Nuestro Cielo

Capitulo 3: Lejos de ti


No te asustes pero creo que te amo.

Le costaba prestar atención a sus palabras, trato de tensar el cuerpo, fruncir el ceño y dirigir su mirada exclusivamente al espacio entre los ojos de la castaña, pero no pudo hacerlo por mucho tiempo. Su cuerpo no resistía al suave aroma que ella desprendía, al calor que desde su piel liberaba. Aclaró su garganta, se obligo a prestar atención, a guardar la postura. No era posible que su cuerpo se desbandara al simple timbre de voz de la muchacha. Sí, era guapa, guapa como pocas cosas en el mundo, como estar vivo, era atrayente como si ella fuer un imán y el un trozo de metal. Pero él era un hombre, los hombres a diferencias de las bestias y los animales podían controlarse, anteponer la razón por encima de todo, inclusive de ellos mismos.

Trato de hilar sus pensamientos, ella le había pedido al gran Harry Potter, al salvador del mundo mágico que los dejara solos. Tenían que hablar de cosas que a él no le competían —" bien dicho"— pensó inmediatamente termino de escuchar el pedido. Pero la sola idea de estar solo con la persona que lo sacaba de la muerte y le hacia sentir más vivo que nunca no le tranquilizaba. Además le estaba pidiendo que la llamara por su nombre —"Hermione…"— no era la primera vez que escuchaba su nombre, pero las frases salidas de sus labios eran una especia de mandato en voz de sirena. Se estremeció. —"Hermione será"— anotó en su cabeza.

—No recuerdo… no…— ella se callo por unos segundos, sus mejillas se encendieron, como si de pronto su miradas se hubieran tocado. Pero continuo— los recuerdos de los últimos años de mi vida… son algo confusos— terminó de decir ella, vio como se mordía los labios, y de pronto sintió envidia de sus dientes de perla.

—¿Confusos?— le pregunto — pensé que sabias…

—No— le interrumpió— es decir… siento que mis recuerdos son míos hasta el día en tu moriste. De ahí en adelante es como si los recuerdos que tengo en mi cabeza …. Fueran de alguien más. Sé todo lo que paso, sé que Harry destruyó a Voldemort, sé que mis padres no me recuerdan… sé todo lo paso después del torneo de los tres magos… pero, siento como si yo lo hubiera vivido, como si una Hermione alterna lo hubiera hecho, no yo. ¿Entiendes?— No, no entendía pero de todos modos asintió, no quería que ella lo tomara por tonto. No es que le molestaba la idea de no entender algo, pero sentía la extraña necesidad de caer bien ante sus ojos. Se acercó más a ella.

— No llego a entender muchas cosas que hice.. ¿sabes? Cómo por ejemplo ¿Porqué acepte un trabajo que no me gusta? ¿Por qué no he ido a devolverle la memoria a mis padres? O ¿ Por qué me conjuré un hechizo para estar lejos de Harry? No entendiendo… — Él sí lo sabía. Ella estaba enamorada de su mejor amigo, y había hecho todo lo posible para estar junto a él. Sin poder evitarlo tocó su mano. Ella no pareció quejarse, así que mantuvo su mano junto a la suya.

— Tengo el recuerdo de estar estudiando El Velo, recuerdo haber pensado la manera de traer al padrino de Harry, quería… quería hacerle un regalo. Estudié el velo por meses. Encontré… muchos datos. Encontré todo…. Y a la vez nada…

—… entonces… ¿entraste al Velo para traerlo a él?— su boca se secó

—No…— repuso ella despacio, se toco la cabeza— No hubiera tenido éxito, jamás.

— ¿No? Pero yo estoy acá…— Cedric se atragantó entre sus palabras y sus pensamientos.

— a eso voy… — Ahora era ella quien tocaba su mano— lo que te diré, quizás no te guste… quizás no me creas… porque ahora que lo pienso, yo también lo siento… irracional… pero es lo que sé.

