Yuri! on Ice no me pertenece.

Pareja: Yuuri KatsukixYuri Plisetsky.

Edades: Yuuri K. 29 años/Yuri P. 16 años.

Nota de inicio sin relación a la historia: Cyrall, no hubiera acabado el cap sin tu ayuda, de verdad te lo agradezco.


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Only mine*

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La primera vez que vio enojado a Yuuri fue el mismo día en que lo conoció.

Su abuelo le había llamado en la mañana de aquel ya distante día, expectante y confundido se dejó guiar a través de la escolta que lo acompañaba hasta el despacho de su abuelo, el mismo en el que se le había prohibido la entrada desde que tenía memoria.

Contrario a todo lo que esperaba escuchar, recibió una orden directa de su amado abuelo de que dentro de unas horas habría de marcharse lo más antes posible del país, que lo dejaba a cargo de un tal Katsuki, que, tenía la osadía de llamarse igual que él. Para su corta edad, aquel mandato lo tomo mucho más que desprevenido; asustado, se negó rotundamente mientras exigía a pleno pulmón una explicación del porqué tenía que hacer eso. Para él era algo inaudito; Su abuelo, aquella persona que lo crio, que cuido de él cuando sus padres fallecieron, el mismo que admiraba, quería y respetaba le estaba diciendo que tenía que agarrar sus cosas, sacar su pequeño trasero de Rusia e irse a vivir a quien sabe dónde con un japonés cuatro ojos con cara de idiota que se estaba muriendo de nervios en su lugar sin poder mirarlo a la cara. Negándose a dicha orden, salió corriendo del despacho sin importarle poner en riesgo el trabajo de toda la escolta que lo protegía; se encerró en su habitación mientras lágrimas de rabia bajaban por sus mejillas, se durmió entre hipidos pidiendo que lo que acababa de pasar hubiera sido producto de un mal sueño.

Incomodo, se despertó encontrándose en brazos de un desconocido hombre de cabello castaño; soltándose a la fuerza se sintió más desorbitado de lo que estaba al notar que estaba en lugar que no conocía. Con el miedo brotando por cada poro de su cuerpo trato de hacer lo mismo que rato atrás, huir. No supo muy bien que paso, forcejeo intentando escapar cuando su cuerpo fue atraído hacia aquel extraño contra su voluntad. De repente aquel forcejeo se había detenido; impulsándose hacia delante cayó de espaldas, observando como el rostro de aquel hombre se desfiguraba en terror mientras retrocedía dos pasos, Yuri en ese segundo sin importarle el motivo del cambio, aprovecho para retomar su huida fallando al chocar de nuevo contra el cuerpo de alguien.

Un nudo se formó en su garganta, observando sin habla al mismo japonés que insulto hace rato; estaba diferente, no llevaba sus gafas de marco azul, Su cabello desordenado había pasado a un peinado hacia atrás. Yuri estaba seguro de una sola cosa: tenía miedo, gran, desbordante y crudo miedo que engullía su cuerpo entero, no creía posible que los ojos de alguien pudieran transformarse en aquellos fríos pozos, sin emociones, ni una pizca de la inseguridad de hace unas horas; aquella persona transmitía una sensación que le era imposible describir con palabras; en un tono molesto emitió un 'fuera' al hombre desconocido quien sin procesar o emitir vocablo dio media vuelta despareciendo en pocos segundos.

Sus piernas temblaban, un sudor frio recorría su frente; quería huir, pero su cuerpo no obedecía, internamente gritaba a sus extremidades para que le obedecieran a la vez que recibía una nula respuesta. Con sus parpados abiertos de par a par solo pudo quedarse quieto, aun cuando aquel japonés se acercó a él y lo cargo. Cuando sus ojos buscaron con desesperación alguna posible huida, la mano del japonés se apoyó sobre su cabeza dándole unas ligeras palmadas; volvió a extrañarse cuando los orbes achocolatados del moreno lo observaban con amabilidad, susurrando que todo estaría bien lo llevo hacia un auto compacto mientras en el camino le explicaba la situación a la que tendrían que enfrentarse de ahora en adelante.

