Yuri! on Ice no me pertenece.

Pareja: Yuuri KatsukixYuri Plisetsky.

Edades: Yuuri K. 29 años/Yuri P. 16 años.


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Give me a chance*

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Una bola de papel aterrizo en el banco de su pupitre, alejando su 'atención' de la clase de matemáticas a fulminar con la mirada a la persona sentada a su derecha por haberlo sacado de sus mil y un pensamientos retrospectivos.

El muy maldito lo ignoro, por lo que, con enojo desenvolvió la bola de papel que estaba delante suyo dispuesta a romperla en pedazos ese instante, de no ser por el mensaje que había escrito en el:

[Yuri¿Por qué tan distraído, eh? La clase está al frente, no en la ventana]

Rodo los ojos con molesta, tomo el lápiz de su derecha, comenzando a escribir una respuesta digna de originalidad.

[No sé de qué hablas]

Sin que el maestro se diera cuenta, lanzo el papel entre medio de los ojos de su irritante amigo. Disfrutando del dolor ajeno, desvió su vista a la pizarra unos minutos, cuando la misma bola de papel lo golpeo en la mejilla.

[Primero que nada: Auch, mi frente estúpido.

Segundo: Si como no, y yo soy la reina de Inglaterra. Vamoscuenta, cuenta ¿Qué te tiene con esa carita ilusionada?]

Ahora el pase de papeles fue un poco más discreto, sin mucha violencia de por medio, para no ser descubiertos y posteriormente, quedarse una hora extra como castigo.

[Ya te dije que nada, no sigas jodiendo]

Rio entre dientes al ver como la boca de su amigo hacia la mueca de un pescado mientras que, llevándose una mano al corazón lo miraba con falso resentimiento e indignado escribía la respuesta.

[¿Cómo joder? ¿Joder de molestar o…cómo seguro te lo hicieron a ti?]

Arqueo una ceja divertido al ver dibujada la cara pervertida al final. Viktor sí que necesitaba terapia.

[Hablo la voz de la experiencia ¿no? Sabía que ese cabello largo no era para nada gratis]

Un puñetazo impacto contra su brazo cuando el maestro salió del curso. Con burla, observo los cachetes inflados del peli plateado a su derecha.

—Con mi cabello no te metas, ricitos de oro. — Lo señalo en amenaza, con una expresión sombría… para luego cambiarla por una divertida. — Ahora, cuéntame el porqué de esa cara de enamorado, ¿tu sexy tutor por fin te acepto?

—Viktor… —Susurro con un aura negra por haberse referido de esa forma a su cerdo.

—Ya, ya, lo siento. — Viktor elevo las manos en son de paz, con una sonrisa de corazón y ojos cerrados, siguió con su interrogatorio.

Yuri maldijo el día en que le había comentado a Viktor parte de sus problemas emocionales en su momento de crisis, ¿cómo pudo confiar en esa cosa albina para un consejo? Aquel peli plateado de cabello largo era la completa irresponsabilidad andante; pero también un desgraciado que conocía desde hace años, por ende y no porque el quisiera, su amigo mas cercano; mucho más que Otabek, quien, ese día se había faltado.

Agradeció al cielo cuando Yakov entro en el aula y mando a Viktor a resolver unos ejercicios en la pizarra, debido a que era el que más escandalo estaba armando en el curso.

Aunque maldijo a todo cuando también lo mando a la pizarra por igual que el peli plateado.

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—Yuri Plisetsky, Deja de ser un desgraciado y cuéntale a Vitya tus problemas personales. —Cuestiono un ruso alegre pisándole los talones a otro ruso malhumorado de su misma edad.

— ¿Vitya no tiene que ir a joder a otra parte? — Pregunto exasperado Plisetsky.

El peli plateado se llevó una mano al mentón pensativo, después de unos momentos negó con la cabeza sonriente.

—Hoy no tengo nada que hacer.

El rubio rodo los ojos, en la salida siempre se quedaba unos minutos de más para conversar con el que se hace llamar su amigo, esa bola alegre peli plateada que estaba saltando como un conejo, con la que hoy no quería ni decirle 'fu'.

Caminaban a paso rápido por los pasillos hasta llegar a la venta donde el rubio se compraría un jugo en caja, mientras que Nikiforov iba haciendo su vida miserable en el camino. Se volcó hacia el con una ceja arqueada.

—Si te digo, ¿te iras por dónde viniste?

Después de meditarlo unos momentos, Viktor accedió levantando las manos, haciendo un símbolo extraño con sus dedos.

—Ayer… Yuuri y yo nos besamos. — Confeso entre dientes, aunque no añadió detalle alguno, su cara estaba roja por completo.

