Un largo, el clima fue cambiante durante toda la tarde, los vientos resoplaban con fuerza y hacia recordar a la comunidad que el otoño se acercaba. Kakashi mantuvo su sentimiento guardado en su mente en el transcurso del día con un semblante se seriedad como casi todos los días, sin duda el sueño de esa madrugada había repercutido mucho en sus emociones de manera considerable.

Eran ya las 7 de la tarde y el clima era fresco, a lo lejos las enormes nubes oscuras anunciaban una tormenta próxima, el olor a tierra húmeda inundaba todo el ambiente. Hatake comenzó su entrenamiento una hora antes de lo habitual, necesitaba mantenerse concentrado para no caer en la depresión repentina de ese día. No había lugar para lamentos en la vida de Hatake, evidentemente era una convicción que llevaba durante toda su vida, no era sencillo concentrarse en seguir adelante y pelear si uno se quedaba pensando en tristezas del pasado… o incluso del presente.

Los colores de la tarde comenzaban a asomarse por el horizonte, amaba el color del cielo a esa hora del día, parecía que el mundo se encendía en llamaradas de fuego durante algunos minutos, eso le encantaba. Siempre sintió que el fuego era el elemento más poderoso y sin duda se identificaba con el concepto que este representa, el renacimiento, como el ave fénix él se sentía salvado por su fuerza interna y sus antepasados ante el dolor de la perdida, el fuego le hacía recordar que incluso luego de la más horrible tempestad hay un renacimiento, un nuevo comienzo, como retoñan las plantas del campo que fue incendiado anteriormente.

Un aroma a bambú le saco de su concentración repentinamente, se había metido tanto en el entrenamiento que no se había percatado del atardecer plenamente ese día, cosa que disfrutaba. Por unos minutos se quedó en silencio mirando hacia el cielo naranja y amarillo, con seriedad y una mirada de dolor que muy pocos hubiesen notado realmente. El viento despeino sus plateados cabellos y aspiro profundamente sin dejar de divisar la ciudad bajo el fuego del sol cayendo.

Un recuerdo le vino a la mente, su madre: recordó un día lejano en que paseaba de la mano de su madre mirando el atardecer mientras saboreaba una paleta helada sabor limón. Repentinamente su madre se detuvo, bajó hasta la altura de Kakashi de 5 años y le dijo – ¿miras eso hijo?... es el infinito, allá, a lo lejos esta la vida, el amor, no hay límites para lograr que uno quiera si siempre mira hacia adelante pequeño Hatake, eres tan fuerte y valiente hijo mío que en ocasiones me encuentro en una encrucijada emocional por verte crecer y convertirte en un hombre de bien y a momentos quisiera que no crecieras ni un milímetro más para seguir resguardándote entre mis brazos, te amo tanto pequeño Hatake, nunca lo olvides.- posteriormente su madre beso su frente y sonrió, mientras el quedaba impresionado con la gama inmensa de colores que se pintaban en el cielo. Kakashi cerró los ojos con un dejo de dolor y nostalgia, y sin darse cuenta apretó fuertemente sus puños, aspiro nuevamente y abrió los ojos intentando deshacerse de ese recuerdo tan doloroso.

Está bien Sensei? – la voz de Sakura lo saco de su recuerdo profundamente presente en ese momento. Sakura estaba detrás de él a unos metros de distancia y aunque no le había visto su expresión lo conocía, jamás lo había visto vulnerable ante emociones, ni débil en ningún sentido, pero sabía que algo pasaba en ese momento con su Sensei.

¡Dijiste que vendrías a entrenar mocosa! – desvió la atención de la joven peli rosa.

Estoy aquí Kakashi Sensei – dijo, reconociendo el tono de crudeza natural de Kakashi y sonriendo para convencerse de ello, camino hasta él sin saber que expresión mostrarle a su maestro.

Es tarde, estoy por irme de aquí, caerá una tormenta ¡no estoy de humor para mojarme! – se dio media vuelta y camino sin mirarla a los ojos unos pasos hacia donde estaban sus pertenencias.

¡Me dejara parada aquí luego de que vine!, ¿qué le pasa?, sabe bien que a esta hora estoy en el hospital hice lo posible por llegar a tiempo… – le contesto un poco molesta, pero fue interrumpida por la voz cortante de su Sensei.

Comenzará a llover, pero… si quieres podemos hacerlo una hora más – lo dijo dudando de su aseveración.

¿No me va a preguntar porque no estoy en el Hospital? – le dijo con una sonrisa juguetona, Kakashi se limitó a mirarla de reojo y a guardar silencio. – a veces realmente puede ser grosero Kakashi, me cambiaron el turno, estaba cansada de trabajar de noche, así que pedí cambio y ahora iré por las mañanas, tendré todo el tiempo del mundo para entrenar y si aún tengo ganas salir por la noche por un trago. – dijo con una sonrisilla traviesa que indicaba que tenía meses sin beber alcohol o salir a distraerse.

¿Por eso es que te vi tan temprano hoy? – se giró hacia ella sin mucho interés.

Así es… pero, que hacía a esa hora por ahí, se supone que va a correr ¿no? – le pregunto realmente extrañada y con un gesto de preocupación poco evidente.

No tenía ánimos de correr, necesitaba… cambiar un poco mi rutina. – mientras decía esto Hatake camino unos pasos para distraer su mirada de la de Saura.

