Habla autora: Hola a todos, en verdad gracias por su apoyo y sus comentarios. Me han servido de mucho para arreglar algunos aspectos de la trama y los personajes. He tratado que este capitulo se mantenga dentro de las 4000 palabras, y en adelante voy a tratar que así sea. Este capitulo está dedicado a ustedes. ¡Gracias!


Nuestro Cielo

Capitulo 2: Los recuerdos que importan

Un padre cotilla

Cuatro años. Fueron cuatro años los que estuvo muerto. Para él los recuerdos de la última prueba todavía seguían frescos, sentía como si tan solo hubieran pasado unas horas. Su madre había estado con él toda la mañana idolatrándolo, mirándole como si en cualquier momento fuera desaparecer. Tuvo que tranquilizarla, abrazarla fuertemente durante horas para que asimilara la idea que estaba ahí, con ella. Su padre por otro lado, muchísimo más delgado de lo que recordaba, había llenado de globos su habitación, como cuando era un niño. Le había abrazado, llorado junto a él, y por su puesto reído de la emoción. El primer día desde su regreso fue tranquilo, emotivo y familiar. Solo los aurores y su familia sabían de su regreso por el Velo. Otra historia fue el día siguiente, una docena de fotógrafos y periodistas se atiborraban en la puerta de su habitación esperando tener la primicia.

Su padre le comento que la muchacha que salió con él del Velo, tampoco había tenido descanso con los medios, aunque claro ella seguía dormida. " La señorita Granger ya debe estar acostumbrada" le escuchó decir a su madre mientras almorzaba el día anterior. Hermione Granger, la recordaba pero no precisamente como la había visto unos días atrás. El recuerdo que tenía de ella era el de la chica de cabellos castaños salvajes, amiga de Harry Potter, la que siempre tenía un libro bajo el brazo. En su recuerdo su rostro era el de casi una niña, muy diferente al rostro sereno que recordaba entre los brazos de Potter.

No entendía que había pasado. ¿Cómo había logrado salir del Velo? Cuando los aurores vinieron a él con las mismas preguntas el solo se remitió a narrarles su último recuerdo, el de su muerte. Granger quizás pueda recordar algo, pero ella todavía no había despertado. Tenía muchas dudas en la cabeza, como porqué regreso después de tanto tiempo, o porqué se había materializado de nuevo, si su cuerpo supuestamente estaba enterrado en el cementerio familiar.

—¿Ya despertó?— preguntó Cedric, todavía con la bata de paciente, sentado en el sillón junto a su cama. Su padre quien estaba parado, en la puerta vigilaba con la mirada si habían podido sacar a los fotógrafos del edificio.

—No— dijo su padre desde la puerta. El dormitorio de la muchacha estaba justo al frente del suyo. Podía ver a través de la pequeña ventanita de su habitación como la castaña yacía sola en la cama. — Hace unos minutos hablé con Minerva, al parecer Hermione no parece responder a las pociones que le suministran los sanadores, es como si hubiera bebido litros de poción de los muertos- Amos Diggory seguía mirando intrigado la puerta de la habitación de la muchacha, pero más que intriga lo que dibujaba su rostro era una especie de preocupación. Algo que Cedric reconocía tras años de haber sido su único hijo.

—¿Está Potter con ella?— volvió a indagar, por lo poco que había visto en su rescate, Harry le había declarado su amor. Se remeció al recordar el llanto desesperado del que podía reconocer como su amigo. No es que no le gustara las demostraciones de afecto, no. Eso era lo extraño, porque en su recuerdo una especie de ira irrito su estomago sin saber porqué.

—No— Vio como su padre volvía su rostro hacia él —No, pero supongo que no deben de tardar con los Weasley. Me extraña no verlos todavía por acá— Se sentó en la cama del hospital, y le brindo una sonrisa paternal. Cedric no estaba entendiendo. ¿qué tenías que ver los Weasley? Su padre pareció leer su rostro y continuo.

