Disclaimer: Los personajes de FE: Awakening no son de mi pertenencia
Sentía lejanía, un poco de incomodidad, algo faltante en mí cercanía, en mí alrededor. Abrí los ojos poco a poco, hasta descubrir lo que estaba o lo que veía frente a mí…
- ¿Un…techo…?
Intenté incorporarme de la cama en la que estaba, pero un intenso dolor en mi abdomen me hizo quejarme y regresar de golpe. Me quité la cobija que me cubría, dando finalmente cuenta de que no tenía mi ropa común puesta, sino una diferente y debajo de ella, una venda que me cubría por completo el abdomen.
- ¿Qué…pasó…?
La puerta se escuchó abrirse y yo me incorporé para mirar mejor.
- Que bien que despiertas.
La chica que entraba a la habitación, yo la conocía bien…
-Señorita Cordelia…
¿Qué hacía ella aquí? En primera… ¿Dónde estaba?
- ¿Dónde…?
- Estás en el Puerto de Valm – Contestó cerrando la puerta con una mano pues en la otra traía una bandeja con comida – Llevas tres días durmiendo
- Tres días…
No procesaba bien lo que me decía. Tres días durmiendo en el puerto de Valm…
-…
- ¿Lucina?
- ¡Morgan!
Me paré de golpe, eso hizo que mi herida se volviera a abrir y comenzara a sangrar de nuevo.
- ¡No hagas eso! – Me regañó
- ¿Qué fue lo qué pasó? ¿Dónde están mis padres? ¡¿Dónde está Morgan?!
Me ayudó a acostarme de nuevo mientras buscaba una gasa para mi herida
- Los pobladores nos dijeron que un barco llegó totalmente destruido, y que no tardaría en explotar pues en su interior contenía explosivos, así que lo apagaron – Encontró la gasa – Los que venían en el barco se hallaban en el mar, inconscientes y heridos. Severa, Maribelle, Brady y yo los sacamos del agua y curamos sus heridas. Unos minutos más y hubieran muerto
- ¿Mis padres?
- Olivia está bien, despertó ayer – Suspiró melancólicamente – Tu padre… simplemente no aparece, llevan los tres días buscándolo, pero nada.
- ¿Y Robin…?
Temía su respuesta. Sólo pudiera que mi madre estaba aquí, pero mi padre…
- ¿Robin?... Ah, la madre del chico. Tampoco hemos sabido nada.
- ¿Morgan está bien?
- No ha despertado – Contestó – Severa se ha hecho cargo de él. Es el único que no despierta
- Oh…
Mientras ella revisaba mi herida abierta, pensé las cosas. ¿Qué había pasado durante los tres días? Sólo me quedaban dos días y el plazo se agotaría, no estaba ni cerca de la capital, no estaba nada cerca de la persona que me ayudaría a vencer a Lana, mis padres estaban desaparecidos. Los voy a perder, ¿No es cierto?
- Srita Cordelia
- ¿Qué pasa?
- ¿Dónde están Lord Marth, y el resto?
Mientras terminaba de ponerme la venda, pensaba las cosas. No se veía preocupada, sólo me miró seria.
- Lucina, sólo estaban ustedes. Olivia, Inigo, Lissa, Owain, Sumia, Cynthia y Morgan. Nadie más
- P-Pero… ¿Mis amigos? ¡Ellos estaban conmigo en el barco!
- Ya te dije que no había nadie – Me sonrió levantándose de la silla – Ahora come, debes tener mucha hambre.
La vi salir mientras seguía pensando las cosas. ¿Cómo que los Einherjar no estaban? ¿Entonces? ¿Lana hizo todo esto? Ella poseía los Einherjar, y nosotros los sacamos de su posesión cuando les ganábamos en un combate. Aunque parecía que Marth no estaba en esa situación. ¿Acaso en el ataque los tomó de vuelta?
En definitiva… Los perdería de nuevo.
- No… No voy a dejar que eso pase
Me levanté con cuidado y busqué mi ropa. Doblada en una silla en la esquina superior derecha de la habitación. Me cambié con dificultad pues si la herida se volvía a abrir, tendría problemas. Cuando estuve lista, coloqué la funda de Falchion en el cinturón, guardé la espada, me coloqué mi tiara y comencé a caminar hacia la puerta para huir, buscar a Morgan, a mis padres y seguir con esta guerra.
