Yuri! on Ice no me pertenece.
Pareja: Yuuri KatsukixYuri Plisetsky.
Edades: Yuuri K. 29 años/Yuri P. 16 años.
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Problems*
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—Otra vez Yuri nos está ignorando, Otabek haz algo~— Nikiforov berrinchaba moviendo los brazos de arriba abajo.
Por su parte, el rubio no escuchaba nada del ataque infantil de su amigo, se encontraba mucho más sumergido en sus pensamientos de como torturar al maldito de su tutor por no darle todavía una respuesta a su declaración; aquella situación con Yuuri estaba llevando al menor al límite de su paciencia, paciencia que no tenía.
Gastar el receso para ponerse a pensar de sus problemas íntimos abajo del árbol donde solían comer las tonterías que se compraban en la tienda, no le estaba ayudando en nada; podía escuchar las quejas del tarado de Nikiforov a su lado, pero no le tomaba mucha importancia.
—Viktor. — Hablo por primera vez en todo el rato un moreno de semblante serio en todo el rato que el peli plateado parloteaba cosas sin sentido.
— ¿Mhp? — El nombrado lo observo con una sonrisita y ojitos esperanzados.
—Ya ríndete, Yura ni siquiera te está escuchando.
Con falsa indignación, el peli plateado se hecho en la espalda del rubio con intenciones de molestarlo. En su mano derecha sostenía un cartón de jugo de manzana que movía de forma insinuante frente el rostro de Yuri.
—Si esto no funciona, me rindo. — Murmuro aburrido mientras seguía moviendo el envase frente a su amigo.
Grito asustado cuando el rubio lanzo un grito molesto echándose para atrás en el pasto jalándose el cabello.
–Otabek~ te dije que Yuri no está bien, ¿pero cuando alguno de ustedes me escucha? — Renegó jalando la chaqueta del kazajo molesto.
Altin soltó un largo suspiro, levantándose de su lugar fue a sentarse al lado de Yuri, quien parecía querer matar a alguien en ese momento; apoyo una mano en su hombro llamando su atención.
– ¿Qué pasa, Beka? –– Cuestiono en tono frustrado por embrollo mental que tenía en su cabeza.
El moreno solo levanto una ceja, a lo que el rubio bufo; mientras tanto Viktor se acomodaba de barriga y apoyaba sus manos en sus mejillas en frente a ambos para tener una mejor vista de lo que, seguramente, daba para una larga conversación.
Yuri gruño molesto, tal vez si les comentaba algo de su problema Otabek le podía dar algún concejo, cosa que no esperaba mucho del peli plateado que estaba jugando con uno de sus largos mechones platinados en ese instante.
—Estoy molesto. — Dijo con simpleza, algo bueno de que sus dos amigos estén al tanto de su problema emocional con su tutor era que se podía ahorrar de la historia larga del cliché de un mocoso enamorándose de su tutor. — Yuuri me desespera al llegar al punto de querer darle una patada… que le saque hasta lo imbécil.
Tanto Viktor como Otabek emitieron un sonido comprensivo; ahora ya todo cobraba sentido de la molesta actitud, más de lo normal, del rubio.
—Así que eso era. — Viktor tomo asiento de un saltito. — Déjame adivinar… ¿Te rechazo? —Cuestiono llevando el dedo índice cerca de su boca.
Otabek empujo al peli plateado hacia atrás chocando dos dedos en su frente e impidiendo que Yuri lo golpeara.
El kazajo escucho en silencio algunas de las dudas que tenía su amigo y compañero de curso; Yura estaba confundido sobre qué medidas más debía de tomar para que Katsuki dejara de ser un idiota; él ya había tenido la oportunidad de conocer al famoso tutor de Yuri en persona, era alguien muy amable, pero no podía decir más de él ya que solo habían cruzado algunas pocas palabras.
Cuando el rubio termino de desahogarse un poco, el ambiento se tornó tranquilo; el bullicio a su alrededor era causado por los demás alumnos disfrutando del descanso; la verdad era que Otabek no tenía nada para decirle a Yuri, es decir, el jamás se había enamorado ni había sentido nada por alguien, era un total fiasco en ese tema a diferencia del peli plateado, Viktor era alguien libertino que creía que el amor no tenía barreras, y como pocas veces hacía, se comportó serio al sentarse al lado del rubio, mirándolo a los ojos.
