Pasaba de las 10 pm y Sakura aún no llegaba a casa después del entrenamiento con su sensei. No es que el lugar a donde iban a entrenar estuviera a larga distancia, en realidad hacia no más de 5 minutos, pero esa noche simplemente no quería llegar a casa. Sabía que se encerraría solitaria como siempre y tendría que inventarse cualquier actividad para no estar aburrida y eso le parecía muy patético.

No había cenado aún, la molestia que paso con Kakashi aún le retorcía el estómago – ¿porque es tan testarudo? - pensó para sus adentros mientras divisaba toda la ciudad de Konoha desde lo alto de un edificio. La tormenta había pasado y el aire aún era helado, pero eso le ayudaba a veces para sentirse mejor. Estaba realmente con la incertidumbre de qué le ocurría a su sensei ese día.

De pronto un pensamiento en su interior hizo que los bellos capilares se le erizaran y se puso de pie. De un salto, desapareció entre los edificios.

Había cogido varias cervezas de la nevera y al parecer la que tenía entre sus manos era la última. Con la puerta abierta Kakashi estaba sentado tranquilamente en el patio de su departamento disfrutando del frio y fresco que la tormenta había dejado tras de sí. Estaba un poco ebrio, no había comido nada en todo el día, se le había desvanecido el apetito, a pesar del paso de las horas aún tenía ese sentimiento de melancolía por el sueño de aquella madrugada. Repentinamente se levantó de la silla reclinable en la que estaba y fue por sus cigarrillos, los tenía siempre en la alacena, no acostumbraba a fumar, solo lo hacía cuando se sentía estresado o necesitaba calmar su ansiedad después de una batalla.

Abrió la alacena y tomo la cajetilla de cigarrillos, mientras encendía uno se quedó en silencio. Dio la primera fumada y recargándose en la estufa se quedó observando fijamente un espejo que daba justo hacia él. El tiempo se detuvo por un momento – eres viejo para ella Hatake, ¡olvida ese estúpido sueño ya! – se dijo en voz alta mirando el espejo.

De pronto… un dolor en la cabeza parecido a un relámpago le nublo la vista, el golpe de Sakura había sido fuerte, aunque no lo quisiera admitir. Sin darse cuenta tiro el cigarrillo cuando dirijo rápidamente su mano izquierda hasta el lugar del golpe y cerrando fuertemente los ojos echo un gruñido -¡maldición! – dijo en voz alta. Cuando recupero la visión se dirigió lentamente hasta la silla reclinable en el patio y se dejó caer en ella, echo un suspiro y se dijo a sí mismo –esa mocosa ya no es una niña, es fuerte… más de lo que creí, ya no es la pequeña que conocí -.

El dolor disminuyo lentamente y él se quedó pensando en la peli rosa, como todo ese día desde su sueño con ella.

Kakashi había soñado que Sakura le decía que lo amaba, el paso de los años había hecho que se enamorara de él… y él de ella, posteriormente un beso, luego otro… y justo cuando iban a comenzar una apasionada batalla entre las sábanas él despertó. Cuando abrió los ojos se quedó con una impresión en su rostro de sorpresa y por un segundo creyó que no era un sueño, pero cuando miro al otro lado de la cama y se vio sólo, justo así se sintió, sólo.

¿Por qué había tenido ese sueño tan extraño? ¿Porque precisamente con Sakura? La chica tenía 22 años, la edad justa para que no fuera un delito estar con ella como en su sueño, pero eso no le quitaba la culpa de ser 14 años mayor que ella y la deseara tanto. ¿Por qué le consternaba tanto ese sentimiento? ¿Acaso era eso lo que quería, estar con Sakura por lo menos una vez? –Basta, déjate de tonterías y fantasear con esa mocosa, es tu ex alumna, nada puede haber entre nosotros, no es correcto – se dijo en voz alta como para decretarlo.

Por eso se había desconcentrado en el entrenamiento, sus palabras le retumbaron en la cabeza y le devolvieron a la escena donde ella lo besaba en su sueño, fue ahí cuando el golpe asestado por ella lo mando a volar varios metros. Y ahora esa punzada en la cabeza también se lo recordaría - eres patético Hatake - se dijo nuevamente en voz alta –debes olvidar ese estúpido sueño, no puedes verla de ese modo, aunque ahora es una hermosa mujer, debes dejar tus deseos de tenerla de lado, no puedes quererla… - de pronto, una voz lo sacó de su concentración.

¿a quién no puede querer kakashi sensei? – Kakashi se levantó de un brinco totalmente espantado, Sakura estaba en cuclillas en la azotea de la casa quien sabe desde a qué hora mirándole y escuchándolo.

¡no sabes que es delito entrar en casa de alguien así! ¿nadie te enseño a no escuchar conversaciones ajenas? ¿Cuánto tiempo tienes ahí? – Él se había espantado, no estaba en guardia en ese momento, nuevamente ella lo había sacado de la realidad… y devuelto a ella de una manera estrepitosa.

Apenas unos segundos ¡disculpe sensei! estaba preocupada por usted… estuve tocando a su puerta y como vi una luz encendida creí… creí que estaba mal por el golpe de esta tarde – Sakura dio un salto y se puso delante de él a unos metros de distancia, el corazón de Kakashi aún estaba acelerado aunque hubiera tomado una pose de serenidad aparente.

