Yuri! on Ice no me pertenece.
Pareja: Yuuri KatsukixYuri Plisetsky.
Edades: Yuuri K. 29 años/Yuri P. 16 años.
… …
Concerns*
… …
Su poca paciencia se estaba agotando a cada segundo, mientras la incesante voz de Viktor continuaba en su parloteo, Yuri contaba hasta el número cien dentro de su cabeza.
Maldijo la hora en que se habían quedado un rato más luego de la hora de salida, para esperar a Otabek, quien es estos momentos estaba terminando de ayudar a un grupo de alumnos como asistente de uno de los profesores de química.
Con una tranquilidad poco regular en el par de rusos, ambos se dirigieron hacia las canchas traseras de la escuela, por primera vez en todo el año escolar, Viktor aprecio los tonos anaranjados del atardecer y del silencio de que la escuela tenia sin todo el ruido ocasionado por los alumnos caminando por las mañanas; Yuri disfrutaba ese mutismo, solo teniendo la suave brisa acariciando su rostro, sin nada negativo que abarcara sus pensamientos… hasta que el bombardeo de preguntas empezó.
— ¡Vamos, Yuri~! — Viktor jaloneaba su brazo de un lado a otro en forma de berrinche dando pequeños saltitos. — Solo dímelo, ¿te dolió? ¿Te gusto? ¿Utilizaste con sabiduría todos los concejos que te di? ¿Te protegiste? ¿Entraste en link que te envié para informarte más sobre el tema? ¿Qué tal es en la cama tu…?
— ¡Joder, callate!
Bramo avergonzado con el rostro cubierto de un color carmín, tanto de rabia como de bochorno, propinándole una patada en el estómago del peli plateado, quien al notar las intenciones de Yuri por reflejo coloco su mochila en su abdomen amortiguando algo el golpe.
Nikiforov sonrió de forma triunfante al ver la molestia en el rostro de su amigo de no haberlo lastimado como quería.
—Como te iba diciendo, antes de que me pateras. — Viktor decidió continuar con el tema restándole importancia al enojo del rubio. — No me has contado nada de lo que paso cuando te fuiste de la fiesta, Yuri~ se supone que soy tu mejor amigo. — De nuevo lo jalo de su brazo fingiendo un llanto mal actuado. — Ni siquiera me has dado las gracias por las cosas que te regale hace unos días.
Por su parte, el rubio tenía un "tic" en su ojo derecho preguntándose cómo es que seguía siendo amigo de ese idiota. Detuvo su caminar en medo de una de las canchas de cemento, tomando aire para no volver a patearlo.
—En primera: ¿quién dijo eras mi mejor amigo? Segundo: ¿Quién te asegura que yo tengo una vida sexual activa? — Enumeraba con sus dedos a medida que hablaba. — Tercero: bote a la basura esa mierda. — Dijo furioso al recordar el bote de lubricante que Viktor le había regalado hace unos días atrás, disfrazando el bote en papel de regalo.
Viktor pestañeo varias veces observando con detenimiento el cuello de Yuri mientras este terminaba de hablar; en algún momento mientras el rubio renegaba, los primeros botones de la camisa de su uniforme se habían despegado. Para saciar su curiosidad, el peli plateado sujeto un extremo del cuello de la camisa escolar de Plisetsky, deteniendo el reniego del rubio, deslizo con rapidez la tela hacia un lado, mostrando una marca morada de forma circular adornando la blanca piel del rubio por debajo de su clavícula.
— ¡¿Qué te pasa, idiota?! — Grito alterado, acomodándose su camisa de forma rápida lanzándole otra patada al anormal de Viktor.
—Wow~ ¡Amazing! ¡Lo sabía! — Festejo alejándose de las patadas de Yuri para realizar un raro baile, deteniéndose para observar con una sonrisa divertida a su avergonzado amigo rubio. — Con razón las camisas bien abotonadas, y la falta de atención en clases, ya sabía que me estabas escondiendo algo… Yuri, pero que sucio eres…
Se burló antes de correr por su vida con Yuri pisándole los talones.
