IV
— ¿Se ve mejor el rojo o el negro?
— ¿Es en serio, Hikari? ¡Tai te dijo que te olvidaras de Matt!
— Mmm… tienes razón. El negro —dejé el vestido rojo sobre la cama y me metí al baño para ponerme el otro. Yolei llevaba más de media hora sentada en la silla giratoria de mi escritorio intentando convencerme de no salir con el guapísimo rubio con quien llevaba varias semanas platicando por mensajes hasta que finalmente acepté salir con él. Sabía que mi hermano no estaría nada contento pero no tenía por qué enterarse, ¿o si? Finalmente sólo iría con Matt a tomar un café y platicar. Mi amiga suspiró al verme y con ánimo resignado se acercó a ayudarme a subir el cierre del vestido.
— Ponte los botines negros y el labial carmesí que te regalé en navidad —sonreí simplemente y terminé de arreglarme.
Aunque sólo había visto a Matt una vez que fue por TK a la preparatoria no había vuelto a cruzar palabra con él frente a frente pero no me parecía que fuera una mala persona como Tai lo describía. Pasábamos gran parte del día enviándonos mensajes, compartiendo imágenes, canciones y demás cosas irrelevantes que hallábamos graciosas y pensábamos que al otro le gustaría.
Era quizás esa sensación de saber que tenía prohibido salir con él lo que me impulsaba a tomar decisiones espontáneas. Y vaya que últimamente se me daba hacer eso.
— ¿Cómo va lo de UCLA? —preguntó Yolei. Solté un fuerte suspiro al recordar el montón de pendientes en los que debía enfocarme ésta semana.
— Pues bien, supongo. Aún no encuentro un lugar dónde vivir. Quizás me quede en el campus un par de meses mientras me familiarizo con la ciudad. ¿Y tú cómo vas con lo de Italia? —a Yolei se le iluminó el rostro y esbozó una amplia sonrisa que delató su emoción.
— Pues ya tengo todo, incluyendo el lugar donde viviré. Es es una vecindad, o así le llaman allá, y el departamento tiene un balcón desde el que se puede ver el centro.
— ¿En serio? ¡Wow! Tienes que invitarme.
— Claro, siempre serás bienvenida en mi casa —dijo y ambas nos reímos. Me acerqué a ella y la abracé muy fuerte sintiendo un nudo formarse en la garganta.
— Te voy a extrañar mucho.
— Y yo a ti, Kari —sentí un par de lágrimas escurrir por mis mejillas—. ¡Pero ya! O se te va a caer el delineador y vas a arruinar el maquillaje. El guapo de Matty seguro ya te está esperando —sonreí simplemente y tomé un kleenex para limpiarme los ojos—. A todo esto no me has contado qué tal besa —mis mejillas enrojecieron y de pronto sentí mucho calor como si la habitación se sofocara debido a un incendio.
— Muy rico —respondí simplemente y me mordí el labio inferior.
— ¿Y lo dejarás robarte la virginidad?
— Eso y más… —ambas nos reímos. Alguien tocó dos veces el timbre de la casa y mi amiga y yo nos miramos sorprendidas.
— ¿Él iba a venir por ti? —negué con la cabeza mientras me encaminaba a la puerta de entrada. Me llevé una tremenda sorpresa al ver a la mujer que estaba de pie. Llevaba una falda café hasta la rodilla, una blusa de botones blanca, medias color carne y zapatos de piso en la misma tonalidad que la falda. Su cabello ahora iba arreglado elegantemente en un corte pixie y sus labios rojos, como de costumbre.
— ¿Mamá!
— ¡Cariño! —se acercó y me dio un fuerte abrazo. Pese a la sorpresa de tenerla ahí, la abracé correspondiendo a su efusividad.
— ¿Qué haces aquí?
— Decidí pedir unos días de descanso en el trabajo para estar contigo y con Tai. ¿Cómo está tu hermano?
— Bien, bien. Ven —tomé su maleta y ambas entramos. Mamá saludó a Yolei quien estaba tan sorprendida como yo.
— ¿Vas a salir?
— No.
— ¡Sí! —exclamó mi amiga y mi mamá frunció el ceño mirándonos extrañadas.
— Sí… voy…
— Con su novio —voltee hacia Yolei quien sonreía satisfecha como si lo que acabara de decir hubiera resuelto cualquier crisis mundial.
— ¿Tu novio? —de pronto la expresión seria de mi mamá cambió por una sonrisa y se acercó a abrazarme—. ¡Cariño, eso es genial! ¿Cuándo ibas a decirme que tienes novio? —medio sonreí y me mordí el labio sintiéndome terriblemente nerviosa—. ¡Por eso estás tan guapa! Ya lo decía yo que te conozco bastante bien. Es raro verte en vestido.
— ¿Verdad que se ve muy bien? —de pronto sentí como si estuviera entre un complot con mi madre y mi mejor amiga.
— ¡Vamos, quiero conocerlo!
Oh mierda. ¿Ahora qué iba a hacer? No podía simplemente llegar y presentar a Matt como mi novio aunque… él había hecho lo mismo en la fiesta. Quizás fuera una especie de karma. Quizás no se molestara si yo hiciera lo mismo…
Pensé en enviarle un mensaje de texto para advertirle pero eso podría hacer que no se apareciera y entonces sería más desastroso intentar explicarle a mi madre por qué él no se presentó. Definitivamente lo tacharía de manera permanente como alguien irresponsable e incumplido y no quería que pensara que su hija tenía malos gustos para escoger pareja.
¡Dios, sí que me estaba volviendo loca!