¡estoy bien! Deja de preocuparte por mi quieres - Hatake camino hacia dentro evitando mirarla a los ojos e ignorando que ella estaba realmente preocupada.

¡Bah, ya veo, está bien! ¿Porque le cuesta tanto admitir que le aun le duele?... vine a ver como estaba, realmente me preocupa sensei… - Sakura lo había seguido hasta la sala, Kakashi la interrumpió con su voz cortante que le caracterizaba.

No te pedí que te preocuparas Sakura, como puedes ver estoy bien – él se paró de espaldas a la estufa y saco un cigarrillo más de la cajetilla.

Y si está bien ¿porque está fumando? – Sakura lo miro con una expresión de satisfacción, sabía que tenía razón, él no estaba bien.

¿No puedo darme el gusto? – luego de tapar con su pie el cigarrillo que había dejado caer minutos antes, le dio una fumada al nuevo.

No voy a discutir con usted, es lo suficientemente grande para que yo lo regañe – la peli rosa cruzo los brazos y se sentó en el sofá junto a la puerta – ¿le ha dolido la cabeza luego del golpe? – con un tono totalmente profesional Sakura lo cuestionó.

No – ella se puso de pie con una expresión de molestia – ok, un poco, una punzada, es todo.

Necesita que lo revisen, el golpe fue duro… pero lo hubiese esquivado si no estuviera pensando es no sé qué cosas – se cruzó de brazos nuevamente y se sentó.

Lo pensare – respondió Hatake con un tono de indiferencia.

¿Por lo menos ha comido algo? – le miro con una expresión plana.

… no lo recuerdo… creo que no, no he tenido apetito – le dio la última fumada a su cigarrillo y lo lanzó a la distancia asestándolo con puntería en una de las latas de cerveza vacías en el patio.

¿Usted sin apetito?... – su expresión cambio a una de preocupación – no le exigiré que me cuente que le ocurre, pero no me diga que no le pasa algo, lo conozco sensei.

Kakashi se giró en una actitud de aparente indiferencia y miro su reflejo en el espejo recordando lo que se había dicho unos minutos atrás, de pronto un golpecito en su pecho le hizo sentirse totalmente extraño y se dijo para sí mismo – ella no sabe, no tiene la culpa de tus sentimientos y tampoco de que la desees tanto, actúa como adulto Kakashi -.

¿Sensei? – le miro la peli rosa con un dejo de tristeza.

Está bien, gracias por tu preocupación ¿quieres comer algo? Puedo preparar algo rápido para ambos… así ninguno de los 2 come a solas hoy - Kakashi se dirigió al refrigerador y lo abrió para observar que tenía y que podía preparar.

Sensei… ¿a quién no puede querer? – Sakura había caminado hasta la cocina para ayudarle a preparar la cena a su sensei, después de todo tenía razón, así ninguno estaría a solas comiendo esa noche.

Hatake se levantó y se dio un golpazo con el congelador de refrigerador cuando la peli rosa le hizo esa pregunta. Todo en el frigorífico se movió del impacto que se dio con la cabeza y algunas cosas se cayeron incluso fuera de él.

¡Sensei! – dijo en voz alta la peli rosa acercándose a él para ver que tenía su maestro - ¡¿qué le pasa hoy Kakashi, porque demonios anda tan distraído?!

Me distraes con tus preguntas Sakura ¡no puedes esperar un momento más oportuno! van 2 golpes a causa tuya hoy mocosa – le dijo Kakashi sobándose la cabeza y sentándose en el piso.

Pues si no estuviera con orgullos no estaría haciendo preguntas ¡sabe! – se inclinó hacia él para revisar el golpe.

Estoy bien, solo me duele – le dijo él intentando evitar su acercamiento.

Si seguro ¿ya se miró en el espejo?... le pondré hielo.

Mientras el sacaba el hielo de la nevera Kakashi no pudo evitar mirar sus glúteos y sonrojarse – ¡qué te pasa Kakashi! – pensó, dirigió su mirada hasta otro lugar.

Sakura le coloco hielo y ambos recogieron el tiradero del refrigerador, posteriormente se dispusieron a cocinar verduras y un poco de pescado casi en silencio.

Las cervezas se había terminado, pero había en la encimera una botella de vino tinto empolvada que había recibido como obsequio en su cumpleaños pasado y pensó que sería bueno compartirla, sobretodo siendo con Sakura. Prepararon la mesa y encendieron únicamente la luz del comedor, el clima era fresco pero agradable y el viento entraba suavemente por la puerta que daba al patio trasero de la casa lo que ayudaba a que estuvieran cómodos.

Pasaron las horas, olvidaron las preguntas indiscretas y él cambio su ánimo, ya no había nostalgia o melancolía. Cuando miraron el reloj pasaba de la 1 am Kakashi decidió acompañar a Sakura hasta su casa, caminaron lentamente por las calles solitarias y casi oscuras de Konoha. Al cerrarse la puerta de Sakura kakashi camino despacio unos minutos, luego se detuvo, miro la luna que estaba apenas menguando… y sonrío.

PD: ÉSTE CAPITULO VA CON DEDICATORIA PARA LA DUEÑA DE MI PRIMER REVIEW, SI NO FUESE POR ELLA NO ESTARÍA EN ESTE MUNDO DE FICCION Y REALIDADES DISFRASADAS, GRACIAS KITSUNE.