Vida que fue salvada por Otabek, de nuevo, cuando este apareció con la mochila sobre su hombro, observando sin comprender la escena frente a el: Yuri intentando bajar del árbol a Vitya lanzándole piedritas; el peli plateado en un intento de preservar su supervivencia se dirigió a los jardines, subiéndose al árbol más cercano para escapar de la furia del rubio.
— ¿Qué me perdí?
No le sorprendió cuando Viktor salto de la rama del árbol y se escondido atrás de su espalda, pero si ignoro las muecas que le hacía a Yuri.
El rubio como respuesta dijo que no había pasado nada mientras le mostraba el dedo medio al sinvergüenza de Viktor.
Otabek decidió que lo mejor para él era no tomarle demasiada importancia al asunto entre sus amigos, con Viktor usándolo como escudo, los tres se encaminaron rumbo a la salida; el moreno relataba con tranquilidad su experiencia como ayudante mientras algún golpe furtivo Yuri le propinaba al peli plateado.
La expresión de sorpresa detono en el rostro de los tres al ver estacionado afuera de la escuela una de las camionetas negras perteneciente al padre de Viktor.
El peli plateado entrecerró los ojos con una sonrisa sin gracia.
—Vaya~ al parecer mi padre ya llego de viaje. — Canturreo sus palabras con desagrado.
Era sabido para ellos acerca de la mala relación que mantenía Nikiforov con su progenitor, esta se notaba a simple vista tan solo con presenciar el cambio de actitud enérgica acostumbrado de Viktor, a su nada usual actitud seria junto a una enorme molestia cubriendo sus facciones; con un bufido, el peli plateado murmuraba irritado lo poco que quería llegar a su casa. El peli plateado se volcó hacia el rubio y el moreno con una leve sonrisa, avisándoles que los dejaría a ambos en la puerta de su casa aprovechando el transporte que su padre le había enviado.
El primero en negarse ante las palabras del ruso fue Otabek, excusándose que era mejor que se retirara a su casa de una vez, y que la presencia de ellos solo sería una molestia en esos momentos, con Yuri apoyándolo. Era seguro que en esos momentos lo que Viktor menos necesitaba era aparentar una sonrisa.
Pero contra todas sus réplicas, Viktor inflo sus mejillas aceptando irse si lo acompañaban hasta la puerta de su auto. En cuanto Yuri y Otabek se acercaron al vehículo, abrió la puerta de la camioneta jalando por las correas de las mochilas a sus amigos, empujándolos dentro del auto como si fueran una bolsa de compras en el tapiz de la movilidad; sostuvo de los tobillos los pies del kazajo que quedaron afuera, lanzándolos en el interior para subirse con rapidez por el costado de la puerta, con voz cantarina recito la dirección de la casa de Yuri al conductor.
— ¡Viktor, te dijimos que no! — El rubio bramo molesto luego de sentarse, tomando del cuello de su camisa al peli plateado, sintiendo la movilidad avanzar.
Divertido, el mencionado sonrió justificando sus acciones como algo propio de amigos. Menciono que Otabek no tenía inconveniente alguno como Yuri; los dos volcándose donde el kazajo, quien, sentándose en el asiento sacudía su ropa de los restos de polvo, apoyando su mochila a un costado con su típica expresión sin emociones.
—Tengo una queja. — Musito tranquilo, observando al par de rusos que lo miraban con una ceja alzada. — No he recibido ningún chocolate esta vez.
— ¿Huh? ¿Cómo que esta vez? — Yuri frunció el ceño sin comprender, abrió su boca indignado al encontrar la respuesta. — No es la primera vez que lo haces. — Afirmo Plistetsky entrecerrando los ojos hacia Nikiforov.
—Fue hace tiempo~ atrás. Tú estabas con tus dudas existenciales en ese momento con respecto a tu queri…
— ¡Cállate!
En la parte delantera del auto, el copiloto se fijó lo que acontecía en el lado de los pasajeros.
— ¿Deberíamos avisarle al señor Nikiforov de esto? — Le cuestiono desconcertado al conductor, no creía que era algo bueno que los amigos del hijo de su jefe le gritaran amenazas de golpes.
—Es lo mismo cada vez. — Le respondió encogiéndose de hombros. — No les tomes importancia.
