Desaparecido y Encontrado
Abrió los ojos.
Lo primero que notó fue que todo estaba negro, no veía nada; lo segundo fue el horrible dolor palpitante en su cabeza.
Luego se dio cuenta de lo demás, que sus manos estaban atadas fuertemente en su espalda, sus pies también se encontraban atados, sus ojos estaban vendados y estaba muy segura que estaba sangrando en alguna parte de su cabeza.
Mierda, mierda, mierda. Helga entró en pánico y tuvo que forzar su garganta para no gritar ¿qué tal si sus captores seguían ahí? en cambio, se arrastro por el suelo y forzó su cuerpo para estar lo más erguida posible y apoyo su espalda en una pared. Todo lo que pudo tocar con sus manos era tierra y piedras, la pared en su espalda se sentida dura y rugosa ¿tal vez una cueva? el aíre se sentía pesado, olía a tierra y a sangre (probablemente la suya). Se retorció de nuevo, con fuerza, los amarres en sus pies y sus manos no aflojaban, ni siquiera la venda sobre sus ojos.
Lágrimas de frustración se acumularon en sus ojos, empapando la venda.
¿Cuanto tardaría en encontrarla? Probablemente nunca. Sus padres ni siquiera sabían en que periódico trabajaba y ciertamente no la clase de artículos ni investigaciones realizaba; nadie de sus amigos y seres queridos sabía exactamente en cual investigación se encontraba trabajando y aunque su editor y compañeros sabían que estaba en San Lorenzo, ellos no sabían de la actual pista que estaba siguiendo, pista que descubrió apenas hace unas horas (¿o días?) y que la habían llevado a lo que sería el centro de operaciones criminales de La Sombra, el mayor traficante de drogas y, por lo que sabía Helga, ahora se dedicaba a saquear esmeraldas y diamantes de las tierras Los Ojos Verdes, una legendaria tribu en San Lorenzo.
Nunca la encontrarían, y si la encontraban, no sería pronto, no antes de que los secuaces de La Sombra que la atraparon y noquearon cuando la descubrieron tomando fotos de su botín llegarán y terminarán el trabajo de matarla. O tal vez la dejen ahí para que se muriera de hambre o un puma llegará a comérsela.
Mierda, mierda, mierda.
Debió haber sido más precavida, debió avisar a los chicos del campamento, demonios, debió haber dicho que no a esta investigación; todo o que había hecho en las últimas semanas era ser atacada por mosquitos y no llegar a nada en su investigación (y justo cuando obtenía una pista, era golpeada y secuestrada).
Y sin embargo, cuando se enteró de los problemas de San Lorenzo y La Sombra, no podía decir que no. No cuando la gente de San Lorenzo era atormentada y robada, no porque Helga ya se había ahogado en la investigación que probablemente terminaría yendo tarde o temprano, no porque Helga tenía cuadernos, pistas y cualquier información de San Lorenzo de los últimos siete años.
Su cabeza seguida palpitando, sus músculos dolían, tenía hambre y frío, no podía llevar la cuenta del tiempo, pero estaba segura que fueron horas antes de que pudiera encontrar una piedra suficientemente puntiaguda para ayudarla a romper el amarre de sus manos, y muchas horas más para poder por fin deshacer las cuerdas de sus manos. Y sin embargo no fueron sus manos recién liberadas quieres tiraron de la venda de sus ojos.
El corazón de Helga dio vuelco, y sin pensar dio un fuerte golpe la persona frente a ella, lanzándola al piso y produciendo un gemido de dolor, a pesar de ya no tener la venda, Helga no podía ver con claridad, todo estaba oscuro y sólo una linterna en el suelo iluminaba la cueva y la figura en el piso de la persona que acaba de golpear, era un hombre y era grande.
Mierda, mierda, mierda.