Habían pasado ocho años, ocho largos años para volver a ver a Yuuri de esa forma.

Una vez que sus miradas se cruzaron, su alma cayó en picada hacia el piso; ahí, parado a unos metros de él, se encontraban aquellos mismos orbes color chocolate, fríos, observándolo con… una mirada que cargaba múltiples emociones, las cuales podía asegurar que ninguna era positiva; su garganta se secó, su cuerpo se movió automáticamente en dirección donde se había marchado su tutor justo después de verlo, ignorando los llamados de Jean que se perdían con el ruido de la música, esquivo a todas las personas que pudo. Otabek lo detuvo sosteniendo su muñeca antes de poder internarse dentro de la casa, preguntándole que le sucedió para que trajera esa cara de 'muerte' fue interrumpido por Viktor quien le dio un vaso con un líquido transparente empujándolo hacia en su boca no le dio opción más que tragarlo sintiendo el ardor quemar su garganta a medida que el paso del alcohol se adentraba en su sistema; el peli plateado sujeto a Yuri por los hombros acercando su boca a su oído, le dijo que Yuuri se encontraba afuera. Se despidió con un monosílabo poco audible a sus amigos retomando su camino a la salida. La música retumbaba en sus tímpanos, ligeramente mareado por el ambiente logro salir con trabajo de aquella casa. Miro a todos lados buscando algún rastro de Yuuri. Caminó hasta la acera divisando el auto de su tutor calle abajo del lugar. Moviendo sus pies con un poco de torpeza hasta la movilidad solo queriendo una cosa, llegar donde Yuuri, quería decirle la verdad para que no tomara nada de lo que vio de la forma errada; su cabeza daba vueltas, la garganta le escocia gracias al trago que Viktor le hizo beber; sus piernas tambaleaban; se sentía como una mierda. Abrió la puerta del copiloto, al sentarse encontró a Yuuri con las manos apoyadas al volante, negándose a verlo. El labio inferior de Yuri temblaba, humedeció sus labios sintiéndolo secos a lo que pensaba que decir.

—Y… yo… Yuuri… — Intentaba formular alguna frase coherente o una explicación que valiera la pena que su cerdo escuchase, pero con el temor dominando su cuerpo no hayo nada más que titubear palabras sin sentido.

Katsuki se enderezo en su asiento, sin decir palabras encendiendo el auto; Yuuri se encontraba herido, lastimado, por qué Yuri tenía que mentirle, por qué le mintió, ¿era esa la razón por la que se estaba comportando tan distante con él? El enojo comenzó a hervir su sangre recordando como el menor se dejaba abrazar por ese desconocido; en esos momentos se consideraba traicionado, aunque sentía que en estos momentos se estaba comportando como un idiota sin motivo, la ira cegaba su buen raciocinio; pensó en la declaración del rubio… ¿y si él fue un capricho de Yuri desde el principio? ¿Qué sentido tendría decirle su respuesta ahora? Ninguno. Apretó el volante con fuerza contra sus palmas hundiendo el hule que lo recubría.

Los nervios de Yuri solamente aumentaron al ver como su tutor apretaba su mandíbula y el ambiente cerrado del auto se tornaba más tenso; Se encogió en su lugar mirando hacia otro lado incapaz de enfrentar a Yuuri en esos momentos por más que quisiera.

Mordía su labio inferior con impaciencia, las puertas de madera eléctricas de su casa se abrieron recibiendo la movilidad, incluso al cerrarse el silencio se mantenía indemne. Abrió la puerta del auto con prisas al ver los planes de Yuuri de seguir ignorándolo y adentrarse en su hogar. Sintió como si todo estuviera pasando en cámara lenta al alcanzar al nipón desesperado, tomándolo de la muñeca, fue empujado para atrás, con su cuerpo estampándose sobre el frio metal del auto, teniendo el rostro inexpresivo de Yuuri a milímetros suyo sosteniéndolo de su barbilla; los orbes vacíos del azabache calaban en los esmeralda, intimidándolo. Cualquier cosa que su mente le mandara a decir quedaba enfrascada en su garganta, sus manos sudaban, sentía su cabeza dar vueltas. Katsuki respiro profundo, enterrando su cara en el hueco entre el cuello y la cabeza del rubio.