— simplemente dilo—

— El día que entre al Velo estábamos persiguiendo a dos antiguos mortifagos, un hechizo le iba a caer a Harry, me interpuse y caí al Velo. Ese día debí morir… quizás lo hice… o quizás no… recuerdo tener la sensación de caer en un vacío, en hueco. Pero no era un hueco oscuro, era más bien blanco y solitario. Recuerdo haber pensado… no, recuerdo haber tenido la seguridad de querer ser un fantasma, quería ser un fantasma, para poder proteger a Harry… y lo iba a hacer… hasta que… sentí… lo que siento ahora… tu presencia. No sé que fue, no se si hablamos, no recuerdo más. Pero te sentí. Al sentir que moría pensé ver a mis abuelos, a mis amigos, a Fred, al profesor Lupin, a Tonks… pero a la última persona en quien pensé fue a ti. No es que…

— Entiendo Hermione… no es que hayamos sido amigos, es más creo que esta es la conversación más extensa que hemos tenido en toda nuestra existencia.— palmeo su mano, pero no dejo de sentir un nudo en la boca del estomago, pero desapareció al sentir la sonrisa de ella.

— ¿recuerdas algo?— pregunto en un susurro ella y con una que otra lágrima cursaron su fino rostro.

— Ahora que lo dices… yo.. apenas abrí los ojos, cuando desperté… de por fin sentirme acompañado… lo que no entiendo es … yo morí a causa de un hechizo imperdonable, no morí por caer al Velo, eso significa que el Velo es un portal de los vivos con los muerto ¿verdad?... todavía no me has dicho que fue lo que resulto de tu investigación.

Ella calló por unos segundos que a él le parecieron minutos. Su mirada se poso en el fondo de la habitación, había perdido el carmín de sus mejillas, ahora miraba con determinación el marco de la puerta.

— Te dije que era imposible traer a Sirius Black, el padrino de Harry ¿Recuerdas?— el asintió— lo sabía porque estaba plenamente segura que él no era mi alma gemela. Yo estaba plenamente convencida que…— ella se volvió a callar, y esbozo una sonrisa sarcástica, más bien la Hermione de aquel entonces pensó que Harry era su alma gemela. —Recuerdo estar segura de … Cedric, lo que digo es que tu eres mi alma gemela.…— El se quedó callado, sacó su mano inmediatamente de ella. No podía ser cierto, no podía.

— No te asustes…— repuso ella con una sonrisa— ahora te lo explico. — Ella hizo el ademan de querer pararse pero no pudo. Tuvo que volver su cuerpo con dirección hacia él y hacer contacto visual.

— Hace meses recuerdo haber hecho una investigación— se cayo un momento y prosiguió— …bueno la Hermione de aquel entonces…— su rostro seguía confundido, se sujeto la cabeza—… encontré una canción en lenguaje Nórdico, esa canción tiene más de dos milenios guardada, es de cuando los muggles y los magos todavía vivían en la misma sociedad y sin secretos alguno.

Hablaba de la historia de Gala y Dorkas. Ella era hija del rey Vikingo, había sido asesinada la noche de su matrimonio. Dorkas destrozado quería traerla a la vida. Una bruja apenada por escuchar la historia, le presento al velo. Le dijo que la única manera de regresar era si en verdad los dos eran almas gemelas. Dorkas atravezó el Velo, viajo por todos los purgatorios, hasta llegar al cielo y la trajo a la vida. La única consecuencia es que debieron estar juntos hasta el día de la muerte. No podían estar mucho tiempo separado, según los canticos "si más de dos días pasaban alejados sus cuerpos sangraban, el rio de sangre correría hasta que sus cuerpos se volvían a unir"

— Lo que me quieres decir es que… ¿Somos almas gemelas?— No supo si su voz salió como un lamento o como la expresión más visible del pánico, pero a ella no pareció importarle, asintió levemente. Sintió como todo el color de su rostro desaparecía.

— No te asustes… pero creo que estoy destinada a amarte—

— Y lo dices así …. Como quien comenta el clima… Granger creo que estas …

—Cedric…— le dio miedo como pronunció su nombre, era como si de pronto su madre hubiera tomado sus cuerdas vocales. — el amor de pareja no es el único que existe, existe el amor filial, fraternal, amical…— su voz era pausada, casi como tratando de explicarle la suma a un niño.

