El contenido de éste capítulo contiene descripciones para mayores de 18 años, lo leen bajo su responsabilidad.

La puerta de madera cerró de un golpe, el chirrido que se escuchaba normalmente al momento de abrirse fue inaudible por la rapidez en que la puerta fue azotada por Kakashi al entrar. Ambos estaban un poco ebrios, los ánimos se habían calentado y no es que llevaran prisa, simplemente habían esperado mucho tiempo que algo más íntimo y romántico se diera.

Entre sus brazos cargaba fuertemente a Haruno que se aferraba con ánimo y delicadeza a su cuello con ambas manos mientras sus piernas sostenidas por el peli plata se cruzaban. La cargaba como si la chica no pesara más que unos cuantos kilos, era delgada, había bajado inusualmente de peso el último año y a pesar de su fuerza la silueta de la chica era de una mujer delicada. El cuerpo varonil de Kakashi era imponente y no hacia ningún esfuerzo para llevarla hasta la cama donde luego de unos cuantos pasos la deposito ligeramente, por unos minutos permanecieron en silencio, mirándose a los ojos directamente entre la luz azul plata de la Luna y las sombras que las cortinas hacían posible.

No encendieron las luces, la luna estaba llena esa noche y su luz metálica entraba perfectamente por la ventana iluminando la silueta de la chica con su hermoso vestido rojo. El azul de la luz natural hacía un perfecto contraste violeta metalizo y rosa tenue con el cabello alaciado perfectamente de Sakura, así como con el imponente y ligero vestido rojo que se ajustaba perfecto a ella, eso sin duda la hacía lucir aún más hermosa.

Se miraron intensamente a los ojos durante un tiempo indeterminado, sus pechos estaba agitados, sus cuerpos estaban vibrantes, temblorosos, ambos estaban muy nerviosos y ansiosos, tenían miedo hasta cierto punto justificable. Sus respiraciones eran un poco más agitadas de lo casual, un poco más profundas quizá, en sus mentes pasaban pensamientos a mil por hora, pero como siempre el amor no comprende razonamientos, ambos quería estar ahí, justo en ese lugar y ese momento, así, sus corazones estaban acelerados por los besos que protagonizaron momentos antes y por lo que significaban, ya no podían dar marcha atrás, ambos sabía que cualquier cosa que pasara esa noche, o no, era sólo el inicio de un gran cambio en sus vidas, se querían, y esos besos eran el sello.

Luego de que el silencio reinara por cierto periodo, Sakura se sentó más cómoda, tenía muchas cosas que decirle y preguntarle, pero como cuando uno se enamora, la mente no conecta precisamente bien.

Sa- ¿Me deseas Kakashi?- las palabras de Sakura rompieron ese silencio en la habitación, su voz era más suave de lo normal, necesitaba saber si no estaba equivocada al sentirse enamorada, estaban ebrios, la confianza en ellos había crecido, ambos estaban necesitados de cariño y no quería confundirse con lo que sentía, con lo que habían empezado sin darse cuenta semanas atrás.

Kakashi estaba en shock, su cuerpo temblaba por completo, el nerviosismo se había apoderado de él y su mente estaba totalmente en blanco, antes de que la kunoichi hablase había recordado las palabras de su amiga Kurenai, había hecho un recuento de los pros y los contras de la situación, evidentemente eso no sería como ninguna de las ´´citas´´ que había tenido en el pasado, la quería y esto implicaba lastimarla sin querer si no resultaban las cosas bien ¿Qué le estaba ocurriendo? Nunca antes una mujer le había hecho sentirse así, los rumores eran ciertos, era un mujeriego amante del sexo, un seductor nato, tenía las condiciones óptimas para ser considerado entre las féminas como un macho alfa, sin duda lo era, pero entonces ¿Por qué se ponía así con la presencia de la peli rosa? Eso debía ser el más perfecto momento desde que se comenzaron a acercar más el uno al otro y él estaba ahí, inmóvil, nervioso y en silencio.

