Fire Emblem Awakening no es de mi pertenencia.


Finalmente, el grupo de movimiento conformado por: Alm, Seliph y Leif, está completo, por ende, el grupo de captura vendría tras de mí.

Aún sin señales de mis padres, la situación era bastante crítica.

- Podemos ir por vivieres a la ciudad del sur – Comentó Morgan mirando el mapa - Si vamos directo, nos acabaríamos lo que tenemos en el Árbol de Mila. Sólo es una sugerencia

- Una sugerencia muy bien creada – Le dijo Inigo palmeando su hombro - Eres todo un cerebrito

- Oh, gracias

- Se ha dicho – Comencé yo – Debemos ir por víveres a la ciudad del sur, aunque el viaje se hará un poco más largo. Quienes gusten, podríamos vernos en el árbol o incluso en la capital. ¿Alguien gusta adelantarse?

Nadie alzó la mano, no me sorprendía.

- Princesa Lucina – Dijo Alm tomando la palabra – Si llevamos a todos, el viaje se complicará más aún. ¿No es mejor que los que no se sientan capaces, se queden?

- ¿Quedarse?

- Odio lo que diré, pero estoy de acuerdo con Alm – Siguió Seliph – Hay personas en el grupo que no… apoyarían en ciertos asuntos al viaje

Fruncí el ceño dando en lo que ellos querían decirme. ¡¿Cómo me decían eso?! ¡Claro que todos aportaban algo!

- Sabemos qué estás pensando – Ahora Marth me habló con un tono de voz tranquilo – Pero es verdad. Mira, personas como la Srita Olivia, la joven Cynthia, su madre y personas como el resto, no nos será benéfico.

- ¡Lord Marth! ¡No lo creí de usted!

- Escucha bien. Somos muchos, el dinero es poco y no nos alcanzará para todos. Ya sea Lyndis, Eirika o Elincia, no tardan en venir a nosotros y necesitamos un ejército fuerte. Ellos…

- Escuche bien – Hablé autoritariamente – Ninguno se quedará. Si dinero falta, algo se venderá, si algo escasea, de deberá cazar o pescar, pero ninguno fal-

- Estaremos bien, Lu

La voz de Cynthia me interrumpió. Me giré a verla, aunque sólo la vi a ella y Sumia, ambas me sonreían con cariño, como si nada pasara.

- Cynthia…

- Lord Marth tiene razón – Siguió Sumia - ¿Por qué el ejército querría a unas chicas torpes como nosotras? Los atrasaríamos demasiado justo como lo hicimos en la pelea contra Alm

- ¡Pero…!

- Lucina…

Ahora me di la vuelta para ver a Oliva, también sonriéndome con mucho cariño.

- Dile a Chrom, que no le perdonaré si algo te pasa

- Olivia…

Me acarició la mejilla derecha como muestra de cariño, justo como lo hacía Robin y me recordaba lo mucho que la extrañaba.

- Entonces… Cordelia, Severa, Lissa, Inigo, Owain, Morgan y el resto nos acompañan

- Los otros ha decidido quedarse a voluntad – Suspiré

- Lucina… Es lo mejor

Asentí e intenté sonreír, pero no podía hacerlo. Me dolía dejarlos atrás.

- ¡Vámonos!

Me detuve un momento mientras el resto entraba al bosque para tomar camino al sur. Me di la vuelta y sonreí despidiéndome del resto con una sonrisa.

- ¡Lu! – Gritó Cynthia despidiéndose de mí con la mano - ¡Dale un golpe a Lana por mí!

Me reí jurando que lo haría y continué mi caminar con el resto. La ciudad hacia dónde íbamos era la misma en donde conocimos a Owain, a decir verdad, no recordaba el nombre, pero sí como era.

El camino comenzaba a hacerse más difícil de cruzar con toda la tierra que abundaba, las enormes rocas así como las pequeñas.

- Agh – Se quejó Severa – Maldito camino. Es imposible caminar por aquí. Mis pies me comienzan a doler

- ¿Quieres que te cargue?

Me reí en voz baja al ver la cara de Severa ante la proposición de Morgan. De seguro, rechazaría

- Me duelen los pies, pero no es necesario que me carguen – Desvió la mirada siguiendo caminando

- Sólo dime, y lo haré

Así era Morgan, algo de él no había cambiado.

El atardecer comenzó a llegar, la visibilidad disminuía

- Si continuamos, llegaremos en cuanto la noche caiga – Opinó Morgan – Si es que quieren, podemos acampar aquí

- Yo preferiría dormir en una suave cama – Rió Lissa

- Creo que el resto quiere hacer eso – Siguió Cordelia – Has hecho lo mejor por guiarnos, Morgan. Creo que también es hora de que descanses bien

- Pero…

- Morgan… - Lo miré con seriedad – La lucha de ayer te gastó demasiado, no es fácil guiar dos ejércitos. Será mejor que tú descanses de una vez

- Si gustas, mi pegaso puede llevarte

Morgan bostezó negando y diciendo que se sentía de maravilla, pero no era así. Sus ojeras y rostro dejaban ver que era demasiado lo contrario. Cordelia silbó y unos aleteos se escucharon, su pegaso aterrizó y Alm subió a Morgan a la fuerza.

