El contenido de éste capítulo es para mayores de 18 años.
El sol había entrado ampliamente por la ventana traspasando las cortinas y tocado las fibras sensibles en la piel de Sakura, el dorado de la luz tenue del sol hacia un juego perfecto con los cabellos rosados de la chica, y con lo blanco de su piel generaba un espectro de luz poco usual, la chica se mostraba hermosa y Kakashi la observaba detenidamente de pies a cabeza, en silencio, expectante ante tal echo de la naturaleza.
Llevaba ya varios minutos así, momentos antes había intentado volver a dormir pero algo en su interior le decía que tenía que asegurarse de no estar soñando y mirarla, solo mirarla. Quizá ese miedo interno de ser abandonado regreso cuando la miro tan serenamente dormida a su lado y no quería que se fuera, no quería regresar a sentirse sólo si ella abandonaba la habitación, ahora le pertenecía, al menos eso creía.
Escuchar la respiración lenta y profunda de esa mujer que lo ponía más que loco era relajante, le daba calma, mirar su rostro en paz al menos por un momento le hacía sentir fuerte, protector, con la obligación de amarla y de tenerla segura con él, como merecía. Muchos pensamientos cruzaron por su mente mientras estaba inmóvil sólo analizando cada curva de su cuerpo, cada comisura, cada entronque muscular. Estaba ligeramente cobijada con una sábana sólo de la cadera hacia abajo y con los brazos ligeramente cruzados como en posición fetal. Sus pechos estaban ocultos bajo sus brazos y sólo lo rosado de su lóbulo izquierdo se asomaba tímidamente entre su brazo y la sabana que cubría el colchón.
K- ¡eres tan perfecta! – pensó Kakashi en voz alta provocando que el sueño de Sakura se interrumpiera sutilmente. La chica abrió sus ojos despacio y haciendo una mueca de incomodidad ante la luminosidad de la habitación, frotó ligeramente sus ojos con su mano derecha mientras con la izquierda jalaba suavemente la sabana que le cobijaba medio cuerpo hasta sus pechos. –perdón te desperté.
Sakura se giró lentamente acomodando la sabana de manera que cubriera sus senos y sonriendo ampliamente con los ojos cerrados – Esta bien, me gusta despertar mirándote – Hatake se sonrojo un poco y ambos soltaron una risita de complicidad.
K- ¿porque te tapas? ¿Acaso no quieres que te vea?... ¿o es que el fresco de la mañana delta que tienes frío? – el peli plata sonrió con una mirada picara e inclinándose para darle un beso se acercó lentamente.
De pronto Haruno jalo de un tirón la sabana que también cubría la cintura y piernas de Kakashi desnudándolo. Kakashi se quedó inmóvil con un color de vergüenza en el rostro y abriendo los ojos ampliamente mientras la chica soltaba una carcajada juguetona como venganza ante sus comentarios.
S- ¿Qué pasa Sensei, acaso la mañana a hecho de las suyas? - su mirada juguetona se dirigió lentamente del rostro de su ex maestro hasta la parte baja de su cadera observando el gran embrollo en que Kakashi se encontraba delante de ella, para él era normal que su miembro estuviera así por las mañanas, pero no con espectadores y menos una tan atenta.
Kakashi aun inmóvil no pudo hacer más que seguirle el juego a su alumna, y acercándose a ella lentamente le dio un ligero besos en los labios callando la risita de burla que Haruno tenía y poniéndola nerviosa ante la cercanía. La noche anterior todo eso fue menos complicado gracias al alcohol, la oscuridad y el deseo que se había desatado fuertemente, pero ahora estaban desnudos a plena luz de la mañana y no había atisbos de ebriedad, eso lo hacía distinto, un poco.
En silencio y lentamente, beso a beso Hatake fue descobijando a la chica deteniéndose en puntos clave como sus pechos y lo rosado de ellos. Parecía que el cuerpo de la chica era un mapa en el que aquel hombre había trazado un camino estratificado de pequeños besos y caricias que estremecían a momentos a la joven peli rosa. Su piel se erizó en fracción de segundos sin saber si era por el fresco de la mañana o por lo cálido de sus labios pegados a su piel, los músculos de su abdomen se tensaron haciendo evidentes las costillas bajo su blanca piel.
Las manos de aquel hombre eran fuertes, ásperas, pero ante tanta belleza se transformaban en algo totalmente distinto, parecían suaves, calidad, ligeras y sin duda sabían muy bien en donde tocar con cierta presión para que la chica exhalara fuerte o casi inaudiblemente.
