entonces te vi dormido en tu banco y no pude evitar entrar, aunque su delegada de clase da miedo, casi me echa a patadas, y ahora me está mirando raro-dice de forma verborragica, con su rostro a pocos centímetros del armador, observando de reojo y con temor a la muchachita de impecable uniforme y muy baja estatura que lo escrutaba con la mirada desde su lugar. -Pero valió la pena, pude tomar esta hermosa foto de mi Akaashi.

Entonces le enseña el celular que tenía entre sus manos, donde una foto de sí mismo durmiendo se expandía en la pantalla en todo su esplendor. Keiji quiso matar en ese instante a su pareja, que con una sonrisa enorme no paraba de alagar la fotografía donde salía con los ojos cerrados, una mejilla estampada contra su antebrazo y su cabello revuelto.

-Por favor hable más bajo Bokuto-san- sintiendo las miradas del resto de sus compañeros Akaashi le regaña, pues entre sus inocentes divagaciones de lo lindo, tierno y perfecto que su setter era no hacía más que causar pequeñas risas entre el resto de los alumnos, y que con cada comentario un nuevo tono de rojo, más brillante e intenso que el anterior, se posara en su rosto. -¿Puedes borrar esa foto?

-Aghasheee- lloriqueo ruidoso el búho-¿Cómo puedes pedirme eso? Yo nunca podría berrar una foto tuya.

-En esa salgo mal Bokuto-san-

-Por supuesto que no, tu sales bien en todas las fotografías, no permitiré que digas esa case de cosas- y de forma totalmente inesperada, sin siquiera darle tiempo a decir algo para intentar calmarle Bokuto salió del aula, casi al mismo tiempo que el profesor entraba.

Akaashi entonces se resignó a prestar atención a la clase, y de paso preparar sus ánimos para tener que apaciguar la muy probable tristeza que su novio debía de estar padeciendo, incluso se lo lograba imaginar lloriqueando en un rincón apartado, con el teléfono en las manos murmurando alguna estupidez digna de Bokuto.

-Vete- las palabras del mayor sonaron apagadas y podía asegurar tal como había pensado el sensible de su novio se encontraba llorando por una tontería, le había resultado difícil encontrarle, él siempre solía ir al gimnasio en esa clase de crisis, terminando acurrucado entre balones, trapeadores y colchonetas-No quiero verte ahora-

-¿Si no me quieres ver tampoco querrás ver mis fotos? -con tranquilidad pregunta, sentándose en el piso junto a Bokuto, sus cuerpos a escasos centímetros y la mirada aburrida del vise capitán sobre aquel escandaloso muchacho que se comportaba como un niño.

-Yo no quiero dejar de ver a Akaashi- aseguró entonces levantando la cabeza, con la mirada fija en el armador, quien de forma casi imperceptible sonrió-Eres hermoso.

-Entonces no me dejes de mirar Bokuto-san-

-No puedo Keiji, besarte con los ojos abiertos es raro- ante aquello una ligera carcajada se escapó de entre los labios del azabache, que con ligereza y habilidad se las apañó para atontar a su novio en cuestión de segundos, primero con aquella melodiosa risa que solo Bokuto tenía el placer de oír, y por el repentino beso que lo dejó sin aliento.

-Akaaaashi no es junto, aun se suponía que estaba molesto contigo- dijo con berrinche antes de tomar entre sus manos las mejillas de su novio, estrujarlas sin importar las quejas del otro y plantar un beso en su nariz, frente y mejillas, antes de que lentitud, una muy poco común en él, rosara los labios de su pareja, haciendo decaer ese beso que le tardó en dar, logrando la impaciencia del menor.

-Dejar de verte para poder besarte vale la pena-

-¿Entonces que esperas para hacerlo de nuevo Bokuto-san?-


Idea sin pies ni cabeza que se me ocurrió al ver los primeros minutos de una serie (No me acuerdo su nombre) esté fue el resultado, y aunque lo siento raro igual me agradó.