—¿Entonces no estas enamorada de mi?—

— Merlín Cedric… no te conozco… pero eso no significa que no estemos destinados a ser amigos. Además queramos o no tenemos que estar uno al lado del otro.


Harry malo, malo , malo.

No, nada estaba bien. Harry Potter por primera vez en años sentía que su vida no estaba bien. Ginevra le había dado el ultimátum, —"o te haces esos benditos exámenes o me voy a vivir a la madriguera"— le dijo en la última discusión. No, el no estaba enfermo, lo sabía… simplemente si no habían tenido hijos hasta ahora era porque la maldición de Magnolia Rich había surtido efecto. Lo que además significaba que Ginny no era su alma gemela. No quería decirle nada a su esposa, después de todo sentía que la amaba, podrían tener un matrimonio sin hijos… ¿no? Se rio de tan solo contemplar la idea. Su mayor sueño fue tener una familia, una esposa que lo quiera, dos hijos o quizás tres, vivir en la casa de sus padres y tener un perro que lo salude al llegar del trabajo. Pero ya nada podía ser, porque no podría tener hijos con Ginny.

¿cómo le diría a su mujer? —" Ginny, cariño… no puedo tener hijos contigo porque no eres mi alma gemela. Pero descuida una vez que la encuentre tendré hijos y los podrás criar"— rió amargamente. Tenia un problema del tamaño de Saturno. Además estaba Hermione. Trago grueso el poco licor que quedaba en su vaso. Lo de Ginny parecía insignificante comparado a lo que sucedía con su mejor amiga.

Rascó su cabeza tratando de quietarse la extraña sensación sobre sí. Habían pasado exactamente cuatro semana , tres días y cinco horas desde que Hermione reapareció tras caer del Velo. Y tan solo dos semanas desde que renunció oficialmente a su trabajo, se mudó y dejó de escribirle. Sentía un hueco en la boca de estomago. Nada estaba bien, era como si ella estuviera huyendo de él. Ya nada le parecía suyo. Nada le parecía real.

Repaso en su cabeza los eventos de las ultimas semanas. Hermione había caído al velo para protegerle, como de costumbre. Había estado casi tres días dada por muerta, cuando en eso regresa de la muerte con nada más y nada menos que con Cedric Diggory. Y de pronto el dejó de ser su Harry, para convertirse en un "amigo" más. Hermione había cambiado, la Hermione que cruzó el velo no fue la misma que la que regresó. Bebió está vez de la botella. Todavía recordaba su ultima conversación… —"me tengo que ir Harry… es necesario"— no lo había notado antes, pero su voz no era aguda como la de su esposa, era más bien calmada, serena. Recordó que sus palabras fueron como una bofetada en las dos mejillas. Ella quería estar lejos de él , porque de pronto al buscar en sus recuerdos había notado que había algo en su vida que no estaba funcionando, no era feliz siendo la Hermione que había sido solo para él. —"…entiende Harry, yo ya no soy más la Hermione que cruzó el Velo… Tu siempre serás mi amigo, pero… después de tener estos recuerdos… no quiero volver a sentir…. Mejor dicho, no quiero sentir el dolor y la miseria que sentía la anterior Hermione."— Sí, Hermione había regresado cambiada.— "Harry, sabes perfectamente que esa Hermione no era feliz, nunca fue capaz de superarte. Sé que lo notaste… lo que no me explico es… ¿Cómo dejaste que sufriera de esa manera? Será mejor para todos que me desaparezca por un tiempo."

Los últimos recuerdos que ella sentía como suyos eran hasta su cuarto año en Hogwarts, de ahí en adelante (y según ella) eran los recuerdos de otra Hermione, de alguien más. En teoría esta Hermione era también su amiga, pero ya no era la Hermione que sacrificó todo por él. Debía sentirse aliviado ¿verdad? Después de todo su mejor amiga ya no sufriría al verle con su mujer. — " ella dijo que fue miserable…"— pensó tragando lo que quedaba en su botella. — ¿cómo no me di cuenta antes? Desmemorió a sus padres para estar con el en la guerra, lo acompaño en la destrucción de los Horrocruxes, estudio la misma carrera que él, es más hasta le escogió el anillo de su compromiso y boda… y por último lo protegió de un ataque el cual la llevo a la muerte— buscó con desesperación otra gota de alcohol pero su botella ya no estaba llena.