… …
… …
Katsuki suspiro cansado, refregando sus ojos se alejó de la pantalla del monitor de la computadora unos momentos para descansar su vista.
Apoyo su espalda contra la mullida silla de escritorio, moviendo su cabeza de un lado a otro estirando los músculos de su cuello para relajarse. Se acomodó sus lentes, concentrando su vista en los papeles de su escritorio al lado derecho, tenía que entregar el informe sobre el avance de Yuri en sus lecciones dentro de unos días, además de terminar la presentación para la próxima junta en la empresa; volvió a concentrarse en el monitor mientras sus manos se deslizaban de forma rápida sobre el teclado, su mente se concentraba en acabar todo eso sin mirar la hora en el reloj, ya que si lo hacía entraría en ansiedad. Escuchando el toque de la puerta de su oficina se enderezo en su asiento, dando permiso para entrar, espero que sean los papeles pidió desde unos minutos, decepcionándose internamente al ver una figura femenina pasar por la puerta, de cabello negro y unos vistosos ojos amatistas cargando unos folders en sus manos.
—Sala.
Saludo con un asentimiento ligero, no podía ser descortés, después de todo con la italiana a pesar de ser compañeros de trabajo mantenían una actitud amistosa.
—Yuuri, buenas tardes. Venía a tu oficina y me encontré a uno de recursos humanos en la puerta, me dijo que te entregara esto. — Explico pasándole el folder.
La expresión del nipón se tornó relajada; al menos ya no tendría que preocuparse por ese asunto, tomo el objeto entre sus manos dejándolos sobre unos papeles a su izquierda, sonriendo de forma amable hacia la fémina quien había tomado asiento delante de su escritorio.
—Gracias, no sabes cuánto estaba esperando que llegaran. — Menciono aliviado.
—No es ningún problema, de verdad Yuuri, creo que deberías reconsiderar la idea de pedir vacaciones.
La morena deslizo sus cabellos sobre su hombro, viendo la forma en que el nipón emitió un pequeño suspiro sin desaparecer la sonrisa en su rostro.
—Me gustaría. — Expreso con suavidad. — Pero me es imposible en estos momentos, con todo lo del cierre de fin de mes y…
—Vamos, Yuuri. — Le interrumpió animada. — De seguro debes querer ir de viaje o hacer algo que te gusta, el trabajo siempre va a estar aquí de todos modos.
— ¿Algo que me gusta? — Repito observando la forma en que Sala asentía.
Pestañeo un par de veces, frunciendo un poco el ceño. ¿Lo que a él más le gusta, eh?… de forma instantánea la imagen de Yuri despertando a su lado las mañanas, con el cabello desordenado, los ojos soñolientos algo cristalizados debido a sus bostezos, utilizando su torso como almohada para continuar con su adorado sueño, mientras renegaba en murmullos que lo dejara dormir hicieron que una ligera sonrisa cargada de cariño surcara sus labios.
Recordando en frente de quien estaba, carraspeo, negando la necesidad de pedir sus vacaciones.
—De seguro debe de haber algo que quieras hacer. — Sala insistió, recibiendo otra negativa junto a la sonrisa amable del nipón.
—Cambiando el tema, mencionaste que ya venias a mi oficina antes de lo de los papeles.
La morena abrió los ojos de par a par, disculpándose por no haber llegado al punto desde el principio, entrego una carta de color crema en las manos del nipón, quien, leyendo el contenido con cuidado de esta, frunció el ceño sin entender.
— ¿La invitación de la fiesta de fin de año para los socios? — Cuestiono levantando ambas cejas manteniendo su vista en las letras que ponía el papel.
—Los de diseño ya están empezando a hacer el modelo. Sé que recién estamos a medio año, pero ellos querían darte una sorpresa mostrando que ya habían comenzado a hacerlas.
Katsuki rio negando con la cabeza.
—Mejor que se preocupen en entregarme los logos que les pedí hacer, esto no es importante ahora. — Extendió su mano devolviéndole la carta. — ¿Alguna otra cosa más?
Mordiendo su labio inferior ante la nada esperada respuesta, Sala suspiro, al parecer lo mejor era ser directa con él.
