Pues sí, su visión se había vuelto sobrehumana. Lo comprobó al pedirle que se parara al otro lado opuesto de la habitación y que intentara leer un libro que ella sostenía en la pared, cual letras eran de un tamaño muy chico, similar a la Biblia. Eran tan asombrosos como intimidantes esos ojos color sangre. A Maria le había sido difícil acostumbrarse a darse la vuelta a mirarlo y encontrarse con esas flechas rojas clavadas fijamente en ella. Hasta a veces se quedaba mirándolos sin querer. La rubia realmente esperaba que él no se sintiera mal con estos deslices de humano. Estaba tan orgullosa de Shadow que ya podía leer muy bien sin trabarse más que en palabras muy extensas o extrañas.
Tenía una gran capacidad de aprender en corto plazo, capaz cabía la posibilidad de que son cosas que habían quedado en el cerebro y por eso era fácil asimilarlos nuevamente. Si habían podido burlar a la muerte pues todo era posible. Comenzaron con los libros de niños que ya le había preparado, pero pronto el vocabulario le fue tonto e infantil. Así que tomaron unos más juveniles, con misterios y crímenes. Particularmente le llamó tanto la atención que solo le hablaba a la rubia cuando tenía alguna palabra que no conociera. Pero estaba muy bien. Verlo tan tranquilo ensimismado en leer le era reconfortante.
—Maria, ¿Alguna vez has estado fuera de este lugar?— Shadow sacudió su cabeza un par de veces y se volteo a mirarla, clavándole unos ojos rojos muy serios —Es decir, ¿En estos lugares "verdes"?
Ella quedó en un silencio, no comprendía en un principio. Después pudo unir todos los cables: Es verdad, él -o mejor dicho el Proyecto Shadow- fue creado entre cuatro paredes y luz artificial. Reconocía solo el blanco, negro y gris como los colores de los paisajes. Cualquiera con un conocimiento de color quedaría indignado con este pensamiento. Una idea estiró su boca en una sonrisa. Si, Shadow conocerá la naturaleza de una manera u otra. Este mismo la miraba absorto esperando la respuesta y ahora también quería saber a qué venía esa cara alegre. No entendía nada.
—Mira, Shadow, aquí no hay lugares tan amplios como se describen en estos libros— Volteó a la ventana con un poco de pánico, volviendo lentos y algo dramáticos los ojos al experimento —¿Quieres ir a ver?
Él en primera instancia quedó pensativo por unos momentos, luego asintió confundido quizás. Entonces es que Maria se levantó rebalsando de emoción. Salió a registrar el lugar asegurándose de que nadie estuviera cerca. Y con un ademán, invitó a seguirla casi de puntillas para no hacer el mínimo ruido. Por alguna razón, él se cubrió con la capucha del buzo gris que llevaba, sus ojos rojos querían darse vuelta hasta su espalda. Sentía algo, algo parecido a la paranoia. Capaz solo tenía miedo de meter en problemas a su amiga. Estaba empezando a pensar mucho.
Tuvieron suerte en no cruzarse con soldados ni nada. Se abrió la puerta a una especie de invernadero, había césped, arboles y plantas variadas. El morocho no pudo con el impacto de tantos colores, en su mente intentó rápidamente asimilar la información visual a la textual que revoloteaba recientemente. Tan absorto estaba que apenas pudo caminar cuando sintió que de su brazo lo obligaban a caminar dentro.
Para la rubia era obvio que su pequeño aprendiz no era humano, la fuerza que tuvo emplear en él solo para que se mosqueara fue increíble pero por suerte luego cooperó. Le escoltó cerca de los arboles dejándole tocar la firme corteza, las flores suaves y ligeramente sedosas y con un toque de perfume dulce; las sensaciones en él parecían congelarlo y resetearlo una y otra vez. Cuanta emoción le daba verlo investigar cauteloso de como posaba sus dedos en todo. Otra vez se volvía el hombre ciego que veía la vida por primera vez. Uno podría imaginárselo y llorar de alegría casi como la rubia quería hacer, pero si lloraba podría asustarlo. Se contuvo lo más posible, sin embargo Shadow pudo ver claramente unas tímidas lagrimas colgando de sus pestañas. Los ojos demoníacos podían ver mucho más de lo que se podía esconder.
—Maria— Comenzó en su tono sereno pero firme de siempre —¿Ya te diste cuenta?— Ahí fue cuando la rubia espabiló.
—¿A que te refieres?
Los ojos carmesíes indicaron la puerta de donde habían entrado y ahí se congelaron. Esperando algo, alguien, que diera señales de darse por aludido. Nada pasó; pero el experimento insistía en algo. Es entonces que ella se hinchó de aire y valientemente encaró la puerta, sorprendentemente entreabierta -él tenía razón despues de todo- cosa que había asegurado que la había cerrado tras su paso. Miró el pasillo para encontrar, desgraciadamente, a su abuelo el metiche. No pudo esconder su repentino disgusto y sí que lo estaba de verlo como se hacía el gran espía. Gerald rió un poquito y le dió unas palmadas en el hombro en señal que todo estaba bien.
Así como si nada se fue. Su caminar era lento y se notaba que iba manoseando su molesto bigote como siempre lo hacía cuando pensaba. No podía confiarse aunque ya todo se encontraba casi "legalmente" correcto. Ojalá así sea. Ella no tuvo ninguna mala intención y jamas se lo perdonaría si le echaran la culpa a Shadow y lo lastimasen. Ensimismada en esta laguna de inquietudes tardó unos minutos en reparar en su alumno.Y sonrió.
Cuando lo vió sentado en el pasto, inspeccionándolo minuciosamente como un niño, supo que lo que importaba ahora es lo que había logrado en él. Este pequeño instante, por más corto que fuera, era lo más importante para ambos. Solo para ellos y nadie más que ellos. Este diminuto invernadero se había convertido en su encajonado mundo fuera de la dolorosa cárcel grisásea. Y como los pobres que eran de felicidad, este poco era más que suficiente.
Y bueno, saben como es la vida. Te aplasta cuando menos lo necesitas. Como seeaaaaaa, todo bien *emoji de Like* tratando de volver a ser escritor pero cuesta.
Y si, básicamente va a ser igual al del juego. O sea, tenemos el comienzo y el final; yo pongo lo demás aquí. I'm sorry for your feels.
¡Me alegro que les guste! dsaklsajdkjsakjd *corazón* eeeemmmm no mucho más que decir.
¡Gracias por los reviews y todo! Me ayudan a seguir : ) Nos leemos despues, beibes.