Luego de un interminable silencio y de que el viento les anunciara que sería una noche fría, Kakashi , sin apresurar sus palabras, paso saliva con fuerza y respondió a la sexy chica.

Ka – ¿Acaso no es evidente que me pones loco Sakura? –Kakashi dio un paso corto hasta la cama y sin dejar de mirarla a los ojos se sentó junto a ella, intentando disimular las enormes ganas de besarla o irse encima de ella, Sakura era bella, pero de cerca y con esa luz de luna tan perfecta se miraba aún más perfecta, hermosa, sublime- y ¿tú?... sientes el mismo deseo que yo o es sólo que el alcohol nos ha hecho sus víctimas esta noche tan especial.

La peli rosa respiro profundo, un viento frío se solo por la ventana moviendo tímidamente las cortinas pero llegando hasta la piel cálida de la chica y erizando sus vellos, con su mirada fija en él, alzo su mano hasta la altura de su rostro y delicadamente le acaricio lentamente la mejilla con su dedo pulgar, pasando por su nariz, su ojo, su frente. Sus miradas seguían conectadas, de pronto Sakura se acercó a él lentamente y deposito un beso tierno en los labios del peli plata, uno breve pero que respondió su duda.

Cuando la chica se intentó alejar un poco de su sensei, él la alcanzo con su brazo en sus delicados cabellos y acariciando su oído dulcemente para posteriormente depositar más de un beso apasionado en los labios, y lengua. Sus respiraciones regresaron a ser los único sonidos dentro de la habitación, lentamente se unieron un poco más, la cama se hacía un poco más pequeña al extender sus cuerpos en ella sin que ninguna prenda saliera volando de forma desesperada, aquello no era sólo sexo, era amor.

El viento frío entraba por la ventana cada vez con un poco más de prisa, todo indicaba que llovería esa noche, la luz de la luna comenzaba a opacarse por las nubes que iban apareciendo lentamente sobre el cielo oscurecido. Al interior de la habitación, el calor se hacía presente con cada beso de los enamorados.

De un momento a otro estaba en la cama respirando entrecortadamente, Kakashi había abandonado los labios de Sakura para pasar tímidamente al filo delicado de su mandíbula haciendo un camino tierno y delicado hasta el lóbulo de su oreja para posteriormente bajar la inclinación de su delgado cuello hasta llegar al musculo trapecio. Mientras Hatake hacía este lento recorrido Sakura respiraba agitadamente y sus manos no pudieron evitar dirigirse hasta la melena plateada del hombre y metiendo sus dedos entre su cabello los sostuvo con fuerza cuando Kakashi llegó con su lengua tímidamente hasta su clavícula.

Con su boca bajó despacio la tela del vestido rojo que cubría su piel clara y besó delicadamente la diagonal del vestido hasta llegar al centro de su pecho donde ligeramente se escuchaba el corazón palpitante y apresurado de la joven mujer kunoichi. En este punto Kakashi se detuvo y mirando a los ojos a Sakura le pregunto en silencio si podía continuar o era demasiado pronto bajas hasta su vientre el rojo vestido para dejar desnudo su torso. Sakura sonrío y mientras su mano soltaba sus cabellos y bajaba hasta su rostro, asintió tímidamente con la cabeza mientras limpiaba la frente del sudor que perlaba su silueta masculina con una mano y con la otra apretaba su brazo, como intentando asegurarse de que era él, que estaba ahí y que no se iría.

Él se acercó a ella y deposito un beso largo y profundo en sus labios mientras sus manos bajaban el vestido hasta sus caderas, descubriendo el torso firme, fuerte y femenino de la peli rosa. Ella se limitó a corresponder el beso y levantar su cuerpo un poco para facilitarle el trabajo al peli plata, mientras tanto sus manos desabrochaban la camisa de Hatake dejando al descubierto tu perfecto y firme abdomen masculino. Ella lo conocía bien, había curado muchas de sus heridas, pero esta vez ese totalmente distinto, quería conocerlo al tacto y deslizó sus pequeñas manos por entre su abdomen y la camisa que aún llevaba puesta hasta llegar a su espalda.