—No quiero pensar nada malo, Yuri, te conozco muy bien para saberlo. — Dijo en voz lenta y pausada contra su oreja. Podía sentir el claro estremecimiento del menor en contra su mentón y sus manos. — Así que mejor dime: ¿Hiciste alguna apuesta?

Yuri solo atino a negar con la cabeza, sintiendo contra la mano del nipón ejercía un poco más de presión en contra sus caderas, pero no lo suficiente para lastimarlo.

— ¿Entonces, qué ganabas con hacer esto? — Cuestiono separándose de él para mirarlo de frente.

Yuri le echo la culpa de todo al trago que anteriormente había bebido a lo que estaba a punto de hacer; se rio despacio sacudirse con enojo logrando liberarse a pesar de que sus piernas temblaran ante la actitud de Yuuri y un calor inusual se formara en la boca de su estómago. Lo observo con ira, dolor, y tristeza, todo ese cumulo de emociones encerradas en sus orbes esmeralda. Yuuri mantuvo una mueca confundida ante la nueva posición defensiva del menor, la cual deshizo en pocos segundos.

— ¿Qué ganaba? — Hablo en fingida gracia. —No lo sé, la verdad, no lo sé, tal vez liberarme, e ignorar a ciertas personas que solo hacen que me duela la cabeza; o incluso que dudan de mis palabras por más que sean verdaderas. Y lo estaba haciendo muy bien, hasta que llegaste.

Se dio la vuelta, con su cerebro ordenándole que se adentrara lo más rápido posible al interior de la casa, refugiándose en su habitación con la puerta cerrada, y no salir de allí por lo menos en una semana. No entendía ese cambio en la actitud de Yuuri, le desconcertaba, por eso se molestó. No sabía cómo lidiar con ello, además de que el efecto del trago solo lograba aturdirlo en su cuerpo poco acostumbrado al alcohol, dejando salir todas sus emocionas a flor de piel; se sentía capaz de insultar a Yuuri, más de lo que hacía, mandar al diablo todos sus esfuerzos por conseguir algo entre ellos, aprovechando la oferta de Lilia para mudarse con ella. Sintiendo el piso moverse gracias a su mareo, le sucedió lo más estúpido que le podría haber pasado le ocurrió al cruzar por la puerta; se tropezó en el escalón de entrada.

Llevo sus manos instintivamente hacia delante, esperando el choque contra el mosaico pero solo sintió un leve choque contra el hombro del azabache, quien actuó rápido abalanzándose donde Yuri antes de quiste se cayera. Cargándolo en sus brazos, negó con la cabeza mientras cerraba la puerta con su pie, dirigiéndose a uno de los sofás en la sala, se sentó con Yuri en sus piernas, quien se negaba a dirigirle la mirada y mantenía una expresión enojada combinada con vergüenza, botando todo el aire de sus pulmones, Yuuri deslizo una mano hacia el mentón del rubio, haciendo que quedaran cara a cara. Todavía se mantenía molesto, quería regañarle a Yuri por su actuar, pero todo se iba a la basura al ver como las suaves mejillas pálidas de Yuri estaban coloreadas de color carmín y sus ojos se desviaban sin querer devolverle la mirada mordiendo su labio inferior a causa de su incomodidad. Aclaro su garganta antes de hablar.