–Estas haciéndolo todo mal, Yuri.
— ¿Huh? — El rubio lo observo sin entender arqueando una ceja.
–Según por lo que he visto y tú has dicho, Katsuki Yuuri es una persona tímida y reservada, con una moral rígida y de carácter único según tus palabras. — Sonrió de lado de manera traviesa. — Lo que se podría hacer en momentos como estos es dejar de preocuparse tanto y salir a una fiesta.
Otabek lo observo inexpresivo, mientras que Yuri lo miro como si le hubiera crecido un cuerno.
— ¿Qué clase de concejo es ese? — Cuestiono el rubio.
— ¡El mejor que te puede dar alguien como yo! — Sus labios formaron su distinguible sonrisa de corazón al tiempo que elevaba los brazos. – Quiero decir, que te estas partiendo el cráneo con tantas cosas sin sentido, es mas… – Sus ojos se desviaron hacia una persona que pasaba delante de ellos. – ¡Mila! — Llamo moviendo las manos.
La pelirroja nombrada detuvo su camita, los observo extrañada, acercándose a ellos los saludo con un beso en la mejilla antes de tomar atención al peli plateado.
— ¿Qué quieres, Vitya?
—Que saludo mas cruel, mi querida Mila. — Dramatizo jalándola para que se sentara a su lado. — Pero como eres tú, te lo dejare pasar. — La pelirroja rio sin diversión. — Bien, al grano; ¿sabes si va a ver una fiesta pronto?
— ¿Fiesta? — Cuestiono mirando al peli plateado cruzada de brazos. — Creo que va a ver una dentro de dos meses.
Viktor negó con la cabeza, decepcionado.
—No, no, veras, lo que sucede es que… — Se acercó al oído de Mila susurrándole algo en el oído.
Varios asentimientos después de parte de la pelirroja y risitas de Viktor, Mila jadeo sorprendida mirando hacia Yuri y Otabek.
Miro al peli plateado con confidencia antes de tomar aire y empezar a hablar:
—El fin de semana unas amigas me invitaron a la fiesta de su universidad. — Al ver la cara del rubio se lanzó a reír. — Tranquilo Yuri, ellas recién están en primer año; ¿Cómo crees que dejare que te pase algo en tu primera fiesta a lo grande? ––Molesto abrazándolo por el cuello.
— ¡Suéltame, bruja!
La pelirroja emitió una carcajada, divertida ante la reacción del rubio. Se despidió de ellos diciéndole a Viktor que le mandaba más información por Whatsapp dentro de un rato. Yuri estaba a punto de reclamar algo cuando
la campana sonó indicando que las clases dentro de poco continuarían.
— ¿En qué nos acabas de meter, Vitya? –Cuestiono el kazajo tomando a Viktor por la muñeca cuando noto que el rubio se encontraba varios metros lejos de ellos.
El peli plateado sonrió llevando su dedo índice en forma que pedía silencio.
—Tranquilo, ya verás el porqué lo hice. — Giño el ojo.
—Por qué será que eso es lo que me preocupa más. — Cuestiono enarcando una ceja.
—Porque eres igual de amargado que Yuri~. — Saco la lengua. — Te prometo que cuando llegue el día de la fiesta te lo contare, ¿ok?
El kazajo lo miro unos segundos antes de resignarse.
—No sé por qué sigo confiando en ti.
Viktor solo rio de forma infantil en respuesta.
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Yuuri llego cansado del trabajo, algo normal en su vida; Vicchan lo recibió entusiasta como siempre.
Aunque algo difirió esta vez; Misha estaba maullando mientras miraba en dirección a los cuartos.
Katsuki frunció el ceño, la gata no era de las que maullaran por cualquier cosa; a no ser que sea de algo relacionado con Yuri, despacio dejo sus cosas en la mesa de la cocina dirigiéndose en dirección a los cuartos; la cola peluda de la gatita lo guiaba al dormitorio de Yuri.
La puerta estaba entre abierta, antes de poder entrar la risa alegre del menor lo detuvo.