Kakashi bajó con besos minúsculos hasta el estómago de Sakura mientras con sus manos masajeaba sus redondos y perfectos senos, luego de jugar un poco con sus pezones sin dejar de besar su abdomen y pecho, pasó a sentirlos con su lengua mientras sus manos bajan un poco más el vestido rojo que estaba aún a la altura de sus caderas.

El viento continuaba colándose por la ventana, frío, chocando con la temperatura de sus cuerpos, la luna seguía ahí, pero ahora estaba casi cubierta totalmente por nubes grises que en cualquier momento estallarían en una tormenta. La luz metálica ahora era azul opaco, sus siluetas no eran tan nítidas con esa luz en medio de la oscuridad.

Las respiraciones de Sakura eran más fuertes y fueron transformándose poco a poco en gemidos entrecortados con cada lamida a sus lóbulos y al sentir las manos de Kakashi acariciar su vientre, su estómago, su ombligo, esto en repetidas ocasiones. Ambos estaban impacientes, pero debía ser así, lento, suave y romántico. Sakura había despojado a Kakashi de su camisa haciéndola volar junto con el saco. Se limitaba a sobar sus músculos suavemente y a rasgar su espalda con sus uñas cada que el placel se volvía un poco incontrolable.

De pronto, al fondo la lluvia comenzó a caer con fuerza, ahora sus respiraciones eran casi inaudibles, sus gemidos eran un poco más gritados pero las gotas gruesas de la lluvia impedían que fuesen claros. El viento erizo la piel de ambos por el choque contrastante de sus temperaturas y eso fue como un punto de flexión.

Kakashi comenzó a besarla hacia abajo con un ritmo un poco más elevado mientras ella lo miraba alejarse hasta su parte baja, sus manos se aferraron fuertemente a las sabanas de la cama. Kakashi llego con besos tímidos y pequeñas lengüetadas hasta su monte, mientras sus manos retiraban con fuerza el vestido haciéndolo volar por alguna parte del cuarto. El apretado pantalón de Hatake no podía disimular lo que escondía, tenía resistencia ante tanta pasión, cualquiera se hubiera roto al primer momento de exaltación, pero no él, él tenía control, experiencia y sobretodo quería cuidarla y respetarla lo más posible.

Sus besos bajaron un poco más hasta llegar a la comisura de sus labios y al pequeño montículo de su interior, la kunoichi dio un grito y Kakashi se detuvo mirándola con un semblante de seriedad – ¿te lastime? – creyó que había sido demasiado para la chica, no media su brusquedad, con otras chicas esto no hubiera sido problema, pero era Sakura, su Sakura.

El cuerpo de la peli rosa se estremeció y después de dar un suspiro, se levantó, se acomodó en la cama un poco más arriba y le respondió con una sonrisa cómplice –no, estoy bien, continúa…por favor- ambos se sonrieron y Sakura se acercó a él para desabrochar su pantalón y quitárselo mientras él tímidamente se dejaba consentir por ella.

Luego de observar lo que ocultaba, Sakura se sonrío temblando un poco y mirándolo a los ojos le dio un beso simple para continuar con lo que se había interrumpido. Ambos retomaron espacio en su cama y Kakashi bajó hasta donde se encontraba, sus besos y sus caricias hacían estremecerse dulcemente a Sakura que demostraba que lo estaba haciendo bien y con cuidado con cada gemido y sonido que dejaba escapar. Su humedad también era una buena señal.

Pasaron algunos minutos mientras Kakashi se perdió entre las piernas fuertes y femeninas de Sakura, sus manos bajaban y subían, desde el interior hasta el exterior, en momentos le acariciaba el abdomen y la entre pierna, luego recorría suavemente sus muslos y sus músculos gemelos hasta llegar a sus encogidos pies. Luego de varios gemidos entrecortados y de notar que su humedad iba en aumento, un último gemido gritado le indicó a Hatake que había logrado llevar al extremo y de un salto Sakura se sentó, temblorosa y con un gesto de placer que pudo bien de dolor para quien no conocía sus expresiones.

