Disclaimer: FE:A no me pertenece así como el resto de la saga. Sólo Yelina y Lana son de mi propiedad.
Enjoy
Calmé a Morgan lo suficiente para que él terminara de contarme qué pasó cuando sus recuerdos eran nulos.
‐ No lo sé, pero… Estaba en un lugar muy oscuro, no había nada ni nadie, tenía mucho miedo. Sólo escuchaba lo que pasaba, pero no podía opinar nada – Suspiró – Sólo huno momentos en el que podía soltar unas cuantas palabras cuando dormía
‐ Como… - Pensé – Lo de Falchion y la fruta, cuando estábamos en la frontera
‐ Exacto, justo como eso. Cuando los días se agotaron, sólo pude despedirme
‐ Está bien – Lo abracé acariciándole el cabello – Ya estás conmigo de nuevo y nadie te alejará de mí
Correspondió a mi abrazo soltando unos cuantos gemidos de llanto y unas cuantas lágrimas mojando mi ropa.
Nos quedamos ahí, en silencio esperando algo, pero no sabíamos qué.
- ¡Aléjate de mi padre!
- ¡Ya te dije que es mío!
Nos separamos al oír esa conocida voz. Nos asomamos por la ventana para ver como Inigo peleaba con una señorita ¡Alto! ¿Inigo peleando con una señorita?
- Esa es… ¡¿Noire?!
- ¡Sí, es ella!
Morgan y yo corrimos a las afueras de la posada, Severa intentaba alejar a Noire y Owain a Inigo
‐ ¿Qué está pasando? – Hablé en tono muy alto, casi a grito
- ¡Lucina! – Inigo se me acercó en una mezcla de nerviosismo y molestia
Miré a Noire, seguía con el mismo rostro lo que mostraba misma actitud aunque su cabello era blanco. Creo haber encontrado el problema de la pelea. Eso significa que…
- Inigo, tú… - Lo miré con seriedad - ¿Recuerdas algo?
- Realmente sí – Confesó Inigo desviando la mirada – Lo he sabido todo desde el principio, aunque preferí no decir nada. No quería que tuvieras una preocupación más.
- Entonces, la razón por la pelea – Todo se aclaró – Henry es tu padre, ¿No?
- ¿Tú cómo sabes eso? – Gritó Noire cambiando rápidamente de actitud interrumpiéndonos - ¡Gusano insolente, él es mío!
Sentí escalofríos de sólo pensar en qué parte estaba la historia. Era el peor camino diferente hasta ahora.
- ¿Dónde está? ¡¿Dónde está mi padre?!
- ¡Mío, mío, mío!
Por lo que notaba, sólo Inigo y Severa recordaban su historia original, claro, además de Robin y Morgan, y creo que mi padre ahora. Inigo chasqueó la lengua molesto por la ridícula pelea, yo no sabía a quién apoyar.
- Noire… - Habló pronto una voz femenina – ¿Qué son esos gritos?
- ¡Ah! ¡M-Madre!
De una de las casas, salía una chica que conocíamos muy bien. Tharja, tomándole del brazo a su esposo, Henry. En serio me daban ciertos escalofríos.
- Yo a ti te conozco – Sonrió el hechicero acercándose a Inigo – Eres el hijo de la chica loca. ¿Cuál era su nombre?
- Olivia…
- Es una buena bailarina – Colocó su mano en su hombro – Veo que tienes algo qué decirme.
- Bastantes cosas a decir verdad.
Ambos se alejaron lo suficiente para no ser escuchados. Dejándonos en una especie de suspenso. ¿Henry también lo recordaba? A juzgar por las muecas que Inigo hacía, era claro que no.
- ¿P-Padre…?
Me acerqué a Noire quien terminaría por llorar, hasta que le ofrecí mi más sincera sonrisa prometiendo que todo estaría bien, ella sonrió.
- Mi madre me contó su problema – Habló decidida – Quiero ayudar…
- ¡¿En serio?! ¡Gracias! Tu arco será de mucha ayuda
¡Claro que la sería! Los arqueros nos darían demasiada ventaja ante unidades voladoras realmente molestas.
- ¡Lucina, agáchate!
Hice lo que Noire me ordenó al mismo tiempo que ella tensaba su arco, lanzaba una flecha a increíble velocidad acertando en su objetivo y escuchando un grito a la vez.
- ¡Florina!
¿Florina?
- ¡Lucina! – Corrió Morgan hacia a mí - ¡El ejército de Lyndis y Elincia llegó!
- Maldición, estamos dentro de la ciudadela.
¿Cómo…? ¿Cómo ganar esta? Eran dos ejércitos que se acercaban peligrosamente y ponían la vida de los civiles en peligro. Con Alm no pasó esto.
- Debemos alejar a los civiles – Dijo Marth acercándose – O debemos irnos nosotros de aquí
- Los edificios pueden darnos ventaja – Opinó Morgan señalándolos – Podemos usar el interior como protección
- Supongo que no importara mucho el bien material a estas alturas
- Está dicho entonces
Hablé con el magistrado y éste aceptó con la condición de irnos esa misma tarde o noche. Comprendía ese enojo, cualquiera reaccionaría así, si extranjeros irrumpieran en la pacifica ciudad.