—Ya te dije que no… No sigas molestando con eso… esta bien… ya, no te preocupes… si el sábado estaré allí…
Yuri estaba conversando por teléfono por lo que podía deducir, la cuestión era ¿con quién? Y ¿Qué tenía que hacer el sábado? Pero antes de pensar algo más, se sintió mal el estar escuchando la conversación ajena del rubio con alguien mas.
—Yo también lo estaré esperando… mucho… me tengo que ir, nos vemos.
¿Ahora también va a esperar algo? ¿De qué se trataba todo esto?
Dando la vuelta, se fue a la cocina para tomar un vaso de agua fría.
Por ahí Yuri estaba hablando de ir a la casa de Viktor a realizar una tarea como hace unos meses atrás; no debía de pensar tan mal, además estaba mal escuchar conversaciones a escondidas, por mas que fuera por teléfono.
No debía dejar que su mente le jugara una mala broma, el cansancio le hacía mal a su cerebro.
Y eso que era martes recién.
… …
Por su parte, Yuri mantenía la promesa que Viktor le obligo a hacer, de no mencionarle nada de la fiesta a Yuuri, de mantener poco contacto con el hasta el día siguiente a la fiesta, algo verdaderamente difícil considerando el hecho de que vivan juntos bajo el mismo techo.
Ya en viernes solo debía esperar hasta mañana para volver a dormir en la cama de su cerdito, lo extraño era que a Yuuri le habían salido unas enormes ojeras, el rubio pensó que debía ser debido a que su trabajo le estaba exigiendo mas ya que se acercaba el fin de mes.
Aquella semana sin hablar mucho con el nipón le estaba haciendo mal. Lo extrañaba mucho aunque lo tenga a su lado. Ahora tenía que planear una excusa para salir de la casa mañana sin que el moreno de lentes se percatara de sus planes.
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Sábado.
Por fin había llegado el glorioso fin de semana para el nipón, él estaba esperando este día con ansias para hacer muchas cosas; conversar con el ruso era una de ellas.
Yuri lo tenía mal, solo fueron tres días en los cuales no se dirigían más que los buenos días y noches; una vez hace tiempo creyó que cuando el pequeño rubio dejara de colarse a su habitación para pernoctar dormiría tranquilo ese día, cuan equivocado estaba. Era mucho peor no tener a Yuri a su lado cada vez que regresaba, extrañaba el abrazarlo y tener su tenue aroma a vainilla impregnado en sus cobijas.
Sus demandas para que le prepare el desayuno; la forma en que reía burlesco cuando sin ninguna vergüenza le quitaba sus cosas.
¿Cómo era posible que tres días sin Yuri fueran tan horribles?
Dio por seguro que aquella distante actitud del rubio se debía al hecho de que no le había dado una respuesta todavía a su declaración; le correspondía ese mismo día a decirle su respuesta.
Sus planes no salieron como pensó. Yuri no salió de su habitación sino hasta la hora del almuerzo; consumió sus alimentos manteniendo una barrera invisible con Yuuri, por mucho que este quisiera hablarle él solo contestaba con monosílabas.
Al llegar las tres de la tarde, Yuri se acercó a él solo para decirle que iría a la casa de Viktor a hacer tarea y acompañarlo un rato porqué los padres del albino salieron de viaje todo el fin de semana. Confundido, cuestiono si aquella tarea era importante, a lo que el rubio respondió que era de vital importancia que la hiciera.
Con un semblante entre triste y confundido acepto.
Horas mas tarde, con exactitud a eso de las once de la noche angustiado contesto una llamada al teléfono. Esperando que sea el rubio, que le dijera que, estaba bien y que le algo nervioso le pidiera que fuera a recogerlo.
No fue así.
Esa simple conversación libero una parte de él que creía que había controlado hace tiempo.
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— ¿Qué haces frentón? — Cuestiono Mila en voz alta al ver que Viktor regresaba a la sala con una sonrisa traviesa en su rostro.
El sonido estruendoso de la amplificación no les permitía hablar sin tener que gritar.
Yuri estaba en el patio delantero charlando con uno de los amigos de la compañera de Mila; Otabek se mantenía en el interior de la casa con Viktor y la pelirroja quien abrazaba a una morena por el cuello.