El peli plateado se quedó estático unos momentos; Yuri lo observo con una expresión malhumorada, esperando alguna reacción estúpida. De repente, Viktor salto con los ojos brillantes junto una sonrisa grande en forma de corazón.

— ¿Really? — Al ver el leve asentimiento de parte del rubio, salto mucho más alto y emocionado. — ¡Amazing! ¡Te felicito, Yuri! — Apoyo su mano en su hombro. — Este es un gran paso para ti… pero cuenta, ¿Qué más paso a parte del beso? ¿Te dijo que te quería? ¿Se declararon? ¿Lo hicieron?

Avergonzado en su totalidad, Plisetsky mando de una patada al peli plateado varios metros lejos de él.

— ¡No te dije que gritaras, idiota! — Reclamo echando humo por sus orejas.

— ¡Vitya está bien! — Aviso el ruso en el piso, con un balde en su cabeza mientras elevaba ambos brazos con los pulgares arriba.

Cuando estaba a punto de volverlo a insultar, su celular vibro dentro del su bolsillo. Al leer un mensaje reciente que se le fue enviado, sus ojos adquirieron un brillo inusual. Gritando un insulto a modo de despedida para su amigo peli plateado, que, en esos momentos estaba siendo ayudado por su propio club de fans de la escuela.

Encogiéndose de hombros, partió apurado en dirección a la salida.

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Una vez que Yuuri termino de enviar el mensaje, aguardo con tranquilidad en el interior del vehículo la llegada del rubio. Apretaba el volante con inquietud; echo un manojo de nervios, sentía que eso estaba mal de muchas formas. No era para menos, no después de lo ocurrido ayer en la noche.

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La noche del sábado… instantes después de casi cometer una locura con su pequeño amor prohibido, un corto lapso de lucidez lo golpeo. En ese pequeño tiempo hizo que se alejara del rubio como si este quemara, rubio que con los ojos cristalizados y una expresión desconcertada observo atónito como el nipón se alejaba de él como si de una peste se tratase, para irse casi corriendo a su habitación, encerrándose en ella.

Para aclarar sus ideas, regañándose a sí mismo por su actuar.

Trato de darle su espacio al menor para el día siguiente, por lo que casi no salió de su habitación casi en el transcurro del día; trabajo en su portátil casi toda la tarde preparando su trabajo para el día de mañana, también para alejar sus pensamientos de cierto rubio que ponía todo su mundo de cabeza con una mirada. El de verdad creyó que haciendo eso, el rubio se lo agradecería en un futuro, cuando se diera cuenta que lo que estuvieron a punto de hacer era una locura.

Hasta que, una vez que la necesidad de líquido fue enorme, salió en la noche a la cocina a por un vaso de agua. Yuri salió de la nada, encarándolo mientras lo arrinconaba en la isla para desayuno.

Deja de evitarme. — Reclamo Yuri con una expresión dolida en el rostro colocando ambas manos a lado suyo, golpeado el mármol. — Si te arrepientes de lo que paso… ¡entonces dímelo en la cara maldita sea! ¡Pero no me evadas, no ves que me lastimas, idiota!

Trago saliva con dificultad. Ver a Yuri de esa manera lo lastimaba, mucho. Quería verlo de muchas maneras, pero triste o incluso lastimado, no era una ninguna de ellas.

No… no es como piensas… — Titubeo no pudiendo encontrar las palabras correctas para expresarse.

El menor torno su rostro en una mueca, que mesclaba la burla con la tristeza al mismo tiempo.

¿Huh? — Rio con amargura. — ¿Y cómo es que debo pensarlo entonces? — Miraba con fijeza a los ojos marrones. — ¡Dime!

Cuando trato de llevar una mano al rostro del menor, este volteo su cara con furia. Lo soltó momentos después con una expresión que Yuuri no podría describir en palabras, ero que se quedaría grabado dentro de su cerebro; antes de que el rubio diera un paso fuera de la cocina, la voz del mayor lo detuvo.

Eres un niño todavía… Yuri, ¿te das cuentas que…?

¿De que esto esta mal visto? — Cuestiono mirando al frente. — Lo sé, y no interesa di se ve mal o no.

El moreno se mordió la mejilla interna, suplicando para que el menor entendiera las razones de lo que se enfrentaba.

Aun si esto pasara… igual tendrías que irte. — Recordó lastimándose a sí mismo por igual.

Yuri, lo observo por sobre su hombro, curvando sus labios en una sonrisa triste.

¿Esa no es una mayor razón para aprovechar el tiempo? — Plisetsky regreso su mirada al pasillo, no quería ver la cara estúpida del cerdo indeciso al que quería, le haría causar mucha más rabia y ganas de patearlo de las que ya tenía. — Eres demasiado inseguro con respecto a esto y le das muchas vueltas, Yuuri; si yo puedo aceptar esto tú también puedes. — Rió con tristeza. — No te estoy pidiendo que me devuelvas el sentimiento… solo… solo que me des una oportunidad, solo eso.