—Unos meses terminada la guerra Harry Potter se casó con la menor de las hijos de Arthur. Tu madre y yo fuimos a la boda—responde sin hacer mucho aspaviento. Sintió como su quijada caía hasta el piso.

—¿Por qué?- sus hombres se estrujaron, el recordaba vívidamente los labios temblorosos del joven rogar porque la muchacha de cabellos rizados viviera.

—¿Por qué va a ser hijo? Porque están enamorados. Harry había sufrido mucho, además es el héroe del mundo mágico ¿quién lo puede detener?... La muchacha ciertamente también era muy joven. Siguen casado y ella creo que es cazadora de las Arpías de Holyhead; Él como era de esperarse se ha convertido en el mejor Auror de su generación.—Cedric anotó los acontecimientos en su cabeza. Al parecer todo el mundo había crecido, madurado, tomado diferentes caminos. Pero seguía sin entender porqué Potter dijo lo que dijo y menos aún no entendía porqué le importaba tanto saber.

—¿Qué hacía Granger en el ministerio, trabaja acá?—intentó sonar casual. Su padre lo notó pero pareció no importarle. Sabía que su padre tenía gico, sin su inteligencia y apoyo incondicional Pero seguno enteniro un amigo porque en su recuerdo una especie de ira irrito una debilidad: el ser medio cotilla. Su madre siempre se quejaba de aquello.

—Cedric, la señorita Granger es uno de los héroes del mundo mágico, sin su inteligencia y apoyo incondicional a Harry dudo mucho que hubiésemos ganado la guerra. Todos en el mundo mágico la respetan aunque siempre habrá la prensa amarillista…Pero…— Amos Diggory se cayo por unos segundos.

Cedric vio a su papá mirar hacia los lados. Recordaba ese gesto, era el radar detector de "Beatriz Diggory", siempre que su padre quería decir un chisme o algo de lo que no estaba muy seguro, se aseguraba que su esposa no estuviera cerca, no quería ser merecedor de sus regaños.

—…Pero deben de tener algo de razón. ¿no? Si el río suena es porque piedras trae ¿verdad? — su voz se hacía cada vez más bajita.

—Dicen que la señorita Granger declinó un importante puesto en el ministerio, nada menos que el de secretaría de asuntos internos de la magia. Hubiera sido la bruja más joven en ocupar el cargo— Sabía que Granger era una bruja excepcional. Rasco su quijada sin perder de vista a su padre

— Todo por seguir a Harry como auror. Dicen que está tan enamorada de él que le ha asistido a innumerables batallas solo por protegerlo. Debe ser verdad, porqué según Stephan Roy, uno de los aurores que trabajan con Potter, me confesó que el día que cayó al Velo le estaba cubriendo las espaldas de un residuo de mortifago—Abrió los ojos aún más. Eso sí que era una revelación.

—¿Ella es auror? — Era una pregunta, pero más bien en su cabeza sonaba como una respuesta.

—una muy buena. No solamente se ha encargado de cubrirle las espaldas a Harry, sino también se ha paseado por el área de tu madre para impulsar nuevas reformas en área donde trabaja. Es muy hábil la muchacha. Tu madre ha trabajo con ella de cerca.— dice el hombre después de unos segundos —y aunque no le guste hablar de los demás lo dijo entre líneas, la muchacha está enamorada de su mejor amigo.

Guerra avisada…

Sentía toda su sangre recorrer su venas, su respiración agitarse, los vellos de su piel excitarse con solo la liberación de la adrenalina. Era como si estuviera en una de las pruebas de los tres magos otra vez.

La misma noche que su padre le había comentado todo lo que sabía relaciona con su presunta rescatista había decido escabullirse hasta la habitación de la joven auror. No había nunca tenía intenciones de ingresar a Gryffindor pero podía sentir rugir algo en su pecho, algo que lo llamaba hasta la habitación del frente. Una sensación tan extraña, tan diferente que lo desconcertaba. Se reprocho en su cabeza. Él debería estar pesando en sus amigos, en Cho, en su futuro después de dejar el hospital. Lo único que gritaba en su pecho era la necesidad de cruzar el pasillo y verla.