Cuando sus labios llegaron al punto clave, la tranquilidad que ambos estaban encarnando comenzó a disiparse y a cambió, comenzó un juego de besos y carias arrebatadas, salvajes y con ansias. Pareciese que ambos estaban desesperados por retomar lo de la noche anterior, nada había quedado pendiente realmente, pero parecía que sí.
Los labios del hombre comenzaron nuevamente a formar círculos sobre aquel pequeño bulto rosáceo de la chica mientras sus manos acariciaban sus lóbulos más arriba, frotando y masajeando con ternura y algo de rapidez. La chica no podía decir nada, no tenía nada en su defensa, la pasión le había quitado la voz y sólo se escuchaban respiraciones entrecortadas y gemidos más parecidas a gritos agudos y cortos. Sus manos estaban aferradas a la sabana que momentos antes cubría sus piernas, luego a las almohadas y así a cada objetos que era testigo de la lucha de cuerpos que ambos tenían al momento.
Las manos de Kakashi bajaron y en un acto instintivo, una de ellas sujeto la cintura de la mujer y la otra entró en la cavidad de Sakura que estaba dispuesta a dejar entrar cualquier parte del cuerpo de su oponente. La humedad era la adecuada y el ganchillo que los dedos del peli plata habían hecho eran perfectos para deslizarse hasta adentro. Luego de adentrarse en lo que parecía algo incontrolable, Hatake cambió de ritmo y con movimientos de arriba para abajo comenzó a generar en ella el placer anhelado. Las respiraciones de la chica se hicieron más rápidas, sus gemidos se hicieron más fuertes y sus gritos cortos se transformaron en largas melodías para Kakashi. Aquello era sin duda lo que ambos había estado posponiendo, lo de la noche anterior había sido meramente amor, pero esto era algo mucho más parecido al deseo.
En un acto reflejo de lo que parecía la cumbre de aquella sesión de piel con piel, Sakura se movió al alcanzar la cima y contrayendo su cuerpo al límite se tensó y exhalo. Pero para Kakashi aquello era otra señal de que tenía que cambiar de estrategia y entonces, su cuerpo se abalanzó contra el de ella, cobijándola con sus brazos y adentrándose nuevamente en su cavidad, ésta vez con su miembro ansioso de ser cobijado por Sakura.
Ésta vez quien gimió fue él y sin dar espacio alguno a la inactividad comenzó a mecerse contra ella de manera que su ritmo la hizo quedar en silencio, sólo con muecas de placer. Primero fue lento, pero la desesperación de ambos hizo que eso cambiará fácilmente a un ritmo mucho más acelerado y constante. No hubo forma de parar aquello, no se escuchaban sus respiraciones, estaban pausadas ante tanta actividad muscular. No hubo conexión de miradas, era tanta su excitación que los ojos de ambos estaban cerrados, sólo sus pieles chocando eran suficientes para aquella conectividad energética. Y de pronto, en un acto reflejo y habiendo logrado llegar al mismo tiempo a aquel final tan esperado, ambos exhalaron largamente.
Sus cuerpos estaban temblando, sudando y agitados, su respiración era más parecida a la de un maratonista que había llegado a la meta y después de unos segundos abrieron sus ojos y mirándose en silencio perpetuaron un largo y profundo beso, aun enlazados por su parte baja.
Luego de aquella sesión rápida de caricias y besos se tiraron lado a lado sobre la cama, callado, sonriente y feliz mirando al techo tomados de la mano fuertemente.
De pronto, en la sala se escuchó lo que parecía un celular.
K- creo que es el tuyo - dijo Kakashi sin moverse un centímetro.
Sakura se sentó sonriendo y dándole un beso minúsculo al hombre, se puso en pie dirigiéndose a la sala y con un pensamiento de extrañeza ¿quién podía ser a esa hora? El reloj marcaba las 9:05 am y al llegar a su bolsa, sacó el celular y miró: mensaje de Chinata.
S- ¡esa sucia! – dijo Sakura para sí misma y sonriendo, sabía que su amiga le pediría detalles de su encuentro con Kakashi y era obvio que le mandaría señales de vida.
De pronto el semblante de Sakura cambió, su cuerpo se tensó y su piel en su rostro palideció, se quedó con los ojos abiertos mirando el celular y en silenció al leer aquel mensaje de su amiga Hinata: ''Sasuke volvió''
Les pido disculpas por tardar a los que me siguen de cerca, espero continuar escribiendo, saludos.