Y mientras más nos acercábamos al café del centro en donde había quedado con Matt más le costaba a mis piernas avanzar. Era como si una fuerza similar al a gravedad me jalara al lado contrario. Yolei nos había dejado al salir de casa y mamá la invitó a cenar más noche. Sabía que iría ansiosa porque le contara los detalles de la desastrosa situación que estaba por ocurrir.
Como si el día no hubiera estado lo suficientemente lleno de emoción y sorpresas ahora el Universo me dejaba otra al ver a…
— ¿TK? —el rubio se giró al escuchar su nombre y sonrió al verme.
— ¿Es él? ¡Pero qué guapo! —mi mamá se acercó y lo abrazó efusivamente. Mis ojos estaban tan abiertos que parecía que se les había olvidado parpadear. No podía dejar de verlo—. Es un placer conocer al novio de mi hija —TK me miró frunciendo el ceño y yo me mordí el labio mirándolo desesperada, esperando que supiera leer mi expresión facial que pedía a gritos que siguiera el juego.
— Eh… el placer es mío, señora —respondió aún confundido. Hubo segundos tan incómodos que me parecieron días atrapada en esa escena.
— Emm… yo… mi mamá llegó de sorpresa y… espera… ¿y Matt? —apenas y pude formular las palabras. Me sentía tan tonta en ese momento.
— ¿Quién es Matt? —preguntó mi madre a quien al parecer le había picado el bicho de la curiosidad.
— Es mi hermano —respondió TK sonriendo—. Él me pidió que lo disculparas, Kari. Tuvo un compromiso —asentí simplemente. ¿Sería eso verdad? Matt me había dejado plantada enviando a su hermanito con el recado en lugar de enviarme un mensaje. ¿Por qué?
— ¿Y bien? ¿Tienen hambre? Porque yo sí —TK y yo nos miramos y él sonrió.
— La voy a llevar a comer las mejores hamburguesas de todo Odaiba, señora.
Debo decir que el hecho de que Matt no se hubiera presentado había sido bastante gratificante. Llevábamos apenas dos horas juntos y mi mamá ya adoraba a TK. Y a decir verdad yo también. Él nos había contado sobre su infancia en Francia. La separación de sus padres no fue sencilla aunque él estaba muy pequeño cuando ocurrió. Mientras mi mamá le contaba sobre su trabajo y sus pacientes, lo orgullosa que se sentía de Tai y de mí. El rubio me miraba de tanto en tanto entre la conversación y sonreía. Sabía que tendría mucho qué explicarle una vez que estuviéramos solos pero por ahora sólo estaba enfocada en su sonrisa… no. No en su sonrisa. En ser su novia.
Fuimos a dar una vuelta por el centro y mamá se detuvo a comprar banderillas. El sol estaba por ocultarse y la noche empezaba a refrescar.
— Y bien, TK. ¿Has pensado a dónde irás a la universidad?
— ¡Mamá! —la reprendí sintiéndome terriblemente apenada. A cambio él sonrió tras darle una mordida a su banderilla.
— Aún no he decidido. Tengo varias opciones a donde me gustaría ir. Londres, por ejemplo, o California.
— ¡California! —exclamó ella—. Kari se irá a Los Ángeles. Aunque eso ya lo sabes, ¿verdad? —Takeru me miró y se acercó abrazándome por la cintura y me dio un beso en la sien. Aquél gesto me hizo estremecer y por poco y se me cae el plato con la banderilla. Un cosquilleo constante me recorría el cuerpo.
— Lo sé —respondió él—. UCLA —me miró y entendí que estaba preguntándomelo. Asentí simplemente sin poder dejar de sentir mis mejillas arder.
Fuimos a pararnos cerca de un mirador en donde circulaba una corriente de aire bastante agradable. El cielo ya se pintaba de colores naranjas y morados, y desde donde estábamos se podía apreciar Venus con claridad. Yo me recargué en TK, dejándome llevar por el impulso que sentía de mantener contacto físico con él. El rubio pasó un brazo por mi cuello para abrazarme y por inercia tomé su mano y nuestros dedos comenzaron a juguetear. Olía delicioso y su cuerpo irradiaba calor.
— Necesito un baño. Ahora vuelvo, chicos —sonreí ante la imprudencia de mi madre quien se alejó para entrar al edificio más próximo.
— TK… gracias, por hacer esto —me recargué sobre el barandal para poder verlo de frente—. Ha sido una terrible confusión y no sé por dónde comenzar a explicar pero gracias por haber seguido el juego y por haber pasado el día con nosotras. Seguro tenías más cosas qué hacer y…
— Está bien, Kari. Tengo que admitir que me sorprendió cuando tu mamá dijo que era tu novio mientras tú esperabas a mi hermano. Digo, no sabía que Matt y tú eran novios ya.
— ¡No lo somos! —exclamé apurada—. Iba a ver a Matt, es verdad, pero de igual forma no somos novios. Yolei le hizo creer a mi mamá que yo vería a mi novio que no existe, por cierto. ¿Tienes idea de lo terrible que se sufre la presión social por tu mamá? —TK se rió y yo me llevé las manos al rostro sintiéndome apenada.
— No te preocupes… —en ese momento se acercó y me besó. Mi reacción fue apartarme pero él pegó su cuerpo al mío y puso sus manos en mi cintura—. Tu mamá nos está viendo. Hay que fingir —susurró contra mis labios y volvió a besarme. Enredé mis manos a su cuello y me paré de puntitas dejándome llevar por la delicia de sus caricias y el roce de sus labios contra los míos.
Y como si estuviera metida en un cuento de hadas, finalmente había besado a Takeru Takaishi.
Bonito domingo, gente chula! :D al ratito actualizo las demás! :D