— Y para colmo está Cedric Diggory— repasó con su voz tambaleante. Con la otra mano sostenía el álbum de fotos que Hermione le había regalado por su cumpleaños. Cedric estaba tan desaparecido como su mejor amiga, según lo que pudo sacar de Amos, el joven se estaba preparando para dar sus últimos exámenes (N.E.W.S) Harry podría apostar todos sus galeones a que el nuevo chico que sobrevivió tendría una profesora particular muy buena. —" No pienso decirte nada… Harry, por muy auror que seas no pienso contarles que pasó en el Velo, eso recuerdos son mios"— le había dicho Hermione media histérica cuando él le preguntó acerca de sus recuerdos.

—"Hermione, tu nunca me ocultas nada… eres mi mejor amiga"— recordó haberle dicho.

—"¿Tu mejor amiga? ¡¿TU MEJOR AMIGA?!"— sus gritos se podían oir por todo San Mungo, recordó que de inmediato hizo un hechizo silenciador. — "¡ A UNA AMIGA NO SE LE DEJA SUFRIR DE ESA MANERA! ¡TU LO SABIAS! ¡TU!... tu dejaste que me desplomara, dejaste que sintiera ilusiones… eso no se hace a una amiga…"—

—"Mione yo te quiero"— no recordó haber dicho mucho en ese momento.

— "que bueno Harry… pero ya no quiero quererte como te quiero yo a ti… no quiero recordar como esa Hermione te quiso… no. Lo mejor será poner distancia de por medio…porque.."—

—" Sé que es por Cedric, Mione… sé que estudiaste el Velo antes Mione, no sé que encontraste… no sé como trajiste hasta aquí a Cedric… pero se que todo lo que me dices tiene que ver con él"

— "Por su puesto que tiene que ver con él. ¿ Te imaginas que hubiera sido de mi vida si esa Hermione hubiera seguido con su plan de autodestrucción? Seguramente me hubiera hundido en ese dolor irracional…verte hacer tu vida y yo en segundo plano. Sé que no hubo precisamente nada entre esa Hermione y tu, pero la manera en que le hablabas, la manera en que la tocabas… le hacías creer…"— Ella se detuvo por unos segundos, se limpió las lágrimas— " no es tu culpa… Harry. Nadie tiene la culpa, pero ahora tengo la oportunidad de ser otra persona y quizás y solo quizás poder hacer una vida con mi alma gemela" — esas fueron las palabras finales, su estocada final. —"ALMAS GEMELAS"— dijo para si. Hermione hablo de ellas como termino académico, como una verdad suprema, lo que significaba que su regreso del velo estaba relacionado con aquello, lo podría apostar.

Harry terminó de recordar su discusión con Hermione en el hospital, y una mueca torcida se apoderó de su rostro. Estaba seguro, no dejaría a su mejor amiga, no se alejaría de ella aunque el mismo Merlín se lo negara. No podía estaba lejos de él. Vivir lejos de ella era una pesadilla, no oler su perfume en las mañanas, no escuchar su voz en el trabajo, no sentir sus dedos recorrer su cabellera era vivir en el infierno. Por eso había mandado a un aprendiz de auror a seguirla, ya sabía que había comprado un piso muy cerca a la casa de los Diggory, sabía que había aplicado a un puesto en el área prohibida del ministerio. No dejaría a Hermione salir de su vida. Todavía tenía muchas piezas que mover. Piezas como por ejemplo: Cho Chang.

— Mione... no sé quien sea tu alma gemela, solo sé que eres mia y yo de ti— la frase tembló en sus labios. Sujetó su varita con rumbo a la casa que compartía con su esposa, tenía algunas confesiones que hacer.


Habla Autora—

Hola a todos, por fin empieza mi semana de actualizaciones. Tengo varias historias por actualizar, espero que las sigan.

Saludos,

Nos vemos pronto

¡La actualización depende de los comentarios!