Miro a los lados, abrió la puerta y entro a la pequeña habitación. Las luces apenas alumbraban el pequeño sillón junto a la puerta, pero se podía ver con claridad el rostro lozano de Hermione. Se acercó a ella con cuidado.

Su rostro, era la definición exacta de belleza, así lo sintió. "Es la simetría total" de nuevo la voz de su inconciencia sonó. Describirla era un ejercicio del placer: sus labios pequeños pero carnosos, sus mejillas rosadas, sus grandes ojos, su nariz… Se detuvo en el marco de su rostro, en su cabello, los rizos rebeldes y castaños. Era preciosa, una especie de ninfa tendida en la cama de un hospital. Conto con cuidado el número de pecas que decoraban su nariz respingada.

"No" pensó en reproche. Él no era así. A él le gustaba primero analizar las cosas. No, no creía en historias de amor a primera vista, no creía en ese tipo de fenómenos, esas eran historias excesivamente románticas, y no es que considerara al amor como una debilidad simplemente para el eso era un mito.

Su respiración errática se amalgamó con la suave exhalación de la castaña, tocó una de sus manos, sin saber muy bien a donde mirar. Y de forma ajena a su voluntad sus labios tocaron los de ella. Electricidad fue eso. Se alejo de ella violentamente. Su pecho se ejercitaba en cada respiración contenida, una fuerza extraña le hacia sentir volar pero tener los pies de cemento. Sonrió tontamente. Le gustó. Le gustó tocar con sus labios la piel rosada de la muchacha. Tocar sus labios de nuevo sería demasiado para un cuerpo que recién salía de las sombras de la muerte, pensó. Jalo una silla y se sentó al costado de la cama.

Ella no despertó, pero se movió. Dispuso todo su cuerpo hacia su lado, en posición cubito ventral, profundizo un suspiro propio del sueño. Le sorprendió el color de sus mejillas y la rebeldía de sus rizos. Era una combinación extravagante una especie de menta y chocolate. La luz cubría su rostro casi enfocando las pecas más alejadas a su nariz. Con la yema de sus manos tocaba con cuidado el dorso de la mano de ella. Le parecía que desde sus carnosos labios se formaba una tímida sonrisa, "es mi imaginación" pensó con una convicción prestada del vacío.

—¿ Ya se despertó?— Era la voz de Harry, volvió su vista él. El Harry Potter que tenía en frente no era el de sus recuerdos. Ahora era un hombre. Sí, eso lo podía ver. Había crecido unos centímetros, pero aún así no era tan alto como él. Sus ojos verdes esmeralda parecían brillar desde la puerta de la habitación.

—No— Vio como se acercaba junto a él para tener el mejor ángulo de su sueño. Un silencio incomodo comenzó a espezar el ambiente dentro de la habitación.

—No recuerdas nada relacionado al Velo ¿verdad?—Potter era un auror, seguro que había leído los informes de su sector.

—No—

—¿Te sientes bien?—

—Sí— ¿Es que no consideraba a Potter como su amigo? Lo único que se había limitado a hacer era a repetir monosílabos. Repaso la ultima imagen de su antigua vida, el de Potter queriendo ayudar. Se compuso.

— Solo al tratar de dormir siento un poco de frio, pero dicen que debería ser normal. Dado que mi cuerpo parece que se ha regenerado— repuso viéndole directamente a los ojos. Harry se acercó aún más a la cama de Hermione. La miro detenidamente y emitió una respiración profunda, pero rota.

—He estado en la oficina de Hermione todo el día, investigando acerca del Velo, quizás nos ayude a entender el vinculo de ese lugar con la muerte… Ella ha estado investigando ese portal desde hace meses — Harry hablaba con una resignación propia de un anciano. ¿resignación pero de qué o a qué?