—Sabes que lo que hiciste estuvo mal, Yuri, me mentiste, te fuiste sin decirme nada a una fiesta, te vi abrazando a un completo extraño… — Inconsciente de que su voz salía más grave gracias a su enojo y por ello se debía el estremecimiento del rubio, se acercó al cuello del rubio, inhalando el sutil aroma a alcohol y tabaco que estaba impregnado encima. — Estas mareado, y traes el olor de alguien que se hubiera ido a meter a un burdel…

—Cállate. — Lo interrumpió Yuri, fastidiado, mientras lo miraba con furia. — No tienes derecho a reclamarme algo, el hecho de que seas mi tutor no significa que te tiene que importar si meto con alguien o no, ese es mi problema no el tuyo. No somos nada. — Lo enfrento furioso, aun con sus manos sudando y su cuerpo temblando ligeramente ante la expectativa de su reacción. — Fuiste claro al rechazarme muchas veces, cerdo, así que no vengas ahora con esa jodida actitud. Ahora que lo pienso, no sé qué hago aquí sí podría haberme quedado en la fiesta y...

Su vano reclamo fue detenido cuando Yuuri afianzo el agarre en su cintura y sus labios se estamparon contra los de él. Abrió los parpados por completo, los labios de su tutor se movían feroces contra los suyos, de nuevo aquel mismo calor extraño se formó en la boca de su estómago. La mano en su nuca lo incentivo a tratar de corresponder de la misma forma, moviendo su inexperta boca intentando devolver con la misma intensidad. La lengua del mayor delineaba su labio inferior, pidiendo entrada en silencio, Yuri ahogo un jadeo cuando una mordida en su labio llego, la lengua de Yuuri se adentró en su interior recorriendo, explorando cada lugar en ella. Sentía todo el calor ardiente de su cara comenzar a recorrer todo su cuerpo, el calor de su estómago se hacía cada vez más grande, dejando un cosquilleo incesante impregnarse en el; sujeto con fuerza los hombros de Yuuri, arrugando su camisa. Ya se habían besado con anterioridad, ¿por qué ahora le era tan diferente? El ritmo que Yuuri marcaba era intenso, absorbía, exigía, cautivaba, requería, cada respuesta involuntaria que su cuerpo inexperto transmitía y tenía por ofrecer; el agarre en su cuello seguía firme, entreabrió los ojos con dificultad, jadeante, los orbes achocolatados habían tornado a un color cobrizo mientras lo miraba fijamente tras la barrera de cristal de sus lentes, memorizando cada una de sus expresiones, encerrándolo en un callejón sin salida.

Separándose en tiempos esporádicos para recobrar todo lo posible de oxigeno antes de continuar con la danza sin fin en los labios contrarios, las piernas de Yuri se aferraron a la cintura del mayor cuando fue tomado por los muslos, Yuuri camino entre choques contra la pared hacia la habitación del menor. Abrió la puerta sin ningún cuidado, dejándola entre abierta; deposito a Yuri con cuidado sobre la cama sin dejar de atacar aquellos suaves labios. Pese al quejido de Yuri cuando dejo sus labios, apoyo las manos a ambos lados de el elevándose lo suficiente para apreciar la vista que tenía, queriendo grabar a fuego su expresión, sus orbes esmeralda destellando en necesidad, el sonrojo cubriendo gran parte de su rostro e incluso su cuello, sus mechones dorados desordenados, los suspiros que su boca rosácea e hinchada por sus anteriores besos emitía en forma de recuperar el aire que hace momentos le estaba arrebatando. La camisa del rubio se estaba desarreglada, dejaba al descubierto su abdomen plano; tener a Yuri de esta forma era algo… inigualable, recordando las recientes palabras del rubio diciéndole que no eran nada le hicieron emitir una suave risa, con los ojos oscurecidos coloco sus lentes por encima de la cabecera, desviando recorrió con sus palmas un recorrido por el torso de Yuri deleitándose ante cada estremecimiento que recibía su roce, iba a recorrer cada parte de él.