-¿Te has enterado?
Hasta que esa voz me detuvo antes de abrir la puerta.
- No, ¿Qué pasó?
- Ylisse y Plegia han caído ante un ataque sorpresa
Mis piernas se debilitaron, mi pecho comenzó a doler. Tuve que apoyarme en la puerta para no caer.
- ¿De verdad?
- Sí, no ha sobrevivido nadie. Pronto derribarán los castillos para hacer notar la victoria
- ¿Y quién fue?
- Dicen que una mujer con sólo ocho personas, fue un ataque sorpresivo y devastador.
Las personas se fueron y yo salí. Estaba más que sorprendida, asustada. Mi… hogar… las personas que conocía allí… ¡No pudieron haber muerto!
- ¡Déjenme ir!
Ese grito, yo lo conocía muy bien. Dirigí mi mirada a la puerta de la derecha en el pasillo en el que estaba.
- ¿Morgan?
- ¡Suéltenme!
- ¡¿Estás loco?!
Con un poco de debilidad, me acerqué y abrí la puerta sorprendiéndome de la escena.
Inigo y Owain intentaban retener a Morgan en la cama mientras él estaba histérico intentando salir de ella y correr a cierto lugar.
- ¡Déjenme ir! – Gritó para finalmente dejar las lágrimas salir - ¡Mi hermana! ¡Linfan estaba en el castillo! Lin… no puede
Inigo y Owain lo soltaron con tristeza en el rostro. Morgan se llevó las manos al rostro para llorar con más intensidad negando a gritos que su pequeña hermana no estaba muerta. Los otros dos salieron de la habitación quedándome sola con él.
- Morgan…
Me acerqué con lentitud para ver como reaccionaba. Me senté en la orilla de la cama, sorpresivamente, él me abrazó.
- ¡Primero mamá y ahora Lin! ¡Basta de esto!
No sabía qué decirle, no sabía qué hacer. Supongo que si estuviera en su situación, actuaría igual o hasta peor.
- Morgan…
- ¿Lana lo hizo, verdad?
No dije nada, no tenía palabras para decirle que sí o para decirle que no, pero era realmente obvio.
- Lu…
- ¿Qué pasa?
- ¿Lana pagará? ¿Pagará todo lo que nos ha hecho?
- Claro que lo hará.
Morgan terminó quedándose dormido, él no estaba herido como yo, pero estaba bastante lastimado sentimentalmente. Lo arropé, le besé la frente como cuando éramos niños y me alejé para salir de la habitación.
Salí de ella y fui recorriendo los pasillos sin que nadie me viera. Tendría que viajar sola ahora; Mis padres desaparecieron, Morgan no estaba en condiciones, los Einherjar tampoco estaban y sólo me quedaban dos días para que todo terminara.
Antes de bajar las escaleras para el primer piso de la posada y salir de ella, miré al alrededor. No había nadie cerca, así que lo hice. Salí corriendo sin importar el dolor en mi herida y corrí hasta cruzar el puerto entero. Nadie me vio, así que era mucho mejor.
- Estás herida y te vas… Tiene problemas en la cabeza
Antes de entrar al bosque y comenzar el viaje a la capital, la voz me detuvo. No era Inigo, no era Owain, no era Cynthia, era…
- ¿Severa?
Me di la vuelta sólo para recibir una cachetada en la mejilla derecha.
- Severa…
- ¡¿Estás loca?! – Me gritó - ¿Cómo planeas irte así? ¡¿Quieres morir?! ¡¿Eso quieres?! ¡No vivirás mucho así!
- ...
- Todo cambió – Sonrió mientras las lágrimas escapaban – Mi padre, no lo es… Ricken, no es mi padre
Porque ahí lo era, su cabello dejaba verlo.
- ¿Tú…lo recuerdas?
- ¡Claro que lo iba a hacer, tonta! – Se secó las lágrimas – Morgan no me recuerda, ni siquiera me conoce
- Lo siento tanto, de verdad lo siento
¿Por qué sólo unos pocos recordaban esto? Basilio, Robin y ahora Severa. Aunque si lo pienso un poco, Basilio murió dejándome a mi madre, mi madre ya no está dejándome a Severa… Es como una cadena, ¿Algo le pasará a ella? ¿Lana sabía de ella?