Sakura evidentemente se dio cuenta de que algo estaba más que raro, Hatake no cambiaba así de fácil sus rutinas, odiaba hacerlo, prefería la seguridad de un horario riguroso donde se asegurara de mantenerse ocupado casi todo el día y no perderse en banalidades, como él solía decirle a las reuniones que hacía comúnmente y a las cuales casi nunca asistía. Por las noches incluso prefería cocinar en casa, aunque fuera invitado ocasionalmente a casa de alguien a degustar otros alimentos, generalmente los rechazaba.

¡Usted!… ¿cambiar de rutina?... Sensei ¿qué pasa?…- se detuvo y giró en dirección a su sensei que le daba la espalda, eso sí era preocupante - ¿me hará preguntarle hasta que lo fastidie y me diga por las malas? – la chica se puso seria pero con un dejo de preocupación evidente.

No digas tontadas Sakura, digamos… que no dormí bien, es todo. Ahora, ¿Empezar o me retiro a casa temprano? – Kakashi se puso en posición de combate.

Sakura hizo un gesto de molestia y se sacó el chaleco que llevaba puesto mirándolo directamente y con seriedad, comenzaron a pelear sin ninguna técnica en especial, su condición física no era la mejor luego de 2 meses sin entrenar por su horario en el Hospital de Konoha. De pronto comenzaron a saltar de árbol en árbol y cuando cayeron al piso la chica habló evidentemente preocupada, poco concentrada y molesta – ¿porque se comporta como un niño Hatake Sensei? – de inmediato se lanzó con rapidez a darle un golpe pero Kakashi lo desvió y rápidamente estaba en el otro extremo del campo.

¿A qué te refieres Sakura - chan?- le respondió Kakashi sin quitar su concentración, aparentemente.

Sakura saltó y se desvaneció por un momento… el silencio reino y sin dar aviso apareció a un costado de él con una patada que hubiese sido fatal si él no la hubiese esquivado. – Me refiero a que a veces no se deja querer Sensei y ¡eso es muy infantil!- Sakura saltó velozmente desvaneciéndose nuevamente en el aire. Kakashi se desconcentró con las palabras de Sakura y sin dar aviso la peli rosa le asesto un golpe en la cabeza que fácilmente pudo haber esquivado él sino estuviera distraído.

Hatake voló unos metros y cayó boca abajo sin siquiera meter las manos. Sakura dándose cuenta de lo que había hecho corrió hacia él con una mirada de terror.

Sensei!... ¿Sensei está bien, perdóneme? – dijo con gran preocupación y desconcertada mientras él se sentaba y se tocaba la cabeza. – ¿qué le pasa? pudo esquivar esa patada fácilmente Sensei ¿por qué no simplemente admite que no se siente bien y deja de hacer tonterías? – le gritó Sakura más preocupada que molesta, mientras intentaba tocar su cabeza para ver el daño que le habría causado.

¡Hmm! Estoy bien ¡eres buena Sakura-chan! – no estaba bien, el golpe le nubló la vista un breve momento y le dio un dolor parecido a un shock eléctrico por un segundo, pero era muy orgulloso para admitirlo.

¡Lo ve, se porta como un niño!- le dijo mientras se ponía de pie y cruzando los brazos le daba la espalda.

Estoy bien Sakura, fue un buen golpe, pero me distraje, esto no hubiera pasado si te hubieras callado y te concentraras en esto. – se justificó con evidente molestia y el tono cortante que le caracterizaba.

¡Baal!... eso me pasa por preocuparme por usted, por el gran Hatake Kakashi, cuando va a dejar que alguien más se preocupe por su bienestar, simplemente le pregunté si estaba bien, no quería detalles. – Saura se giró y camino hasta donde estaba su chaleco con evidente molestia y sin mirarlo si quiera.

Hatake se puso de pie lentamente y camino detrás de ella con total seriedad y sin tocarse la cabeza a pesar de la pequeña punzada que tenía.

¿Te molestaste por eso?... ¡y me dices infantil a mí! – le pregunto mientras recogía sus pertenencias.

Ya no importa, usted está bien, ¿no?- Ella camino lentamente con molestia silenciosa.

Repentinamente comenzó a llover con cierta intensidad.

¡Discúlpame Sakura! – Kakashi le dijo con un tono de seriedad y tristeza que Sakura notó, y ella se detuvo. – no he tenido un buen día, perdóname, fue un buen golpe, pero no te preocupes estoy bien.

Sakura se giró y vio como él estaba mirando al horizonte de espaldas hacia ella. Intentó preguntarle qué pasaba, pero se quedó en silencio admirando su amplia espalda que denotaba madurez y cansancio. Dentro de ella un sentimiento de tristeza y de preocupación le invadieron y justo cuando iba pronunciar palabra, Hatake desapareció de un salto dejándola sola bajo la lluvia y mirando al horizonte de fuego que poco a poco se extinguía bajo las nubes de tormenta.

Volvió a la realidad y sintió molestia, se estaba preocupando por él en vano, obviamente era muy orgulloso para admitir que estaba triste, cansado o incluso herido. Sus manos se apretaron sin darse cuenta y su seño se frunció - ¿qué demonios le pasa al maestro?- se preguntó la peli rosa para sus adentros mientras daba un gran salto para ir a casa.