"LABERINTOS DE ALCOHOL Y TINTA"
PROLOGO
El día era bueno, templado y con una leve brisa que olía a sal, despeinando el blanco cabello del hombre que se asomaba por la ventanilla del automóvil para contemplar el océano frente a él; después de un año o más de peregrinar por todo el noroeste norteamericano sin sentir que perteneciera a ningún lado, por fin Lincoln Loud llegó a la orilla del continente, si seguía sintiéndose ajeno al lugar al que llegaba ahora, solo le quedaría ir hacia el norte o hacia el sur, pero esperaba no tener que verse obligado a hacerlo, francamente empezaba a cansarse de estar yendo de acá para allá sin rumbo fijo, sabía que ese peregrinar solo haría que volviera a perderse y posiblemente ya no regresaría de aquel pozo sin fondo, posiblemente no recuperara su vida, pero tampoco quería perderla de esa manera; y así, con estas ideas en la cabeza, Lincoln Loud condujo hasta entrar a la enorme metrópoli que lo recibía: Seattle, la ciudad esmeralda.
Manejó despacio por esa calle algo inclinada mientras buscaba la dirección de su próxima casa, venía con una recomendación que le hicieran en el último trabajo donde estuvo y esperaba que no hubiera sorpresas. El barrio era tranquilo y del tipo tradicional, casitas de madera de principios del siglo 20, todas blancas y en fila, muy al estilo inglés que se podía ver en algunas ciudades al otro lado del país; Lincoln buscó el número 63 que le indicaba el navegador en el celular, y al encontrarlo, se estacionó al frente, luego bajó del auto y fue hacia la casa en cuestión, tocó la puerta y una mujer de edad media le abrió
— buenas tardes... — le dijo Lincoln, algo nervioso —... soy Lincoln Loud, el señor Stimpleton me dio esta dirección por... —
— ¿usted viene por la casa? por dios, ¡Stimpleton me habló apenas ayer!, deme un momento... — la mujer entró por unos minutos y después salió —... la casa es más abajo, está en buen estado en lo general, pero ha estado deshabitada por un tiempo y necesita algunas reparaciones, las escaleras necesitan pintura, la tubería de la cocina ya es vieja, acumula mugre y eso la hace taparse, pero no es nada que no pueda arreglarse sin problemas, solo que no esperaba que usted llegara tan pronto, si me da tiempo de hacer unas llamada y enviar a los trabajadores, la tendría lista en una semana y... —
— disculpe, la verdad no tengo donde quedarme y posiblemente pueda hacer esas reparaciones yo mismo, tal vez podríamos llegar a un acuerdo para que me las descuente de la renta, ¿qué le parece? —
la mujer lo mira y sonríe — Stimpleton no me dijo que fuera usted un buen negociador, déjeme pensarlo, pero supongo que sería un buen trato, bueno aquí estamos —
habían caminado al menos media cuadra sobre esa misma acera y la casa era exactamente igual que las demás, blanca, angosta, de dos plantas, tejado rojo y chimenea, un pequeño jardín descuidado al frente y ventanas con cortinas sucias que necesitaban urgentemente ser lavadas; entraron por una puerta de madera pintada de blanco algo descascarada, que chirrió al abrirse y Lincoln sintió de inmediato la nostalgia, de alguna forma era muy parecida a la casa de Royal Woods
— la sala está de este lado, los sillones son algo viejos, pero le aseguro que están en buenas condiciones, el comedor está allá atrás, en la cocina hay un refrigerador y una estufa, también hay un pequeño patio en la parte trasera, y lo siento pero no hay lavadora, aunque a unas cuadras de aquí está la lavandería, así que espero que no habrá problema... — decía la mujer mientras recorrían la pequeña casa — arriba hay dos habitaciones, cada una tiene una cama matrimonial y un ropero; mire, lo que le decía, las escaleras necesitan algo de pintura y quedarán bien... — dijo señalando el barandal —... por lo demás, solo hay que limpiar, ya es algo tarde para llamarla, pero mañana a primera hora le mando a una chica que conozco para que le haga la limpieza, ¿le parece? —
