Disclaimer: Los personajes de FE Awakening no son de mi pertenencia.
El viaje hacia la Arena Ferox había sido largo y agotador. Desde temprano, antes de que saliera el sol, el viaje al país de asesinos despiadados sin corazón, como Morgan lo llamó, comenzó.
Me sorprendía la capacidad de mis hermanos al caminar dormidos, recargándose entre ellos. La gran capacidad de Altea, había sido usada para llevar a Olivia y estaba bien, no había razón para que aquello me incomodara o molestara. Yo, estaba maravillada ante las historias que Roy me contaba. Nada era mejor que escucharlas de quién las vivió.
- Lucina
Me detuve un poco para que mi padre me alcanzara mientras Roy se acercaba a los otros chicos e intentaba despertarlos.
- ¿Qué pasa? – Pregunté un poco preocupada, ya que su rostro demostraba algo de confusión
- Ese chico, Morgan… - Me habló bajo - ¿Quiénes son sus padres? ¿Cómo lo conociste?
- Es una historia curiosa y algo graciosa a decir verdad… ¿Recuerdas a Robin?
Comencé relatándole todo lo que había pasado en los pasados cuatro días; Acerca de mí huida, el robo en la capital en donde me reencontré con Morgan, el hospedaje en su hogar donde mi madre me declaró, de forma indirecta, que ella recordaba todo, el ataque a Inigo y sobre los Risen, el viaje a la fortaleza y el ataque de los Einherjar…
No le conté sobre Lana, porque ni siquiera tenía el asunto aclarado –aunque le conté a Morgan porque él ya estaba involucrado-
- Entiendo… Un poco a decir verdad. Me gustaría conocer a esa mujer, Robin
- La conocerás en Ferox – Intenté sonreír – Hemos quedado en vernos allá.
El me asintió convencido para luego alejarse y acercarse a su esposa. Seguía sin poder creer que era Olivia. De Sumia lo esperaba – realmente me lo creería menos-.
Me acerqué a mis hermanos y a Roy avisándoles que "el desayuno estaba listo", eso bastó para despertar a ambos con algo de decepción.
El resto del camino fue agradable, o al menos tranquilo. Roy terminó de contarnos sus grandes historias como Marqués de Pherae dejándonos a Morgan y a mí maravillados, mientras a Inigo… un poco aburrido.
El sol salió finalmente haciendo más posible la visibilidad del camino, dándonos calor a las temperaturas de Ferox y un nuevo tema de qué hablar.
Sin darnos cuenta, llegamos a la Arena en dónde se realizaban grandes combates de diplomacia, las reglas eran sobrevivir y dónde el Khan siempre era el ganador.
- Muy bien – Dijeron los cuatro - ¿Y ahora?
- Tú deberías saber, Morgan…
- Mi madre nos dijo que debíamos esperar en la entrada – Explicó – Ya debe saber que estamos aquí
Sentía un poco de nervios y miedo. ¿Qué pasaría si Robin veía a Chrom y Olivia juntos? ¿De verdad lo recordaba, o lo que dijo, lo hizo para cerciorarme de que Morgan llegaría sano y salvo aquí? ¿Y si mi padre la recordaba, no tendría que preocuparme de ese aspecto?
- ¡Morgan!
Escuchamos la voz femenina dulce, que Morgan y yo conocíamos demasiado bien.
- ¡Madre!
Callé de repente preocupándome si alguien me había escuchado, sólo me fijé que Morgan tenía la mirada sobre mí con una sonrisa para luego salir corriendo hacía ella.
No lo niego, aquello había sido raro.
- ¡Madre!
Se lanzó a sus brazos y la ella aceptó con gusto y una hermosa sonrisa. Me di cuenta, que la túnica que Morgan traía en su mochila, Robin la tenía puesta. Hubo un momento en que se cambió. No sé si para la ocasión, o sólo por gusto.
- Lucina – Sonrió – Me alegro verte aquí
-No tiene que agradecer, Mi Lady
Dejó a Morgan y se acercó a Roy quien se hallaba no tan alejado del resto.
- Creí que Lord Marth sería el primero
Roy se cruzó de brazos y torció la boca
- No sé si ofenderme o esperar un halago
Robin rió disculpándose de manera divertida y en confianza mientras se acercaba a Chrom. Mi padre la miró con detenimiento, pareciendo esperar algo, más no sabía qué. Soltó un suspiro de resignación, simplemente no pudo reconocerla, eso me decepcionó a grandes escalas.
- Está bien, Chrom – Ella sonrió dándose la vuelta – No tienes qué preocuparte por recordarme. Ya verás, terminarás siguiendo tu corazón, justo como Emmeryn lo hizo
Las pupilas de mi padre se contrajeron
- ¿C-Cómo sabes que…?
