XIII

Las luces se expandían por todo el lugar, de pronto dejándolo iluminado y de pronto a oscuras. La música retumbaba en las paredes negras de concreto y al ir dejando la música apoderarse de mí cuando los movimientos corporales se alocaban, sentía las grandes manos de TK atrayéndome por la cintura para no golpear a nadie… y ahí nuestros cuerpos se pegaban y podía aspirar su aroma y sentir su calor embriagándome de placer.

No tenía noción de la hora, posiblemente ya había amanecido y Alex se estaría preguntando en dónde estaba. Posiblemente al llegar a casa estaría furioso por haberme desaparecido y para ser totalmente honesta, me importaba un bledo.

Aquella sin duda alguna se había convertido en una de las mejores noches de mi vida y aún no terminaba.

— ¡Voy por aire! —gritó TK pero no lo escuché y fruncí el ceño—. ¡Qué voy por aire! —me reí y negué con la cabeza aún sin poder escucharlo y en un deslumbre de luces lo vi sonreír. Me tomó la mano y empezamos a caminar hasta la puerta. Para mi sorpresa aún estaba oscuro afuera y la brisa fría me golpeó intensamente trayéndome de vuelta a la realidad—. Te decía que venía por aire fresco —me reí.

— Nunca había venido a un club así y vaya que me he divertido bastante aquí en LA.

— De nada —respondió sonriendo y sentí mis mejillas coloradas. TK se veía guapísimo con una playera negra, jeans rotos y las gotitas de sudor en su frente y su pecho. Me pregunté si él se sentía igual de atraído por mí—. ¿Kari? ¡Hey!

— ¿Eh? ¿Qué?

— Te quedaste ida —dijo sonriendo.

— Lo siento… estaba… no sé —me encogí de hombros.

— Vamos a comer.

Y así llegamos a una plaza, no muy lejos del centro, en donde había varios puestos de comida rápida. Yo pedí una hamburguesa y él un hot dog.

— ¿Has pensado si te quedarás? —pregunté luego de un rato en que el silencio empezaba a incomodar.

— No he decidido aún. Me gustaría irme a Chicago o Nueva York —abrí los ojos sorprendida de su respuesta. Pese a que fuera en el mismo continente, la idea de tener que cruzar de lado a lado para verlo era… terrorífica.

— ¿Nueva York? Suena interesante —él asintió y le dio un trago a su refresco.

— ¿Y tú?

— Pues… UCLA no me desagrada y lo que aprendo cada día me va enamorando más.

— Tal vez nunca te he preguntado pero, ¿por qué Literatura? —sin darme cuenta sonreí y dejé mi hamburguesa en el plato.

— Porque quiero crear historias que sin importar quién las lea puedan causar un desborde de pasión y adrenalina, que motive a los lectores a aventurarse e ir tras ese amor que parece imposible, que se cree se le puso un fin implícito. Quiero que la gente salga de su zona de confort y que aún con temor vayan persiguiendo aquello que los hace felices. Quiero… —de pronto me di cuenta que TK no dejaba de sonreír mientras me miraba y pensé que quizás había estado hablando como idiota sin decir algo coherente—. Lo siento —me tapé el rostro apenada.

— No, no, no. ¿Por qué te disculpas?

— Seguro sueno muy infantil y ya te aburrí.

— ¡Para nada, Kari! Me encanta la pasión con la que hablas. Tus ojos brillan y eso se contagia.

— ¿En serio? —me mordí el labio.

— En serio.

Terminamos de cenar y anduvimos caminando por el centro sin una dirección fija a dónde llegar. Aunque el cielo empezaba a aclarar yo no quería que la noche terminara. Estar junto a la compañía de TK me hacía sentir… en casa. Posiblemente por todos los recuerdos de Odaiba que me venían a la mente. Me gustaba escucharlo reír y contarme sus anécdotas de la niñez. Me gustaba la libertad que sentía de poder ser yo misma sin sentir ninguna vergüenza ni temor de lo que fuera a pensar de mí, que eso, increíblemente, en otro tiempo era lo único en lo que pensaba.

Mi hermano me dijo alguna vez que cuando saliera de la preparatoria todo lo que había vivido ahí se quedaría en esa etapa y a partir de entonces comenzaría a ser… yo. Un ser humano consciente de su vida y su responsabilidad en el mundo quien debe luchar cada día con los cambios, principalmente sociales, para adaptarme y poder seguir creciendo y avanzando. Se le olvidó contarme que aquello no era sencillo y más estando sola.