Lincoln asintió en silencio, la casa era justo lo que él quería — solo esperaré a que llegue el camión con mis cosas, disculpe ¿dónde se encuentra el centro comercial más cercano?—
— está bastante retirado, pero hay un súper mercado bien surtido en la calle siguiente de la lavandería, ¿qué es lo que está buscando? —
— algo de comida, un cobertor y ropa de cama, el camión de la mudanza llega mañana, según me dijeron, y todo viene ahí —
— es usted algo descuidado, por lo que veo, pero seguro encontrará lo que necesita en el súper mercado que le dije, venga afuera para decirle donde es —
Lincoln salió detrás de la mujer y recibió las indicaciones — lo espero mañana para firmar el contrato ¿verdad? — ella le tendió las llaves de la casa y el estiró la mano para recibirlas; la mujer se despidió, pero el peliblanco recordó que su auto estaba frente a la casa de la mujer, así que se fueron juntos mientras ella le seguía hablando de la casa y las condiciones legales; al llegar, Lincoln se despidió y subió a su auto, luego se dirigió directo al supermercado, una vez ahí, compró comida de microondas, huevos, jamón y algo de fruta; compró bastante cerveza y la ropa de cama que necesitaba, se hizo también de una pijama, toalla, bata y unas pantuflas, luego se dirigió a la caja. La tarjeta del peliblanco había bajado algo con estas compras y esto lo hizo pensar, necesitaba encontrar un trabajo pronto, afortunadamente tenía el nombre y el talento necesarios para conseguir trabajo en alguna editorial de comics local o en algún otro trabajo del ramo, Seattle era una ciudad muy grande y seguro había muchas oportunidades, así que dejó de preocuparse por eso y condujo de regreso a su nuevo hogar.
La noche llegó, encontrando a un Lincoln bastante cansado pues había hecho algo de limpieza en la cocina, la sala y una de las habitaciones, también descargó todo lo que llevaba en el auto y de inmediato quiso a hacer un acomodo, pero solo llevó las cajas a la habitación que había escogido como estudio y después bajó a seguir limpiando, luego preparó algo de comer; agradeció infinitamente el haber encontrado una aspiradora en el armario debajo de las escaleras y aunque estaba algo vieja, hizo su trabajo más fácil y de manera satisfactoria, así que, al terminar la jornada de limpieza de ese día, Lincoln pudo sentarse a comer en la sala mientras veía una película en su lap top, en la casa había una pantalla que al parecer no servía, pero Lincoln no encontró el control remoto y no quiso cansarse más buscándolo, así que lo dejó para más tarde.
El sueño se hizo presente a media película y Lincoln decidió que tomaría un baño antes de dormir, ya era tarde y comenzaba a sentir frío, el peliblanco subió las escaleras y tomó su toalla y su bata, recordó que no tenía chanclas de baño y maldijo en silencio pensando en que se olvidó de comprar unas en el súper; el baño estaba sorprendentemente limpio para no haber sido usado en tanto tiempo, pero seguía estando polvoso, Lincoln abrió las llaves para comprobar que había agua, y aunque al principio salió un poco café, después se aclaró hasta ser transparente, de todas formas él fue por una escoba y un trapeador y limpió el baño lo mejor que pudo. Al terminar estaba muerto de cansancio, así que ahí mismo se desnudó y abrió la regadera, esperó un poco hasta que el agua se aclaró, pero no se calentaba, el peliblanco recordó que no había encendido el calentador, no tuvo problemas con la estufa porque era eléctrica, pero no se había fijado si el calentador también lo era, decidió que se bañaría así, lo cual fue un error, porque el agua estaba helada, el hombre se bañó lo más rápido que pudo entre gritos y resoplidos, luego se envolvió en su bata y comenzó a frotarse, secándose y esperando poder calentarse en el proceso, luego salió corriendo hacia su habitación donde terminó de secarse y de inmediato se puso la pijama, luego se envolvió con el cobertor; pasó un rato antes de que cogiera calor, pero una vez que lo logró, Lincoln se durmió tan rápido que ni siquiera puso sábanas en la cama.