Robin rió y se alejó acercándose a la entrada de la Arena. La gran y enorme puerta que nos dividía de grandes y posibles respuestas.
- Escuchen… Regna Ferox no es como creían
- Eso lo sabemos – Dije yo acercándome - Les he contado lo que sé. Creo, están listos para lo que viene
Ella me asintió, tocó ambas puertas de la entrada en la arena y las empujó. Se escuchó el rechinido de los tornillos que unían a la puerta con la pared y un viento helado nos golpeó. Miramos hacia adentro, no había luz, nada de luz.
- Adelante
Morgan e Inigo me tomaron de la capa con temor mientras mi madre iba platicando con Roy delante de mí y mi padre iba con Olivia detrás.
- Hemos entrado a territorio enemigo – Susurró Morgan - ¡Hay que huir!
- Morgan, nada te pasará… Basta
Aún así, eso no lo hizo dejar de temer. Poco a poco, la luz comenzaba a hacer acto de presencia, antorchas en los pasillos nos mostraban un camino tapizado de una larga alfombra azul que por más que camináramos, parecía no tener fin alguno.
Ese fin llegó a una salida completamente iluminada. La escasez luz en el pasillo, me hizo cerrar los ojos con molestia e ir abriéndolos poco a poco en el momento en el que entré.
Cuando me acostumbré a la luz, la alfombra llegaba a su fin subiendo unas escaleras deteniéndose hasta la pared siendo pisada por lo que parecía un trono. Encima de ese trono, la bandera que caracterizaba a Regna Ferox.
- Debemos buscar a los Khans – Dijo Robin buscando alrededor y caminando a una de las enormes puertas a los costados – Ellos deben saber si Marth pasó por aquí
- ¿Cómo que si Marth pasó? – Preguntó mi padre siguiendo a Robin - ¡Explícame!
- ¡Lord Chrom!
Y en un par de segundos, me separé de mi familia.
- Lucina…. – Habló Morgan señalándome la otra puerta - ¿No deberíamos investigar a cuenta propia?
Miré a Inigo buscando respuestas de su parte.
- Supongo que nos reuniremos con nuestros padres después
Inigo caminó delante de mí alcanzando a Morgan, comencé a seguirlos antes de perderlos por la puerta por la cual, Roy ya había cruzado.
Sin embargo…
A tan sólo dar un paso, un hacha de mano se incrustó en la pared
- ¡Lucina!
Me toqué la mejilla, no tenía herida alguna, menos mal, aunque algo de mi cabello terminó en el suelo. Me di la vuelta, sorprendiéndome del ataque, saltando, esquivándolo y sacando mi espada para defenderme y contra atacar.
La persona que me atacaba, no la reconocía. Aunque tenía semejanza con alguien… Era…
- ¿Khan Flavia?
- ¡¿Qué están haciendo aquí?! – Gritó - ¡Aceptamos a su Princesita, no al resto!
Morgan e Inigo comenzaron a temblar de miedo. Las ropas de Flavia eran las mismas, pero su rostro mostraba marcas de guerra. Cortes así como golpes. En una mano portaba un hacha asesina y en la otra, el hacha que me lanzó.
- ¿Qué te sucedió? – Pregunté – Tu… apariencia
- ¡Lárguense! – Gritó más fuerte -¡No tienen derecho a estar aquí!
- ¿Dónde está el Khan Basilio?
Flavia apretó la mandíbula
- ¡Muerto!
Mi corazón pareció detenerse ante la noticia
- ¿M-Muerto? ¿Qué…pasó?
- ¡Tú familia lo vio morir! ¡No hicieron nada para salvarlo! ¡Ya es suficiente con que Lissa esté aquí!
No podía creerme lo que Flavia me decía. ¿Y si me mentía? ¿Y seguía vivo como en mi historia? ¿Y cómo que mi tía Lissa estaba aquí? ¿Por qué?
- Basta de charlas… Largo ya
Flavia se dio la vuelta dispuesta a salir del lugar. Es obvio que a ella nunca le sacaría las respuestas, sólo a mis padres, en este caso, sólo a Chrom. Iba a soltar un suspiro antes de ver salir a Flavia definitivamente, pero mi suspiro se convirtió en un grito de preocupación.
- ¡Flavia!
La nube de polvo provocada por la explosión, me hizo toser
- ¡Lucina!
Esa explosión era provocada por cualquier tipo de magia. Tomé mi espada con fuerza mientras mis hermanos se me acercaban preocupados.
- Debemos ir a ver a Flavia – Ordené – Puede estar herida
- ¡¿Estás loca?! – Se quejó Inigo - ¡Quiso matarnos!
Lo ignoré y me acerqué con precaución. Cuando la nube se dispersó, un gran agujero en el suelo mostraba el piso de abajo. Lo rodee y corrí hacia Flavia quien yacía tendida en el suelo, con un rastro de sangre recorriéndole desde su frente al cuello mientras guardaba Falchion.