- ¿Lana, ese es su nombre? – Asentí – Ella pagará. ¡¿Sabes lo que me costó decirle a Morgan lo que sentía?! ¡Ella no me lo va a quitar!
Me reí bajo, Severa era tan… en cierto punto, divertida. A pesar de todo, no le quitaba ese buen y característico humor.
- Anda – Se dio la vuelta – Será mejor volver, va a anochecer y es peligroso estar aquí hoy en día.
- ¿Peligroso? – Pregunté siguiéndola
- En estos tres días, ha habido un grupo de cinco que han estado haciendo alboroto en las ciudades, sobre todo, en esta.
- ¿Y no sabes quiénes son?
- Claro que no, ¿No crees que ya les hubiera dado su merecido?
Tal vez, ella tenía un poco de razón. A unos metros más se hallaba la primera casa donde comenzaba el puerto, sin embargo, escuché pisadas muy cerca de nosotras.
- ¿Escuchaste eso?
Severa también sacó su espada de plata al mismo tiempo que yo sacaba Falchion, nos pegamos espalda con espalda para ver mejor el lugar. Había algo cierto, tal vez casi no nos llevemos bien, pero éramos un gran equipo de pelea juntas.
Las pisadas cada vez eran más cercanas, lo que nos ponía a ambas nerviosas.
- ¡Sal ya, idiota! – Gritó finalmente Severa
La noche cayó finalmente haciendo imposible la vista, los pasos cesaron, el individuo estaba delante o detrás
- Quiero a la Pronosticadora
¿Era un…Einherjar? Sólo ellos me buscaban.
- …
- ¡Están dementes si les entregaré a Lucina! – Gritó Severa – ¿Quiénes son ustedes en primer lugar?
- Soy Seliph, y será mejor que le entregues, o también morirás
Silencio que Severa rompió con una carcajada.
- Ridículo, eso es totalmente ridículo- ¿Morir a tus manos? No, no. Será mejor que te prepares, o morirás tú primero. Lucina, sólo dime cómo derrotar a este chico
- Bien… - Apreté el mango de la espada al ver al resto acercase – Sólo necesitas dejarlo inconsciente
- Dalo por hecho
Marth se me lanzó en un ataque que logré esquivar y Roy en un ataque que logré bloquear, en lo que yo estaba ocupada, escuchaba serios golpes no muy lejos de mí.
Cuando logré alejarme, una bota le fue arrojada a Marth en la frente sin nada de cuidado tirándolo al suelo inconsciente. A Roy también le fue arrojada una bota que esquivó, pero era una distracción pues un golpe en el mentón le acertó tirándolo de paso.
Me quedé perpleja al ver la serie de golpes que Severa intentaba darle a Leif y de paso, a Micaiah. Le dio una patada en el rostro que Leif esquivó pero que Micaiah no dejándola inconsciente, al ver el estado de su compañera, Leif se distrajo lo suficiente para que Severa le diera un cabezazo finalmente acabando la lucha del momento.
- Listo
Solté mi espada con sorpresa.
- Basilio y Flavia me entrenaron cuando era niña – Sonrió orgullosa – Lo hicieron para que no usara sólo un arma, sino mis puños
- ¿Morgan lo sabe?
- Mmm… Creo que no
¿Cómo decirle que Severa era una arma andante?
- Volvamos entonces
- ¿Planeas dejarlos ahí? – Pregunté
- Claro, no es mi culpa que nos atacaran sin sospechar de las consecuencias – Se encogió de hombros – Yo me voy
La vi alejarse despreocupadamente, esa chica, era tan rara a veces.
- Mi cabeza…
Me giré y rápidamente me hinqué al lado de Marth que recién despertaba. Vaya alivio que sólo despertarían con moretones al día siguiente, o que al fin estaban de vuelta.
- ¡Lord Marth! Me alegra verlo bien
- ¿Lucina? – Parpadeó confundido - ¿Qué pasó? ¿Y… por qué todos están en el suelo?
- Es una historia graciosa – Sonreí nerviosa – La novia de mi hermano, los noqueó
- ¿Qué? ¡¿Por qué?!