Su cuerpo reaccionaba involuntario ante el toque de Yuuri, las manos frías del mayor se movían cuidadosas sobre el, como si estuviera tocando un fino lienzo del cual solo una caricia lo mancillara; elevo su torso cuando las manos de Yuuri terminaron de desabotonar su camisa por completo buscando quitársela. Soltó un involuntario suspiro cuando su tutor empezó a esparcir besos y lamidas a lo largo de su cuello, sus pantalones le empezaron a molestar gracias al dolor que sentía debido a su prisionera erección. La lengua de Yuuri fue reemplazada por mordidas esporádicas, su piel era succionada en puntos que lograban hacerlo delirar mientras la boca de su tutor descendía despacio dejando un camino con su saliva, llegando a sus rosáceos pezones los cuales Yuuri succiono, mordió y jugueteo en partes iguales con sus dedos y su boca sin dejar desentendido a ninguno llegando al punto de dolerles, dejándolos rojos e hinchados. Los gemidos salían de su boca indecorosos haciendo eco en la habitación mientras Yuuri seguía haciendo y deshaciendo en su cuerpo, si le hacía sentir tan malditamente bien como ahora, no le importaría que lo hiciera cuantas veces se le antojara.

—Ni siquiera hemos empezado, Yuri. — La voz ronca de Yuuri lo tomo por sorpresa, el sudor perlaba en la frente de su protegido como una pequeña estela transparente, dejándolo mas tierno para su perspectiva. — ¿Seguro deseas continuar? — Pregunto con una sonrisa de medio lado.

Aun sabiendo la respuesta, era un espectáculo a su vista la mirada desafiante y seductora que Yuri imponía ante sus ojos, sin duda, su pequeño rubio siempre sería una caja de sorpresas agradables para él. Agarrándolo del cuello de su camisa, fue el turno de Yuri de estampar sus labios con los de su tutor, siendo más osado paso su lengua por los labios ajenos alejándose centímetros para disfrutar la mirada hambrienta que Yuuri mantenía fija en sus labios.

— ¿Eso responde tu pregunta?

Dejando en claro su respuesta, Yuuri volvió a atacar sus hinchados botones, desajustando sus incomodos pantalones procediendo a bajarlos por sus piernas llevándose con el su ropa interior con una lentitud que solo le provocaban ganas de golpearlo. Lanzo sus zapatos junto con el pantalón al piso, dejándolo desnudo por completo. Con una de sus manos, Katsuki acaricio el rostro de Yuri, a lo que su mano libre envolvía el miembro despierto del rubio, escuchando como la sinfonía de los gemidos provenientes de Yuri inundaran sus oídos en un excitante concierto extasiándolo, moviendo su mano desde la punta hasta la base, despacio, con cuidado tratando de no sobrepasarse ni de ser rudo; ya habría mucho tiempo después para eso. Dejando escapar algunos gruñidos a causa del poco control que se autoimponía continuo con la atención en el erecto miembro de Yuri sus manos humedecidas por el líquido pre seminal, con un revoltijo en su bajo vientre Yuri apretó con fuerza las sabanas derramando toda su esencia con un extenso jadeo. Dándole un momento de respiro, Yuuri se alejó un poco procediendo a sacarse su propia camisa frente al rubio, quien todavía se recuperaba de su reciente corrida, admirando como los músculos marcados de los hombros de Yuuri se contraían en cada movimiento, la manera calmada en que la camisa se deslizaba por sus brazos antes de terminar en el piso, era algo increíble como todo eso se escondía gracias a las formales ropas que el nipón vestía, ahora todo eso iba a ser para él; se le hizo tan jodidamente sensual el espectáculo frente a sus ojos que sin darse cuenta ya estaba pasando la lengua por sus labios resecos bajando con la mirada al bulto en su entrepierna. Al notar eso Yuuri rio con diversión ganándose una mirada molesta del rubio, se acercó dejando un suave beso en sus labios susurrando en contra ellos.

—Ya vamos a tener tiempo para eso, Yuri. No te apresures.

Yuri gimoteo desilusionado, sentándose en la cama coloco sus manos en el pecho de su tutor empujándolo hacia atrás, acomodo sus piernas a cada lado de la cadera del moreno observando al mayor con una sonrisa traviesa.