- ¿Pero ustedes?

- No tardaremos en llegar – Le sonrió Severa – Sólo, duerme bien… ¿Sí?

Morgan asintió, Cordelia le dio un par de órdenes al caballo y éste comenzó a trotar a la ciudadela. Extrañaba a Altea, pero estaba mejor descansando en Ferox.

- Sigamos

El camino sin forma, comenzó a tomarla. A lo lejos, lográbamos ver las grandes casas así como el sonido de los animales también se hacía presente.

- ¡Llegamos!

- Todo un día…

Un día… Esa noche, todo acabaría. No logré mi meta, mi familia se perderá para siempre.

Fracasé…

Llegamos, el magistrado nos brindó unas habitaciones en una de las posadas que abundaban en la ciudadela. Buscamos a Morgan, quien se hallaba plácidamente durmiendo siendo cuidado por una joven muy bella.

La chica se retiró dejándome sola con él. Me acerqué a su cama jalando una silla para sentarme y… Las lágrimas comenzaron a salir.

- Fallé… Morgan, te he fallado

No me quedaba nada qué hacer. Perdí mi familia, estaba muy lejos de mi destino. Ya no tenía nada. Cerré los ojos y bajé la cabeza para no mojarlo con mis horribles y molestas lágrimas.

- Lo siento. No me queda fuerza, ni días… Nada

- Luci… No llores

Abrí los ojos y alcé la mirada. Morgan seguía durmiendo, pero hablaba mientras lo hacía.

- Mi hermana mayor no debe llorar – Sonrió – No importa que fallaras, está bien, Lana fue muy injusta. Me duele pensar, que no te veré de nuevo

- Morgan…

- Me alegro haber nacido como tu hermano menor

-Pues no habría nadie mejor ocupando tu lugar

- Te quiero mucho, Lucina… Cuídate, hermana.

Sus ojos comenzaron a abrirse, así que tuve que secarme con velocidad mis lágrimas

- ¿Luci? – Preguntó - ¿Estás bien?

- S-Sí… - Sonreí – Perdón por despertarte

- No, no – Se incorporó quedando sentado en la cama – No llevaba mucho durmiendo. ¿En serio estás bien?

- Claro que sí – Me levanté – Nos veremos en la mañana, buenas noches

Me alejé con velocidad y salí de la habitación. La conversación con los recuerdos de mi hermano, sólo hacían más difíciles las cosas.
Avancé con velocidad a mi habitación, una vez dentro, cerré con llave y me recargué en la puerta. Sin fuerza alguna, resbalé por ella hasta quedar sentada, escondí mi rostro entre mis manos y lloré.

- No pude… hacerlo…

Lana, había ganado al fin.

Ignoro el tiempo que estuve en ese estado, segundos, minutos o tal vez horas. Abrí los ojos con temor a lo que me encontraría, todos los cambios que Lana había hecho.

Pero me encontré sola en un cuarto completamente oscuro. No había absolutamente nada, nada de ruido… Nada. Sólo completa oscuridad.

"¡Hermana, vamos a la ciudadela!"

"¡No corras! ¡No quiero que te pierdas de nuevo!"

Esas voces. Me di la vuelta mirando como mi yo del pasado corría felizmente con su hermano menor detrás de ella.

- Morgan… Lucina…

"¡Rápido, Morgan! ¡Ya no habrá lugares para ver al tío Lon´qu en acción!"

"¡No es justo! ¡Eres más grande! Corres más rápido"

Intenté detenerlos, pero ambos sólo me atravesaron y siguieron corriendo gritando de alegría y riendo completamente felices.

"¡No puedes venir!"

Me di la vuelta de nuevo. Ahora, me veía actualmente, con un Morgan decidido detrás. Ambos, peleando.

"¡¿Dime por qué no?!"

"¡No puedes! ¿No entiendes? Debemos hacer nuestros caminos por separado"

"¡Pero quiero empezar mi camino con mi hermana mayor!"

"¡Morgan!"

"¡No recuerdo nada ni nadie! ¿Qué voy a hacer yo sólo? ¿Perderme de nuevo? Tardé mucho en recordarte y ahora que estamos juntos… ¡No quiero que sólo se quede en recuerdos!"

"Morgan…"

"Por favor… Permíteme acompañarte"

"Bien… Vamos, hermano. Comencemos una nueva vida"

Recordaba bien eso. Déjalo acompañarme, había sido la mejor decisión de mi vida. Comprometerme con Inigo fue la segunda.