Helga comenzó a deshacer los nudos del amarre de sus pies frenéticamente, aunque era cinta negra en karate y tenía buen brazo, no podía haber noqueado al hombre el suficiente tiempo para que pudiera escapar.
— Guau, finalmente conozco la fuerza de Old Betsy y los cinco vengadores.
Mierda.
Helga abandono su tarea cuando escuchó las palabras, ipso facto, miró hacia delante.
Iluminado por la linterna, Helga pudo observar el rostro del hombre frente a ella. Cabello largo y rubio, ojos redondos y verdes, barba mal recortada y por supuesto, una gran cabeza de balón. No lo veía en persona desde que tenían 17. No sabía nada de él desde que tenían 18. Para cuando tenía 22, todos lo tomaban como hombre muerto.
Y sin embargo…
Arnold Shortman estaba vivo.
— Desapareciste… — Dijo. Pero no era lo que quería decir, lo que quería era llorar de alivio, lo que quería era preguntarle mil cosas y luego decirle mil cosas más, quería abrazarlo hasta estrujarlo y nunca dejarlo ir. Sin embargo pareciera que su cerebro se hubiera paralizado al verlo.
Una sonrisa suave se asomo por los labios de Arnold — Llega una chica de ojos azules, alta, rubia y con un lazo rosa en su cabeza a interrogar sospechosamente a Los Ojos Verdes. Sabía que eras tú.
Pero ella no sabía de él. Ella no sabía nada, aparentemente. ¿Arnold estaba vivo? ¿Arnold estaba vivo y sonriéndole? ¿Tal vez el golpe en la cabeza la hizo tener alucinaciones? o ¿Tal vez realmente estaba muerta y este era el cielo? Porque si era así, ella prefirió su fantasía dónde era presidenta y él era su esposo.
La sonrisa de Arnold desapareció cuando escucho los truenos que avecinaban una gran tormenta.
—¡Vamos, hay que irnos antes de que la tormenta empiece!
Eso pareció despertar a Helga, quien comenzó a tratar de librarse del amarre de sus pies. Arnold tomo una daga de su cinturón y corto rápidamente las cuerdas que sostenían a Helga, y la tomó de la mano para ayudarla a levantarse.
La tomo de la mano como si fuera la cosa más común del universo y Helga se moría, porque la mano de Arnold era grande, áspera y tan cálida, que no podría ser de un chico muerto.
Arnold no soltó su mano.
—¿Puedes caminar? — Ella asintió.
— Bien, correremos sólo unos pocos kilómetros, mi refugio no esta muy lejos de aquí. — Helga de nuevo asintió, la piel de su mano tomando la de él quemaba, su pecho ardía.
—No me sueltes.
Fue más tarde esa noche, mientras se secaban frente a la fogata, con el cielo despejado de nubes y lleno de estrellas, con la mente llena de dudas y preguntas que serían contestadas en los días siguientes, cuando Arnold abandono su mano y en cambio, la envolvió en un abrazo.
Sus brazos alrededor de ella, su mejilla en su clavícula, su olor a su alrededor fue la llave que desato un profundo suspiro de alivio en su boca y lágrimas en sus ojos. Helga devolvió su abrazo.
— Gracias, — dijo — por salvarme en la cueva.
Arnold la apretó un poco más, Helga pudo sentir sus lágrimas humedeciendo su hombro.
— Gracias, a ti Helga. Por encontrarme.
N/A: Lo sé, tardo años en actualizar. Aunque realmente me gusta Helga/Arnold en highschool, me gusta mucho más la idea de un reencuentro siendo adultos. Also, tengo como mil ideas más para postear, pero si alguien tiene una prompt en especifico me puede mandar inbox. Alsooo, no recuerdo si fue la semana pasada o la antepasada que se realizado la shortaki week en tumblr y estoy pensando utilizar las prompts(sí, como mil años después, i know, pero yolo). Si les gusto dejen review o like o siganme en twitter ( carryonfangirl) y platiquemos de Hey Arnold.