Al día siguiente la luz del sol despertó al peliblanco, le dolía la espalda por el trabajo de limpieza y la mala posición al dormir, pero por lo demás, todo estaba bien; buscó a tientas su celular para ver la hora y se levantó de un salto al darse cuenta de que eran más de las diez, la chica de la limpieza y el camión llegarían en cualquier momento; buscó algo para vestirse y solo encontró la ropa sucia del día anterior, pero no había nada más, así que tuvo que ponerse esa muda de nuevo. Salía del baño cuando escuchó que tocaban la puerta y bajo para ver quién era, en la puerta estaba una jovencita, bajita, morena clara y pelo negro recogido debajo de un pañuelo, se veía de no más de dieciocho años y lo saludó en un inglés algo masticado, él detectó de inmediato un acento latino, pero no era mexicano y no se ocupó en averiguar de dónde sería; ella le dijo que venía a hacer la limpieza, que le costaría 15 dólares por día, que solo tenía los lunes y los jueves para escoger y que no intentara nada raro porque su padre lo mataría, Lincoln se sonrió mientras le dijo que todo estaba claro y que necesitaba comenzar a trabajar para poder decirle el día, pero que el jueves le parecía bien, ella dijo que sí en español y lo hizo a un lado, entró para ver un panorama general de la casa y le preguntó dónde estaban los artículos de limpieza, él señaló debajo de la escalera y luego se fue a la cocina a buscar la primera cerveza del día; iba por la cuarta cuando llegó el camión de la mudanza y él ya estaba algo mareado, tomar sin comer era malo, pero tampoco le importaba demasiado, dio instrucciones vagas a los trabajadores que entraban con las cajas donde estaba encerrada su vida mientras la chica de la limpieza refunfuñaba porque tendría que limpiar de nuevo, Lincoln le tendió un billete de cincuenta dólares y ella se calló de inmediato, luego siguió trabajando mientras la mudanza seguía...
La vida de Lincoln se había ido rompiendo poco a poco; cuando salió de Royal Woods, llevaba la firme intención de matarse en la primera curva del camino, pero lo que hizo en su lugar, fue parar en el primer bar que encontró en la carretera y ahogarse en alcohol, luego esperó hasta poder conducir y de nuevo se tiró al camino hasta que, al anochecer, paró en otro bar de carretera para ahogarse de borracho otra vez; y esa fue su rutina, alcohol y carretera hasta que se le acabó el dinero. Busco trabajos como free lance en las ciudades a las que llegaba, aceptó trabajos de dibujante, diseñador, ilustrador y hasta aceptó la indignidad de la publicidad, aunque solo el tiempo suficiente para reunir dinero y seguir su marcha sin un destino concreto; los caminos que recorría y los lugares a los que llegaba, eran como escenarios de teatro que pasaban ante sus ojos mientras intentaba dejar atrás una vida perfecta que él había matado con su debilidad y su afán de complacer, la única constante eran el alcohol y la tristeza que se apoderaba de él cuando ya estaba totalmente ebrio, entonces repetía los nombres de las mujeres que había dejado tan lastimadas y que estaba seguro, ahora lo odiaban a muerte, jamás volvería a ver a Leni y su rostro amoroso; a Luan y su gran sonrisa de alegría; a Lynn con su cariño rudo; Lucy y su mirada hechizante; Lola y su amor en torbellinos; Lana y su sencillez, Lisa y su timidez... el peliblanco incluso comenzó a improvisar poemas cargados de desesperanza y añoranza, de amor y muerte, los cuales recitaba a media voz colgado de la barra en turno y entonces lloraba a mares, le contaba a quien quisiera escuchar o fuera capaz de soportarlo, su historia de las siete mujeres que amó y como las perdió por idiota, después se iba dando tumbos hasta llegar a su alojamiento o a su auto y se perdía en su miseria hasta quedar inconsciente.
El éxodo de Lincoln era tan errático como su mente, tan pronto iba al norte como al sur y se quedaba en puebluchos casi fantasmas o en ciudades grandes, en realidad no le importaba, no había ya nada que de verdad le importara; comenzó a trabajar de lo que fuera, pues mientras pudiera comer y beber le era suficiente, no echaba raíces en ningún sitio porque todo era una fantasmagoría que pasaba ante sus ojos mientras estaba en la resaca o la borrachera, no conocía ningún sitio que no fueran su alojamiento, el trabajo o los bares, estaba siempre ausente y triste, no pensaba más allá del día siguiente, ya que para él todo era momentáneo, fugaz como sus alucinaciones y sus recuerdos de ellas insultándolo y mostrándole todo el desprecio que estaba seguro de merecer.