Cada quien escogió un hogar con un compañero. El orden, quedó así: Morgan-Severa; Marth y yo; Cordelia-Seliph; Inigo-Henry; Tharja-Micaiah; Noire-Owain. El resto se encargaría de que el ejército enemigo no cruzara límites y molestaran a los civiles alejados.
Poco a poco, los pasos de varias personas se escucharon y las líderes se hacían presentes. Un Swordmaster y un Auriga en la entrada de la ciudadela
- ¡Entrégate, Lucina! – Gritó la Reina Elincia
- ¿Si no, qué? – Pregunté
- Haremos que te entregues
Lyndis sacó su espada y rápidamente todos nos adentramos a los hogares para protegernos, en cuanto la puerta se cerró, una espada la atravesó.
- ¡Sal de ahí e intentaremos no matarte!
- Sube las escaleras, yo haré lo posible por retener a Lyndis
Asentí y comencé a correr para subir las escaleras e intentar refugiarme si Lord Marth era derrotado, sin embargo, en cuanto toqué el último escalón, una lanza se clavó en la pared cerca de mi rostro
- ¡Reina Elincia!
- Todos creen que no puedo combatir, ¡Verás que sí!
Aunque la lanza se clavó a una muy leve profundidad, no pudo sacarla de ahí. Me dio tiempo de sacar Falchion y atacarla, pero ella se agachó para golpearme en el estomago con su rodilla, lo que le funcionó. Mi mirada se nubló rápidamente, me tambalee levemente y Elincia me barrió tirándome al suelo.
- ¡Demostraré que sé pelear!
Sacó su lanza y la clavó en el suelo cerca de mi rostro de nuevo. Me levanté de golpe y utilicé el mango de mi espada para dejar a Elincia inconsciente para finalmente dar la batalla por terminada. ¿En serio fue así de fácil?
Bajé al segundo piso para ayudar a Lord Marth, pero me encontré que Lyndis dormía plácidamente en el sofá
- La batalla acabó aquí
Salimos del hogar sin tener que destruir propiedad ajena, todos habían acabado.
- Fue difícil – Comentó Morgan soltando un suspiro de satisfacción
- Lo fue…
Iba a comentar algo más con respecto su salud de ese día, hasta que vi como alguien se abalanzaba contra Morgan
- ¡Morgan, cuidado!
Se dio la vuelta intentando sacar su espada como defensa, pero el ataque de Sothe era inminente. Hasta que un rayo lo atravesó.
- Morgan… ¿Estás bien? – Pregunté acercándome con velocidad alejándole a la vez del rango enemigo
- Sí – Contestó mirando alrededor - ¿De dónde vino eso?
- Llegamos a tiempo
Esa femenina voz la conocía demasiado bien. A lo lejos, en la entrada de la ciudad, dos personas recién llegaban. Eran…
- Mamá… Papá…
Mis padres
- ¡Lucina!
- ¡Madre! ¡Padre!
Me lancé a los brazos de mi padre al mismo tiempo que Morgan hacía lo mismo con mi madre.
- Creímos que… - Lloraba Morgan – Que… ¡Madre!
- Está bien, no llores
Yo me sequé las pocas lágrimas que salían de mi rostro. Mi padre sonrió con cariño. Dejamos hablando a Inigo, Noire, Tharja y Henry hablar mientras nosotros hablábamos en privado.
-¿Qué fue lo que pasó entonces? – Pregunté
- Tu padre me rescató el día en que Lana atacó el barco – Respondió Robin – Naufragamos en el puerto de Valm, perdimos mucho la noción del tiempo.
- Olivia nos contó todo lo ocurrido y a dónde se dirigían – Respondió Chrom – Ella ha decidido regresar al lado de su hijo, no tardará en llegar hasta aquí
- Madre, yo… - Morgan sonrió - ¡Recuerdo todo! ¡Finalmente recuerdo todo!
- ¡Eso es maravilloso! – Madre sonrió - No eres el único. ¿Verdad, Chrom?
Morgan y yo miramos a mi padre, él asintió con una sonrisa. Su declaración comenzaba a alegrarme mucho más.
- ¿Pa…dre?
Chrom abrió los brazos, Morgan no lo soportó y se le acercó a abrazarlo
- ¡Padre! ¡Finalmente te recuerdo! ¡Creí no poder hacerlo!
- Está bien, hijo… Por fin, la familia se ha reunido
Finalmente la familia se reunió. Tardó demasiado. Llanto, preocupación, alegría, pero al fin, estaba completamente reunida.
Salimos de la habitación dónde Morgan recobró sus recuerdos para luego salir de la posada y darnos cuenta que no éramos los únicos que se habían reunido finalmente. Inigo, Henry y Olivia, eran una familia de nuevo.
- Supongo que ahora que todo acabó y las situaciones se aclararon… - Marth y Roy se nos acercaron con una sonrisa – Debemos partir al Árbol de Mila
- Sí, supongo que sí
Cada vez, estábamos más cerca de la capital, más cerca de Yelina y más cerca de derrotar a Lana. No sabía si estar alegre de que más personas recordasen hechos pasados, pues es obvio que Lana no tardaría en atentar contra su vida, o preocupada por estar más cerca de acabar con el problema.