- Flavia – La llamé hincándome a su lado y tomándole el rostro para ver su estado - ¡Flavia! ¡Despierta!
Pero no me respondía. Escuché pasos apresurados, pasos que me decía que alguien corría.
- Inigo – Lo llamé – Llévate a Flavia lejos
- ¡No y no! ¿Qué tal si me mata?
- Entonces lastima – Fruncí el ceño - ¡Rápido!
Dudó por varios segundos, se maldijo mentalmente, cargó a Flavia y comenzó a correr hacia la puerta que mis padres cruzaron hace ya varios minutos.
- Iré a ayudarle
- No, Morgan… - Lo detuve del hombro mirando hacia la puerta principal – Tú debes ayudarme aquí.
Él me miró extrañado, pero me confirmó confiado al ver a las personas que comenzaban a entrar por la entrada…
- Supongo que ya no tendremos que buscar a la Pronosticadora…
Saqué mi espada mientras… Celica sacaba su tomo, Eirika su espada y Sheeda su lanza.
- No son las únicas, ¿Verdad? – Pregunté
- No, no… El resto ya está peleando abajo – Contestó Eirika
- ¿Cómo que peleando? – Preguntó Morgan
- En la arena principal – Siguió Sheeda – Con… Un hombre de cabello azul y una de cabello blanco… Y Roy…
- ¡Nuestros padres! – Exclamamos Morgan y yo asombrados
Sí, tendría que rendirle cuentas a Morgan acerca de lo que estaba diciendo y lo raro que sonaba en ese lugar y lo peor es que parecía no darse cuenta de eso.
Estábamos en desventaja, sólo en número. En habilidades, posiblemente éramos mejores.
- Creo que es hora de comenzar…
Sheeda le dio varios giros a su jabalina y dobló el brazo en forma de impulso para lanzarla, pero entonces. Una espada le atravesó por completo el pecho.
- Lo siento, Sheeda
El jinete comenzó desvanecerse sin dejar nada de ella, Eirika y Celica se dieron la vuelta y retrocedieron con algo de temor en sus rostros. El joven guardó su espada no sin antes dejar ver qué arma era.
- Falchion…
- ¡Marth! – Exclamó Eirika con sorpresa hasta mostrarse natural – Así que llegaste a tiempo
- Saben que es mi deber proteger a la Pronosticadora y al Regalo Lejano – Respondió dando pasos hacia adelante – No compliquen más las cosas y ríndanse
- Lord Marth…
Sus ropas eran idénticas a las mías -Eso me halagaba, supongo- su tiara difería mucho de la mía, así como las facciones de su rostro y sobre todo, el cabello.
Ahora sí estábamos en gran ventaja. Eirika y Celica no tenían oportunidad.
- Sabes que no nos rendiremos tan fácil
Eirika sacó su espada de filo delgado y se preparó para atacar a Marth, pero dio un paso atrás, y en un impulso dándose la vuelta, comenzó a atacar a Morgan.
- ¡Morgan!
A pesar de que logró esquivar en un salto, hizo una mueca de dolor. Había sido herido en alguna parte del cuerpo. Eirika, desde su anterior ataque, comenzó el segundo tambaleando a Morgan demasiado.
- ¡Ah!
- ¡Morgan!
Mi pequeño hermano terminó por resbalar y caer al agujero hecho por la explosión. Me le acerqué rápidamente con miedo, mi miedo se cambió por alegría al verlo colgando de la orilla.
- ¡Espera, ya voy!
- ¡Cuidado!
Pero no pude hacer mucho, debido a que Marth me empujó para no ser dañada por la magia de Celica.
- ¡Morgan! – Grité preocupada
- ¡Estoy bien!
Miré a mis contrincantes encontrando algo que pudiese serme de utilidad. Eirika tenía la desventaja de atacar cerca, pero Celica lo veía de dos formas, ataque cercano y a distancia.
- Ve por Eirika – Declaró Marth sacando su Falchion – Me haré cargo de Celica
Sin dejarme contradecir, corrió hacia Celica dando una estocada que fue esquivada. Miré mi espada que se hallaba en la orilla junto a Morgan, luego dirigí mi mirada a Eirika que parecía pensar lo mismo que yo.
Ambas corrimos hacia la espada, yo para acabar la batalla y ella para dejarme en gran desventaja. Tuve que rodarme para llegar más rápido, pero al llegar a ella y tomarla, la magia Elwind de Celica no sólo empujó escombros, sino mi arma que cayó al segundo piso
- Maldición – Hablé enojada
- ¡Muy lenta!
Rodee lejos del arma de Eirika que clavó el suelo. Me levanté mientras buscaba un arma para protegerme, una espada o una lanza. Daba lo mismo. Logré ver las armas que mencionaba encima del trono como decoración.
