II

Otro relámpago iluminó la casa seguido de un fuerte trueno que hizo retumbar las ventanas. Tai le dio un trago a su cerveza sin inmutarse por la tormenta que estaba cayendo afuera mientras que yo me aferraba a la cobija que tenía encima junto a la esperanza de que mi hermano no decidiera largarse y abandonarme.

Aquél sábado había estado lloviendo torrencialmente durante todo el día, dadas las condiciones climáticas, los planes de mi hermano se habían cancelado. Pasamos la tarde limpiando la casa, por fin había podido hacer que pusiera orden en su habitación y me ayudara a cambiar un par de focos que no lograba alcanzar. Pedimos una pizza, que para nuestra buena suerte sí estaban repartiendo, y nos echamos en la sala a ver películas de terror. Comenzamos con zombies, después exorcismos y ahora veíamos una de leyendas urbanas. Esto, aunado a la tormenta que caía, me hacía sentir un tanto insegura en mi propia casa pero no podía admitirlo frente a mi hermano o me jugaría una de esas bromas pesadas que acabaría mandándome al hospital por un infarto.

Mi celular vibró bajo el cojín y miré el mensaje de Yolei:

Yolei: Hola, moco. Qué haces? Revisando el Facebook de TK como siempre? Haha

Kari: No molestes, Yo. Tiempo de hermanos aquí.

Yolei: Suena tan divertido.

Kari: Yup.

Yolei: Quieres hacer algo realmente divertido?

Kari: Mmm… qué cosa?

Yolei: Fiesta en la mansión de Jossy. Cody anda allá y dice que casi toda la peparatoria está ahí incluyendo a TK.

Odiaba cuando lo mencionaba porque en automático sonreía al imaginarlo.

Sí. Me había ilusionado con Takeru desde el primer día de clases en la preparatoria al igual que todas las demás. Solía tener fantasías con él e imaginar lo que sería ser su novia o besarlo… pero a diferencia de las otras yo contaba con algo muy valioso: el sentido de realismo. Sabía que ni en aquí ni en ningún otro universo paralelo él se fijaría en mí, por lo tanto no me quedaba más opción que admirarlo de lejos. Finalmente alguien como él no estaba hecho para alguien como yo. Era como querer que el agua y el aceite formaran una mezcla homogénea.

— ¿Quién es? —preguntó Tai.

— Nadie.

— Kari.

— ¿Qué? —mi hermano me veía sin creerme.

— Tienes una sonrisa de idiota y quieres que crea que no es nadie. Ven acá —dado que yo estaba acostada y tenía los pies encima de sus piernas, para él fue más sencillo moverse y quitarme el celular.

— ¡Dame eso, Tai! —quise quitarle el celular pero él se levantó rápido del sillón.

— ¿Quién es TK?

— No es… nadie —forcejee en vano. Él era mucho más alto y fortachón que yo.

— Y estará en una fiesta. ¿Quién es Jossy? ¿No era la que te molestaba en la escuela? —me mordí el labio y agaché la cabeza—. Deberíamos ir a la fiesta.

— ¿Qué? ¿Estás loco? Yo no pienso ir.

— Bien. Te quedarás aquí sola en la casa y a como van las cosas no dudo que caiga otra tormenta pronto —miré hacia la ventana que se iluminó por un relámpago.

— ¡Tai! —mi hermano se encaminó a su cuarto mientras se quitaba la camiseta dejándola en el piso—. Dime que no piensas ir. ¡Es una fiesta de preparatoria!

— ¿Y qué? Posiblemente haya mucho alcohol y drogas —crucé los brazos refunfuñando de coraje. Quería muchísimo a mi hermano pero cuando se ponía de necio no había forma alguna de aguantarlo—. Cámbiate de ropa. Vamos a la fiesta.

— Yo no iré —dije decididamente.

— Kari… —Tai se acercó y puso sus manos sobre mis hombros, agachando su rostro para poder verme de frente—. Eres mi hermanita y te quiero mucho pero tengo que decirte algo —fruncí el ceño sabiendo de antemano por su tono de voz que no me gustaría lo que tenía que decir—. Deja de ser tan boba. Pronto vas a cumplir 18 años. La vida se te está pasando y me preocupa que no estés tomando riesgos.

— Sí estoy tomando riesgos.

— ¿Ah sí? ¿Cuáles?

— Pues… en unos meses más me iré a California, por si lo habías olvidado —Tai se separó escapándosele un profundo suspiro. En el momento en que decidí ir a estudiar a UCLA él fue el primero en oponerse. Dado que llevábamos mucho tiempo viviendo sólo nosotros dos, la idea de no tenerme en casa le partía el corazón. Y a decir verdad a mí también. Él era como mi mejor amigo.

— Quizás por eso mismo también debas ir a la fiesta. Sólo tenemos unos cuantos meses para divertirnos juntos —lo miré a los ojos. Su mirada me pedía que lo acompañara y pocas veces había sido así.

— Iré a cambiarme.