Sintió que ahora le miraba a él. Eran casi las tres de la mañana, y seguramente él se estaría preguntando qué hacía él en el mismo lugar. No lo sabía. Harry parecía medio hipnotizado viéndola, ¿por qué no le gustaba ver aquello? Repaso en su cerebro, algo no estaba bien dentro de él. Pero a pesar de estar consciente no pudo evitar contenerse.

—¿no deberías estar con tu esposa?— No, no era un tono cordial, muy ajeno a su naturaleza Huffelph.

— Hace unos meses, creo que más de dos años, justo en una de mis caserías de residuos de mortifagos y carroñeros… me enfrenté con una bruja, Magnolia Rich. Era en verdad aterradora, y no por ser necesariamente cruel, ni por tener la mirada más horrible…— claramente había omitido su comentario. Eso le cabreaba más. Ahora que se fijaba mejor en el, podía ver que una de sus manos había un trozo de pergamino.

—…Estando frente a ella me di cuenta que no me iba a atacar como los otros. Ella estaba lista para morir en aquel enfrentamiento. La bruja había cometido actos horrendos contra muggles, torturas, muertes… todo por conservarse con vida. Pero delante de mí estaba lista para morir. Esbozó una de las miradas más frías y espeluznantes y me habló.

— ¿qué te dijo?—

— sonrió y simplemente me maldijo. Al principio no entendí lo que estaba pasando… la mujer me sonreía y murmuraba palabras que apenas lograba entender. Cuando por fin Hablo me dijo: " He visto tus deseos más ocultos… Potter, solo podrás tener hijos de tu alma gemela"— Cedric arrugo el ceño.

—¿por eso te casaste tan rápido? Harry tienes diecinueve años, a esta edad deberías estar viviendo otras cosas. ¿ te asustaste tanto o estabas demasiado seguro de lo que sentías?— su voz comenzó a relajarse, a volver ser un poco a como era antes.

— …después de eso cayo al suelo muerta, ni siquiera tuve tiempo de preguntarle nada. No me asuste, estaba muy seguro de mi, de todo—Se quedó callado por unos segundos— pero después, no sé porqué sentí miedo… y quise asegurarme de todo lo que vendría. Existen algunas hipótesis en el mundo mágico… que hablan del amor y otras de las almas gemelas. No son necesariamente lo mismo. Puedes amar a alguien pero eso no significa que estén hechos para ser uno solo ¿me entiendes? Antes pensaba que eran puros cuentos románticos, innecesarios para una vida plena… Pero a raíz de esa maldición me pareció que todo se volvía incierto. Quise asegurarme… me case completamente seguro.

—Harry era una bruja malvada, no puedes creer todo lo que te dicen… yo no creo en eso. No recuerdo estar muerto, pero lo que si recuerdo es como vivir… no puedes estar vivo sin vivir…— Suavizo su mirada.

— es distinto. No sé que sentir ahora. Ella…- Cedric vio como el muchacho de gafas miraba a la castaña de cabellos de batalla — Ella es mi mejor amiga, y sé que ha cambiado su vida entera para protegerme, se que ha sacrificado cosas por mi, note que después de la guerra ella comenzó a verme muy distinto a como un amigo o hermano, lo supe, pero tampoco hice nada. Nunca puse en tela de juicio su cariño… pero tampoco lo analicé, era como ser millonario sin esforzarte.

— Entonces… ¿me quieres decir que ella es tu amante?