Corrí de nuevo antes de que Eirika lograra dañarme, sin embargo, al llegar y tomar el arma, ésta se rompió a la mitad pasando lo mismo con la lanza.
- ¡No, no!
- ¡Muere!
No podía defenderme así, Eirika me ganó. Cerré los ojos esperando el impacto… Que nunca llegó. Poco a poco fui abriendo los ojos sorprendiéndome de la vista. El espadachín comenzaba a desvanecerse con la espada el alto mientras el hacha incrustada en su costado comenzaba a resbalar y caer.
Miré a todos lados, hasta que vi a mi salvador
- ¡Flavia!
¡Flavia me había salvado la vida! Inigo ayudaba a mi hermano a subir mientras Marth respiraba cansado.
- En definitiva, la magia no es mi fuerte
Reí bajo acercándome al Khan. La batalla había acabado con la victoria a nuestro favor. Podíamos respirar en paz después de toda la tensión.
- Gracias…
- Tú me salvaste la vida… Era lo menos que podía hacer…
Con la mirada baja, regresó por la puerta que entró. Realmente me preocupaba el hecho de que Basilio estaba muerto en este mundo. ¿Qué pasó y quién lo hizo?
- ¡Lucina!
Por la puerta a la que iba entrar antes de la batalla, mis padres regresaban a nosotros. Roy con mi Falchion. El pelirrojo se reunió con Marth para hablar en privado acerca de su mundo o algo por el estilo.
- Está bien – Soltó Olivia un suspiro de alivio – Que bien
Miré a las personas que estaban detrás de ellos logrando una gran sorpresa.
- ¡Tía Lissa! ¡Owain!... ¿Tío…Lon'qu?
¿A esto se refería Flavia? ¿A que Lissa estaba casada con Lon'qu? Jamás se me hubiera pasado esa posibilidad, la verdad.
Owain se me acercó preocupado
- ¿Estás bien? Tío Chrom me contó todo… Quiero ayudar
- ¿Ayudarme? ¿Viajarás conmigo?
- Sólo termina de contarme la historia y sí, lo haré. Mi madre vendrá con nosotros
Las heridas ya no me preocupaban tanto, el bastón nos acompañaría y la única que lograba hacerlo funcionar.
- Lucina…
Me giré al mismo tiempo que Falchion se clavaba en el suelo. La tomé y alcé la mirada
- Sígueme
Lord Marth comenzó a cruzar la puerta para bajar a la arena principal. Tuve que seguirlo, no desobedecería una orden suya. Comenzamos a bajar las escaleras con el resto siguiéndonos detrás. Me extrañaba, ¿Por qué me pedía seguirlo?
Al bajar las escaleras por completo, una puerta se encontraba al frente. Marth la abrió y salió. Yo le seguí al mismo tiempo que acostumbraba más mis ojos a la luz del lugar. La arena principal.
Miré alrededor, la arena estaba lista para un combate. ¿Quién contra quién?
- Lucina…
Dirigí mi mirada al frente, y justo en el lugar dónde yo combatí contra mi padre hace dos años, o tal vez más, Marth se hallaba con Falchion en mano
- ¿Lord Marth?
- Tengo órdenes de proteger a la pronosticadora, pero si yo llego a fallar. Quiero ver que ella sabe cuidarse
- Pero…
¿En serio? ¿Pelearía con el Rey Heroico? Mi padre combatió contra su reflejo y casi pierde. Yo combatiría, no al original, pero si al más cercano a él. Me acerqué lo suficiente para comenzar el ataque.
- ¿Lista?
Asentí
- Comencemos
Esperamos un momento, predecir el ataque del otro, eso hacíamos. Separé mis pies, uno delante del otro en forma de impulso, cosa que él hizo antes debido a que en un movimiento rápido, me atacó.
Nuestras espadas chocaron una contra otra. Su fuerza era increíble así como su velocidad. Retrocedí levemente, logré poner de mi fuerza y hacerlo retroceder a él y realizar una estocada. Sin dejarlo hacer otro movimiento, realicé los mismos cuando combatí contra mi padre en una pelea de demostración en ese mismo lugar. Cosa que Marth esquivaba a la perfección.
Realizar el salto y ataque contra él, era una gran opción. Era tentativa hacerla.
Pero no la hice, preferí usar el movimiento que usé contra el asesino. Marth realizó una estocada, que esquivé usando mi salto hacia atrás y realizando el contra ataque. Cuando alcé la mirada, el Rey no se hallaba cerca, sólo sentí el filo de una espada en mi cuello sin hacer una herida detrás de mí.
- Buen movimiento…
Marth bajó su espada y desde el momento en que nos conocimos… Pude ver esa gran sonrisa
- Será un placer ayudarte
Al parecer perdí la batalla, pero logré buenos movimientos y mostrárselos ganándome su apoyo.