Kakashi se levantó y calló su grito con un intenso y profundo beso, Sakura le correspondía tomando su rostro con fuerza y luego de unos segundos, sus manos bajaron suavemente por su cuello, pecho, abdomen, hasta llegar a su ropa interior donde algo seguía sin ser desnudado. Tímidamente metía su mano hasta ahí y Kakashi no pudo evitar dar un gemido abrupto, luego otro más suave, la chica estaba correspondiéndole de manera tranquila y lenta, lo que para él era perfecto. Sakura bajo con besos pequeños como él lo había hecho con ella, pasó por todo su torso hasta llegar a donde sus calzoncillos estaba abajo y con pequeños movimientos circulares comenzó su turno.

Hatake estaba temblando, inmóvil, sus manos acariciaban la espalda de la chica y sus gemidos casi inaudibles en ocasiones le controlaban. Sintió lo delicado de la piel de Sakura hasta llegar a la cadera y cuando creyó que iba a perder el control de su humedad echo un pequeño grito que advirtió a la peli rosa quien algo preocupada se levantó y lo miró - ¿te hice daño? – su mirada seguía siendo de ternura aunque ahora no podía verla como antes.

Kakashi asintió y tomando su rostro le dio un beso profundo, luego choco su frente con la de ella y le dijo en susurros – aún no - posterior a eso una sesión se besos, nuevamente, les hizo retomar el ritmo ahora pasando a otra actividad a la par.

Ambos se recostaron lentamente, él sobre ella le beso nuevamente de pies a cabeza y poniéndose de rodillas, separos sus rodillas lentamente mientras él se hacía espacio en el interior. Con besos pequeños en su monte y sus comisuras, la miró a los ojos y prosiguió sin despegar sus miradas. Se adentró en ella lenta y suavemente para posterior mente empezar a con un ritmo sincronizado a mecerse. Sakura no pudo evitar dar un gemido fuerte cuando Hatake hizo esto y así pudo asegurarse de que ambos estaban en la misma sintonía.

El ritmo era perfecto, ambos respiraban casi a la misma intensidad y ella en ocasiones se aferraba a sus fuertes brazos mientras él daba movimientos repetitivos como los del basto océano, para Sakura algunos de estos movimientos podría ser Tsunamis por la gran intensidad que sentía. El juego permaneció algunas horas, con cambios de velocidad y de lugares, así como de posiciones, ambos estaban disfrutándolo y era evidente.

Luego de un largo lapso y mientras la kunoichi mostraba su espalda desnuda a Kakashi, recostada y con sus brazos aferrados a la almohada, Kakashi, de rodillas dio un gemido gritado y pujó, deteniéndose en ese momento, respiro profundo, era la señal de que habían terminado. Durante la sesión Sakura hizo esto en varias ocasiones, no podía exigirle terminar al mismo tiempo porque había sido un oleaje alto e inestable durante la madrugada lo que era aún mejor.

Kakashi se tiró a lado de Sakura, acostando boca arriba, estaba exhausto, agotado, su cuerpo aún temblaba. Sakura se limitó a recostarse sobre él, dándole un beso profundo y largo, posteriormente, sólo se recostó sobre su peco mirando hasta la venta y dándose cuenta de que la lluvia también había cesado, eran pocas las gotas que seguían cayendo con debilidad por la ventana. La cortina estaba húmeda, casi igual que ellos. Entre suspiros, ambos escuchaban el respirar del otro y sentían el palpitar de sus corazones en silencio, no había nada más que decir o hacer, todo estaba hecho.

Luego de unos minutos ambos estaban abrazados y profundamente dormidos, el juego había sido desgastante y estaban agotados. El día siguiente sin duda sería largo, el cielo estaría limpio, el clima sería fresco y ellos estarían juntos.

No tengo mucho que decir, espero que les haya gustado, perdonen la tardanza, me pondré las pilas, Saludos.

Feliz Kakasaku Week :D