La fiesta resultó ser casi un festival de música. Había un DJ, gente fumando marihuana en el porche, adentro de la casa el olor a hierba quemada y tabaco era lo único que predominaba. En efecto casi toda la preparatoria estaba ahí pero también había jóvenes mayores, de la universidad probablemente.

No hizo falta llegar hasta la sala para que Tai se pusiera a bailar. Pronto fue a tomar un par de cervezas de la cocina y me dio una. Con una palmada en la espalda y un beso en la frente me dejó abandonada a mi suerte mientras se iba con un par de chicas a quienes me dio la impresión que ya conocía.

Mientras me paseaba en busca de Yolei fue inevitable sentirme fuera de lugar. Todas iban con vestidos apretados y tacones altos, yo llevaba unos jeans oscuros y botas sin tacón. Mi cabello, como siempre, recogido en una coleta baja y ni hablar del maquillaje. En tanto que unas parecían haber ido con un maquillista profesional yo sólo traía Chapstick en los labios.

Al tomar la responsabilidad de hacer el quehacer en casa, más aparte las tareas de la escuela, preparar la comida, ir a hacer las compras, en fin. Apenas y me quedaba tiempo para dormir lo suficiente e invertir de eso en el glamour no era una opción. De igual forma la preparatoria pronto terminaría llevándose consigo aquellas personas prejuiciosas y vanidosas, para entrar al mundo real en donde, quería pensar, el intelecto era lo único que importaba.

— ¡Kari! —al girarme vi a Yolei saliendo de una habitación. Traía un vaso en la mano y parecía que había estado ya tomando lo suficiente. Se acercó y me dio un efusivo abrazo que casi nos tumba al piso—. ¡Me alegra tanto que vinieras!

— Dale las gracias a Tai.

— ¿También vino tu hermano? —en ese momento ambas volteamos hacia la chica de cabello rojizo que esbozó una amplia sonrisa al vernos. Era Sora, hacía un año y medio se había graduado de la preparatoria, cuando recién entramos, y durante un semestre fue nuestra mentora en clase de Liderazgo. Aunque nunca me lo habían confirmado, sabía que Tai y ella salieron un par de veces y, sin duda alguna, la pelirroja sentía una fuerte atracción hacia él.

— Sí. Debe andar por allá abajo —sin decir más se apresuró a bajar las escaleras no pudiendo ocultar su emoción.

— ¡Vaya! ¿Pues qué les hace tu hermano?

— ¡Yolei! —mi amiga se echó a reír.

— Mira nada más a quién tenemos aquí —ambas nos sobresaltamos al escuchar la voz de Jossy, quien venía acompañada de sus dos esclavas, Maggie y Hira. Llevaba un escotado vestido rojo que bien parecía una talla menor a la de ella y tacones altos del mismo color—. ¿Quién te invitó a mi casa, mosca muerta?

— Pues… —no sabía bien qué decir. La rubia había alzado tanto su tono de voz que ahora quienes se hallaban en el pasillo volteaban a vernos.

— Déjala en paz, Jossy. Sólo venimos a divertirnos —murmuró Yolei aunque su tono de voz delató los nervios que estaba sintiendo.

— ¿Ah si? En todo caso las dejo para que sigan divirtiéndose —se dio la media vuelta y apenas dio un paso, volvió a girarse hacia mí y me echó encima de la blusa el vaso de refresco con vodka haciendo que mi ropa interior se transparentara—. ¡Opss! Lo siento —murmuró cínicamente y todos cuantos habían presenciado la escena se echaron a reír. Me tragué unas inmensas ganas de llorar y salí corriendo de ahí, tropezando con el último escalón y cayendo de bruces al suelo.

— ¿Estás bien? —preguntó un chico de ojos azules y cabello rubio. De no ser porque presentaba facciones algo toscas y estaba un poco más delgado, bien hubiera pasado por TK. Tenían un parecido asombroso.

— Sí —me ayudó a levantarme y me sacudí el polvo de las rodillas antes de sonreírle—. Muchas gracias.

— ¿Cómo te llamas? —su preciosa sonrisa me cautivó por un momento.

— Yo… eh… Kari.

— Mucho gusto. Soy Matt —me estrechó una mano en forma de saludo—. ¿Un accidente? —señaló a mi blusa mojada y me mordí el labio.

— ¿Sigues aquí, engendro? —Jossy iba bajando las escaleras, pero verla no causó algo en mí sino ver a TK que iba tras ella y parecía no haberse percatado de la situación.

— ¡Hey, no la llames así, Jossika! —exclamó Matt y me voltee a él. ¿Acaso estaba defendiéndome?

— ¿La conoces? —la rubia se quedó parada a media escaleras y se cruzó de brazos.

— Claro. Ella es mi novia —abrí los ojos de par en par y al girarme el rubio me tomó del rostro y me plantó un beso en los labios. Por un instante sentí que la fiesta se había detenido y todos los presentes nos miraban. Las piernas me temblaban a igual que el resto de mi cuerpo y mis sentidos tuvieron un corto circuito que no hice más que corresponder a su beso.


Gracias por sus reviews! Feliz año nuevo! :D