Se podría decir que una de las pocas personas lucidas que estaban en ese lugar eran el kazajo y el rubio, Vitya ya se había tomado algunos tragos junto con la pelirroja y su amiga de ojos amatistas. Los demás no tenían esa suerte. Algunos incluso ya estaba vomitando en algunos arbustos de afuera, que gracias a las puertas de vidrio+ podrían ver todo el espectáculo.
—Hago una ayuda, mi estimada Mila. — Viktor le guiño el ojo meneando su cola de caballo.
Mila daba pequeños saltitos para averiguar qué era lo que el peli plateado escondía, pero este sonreía de forma de corazón y negaba con la cabeza. En el patio trasero de la casa las personas se empezaron a aglomerar en ese lugar donde el DJ daba inicio a la competencia en pareja de baile.
Cuando Viktor estaba quitándose la chaqueta para ir con Mila al centro de la pista, Otabek lo jalo para atrás de su coleta con una expresión sombría.
— ¿Qué vamos a hacer con Yura, Vitya? — Cuestiono serio. — No lo podemos dejar solo en este lugar.
—Oh… eso… — Viktor sonrió con picardía. — No te preocupes por eso, ya llame para que lo recojan.
—Ah, esta bien… si es así… espera… ¡¿Qué hiciste qué?! — Pregunto exaltado.
El peli plateado solo rio divertido, meneando el dedo índice apoyo su mano en el hombro de Otabek, antes de decir que la fiesta para el rubio recién iba a comenzar.
Por su parte, Yuri quería golpear su cabeza contra la mesa; el miserable de Viktor se había llevado a los demás al interior de la casa mientras a él lo dejaron solo con un tipo desesperante que se creía el centro del universo.
Jean Jaques Leroy era su nombre, ni siquiera le tomo mucha importancia a la carrera que estudiaba, solo atenía a asentir o elevar con ligereza la esquina de sus labios debes en cuando; para eso vino, para que lo abandonen con alguien desconocido en un lugar desconocido cuando ahora podía estar en su casa con junto a su cerdo.
—Oye, te siento algo incómodo. — Comento Jean. — ¿Quieres ir atrás a bailar un rato? — Cuestiono con una sonrisa.
Cuando se iba a negar, escucho gritos en coro con el nombre de Viktor, su rostro formo una mueca sorprendida e incrédula. Acepto yendo al jardín trasero para ver a su amigo peli plateado con la camisa desabrochada mientras bailaba pegado a una rubia que no conocía.
Avisto a Otabek cerca de la piscina junto a las chicas, antes de caminar hacia ellos fue arrastrado hacia donde los demás invitados estaban bailando.
— ¿Acaso tienes miedo de no saber cómo bailar con alguien con yo, pequeño? — Sonrió con arrogancia mostrando su blanca dentadura.
Molesto, lo miro con odio, cediendo ante su juego.
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Manejo a una velocidad increíble siguiendo las indicaciones que le había enviado Viktor a su teléfono.
Su pecho se oprimía, no podía creer que Yuri le hubiera mentido de esa forma.
Cuando estaciono el auto a una distancia prudente de la casa donde el ruido de la música era estridente y el patio delantero estaba colmado de gente.
Entro desesperado al interior de la casa, esquivo a varios chicos ebrios y a una que otra pareja que se daba su amor en medio de la sala; no encontró en al rubio por ningún lugar, con la música golpeteando contra sus oídos, sus orbes iban de un lado a otro hasta encontrar que en el patio trasero estaba igual de atiborrado de gente como lo demás del lugar, se metió en la montonera de gente que rodeaba a varias personas bailar.
Como si le hubieran golpeado, observo como un chico alto de cabello negro abrazaba a Yuri, y este se dejaba.
Los orbes esmeraldas chocaron con los marrones una fracción de segundo, ojos que en ese momento brillaban con una furia pocas veces vistas, tenía claro una cosa.
Yuri… estas metido en un grave problema.
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Problems: Problemas.
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¡Doble actualización!... para compensar que no actualizare en semanas xdxdxdxd
Ya les comente en el anterior capitulo que tenía esté listo ¿no? ;D
El único comentario que puedo hacer en este cap es… que el cerdo esta cabreado… pobre Iuri la que le espera ;-;/
Próximo capítulo: Only mine
See ya.