Poco a poco comenzó a perderse, el tiempo y el mundo se desdibujaban a su alrededor sin que apenas se diera cuenta, pero cuando comenzó a fallar en el trabajo, una pequeña luz le hizo darse cuenta de que pronto no tendría ni para embrutecerse y tendría que vender sus cosas para pagar el alcohol y la comida; Lincoln recordó que en su auto estaba lo poco que todavía lo tenía atado a ellas, recuerdos muy amados y sus herramientas del trabajo que amaba, de un trabajo que amaba casi tanto como las amaba a ellas, entendió que no estaba listo para deshacerse de lo poco que tenía consigo y pudo moderarse un poco, lo que a la larga le salvó la vida. Entonces retomó su arte, esto fue una gran herramienta que lo ayudó a estar medianamente sobrio mientras trabajaba dibujando en las bibliotecas de los lugares en los que vivía, seguía sin quedarse en ningún lugar, pero había regresado a trabajar solo en lo que quería, así retomó la ilustración y el dibujo para vivir, y aunque el dinero no era mucho, era más de lo que ganaría lavando platos o limpiando pasillos en oficinas anónimas, el alcohol no lo abandonaba, pero ya no era la muerte dentro de una botella, ahora era un amigo que le hacía un favor noqueándolo cuando la nostalgia y la tristeza lo mordían en esas noches solitarias en medio de un lugar que no era el suyo.
Estando por esos caminos, su auto dejó de funcionar para siempre en una pequeña ciudad ganadera en medio de la nada, Lincoln se buscó un trabajo como maestro de dibujo en la secundaria local y juntando esto a las comisiones de internet, y a una vida de sacrificios, pudo reunir lo suficiente para comprar otra chatarra usada y siguió con su peregrinaje. Continuó el errático viaje yéndose cada vez más al oeste y sin apenas detenerse más que para para trabajar y beber; nunca abandonó el arte de nuevo, pero ahora era solo un medio desangelado de ganarse la vida y cuando no le iba bien llegó al extremo de parar en las ferias de los condados y en fiestas locales del tipo para ofrecer retratos de niños y parejas por un dólar, los eventos de comics eran un campo minado para él y procuraba estar lejos de nada que pudiera llevarlo a ningún medio de comunicación, estaba decidido a desaparecer, a volverse completamente anónimo, solo que se dio cuenta de que sería imposible estar totalmente aislado en el campo, aun en las cabeceras de condado el servicio de internet a veces era deficiente y forzosamente tendría que ir a una ciudad para, no quería hacer trabajo de granja o de rancho porque eran demasiado pesados para él, se sentía inútil, y esto lo llevaba a beber de nuevo.
Su último trabajo antes de llegar a "Oz" (1) fue en una pequeña agencia de publicidad en la ciudad de Yakima, donde por primera vez trabó amistad con una persona, su jefe, quien lo reconoció como artista de comic y lo contrató de inmediato, Lincoln pudo hablar por primer vez con alguien en mucho tiempo y le contó su tragedia, Renard Stimpleton, como se llamaba el hombre, escuchó su historia en silencio y después le dio apoyo, le dejó en claro que no comulgaba con esas costumbres de la religión que el peliblanco profesaba pero que de verdad era una desgracia el haber perdido todo por un momento de debilidad, Lincoln no quiso decirle que ellas eran sus hermanas ni que tampoco era mormón, poder hablar con alguien de sus problemas, ahí al fin retomó mucho de estabilidad e incluso parecía que la vida le sonreía, pero el alcohol no lo dejaría tan fácil. Yakima es una ciudad pequeña en medio de las estribaciones montañosas y con la reservación cerca y de pronto Lincoln se encontraba con mucho tiempo libre y para pensar, esto hizo que la nostalgia le pudiera mucho porque solo podía pensar en ellas y su vida pasada, lo que lo hacía beber de nuevo, el alcoholismo lo ataco con fuerza y empezó a fallar en el trabajo; Stimpleton lo aguanto por el talento, pero era patente que el peliblanco necesitaba no solo trabajo sino también terapia y se lo dijo, aunque su consejo no encontró lugar en la cabeza del peliblanco; finalmente la relación se fue deteriorando porque el jefe insistió y a Lincoln le pareció muy molesto, lo que hizo que renunciara al trabajo; al final Stimpleton registró la renuncia como despido y le dio una liquidación, lo que avergonzó al peliblanco, cuando se despidieron, Stimpleton le dio una dirección en Seattle para rentar una casa y le dijo que en esa gran ciudad encontraría trabajo con facilidad.