—Yo quiero intentarlo ahora.

Con manos inexpertas desabrocho con la rapidez propia de un primerizo los pantalones con torpeza. Yuuri reprimió una risa que amenazaba con salir, si lo hacía era seguro que seria golpeado, y su pequeño rubio se sentiría demasiado ofendido por su actuar. Al sentir como era despojado de sus bóxer intento decirle a Yuri que se detuviera ya que no era necesario que hiciera eso, antes de que un gruñido junto a una maldición impropia de él lo hicieran acallar lanzado su cabeza hacia atrás en el colchón. La lengua del rubio lamio con titubeo la punta de su pene, haciendo una mueca extraña al probar el sabor salado que salía de este, queriendo explorar más siguió un recorrido con su lengua por toda la extensión, sintiendo algunas venas que sobresalían su cuerpo se sobresaltó al sentir las manos de Yuuri aferrándose a su cabeza. Tomo como buena señal la forma en que su tutor mantenía los ojos fijos en él, como si estuviera tentándolo a descubrir más a ver qué tan lejos era capaz de llegar, mientras los gruñidos de Yuuri solo lograban que su cuerpo consiguiera un calor más elevado de lo que tenía haciéndolo gemir; los esmeralda cristalizados se enfrentaron a las brasas achocolatadas con ese tono cobrizo, cubrió con su boca lo que pudo de la extensión del miembro, succionando ante la sorpresa reflejada en los orbes contrarios, el agarre en su cabello se intensifico, pero sin llegarlo a lastimar, con una de sus manos acaricio la parte de su boca que no llegaba a cubrir mientras que con la otra quería descubrir lo que pasaría si también masajeaba los testículos de Yuuri. La tensión que tuvo el cuerpo de su tutor en unos momentos fue algo que lo dejo satisfecho, aunque renegó cuando fue apartado. Yuuri se sentó, atrayendo Al rubio en otro beso igual de intenso que los anteriores.

—No tienes ni idea de lo que me haces. — Confeso al separarse. Llevando tres dedos cerca de su boca siendo el rubio quien los empezó a lamer, tal como hizo con su pene segundos atrás. — En tu primera vez solo habrá un lugar donde me correré.

Liberando sus dedos Yuri sonrió, sintiendo como las manos de Yuri bajaban a sus glúteos masajeándolos, se acomodó de mejor forma sobre su tutor envolviendo abrazando con sus piernas las caderas de este. —Eres un cerdito pervertido… ¡Agh!

La intromisión del primer dedo en su interior hizo que se aferrara al cuello del moreno. Dolía, dolía como el infierno, se sentía extraño… los besos de Yuuri en sus mejillas lograron hacer que su mente se desviara a otros pensamientos; ya había leído en internet que la primera vez era dolorosa, aunque nunca pensó qué tanto podría llegar a ser. Los besos en sus mejillas cambiaron a todo su rostro, desde las pequeñas lagrimas que no se dio cuenta cuando salieron, hasta la coronilla de su frente, mientras que la mano libre de Yuuri viajaba a su erección él se aferraba con sus brazos al cuello de su tutor, de repente los movimientos circulares del digito de Yuuri en su interior comenzaron a ser insuficientes, jadeaba, gemía y lloriqueaba al sentir entrar el segundo dedo, cambiando la forma en que los dedos se movían dentro de el, como si de tijeras se tratasen. Paso sus uñas por las espalda de Yuuri, con la cabeza dándole vueltas solo podía dedicarse a sentir, con las manos de su tutor toqueteando a gusto su cuerpo dejándole corrientes eléctricas que viajaban por toda su columna vertebral, enviando vibraciones hasta la punta de sus dedos, a cada rincón de su cuerpo; los gruñidos en contra su oreja aumentaban paulatinamente como aumentaban sus gemidos. ¿Cómo algo podía sentirse tan malditamente bien? Cada toque que recibía de Yuuri solo lograba hacerlo estremecer de placer. Los tres dedos ya no le satisfacían, quería algo más, quería sentir el pene de Yuuri en su interior; jadeaba ante la sensación en su interior, se sentía… húmedo. Sin importar sonar como un desesperado, aunque admitía que lo era, rogo con voz temblorosa que entrara de una vez. Suspiro de alegría al sentir la punta en su entrada, con las manos de Yuuri moldeando sus glúteos a gusto.