Le conté todo lo sucedido, él pareció sorprendido. Poco a poco el resto despertaba y tuve que repetir la historia una vez más. Después, pedí explicaciones ese día, sabía que ellos tendrían el asunto más aclarado que yo.
- Ahora que lo mencionas – Dijo Roy – Lana estaba ahí. El día del ataque en el barco
- Eso es obvio – Le siguió Leif – Ella hizo todo esto
- ¿Cómo que hizo todo esto? – Pregunté
- Ella apareció en el barco cuando tu padre fue a rescatar a tu madre – Contestó Micaiah – Ella junto con Seliph. Dijo algo en latín, un hechizo que dejó inconsciente a tus conocidos
- ¿Qué? ¿Por qué no lo hizo antes?
- Lana quería ahogarlos – Respondió Seliph – Si tus padres desaparecían y ustedes morían en el mar, sólo tendría que preocuparse por Yelina
- ¿Yelina? – Preguntó una voz
Me levanté sorprendida de la voz
- Morgan…
Me acerqué con velocidad verificando mis sospechas de su estado. Ojeras, ojos rojos e hinchados, rostro cansado, estaba en un estado horrible.
- ¿Estás bien?
- En realidad, no – Suspiró con una sonrisa decaída – Pero me gustaría ir a Plegia a darle el último adiós
Lo abracé en cuanto vi las lágrimas de nuevo. Estaba destrozado por dentro, nada podría recuperar al Morgan alegre que conocía. Los Einherjar tuvieron que esperar a que terminara de desahogarse, no tenían opción, ellos también lo protegían a él.
- Lo siento – Sonrió secándose las lágrimas – Estoy bien. Ahora, ¿Quién es Yelina?
-… Yelina es la hermana gemela de Lana – Respondió Seliph – No le he conocido físicamente, pero Ike me dijo que son idénticas. La diferencia es la clase, Lana es una sacerdotisa y Yelina es una Espadachín que trabaja en el Castillo de Valm
- ¿A eso se refería mi madre? – Preguntó pareciendo ignorar la muerte de Linfan – ¿Qué había alguien aquí que podría ayudarnos contra Lana?
- Puede que sí, puede que no – Siguió Marth – No sabemos si Yelina hará algo para contradecir a su hermana o está cansada de ella
- Además – Continuó Seliph – Ephraim me dijo que Lana la trata mal
- ¿Ephraim e Ike la conocen? – Pregunté
- Lana nos ha divido en grupos de tres – Comentó Leif – Primer grupo: Marth, Roy y Micaiah; Segundo: Seliph, Alm y yo; Tercero: Elincia, Lyndis y Eirika. El último grupo es el de Celica, Ephraim e Ike
- ¿Qué tiene de especial cada grupo?
- Cada grupo tiene una cercanía con Lana – Respondió Micaiah dibujando en la tierra con una piedra – Y esa cercanía equivale a una especialidad
- ¿Cómo cuál?
- Mi grupo es el primero – Dijo Marth – Roy, Micaiah y yo tenemos el objetivo sólo de ubicarte
- ¡Intentaron matarnos! – Gritamos enojados
- Ese es el punto para no descifrar el objetivo de cada grupo – Rió Roy guiñándome un ojo
- El nuestro es el segundo – Dijo Seliph refiriéndose a él y a Leif – Nosotros junto con Alm, debemos hacerle saber a dónde te dirigirás y qué harás
- El grupo tres de Lyndis, Eirika y Elincia son el encargado de llevarlos con Lana
- Y el último grupo, el de Ike… Es el encargado de asesinarlos de una vez por todas si el de Lyndis falla.
Morgan y yo nos miramos un poco asustados.
- Ahora, el último grupo es el que tiene total cercanía con Lana. Ellos saben sus futuros planes, qué sucedió con tus padres, como matar a Severa y Robin y en qué momento matarlos
- Y también saben de Yelina – Comenté
- Exacto
Pensé el asunto seriamente
- Lo mejor será correr al castillo y convencer a Yelina de que nos ayude – Dijo Morgan – Lucina, sólo nos quedan dos días…
- Lo sé…
Dos días, dos días para perder todo lo que conocía. Sabía que no lo lograría, pero lo debía intentar.