—No conoces a Hermione, ella nunca haría nada por lastimarme… ni mucho menos a Ginny. Conjuró un hechizo para mantenerse alejada de mi a unos diez centímetros, así nadie se daría cuenta, ella podría controlarse y a la vez poder protegerme… creo que por eso callo al Velo, yo la hubiera podido sujetar de la mano, si es que ella…

— Entiendo… por eso es que cuando regresó después de la muerte el hechizo quedó anulado y pudiste sujetarla…

— Sí… estos días sin ella han sido…—La mirada de Harry se apago, la luz se desvaneció en sus pupilas—… como estar muerto. No he dejado de amar a mi esposa, pero ahora tampoco puedo vivir sin Hermione, y si lo he hecho estos días ha sido de pura suerte…

— Hay algo que no entiendo… ¿Por qué me cuentas esto? Es algo demasiado privado, quizás te has reservado esto para mi mismo…

— Cedric… ella ha salido de la muerte, y lo ha hecho acompañada con alguien que murió hace más de cuatro años. Regresó con alguien ¿debe significar algo, no?— Cedric sintió un tirón en el estomago, quizás era su imaginación pero Potter estaba confesando algo entre líneas. ¿Significaba algo en la vida de Granger?

— No lo creo. Eso no existe, ya la conocía antes y no me involucre con ella. Quizás simplemente nos encontramos.. no lo sé. Todos dicen que lo más probable es que ella me haya traído hasta este mundo por algún propósito ¿verdad?

— No lo sé— Harry se quedo callado unos segundos —Pero no puedo darte esa oportunidad espero que lo entiendas… tienes que irte.

—Ahora estás siendo rid ¿Significaba algo en la vida de Granger? solas... conocia sido buena mintiendo, lo que salio ds suz al fondo de su cabículo, Harry. Yo no creo en esas cosas. Tengo que hablar con ella Potter, ella debe saber cosas…

—Lo sé Cedric, pero ahora no. Es mejor que te va…—no pudo de terminar de decir su frase al ver los ojos de la castaña abrirse.

-.-.-

Cuando se viene de la muerte

Cuando Hermione despertó sintió cosquillas en sus labios, era una sensación placentera, como si estuviera embadurnados en miel. Estaba en una habitación a oscuras, apenas y podía ver. Sujeto su cabeza tratando de recordar lo sucedido, pero su última imagen mental databa de … ni siquiera ella lo sabia, escarbar en sus recuerdos hacían más agudos los dolores. Bostezo. Claramente había sido atacada y había sido mandada a San Mungo, pero por más que tratara su mente no le daba más información. De pronto recordó el fondo de unos ojos platas, una extraña sensación en el estómago la invadió. No sabía porque pero la seguridad de haber estado muerta la noqueo por unos segundos.

—Mione— esa era la voz de Harry, sintió como su mejor amigo la envolvía en un abrazo desesperado. No le importo que ella aun estuviera recostada en la cama. Lo separo un poco de ella, y busco enfocar su mirada en él. No sabía como reaccionar, si sentirse alegre o triste. Parpadeo por unos segundos, tratando de ajustar la luz a sus pupilas. Harry, ahora lo veía, lucía una barba descuidada, y unas ojeras inmensas. Sinceramente no recordaba así a su mejor amigo. Trato de formular una palabra como un "hola" o "¿qué hago acá?" pero su boca se seco apenas vio a la persona que estaba detrás de su amigo: Cedric Diggory.

Su corazón comenzó a latir con violencia, era una especie de miedo.— "¿Estoy muerta?"— una voz en su interior taladro ese instante. Cedric Diggory, ¿cómo no recordar un rostro como el suyo, si era la definición de la belleza? Sin temor a la exageración. Y no es que ella sea la clásica "fangirl" que se enamora de un rostro bonito, solamente señalaba los hechos, y el hecho era que Cedric era la reencarnación de Adonis. Sus hormonas quizás no estaban comprendiendo que ese muchacho debería estar muerto. Sus labios comenzaron a temblar. Pero de pronto sintió unas imágenes atravesando su cabeza, información que no sabia como interpretar, imágenes, sensaciones, palabras al aire.