Mordió el hombro de su tutor evitando que más sonidos indecorosos escaparan de su boca al sentir como sus paredes internas se estiraban para dar lugar a la locura; Yuuri se adentraba en su interior de forma tan lenta que creía que iba a morir, si antes creía que se sentía bien con solo sus dedos ahora estaba en total desacuerdo con eso. Era la sensación más placentera que alguna vez había sentido en su corta experiencia sexual; nada se comparaba con esto, la sensación de su interior siendo llenado por el miembro caliente de Yuuri era increíble, algo… a lo que podría volverse adicto.

—Tan apretado. — La voz enronquecida de Yuuri se escuchaba lejana, pero era como un afrodisiaco que lo mantenía pidiendo más.

—Muévete… por favor… — Lloriqueo observándolo con sus ojos entrecerrados intentando moverse de arriba abajo antes de ser detenido por su tutor.

El azabache coloco las manos en su cintura, mirándolo con ardiente deseo pero a la vez con preocupación.

—Podría lastimarte, espera un poco a que… te acostumbres. — Rebatió dejándole un beso en su frente, imponiendo sus propios deseos de hundirse en su interior de forma brusca con tal de no hacerle ningún daño.

Intento seguir insistiendo, pero las manos de Yuuri se lo impedían. Cuando iba a volver a debatir que no importaba si le dolía todo el cuerpo el azabache podía moverse cuando quisiera una bolita peluda a metros de la cama lo observaba con su cabeza a un lado sorprendiéndolo. Abrió los parpados, boquiabierto acordándose de sus mascotas, Vicchan no estaba pero Misha los observaba como si estuviese viendo la televisión mientras meneaba su cola de un lado a otro.

—Y-Yuuri… Mish… — el gemido involuntario lo detuvo, su tutor comenzó a dar pequeños envites en su interior, haciéndolo cerrar sus ojos con fuerza ante el placer recorrerle cada fibra de su ser.

Olvidándose de su alrededor en menos de un segundo se concentró en su propio mundo, uno donde solo estaban Yuuri y él; aruño su espalda para aferrarse a algo, asegurándose que esto no era un sueño y de verdad estaba pasando; la sonrisa alegre curvo sus labios mientras el gemido delator del acto impuro escapaba de ellos. Los movimientos que empezaron lentos y pausados se tornaban más rápidos; Yuri salía a su encuentro.

Si Yuuri recapacitaba, reconocería que hubiera negado cualquier probabilidad de que sus variados sueños donde el rubio entre sus brazos era el protagonista se hicieran realidad; pero esto no era un sueño, era mil veces mejor a un simple sueño. La piel suave de Yuri contra sus palmas, los suspiros, las miradas desesperadas, sus sonrojos… al diablo, podría sonar egoísta, pero quería cada cosa que el rubio ofreciera solo para el. Beso la marca que roja que dejo en el cuello de su pequeño Yuri, toda lógica fue abandonada. Dedicándose a complacer en lo que el cuerpo de Yuri deseaba, empujo en su interior con fuerza. Aquellos esmeralda oscurecidos por la pasión le hacían sentir de alguna forma que estaba profanando el templo más puro.

—Yuuri… Yuuri… Yuuri… — La voz del menor repetía su nombre en forma desesperada, la presión de sus paredes sobre su miembro le avisaban que ya pronto llegaría.