A pasos temblorosos, Katsuki se acercó al menor, tomándolo por los hombros lo volteo con suavidad, quedando frente a frente. La mirada asustada e insegura del mayor se enfrentó con la expectante y firme de los orbes esmeralda.

¿Una oportunidad?... — Repitió en voz baja, temiendo que si decía algo más, arruinaría por completo las cosas entre ellos dos.

El rubio asintió con seguridad.

Quiero demostrarte que voy en serio con esto. Solo dame el día de mañana por la tarde, cuando salga de la escuela, espérame afuera.

Tengo que trabajar…

Por Dios Yuuri, eres uno de los gerentes de la puta empresa. — El menor suspiro hastiado. — Pedir una tarde libre solo un día no matara a nadie. — Escondió parte de su irritada mueca con parte de su cabello; dándole un aspecto a gato gruñón.

Escuchar la suave risa proveniente del moreno lo descoloco, con un tic en el ojo lo observo con furia. Él estaba hablándole enserio sobre todo, ¡¿y el muy maldito se reía?! ¡Maldito cerdo!

Bufo molesto e intento irse de nuevo, para volver a ser detenido por el mayor que tenía la mirada fija en sus ojos.

Esto está mal… tu eres menor, y esto estaría… —Las manos de Yuri se posaron sobre sus mejillas, atrayendo su rostro a él debido a la diferencia de alturas existente.

Hey, quiero que te metas en la cabeza algo, cerdo exasperante. — Hablo en voz seria. — Me importa una mierda la diferencia de edades. Yo ya te dije lo que sentía, y no lo volveré a hacer de nuevo, ¿Entiendes? — Hizo una pausa para tomar aire ante la estupefacción de Katsuki. — Solo salgamos mañana, nada más… solo… dame el día de mañana; quiero demostrarte que lo que sea que tu cerrada mente de puerco piense, está totalmente equivocada.

Un silencio invadió el espacio de tiempo en el que Yuri esperaba nervioso la respuesta del moreno, mientras el mayor procesaba las palabras dichas por el rubio sin saber que responder. El nipón se sonrojo al darse cuenta de algo, miro a pequeño ruso con un sonrojo en sus mejillas para con curiosidad preguntar:

¿Me llamaste puerco?

El menor bufo enojado, lo soltó para darse la vuelta y encaminarse a su habitación. ¡Qué forma de matar el momento por Dios!, el todo serio, con el corazón en la garganta ¿y para qué? Para que el desgraciado le responda con una pregunta estúpida que no tenía ni pies de n cabeza con lo que estaban hablando. Ese maldito cerdo era imposible, a este paso tendría que amarrarlo a la cama mientras dormía, subirse encima de él y quitarle aquel moralismo junto con aquella infantil vergüenza en una noche si quería lograr algo serio.

Estaba tan molesto, que incluso al día siguiente lo ignoro, prefiriendo tomar el metro antes de cruzar miradas con el moreno; lo único que hizo fue mandarle un mensaje, escribiéndole que esperaba su respuesta antes de que saliera de clases o si no ya podría ir durmiendo con un ojo abierto.

… …

Katsuki volvió a releer el mensaje de Yuri, riendo ante la amenaza de este. Una de las maneras de que el rubio ocultaba sus emociones era con insultos o patadas; claro que esta vez, el menor si tenía toda la razón en estar molesto; Yuuri ya conocía ese carácter, ya que ese factor formaba parte de una de las cosas que más amaba del pequeño ruso, ¿estaba loco? Tal vez, pero loco solo por ese rubio impulsivo.

Cuando la puerta del copiloto fue abierta, Plisetsky lo saludo con una mirada que mezclaba la felicidad con la altanería; se colocó el cinturón de seguridad y con una sonrisa de medio lado cuestiono:

— ¿Listo? — El moreno negó con la cabeza, a lo que el rubio volteo los ojos. — Si estás aquí es porque si, entonces… empecemos.


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Give me a chance: Dame una oportunidad.

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¡I have sleep! –sonidos de ronquidos…

Como sea, ¡Muchas gracias a todos por leer!

¿Creyeron que iba a ver hard? Pues no… todavía, perense un poquito más. El próximo cap va a ver mucho fluffy, pero… con toque de… -censura de spoiler activada- xd

¿A dónde creen que Yuri llevara al cerdito? ¿Yo me dormiré mañana en mis clases? ¿El café que prepara la venta de la esquina seguirá siendo un asco? Tantas preguntas y tan pocas respuestas… ;-;

Próximo capítulo: Time of relaxation.

See ya.