—¿Diggory?—fue su primera palabra, trato de sentarse en su cama. Pero sintió el apretón de mano de Harry, volvió su vista a él . Algo no está bien, su amigo… estaba diferente, pero no sabía como clasificarlo ni como definirlo. Trato de pensar en una pregunta lo suficientemente buena como para aclarar todas las dudas en su cabeza. Pero ninguna le parecía lo suficientemente buena. Harry… el dolor en su cabeza se acentuó con ahínco. Descompuso su rostro.

—Granger, ¿te duele?— pudo reconocer la voz del muchacho de ojos plata, era como si ubicara el tono de su voz al fondo de su cabeza. Escalofríos fue lo que sintió. Abrió más los ojos. Se sentó muy a pesar de estar "atada" a la mano de su amigo. Habían recuerdos en su cabeza que no tenían sentido, información que para ella no debía ser cierta… pero de entre todos esos recuerdos había una imagen y una sensación en particular, sabía que debía estar atada a la presencia de Cedric Diggory.

—Mione ¿quieres que llame a los sanadores?— Harry fue quien preguntó. No, no quería ni siquiera mirar a los ojos a Harry. Su cabeza le estaba dando información que seguramente debía estar errada, ahora lo único que le importaba era obtener respuestas de una imagen en particular.

—No, Harry ¿me puedes hacer un favor?… déjame a solas con él—Hermione trato de hacer su voz dulce y complaciente, pero nunca ha sido buena mintiendo, lo que salió de sus labios fue más bien una orden. Dejó de taparse los ojos y vio a los orbes verdes del que conocía como su camarada, como su mejor amigo. Pareció quedarse como piedra, pero no dejo de sujetar su mano.

—Sí, Harry. Creo que necesitamos hablar a solas…—

—No puedes estar hablando en serio Hermione, acabas de regresar de la muerte… será mejor que llamé al sanador y…

—Harry en verdad te digo, necesito hablar con él. Sé que regrese de la muerte, sé cosas que él necesita saber… pero hay otras…muchas… que necesito aclarar y no lo puedo hacer contigo presente—

—¿Por qué? Nosotros nunca hemos tenido secretos— Harry no tuvo que decir más, la mirada de Hermione le apuñalo. Conocía lo que significaba "Estoy hablando en serio". Dejo con suavidad la mano de Hermione, la miro un segundo y como si estuviera herido de muerte salió de la habitación.

Hermione vio la mirada asombrada de quien suponía muerto. Cedric Diggory, claro que estaba sorprendida por su presencia, pero de algún modo entendí su significado.

—Granger— raspó su voz —No entiendo… ¿cómo? ¿por qué?...

—Antes de comenzar a hablar… tengo que decirte que no tengo todas las respuestas, mi memoria está llena de vacíos… no tengo recuerdos nítidos…— El se acerco justo a su costado. Podía sentir el sonido eléctrico de su presencia.— pero recuerdo sensaciones… Hay cosas que necesitas saber.

— Te escucho, Granger…

—Empecemos por mi nombre, me llamo Hermione, dime así: Hermione. Porque creo que desde ahora no te podrás alejar de mi.— Los ojos de ambos chocaron en un destello. Cedric abrió un poco los labios y sin más asintió con la cabeza.


Autora—

¿Qué les ha parecido? A mi me gusta mucho el personaje de Amos Diggory, es medio cotilla. Me da mucha gracia.

Varias personas me han dicho que la historia es algo empalagosa porque se mencionan a las "almas gemelas" y " amor a primera vista". Sinceramente yo no creo en el amor a primera vista ni en el destino, pero creo que no está creer en eso si hace feliz a los dos interesados ¿no creen?. Además creo que un personaje como Hermione tampoco lo cree, pero a veces y solo a veces la razón y la lógica no domina todos los campos de nuestra vida.

Nota: He tratado de subirlo desde hace días y no he podido, porque se cayo el servidor. Espero poder actualizar los demás fics a tiempo también.

¿Qué opinan ustedes?

Nos vemos en el siguiente capitulo.

Un híper-mega-abrazo,

Saludos,

Dlila