A/N: Ay, , comió casi todos los espacios del capítulo anterior.

No importa, estaré haciendo las correcciones pertinentes yyy tenemos capítulo nuevo. ¡Angst a la orden!


"No te preocupes Sal, estoy bien" había sido lo que él le había dicho aquel fatídico día, por la mañana, abrazándola desde atrás antes de bajar a desayunar "Te prometo que nada malo va a pasar" respondió; luego de que por quinta vez la rubia le había encarado a cerca de lo nervioso que se veía. Sally recuerda haber hecho una mueca, asentido y luego sacar un mechón rubio de la frente de su novio.

Pero, obviamente lo malo eventualmente había pasado.

Sally despertó de golpe, al sentir que su celular vibraba de manera apresurada debajo de su almohada, sintió uno de sus brazos totalmente dormido debido a la poca circulación de su sangre en el mismo, el otro lado estaba fuertemente abrazando la almohada de hotel que aún tenía el olor a esa colonia que ella le había regalado a McQueen la navidad pasada. "Para sacarte el olor a gasolina y aceite de motor" había bromeado en aquella ocasión.

Intentó estirar sus músculos y ligamentos de la incómoda cama de hotel de cinco estrellas en la cual hasta hace unos días atrás compartía con el corredor. Entrecerró los ojos, intentando ajustar su visión a la nítida pantalla del celular. Al ver la hora, y las tres llamadas perdidas de Holley y Mate, saltó de golpe de la cama.

―Mierda, me quedé dormida― musitó levantándose de la cama, tomando el celular entre sus manos y desbloqueándolo. Envió un mensaje a Holley y a Mate, y otro al grupo de contactos de Radiador Springs, informando a todos que estaría en el Hospital en unos pocos minutos.
Juntando de su maleta el cambio de ropa del día e intentando ordenar el desastre que McQueen había dejado en la misma, se dirigió al baño dispuesta y con más fuerzas para taclear lo que faltaba del día.


Tomando las llaves de su Porsche 911 se dispuso a ir al hospital. Se resignó al dolor de cabeza y al mareo que los relajantes musculares aún causaban a su sistema. No había desayunado, su cabello aún se encontraba mojado y francamente nunca se había sentido menos interesada en su aspecto en toda la vida. Su único objetivo era llegar al Hospital de Los Ángeles en el menor tiempo posible.

―De acuerdo Sally, así como en los viejos tiempos ― susurró para sí misma ― como cuando tomabas esos peligrosos atajos para llegar al estudio más rápido. Programó el GPS de su móvil y se prometió a ella misma que estaría en menos de cinco minutos en el hospital, esperando tener ya buenas noticias.

Al llegar al centro de atención, se encontró con Holley y Mate. Holley en el mismo asiento que ella no había abandonado hasta anoche y Mate a su lado, taza de café y galletas en mano. La rubia sonrió al verlos, y tomó el asiento a su lado. Ninguno dijo ni una palabra por unos minutos. Holley simplemente le ofreció una sonrisa cansada, gesto que ella devolvió. Sabía que la espía estaba especialmente entrenada para poder quedarse despierta por días si fuese necesario, pero no podía negar que por su fatigada expresión, Holley caería dormida en unas cuantas horas más.

― Aún no hay noticias de él― comentó Mate ―pero sé que él está bien, saldrá de esta.

― ¡Claro que lo hará! Es lo que he estado diciendo por las últimas horas ― agregó la peli castaña, apretando suavemente el hombro de su novio; intentando que todo su positivismo no desapareciera. Finalmente Holley se levantó de aquel asiento, con una gran sonrisa y se dirigió a la rubia, haciendo una mueca y una señal con la cabeza ―Mate, Sally y yo hablaremos un minuto, por allá. Ya sabes, tengo que hacer que coma algo ―declaró, tomando el brazo de la mujer y arrastrándola hacia el otro rincón del pasillo.

― ¿Y? ¡¿En serio no te dijeron nada en toda la noche?!

― Claro que sí, salieron un par de veces…preguntando por ti. Les dije que yo era tu cuñada, que tú habías tenido un ataque de nervios y tenías que descansar― rió en la última parte ― Cuando McQueen despierte, no le digas que me hice pasar por su hermana ―advirtió.

―Entonces, qué fue lo que dijeron…

―Despertó unos cinco minutos, de hecho, me dejaron verlo desde un cristal. ―Holley le ofreció una pequeña sonrisa a Sally, finalmente susurrándole ―él estará bien, tuvo mucha suerte. Los médicos me explicaron que está bajo el efecto de mucha morfina, los golpes que tuvo fueron espantosos, pero con algo de suerte estará listo para la siguiente temporada.

Sally simplemente parpadeó un par de veces, boquiabierta tomando el brazo de la peli castaña más fuerte ―Y no se te pasó por la cabeza avisarme eso ― cuestionó. Holley alzó las manos en defensa.

―Quería que ambos descansaran ― susurró, volteando la cabeza y señalando a Mate ―finalmente tomó las manos de Sally, llevándola a sentar de nuevo― tiene la pierna rota, no hay daños en la columna, sí en la cadera. La cabeza estaba intacta, pero la muñeca se hizo añicos. Uno creería que esos trajes de NASCAR son inseguros, pero sí hicieron su trabajo. Ambos tobillos están fracturados, pero ya están bajo control. Aún están haciendo exámenes, pero no hubo daños en ningún órgano importante, si hubo sangrado interno…pero Sally, él estará bien― aseguró la espía, abrazando a la perpleja rubia.

Él estará bien.

Estará bien.

Sally sintió que su estómago se retorcía por la cascada de emociones y ambas manos se durmieron de la emoción repentina. Rió un par de veces para que luego el mar de lágrimas de nuevo apareciera, tomó entre sus brazos a su amiga y le dio el abrazo más fuerte del mundo, aun riendo y llorando al mismo tiempo como si hubiese perdido la cabeza. Mate se acercó a ellas, haciendo una cara de cuestionamiento a Holley, ella simplemente le ofreció una sonrisa nerviosa, haciendo una nota mental que después tenía que tener la misma conversación con el conductor de grúas.

La rubia sin embargo, no paró de llorar ―Gracias, Gracias, Gracias.


Dolor, dolor, dolor. Su cuerpo parecía estar bajo fuego, sus manos no respondían y no podía ver nada más que una luz tan blanca. Tan resplandeciente como aquellas luces en la pista, que daban una, dos, tres vueltas antes de que su auto decidiera parar. No había cerrado sus ojos, en ningún momento, más que al final. Luego de que las luces habían parado de dar vuelta, él simplemente intentó respirar tranquilamente, ¿Acaso había chocado? ¿Por qué de repente no dolía nada?

¿Qué estaba pasando?

Cuando su visión finalmente se ajustó, cayó en cuenta que se encontraba en el hospital, su olfato inmediatamente se encontró con el espantoso olor a sangre y medicina como siempre le describía el olor a Doc.

Intentó moverse, para que repentinamente se encontrará con el dolor "Huh, con que ahí estabas" pensó, intentando mover el brazo o las piernas sin mucho éxito. De inmediato, sintió una mano sobre la suya, intentó fijarse de quien se trataba, pero el simple hecho de poder despertar y fijarse solamente en esa incandescente luz hacía que se sienta extenuado. Cerró los ojos de nuevo, sumergiéndose en la oscuridad una vez más.

Cansado, nunca se había sentido tan cansado.