La vida en Seattle resultó ser más fácil de lo que él creía, en cuanto buscó trabajo en las editoriales de la ciudad, lo tomaron, su carpeta era buena y ya tenía un nombre dentro del medio, solo que puso como condición principal poder usar un seudónimo y que la empresa no revelara su identidad bajo pena de demanda millonaria, y así empezó una vida monótona de trabajo en casa y alcoholismo permanente; La rutina era sencilla, levantarse medianamente temprano, hacer algo para desayunar junto con una jarra entera de café, para luego comerlo con desgano mientras escuchaba el radio, después se bañaba y se sentaba a trabajar; Lincoln estaba toda la mañana frente a la pantalla, primero tomando café y luego cerveza, hasta que el estómago le rugía de hambre, bajaba para ver que podía comer y después de nuevo a la pantalla y a la cerveza hasta altas horas de la noche, entonces bajaba a cenar algo mientras veía la televisión y después a la cama a llorar hasta quedarse dormido; los jueves eran distintos porque venía la chica de la limpieza y hablaban, ella lo regañaba
— señor "Lincon", salga a pasear, le van a salir hongos de estar encerrado, vea nada más, está todo pálido y ojeroso, haga ejercicio, usted no es viejo ni feo, consígase una novia —
él solo sonreía tristemente, si ella supiera... pero un domingo después de una dead-line difícil, salió a la tienda y se dio cuenta de que el mundo seguía afuera, entonces decidió dar un paseo por el barrio; fue más allá de la lavandería, el supermercado y la escuela hasta llegar a un parquecito donde muchos niños jugaban, vigilados por las madres; se sentó en una banca y se acomodó, sintiendo el agradable calorcito del sol calentar sus huesos, miraba a los pequeños correr y reír entre gritos, a las mujeres regañando o hablando con otras madres, el ambiente era de felicidad y el peliblanco sintió una paz que hace mucho le faltaba; un pequeño corría por delante de él cuando, de pronto, tropezó con una saliente del suelo agrietado, Lincoln apenas pudo atraparlo antes de que diera contra el suelo, casi pierde el equilibrio el mismo, lo que hubiera resultado en la caída de ambos, pero afortunadamente las piernas le respondieron y pudo mantenerse sentado, un grito se escuchó cerca, llamando al chico
— ¡Mark! ¿Mark, estás bien?... — una chica rubia se acercó con cara preocupada, —... gracias, de verdad gracias ¿estás bien, Mark? —
el pequeño solo asintió y luego se abrazó de ella, soltando el llanto, Lincoln se sintió mal por ello y se levantó, disculpándose — p-perdón, supongo que está asustado, a-además... —
— no, no, al contrario, le agradezco mucho evitar que se cayera, creo que la caída hubiera sido... — ambos se quedaron callados y sonrieron —... hola, me llamo Helen, Helen Rawls... — dijo la chica tendiéndole la mano —... no te había visto por aquí — la chica era abierta y su sonrisa luminosa, su cabello largo iba más abajo de sus hombros y su figura era muy atractiva, tenía unos ojos verdes brillantes y en general se sentía un aura de felicidad en ella, Lincoln estaba un poco turbado
— ho-hola, soy Lincoln Loud, tiene apenas unas semanas que llegué a vivir aquí —
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notas:
1 – Seattle, la llamo así por hacer una referencia a "la ciudad esmeralda", que es el sobrenombre de la misma.
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Les presento el prólogo de este fanfic, que es una idea que tenía años sin desarrollar, hace tres días me cayó la musa y decidí no dejarla pasar, está situado entre los capítulos 12 y 13 de mi otro fanfic "El cómo y el por qué", si necesitan referencias, léanlo.
Estaré alternándolo con "Largo y sinuoso camino", el otro fanfic que estoy escribiendo y espero poder hacer las entregas de ambos más seguido, aunque también espero que me tengan paciencia en ambos.
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