Llegamos a un parque y nos acostamos en el césped aún húmedo por el rocío de la madrugada. TK pasó un brazo por mi cuello para atraerme a su cuerpo y recargué mi cabeza en su hombro. Me acobijé en su calor y cerré los ojos para grabar en mi mente aquél momento y el aroma de su ser que tanto me gustaba.

— Kari…

— ¿Mmm? —TK se giró recargándose en su brazo y miré de frente sus preciosos ojos azules que me hacían volver loca.

Se inclinó y me besó. Sus labios se movieron despacio sobre los míos mientras mis manos acariciaban su cuello y mis dedos se enredaban en su cabello. Se pegó hacia mí dejando caer su cuerpo en el mío pero sin que fuese incómodo. Lo besé sin pensar en nada más que disfrutar el momento, disfrutarlo a él. Lo besé sabiendo que posiblemente el mundo terminara ahora mismo y quería llevar conmigo una parte de él. Entregué mis miedos, mi ansiedad, mi inseguridad, mis pesadillas y todo cuanto soy y tengo en ese beso.

— TK… —ambos estábamos muy agitados cuando nos separamos y podía sentir el fuerte palpitar de su corazón en mi pecho.

— Shhh. No digas nada, Kari —volví a besarlo pero él se apartó un poco.

— ¿Estoy soñando? —pregunté riendo y él me besó la nariz.

— Posiblemente, bonita —me gustaba cuando me llamaba así. Lo miré a los ojos, ni uno de los dos dejaba de sonreír, y supe que el cielo existía, era real y estaba en ésta dimensión terrenal en la que vivimos, y yo había encontrado una entrada a él—. Vete conmigo, Kari —fruncí el ceño sin comprender a qué se refería—. Vamos a recorrer el mundo, a perdernos sin preocupación. Déjalo todo y vete conmigo —de pronto su expresión cambió, se puso serio y supe que no estaba jugando.

— TK, yo… no sé —me moví para levantarme y él hizo lo mismo. Se sentó a mi lado y de pronto se hizo un silencio vacío.

— Kari yo… —se mordió el labio y me di cuenta que estaba nervioso. Sus manos temblaban levemente y se le notaba cierta ansiedad como si no supiera qué decir.

— Quisiera poder decirte que sí sin pensarlo pero no puedo. Me costó muchísimo obtener esa beca y fallarle así a mi familia, yo… —la voz se me cortó y sentí mis ojos humedecerse. ¿Por qué ser adulto implicaba obedecer la razón y no el corazón como cuando éramos niños? TK volteó a verme, aún con su semblante serio.

— Te quiero, Kari. Pero si me dices que no ahora me iré y no volveremos a vernos. No pienso ser la razón que interfiera en tu sueño de ser escritora y estando juntos tú y yo sabemos que eso va a suceder —agaché el rostro y sentí las lágrimas caer por mis mejillas y un dolor en el pecho que no me dejaba hablar. Mis cuerdas vocales se habían congelado en el temor de abandonar el sueño de mi vida por un amor de juventud.

— Es difícil, TK —dije entre sollozos y él asintió. Se acercó para limpiar mis mejillas con su mano y me dio un tierno beso en los labios.

— Adiós, bonita.

Se levantó y comenzó a caminar lejos de ahí. Pensé que quizás sí estaba soñando y despertaría en cualquier momento. Pensé que él estaba bromeando y volvería corriendo para decirme que todo era un juego pero luego que se perdió de mi vista supe que él hablaba en serio. Él quería viajar, él no quería quedarse en un solo lugar y quería hacerlo conmigo. Conmigo, Hikari Yagami, el hazmerreír de la preparatoria que creyó que jamás tendría una oportunidad con él.

¿Y qué estaba haciendo yo? ¿Escogiendo una vida estable? No importaba que fuera mi sueño, si lo hacía, si me quedaba sin él alrededor no iba a ser ni un mínimo de lo feliz que era junto a TK. De pronto sentí un vuelco en el corazón y me levanté a prisa, pese a que tenía las piernas adormecidas, y corrí para alcanzarlo, para decirle que sí dejaría todo para irme con él y más tarde volvería a arreglar las cuentas pendientes con el mundo.

Corrí cuesta abajo y antes de llegar a la banqueta lo vi subiéndose a un taxi que arrancó de inmediato.

— ¡TK! —grité a todo pulmón pero él no me escuchó—. ¡Vuelve! ¡TK…! Por favor… —caí de rodillas con el corazón hecho pedazos y un sinfín de lágrimas brotando de mis entrañas adoloridas—. Vuelve.


Ando un poquitititito inspirada hoy :p