Hola.

Para los que se pregunten por qué el fic es M, es porque habrá contenido M más adelante. Obviamente, apenas ellos van a salir, comprometerse, no es el típico fic donde se enamoran de volada y ya fornican. Tengan paciencia.

La resolución de Snape VI

Conocía la regla de llegar un minuto tarde, sólo por elegancia, pero había tirado toda regla al caño y había arribado a la hacienda, en medio de los preparativos. En su jeep descapotable, cargaba su traje de gala y venía vestido con un par de jeans negros y una camisa también negra.

- Doctor Severus, pero qué hace aquí. - dijo Hermione, mientras él se quitaba su chaqueta de cuero negro y la colgaba junto a la puerta, en un viejo perchero de madera. - si la fiesta no comienza sino hasta la anoche y apenas son las cuatro de la tarde.

- Pensé que podrían necesitar algo de ayuda, ya que la importante familia Malfoy asistirá, no queremos que haya algo fuera de orden. Y desde que nuestro noviazgo se volverá un asunto oficial, me gustaría impresionarlos. Sobre todo a ese muchacho, ese tal Draco Malfoy. Descuide, he traído mi ropa y zapatos, y si la señorita Ginny me lo permite amablemente, me cambiaré en su cabaña.

Hermione no tardó en sonreír, mientras Severus se hincaba a sus pies y tomaba una de sus manos para besarla con delicadeza. Amaba su dulce fragancia a flores del campo y su vestido con motivos también florales. Se sonrojó de inmediato, lo que le hizo ver mucho más bonita de lo que ya era.

- Además, he de admitir que me volvía loco en casa y sin hacer nada. Los nervios me carcomían de sólo pensar en lo que todos vayan a decir, cuando sepan que pienso cortejarla hasta tener la suerte de desposarla.

Antes de que pudiera decirle lo que pensaba, Ginny Weasley pasó junto a ellos. Sostenía un enorme jarrón y Severus no tardó en ponerse de pie y echarle una mano. Tomó el jarrón de cerámica entre sus manos y Ginny suspiró aliviada, secándose el sudor de la frente con un viejo pañuelo que guardaba en uno de sus bolsillos.

- No sé de dónde ha salido, doctor Severus, pero qué bueno que lo ha hecho. ¡Si los ángeles como que caen del cielo!

Hermione rió mientras los acompañaba al campo y Snape cargaba el enorme jarrón, hasta el campo y bajo la tienda improvisada. Lo colocó en el centro de la mesa y también se secó el ambundante sudor de la frente, con uno de sus brazos. Traía las mangas de su camisa negra, arremangadas hasta los codos y miraba la decoración con una sonrisa.

- Vaya que trabajan duro aquí. - dijo y Pomona al verlo, se apresuró a darle un fuerte abrazo.

- Feliz año nuevo, Severus. ¿¡Pero qué se supone que haces aquí!? La fiesta no comienza sino dentro de unas horas.

- Pensé que un poco de trabajo, no me haría mal y ayudaría con el estrés. Ya sabes, como hoy es la noche donde debo presentarme como el novio oficial de Hermione.

La mujer asintió en silencio, mordiéndose el labio inferior. Lo había olvidado y ya hasta comenzaba a sentir los nervios del asunto. Qué podrían decir los invitados al respecto, acaso se burlarían o acaso, Severus perdería su reputación como respetado cirujano de un prestigioso hospital.

- Mamá estará encantada de saber, que has venido a ayudar. - dijo Hermione, interrumpiendo la conversación y empujando su silla de ruedas, de camino a su madre quien supervisaba el trabajo de nivelación de suelo que Ron y el señor Arthur Weasley, estaban haciendo. - mamá, ¡eh, mamá! ¡El doctor Severus ha venido a ayudarnos!

La mujer se dio la vuelta y trató de componer su mejor sonrisa. Cada vez que el doctor visitaba a su hija, tenía miedo de que alguna locura se le pudiera ocurrir. Quería deshacerse de esa hacienda y todos los recuerdos, llevarse a Hermione para siempre. Pero el doctor parecía darle agallas a su hija, que antes no tenía.

Durante horas estuvo ocupado, moviendo macetas con enormes plantas y decidiendo el lugar perfecto, para decorar la tienda. Hermione siempre que podía, se quedaba rezagada.y contemplándole trabajar, mientras Ginny servía rondas de limonada fría y un par de aperitivos para mantener el espíritu. Luego de mucho trabajar, muy pronto fue el turno de Hermione de encender las luces de navidad que viajaban por toda la tienda. Un lugar realmente mágico, con mesas y una pista de baile, una mesa al final con comida, plantas y enredaderas tejidas para armonizar. Todo un despliegue de decoración, digno de una revista de campo.