—Veras Yuuri, me pregunta si en una semana tu y yo podríam…
La puerta se abrió de forma repentina, asustándola, con el corazón en la boca elevo sus orbes hacia Yuuri, notando que a comparación de ella, el nipón se encontraba tranquilo. Había veces en que el comportamiento de Yuuri para con varias cosas era totalmente extraño, pero luego cualquier pensamiento raro que tuviera se esfumaba al notar la sonrisa amable que solía portar el japonés.
Yuuri se levantó de su asiento para saludar al recién llegado.
—Seung-Gil. — Desvio su mirada hacia su compañera. — Discúlpanos, Sala, pero hay unos asuntos serios que debo tratar con el señor Lee, después continuaremos. — Explico dirigiéndose afable a la chica.
Entendiendo desde la parte de asuntos serios, la italiana saludo de forma cordial a Seung-Gil, quien mantenía una mirada estoica hacia ella, para proceder a retirarse de la oficina.
Una vez la puerta fue cerrada, Yuuri movió sus ojos de Seung-Gil Lee hacia la puerta en señal para que esta sea cerrada con llave. Marco desde el interno a su secretaria, pidiendo que nadie entrara en su oficina ni le pasaran alguna llamada.
—No sé cómo soportas mantener esa ridícula sonrisa de idiota todo el día. — Menciono con asco Seung, deteniéndose delante del escritorio del de lentes, extendiendo un sobre de madera entre sus manos.
Como respuesta, Katsuki ladeo una sonrisa divertida; Seung-Gil Lee no era alguien que soportara la idea de mantener buena cara para con todos si no era necesario, sin embargo sin importar las frías expresiones a las cuales el coreano no cambiaba en ningún momento, eso no influía demasiado en su trabajo, mejor eso lo ayudaba.
—Te acostumbras. — Respondió con simpleza, abriendo el sobre.
Seung solo negó con la cabeza, las actitudes del nipón eran demasiado extrañas e incomprensibles para él, aun con todos los años de trabajo que tenía conociéndolo.
—Como sea, Vladik Nikiforov acaba de informarnos que Yuratchka acaba de llegar a su casa… — Muy mala forma de haberlo dicho, la mirada de Katsuki se tornó escalofriante, demandando explicaciones más claras que lo que acababa de escuchar, Seung-Gil se golpeó mentalmente, sabia a la perfección como Yuuri reaccionaba ante las noticias relacionadas con el menor de los Plisetsky. Aclaro su garganta, prosiguiendo con una mejor explicación. — Al parecer, su hijo hoy aprovecho que había mandando una camioneta a la escuela para recogerlo, y dejo a Yuratchka junto a otro de sus amigos en la puerta de sus casas. Lo que quiere decir que ya está en tu casa.
El coreano relajo sus hombros al notar el cambio en los ojos del nipón. Yuuri asintió, mencionando en un cumplido hacia el hijo de Nikiforov, el platinado era un buen amigo del rubio, un tanto extravagante, pero alguien a quien Yura le tenía aprecio.
—También Lilia acaba de avisar que vendrá dentro de un mes a la ciudad; ella quiere que por el momento las únicas personas que estén enteradas de su viaje seamos los dos.
Los hombros de Yuuri se tensaron al escuchar eso.
— ¿Dijo para qué?
—No, lo único que dijo fue que quería verificar unas cosas con sus propios ojos.
Si Lilia aviso su viaje debía ser algo de urgencia, frunció el entrecejo, moviendo su dedo índice sobre su muñeca tratando de tranquilizar sus nervios a lo que ese aviso significaba. Solo le quedaba esperar que nada grave estuviera relacionado con Yuri; cero los ojos por un segundo antes de retomar la conversación con Seung.
Deseaba profundamente que la pronta visita de Baranovskaya no alterara de forma brusca las cosas.
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Concerns: preocupaciones.
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Dentro de unas horas tengo que ir a la universidad, pero no había actualizado en semanas y, en serio, no quiero dejar olvidados ninguno de mis fics xd
Espero que les haya gustado el capítulo, el próximo intentare darles un capitulo mucho más extenso ya que las cosas van avanzando en la historia y no quiero dejar mas detalles sueltos.
See ya.