Cada recuerdo que había pasado con mi hermano, estaba pasando frente a mí. Cada risa, cada llanto, cada grito de alegría, cada grito de enojo… Todo pasaba. Incluso, los recuerdos de mi familia.

- Lucina…

Alcé la mirada para ver a mi hermano menor, estirándome la mano para tomarla.

- Morgan…

- Vamos a casa

Asentí e intenté tomar su mano, pero sólo la atravesé

- ¿Morgan?

La silueta de Morgan poco a poco iba alejándose, no dejaba de estirarme la mano, pero cada vez que intentaba tomarla, la atravesaba y él se alejaba.

- ¡Morgan!

- Hermana

- ¡Morgan!

Dejé de correr para llegar a él en cuanto el piso tembló. Miré como el suelo comenzaba a agrietarse, poco a poco, hasta que éste finalmente se rompió. Logré sujetarme de la orilla, pero caería.

"¡Eres un tonta! ¡Te odio tanto!"

- ¿Lana?

Lana apareció frente a mí y con uno de sus pies, comenzó a pisarme la mano derecha.

"¡¿Por qué simplemente no puedes morir?!"

Siguió a pisándome la mano con más fuerza cada vez.

"¡Como te odio!"

La última pisada me dolió demasiado, que terminé por soltarme.

"¡AAHH! ¡Me gustaría verte muerta ya!"

Antes de que mi cuerpo golpeara contra el suelo

- ¡Ah!

Desperté

El sudor de mi frente mostraba que estaba recién despierta, sobre la cama y con mi ropa puesta.

- ¿Dónde…?

Intenté calmar mi respiración para averiguar en donde estaba. El pecho me dolía y no dejaba de sudar.

- ¡Lucina, buenos días!

Me levanté y caminé a la entrada de la habitación estando más estable emocionalmente. Abrí la puerta y Morgan me recibió con una sonrisa.

- Morgan, buenos días.

- ¿Estás bien? – Preguntó observándome con detenimiento – Te ves asustada.

- Sí, lo estoy. Quiero decir, estoy bien, no estoy asustada.

Rió con dulzura. ¿Qué había pasado? ¿Mis días no se habían agotado? El sueño de anoche, ¿Qué era lo que significaba?

"Lamento mi impertinencia"

Esa voz, provenía del interior de mi habitación. Morgan y yo entramos y buscamos de dónde venía, pero sólo encontramos un talismán sobre mi cama.

"Pero necesito hacer algo"

-¿Quién eres y qué quieres? – Pregunté desconfiada

"Lamento eso también. Soy Yelina. La hermana de Lana"

- ¡Yelina! – Habló Morgan alegre - ¿Es cierto que nos ayudarás a derrotar a Lana?

"Me gustaría hacerlo, pero… Ike, Ephraim y Celica no me han dejado en paz" – Respondió – "Vigilan cada uno de mis movimientos y la única vía de comunicación, es por medio de este talismán, les ruego, no lo pierdan"

- No lo haremos. Pero dime, ¿Lo harás?

"Si me quitan a esos tres de encima, lo haré"

- ¿Había algo que querías hacer? – Preguntó Morgan - ¿Qué era?

"Princesa Lucina, por favor, permita que Morgan toqué el talismán"

Le di el talismán a Morgan y éste lo recibió con extrañeza. Lo observó de varias formas más no encontraba respuesta.

"Mis padres eran magos expertos en temas de los recuerdos"

El talismán comenzó a brillar, la luz cegó a Morgan haciéndolo sentarse de golpe en la cama

- ¡Morgan!

"Lana y yo hemos heredado ese estudio. Podemos manipular los recuerdos a voluntad, por eso, Lana ha podido hacer todo esto… Y parte de la culpa, es mía. Yo la dejé hacerlo"

Morgan comenzó a hacer gestos de dolor, me le acerqué con preocupación.

"La culpa es demasiada, y lo que hago, es todo lo que puedo hacer para recompensarlo"

El talismán dejó de brillar y Morgan lo soltó llevándose las manos al rostro.

"Sus días se han anulado, puede estar tranquila. Por favor, no pierda el talismán."

La voz de Yelina comenzó a disminuir hasta apagarse. Recogí el talismán guardándolo en uno de los bolsillos del cinturón en mi cintura, cuando una voz me sorprendió.

- ¿Lucina? ¿Hermana?

Me incorporé sorprendiéndome de lo que Morgan había dicho.

- ¿Morgan?

- Lucina… - Sus pupilas se dilataron y su voz mostraba alegría - ¡Hermana!

- ¡Morgan! – Lo abracé - ¡Eres tú! ¡Tus recuerdos volvieron!

- Yelina lo hizo – Sonrió aceptando mi abrazo – Me alegra volver a verte, hermana.