A la hora de prepararse para la fiesta, prácticamente se quedó boquiabierto al ver a Hermione. Tenía un traje de gala azul celeste y sus rizos se encontraban contenidos en una cola de caballo con un hermoso broche con forma de copo de nieve, a un lado y un par de esos rizos, cayendo sobre sus hombros. Apenas y delicadamente maquillada con un suave labial rosa y una hermosa sombra de ojos negra.

Aceptó a caminar con él y en dirección a la cabaña, para que pudiera alistarse para la fiesta de fin de año.

- Me sorprende lo creativa que es tu madre. - dijo mientras estaba sentado en la cama de Ginny y Hermione, en su silla de ruedas, le acomodaba el corbatín a su traje de gala negro. Había necesitado una ducha tras el granero y una gran vaca, sostenía su toalla. Bastaba decir que estaba muy bien entrenada y asomaba la cabeza sobre la pequeña cabina de ducha, para extenderle la toalla que le colgaba de uno de sus cuernos. - Carmen es una vaca muy obediente, por lo que veo. Mira qué limpio que he quedado.

Hermione no tardó en sonreír mientras pulía las condecoraciones que Snape había recibido como doctor y acariciaba los grabados impresos en el oro de aquellos botones.

- Desde pequeña, papá la entrenó para que lo hiciera. No sé cómo lo hace pero una vez que oye que el agua de la ducha se cierra, te extenderá la toalla. Aunque al principio sólo corría las cortinas y una quedaba al descubierto. - rió y Severus sonrió con ella. - es una vaca muy agradable, nunca protesta cuando la ordeñamos. Clementina y Orquídea, son sus hijas. También está Vicente el caballo y Marcus el gallo. Lo llamamos como papá, puesto que papá siempre se paraba temprano y a cantar de gallo.

Severus sostuvo el rostro de Hermione y volvió a sonreír, mientras ella lo miraba con las mejillas sonrojadas. Se inclinó para plantar un beso sobre su frente y no tardó en dar una honda inspiración, que acarició la piel de Hermione frente a él.

- Sin importar lo que esas personas digan ahí fuera, yo te amo y te amaré como nada que pueda ser amado en este mundo. Nada se comparará a lo que siento por ti.

Asintió en silencio y en cuanto Severus se puso en pie, empujó su silla de ruedas a su lado y comenzaron el largo recorrido hacia la tienda festiva.

Pomona y Ginny lucían esplendorosas también. Su enfermera en jefe había decidido llevar un traje negro con un escote poco pronunciado y que en verdad marcaba muy bien su figura, aunque ella insistiera en que estaba pasada por un par de kilogramos. Ginny en cambio, había decidido utilizar un vestido verde esmeralda y era un gran contraste para su cabello rojo como el fuego. Minerva era la más recatada de la noche, con un vestido perlado y un chal para combinarlo.

Permanecieron de pie en la entrada de la tienda, junto a Minerva, mientras los invitados iban pasando. Uno a uno, la mujer los introducía como su hija Hermione y su pretendiente, el doctor Severus Snape. Algunos le miraban con curiosidad y murmuraban, a lo que Hermione se imaginaba que hablaban sobre la diferencia de edades y seguramente, el estatus económico.

- Ellos son mi tía Dolores Umbridge. - dijo Hermione, mientras Severus estrechaba la mano de una mujer baja y un poco rechoncha. - también está mi prima segunda, Rolanda Hooch. - dijo y Severus no pudo evitar el darse cuenta de su estrafalario corte de cabello y color blanco. Toda ella le resultaba más estrafalaria que la misma Nymphadora. - Y el compañero de toda la vida de mi padre, Kingsley Shacklebot.

Severus estrechó tantas manos como pudo y una vez que estuvieron apartados de los invitados, Hermione sonrió dulcemente.

- Si quieres formar parte de la familia, tienes que evitar a mi tía Dolores ya que es una amante obsesiva de los gatos. A mi madre también le gustan, pero mi tía lo lleva al extremo, con platos y todo aquello que tenga un gato como diseño. Siempre viste de rosa y nunca me llevé bien con ella, cuando era niña. Le gustaba castigarme si hacía alguna cosa que no le gustara. Es hermana de mi padre y de vez en cuando volvía con algún golpe y mi madre enloquecía, gritándole por minutos enteros. Me sorprende que la haya invitado. Y mi prima Rolanda vive a su modo y en su propio mundo. Ama los deportes, en especial el cricket. ¡No puedo esperar a que conozcas al tío Hagrid! Te va a encantar, es un hombre muy alto y con aspecto de leñador y un gran y poblado bigote.

Por un momento se sintió ligeramente incómodo y se preguntó, qué esperaban aquellas personas que él fuese, como pretendiente de Hermione Granger.