Hecho a Yuri de espaldas siguiendo con las embestidas, sosteniéndolo de sus muslos el líquido caliente del rubio mancho su abdomen, tanto el del rubio como el de él, escondiéndose en el hueco de su cuello, lamio la piel con toques salados dando los últimos embistes en su interior. — Te amo. — Admitió en un susurro, derramándose en su interior. Recuperando el aliento, apoyo su frente en el pecho de Yuri. Sintiendo como las manos del rubio se enredaban en sus cabellos, levantado su mentón para encontrar sus miradas, pidiendo en silencio que repita lo último que dijo, para asegurarse que no era producto de su imaginación, que no era una cruel mentira que acaba de inventarse. Dejando un casto beso en sus labios, Yuuri volvió a repetir el: te amo, saboreando al fin decirle a Yuri cada silaba con libertad. Las gemas esmeralda centellaron mucho más si era posible, dejando una pequeña sonrisa que fue suplantada por un ceño fruncido junto a la amenaza de que si estaba bromeando podría iré a donde le plazca, aunque con palabras mas toscas; Acallo las dudas de Yuri con un nuevo beso, cargado con todo el cumulo de emociones que su corazón sentía.

—Eso significa que por fin eres mío, Yuuri. — El rubio sonrió con picardía mientras meneaba las caderas, haciendo despertar al miembro del moreno que aún seguía en su interior.

—Espera, Yuri, acabamos de hacerlo, debes recuperarte para…

Los labios impacientes del menor dejaron sus palabras flotando en el aire.

—Estoy bien, quiero volver a hacerlo. Tengo que asegurarme de lo que acabas de decirme sea cierto y no puedo desperdiciar más tiempo.

—Yuri, tienes dieciséis. — Recordó intentando detener los movimientos circulares del rubio.

—Y tu veintinueve. — Gimió cuando el pene de Yuuri crecía en su interior, sonriendo triunfante. — Tengo que… aprovecharte… todavía...

Sin poder seguir discutiendo contra Yuri, su cuerpo lo traiciono.

… …

… …

… …

En la escuela Viktor se encontraba aburrido balanceándose en su asiento hacia atrás y adelante, los lunes siempre le cansaban. Su celular vibro en su bolsillo, con lentitud propia de un flojo, despacio llevo el teléfono cerca de su rostro abriendo el mensaje que le había llegado.

Su expresión de aburrimiento cambio por una divertida. Otabek que recién llegaba al curso miro extrañado la actitud de Vitya, ignorándolo, colocando su mochila en su habitual asiento fue interrumpido por el peli plateado quien lo sentó en el asiento de Yura, al lado de él.

Al notar la mirada seria de Otabek, Viktor solo sonrió.

—Yuri no va a venir hoy a la escuela.

— ¿Por qué? — Pregunto con un deje de curiosidad.

Viktor solo rio divertido negando, mientras meneaba su cabeza de un lado a otro haciendo que su cabello se balanceara.

—Está enfermo, Yuuri pidió permiso en su trabajo así que se va a quedar a cuidarlo muy bien. Por lo que es mejor que no lo molestemos este día — El tono usado por Vitya paso desapercibido por Otabek quien solo le dijo que le enviara un mensaje para darle ánimos a que solo cuando se recupere regrese a la escuela ya que era horrible estar enfermo. — Ya estoy en eso. — Sonrió con forma de corazón tecleando algo rápido antes de que entre el profesor a clases.

«No te preocupes, recupérate tranquilo, de seguro tu trasero lo necesita ;D »


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Only mine: solo mío.

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… …


¡Hello! Ya estoy de vacaciones así que no creo que tarde en publicar xD se supone que debía publicar ayer, pero como viaje llegue molida a la cama, directo a dormir y me olvide de darle una revisada al cap antes de subirlo.

Well… ¿qué tal el capítulo? Fue el más largo que he escrito hasta ahora (además de que me tome mas tiempo en revisarlo), para el fic n.n sentí que se lo debía hacer mas extenso por el hecho de que esperaron mucho a la actualización de esta escritora floja, so… ya saben, quería que por ser esta su primera vez me saliera algo más sentimental… aunque creo que me salió todo menos eso xD

See ya.

Antes de que me olvide: Me están tentando a subir la historia a wattpad ¿Qué opinan ustedes?